Parte 7 Hacia Urano
─Hora de partir, tenemos que llegar a Urano a tiempo ─avisó Setsuna con cierta prisa─. No quiero imaginar qué hará Tenou si no nos presentamos el día acordado.
─Pensé que saldríamos pasado mañana ─dijo Makoto, extrañada.
─Últimamente han caído muchos asteroides pequeños en grupos de la parte parte interna del Cinturón, según las lecturas pueden retrasarnos si tenemos que ajustar el curso o ir más lento para evadirlos. Saldremos ésta misma noche.
─De acuerdo, seguiré entrenando mientras pueda, será complicado hacerlo en la nave.
Setsuna asintió y Makoto se dirigió al otro lado de la inmensa sala para seguir entrenando, usaba pesados muñecos de práctica, ejercitaba su cuerpo con pesas y meditaba como le habían enseñado a hacerlo. Su batalla no sería nada sencilla, debía tener cuidado con Tenou. Además, no estaba muy segura si Meiou y Hotaru podrían contra esas jóvenes, Ami y Rei. A Rei no la había visto pelear, pero a Ami sí y era de cuidado. Además, Tenou tuvo seis años para perfeccionar sus técnicas, mientras que ella se dedicó a vagar limitando su fuerza, quizá habría ciertas desventajas al pelear contra su viejo camarada de armas.
Suspiró.
Comenzaba a dudar que pudiera regresar con vida de aquella batalla...
─No, no debo dudar, Minako me espera ─se riñó mentalmente y soltó una fuerte patada a uno de los muñecos, lo partió en dos─. Debo ganar, debo volver con ella. No puedo dejar que Minako ni nadie más pague por nuestra derrota.
Se tranquilizó un poco y siguió soltando golpes y patadas que hacían eco en la sala. Luego de eso se dedicaría a ejercitar, después de todo sus letales movimientos seguían vivos en sus puños. A momentos se descubría a sí misma pensando en Minako y todo lo que vivido con ella en Venus, en el amor que nació en sus corazones y en la noche que pasaron juntas. Deseaba que esa noche se volviera a repetir para poder abrazar a Minako muy fuerte y sentirla fundirse con ella una vez más.
─Minako...
~ o ~
─Setsuna, ¿crees que podamos ganarles a las discípulas de Tenou?
─Son muy fuertes pero confío en que podremos hacerlo.
─Prometo que daré mi mejor esfuerzo ─dijo Hotaru con cierta tristeza─. Sólo así podré vengar la muerte de mi padre.
─Hotaru...
─¿Qué pasa?
─Perdóname por no habértelo dicho antes, pero no quería que ellas se enteraran; por eso mantuve el asunto en secreto.
─¿De qué hablas?
─Hotaru, tu padre está vivo, sobrevivió a la explosión.
El rostro de Hotaru dibujó la más pura sorpresa. No podía creerlo, ¡su padre estaba vivo! De inmediato entendió que el asunto se guardó en secreto para que las discípulas de Tenou no se dieran cuenta y, por ende, lo intentaran de nuevo y quizá ésta vez con éxito. No se molestó en lo más mínimo, al contrario, estaba muy agradecida con Setsuna por cuidar y proteger a su familia de esa manera.
─Gracias ─dijo Hotaru, abrazándola. La mayor sonrió.
─Si quieres verlo antes de que nos vayamos, se encuentra en la sala subterránea del ala oeste, ya sabes cuál.
─¡Sí! ¡Iré a verlo!
Hotaru corrió al palacio, llena de felicidad. Setsuna mantuvo su sonrisa viendo cómo se alejaba.
~ o ~
Tenía más o menos la edad actual de Hotaru, unos dieciocho años cuando la nombraron capitán de un ejército igual de joven que ella. Era la mejor amiga de Serenity, la única persona que se atrevió a retar a Beryl. A pesar de su edad ya era toda una persona seria y de confianza, razón por la cuál Serenity la consideraba su mano derecha. Ella fue quien descubrió a Makoto Kino y a Haruka Tenou entre sus filas, ella fue quien le recomendó a Serenity recurrir a la sobrenatural fuerza de éstas dos personas, y ella fue quien se encargó de ejecutar, fallidamente, a Haruka Tenou cuando intentó traicionarlas.
En esos años conoció a un hombre viudo, maduro, con una hija más joven que ella misma. Sinichi Tomoe, un inteligente científico de Saturno que se unió a la rebelión de Serenity después de que los hombres de Beryl asesinaran a su esposa.
