Dos semanas más tarde…
2 de Junio del 2283
11:05 Am.

Sora se encontraba en su templo, mirando hacia el horizonte, no esperaba que su vida estuviera llena de batallas y logros. Más bien esperaba que fuera una vida tranquila y pacífica, teniendo que utilizar su arco y sus puños únicamente cuando fuera necesario.
Se veía tranquilo, se sentía tranquilo, a pesar de lo que había ocurrido un par de semanas atrás con su hermano y Seika… No quería ser así de duro con ellos, de hecho no esperaba que su llegada fuera tan… poco afortunada, su primer día en Ninbus después de doce años y que hace?
Regaña a su hermano por haberse convertido en caballero, discute con Seika sobre ello y por si fuera poco ya no tenía ningún lugar al cual volver además del santuario.

Esa imagen de su futuro era desalentadora, pero quizá proteger al universo y hacer de este un mundo mejor no sonaba tan mal… quizá podría acostumbrarse, hasta que al mirar hacia sus espaldas pudo recordar su peor error.
Su más grande fallo como ser humano estaba caminando hacia él, con sus compañeros las personas que él consideraba sus hermanos, los ojos cafés del caballero de bronce se fijaron en los ojos azules del caballero de oro, que para bien o para mal compartía lazo sanguieno.

Sora suspiró listo para encarar a ese muchacho al que le había fallado tantos años y al que le había fallado una vez regresó a casa.
―Oigan muchachos… ¿por qué no se adelantan?

―¿Seguro Sein? ―Interrogó la joven Saintia Insegura de dejar a su compañero… al lado de una persona que lo había tratado como a un enemigo a penas se vieron frente a frente.

Seinma miró a sus compañeros en silencio por unos segundos hasta devolver su mirada hacia Sora, quien esperaba su respuesta en silencio, en este punto no sabía que esperar proviniendo de su propio hermano, que lo odiará… que lo insultará, incluso que le reclamará todo lo que había sucedido en días anteriores con Seika.

―Sí… me… me gustaría hablar con mi hermano…―Respondió después de unos segundos en silencio, los demás herederos se vieron los unos a los otros inseguros de dejar a estos dos a solas… pero, si necesitaban hablar ¿quiénes eran ellos para negárselos? Este era un problema de familia y entre familia debía arreglarse, Seinma caminó en dirección de Sora estaba inseguro con las manos en los bolsillos de su pantalón, mientras que Sora se veía igual de serio que la primera vez que se vieron.
Mientras que los demás herederos bajaban hacia el templo de Escorpio, Danny se quedó mirando a ambos hermanos por un momento hasta finalmente seguir a los demás
―Así que… tu nombre es Sora, ¿eh…?―Comenzó el joven Pegaso acercándose a su hermano, quien al escuchar la pregunta solo atinó a suspirar con fuerza.

Sora miró a Seinma y luego devolvió su mirada hacia el horizonte, sentándose en las escaleras que iban directamente a su templo para poder conversar más a gusto, no esperaba que su primera conversación fuese entorno a su nombre pero… no se conocían de nada, suponía que ese sería un buen inicio.
―Sí… Sora de la Torre Loverne, De la Torre por parte de Padre… y Loverne de parte de madre… ―Le respondió el caballero de Sagitario después de un largo silencio.

―Y… ¿qué significa? Yo tengo una vaga idea de lo que el mío significa, ¿qué significa el tuyo? ― Seinma volvió a interrogar, tomando asiento junto a su hermano.

―Sora, significa Cielo en japonés, no sé qué significa el tuyo si soy honesto. Oí decir a alguien que significaba… una cosa estelar o no sé algo así…―Comentó sin si quiera mirar a la dirección de su hermano, quien sorprendido pudo empezar a atar cabos con la revelación de su hermano.

―Oh… entonces, ¿nosotros somos…?

―No te hagas ideas erróneas. ―Dijo rápidamente desviando su mirada a su lado. ―En nuestras venas corre sangre oriental, pero somos Mestizos, mesclas de razas de todo el mundo… Así que no, no somos japoneses, ni italianos, griegos, europeos… rayos ni siquiera hispanos. ―Aclaraba devolviendo su mirada hacia el horizonte astral, donde las estrellas y los planetas no eran diferentes unos de otros, las diferencias que habían entre las estrellas era que algunas eran de hielo, otras de fuego y algunas más brillantes que otras, pero en realidad no había mucha diferencia entre ellas, todas compartían un lugar en este universo.
―Somos descendientes de diferentes lugares así está escrito en nuestra sangre y en la de nuestros padres, somos ciudadanos del universo y eso es todo lo que importa.

―Bueno eso… responde un par de dudas. ―Murmuró sonriendo levemente, después hubo silencio, un silencio que perduró casi una eternidad entre ambos hermanos, hasta que Seinma decidió hablar una vez más.
―Y tú, eres el caballero de Sagitario, eso debe ser genial, ¿no? ―Interrogó sonriéndole al hombre a su lado, aunque la expresión seria que se cargaba no cambio o se relajó en lo absoluto.

―No tanto…

Con respuestas tan frías no sabía si estaba hablando con ora persona o con Benjamín ¿y se suponía que eran hermanos? Pues realmente no se parecían en nada, en el pasado cuando creía que Seika era su hermana biológica, todo tenía sentido podía hablar y entenderse bien con ella eran muy parecidos tanto física como mentalmente, claro existían claras diferencias, pero era porque eran individuos con personalidades diferentes una de otra.

Pero con este hombre que era parte de su sangre… simplemente no podía lograrlo, por eso: Seinma arrugó el rostro a una expresión triste.
―Dime, ¿quiénes son nuestros padres? ―Finalmente hizo la pregunta que Sora había estado esperando desde que lo vio por primera vez después de tantos años…

Sora tomó un momento para pensar bien sus palabras y luego suspiró pesadamente.
―Papá, era un gran guerrero, quizá el más grande que he conocido en mi vida fue un caballero antes de que tu o yo naciéramos, muchos le llaman el último héroe de la tierra, otros un prodigio de la batalla… y algunos más como un guerrero invencible…―Entonces bajó sus ojos al suelo, recordando su infancia, el tiempo que pasó al lado de él y de su mamá.
― yo lo conocía como mi mejor amigo, como mi ejemplo a seguir… siempre desee ser igual a él, ser igual de fuerte que él… lamentablemente lo logré cuando ya había muerto. ―Añadió murmurando esa última parte, apretando su puño con fuerza… algo que no pasó desapercibido por Seinma, aunque no lo hubiera conocido, saber quién había sido y que había muerto lo entristeció bastante.

―Suena como un gran hombre…―Murmuró Seinma encogiéndose de hombros, bajando su cabeza al igual que su hermano.

―Lo fue. ―Añadió Sora alejando sus ojos de Seinma, nuevamente hubo un silencio incomodo entre ambos hijos de Leo.

―Y… ¿que le ocurrió? ―Preguntó nuevamente Seinma, notando un ligero cambio en la a expresión de sora al notar como sus ojos azules se enfocaban una vez más en él

―Murió, tratando de protegerme a mamá y a mí… mientras escapábamos de la tierra. ―Reveló sorprendiendo a Seinma, causando una enorme presión sobre su pecho… no entendía por qué pero, aunque jamás lo hubiera conocido, saber lo que le había ocurrido le causaba un cierto orgullo y una enorme tristeza por igual.
―Allí fue donde estuve esos 12 años… entrenando para evitarte el mismo destino que papá o el mío…―Añadió una vez más sorprendiendo a su hermano, ya era demasiado tarde como para arrepentirse del camino que ambos habían elegido, demasiado tarde para volver atrás.

―No tenía idea…

―No tenías porqué de todas formas…

Sabía a lo que Sora se refería, después de la larga charla que tuvo con Seika todo le había quedado claro al joven Pegaso, su hermano se fue para convertirse en un caballero dorado, todo para cuidarlos desde el santuario.
Lamentablemente Seinma no sabía eso y por esa razón terminó convirtiéndose en el guerrero que era hoy, pero quizá eso era la mejor opción, poder ser la ayuda a tener que esperar a un mítico salvador que viniera a ayudarlos, esa era una mejor opción…

Que haber tenido que esperar 12 años de su vida a que su hermano regresara a protegerlos.

Seinma entonces hizo la segunda pregunta que tanto necesitaba hacerle a su hermano mayor.
―¿Y… mamá? ¿Qué le ocurrió a mamá, dónde está?

Al preguntar eso Sora ocultó sus ojos entre su cabello, acto seguido se levantó del suelo.
―Creo que por tu bien y el mío será mejor que jamás lo sepas. ―Respondió sin más dándole la espalda a su hermano, caminando en dirección a su templo.
―Solo debes saber que ella fue una guerrera al igual que papá y murió, no mucho después de que llegáramos aquí… ―Aclarado eso esperaba que su hermano no hiciera más preguntas, pero no conocía en nada a Seinma.

Él jamás se iba a contentar con respuestas tan simples, siempre buscaba toda la verdad.
Y por supuesto que no es iba a tomar para nada bien esto, ¿porqué de repente su actitud había cambiado? ¿Qué le estaba ocultando con respecto a su madre?
―Pero… ¿por qué? ―Preguntó confundido tratando de seguir a su hermano hacia la casa de Sagitario.

― ¿Por qué necesitas saberlo? ¿Qué harás después con esa información? ¿Tu vida mejorará mágicamente si te lo digo? ¿eh? ―Ante el cambio Brusco en su hermano Seinma retrocedió, ¿De dónde había salido eso? Solo necesitaba saber que le había ocurrido a la mujer que le dio la vida y de ser posible buscar su lugar de descanso para honrarla como un buen hijo.
―¿O se volverá a un más deprimente en lo que cabe? Simplemente murió, eso es todo lo que necesitas saber.

―Es mi madre, necesito saber lo que le ocurrió Sora. ―Trató de decir Seinma intentando llamar su lado blando.

― ¡No, tu no necesitas saber nada al respecto! ―Exclamó volteándose hacia él, la ira que había en sus ojos parecía querer asesinar a su hermano… pero al momento se tranquilizó, Si Seika le había ocultado la verdad de su germano para protegerlo, Sora no era muy diferente quería protegerlo de una verdad que sabía que no podía soportar.
―Se suponía que tú serías el único que escaparía de este destino, que tendrías una vida diferente a la nuestra, pero al parecer también sufrirás el mismo destino que nuestros padres y yo…― Se sinceró con él, había tratado de protegerlo con toda su alma… y ahora no sabía qué hacer con él, no sabía si quería abrazarlo, golpearlo… o decirle que renunciara a ser caballero, podría hacer las dos primeras pero la última era imposible, el solo mirar a la piedra de color celeste que colgaba de su cuello le recordaba constantemente eso.
―Quería… deseaba que pudieras vivir una vida diferente, pero me equivoqué jamás debí apartarme de tu lado.

―Sigues diciendo eso, pero fue mi elección… yo quería…

―Ya sé proteger a Seika te entiendo… pero no entiendo por qué el destino te tuvo que elegir a ti como heredero. ―Añadió Sora agarrándose el rostro con fuerza, cubriendo su ojo derecho para tratar de tranquilizarse, aunque la verdad era que… no podría hacerlo.
―Eso no importa, los pecados del padre pasan a sus hijos, ahora debemos ser nosotros los que afrontemos esta carga. ― Añadió cerrando sus ojos para suspirar con fuerza, estaba cansado… dolido, deseaba con todas sus fuerzas que él hubiera sido libre, que él de todos hubiera tenido su destino en blanco… pero no fue así, el destino le volvía a escupir en la cara, primero con sus padres y ahora con su hermano.

La maldición que había comenzado con sus abuelos terminaría con ellos, a menos que Sora hiciera algo para detener ese destino, antes de que fuera demasiado tarde.
―No entiendo nada de lo que dices, pero quiero entender…―Pedía Seinma intentando nuevamente que su hermano fuera honesto y sincero con él, no pedía nada fuera de lo normal pero, simplemente Sora no parecía querer colaborar.

―Quizás algún día, cuando crezcas y comprendas que lo que nosotros somos no es una bendición, sino una maldición que pasa de generación en generación. ―Dijo simplemente dándole nuevamente la espalda a Seinma, ya no tenían nada más de que seguir hablando y eso lo había dejado claro, pero no lo suficiente para ese muchacho.
―Ojalá algún día puedas entenderme hermano…―Murmuró Sagitario adentrándose a su templo poco a poco.

―Quizá… pero siento que tú y yo no vamos a entendernos nunca…―Mencionó el joven Pegaso bajando la mirada al suelo.

―Tus amigos te esperan, ve… ya hablaremos en otra ocasión… supongo. ―Le pidió mirando sobre su hombro al pequeño que tantos años había abandonado y al que ahora no le podía ofrecer un hermano, solo una versión fría e indiferente de un familiar de lo que solo tenían en común la sangre que fluía por sus cuerpos.

―Claro…―Murmuró Seinma retomando su camino hacia palestra, junto a sus queridos amigos que era todo lo que Sora jamás serían, sus hermanos y hermanas.
―Fue… bueno hablar contigo hermano. ―Añadió mirando sobre su hombro al caballero dorado de Sagitario.

