Teddy iba refunfuñando de camino a su habitación alquilada. ¿Cómo era posible que le hicieran trabajar en navidad? Bueno, por ser soltero no tuvo más remedio que aceptar y quedarse hasta el mediodía en el trabajo. Después de todo ni siquiera podía asistir a la reunión familiar de los Black y estaba aliviado por ello, seguro más de uno estaría discutiendo.

Abrió la puerta de su habitación y se sorprendió al ver lo espaciosa que era, el piso había sido pulido, tenía una mesa, cama, aire acondicionado y un televisor puesto sobre un refrigerador. Estuvo tentado a salir huyendo, de no ser porque vio en el extremo de la habitación a Lily, estaba vestida de rojo, con el cabello recogido en una coleta alta, usaba un delantal azul mientras estaba pegada a una cocina con horno.

— Bienvenido a casa. — Lily le mostró una dulce sonrisa. — Cierra la puerta o dejarás que el aire caliente se escape.

Así lo hizo. — ¿Cómo llegaste?

— John y Albus me trajeron.

— ¡Vete a casa! — Teddy usó una voz severa.

— Compré comida, y otros bienes para que puedas vivir bien. — Explicó, destapó una de las ollas para verificar la cocción de la comida. — A partir de ahora voy a preparar algo de comida para ti, tienes que comer bien para que no enfermes.

— ¡Ve a casa!

— Usé un hechizo de expansión en esta habitación, así te será más fácil que te acomodes. — Ignoró las palabras de su prometido. — Soy una excelente bruja en cuanto a encantamientos y transformaciones se refiere.

— Te dije que no vinieras aquí. Vete a casa. — Usó una voz fría para hablarle.

— ¡No quiero!

— ¡Vete!

— ¡No!

Teddy suspiró y cambió el tono de su voz por una suave. — Por favor… ve a casa. Tus padres y abuelos te han de extrañar. — Caminó hasta la ventana que estaba a el otro extremo de la habitación. — La manera en la que estoy ahora… no puedo… ¡No tienes ningún beneficio si te quedas junto a mí!

Lily caminó hasta él, le tomó de las manos para hacerlo girar y de la corbata lo hizo acercarse hasta su rostro — ¿Crees que estoy preocupada por ti? No es así. Estoy satisfecha viéndote sufrir, Señor Lupin una niña te está rescatando de la miseria. ¿Crees que perdería la oportunidad de ver tu cara de indignación?

Teddy quedó sorprendido por las palabras que salían de los labios de su prometida. — Realmente eres una Slytherin. Pensé que lo hacías por amor.

— ¡Claro que no! No me gustas en lo absoluto. — Lily lo soltó, fue a revisar la comida que estaba preparando.

— Después del almuerzo ve a casa, tienes que pasar navidad con tu familia.

— Tu eres mi familia, Mr. Teddy bear — Rebatió sin mirarlo. — ¿Crees que te dejaré pasar navidad solo? No puede estar en noche buena contigo, es justo que hoy me quede.

Empezó a tararear villancicos para ignorar sus reclamos. Lily Luna Potter había llegado a esa habitación para ayudarlo, así ella dijera lo contrario tenía conocimiento de su corazón bondadoso, siendo Slytherin era claro que nunca lo admitiría. Fue al baño a ponerse algo cómodo, se dio con la sorpresa de la existencia de una bañera y varios armarios que debían de tener ropa.

En cuanto salió del baño, vio que la mesa ya estaba servida.

— Mamá me dijo que no podías recibir ayuda económica, aun así, puedo darte regalos de navidad, si tus bisabuelos preguntan estoy dispuesta a decir que me excedí. — Le invitó a sentarse. — Me quedaré a dormir.

— ¿Qué! — se mostró sorprendido.

— ¿De qué te asustas? En abril estaremos casados. — Manifestó con simpleza.

— ¿Piensas seguir con esto?

Lily tomó un bocado de la salsa de tomate que estaba en su plato. Comió tan lento como le fue posible para mantener en suspenso a su prometido.

— No quiero romper el compromiso, no te amo y no hay manera de anularlo. — Miró los ojos marrones que la estaban observando — ¿ese es el verdadero color de tus ojos?