De inmediato trabó amistad con aquel hombre, enamorándose de él a pesar de saber que era mucho mayor que ella y que aún amaba el recuerdo de su difunta esposa. Sabía que tal vez su amor nunca sería correspondido, pero se conformaba con estar junto a él. Al principio, Hotaru, la hija de Sinichi, no le quería para nada, pero logró ganarse el cariño de la joven al entrenarla como guerrera y permitir una convivencia más natural.
A Hotaru comenzó a quererla como si se tratase de su propia familia, así que la nombró su ayudante y mano derecha. Desde entonces estaban juntas. Setsuna descubrió el enorme poder que Hotaru guardaba en su cuerpo, por lo que le enseñó a controlarlo.
Después de tantos años, aún tenía la esperanza de que Sinichi Tomoe se fijara en ella...
~ o ~
─Hija, siento mucho haberte preocupado ─dijo el hombre, aún débil pero mucho mejor.
─No, papá, no digas eso, estoy muy feliz ─sollozó Hotaru, abrazándose a su pecho─. Me alegra que estés vivo.
Se quedaron abrazados un buen rato. Sinichi acariciaba el cabello de su hija con ternura, ella siempre había sido muy tierna y dulce. Era su tesoro.
─Supe que Setsuna, Kino y tú saldrán a Urano para pelear contra Tenou.
─Así es, partiremos ésta noche.
─Por favor, cuídate mucho, no quiero perderte a ti también.
─No te preocupes, papá, regresaré con vida, lo prometo. Además Setsuna me cuidará, lo sé.
─Yo también lo sé. Confío en que las dos regresen sanas y salvas.
─Papá... Debo alistarme. Volveremos bien, lo prometo.
─Lo sé. ¿Podrías decirle a Setsuna que venga un momento?
─Claro, no tardo.
A los pocos minutos Hotaru regresó con Setsuna, ésta última un tanto extrañada de estar ahí. Sinichi le pidió a su hija que les dejara solos unos momentos, cosa que puso un poco nerviosa a Setsuna. Hotaru obedeció y salió del cuarto. Una vez a solas, el hombre se puso serio. Setsuna se sentó al lado de la cama.
─Aún con Kino a su lado, Tenou será muy difícil de vencer ─dijo Sinichi para iniciar la conversación.
─Cierto, no será simple, lo sé, pero ganaremos.
─Quiero pedirte que cuides a Hotaru. Tú también, no te arriesgues.
Setsuna se sonrojó un poco, pero trató de ocultarlo.
─Prometo que volveremos, confíe en nosotras.
─Te he dicho miles de veces que no me hables con tanto respeto, no me gusta. Nos conocemos desde hace mucho tiempo.
La joven mujer bajó el rostro, sonrojándose aún más cuando Sinichi le tomó la mano.
─Tienes que regresar, Setsuna ─dijo con voz baja, antes de besar caballerosamente su mano.
─Lo prometo ─respondió en un susurro.
Se quedaron así unos segundos, hasta que el mismo Sinichi soltó su mano.
─Ya casi va a anochecer, supongo que aún deben hacer prepartivos ─dijo Sinichi, sonriéndole─. Cuídense.
La joven capitana asintió con la cabeza y salió de ahí en silencio, pero feliz. Hotaru le esperaba en el pasillo con una dulce sonrisa en su rostro.
─Ordenaré que comiencen a preparar la nave ─dijo Setsuna, recuperando la compostura y su habitual máscara de seriedad─. Ve por Kino y dile que saldremos en tres horas.
─A la orden.
Hotaru obedeció y se dirigió a la sala de entrenamiento a toda velocidad. Setsuna le siguió con la mirada hasta que desapareció por el pasillo.
Sonrió una última vez antes de salir de la zona, aun tenía mucho por hacer.
~ o ~
─Estoy segura de que ya vienen en camino ─dijo Ami─, estarán aquí a tiempo.
─Me alegra. Así cerraremos esto como es debido, Serenity no tendrá más opción que rendirse ─sonrió Haruka─. Ustedes dos sigan entrenando otros tres días, luego de eso descansen, las necesito listas para la batalla.
─Sí, Amo, todo será como usted ordene ─respondió Rei obedientemente─. Nos retiramos.
Ami y Rei salieron del salón para dedicarse a entrenar. Michiru abrazó a Haruka y se sentó a su lado.
─Michiru, ¿me podrías hacer un favor?
─Lo que quieras.
─¿Podrías recibir a Kino y a quienes le acompañen?