Sora tuvo esta oportunidad para decirle lo mismo, para decirle que de verdad quería volver a hablarle, expresarle lo mucho que le quería, aunque o estuviera de acuerdo con su decisión, pero aun así… sabía que no era tan fácil…

Habían perdido tanto tiempo separados, era triste saber que la vida que habían o los habían elegido… los volvería a separar.
―Sí… como sea. ―Dijo sin más desapareciendo en el interior de su templo.

Seinma no era tonto, era lento y a veces torpe… pero cuando tenía entendido que una persona simplemente era un idiota, un cretino o un caso perdido, lo mejor era alejarse de esa persona para evitar que la misma le hiciera más daño a él o a sus seres amados.
Lo había entendido con Kobu, lo entendía ahora con Sora…
Era extraño que una persona que era su único familiar vivo no pudiera conectar con él, que no pudiera sentir la misma vibra de apoyo o sinceridad que con Seika… o incluso Asami, que aunque la había conocido tan solo unos minutos lo había apoyado y ayudado más de lo que lo había hecho su propio hermano.

Quizá era por qué estaba creciendo… o simplemente porque su hermano era simplemente un idiota… Pero por su corto tiempo en este mundo estaba entendiendo que las personas con las que no tenía un lazo sanguíneo podía considerarlos más como sus hermanos y hermanas.
Que este hombre que había aparecido un día en su vida… y que jamás había hecho nada por él en su vida.
Familia era más que la sangre… Eran las personas que se quedaban contigo y te apoyaban en los buenos y malos momentos, su hermano podría haber sido lo mismo que John, Shinryū, Danny, Shira, Mary o Seika…
Pero decidió no serlo y por la misma sus parentesco empezaba y terminaba solo en la sangre, y así sería hasta el día de sus muertes.

Caballeros del Zodiaco: Guardianes del Universo.
Libro 1: El Nuevo Despertar de Hades.
Capítulo 12: Entrenamiento de Combate.

2 de Junio del 2283
2:19 Pm.

Los Cinco Herederos veían con sorpresa a la directora, algunos estaban emocionados, otros confundidos y solo Johnathan estaba decepcionado, esperaba que ese día pudieran pelear contra un caballero de oro, no con alguien de un nivel más bajo a un caballero dorado.

―Espera… ¿esto es enserio? ¿Vamos a pelear contra un simple guerrero de plata? Digo sin ofender directora. ―Decía Johnathan decepcionado de que esta fuera la primera fase de su entrenamiento como caballeros, mientras ella arreglaba su guantelete derecho.

―No me ofende señor Johnathan, en lo absoluto conociendo sus habilidades de pelea estoy segura de que esto será fácil… para mí. ―Johnathan por un momento no supo si reír o sentirse sorprendido, la forma tan arrogante en la que Arkhamira había respondido era impropio de ella, ella siempre era seria y tenía un vocabulario sofisticado, pero ahora… ella parecía una persona realmente diferente.

―Como les dije muchachos esta primera etapa se enfrentarán contra su directora. ― dijo Genki, tranquilamente tomándose su tiempo para analizar la situación que estaba frente a sus ojos, casi sentía lástima de los muchachos, pero… Arkham quería ponerlos a prueba y lo que ella quisiera se hacía con gusto.
―Si ustedes quieren pelear contra un caballero dorado, primero tendrán que pasar por ella, y si lo logran con gusto les daré un par de lecciones, pero solo si logran derrotarla no se preocupen por dejarse llevar por la batalla, estoy seguro de que saldrán de esta con vida.

―Hummm, están siendo muy arrogantes en esta ocasión, eso no me agrada…―El tono de Voz de Johnathan pasaba de tranquilo a molesto en solo un par de segundos por las contestaciones tanto de la directora como del caballero dorado presente en el entrenamiento.

―Suficiente, ustedes querían su primera sesión de entrenamiento y yo se las impartiré, con esto espero que entiendan el grado de peligro al que se enfrentarán en la guerra santa y si no están preparados… la muerte les llegará en cualquier momento. ―Les explicaba a todos preparando su cuerpo para el combate, aunque los jóvenes caballeros estaban nerviosos, estaban más que ansiosos por conocer las habilidades de combate de una guerrera de plata.

―Aunque todo esto parece muy repentino, supongo que será una buena forma de empezar las clases de combate de nuevo. ―Comentaba la joven Andrómeda hacia sus compañeros, quienes se veía un tanto preocupados de como la situación había escalado demasiado rápido.

―Opino lo mismo, entrenar con una de las guerreras de plata más poderosas registradas seguramente ampliará nuestros conocimientos y habilidades en combate, estoy seguro de que es una gran guerrera, no por nada le dieron el título como directora de palestra. ―Comenzaba a decir Shinryū preparándose física y mentalmente para su primera prueba en combate.

―Sí… da igual acabemos con esto de una buena vez. ― Añadió Benjamín dando un paso al frente, aunque al sentir una mano sobre su hombro pudo ver a Seinma, quien aún no estaba completamente convencido de esto.

―Espera, ni siquiera nos han dicho cuáles serán las reglas de combate, o que cosas deberemos hacer si queremos ganar el entrenamiento. ―Decía Seinma mirando hacia su compañero y luego hacia la directora, quien pudo sonreír levemente por las palabras del caballero Pegaso.

―Me alegra que de entre ustedes haya un genuino interés en saber cuáles serán las reglas del combate y es que…―Entonces ella cerró sus ojos sonriendo apaciblemente hacia sus alumnos.
―No habrá reglas, todo se vale pueden utilizar todas sus técnicas, tanto defensivas como ofensivas, cosmos, ataques de corto y largo alcance, técnicas de combate cuerpo a cuerpo, CQC, Boxeo, Kick Boxing, Artes Marciales, Kung Fu, Systema, Karate… incluso técnicas para someter a su rival incluso si eso tiene que ver con romper sus huesos, lo que ustedes quieran… solo habrá una regla… yo no intentaré matarlos y ustedes tampoco lo harán.―Fue entonces que ella se colocó en una pose de defensa, lista para enseñarle un par de lecciones a sus estudiantes.
―Y habrá una condición para todos ustedes, si pierden tendrán que hacer servicio en la cafetería, limpiar los salones, barrer los pasillos, acomodar los materiales de entrenamiento y limpiar los baños y regaderas por una semana.

Ante esa declaración de guerra los cinco muchachos se vieron los unos a los otros, esto no era un juego, con la directora nada podía serlo, por esa razón se miraron los unos a los otros preparándose para lo que fuera que ella les tuviera preparado.
―¿Muy bien y quien será el primero? ―Preguntó Johnathan ansioso de comenzar la pelea, algo que solo hizo sonreír a la directora nuevamente quien los miró a todos y cada uno de ellos como si esto fuera un pequeño calentamiento.

―Bueno… ¿por qué no me atacan todos y lo averiguan? ―Al preguntar eso los cinco sse vieron sorprendidos… ¿ella estaba hablando en serio? Esperaba que todos la atacaran al mismo tiempo.

―Eh… no es por ofender directora Arkhamira, pero… ¿que no los duelos entre caballeros deben ser uno contra uno? ―Preguntó la joven de cabello anaranjado, sorprendida por que ella dijera algo como eso, realmente no sonaba como la directora que ella conocía.

―Oh claro… pero en una guerra no esperes que te den esa clase de consideración. ― Decía levantando nuevamente su defensa hacia ellos, preparada para todo lo que los cinco muchachos le arrojaran.
―La guerra es injusta, sin importar lo honorable que seas te atacarán sin piedad de todas direcciones, sin importar que estén solos o acompañados, esa será su primera lección deberán aprender a pelear como equipo… si no pueden hacer eso, terminarán muertos. ―Les decía mientras una tiara aparecía sobre su cabeza asemejando la imagen de una grulla, seguido de un casco que comenzó a acoplarse en todo su cráneo, y por último una máscara de plata que cubrió todo su rostro en un instante.
―O pelean juntos o mueren juntos, esa es la prueba de hoy… Así que decídanse rápido que tengo toda una escuela que dirigir.

Nuevamente los cinco se miraron los unos a los otros en mutuo acuerdo, tomando cada uno sus piedras de armaduras, preparados para pelear, los cinco se desplegaron alrededor de la directora.
Cinco resplandores multicolor destellaron con fuerza en sus manos y al instante siguiente ya tenían puestas sus armaduras, cada uno dispuesto a dar lo mejor de sí en este combate contra la directora de palestra, estaban preparados, habían superado diferentes obstáculos y si esta era su primera prueba más les valía cumplir con el objetivo.

―Muy bien, será un encuentro de 20 minutos, quiero ver acción y trabajo en equipo, si fallan… bueno ya les dijo Arkham lo que ocurrirá, así que si no quieren hacer de Staff de la escuela será mejor que acaten las instrucciones ¿entendido? ―Preguntó Genki marcando el tiempo establecido para el combate, dicho esto los cinco se colocaron sus tiaras, Shinryū, Benjamín y Danny al mismo tiempo que sus ojos cambiaron a sus respectivos colores de cosmos, al instante se colocaron sus máscaras de combate, mientras que John se colocaba su casco así como su antifaz y Seinma aseguraba los protectores para sus mejillas justo al momento que comenzó a trazar las 14 estrellas de su constelación para encender su cosmos, cambiando al instante el color de sus ojos.

―Bien, preparados…―La tensión era alta… ―Listos. ―Los puños temblaban por la emoción. ―¡Empiecen! ―Exclamó iniciando el tiempo para la batalla seguido de una fuerte alarma.

―Muy bien muchachos, esto es trabajo en equipo así que pensemos bien nuestros pasos y…

― ¡Al demonio con eso! ―Exclamó John interrumpiendo a Seinma, lanzándose directamente a la batalla. ― ¡Yo quiero el primer Golpe! ―Decía con una poderosa ira Asesina, bañando su puño en llamas para embestir a la amazona de la gruya en el acto.

― ¡No, espera John Alto! ―El caballero Pegaso trató de detenerlo, debían pensar inteligentemente o fallarían la prueba, pero ya era demasiado tarde, su puño estaba a punto de impactar a la directora quien aún permanecía inmóvil en su lugar.

― ¡Te demostraré que puedo derrotarte! ―Gritó con fuerza estando a solo centímetros de ella. Pero Arkhamira… solo río levemente…

Pasó en un flashazo de segundo, apenas pudieron verlo fue tan rápido que incluso Johnathan se sorprendió de la velocidad y fuerza que la directora poseía, en un segundo John estaba a punto de golpearla en el rostro.
Lo siguiente que sabía era que él se encontraba en el suelo, su cuerpo se encontraba boca abajo siendo sometido por la rodilla que se encontraba sobre su espalda, su brazo había sido extendido hacia atrás y su muñeca era retorcida por otra mano hasta el punto de casi romperla, no entendían que había sucedido o como.

La reacción de Arkhamira había sido tan rápida que ellos estaban tratando de entender que había sucedido…

Pero en un simple movimiento John ya se encontraba en el suelo y la directora simplemente lo había inmovilizado, todo en la fracción de un milisegundo.
―¿Que sucede señor Johnathan? Creí que usted iba a derrotarme, ¿es que acaso no es usted el heredero del Fénix? ¿O es que acaso fui demasiado rápida para ti?

― ¡Kgh… Maldita…!

―Uh, uh, ¡uh! Esa no es forma de hablarle a tu directora…―Decía aplicando más fuerza sobre la muñeca de Johnathan hasta el punto que sus huesos estaban a punto de quebrarse en una sinfonía de seis pasos, John al verla pudo apreciar que los ojos de la directora brillaban de un color plata… mostrando la verdadera forma de su cosmos.
―Quizás sea hora de enseñarte algo de disciplina muchachito. ―Comentó a punto de romperle la mano a Johnathan arrancándole un gemido de dolor. ―Mis métodos pueden ser poco ortodoxos, pero traen resultados.

― ¡John! ―Exclamó Danny atacando Arkhamira con un golpe teledirigido de sus cadenas, cosmos obligándola a retroceder con un salto hacia atrás, seguido de una enorme onda de agua que intentó impactarla desde la derecha, volviendo a esquivar dicho ataque con suma facilidad.

Los jóvenes caballeros intentaron alinearse nuevamente, debían ser inteligentes o tendrían que afrontar el castigo que les esperaba si fracasaban en este combate.
Pelear juntos o caer juntos… era simple, ¿no?
Rápidamente Seinma fue a ayudar a Johnathan en el suelo.

― ¿Te encentras bien amigo? ―Preguntó el Pegaso para comprobar su estado, pero él lo apartó bruscamente.

―Maldita sea, me agarró desprevenido… ¡háganse a un lado! ―Exclamó lanzándose a la batalla de nuevo, los demás chicos sabían que John era impulsivo, ¿pero lanzarse así nuevamente después de como lo habían sometido anteriormente?