él parpadeó para volverlos azules. — Lo eran.

— ¿Cuál es tu verdadera apariencia?

Esta vez el Metamorfomago como de manera lenta para tenerla en suspenso, cuando terminó hasta la última cucharada de su comida, le mostró su cabello castaño y ojos marrones. — Soy así.

— Te ves atractivo.

— Lo sé. Gracias por la comida. — Le tomó de la mano. — Me gustó esta muestra de amor…

— ¿Amor? — repitió indignada. — No lo creo, no lo incluí en mi plan de vida.

Teddy la observó por unos segundos tratando de procesar lo que acababa de oír. ¿Qué adolescente excluía esas emociones de su vida? — ¿Qué es objetivos tienes en tu plan de vida?

— A los 18 mudarme de casa, a los 20 años quiero abrir mi propia casa de modas, a los 21 quiero tener mi primera sucursal.

— Lo recuerdo, la quieres en Corea del sur. — Añadió Teddy. — ¿Qué más?

— Convertirme en la mejor modista de Inglaterra. — Miró hacia el techo y con la mano derecha dibujó: "LL" — Tengo el talento y la fortuna para convertirme en una mujer influyente en el mundo de la moda… A los 29 años quiero tener mi primer hijo.

— Tienes mi apoyo absoluto para realizar tus objetivos.

Lily asintió y le dio un guiño — Tienes que actuar como un accesorio.

— ¡A quién llamas accesorio? — Teddy roló los ojos. — ¡Seré tu esposo en unos meses!

— Espero seas apasionado, con eso me pagarás todo lo que estoy invirtiendo en ti. — Usó una voz dulce.

— No creas que seré un mantenido, por ahora estoy sometido bajo un contrato al grupo Black. En un año más seré libre y podré trabajar como Auror. — Le tomó de la mano derecha que reposaba sobre la mesa — Así que no te preocupes por mí, soy algo más que un niño mimado.

— Tú también cuentas con mi apoyo, papá estará feliz de recibirte en el ministerio. — Ella asintió pensativa.

Ambos hablaban como una pareja enamorada sin darse cuenta.

— Al parecer el matrimonio no estaba dentro de tus proyectos, lamento haber arruinado tus planes — Se disculpó.

Lily meditó unos segundos — No lo estaba, para nada — era cierto, había decidido tener hijos cerca a los 30, pero nunca pensó en casarse, creía en usar la inseminación artificial y ahora estaba prometida — Ahora que lo pienso, te ves perfecto y saludable para tener hijos. Me gusta eso.

Teddy sintió sus orejas calentarse, estaba avergonzando por el comentario descarado. Por suerte su rostro seguía inexpresivo. — Por supuesto, una vez que nos casemos verás cuán perfecto soy.

Le soltó de la mano y tomó los platos para ir a lavarlos. Si seguía ahí sería muy peligroso para él, ella no era muy consciente del significado de sus palabras. A la vez él se sentía como ejemplar de un perro de raza pedigrí ¿Saludable y perfecto? Mala combinación de palabras.

El momento de dormir llegó horas más tarde. Lily estaba preparando su cama en el piso, cobijas y un par de almohadas la ayudarían a calentarse durante la noche. Estaba asustada, no es como si él le fuera a hacer algo o que ella tuviera expectativas sobre dormir con Mr. Teddy bear…

— Dormiré en el piso. — Anunció Teddy en cuanto salió del baño secándose el cabello con una toalla, la camiseta que usaba se le ceñía al pecho de tal manera que podía ver ciertos músculos como aquel maravilloso six pack y los bíceps de los brazos la dejaron muda. — ¿Estás bien? No me digas que te gusto…

— ¿A mí? No, solo estaba pensando en que yo te obsequie la cama para que la estrenes tú, no yo. — Dicho eso terminó de arreglar las cobijas y se metió a dormir. — Buenas noches.

Teddy sonrió, como le hubiera gustado ser Legeremante para saber los pensamientos de Lily, aunque su rostro sonrojado le dejó claro que por primera vez estaba viéndolo como un hombre. Espero un par de horas hasta que ella estuviera profundamente dormida para recostarla en la cama, por su parte el durmió en el piso. Para su pesar era un Hufflepuff muy amable.