─¿Quieres que les guíe por el laberinto?
─Si alguien se pierde ya no sería tan divertido, ¿qué dices?
─Claro que lo haré. Seré una buena anfitriona.
─No es difícil adivinar que Meiou y Tomoe pelearán contra mis niñas y Kino se enfrentará a mi. No sé si recluten a alguien más en su grupo.
─¿Los duelos serán uno contra uno? Suena divertido.
Divertido, prometedor, la pareja se sonrió entre sí.
~ o ~
La nave despegó del puerto espacial a la hora señalada. Las tres combatientes ya estaban listas. Sería un viaje largo. La tripulación de la nave era sólo de doce personas, únicamente las necesarias para la navegación y mantenimiento, no querían poner en peligro a más gente.
─Sistemas de navegación, listos.
─Propulsores activados.
─Cubiertas aseguradas.
─Sistemas de defensa, listos.
─¡Despeguen! ─ordenó Setsuna.
Hotaru afilaba y pulía su nueva arma, una larga guadaña negra. Makoto encontró una zona sin ocupar de la nave donde al menos podría ejercitarse. Setsuna estaba atenta en el puente de mando esperando que no las atrapara alguna lluvia de asteroides de las que se habían pronosticado.
Serían cuatro largos días.
~ o ~
Poder tocar tu mano, estar siempre a tu lado es importante, es importante para mí. Estar donde tú estas me hace feliz. Me gusta oírte hablar, me gusta desafiar tus ojos...
Maldición.
Había llegado un poco tarde.
En el palacio le dijeron que Kino y compañía habían partido a Urano dos noches antes. Bastó con que dijera que era amiga de Makoto para que le dieran ese dato. Por suerte, su pequeña nave era más veloz que cualquier otra que hubiera en la Luna, la alcanzaría en veinticuatro horas, antes de que llegara a Urano, justo a tiempo.
Cargó agua, comida y combustible y de nuevo emprendió el viaje.
Su corazón no le había fallado, sí podría alcanzar a Makoto y pelear a su lado.
El clan Aino tenía un don muy especial: si un miembro se entregaba de corazón a otra persona entonces sería capaz de encontrar a esa persona sin importar donde estuviese. La unión era espiritual, así que un Aino siempre elegía bien a quién amar. Según la creencia popular, los Aino eran descendientes de los primeros guardianes de la diosa del amor, Afrodita. Sólo un Aino podía entregarse de esa manera tan especial.
Makoto era una persona con suerte.
─Qué sorpresa te vas a llevar cuando me veas, mi querida Makoto.
~ o ~
─Capitana, un nave compacta no identificada se acerca a nosotros ─advirtió uno de los tripulantes a cargo del radar.
─Capitana, quieren hacer contacto con nosotros.
─Muy bien, veamos de quién se trata. Permite el contacto, abre la pantalla y los altavoces.
─A la orden.
En la pantalla principal apareció un risueño rostro de ojos azules con largo cabello rubio. Setsuna conocía ese rostro, era de la amiga de Kino, la ninja.
─¡Hola, hola! ─saludó la rubia a grandes voces.
─¿Puedo saber qué diablos haces aquí? ─preguntó Setsuna, entre sorprendida y molesta─. Estamos en una misión muy importante, lo sabes.
─Vine a ayudarles.
─Mejor regresa a tu planeta y no estorbes, niñita.
─¿Niñita? ─se sintió ofendida─. ¡Oye, más vale que llames a Makoto, estoy aquí para pelear con ustedes! ¡Voy a ayudar!
─Ya te dije que no nos estorbes, mejor vete.
─¡No me iré!
─¡O te vas o embisto tu nave!
─¡Si lo haces, explotaremos, llevo una gran carga de explosivos que preparé para Tenou! ¡Anda, inténtalo!
Setsuna apretó los puños. Esa rubia era muy desagradable y atrevida, pero no podía arriesgarse a explotar en medio del espacio. Dio la orden de que abrieran la escotilla trasera para dejar entrar a la compacta nave.
La ninja no tardó en aparecer en la sala de control escoltada por dos tripulantes.
─Escucha ─dijo Setsuna─. Carga tu nave con lo que necesites y lárgate de aquí.
─Escucha tú, estoy aquí para ayudarles.
─¿Tú? Por favor, no me hagas reír. Mejor vete, podrían matarte.
─¡Oye, que yo muera o no, no es de tu incumbencia! ¡Vine a ayudar a Makoto, eso es todo!