Estaban seguros que las palabras de la directora habían herido su frágil ego y por la misma razón estaba atacando sin planear un contrataque, estaba iracundo y se veía a plena vista, si fuera un poco más inteligente premeditaría antes sus propias acciones, pero no estaba siendo listo en esos instantes, estaba siendo agresión en estado puro.

―Ay maldita sea…―Murmuró Benjamín observando como la directora casi sin esfuerzo aparente comenzaba a esquivar todos sus ataques.

Nuevamente los cuatro herederos se quedaron mirando al Fénix, no tenían un plan de acción o al menos una estrategia para afrontar esta situación… era la batalla de Kingsrow otra vez y esta vez tendrían que afrontar el fracaso si fallaban.
Pues si iban a tener que pelear juntos entonces no permitirían que su compañero peleara solo, Benjamín fue el primero en seguir a Johnathan, no iba a permitir que este idiota lo hiciera pasar por tal castigo, en especial si tenía que limpiar los baños.
Seguido de Shinryū quien solo importunaba el liderato de sus dos compañeros, incluso si recibían una paliza debían hacer lo necesario para derrotar a la gruya antes de que el tiempo se terminará.

Entre los tres caballeros intentaron atacar a la directora desenfrenadamente, Shinryū atacó por la izquierda y Benjamín por la derecha, lanzando ataques de agua y hielo al mismo tiempo.
Mientras que Johnathan atacaba de frente.
Arkhamira Esquivó y lanzó una patada al pecho a Jonathan alejándolo, para esquivar los ataques que venían a sus lados dando un salto vertical hacia atrás, la guerrera de la Gruya rápidamente se repuso atacando directamente a Benjamín quien se trató de defender utilizando su toque congelante, pero sin importar lo rápido que él se fuera ella se movía aún más veloz.

―Ah, Señor… ¡Benjamín! Veo que siempre intentas ganar utilizando ese truco, pero te recomiendo algo. ― En uno de esos ataques para intentar tocarla, la directora enganchó su brazo con su mano derecha golpeando su rostro con la izquierda, luego utilizando sus piernas para barrer sus piernas y acto seguido someterlo en el piso, sujetándolo del cuello y utilizando su pierna para inmovilizar su otro brazo..
―No utilice el mismo ataque en alguien que ya ha visto su técnica en más de una ocasión.

― ¡Kgh! ―Ambos brazos de Benjamín estaban inutilizados por lo que le era mposible atacar o defenderse, por lo que lo único que le quedaba era esperar a que el caballero dragón hiciera su jugada.
―Shin ¡Ahora! ―Dijo obligando al compañero a espaldas de Arkham a lanzar un dragón de agua hacia su cabeza, dragón que no solo fue evadido en un solo segundo, sino que utilizando la ventaja que le daba el tiempo de reacción a la directora logró esquivar otro golpe de Johnathan que veía hacia ella.

Lo cual le dio tiempo suficiente a Benjamín para volver a intentar atacar utilizando ambos brazos para lograrlo, previendo esto la directora utilizó los suyos propios para bloquearlos y alejarlos, luego lo aturdió golpeando ambos lados de su cabeza con sus palmas, utilizando su cuerpo como soporte para cambiar de posición a sus espaldas y así patearlo en la espalda en dirección a Shinryū quien tuvo que cancelar rápidamente su ataque para evitar golpear a Benjamín.

Ella entonces se acercó a Shinryū quien tuvo que convocar un segundo dragón de agua, el cual ella comenzó a esquivar con suma facilidad, luego otro y luego uno más pero ella parecía no inmutarse en lo absoluto por los intentos del joven caballero dragón.
―Señor Shinryū, usted tiene el mejor balance entre cosmos y habilidad, puede cambiar rápidamente de ataque a defensa con una técnica tan versátil usted sería considerado un guerrero invencible sin embargo. ― La directora se acercó peligrosamente a él, el muchacho rápidamente se defendió utilizando su escudo, un duro golpe sonó sobre la superficie del mismo, Shinryū intentó contrarrestar utilizando la kata del tigre dando golpes rápidos y agresivos para alejarla, pero esto resultaba inútil, apenas lograba rozar su piel o su armadura teniendo que recurrir a su fiel escudo, para defenderse de todos los golpes y patadas que estaba recibiendo.
―Al depender mucho de ataques a distancia de cerca su escudo es su única defensa y si le falla entonces queda completamente a merced del oponente. ―dijo barriendo sus pies para hacerlo caer al duro suelo de concreto, Shinryū estaba pasmado por la velocidad y fuerza de la directora, apenas se había dado cuenta de que lo había hecho retroceder hasta que se halló tumbado en el suelo.
―Si no compensas en combate cercano, no podrás defenderte del ataque del enemigo… ¿pero eso ya lo sabías verdad? ―Le preguntaba con su mano extendida sobre el cuello del muchacho, quien no pudo responder a tiempo, ella era demasiado rápida para él.

―¡No me ignores! ―Exclamó Jonathan pasando muy cerca de ella, con un puño cubierto en llamas y una mirada asesina en su rostro. Arkhamira apenas logró esquivarlo, estuvo muy cerca de lograrlo sino hubiera sentido el calor aproximándose y su grito de rabia hacia ella.

Arkhamira miró de frente a Jonathan, quien se veía furioso, expedía ascuas de sus ojos sabía que lo estaba irritando y él era sumamente peligroso cuando estaba enojado… al menos contra otros estudiantes porque sus habilidades no le sorprendían en nada.
―Señor Jonathan… veo que finalmente me ve como un reto, me alegra que finalmente se esté tomando el entrenamiento en serio.

― ¡Cállate! Odio que estés de arrogante, te voy a borrar esa sonrisa a golpes. ―Respondió lanzándose nuevamente sin premeditar su golpe, Arkhamira sonrió mirando levemente a sus espaldas, para simplemente dar un salto mortal hacia atrás, siendo Benjamín quien estaba a sus espaldas quien recibió todo el castigo por parte de Johnathan, fue una suerte que alzará su escudo a tiempo, sino lo más probable es que habría recibido un golpe fatal en el pecho.

Benjamín salió disparado hacia una de las paredes del salón de entrenamientos, siendo rescatado por Seinma en el último segundo, utilizando su propio cuerpo para amortiguar su caída.
―¿Ben… te encuentras bien? ―Preguntó rápidamente sujetando al cisne con fuerza.

―Sí… Pero ese idiota casi me mata, un segundo más y lo más probable es que me hubiera atravesado el pecho…―Murmuró mirando hacia su escudo de cisne, el cual tenía una gran abolladura en su superficie. ―Ese idiota no está razonando, si no empezamos a trabajar juntos... vamos a perder…

―Lo sé, pero… ahora se ha vuelto completamente loco, no le importa lo demás con tal de vencer a la directora. ―Decía mirando al campo de batalla donde los ataques frenéticos de Jonathan seguían y seguían sin detenerse.

― ¿Lo has visto así antes? ―Interrogó Benjamín poniéndose de pie nuevamente.

―Solo una vez… y casi me mata en esa ocasión…―Seinma respondió nervioso, si John estaba perdiendo el control y entrando en modo Berserker, no sabía cómo la directora Arkhamira sería capaz de detenerlo.

Mientras tanto Danny trataba de analizar el patrón de ataque de la directora, ella era rápida precisa, sus movimientos se daban en la fracción de un respiro, se preguntaba si esta era la Arkhamira que ella conocía o más aún si ella sí se estaba tomando el entrenamiento en serio. Por qué por su expresión y movimientos parecía estar jugando con ellos.
Esto realmente parecía un juego para ella, sí así era un caballero de plata… ¿Cómo sería uno de oro?

Y en el campo de batalla Johnathan lanzaba golpe tras golpe, sin importarle nada, la ira estaba conduciendo sus acciones y el odio solo le indicaba a acabar con su enemiga de una buena vez, aunque Arkhamira solo se dedicaba a esquivar sus ataques.
Entendía que Johnathan no podía pensar bien cuando estaba molesto, por esa misma razón debía acabar con él antes de se volviera aún más peligroso, en un solo descuido Johnathan logró agarrarla de la pierna mientras esquivaba, se había descuidado en un solo segundo.

― ¡Ahora sí te tengo! ―Exclamó agitándola con fuerza para lanzarla hacia una de las paredes cercanas. ― ¡Ahora muere!

Arkhamira tuvo poco tiempo para reaccionar y ajustar su posición, aterrizó contra la pared ocasionando que la misma se rompiera al instante por la presión de su impacto, utilizando sus piernas logró amortiguar el golpe, pero la pelea había pasado de un simple entrenamiento a una pelea todavía más seria…
Por primera vez su expresión cambió mientras a su alrededor todo se movía lentamente, tanto su bufanda como los estudiantes, ella miró a su objetivo alzando su cosmos para hacerlo estallar en cualquier instante, ella conocía esa pose esa mirada… Iba a utilizar el ave Fénix, entonces desvió sus ojos hacia Genki quien se veía tranquilo admirando la pelea sin mucha sorpresa en su mirada.
Ambos se vieron a los ojos en la fracción de segundo y en esa fracción.
Él sin necesidad de decirle absolutamente nada solo asintió, Arkhamira solo pudo sonreír, Ajusto sus piernas en modo de impulso y con toda su fuerza se lanzó hacia Johnathan quien logró liberar a la bestia llamando a él una enorme ave de fuego que iba en dirección a ella, el campo de batalla parecía cubrirse en llamas y entonces…
"¡Guadaña de Viento!" John apenas podía racionalizar lo que estaba mirando, su Fénix había sido partido a la mitad, nada podía partir su Fénix a la mitad ni siquiera el agua podía hacer algo así, pero una onda de viento producida por la pierna derecha de Arkhamira logró partir su tecina a la mitad quedando a merced de ella.

Con el mismo impulso que utilizó para cortar la técnica de John hizo girar su cuerpo 360 grados para recibir a Johnathan con una poderosa patada vertical de su pierna izquierda hacia abajo, justo en la cabeza del heredero misma que le arrancó el casco, ajustando su posición ella se apoyó en la rodilla de Johnathan dándole otra patada vertical hacia arriba en la quijada, sorprendiendo a los demás herederos presentes elevándolo en el aire.

Utilizando su bufanda como una soja que lo agarró con fuerza del brazo, ella se elevó impulsándose con ella para llegar hacia Johnathan y ahí comenzó el espectáculo, el cuerpo de Arkhamira se movía con gracia y agilidad, rodeando su cuerpo para adoptar una posición superior a la de Johnathan quedando por encima de él, después rodeó su cuello con sus piernas obligándolo a girar en el aire, en una danza de plata increíble obligándolo a tomar más altitud y cuando estaban a punto de tocar el techo ella fue hacia él utilizando su bufanda para impulsarse hacia su dirección.

Golpeándolo un par de veces en el aire, agarrándolo del hombro para volver a estar por encima de él, la bufanda que se encontraba aún enrollada en su brazo aflojó su agarre permitiéndole a ella finalizar su actuación. Un destello, una poderosa patada que obligó a Johnathan a caer duramente contra el suelo del escenario, y con un leve susurro Arkhamira terminó su técnica cayendo encima de él destrozando la tierra debajo y dejándolo fuera de combate.
"Danza Deslumbrante Intermitente" Decía sonriéndoles a sus estudiantes.
Los Cuatro caballero estaban conmocionados, aún con sus ojos brillando con el poder de sus cosmos… les había sido demasiado difícil verla moverse a esa velocidad, jamás habían visto a nadie pelear de esa forma, tanto elegante como agresiva, ante ellos estaba una prodigio de la batalla… y ellos se estaban enfrentando a ese poder.

Nadie podía ser tan fuerte como un toro y ser tan ligera como una pluma para moverse con tal gracia, además que su velocidad era inhumana, nadie tendría un tiempo de reacción tan rápido como para cambiar su aterrizaje antes de impactar con la pared, lanzarse al ataque, partir una de las técnicas más poderosas del Fénix y hacer un ataque tan complejo como ese… Todo en cuestión de simples segundos.
¿Este era el poder de la directora de Palestra?

Era completamente Abrumador… Y eso lo sentían en sus huesos, Aunque Seinma sintió un escalofrío al ver quél despliegue tan magistral de habilidad…
Parecía que ya lo había visto antes pero, le costaba entender de donde…
Hasta que su mente fue a parar directamente a Mary, ella había utilizado ese mismo movimiento en un par de ocasiones, una para derrotar a su última oponente en su último duelo para obtener la armadura del Aquila y la segunda cuando entrenaban psíquicamente.
Tenía sentido, Elizabeth le había enseñado todas sus técnicas a Mary… era su mentora de cualquier forma, era natural que su aprendiz hubiera adoptado sus mejores técnicas, incluso las más poderosas, fue entonces que Arkhamira miró en dirección a la Saintia de Andrómeda, quien se veía… asustada, sus cadenas no solo le advertían del peligro, sino que bajar la defensa sería un error grave en este entrenamiento.

