Capítulo 15 - Encuentro indeseado
Sakura sentía todo su cuerpo completamente pesado, trataba de moverse pero era como si el mismo se negara a obedecer las órdenes de su cerebro. Unos minutos pasaron y la chica, aún con los ojos cerrados, se rindió dejando que su cuerpo se relajara y la pesadez que sentía disminuyera poco a poco. Al cabo de un rato, abrió los ojos para encontrarse rodeada de completa oscuridad.
—¿Dónde estoy? —murmuró aún confundida. El sonido de unos pasos la hizo mirar a su izquierda donde una sonrisa y un alivio enorme se reflejó en su rostro.
—Sakura… vaya realmente esto es una sorpresa —mencionó el hechicero tratando de disimular su impresión y recibiendo con los brazos abiertos el abrazo que Sakura le daba.
—Adalius… yo no entiendo que pasa. Este lugar es igual a Abyssi pero no tiene sentido… últimamente he tratado de mantenerme bien con mis emociones —Sakura decidió callar al ver el semblante preocupado del rubio—. ¿Adalius?
—Lo lamento Sakura —se disculpó mientras tomaba la mano de la chica—. Tienes razón, es un lugar similar a Abyssi pero los sentimientos de la persona que nos atrajo a este lugar son más… turbulentos, me atrevería a decir.
Ambos siguieron caminando entre la oscuridad del lugar en completo silencio. Sakura tenía muchas preguntas pero sentía que su presencia no era algo que Adalius hubiera esperado y sólo resultaba en una preocupación para el joven por lo que optó por seguir callada.
—Dile a Lan que Aria recibió su carta —aquellas palabras rompieron el silencio haciendo que Sakura mirará a Adalius confundida a lo que el rubio solo le dedicó una sonrisa torcida—. No me mires así… tampoco me dieron muchos detalles. Solo que recordé que Aria comentó algo de una carta y pensé sería bueno pasar el mensaje.
—¿Cómo se encuentra ella? —se animó a preguntar tímidamente.
Adalius sólamente sonrío mientras el brillo en su mirada aparecía—. Es… volver a verla es algo maravilloso pero aún hay algo pendiente de lo que debemos encargarnos —agregó, regresando a su expresión seria.
—Anteriormente dijiste que la persona que nos atrajo tiene sentimientos turbios, ¿Sabes quién es esa persona? —Sakura se detuvo mientras miraba fijamente los ojos dorados de Adalius en espera de una respuesta. El lugar, como el rubio había mencionado, era un poco diferente a donde Sakura había estado. El que recordaba estaba rodeado de una profunda oscuridad pero este estaba rodeado por destellos azules, morados y leves pero constantes descargas de luz.
—Tengo mis sospechas pero esperaba verlo antes de decirte —comentó—. Igual de todas formas, de nada sirve reservarme el nombre, la persona que nos llamó es... —Las palabras de Adalius quedaron en el aire al sentir una fuerte presencia mágica que los hizo estremecerse.
Sakura divisó la silueta de un hombre sentado en el suelo sosteniendo su cabeza mientras se movía levemente hacia adelante y atrás. Adalius se había asegurado de colocarse entre Sakura y aquel hombre pero lo que más preocupaba a la chica era el semblante angustiado del rubio.
—Realmente esperaba que todo esto fuera un terrible malentendido —exclamó Adalius dirigiéndose a aquella silueta—. Pero mis suposiciones resultaron correctas, muy a mi pesar.
El hombre dejó de moverse y se quedó quieto por unos momentos, lo siguiente que Sakura supo fue como una nube de tonos morados la empezaba a rodear rápidamente. Sin saber cómo reaccionar la heredera de las cartas solo cubrió su rostro pero para su sorpresa la nube se disipó segundos después sin causarle ningún tipo de daño.
—Sakura, ¿Te encuentras bien? —ante la pregunta de Adalius, asintió levemente mas noto que la silueta seguía siendo solo una silueta a pesar de que se encontraba ya frente a ellos.
—Creo que estoy bien pero no puedo distinguir a la persona frente a nosotros. ¿Lo puedes ver?
Adalius miró unos segundos a Sakura para luego enfocar su mirada en el hombre frente a él.
—¿Lo hiciste a propósito? —preguntó.
El hombre sonrió levemente y posó su dedo índice frente a sus labios en un gesto de silencio.
—Aún no es momento para que ella sepa los detalles, es mejor de esta manera —dijo.
—¿Puedes escuchar lo que dice? —al ver que la esmeralda negaba, Adalius dejó salir un bufido de frustración—. Tal parece que tu llegada también le tomó por sorpresa y no hay mucho que pueda hacer para evitar que se mantenga en el anonimato.
—Mi magia no funciona en este lugar —agregó Sakura después de tratar de llamar a las cartas—. Así que asumo que deberé dar un paso atrás y darles un momento a solas —gruñó. La situación no le agradaba, pero algo en aquella silueta le hacía sentir que ceder en esta ocasión era lo correcto.