Setsuna ladeó su cabeza de un lado a otro. Esa chica era muy testaruda. Suspiró con molestia y se rindió. Sintió que podría discutir con ella por horas y no llegar a ningún lado. Decidió bajar las manos solo para evitar un dolor de cabeza.
─De acuerdo, pero más vale que no nos estorbes ─advirtió─. Kino está en su camarote. ¡Y desaste de esos explosivos!
─¿Qué explosivos? ─le preguntó con gesto inocente, Setsuna sólo suspiró, molesta.
Minako sonrió y salió del puente de mando. Por fin vería a Makoto. Su intuición le indicó cuál era el camarote de su amada. Tocó la puerta, pero nadie le abrió.
─Kino está dormida ─le dijo una voz─. Estuvo entrenando todo éste tiempo, está descansando antes de arribar a la base de Tenou.
─¿Tomoe, verdad? Nos volvemos a ver.
─Lo mismo digo. Pero jamás pensé verte aquí.
─Vine a ayudar.
─Me alegra tenerte a bordo, toda ayuda contra Tenou es bien recibida.
─Gracias.
La joven de oscuro cabello se retiró. Ella era más agradable que esa cascarrabias de Setsuna Meiou.
~ o ~
No podrás escapar de mí. No podría vivir sin ti. Tu amor se me ha subido a la cabeza y me controla el corazón y las ideas...
Entró al camarote y vio a su adorada Makoto recostada, profundamente dormida. Se acercó en completo silencio y la contempló. Parecía un infante cuando dormía. Le acarició el rostro y besó suavemente su boca. Makoto despertó por culpa de esto último, sólo para encontrarse cara a cara con Minako. La sorpresa fue enorme y no supo que pensar en ese momento.
─Minako... ¿Q-qué haces aquí? ─tartamudeó la guerrera.
─Vine a ayudarte.
Aun presa por la inesperada sorpresa y aquellas palabras que simplemente no esperaba, Makoto no pudo hablar por los primeros dos segundos. La tomó por los hombros de golpe y le miró con el rostro enfurecido, preocupado.
─¡Tonta! ─le gritó, soltando algunas lágrimas─. ¿Porqué has venido? ¡Estás en peligro!
Minako reaccionó de la única manera posible. Tomó a Makoto por el cuello de su camisa y la obligó a inclinarse un poco para poder encararla.
─¡¿Qué no escuchaste?! ¡Vine a ayudarte! ─le gritó, igualmente molesta.
─¡¿Y tú no te das cuenta que pueden matarte?!
─¡Escúchame bien, Makoto Kino, si no te amara tanto, no estaría aquí! ¡¿O no confías en mi y piensas que solo soy un estorbo?!
Makoto no supo qué contestar. Minako también comenzó a llorar.
─Pensé que estarías feliz de verme ─sollozó Minako, soltándose y dándole la espalda.
La alta chica se dio por vencida a abrazó a Minako con gentileza.
─Perdóname... Es sólo que no quiero que mueras.
─¿Y crees que yo quiero saberte muerta a ti? Por eso entrené y te seguí. Quiero estar a tu lado.
─En verdad lo siento. Y sí, estoy muy feliz de verte de nuevo.
─Por favor, confía en mi y déjame pelear a tu lado.
La rubia dio media vuelta y abrazó con fuerza a Makoto, ésta correspondió el gesto.
─Confío en ti, pelearemos juntas.
Tomó con delicadeza la barbilla de la ninja y la besó, mientras secaba las lágrimas de su rubia novia con los dedos de la otra mano.
─Te amo, Minako.
─Y yo a ti.
─Perdóname por enfadarme y haberte gritado así.
─Yo también te grité, estamos a mano.
Se sonrieron y volvieron a besarse. Makoto no pudo haber imaginado siquiera que Minako fuera a seguirla, la sorprendió, sí, pero ahora estaba demasiado feliz por poder verla de nuevo. La ninja, por su lado, estaba contenta por poder abrazar a Makoto de nuevo. Lo que fuera que llegase a pasar, estaría junto a ella.
─Minako, en doce horas estaremos en Urano, ¿estás lista para pelear?
─Por supuesto, me entrené muy duro para eso. Vas a sorprenderte cuando veas todo lo que aprendí.
─Espero verlo.
─Mientras llegamos ya sé qué podemos hacer.
Minako dijo esto último de forma sugerente, dedicándole una intensa mirada a la castaña y abrazándose de su cuello. Makoto sonrió, antes de dejar a oscuras el camarote y cerrar la puerta.
Continuará...