―Señorita Shune, puedo apreciar que no me ha atacado nuevamente, puedo asumir que hasta este punto usted ya debe tener analizadas mi patrón de ataque y combate…―Decía sonriéndole a la joven, mientras la bufanda volvía a enrollarse en su cuello como si la misma tuviera vida propia.
―Las hipótesis que hayas estado realizando en este tiempo deben ser impresionantes, pues usted tiene el mejor control de terreno y análisis de combate pero nada de eso importará si no las pones a prueba en batalla. ―Explicaba colocándose en posición de ofensiva, ¿se iba a lanzar a ella? Las cadenas de Andrómeda se podían mover increíblemente rápido para protegerla, pero con las habilidades de Arkhamira sería imposible dictaminar una contramedida apropiada para ganar esta batalla, ganar no solo dependería de lo rápido que se movieran sus cadenas, sino de lo rápido que su mente pudiera generar una respuesta rápida para un contrataque efectivo ante la adversaria a la que se estaban enfrentando.
―Te alegrará saber que no tendrás que atacarme, en cambio permíteme poner tu mente y el tiempo de reacción de tus cadenas a prueba, atacando yo primero.

Debía ser extremadamente cuidadosa con Arkhamira, pues ella había derrotado con suma facilidad a Johnathan, un paso en falso y terminaría igual o peor que su primo. En esta situación no era de quien atacara más rápido, era de quien podía planear una movida que su adversario no pudiera predecir.

Quizá no pudiera planificar un Jaque mate en 3 movimientos como estaba acostumbrada… Pero un jaque en 5 complejos pasos podría conseguirlo, ella podría darle la victoria a su equipo si pensaba inteligentemente.

Sin más demora desplegó la defensa rodante, creando su primera línea defensiva. Ya había realizado su primera jugada esperando a que su adversaria hiciera lo mismo, un simple parpadeo fue todo lo que bastó para perderla de vista, seguido de un fuerte golpe el sonido que solo provocaría el metal contra el metal ella giró su cabeza para descubrir a la directora con su puño siendo frenado por las cadenas que se habían encontrado en el suelo y que rápidamente había intercedido ante ella.

Debía haberlo imaginado una simple distracción era suficiente para que Arkhamira hiciera su jugada, y aunque las cadenas detenían su ataque podía sentir que las mismas apenas habían logrado reaccionar a tiempo, en otra situación las cadenas habrían contraatacado, pero solo habían logrado defenderla y aunque en el último segundo se movieron para atacar a su agresora esta ya había desaparecido como un relámpago. Solo que para segundos después otro choque resonará cerca y uno más, y otro más.
Eran tan rápidos que apenas podía mirar hacia la dirección donde eran efectuados, sus ojos trataban de enfocarse pero a penas la veía esta desaparecía de su mirada, las cadenas reaccionaban rápidamente para defender pero apenas podían atacar, ella se movía tan rápido que era imposible determinar cuándo caería el siguiente golpe y de dónde..

Su adversaria estaba jugando agresivamente Danny tomó ese tiempo para empezar a hacer análisis, al moverse a una velocidad tan alta debía estar utilizando una enorme cantidad de energía en sus piernas, como en sus brazos.
Por lo cual debía tener al menos un par de milisegundos para preparar su siguiente ataque, calculando el tiempo y la forma en la que golpeaba podía asumir que estaba yendo a 1235,52 km por segundo, la velocidad que solo podía romper la barrera del sonido.
Teniendo cuestión de 55 microsegundos para moverse entre ataque y ataque, si podía calcular eso, podría calcular la distancia, el momento y el tiempo de reacción de sus ataques, así como calcular y predecir el siguiente movimiento de su enemiga en esta batalla física e intelectual.

Con un simple movimiento de sus manos obligó a sus cadenas a comenzar a vibrar, realizando su segundo movimiento en el tablero, la dirección del viento era crucial para poder empezar a predecir y reconocer patrones.
Si podía empezar a notar las irregularidades en el viento que ella pudiera notar con su conexión a las cadenas de Andrómeda, si tan solo pudiera analizar la trayectoria del viento el tiempo de ataque y respuesta podría ganarle de seguro.

Su estilo de juego siempre era defensivo, esto para poder analizar los patrones de sus oponentes sin importar que fueran pasivos o agresivos esto le daba un control absoluto al momento de planear una estrategia de contrataque, le ayudaba a localizar sus fortalezas y debilidades, entender sus estrategias para tomar la delantera en la batalla para que en el momento justo hiciera un movimiento clave que siempre le otorgaba la victoria.
Sin importar donde fuera, en la batalla o en el ajedrez al poder notar un patrón sin importar que tan pequeño o insignificante fuera, eso la ayudaba a siempre estar un paso adelante frente al enemigo.

Fue así que hizo su tercera jugada añadiendo a la formula la cadena triangular, si la cadena circular se dedicaba solo a defender, la triangular reaccionaría inmediatamente al ataque, esto para asegurar su posición en el tablero, necesitaba calcular también el tiempo de reacción de la directora ante un contrataque.

Nuevamente otro choque, esta vez la cadena triangular salió disparada hacia la misma dirección que la circular la había defendido. Miró a esa dirección y en ese mismo segundo pudo ver como su maestra había utilizado la pierna derecha para atacar mientras que su mano izquierda se encontraba defendiendo su rostro de la cadena que había intentado golpearla, el tiempo que le había tomado reaccionar era casi el mismo que le había tomado atacar 1 Milisegundo.

En el siguiente ataque la respuesta fue igual y lo mismo con el siguiente, ya tenía calculado el tiempo que le tomaba moverse, el tiempo de respuesta y el tiempo que le tomaba a sus cadenas defender y atacar, ahora solo necesitaba concentrarse en el viento, encontrar esa última parte de su plan para poder empezar su contrataque.
Su cuarto movimiento fue cambiar su postura de atenta y analítica; a una más serena y tranquila, cerrando sus ojos solo para sentir sus cadenas, para concentrar todos sus sentidos en el oído y el tacto.

Solo necesitaba eso, una respuesta al movimiento una única respuesta al movimiento de la Gruya, un patrón en el viento… un patrón… circular que se trazaba principalmente desde la izquierda donde se concentraba mayormente la defensa rodante, ella abrió los ojos, notando finalmente lo que necesitaba, sin importar en qué dirección atacara, de izquierda a derecha en frente o atrás e incluso arriba ella se movía en círculos alrededor de ella como si tratara de crear un huracán, era como si estuviera buscando una apertura perfecta para atacarla…
O como si ella también estuviera analizando los patrones de movimiento y respuesta de las cadenas, en cualquier caso no parecía algo muy complejo esperaba a que fuese más impredecible o que ella estuviera un paso delante.

Algo no andaba bien, si estaba jugando entonces significaba que algo estaba tramando incluso con todos esos ataques ella debía al menos demostrar una supremacía como lo había hecho con Jonathan, incluso si se adelantaba y contratacaba no sabía si hacerlo sería una buena idea.
Como respondería, si las cadenas no eran un obstáculo para ella ¿qué le impedía acabar con esta pelea? A menos de que… al mirar al reloj pudo notar que el tiempo que había transcurrido 10 minutos… ¿Habían estado peleando durante 10 minutos parecía aún más tiempo? Pero todo el mundo se movía más cuando alcanzaban el sexto sentido… Si esto continuaba así perderían el enfrentamiento, no quería tomar acciones apresuradas pero… el tiempo estaba en su contra.
Si Arkhamira tenía un plan era mejor que Danny actuara mucho antes que ella, solo así podrían ganar.

Para eso debía adelantarse a su plan y predecir su siguiente golpe. Había notado algo más antes de que la directora Arkhamira lanzara un golpe antes de eso las cadenas se arremolinaban en un solo punto, en ese caso antes del siguiente ataque debía cambiar su estrategia defensiva a la ofensiva total.
Solo necesitaba predecir ese último golpe. Golpe que sucedería en cuestión de mili segundos, debía pensar inteligentemente, adelantarse al siguiente movimiento de su adversaria… el siguiente golpe sucedería…
Justamente al lado derecho trasero, punto donde la defensa era mínima y el ataque era mayor, ella se preparó para lanzar la cadena triangular justo antes de que su cadena circular reaccionará, tenía pocos micro segundos para responder, por esa misma razón no pensó dos veces en responder al siguiente golpe llamando a ella todo el poder de las nebulosas y tormentas que se componía su cosmos.

Una figura apareció justo en el momento preciso que su ataque había sido lanzado, la oportunidad perfecta para realizar el golpe que le daría la victoria a ella y a su equipo.
― ¡Te tengo! ―Exclamó escuchando una vez más el sonido de metal chocando fuertemente contra metal. ―Jaque…―Pero al instante su expresión cambio todo estaba sucediendo tan rápido, demasiado rápido como para notar que lo que había golpeado no era una armadura.

Lo que había chocado contra su cadena con tal fuerza era un gran pedazo de tela que se extendía desde sobre su cabeza hasta su cadena y al seguir el largo de la tela pudo sentir un fuerte escalofrío, Arkhamira se encontraba justo a sus espaldas.
Sujetando la bufanda con una mano y con la otra preparando un puñetazo.

Había sido un error descuidar su defensa y ahora lo iba a pagar caro, Danny apenas tuvo el tiempo suficiente para cubrir su vientre del golpe que la había enviado a volar, ella era demasiado rápida… y demasiado fuerte, en el aire la Saintia de Andrómeda intentó recuperar el sentido, mientras las cadenas se alzaban para contratacar pero Arkhamira ya había desaparecido del suelo, aún podía preparar una contraofensiva contundente, solo necesitaba concentrarse y…
No pudo terminar de analizar la situación cuando su rostro se topó cara a cara con ella, en su mente solo podía imaginar una forma en la que esto podría terminar, debía atacar, ahora que podía debía atacarla, debía hacerlo antes de que ella hiciera nuevamente aquella técnica que había derribado a Johnathan.

Extendiendo ambos brazos preparada para lanzar todo el poder de sus cadenas sobre ella, si iba a caer caría con ella, tanto la cadena circular como la triangular se abalanzaron violentamente hacia ella, pero justamente al momento de golpear su cuerpo desapareció de la nada, como si se hubiera desvanecido en el viento.
Una lluvia de cadenas se abalanzó contra Danny quien solo pudo interpones sus piernas y brazos, aunque logró cancelar el ataque a tiempo el dolor de ser golpeada por sus propias cadenas fue inmediato.

Ella cayó al suelo adolorida, pero al levantarse pudo ver a la directora frente a ella sonriéndole… No sabía si era en señal de victoria o reconocimiento… pero lo único que era evidente era que ella la había derrotado. Jaque Mate en 5 movimientos… ella la había engañado completamente, su estrategia parecía simple pero no lo fue, fue impredecible hasta el último segundo.
Convirtió su contrataque en su contra y se mantuvo siempre a la espera del siguiente movimiento que ella hiciera, aun jugando completamente defensivamente, la directora estaba a otro nivel… estaba dispuesta a sacrificar la victoria con tal de ganar, fue un movimiento sumamente arriesgado pero sin duda alguna efectivo.
Ella realmente era la mejor.

―Admirable Señorita Shune… simplemente admirable. ―Decía Arkhamira notando lo mucho que a la joven se le dificultaba moverse, incluso habiendo detenido su ataque, su cuerpo no pudo evitar sentir la presión de sus cadenas golpeándola y haciéndola descender violentamente al suelo.
―No esperaba nada menos de mi mejor estudiante, pero un consejo; en una pelea debes analizar todo con rapidez, cada segundo cuenta y cada segundo desperdiciado será de una ventaja para tu adversario, sin importar lo inteligente que seas, si no puedes localizar el punto débil del rival antes de que él lo haga contigo… solo te puede esperar la muerte.

Dicho eso se apartó del camino, únicamente para mirar al último de los herederos que aún no se había enfrentado a ella, el único guerrero que aún no había levantado sus puños en su contra: Seinma.

―Señor Loverne… tengo entendido que desde que ingresó a esta academia se ha negado rotundamente a golpear a alguna de las estudiantes, ya sea en entrenamientos o en prácticas de combate―Comentaba encarando al joven caballero del Pegaso, quien la mirába con duda e incertidumbre.
―Vaya ni siquiera cuando entrenaba en Shinrra escuché que le devolviera un solo ataque a una de las amazonas, supongo que eso será un enorme problema, sobre todo en esta situación donde si no gana pondrá a su equipo en peligro de perder…―Fue entonces que ella miró a su alrededor, los muchachos se veían inseguros de si quiera acercársele y por parte de Johnathan aún seguía abatido en el suelo.
―Hummm… vamos a hacer esto aún más interesante ¿te parece? ―Interrogó llevando la bufanda azul con bordados dorados a su cuello la cual se enrolló automáticamente sobre el mismo, era casi como si ese pedazo de tela tuviera vida.
―Si alguno de ustedes puede quitarme esta bufanda, automáticamente todos ganarán el entrenamiento. ¿Qué te parece? ¿Así podrás pelear conmigo Señor Loverne? ―Al finalizar su pregunta tanto Seinma, como Danny, Ben y Shinryū miraron sorprendidos a su maestra, ¿en serio iba a permitirles que ganaran con el simple hecho de arrebatarle esa bufanda del cuello? Quizá sería otro truco, alguna táctica para hacerlos perder su concentración en el objetivo principal el cual era neutralizarla, pero aún si era un truco… solo podría descubrirlo si le arrancaba esa bufanda del cuello. Seinma se puso en posición de combate haciendo sonreír a la directora con su respuesta.
―Así me gusta. ―Ella también respondió colocándose en posición de defensa.