Adalius asintió y esperó a que la heredera de las cartas se alejara lo suficiente para dirigir de nuevo su mirada al hechicero frente a él.
—Nuestra presencia en este lugar es debido a tu llamado. ¿Para que la mandaste a llamar si no la querías aquí?
—El que ambos se encuentren en este lugar no fue algo planeado realmente. Podríamos llamarlo un momento de debilidad si lo deseas —respondió el hombre mientras hacía aparecer un par de sillas, con un estilo victoriano, e invitaba a Adalius a tomar asiento—. Como puedes ver, de los tres hechiceros acá presentes soy el único que aún es capaz de usar su magia en este lugar, así que te recomendaría que como la chica entiendas que tienes las de perder.
Adalius tomó asiento mientras respiraba hondo, no lograría nada por las malas así que esperaba que la conversación lograra hacerle entender lo que estaba pasando realmente.
—Llegar a este lugar no es algo que ocurre por casualidad. Usualmente un usuario de la magia llega acá al estar cerca de su final y me parece que ese no es tú caso.
—No lo es, en eso estamos de acuerdo, pero a veces las emociones pueden ser un verdadero fastidio —comentó con total naturalidad—. Existen momentos donde por error dejas que esas emociones tomen demasiada fuerza y se termina en lugares como este. ¿Acaso no resulta fastidiosa esa vena dramática que tienen todos los hechiceros?
El tipo frente a Adalius trataba de reflejar un aire de tranquilidad, como si estar en ese lugar atrapado fuera algo que tenía previsto, pero por breves momentos Adalius veía en esos ojos una sombra de tristeza y culpa; un leve tic nervioso en el ojo o una postura más rígida de lo usual lo delataban también. Un juego del gato y el ratón, en eso se encontraba por lo que considerando sus palabras con cuidado, regresó su mirada al hombre frente a él.
—¿Por qué no escapas?
—¿Quién te dijo que eso es lo quiero? —respondió dejando que la curvatura de sus labios mostraran fugazmente una expresión de molestia.
—Este lugar… no debe ser algo muy cómodo. Un tipo elegante como tú debe preferir instalaciones más… adecuadas —comentó Adalius tratando de mantener el ritmo de la conversación sin reflejar urgencia en su voz.
El hechicero sonreía ampliamente.
—Esto solo es algo… transitorio. Pasar unas cuantas incomodidades no serán mayor problema. No cuando se sabe bien lo que se quiere.
—¿Alguna meta en mente? —preguntó Adalius.
—Eso depende en gran parte de hacia dónde quieras ir. Claro está, yo tengo pensado un inicio, un medio y un final. ¿Acaso tú no lo tienes?
Adalius se masajeó el puente de su nariz tratando de mantenerse sereno. La conversación no avanzaba y estaba empezando a sentir que cada palabra lo confundía más que la anterior, pero perder la paciencia frente a ese sujeto solo haría que este obtuviera lo que quería y no cedería tan fácilmente.
—No me gusta recordar el pasado pero recuerdo que antes sí tenía un camino que seguir.
—Si no sabes hacia dónde vas, cualquier camino te puede llevar ahí —respondió con fingida empatía—. Me parece que ni en el pasado tenías un sentido claro de dónde querías ir. De otra forma, ¿Qué haces acá conversando conmigo?
—Aún tengo asuntos pendientes… —respondió secamente el rubio. Sin embargo, al ver que el hombre parecía perder interés en continuar la charla, suspiro para recuperar un poco la calma—. Claro que lo tenía, pero, ya sabes… a veces pasan cosas que no siguen el plan. La muerte es un buen ejemplo —agregó tratando de mantener la misma calma que el hombre frente a él, pero sonriendo para sus adentros al ver que aquellos ojos empezaban a reflejar molestia.
—Una muerte abrupta causa… asuntos pendientes que ya casi todos se resuelven, pero claro, siento que debo aclarar, lo tuyo no debe ser algo tan drástico como lo que me pasó a mí, después de todo, no es como si hubieras matado a alguien. —Esas últimas palabras las trató de decir de forma casual mientras aguardaba alerta alguna reacción.
—Cosa trágica eso de la muerte —exclamó el otro hechicero mientras le dedicaba una mirada de molestia a Adalius—. Pero no veo que eso tenga que ver conmigo. En este lugar dudo que la señorita muerte decida venir a buscarme.
—Es en definitiva un lugar seguro para ti. Sin embargo, pareces tener una leve tendencia a dejarte llevar por tus emociones. Eso puede desembocar en actos un tanto… ilícitos e imprudentes.
—¿Me estás llamado asesino? —siseó mientras sus manos formaban puños y se inclinaba un poco más hacia Adalius.
Los ojos de Adalius brillaban con malicia.
—No lo sé, ¿Lo eres?
—¡Suficiente! —exclamó mientras se levantaba de la silla el hechicero—. Esta conversación no está llevándonos a nada y estoy seguro que la damita de ojos esmeralda debe estar más que fastidiada por esperar tanto —agregó modulando su voz mientras señalaba a Sakura.