Los días transcurrieron mucho más rápido de lo que Lily hubiera querido, ella no volvió a quedarse a dormir en la casa de su prometido porque su padre parecía estar dispuesto a hechizar a Teddy en cuanto lo viera.

Pasaron año nuevo juntos, salieron a caminar durante la noche por las riberas del río Ness para observar los fuegos artificiales muggles, estaban tomados de las manos como una pareja enamorada.

— No pensé que sería reconfortante la calidez de la mano de un anciano — Lily buscó una manera de hacerlo rabiar, si continuaba junto a él podría terminar por aceptar que le gustaba mucho más de lo que podía admitir.

— La mano de una niña se calienta fácilmente. — Guardó silencio unos instantes. — Me preocupa que salgas a hacer compras y tengas que esperarme fuera de mi habitación de alquiler.

— No espero mucho, calculo el tiempo en l que tardarás en regresar… — Observó como Teddy sacaba de su bolsillo izquierdo una caja de terciopelo roja. — No…

— Sí. — Afirmó él. Se lo colocó en la mano derecha — Ábrelo.

Ella obedeció, al hacerlo observó como Teddy la observaba con expectación, no sabía como reaccionar exactamente. Dentro de esa caja reposaba una llave y eso era lo último que esperaba en el mundo. La llave de la casa eres una clara afirmación de que eran una pareja, era mucho más peligrosa que un anillo.

— ¿Qué te parece? — Cuestionó al verla pálida. — ¿Estás tan feliz que te quedaste muda o es que te incomoda?

¿Eso estaba buscando? Molestarla para que rompiera el compromiso. No podía aceptar tal cosa — ¿Qué? Claro que no, Me encanta, seré libre de pasear horas por invernes mientras espero tu llegada.

¡Estaba aterrada! ¡Era como afirmar que estaban en una relación amorosa y no en un matrimonio arreglado!


Las vacaciones acabaron y Lily tuvo que regresar a sus clases en Hogwarts y su trabajo de medio tiempo en tienda de Madame Malkin, lo que limitaba el tiempo para ver a su prometido. Iba camino a casa y vio a alguien esperándola en la entrada de su casa, en un principio pensó que se trataba de Mr. Teddy bear, más al acercarse observó a Scorpius Malfoy.

— Hola Scorp — Lo saludó. — ¿Qué te trae por aquí?

— Lily, yo tengo que decirte algo. — él sostuvo suavemente su barbilla. — No puedo retrasarlo más.

Lily asintió, al parecer había llegado el momento de rechazarlo.

— Estoy enamorado de ti desde mucho tiempo atrás — Los ojos grises estaban cristalizados, parecía que estaba a punto de llorar. — Tenía la esperanza que rechazaras a todos tus pretendientes, pero aceptaste a mi tío y o peor de todo es que me comprometieron con Kendra Monroe, me casaré con ella en un mes.

— Yo…

Scorpius colocó su dedo índice en los labios de Lily. — Sé que me rechazarás, pero yo tenía que decirlo alguna vez antes de casarme… Eres mi primer amor. — Sin más se acercó a los labios femeninos para besarlos rápidamente.

Lily lo empujó, ingresó a su casa para mantenerse lejos de su futuro sobrino. Era incorrecto lo que acababa de suceder.

En el exterior Scorpius estaba sosteniendo su mandíbula mientras escupía un poco de sangre.

— Tenía que confesar mis sentimientos alguna vez, tío Edward. — Explicó con cierta dificultad. El puñetazo le rompió los labios.

— No vuelvas a tocarla o te aseguro que la próxima no me contendré para hechizarte. — el Metamorfomago tenía el cabello y los ojos rojos. Estaba completamente furioso por lo que había observado desde la oscuridad.

Fue a darle las buenas noches a su prometida y quedó perplejo al observar aquel beso. Estaba completamente celoso, lo que le dejó más que claro que estaba enamorado de Lily

— No lo haré, me casaré pronto. — Scorpius desapareció entre las sombras. No quería recibir otro golpe o alguna maldición, ver a su tío enojado era peor que ver a un dragón escupe fuego.