Puede que no fuera el más ágil, el más rápido, el más fuerte… o rayos el más inteligente, pero existía algo en lo que nadie se le igualaba, era persistente hasta extremos ridículos, podía recibir una paliza y aun así se levantaría, esa era su ventaja su infinita resistencia física.
Pero en cuestión de combate… Sabía que no solo podía lanzarse hacia la bufanda directamente, ella lo iba a impedir a cualquier costo, así que para poder entorpecer sus movimientos él apuntaría directamente a las partes de la armadura, si tan solo lograba evitar golpear directamente al cuerpo de Arkhamira entonces podría ganar… podría darle la victoria a sus compañeros.
Ambos se miraron a los ojos fijamente por un largo minuto.

Hasta que Seinma dio un paso hacia adelante, adoptando la pose de combate especializada en los golpes rápidos, el brazo derecho hacia abajo y el izquierdo alzado a pocos centímetros de su rostro, técnica perfecta para efectuar Jabs, su golpe más veloz, aún si no lograba alcanzar la velocidad de Arkham… Al menos le daría una buena pelea.

Lanzó 4 diferentes Jabs a la clavícula abriendo su mano levemente en un par de ocasiones para ver si lograba alcanzar la bufanda y tomarla, pero apenas los lanzaba ella los evadía como si de un simple juego se tratara, Seinma cambió de postura, intentando conectar golpes a la velocidad de un parpadeo, aunque lanzaba derechazos e izquierdazos estos no conectaban de ninguna forma.
Aunque no era raro que ella esquivara pues lo había estado haciendo desde el inicio de la pelea, lo extraño era que su postura y movimientos eran diferentes… menos gimnásticos y más… centrados, firme, incluso rítmicos.
Como si ella también estuviera Boxeando con él.

Al joven Pegaso no le tomó mucho tiempo para descubrir lo que en realidad estaba ocurriendo… Desde el inicio de la pelea ella estuvo adoptando diferentes estilos de pelea, agresiva con Danny, kung fu contra Shinryū, CQC con Benjamín… y defensiva contra Johnathan.
¿Su destreza en batalla era tal que podía cambiar de estilo de combate dependiendo contra quien estuviera peleando?

Ella realmente estaba a otro nivel… y ahora estaba utilizando la misma técnica de combate que él había utilizado prácticamente desde que empezó su viaje como caballero.

Pero él no era alguien que se rindiera fácilmente.

'Aria… ¡llevemos la fuerza Pegasus al 30%!' Pensó siguiendo con los ataques consecutivo.
"Entendido, prepárate para el aumento de cosmos y velocidad Sein." Pidió la joven espíritu liberando la energía de Pegaso por todo el cuerpo de Seinma, el cambio fue tan notorio que incluso Genki cambió su expresión tranquila a una de sorpresa.

Un fuerte estruendo se escuchó en toda la arena, metal contra metal… los tres herederos que aún seguían consientes e intentando recuperarse vieron sorprendidos lo que parecía ser una hazaña, por primera vez ella había utilizado uno de sus guanteletes para protegerse de un golpe.
Resistiendo con fuerza el impacto que casi le arrancaba su bufanda.
Estaba impresionada por el repentino cambio de velocidad, un poco más tarde y no lo habría contado, este muchacho tenía un Haz bajo la manga.

―Vaya… realmente eres una caja de sorpresas señor Loverne…― Murmuró la directora utilizando su propia fuerza para resistir la del joven caballero, no le era difícil pero al intentarlo podía sentir como temblaba su propio brazo al intentar resistir el golpe de Seinma.
―Subestimarte es un error que muchos se han permitido, error que yo no voy a cometer…―Aclaró la directora mirándolo directamente a esos ojos azul metal, sabía que ahora estaba en su territorio y como un buen corcel él iba a defenderlo con fuerza.

Ambos se separaron de un salto hacia atrás… Era más que obvio que ambos no se iban a rendir, no sería cuestión de fuerza, sería cuestión de perseverancia.

Seinma se lanzó al ataque cambiando de postura, tenía entendido que su velocidad superaba a la de Johnathan y era mucho más premeditada que Danny, por lo que esto no iba a ser sencillo pero ya la había visto pelear utilizaba la debilidad de los demás como ventaja para pelear, en ese caso sería agresivo al momento de atacar y se enfocaría en el contrataque cada vez que ella atacara.
Pisó fuerte lanzando dos golpes rápidos, Arkhamira se cubrió con su guanteletes deteniendo los golpes de Seinma.

Fijando sus ojos en él, pero más específicamente en sus movimientos, otro paso, otra ráfaga de golpes, directos, fuertes y precisos como solo Seinma podía ejecutarlos, pero ella se movía entre esos golpes o los esquivaba, notando de primera mano cómo antes de ejecutarlos pisaba fuertemente para avanzar.
Con un buen equilibrio sus golpes eran mucho más letales y con su velocidad tenía entendido que podían llegar a ser mortales, por esa razón retrocedía cada vez que él avanzaba, lanzando golpe tras golpe cambiando de posición al hacerlo, derecha e izquierda, fuerte y contundente.
No le tomó mucho tiempo para descubrir lo que había que hacer con él, si destruía su balance entonces lograría acabar con el enfoque, solo debía esperar el momento adecuado.

Paso tras paso, un solo error… y fue en el último paso donde ella decidió actuar antes de que su pie tocara el suelo ella pateó con fuerza la extremidad distal de la tibia, justamente después de eso Seinma perdió el equilibrio y el puñetazo que iba directamente hacia ella se desvió violentamente al suelo.
Momento perfecto para ella para atacar.
Un fuerte golpe sacó de enfoque a Seinma… ese golpe lo había aturdido, pero gracias a los protectores que habían en sus mejillas el mismo no lo había noqueado, obligándolo a lanzarse nuevamente al ataque, pero como si no hubiera aprendido nada de la vez anterior al intentar avanzar nuevamente la directora pateó su pierna haciéndolo caer al suelo para recibir otro golpe que esta vez le arrancó la tiara del rostro, la cual cayó al suelo rodando cerca de sus manos y deteniéndose en su brazo derecho
Seinma se arrodilló pegando una rodilla y su puño en el suelo, eso había dolido…

―Tu idea es buena… pero no lo suficiente…―Explicaba mirando en el suelo al muchacho que trataba de recuperar el sentido de la orientación, tomando la tiara de su armadura en sus manos al momento de levantarse.
―Un consejo señor Loverne, no permitas que el enemigo localice el punto débil de tu ataque, porque… de lo contrario tu balance será tu última preocupación…

― ¿Por qué no dejas de hablarnos como si fuéramos idiotas…? ¿¡EH!? ―Exclamó furioso levantándose del suelo, no esperaba una reacción tan… agresiva por parte del caballero Pegaso, era algo casi inusual de su parte.
―¿Se supone que esto es una pelea no es así? ―Preguntó alzando su defensa y colocándose en la cabeza nuevamente su tiara. ―Vamos, sigamos con la pelea… que aún no me has derrotado y yo por supuesto que aún no te he derrotado. ―La firmeza combinada con aquellos ojos que reflejaban un espíritu inquebrantable y determinado.

Casi parecía que estuviera viendo a un animal… incluso su aura era diferente, no parecía un muchacho de 13 años, más bien parecía un potro salvaje que nadie jamás podría domar, un guerrero de corazón y alma inquebrantables.
Arkhamira por primera vez en tanto tiempo sintió una fuerte inyección de adrenalina en su interior, una emoción tan grande que apenas podía contener… no se había sentido de esta forma desde la última vez que se enfrentó a Genki en combate sin duda alguna este muchacho había sido el aprendiz de Genki y por eso estaba tan emocionada de que hoy tuviera el honor de enfrentarse a él en un combate para decidir si eran dignos del poder dorado.

Y la pelea encontró su resumen justamente cuando Seinma nuevamente se lanzó a la batalla, parecía que no había entendido que hacer algo así en una pelea tendría un resultado igual a los dos anteriores.
Pero al momento que iba a patear su pierna, Seinma se lanzó a ella tratando de aplicarle una llave de lucha para incapacitar su extremidad, pero al instante Arkhamira respondió utilizando su otra pierna para patear su cabeza, por pocos centímetros él habría arrancado nuevamente la tiara que protegía su cabeza, eso si no se hubiera agachado justo a tiempo, Seinma se lanzó nuevamente al ataque golpeando fuertemente a la amazona de la Gruya directamente a sus guanteletes, golpes que fueron desviados con suma facilidad.

Aunque al mirar a su derecha tuvo que desistir de seguir resistiéndose a sus ataques, para evadir un golpe de hielo que venía desde aquella dirección, Seinma tuvo que retroceder por unos instantes, Benjamín se le había unido a la lucha, Arkhamira estaba a punto de retomar su aliento para luchar contra el cisne, hasta que un tercer cosmos se unió, tuvo que dar un salto mortal hacia atrás al sentir que debajo de sus pies una poderosa ráfaga de agua iba a salir disparada.

Ahora Shinryū estaba de regreso… Arkham por un instante se sintió abrumada por que se hubieran recuperado justo en el momento de que Pegaso tomó la iniciativa en el combate, pero estaba orgullosa de que ellos estuvieran trabajando finalmente en equipo como debían haberlo hecho desde el inicio de la pelea.
Levantó sus brazos Levantando su defensa, hasta que su brazo derecho fue apresado por algo más, al mirar hacia esa dirección pudo apreciar la cadena circular enrollada en toda su extremidad derecha, y al seguir su procedencia se encontró con la joven Andrómeda… Quien sujetaba con fuerza su cadena para inmovilizarla, ahora a esto era lo que llamaba trabajo en equipo.

Pero, aunque lucharan como una unidad debían hacer un milagro para ganar la pelea en tan solo 5 de los 20 minutos que les habían dado para pelear, el reloj marcaba 15 minutos así que debían empezar a trabajar como uno si querían ganar, de cualquier otra forma todos iban a terminar fallando catastróficamente la prueba.
Pegaso les había otorgado la inspiración para volver al combate, había incrementado la moral de los cuatro caballeros que aún quedaban de pie y los había convocado a él para devolverlos a la batalla.
Arkhamira miró nuevamente a Seinma solo para ver sus ojos, envueltos en las llamas danzantes de su luz, entonces era cierto él era el caballero que representaba la esperanza.

Andrómeda representaba el cerebro, la inteligencia puesta a favor de la batalla utilizando tácticas y estrategias para vencer a los enemigos.
Fénix era la fuerza que lideraba a todos hacia la escaramuza, el poder en estado puro así como la brutalidad que guiaba a otros en el sendero de la violencia.
Dragón representaba al agua la imagen viva del cambio, la voluntad de intercalar un estilo ya fuera defensivo como ofensivo en la batalla.
Cisne era el imperturbable, que sin importar la situación jamás perdía la paciencia y veía todo desde un punto de vista inmutable, donde una batalla sin importar que curso tomara se debía tomar con la cabeza fría y analizando cada una de las tácticas para poder atacar.

Pero Pegaso era la clave, puede que no tuviera el liderato o la fuerza de Johnathan, la inteligencia y sabiduría de Danny, ser tan versátil en combate como Shinryū, o el temple de Benjamín.
Desde la primera vez que lo vio no pudo comprender lo que lo hacía especial, pero ahora lo comprendía completamente, él era la voluntad de luchar, cuando todo lo demás fallaba él se interponía a esa imagen ignominiosa de la derrota, reemplazándola con inspiración, poder y la voluntad de nunca rendirse era la fuerza de inspirar a otros con su perseverancia.
Por esa razón sonreía complacida… finalmente había encontrado la razón del porqué Seinma era especial, pues él no se rendiría y jamás lo haría, no hasta que el futuro fuera salvado.
Aunque… tener esperanza, no significaba obtener la victoria eso lo sabía de antemano, pero si este pequeño grupo de caballeros podían compensar las fortalezas y debilidades de cada uno con cada una de sus virtudes, realmente tendrían la oportunidad de terminar con este ciclo de muerte y miseria…

Ciclo en el que miles de sus amigos y compañeros habían muerto, ciclo donde su querida hermana falleció, un desgraciado ciclo que había comenzado desde la era del mito, conocida como: La Gran Guerra Santa.

Pelear juntos o caer juntos, esa era la cuestión, entre los cuatro comenzaron una ofensiva total atacando justo después de que su compañero lo hiciera, intercalando entre Seinma, Shinryū, Benjamín, Danny sucesivamente del derecho al revés, del segundo al cuarto y del primero al tercero.
Y mientras los ataques venían de todas direcciones Arkhamira tenía que moverse aún más rápido ¿Y qué hacer cuando los ataques venían de todas direcciones? Hacer el contraataque aún más agresivo.
Con forme a los cuatro estudiantes la atacaban para neutralizarla o quitarle su bufanda, ella se movía con aún más agilidad, moviendo sus piernas brazos cabeza y torso de maneras casi irreales, su flexibilidad debía ser enorme pues nadie podía evadir una patada horizontal curveando el abdomen hacia atrás hasta casi tocar el suelo de esa manera tan rápida. Para realizar una vuelta de carro invertida para evitar que barrieran sus pies.