Sakura esperaba mientras trataba de comprender el lenguaje corporal de Adalius desde la distancia. El rubio reflejaba una leve aura de molestia y frustración que le daba la impresión a Sakura que crecía a cada minuto. Repentinamente Adalius se veía más tranquilo justo en el momento en que la silueta parecía acercarse más a él pero esta vez de una forma más amenazante. Para sorpresa de Sakura, Adalius aparentaba reflejar una sonrisa de triunfo en lugar de preocupación.
—Lo que sea que le esté diciendo está logrando sacarlo de quicio —murmuró Sakura para sí—. Lo que en un ambiente donde solo ese ser tiene magia, me parece valiente e imprudente por partes iguales.
De repente, Sakura notó que la silueta empezaba a verse más nítida por lo cual con paso lento y siendo tan silenciosa como podía empezó a acercarse.
—Puedes tratar de hacerme enojar, Adalius, ¡Pero no lo vas a lograr! —exclamó mientras le dedicaba una mirada fulminante al rubio.
—Yo te veo bastante alterado —respondió Adalius mientras se acomodaba más en la silla.
—¡Tú! —dijo mientras lo señalaba—. Estás tratando de que mis emociones jueguen en mi contra pero esto, todo esto es necesario —exclamó mientras con sus manos hacía referencia al lugar donde se encontraban—. No voy a lograr lo que deseo si dejo que mis emociones sigan controlando mi vida y sigan tratando de enmascarar lo inevitable.
—Lo que deseas es muy riesgoso y una vez más estas haciendo lo opuesto a lo que tus palabras dicen. Son tus emociones las que te están controlando al punto que decidiste encerrar una parte de ti aquí con tal de acallar lo que la razón te grita que no hagas —replicó Adalius.
Si no lograba hacerlo entrar en razón el futuro no pintaba para nada agradable. Ni para su interlocutor ni para Sakura.
—¡¿Qué sabes de lo que siento?! —gritó completamente ofuscado—. ¿Tienes acaso alguna idea de lo que me hizo tomar esta decisión? ¿Siquiera sabes lo que estoy sacrificando?
—Sé que la historia existe para aprender de ella y evitar recorrer esos mismos caminos —respondió Adalius.
—Y eso es lo que estoy haciendo… cortando de raíz el problema —exclamó mientras recuperaba la compostura—. De nada sirve que me trates de intimidar. La decisión está tomada.
—Esa decisión te va a llevar a un punto sin retorno. Uno del cual no podré sacarte si es muy tarde.
—Entiende que en ningún momento he pedido tu ayuda, Adalius.
Adalius solo lo miró con resignación.
—Lo hiciste en el momento en que tu magia nos llamó a mí y a Sakura pero sigues siendo demasiado terco como para aceptarlo.
—Adalius… —la voz de Sakura los hizo sobresaltarse. La hechicera ahora estaba justo detrás de ellos y miraba fijamente hacia el frente mientras una expresión de sorpresa se dibujaba en su cara.
—No… no… esto… no puede ser…
Adalius se percató en ese momento que el hechizo que había rodeado a Sakura inicialmente ya no estaba.
—Sakura… ¿Puedes verlo ahora?
Al ver que la chica asentía, el otro hechicero se acercó a ella.
—Lamento mucho tener que hacer esto, pero aún no está en mis planes este encuentro —exclamó mientras colocaba su dedo índice en la frente de la chica y la hacía desmayarse.
Completa oscuridad y Adalius gritando su nombre fue lo último que Sakura escuchó
… … … … ...
—¡Sakura! ¡Sakura! —Las voces de Lan y Shaoran la hicieron abrir los ojos de forma apresurada.
—Te quedaste dormida todo el vuelo —exclamó Lan—. Acabamos de aterrizar en Londres.
—Yo… tuve un sueño… pero… fue tan vívido… —La cabeza de Sakura se sentía pesada y las imágenes empezaban a borrarse rápidamente haciéndole difícil recordar lo que había visto.
Shaoran veía a su prometida preocupado, especialmente ante la mención de un sueño que podría ser premonitorio.
—¿Recuerdas algo? —preguntó tratando de disimular su preocupación.
—No, todo está borroso… solo sé que me duele mucho la cabeza.
—Lo mejor será que salgamos y busquemos algo de medicina. No quiero que te dé una migraña —exclamó mientras tomaba a Sakura de la mano y procedían a dejar el avión.
Sakura por su parte dejaba que Shaoran la guiará a la salida. Estaba segura de que su sueño era importante pero no recordaba nada más que la inquietud que se había mantenido en su corazón.
... ... ... ... ... ...
NA
Nuestro querido Adalius vuelve a escena en una dificil conversación. Parece que quien sea este drtras de todo esro, tampoco lo esta pasando bien. ¿Quien será? Parece que Sakura lo conoce...
Nos vemos el otro domingo! Gracias por su apoyo!