Seinma podía notar que Arkham era mentora de Mary, él había visto estos mismos movimientos ser realizados por su compañera de entrenamiento, aunque los de ella eran más rápidos, no se imaginaba el estricto entrenamiento al que ella se había sometido para lograr movimientos tan flexibles como precisos mismo que había obligado a tomar a su aprendiz.

Arkhamira por su parte desviaba un golpe de Shinryū que venía de la derecha apartando a Benjamín que venía por la izquierda, justo a tiempo para detener el golpe que Seinma le iba a propinar por el frente, tomó su brazo para que con la misma fuerza con la que él había intentado atacar cargarlo y lanzarlo lejos de ella, Seinma trató de equilibrarse rápidamente en el aire utilizando el suelo como apoyo para dar un salto hacia atrás, cayendo sobre sus piernas soltando chispas al momento que sus botas tocaron el piso con la fuerza impuesta en su retroceso, Shinryū trató de atacar, pero al instante ella desvió su puño con su mano derecha para responder golpeando su rostro con la derecha aturdiéndolo por unos instantes.
Solo para mover su cabeza hacia la izquierda donde la cadena triangular había sido disparada, tomándola rápidamente enrollándola en su brazo, para rápidamente cambiar de posición y con la misma tracción atraer a la joven hacia ella.

Danny intentó resistirse, pero con otro movimiento firme de su brazo logró sacarla de su equilibrio quien no pudo prever el abrupto cambio de fuerza en su cadena, volando directamente hacia ella quien la recibió con una patada horizontal, justo en el momento donde Benjamín se preparaba para atacar una vez más obligando a ambos herederos a chocar y caer con fuerza al suelo.

Pocos segundos más tarde Shinryū se acercó cambiando su postura a la de la mantis con ataques rápidos y firmes, tanto golpes como patadas, su versatilidad al momento de combatir era increíble, pero la de la directora era aún más, ella dio un rodillazo hacia adelante obligándolo a utilizar su escudo para defenderse, respondiendo con otra patada vertical hacia arriba, la cual ella esquivó flexionando su cuerpo completamente hacia atrás, dando una patada giratoria al revés con su pierna izquierda hacia su cabeza, donde el escudo logró posicionarse a tiempo para cubrir su cabeza, respondiendo nuevamente con una patada horizontal que rápidamente fue detenida por la pierna derecha de la Gruya.
Ambas habilidades parecían estar niveladas, hasta que en un momento de la pelea Shinryū hizo un giro de 306 grados para contratacar con una patada vertical hacia abajo, aunque la directora con ambos brazos cruzados logró detenerla para empujarlo hacia atrás.
Cosa que Arkhamira aprovechó para saltar parecía un ave majestuosa en vuelo, el drag+on cubrió su cabeza con su escudo, escuchando el fuerte estruendo de su bota golpeando el escudo del dragón, pero cuando alzó la mirada sobre su escudo pudo ver algo que lo dejó perplejo.

Ella estaba parada de una sola mano sobre su escudo, utilizándolo como impulso comenzó a girar sobre él ganando fricción y movimiento para atacar, hizo un salto hacia atrás impulsándose sobre su escudo, para finalmente lanzar su bufanda hacia Shinryū enrollándola en su brazo y con una fuerza descomunal tiró hacia atrás golpeando nuevamente su escudo, sabía que no podría romperlo… pero sí podría utilizar la fuerza de su empuje para arrojar a Shinryū lejos, quien por la enorme presión ejercida sobre su escudo solo pudo caer al suelo empujado con fuerza hacia el suelo, mientras que Arkhamira aterrizaba elegantemente en el piso, con su bufanda volviendo a acomodarse en su cuello automáticamente.

Pesadamente los 3 herederos se levantaron, Danny con ayuda de Benjamín y Shinryū por su propia fuerza, al mirar al reloj se dieron cuenta de que ya no les quedaba mucho tiempo, el contador marcaba 17 minutos tres minutos más y este entrenamiento lo podían dar por concluido, con una aplastadora derrota para los herederos.
Estaban cansados, adoloridos, ella había estado barriendo el suelo con ellos durante 17 minutos sin descanso, ni trabajando juntos podían hacerle frente… ella era demasiado rápida, demasiado fuerte, demasiado buena para el combate, si este era el nivel de un caballero de plata… ¿qué clase de bestia sería un caballero dorado?

No tenían tiempo para pensar en ello con una enemiga tan poderosa como Arkhamira, aunque también podían ver algo ella aunque seguía respondiendo rápidamente parecía más lenta, también se estaba cansando, Danny había estado atenta a todos los movimientos que ella había estado realizando, lo que le tomaba 55 microsegundos ahora le tomaba un segundo completo, su cuerpo ya mostraba signos de agotamiento, tanto el sudor que impregnaba su piel como su respiración que se veía ligeramente más agitada, una persona sin un ojo entrenado para notar expresiones corporales como esas perdería dicho detalle fácilmente.
Pero ella lo había notado justo después de su último ataque a Shinryū… la directora ya estaba cansada, no sabía si era cuando la había retenido con su defensa rodante o al momento de que sus compañeros y ella la habían atacado en conjunto, pero algo le decía que si querían ganar debían hacer que su cuerpo llegara al límite físico y mental, de otra forma no tendrían la oportunidad de derrotarla.

Ella miró a los tres fijamente, se veían agotados debía admitirlo ellos eran resistentes… no se iban a dar por vencidos fácilmente, estaba genuinamente orgullosa, si esa determinación por luchar la utilizarán para ganar este enfrentamiento estarían allí afuera en el campo de batalla en muy poco tiempo.
Hasta que en ese pequeño momento en el que había bajado su guardia notó un cosmos que se había elevado en una centésima de segundo, como un chispazo se volteó rápidamente lanzando una patada voladora a sus espaldas.

El metal de su bota derecha tembló con fuerza provocando un estruendo ensordecedor, un suceso que impactó incluso al mismo caballero de Libra, en sus miradas había sorpresa como una verdadera sensación de asombro, al mirar al muchacho frente a ella pudo comprobar de primera mano algo que la dejó paralizada.
Seinma había realizado su técnica, la estrella fugaz de Pegaso la misma había sido tan rápida que su primera reacción fue instantánea hacer una patada hacia sus espaldas, su pierna había chocado con fuerza contra el puño del caballero un segundo más tarde y la pelea había terminado… al mirarlo detenidamente podía notar que su cuerpo estaba cubierto por un aura azul celeste y su ojos que antes eran Azules ahora estaban completamente blancos destellando una poderosa luz.

¿Que estaba sucediendo, era acaso que… él estaba empezando a alcanzar e incluso superar la velocidad del sonido con su técnica original? De ser así, él era el segundo de sus alumnos que daba el primer paso para alcanzar la velocidad de la luz. Ahora lo entendía, Seinma había pensado inteligentemente, mientras sus compañeros la distraían él preparaba su cosmos para atacarla con todo. Sin duda alguna él le estaba demostrando muchas cosas en esta batalla.
En cuestión de microsegundos maestra y alumno se miraron fijamente a los ojos, mientras que poco a poco los ojos de Seinma volvían al color de su cosmos original, momento en el que ella decidió contratacar desviando el puño de Seinma hacia el suelo, para que con su pierna izquierda lanzar una patada hacia su cabeza.

Seinma en el poco tiempo que le tomó reaccionar logro dar un salto para atrás esquivando el golpe de la directora, ella logró caer sobre su otra pierna, pero como si fuera un mal chiste al caer sintió una sensación de dolor que la hizo tambalear por un instante, al mirar a su extremidad pudo apreciar algo inusual, habían pequeñas quebraduras en el tacón de su bota y por los mismos espacios un pequeño hilo de sangre comenzó a bajar…
Si mal no entendía, esa técnica la había desarrollado exclusivamente para perforar, no se podía imaginar lo que ese golpe podría conseguir de ser efectuado a la velocidad de la luz.

Al dirigir nuevamente su mirada hacia su alumno también se pudo percatar de algo, él sujetaba su brazo derecho con fuerza por que su mano estaba sangrando a chorros, no le costó mucho comprender por qué estaba sucediendo esto, para lograr llegar a esta velocidad se debía sacrificar algo, él debía haber sabido eso y por esa razón se había quebrado los nudillos para alcanzar golpear a esa velocidad.
Pero al mirar hacia la directora su expresión afligida cambió a una de preocupación.

―Directora… ¿se encuentra bien? ―Preguntó el muchacho genuinamente sorprendido por la herida ocasionada sobre la pierna de Arkhamira, pero más sorprendida estaba ella a pesar de haber obtenido una clara ventaja en la batalla seguía manteniendo sus convicciones y principios como caballero y eso era el jamás herir a una mujer, este muchacho no podía ser más tonto si lo quisiera.

Al momento que Seinma se acercó a comprobar su estado ella lo recibió con un duro golpe en el pecho el cual lo sacó volando lejos de ella, Seinma cayó al suelo herido y confundido, ¿por qué diablos había sido eso?

―En batalla preocúpate por ti mismo o tu propios compañeros Pegaso…―Decía la directora en un tono silente, no estaba molesta… solo sorprendida por que este muchacho tonto se preocupará por ella justamente en esta situación, cuando él era quien más atención requería en su mano derecha.
―Jamás dudes en mostrar firmeza y crueldad ante el enemigo, aprovéchate de que el enemigo está débil para atacar, sin importar que sea hombre o mujer… debes comprender Eso Pegaso…―El muchacho entonces abrió sus ojos se encontró cara a cara con ella, quien lo estaba levantando del cuello de la armadura.
―Porqué en cuanto ellos localicen tu debilidad…―Ella entonces levantó su mano con los cinco dedos extendidos, para que con una velocidad brutal esta se dirigiera violentamente hacia el cuello del caballero, quien solo cerró sus ojos antes del impacto, pero al no sentir dolor los abrió nuevamente solo para ver como ella había detenido su ataque antes de tocar su cuello.
―No dudarán en aniquilarte…

Dicho eso Seinma no pudo evitar una sensación fría recorriendo su cuerpo, ¿ella realmente iba a ser capaz de asesinarlo? Muchas personas le habían recalcado que su ideología de no golpear a una mujer era errónea, sobre todo en una situación donde existía un verdadero peligro de morir, pero él… seguía arraigado a su creencia de que podía lograr ganar una batalla sin tener que lastimar a una chica, contra un hombre podía dejarse llevar cuanto quisiera, para él siempre le pareció una pelea justa…
Pero contra una mujer incluso si lo superaba en fuerza y habilidad… aún le causaba cierta inconformidad, él solo era un muchacho que quería seguir aferrado a sus creencias aun cuando el mundo le exigía abandonarlas.

Aunque prontamente el escenario comenzó a tornarse más y más frío Arkhamira no tardó en darse cuenta, y al mirar a sus espaldas Benjamín ya estaba preparado para lanzar su ataque, por su pierna lastimada apenas pudo saltar a tiempo cuando el Cisne exclamó: "¡Polvo de Diamante!"
Su pierna herida fue rápidamente cubierta por una densa capa de hielo, había sido tan descuidada.
Por esa razón Benjamín era uno de sus alumnos más peligrosos, a diferencia de Pegaso él no dudaría en atacar a un enemigo herido sin pensárselo dos veces.
Con una de sus piernas inmovilizadas su movilidad ahora era más limitada, oportunidad que él tomó para correr directamente hacia a ella junto con Shinryū como apoyo con su mano extendida, esta era una oportunidad en un millón de ganar esta batalla, ahora Arkham estaba en apuros, si lograba tomar su bufanda sería el fin del entrenamiento y los muchachos ganarían, habían peleado duramente y aunque habían demostrado fallos aún podrían ganar por un elemento imprevisto.
Pero aun así no les iba a permitir darles la victoria tan fácilmente

Ella siguió retrocediendo, tratando de evadir los ataques tanto de Benjamín como De Shinryū, esta no era la primera vez que peleaba con una pierna lesionada e inmovilizada, se podía decir que era la decimoctava ocasión donde debía hacer esto mismo, pero en lugar de luchar contra Espectros o Espartanos estaba luchando contra sus propios estudiantes, por lo que debía ser fácil.
Mientras que Seinma era ayudado por Danny a ponerse nuevamente de pie, la pelea no iba a finalizar sino en un minuto, por lo que debían dar su mejor esfuerzo para seguir luchando como un equipo, hasta que en un descuido Arkhamira no pudo evadir uno de los golpes de Shinryū lo cual la sacó de su equilibrio quedando a merced de Benjamín quien finalmente había tomado la bufanda que se encontraba en su cuello trató de arrebatársela antes de que la misma se congelara, iban a ganar…

Sin duda alguna iban a aganar, pero en el último segundo tal y como había sucedido con Seinma Arkhamira sintió un chispazo de energía a sus espaldas, lo que la obligó a apartar bruscamente su cabeza hacia la derecha.
Lo siguiente que escucharon fue un fuerte estruendo, la máscara del Cisne cayó duramente al suelo, Shinryū quien se encontraba junto a Benjamín quedó completamente paralizado por lo ocurrido, mientras que su compañero poco a poco comenzaba caer hacia atrás soltando la bufanda sin siquiera haber podido quitársela a la directora, con una mancha de sangre cayendo desde su frente hasta su nariz y ojos.
Arkhamira estaba conmocionada, aunque aún sentía su cosmos Benjamín parecía que estuviera cayendo muerto en los brazos de Shinryū, quien intercedió a tiempo para evitar que el cuerpo de su compañero golpeará el suelo todos sin excepción estaban impactados por lo que había sucedido, estaban a punto de ganar y alguien les había arrebatado la victoria de manera sorpresiva.

― ¡Ben! ―Danny exclamó aterrorizada.

― ¡Benjamín! ―Siguió Seinma corriendo junto a ella hacia Shinryū, quien sujetaba con fuerza el cuerpo de su compañero caído.

― ¡Benjamín Kun! Reacciona…―Pedía el joven dragón moviéndolo levemente, pero su mirada perdida dejaba más que claro que él ya no se encontraba con ellos, y al posar sus dedos sobre su cuello pudo sentir su pulso, su corazón latía y aún seguía respirando…
―Esta vivo pero… no responde. ―Decía mirando a sus compañeros quienes no pudieron evitar mirar hacia la dirección de Arkhamira, quienes estaban igual de sorprendida que los muchachos.

Y al desviar su mirada hacia sus espaldas se encontró con el quinto caballero que había faltado minutos antes, Johnathan con cansancio en su mirada y con un dedo levantado hacia ella, ¿era acaso que John había tratado de utilizar el "Puño Fantasma" contra ella? Gracias a su rápida reacción pudo evadirlo.
Pero… Benjamín, él había recibido el ataque del Fénix directamente, que desafortunado, habían acariciado la victoria y por una mala jugada lo habían perdido todo.

Johnathan después de la paliza que había recibido por parte de la directora estaba preparado para volver a pelear después de haber estado tanto tiempo inconsciente, dispuesto a combatir sin importarle lo que le había hecho a Benjamín… Lo cual decepcionó enormemente a su prima, pues él le había jurado jamás utilizar esa técnica sin importar que sucediera… una promesa rota solo por su constante insistencia en querer ganar sobre todas las cosas, aunque al momento de dar su primer paso la alarma que anunciaba el final de la batalla se hizo sonar.

―¿Qué…? No… ¡No! ―Jonathan Exclamó furioso. ―Esto no puede terminar así, regresen el tiempo ahora, aún no he terminado de pelear. ―Demandaba iracundo, pero ni Genki ni Arkhamira iban a acceder a sus exigencias.

Habían fracasado, todos habían fracasado y eso era con lo que tendrían que lidiar con el resto de la semana.
―Lamento no poder cumplir con sus reclamaciones señor Jonathan…― La directora comenzó a decir, desacoplando el casco que había estado protegiendo su cráneo durante todo el encuentro.
―Espero que haya aprendido un par de cosas de esta pelea, así como todos ustedes…― Explicaba posando sus ojos sobre sus alumnos, quienes derrotados solo podían escuchar en silencio las palabras de su directora, resignados a lo que podían asumir era la peor demostración de sus habilidades en combate sobre todo el caballero Fénix, quien desvió la mirada al suelo con decepción.
―Peleen juntos, peleen unidos, peleen como un equipo, pero sobre todas las cosas: peleen coordinados, porqué si no luchan juntos caerán juntos o en el peor de los casos, terminarán haciéndole daño a sus compañeros de equipo. ― Dicho eso ella finalmente se dio un momento para relajarse para que Genki tomara la palabra,

―Bueno muchachos, todos se desempeñaron... adecuadamente pero aun así cometieron más de un error al pelear, errores que… creo que Arkham ya les explicó a todos cuales fueron sus errores durante el duelo. ―Explicaba Genki tratando de ser lo más comprensivo con los muchachos, después de todo aunque hubieran perdido dieron lo mejor de sí mismos, aunque esta exhibición diera mucho que desear de parte de algunos de ellos.
―Aunque al final de la batalla pelearon como un equipo lo cierto es que el tiempo les jugó en contra a todos, sobre todo ese último ataque de Johnathan…

―Por el pobre desempeño y manejo de sus habilidades en batalla, todos ustedes han fallado su primera prueba para ser considerados aptos para la batalla, por lo que todos sin excepción deberán cumplir con el castigo que les impuse… Por una semana sin quejas…― Replicó la directora Arkhamira rompiendo el hielo que apresaba su pierna, estaba completamente segura de que ella también tenía un par de huesos rotos, pero nada que la ciencia moderna no pudiera reparar en un par de días.

―Bueno vamos a la enfermería antes de que otra cosa pase … estoy seguro de que todos necesitan revisar si no les rompieron ningún hueso… a algunos más que otros…―Añadió mirando hacia su antiguo aprendiz, quien nuevamente se había roto la mano en un intento por demostrar su poder.
―Además de… bueno asegurarse de que Benjamín no haya sufrido daño cerebral permanente obvio.

Los Cinco muchachos miraron al caballero dorado, no podían haberse sentido más humillados si querían, resignados todos comenzaron a caminar en dirección a la enfermería cargando consigo el cuerpo de Benjamín, a excepción de Jonathan, quien seguía enojado por el como él se había desempeñado en esta batalla.
Mirando con odio a la directora, no entendía como era que ella lo había derrotado tan fácilmente, se suponía que él debía ser el guerrero más poderoso de todos y aún así había sido el primero en caer… con desprecio se apartó de ella quien, lo miraba directamente, entendía el rencor que le tenía…
Ella no había sido muy diferente a él en el pasado, de hecho John parecía ser un reflejo de quien ella había sido hacía tantos años atrás, le daba en cuenta del largo camino que él y sus compañeros iban a recorrer…

Cuando los cinco finalmente salieron, Genki miró a sus espaldas, para ver a su compañera quien aún tenía su pierna derecha herida.
―Hey Arkham… ¿no te gustaría venir? Creo que tú también necesitas asistencia médica. ―Murmuró ajustando sus ojos para verla mejor, ese último golpe de Seinma realmente la había puesto en una posición vulnerable para que sus compañeros la utilizaran como ventaja, si tan solo él hubiera sido capaz de acabar con la pelea él mismo…

―Estaré bien Genki, solo necesito un momento para descansar…―Pidió la Amazona de Gruya sentándose en las gradas.

―Bueno… estaré cerca si me necesitas. ―Respondió finalmente, recibiendo como respuesta un leve asentir por parte de la directora Arkhamira, el santo dorado acompaño a los cinco caballeros de bronce fuera del área de entrenamientos avanzados.

Arkhamira al quedar completamente sola finalmente suspiró… aunque hubiera sido un simple entrenamiento se sentía agobiada, hacía tanto tiempo que no sentía la adrenalina de una verdadera batalla en años, la última vez fue durante la anterior guerra santa.
Donde ella peleó junto a su siempre fiel compañero Genki y a otros ejemplares caballeros de su generación, generación de la que solo pocos sobrevivieron, incluida ella y el caballero de Libra.
La batalla fue tan sangrienta que aún podía sentir el fuego tratando de consumir su piel y huesos… La sangre tanto de amigos y enemigos manchando sus manos, el agonizante dolor de sentir su cuerpo desgarrándose ante la batalla, por esta razón era dura con ellos y los llevaba al extremo de sus habilidades, esto era solo un entrenamiento de combate sin riesgos altos o con el constante peligro de la muerte.

Porque si hubiera sido lo contrario ningúno de esos muchachos estaría aquí ahora, debían comprender que el enemigo era cruel, despiadado, jamás les daría la oportunidad de recuperarse y sanar sus heridas.
Debían aprender aún si era demasiado dura con ellos de que un solo error sería el fin de sus cortas vidas… tenían mucho por que vivir, muchas cosas que debían experimentar.

Demasiado jóvenes para acabar sus vidas sin más.

No quería que ellos terminarán como sus amigos… como su hermana… quizá era dura pero era justa, pues como maestra debía guiarlos hacia la victoria.
Por qué si los guiaba a sus muertes, entonces habría fracasado en su misión más importante hasta la fecha: guiar a la generación actual a un futuro lleno de luz.

Mientras tanto… En el gran Santuario.

El Caballero de sagitario actual miraba al eterno horizonte astral, al ser el noveno caballero que custodiaba uno de los doce templos del zodiaco, su trabajo se reducía a eso a vigilar a la espera de una amenaza silenciosa que se ocultaba entre las sombras.
Él había pasado días enteros así, los hijos de los caballeros dorados permanecían siempre al lado de sus padres, por lo que él había visto al mundo de esta forma miles de veces cuando era niño, aunque este mundo fuese completamente diferente, lo cierto era que la vista desde el santuario hacia el mundo era verdaderamente impresionante.

Le recordaba por qué lo había abandonado todo en un principio, la razón por la que abandonó a su único familiar vivo para aceptar el camino de oro y muerte.
Desde que nació su destino fue convertirse en caballero, al ser hijo de los sagrados guerreros de la diosa Athena ahora que lo había logrado el futuro parecía no depararle nada.
En otro tiempo habría lucido esta armadura con orgullo, pero… ahora solo sentía un enorme vacío, quería servir a su diosa al lado de su padre como con su madre, cosa que ahora era completamente imposible.
Su único consuelo era luchar al lado de su hermano algún día pero su relación con él era por decirlo de alguna forma amigable, complicada, aún lo quería pero…

Su hermano como un heredero, peor aún como un caballero… causaba una enorme disonancia en su pecho, no sabía si sentirse orgulloso o decepcionado el punto de haberse alejado de Seinma era protegerlo evitándole este mismo destino, ahora no tenía nada que hacer.
Podía asumir que Seika lo odiaba por lo ocurrido el día anterior además de que las cosas no habían quedado bien con su hermano, por lo que también podía asumir que él lo odiaba, la gente que quería proteger no lo quería ver por lo que en ese punto su vida se encontraba sin mucho propósito más que ser caballero de Athena, claro aún debía encontrar una forma de Salvar a Seinma de este terrible destino
Aunque en plena guerra Santa…lo principal era actuar antes de que el enemigo lo hiciese, pensar en un plan infalible sería una tarea de meses incluso años en ser realizado, además de una clarividencia para que lo ayudara a anticiparse ante cualquier evento, por suerte tenía ambos. Aunque al dirigir sus ojos nuevamente a la granja que reposaba a lo lejos suspiró… recordando lo sucedido allí.

12 años le había tomado regresar 12 largos años que pasó lejos, y un día como si nada estaba frente a la puerta de ese hogar, Seika tiró la taza de café que sujetaba entre sus manos al ver nuevamente ese rostro frente a ella, jamás podría olvidarlo.

Al escuchar a Mitsuki ladrar esperaba que fuera Shira regresando a casa, él no le ladraba a nadie de aquella forma tan agresiva, más que a la joven que ahora componía una parte de su hogar. Estaba completamente conmocionada por verlo nuevamente, aunque al ver a sus manos pudo ver que él sujetaba el recipiente de porcelana, sin haber derramado ni una sola gota del líquido oscuro dentro… eso era imposible… pero con los caballeros de Athena nada podía serlo en realidad.

―Sora… ¿eres tú?―Murmuró Seika admirando al hombre frente a ella, mientras que Mitsuki le gruñía había algo en él que desconcertaba al can, mientras que el santo de Sagitario asintió levemente entregándole su taza con el aún caliente liquido negro dentro, ya no era el niño que alguna vez conoció podía verlo en la expresión de su rostro, había pasado por tantas cosas.
―Tu… yo creí que tu… yo pensé que―Ella se detuvo antes de terminar esa frase, no sería lo más agradable que decirle a una persona que estuvo desaparecida por tantos años, pero ella realmente creía que jamás iba a regresar, su expresión cambio de sorpresa a la alegría en un instante dejando su taza de café en una mesita cercana para acercarse a abrazar al joven con fuerza.
―Yo… Me alegro mucho que hayas vuelto… Sora…

El caballero de Sagitario recibió el abrazó con un poco de apatía, pero poco a poco fue aceptando el abrazo rodeando el cuerpo de aquella joven a quien le dejó lo más preciado que le quedaba en esta vida, poco a poco ellos se separaron para verse el uno al otro.
Era la primera vez que veía a Seika después de tanto tiempo y le era grato que su primera interacción en una década fuera con un gentil abrazo, sintiendo nuevamente el calor de su cuerpo junto a él, Mitsuki por su parte se relajó al ver al hombre abrazando a Seika, el perro aunque no reconocía su olor su rostro se le hacía familiar.

―Te extrañe… Seika…―Murmuró el santo del Centauro cerrando sus ojos azules un momento, antes de volverlos a abrir para verla.

―Yo también Sora, todos me dijeron que jamás volverías, pero yo jamás perdí la esperanza, sabía que regresarías a nosotros…―Ella lo miró de arriba abajo, él verdaderamente había cambiado demasiado en todo ese tiempo, tanto su cuerpo como el aura que emanaba de él, ya no era el muchacho que ella conocía en sus ojos podía verlo, se veía triste y desolado.
―Te ves cansado…―Murmuró Seika obligando al caballero dorado a suspirar pesadamente. ―Y… ahora eres más alto…

El caballero no pudo evitar reír levemente, era cierto… El tiempo aunque le había compensado en un par de cosas le había arrebatado muchas otras.
―Bueno, ¿qué te puedo decir…? Es el peso de los años.

Justamente esa respuesta hizo suspirar a Seika, que podía comprender perfectamente a lo que Sora se refería, ambos se quedaron en silencio un largo rato hasta que ella le volvió a sonreír.
―Pasa por favor no te quedes afuera…―Le pedía tomándolo de la mano para guiarlo, dentro de su hogar. ―Bienvenido a casa… Sora.

―Estoy en casa… Seika…― Respondió el santo dorado sonriendo por primera vez en mucho tiempo.

Sora entró a casa admirando como todo en aquella granja había cambiado, Seika se había esmerado en hacer de este pequeño lugar en el universo un sitio al cual acudir si una persona se encontraba… en su punto más bajo o miserable.
Estaba lleno de vida y color podía asumir que ella había logrado todo esto con la ayuda de su hermano, aunque al pensar nuevamente en Seinma… su mente regresaba a la razón por la que estaba aquí para recibir respuestas de porqué su hermano se había convertido en caballero.

Pasaron un par de horas recorriendo la granja poniéndose al día con las cosas que habían sucedido en sus vidas, desde las cosas buenas hasta las cosas malas, omitiendo específicamente a Seinma, Sora no quería entrar al tema principal al estar nuevamente con una persona que quería como si fuera parte de su familia, esperaba que ella le reclamara todos los años que él estuvo lejos.

Pero a diferencia de lo que él imaginó en un comienzo ella estaba feliz de que él estuviera de regreso después de tantos años lejos de casa.

―Espero que te guste, tengo azúcar si lo sientes un poco Amargo. ―Seika dijo colocando una taza de café en las manos de Sora, quien se encontraba sentado frente a la mesa de la cocina.

―Gracias…―Murmuró el caballero dorado tomando el recipiente entre sus manos para tomar un largo sorbo del mismo.
―Así que, finalmente has retomado las riendas de tu vida ¿no es así? Tienes una hermosa granja, animales saludables, cultivos prósperos y… una vida estable. ―Añadió desviando su mirada a un lado, para ver al perro que no le quitaba los ojos de encima, no estaba a la defensiva, más bien estaba atento a él… tratando de identificar algún peligro en esa persona.

―Fue difícil a decir verdad fue un camino lleno de retos y dificultades, pero… fue gracias a la ayuda que recibí y a mi perseverancia que pude salir adelante. ―Describía Seika sonriéndole al guerrero dorado frente a ella. Era cierto que su sonrisa podía iluminar el mundo de cualquiera, incluso de un hombre que había estado perdido durante años y al regresar a su hogar… solo se encontró con más desesperación.
―Se podría decir que incluso Sei fue quien me impulsó a seguir adelante…

Al escuchar ese nombre Sora alzó la mirada confundido, hasta que al pensar un poco más supo a quien se refería, desviando nuevamente su mirada a la taza de café en sus manos.
―Sí… él… ¿como está y… donde está? ―Interrogó alzando sus ojos azules hacia la joven de cabello castaño quien dejó de beber de su taza para mirar hacia Sora.
―Bueno… él esta con unos amigos que conoció en la escuela, me dijo que fue a la ciudad a divertirse. Se lo merece, ha estado trabajando duro estas semanas.

―Hummm, sí me lo imagino…―Murmuró suspirando pesadamente.

―De todas formas… si necesito ayuda en la granja tengo a Shira. ―Mencionó Seika obligando a Sora a arquear una ceja.

― ¿Shira?

―Es una agradable jovencita que vive con nosotros, Sei la conoció, hace tiempo en la escuela, no tenía a donde ir y le propuse darle refugio en nuestro hogar. Ha sido de mucha ayuda en realidad.

―Ya veo… ¿y ella dónde está?

―Salió hace rato, dijo que iría al pueblo a hacer un par de cosas. Espero que no tarde mucho suele dar largos pasos por el campo, no sé por qué es así, pero, sé que como yo aún se siente alejada de todos… aún necesita tiempo para asimilar que ya no está sola en el mundo, que ahora tiene una familia que la quiere.

―Ya veo. ―Susurró Sora bebiéndose lo último que le quedaba de café, para hacer las preguntas más importantes de toda su conversación. ―Dime… Seinma, ¿creció bien? ¿Creció alejado de… los caballeros, le has hablado de mí?

―¿Uh? ―Seika alzó su mirada hacia el hombre frente a ella y luego la desvió al suelo, Sora… entendía por qué se había dicho, el sacrificio que había hecho para que él tuviera la vida que ambos habían deseado para sus hermanos, pero incluso cuando ella quería darle lo mejor. La naturaleza era incontrolable y la naturaleza de un niño nacido con sangre de guerrero lo era aún más.
―Él… sí, él vive una vida tranquila es un muchacho normal, va a la escuela todos los días, tiene amigos que comparten sus mismos gustos y… siempre intenta ser la mejor versión de si mismo. ―Decía la joven granjera acariciando levemente la taza entre sus manos, Seika era muchas cosas, una amiga, una hermana una cosechadora y criadora de animales, pero jamás había sido una buena mentirosa.

―¿Por qué me mientes? ―La pregunta heló la sangre de Seika, quien no pudo evitar alzar su mirada hacia Sora sus ojos azules se encontraban clavados sobre ella, un hormigueo extraño se apoderó de su espalda, así como un enorme miedo.
―Te creo que jamás le dijiste sobre mi… ¿pero porqué me mientes al decirme que él no se convirtió en un caballero?

―¿Tu… lo viste?

―Sí lo vi, caballero de Athena, rango de Bronce, clasificación: heredero… título: Pegaso. ―Al decirlo el caballero dorado pudo notar que Seika se cerraba en sí misma, su bella sonrisa se había esfumado.
―¿Qué fue lo que ocurrió? ¿Me lo dirás o debo preguntarle a Genki?

―Sora, traté de evitarlo, créeme trate de evitarlo de todas las formas posibles. Pero Sei se obsesionó con convertirse en un caballero, créeme intenté evitarlo lo más posible pero no pude hacerlo.

―Dime. ¿Que fue? ¿Lo que ocurrió…?

―Sora, Sei está bien, aunque sea un caballero es un muchacho normal, él me prometió que regresaría y lo hizo sé que aún es muy joven para ír a la guerra, pero debes créeme que hice todo lo posible para evitarle el mismo destino que el de tus padres…

― ¡Dime que fue lo que ocurrió! ―Sora exclamó con fuerza, cansado de las palabras de la chica, ella se sorprendió por el repentino cambio de voz en Sora, Mitsuki eventualmente comenzó a ladrarle a Sora.

No quería gritarle… de verdad no quería hacerlo, pero necesitaba saber qué había sucedido para que ahora su hermano estuviera en el mismo camino que había querido evitarle.

Seika calmó a Mitsuki, para que dejara de ladrarle, para entonces pensar bien en las palabras que debía decirle, después de estar acariciando el dulce rostro de su amado perro ella miró hacia Sora, y con un largo suspiro comenzó a relatar.

―Ocurrió… hace 5 años, Seinma conoció a una pequeña mientras exploraba más allá del mercado de nueva Florencia… su nombre era Sariah, pero ustedes deben conocerla como: Athena. ―Dicho aquél nombre Sora sintió un repentino golpe en su pecho, era una sensación abrumadora así como al mismo tiempo entendía, incluso lejos el destino habría juntado al Pegaso y a la diosa sin importar que ocurriera.
―Ambos conectaron al instante, yo admito que… marginé a Sei, para evitar que conociera más del mundo o de los caballeros, para evitar que él despertara su cosmos por alguna razón, ella bueno ya sabes que ella es importante para el santuario, yo… sabía que si Sei se juntaba con ella algo malo sucedería eventualmente, pero no pude negárselo él se veía tan feliz de finalmente tener a alguien con quien jugar. Una amiguita, con quien compartir los días más felices de su vida, ¿Quién era yo para negarle eso? ¿Quién era yo para… obligarlo a dejar de verla? Ya le había negado tantas cosas, su naturaleza, su ser… le había negado todo y ahora que finalmente encontraba algo que lo hacía verdaderamente feliz. Sabía que debía insistirle en que dejaran de verse, pero… no pude…simplemente no pude…

» Sariah era demasiado importante para Sei, sabía que ni los juguetes, las películas o las historietas de súper héroes le darían esa felicidad que él tanto buscaba… ella sí, con ella los días se volvieron más alegres, los cielos más azules y Sei. Debiste verlo Sora, jamás he visto a Sei tan feliz en su vida, era como si ella le estuviese dando una razón para despertarse día a día con una sonrisa en so rostro… y después un día eso ocurrió. ―Con la sola mención de "eso", Sora ladeó su cabeza al lado derecho mostrando un genuino interés en lo que sea que eso fuera.
―Un día… hubo una gran lluvia de estrellas, Sei estaba muy emocionado al respecto… nos llevó a la pradera donde ellos solían jugar, pero… un hombre que vestía una armadura oscura nos atacó, casi mató a Sei… y trató de llevarse a Sariah, Sei peleo y aunque logró dañarlo sus esfuerzos fueron inútiles, casi morimos ese día… pero Genki llegó a nuestro rescate justo a tiempo…― Ante la explicación todo comenzó a cobrar sentido, Seinma había visto a uno de los doce guerreros derrotar al hombre que le había querido arrebatarle la vida a él y a su hermana desde ese entonces, su ideal había sido convertirse en caballero.
―No mucho después de eso Genki se presentó a las puertas de nuestro hogar ofreciéndose para entrenar a Sei, él… vio potencial en su cosmos, yo me negué rotundamente, pero desde ese día Sei solo tuvo una única obsesión, convertirse en un guerrero poderoso su fuerza y determinación lo guiaron hasta Genki… el resto es historia, por esa razón Sei es lo que es ahora, un caballero como tú o como lo fue mi hermano alguna vez.

― ¿Por qué no lo detuviste? ―Sora la interrogó después de que ella terminó de relatar los hechos.

― ¿En serio crees que no lo intenté? Pero sin importar lo que hiciera él jamás dejó de buscar la manera de hacerse fuerte, lo vi semana a semana rompiéndose los nudillos tratando de lograr alcanzar ese poder que vio aquel día, todo… por qué quería protegerme. ―Respondió recordando los ojos de Seinma, sus ojos… estaban llenos de fuego, jamás había visto tanta determinación en él, deseaba con toda su alma ser fuerte por mí para protegerme, era como si la persona que era Seinma hubiera muerto ese día y una persona completamente diferente.

―Debiste haber insistido más, haberlo obligado a desistir tu misma me lo dijiste… que sí se te otorgaban una oportunidad como esa jamás permitirías que te volviera a ocurrir lo de tu hermano.

― ¿Crees que no lo sé? Pero si Genki no lo hubiera hecho alguien más sí, me lo habrían arrebatado de las manos como lo hicieron con mi propio hermanito, no eso… pero sabía que algún día sucedería eventualmente.

―Además… tú y Sei se parecen mucho… son obstinados, no se rinden fácilmente. Era obvio que él no iba a ceder fácilmente.

―Seika, es Seinma de quien estamos hablando aquí… yo te conté lo que les sucedió a nuestros padres, y sabes lo que le ocurrió a tu hermano… él pudo ser libre de ese mismo destino y ahora está en camino hacia la muerte como todos nosotros.

― ¿Crees que no lo sé? No hay día que no me arrepienta de eso, aún no supero la muerte de Seiya, vivo con eso todos los días de mi vida, Sei… me ha ayudado a hacerlo más ameno. ―Trató de responder Seika, no quería ponerse aún más tensa pero Sora no le estaba dando muchas opciones, hablar de Seinma y de su hermano era una cicatriz que aún no había sanado completamente.
―Pero él eligió su propio camino, y yo no puedo hacer más que aceptarlo y rezar por qué él siempre regrese a casa con vida.

―Pues ahora con esto, Seinma no solo ya no es libre de la guerra, ahora su destino es ser un esclavo de la batalla hasta el día de su muerte. ―Explicó Sora agarrándose la frente imaginándose el terrible advenimiento que le esperaría a su hermano menor.
―Se suponía que él sería el único que escaparía de esta terrible vida, pero me equivoqué…―Murmuró bajando su mirada al suelo.

― ¿Y tú donde estabas eh? Se suponía que nos protegerías y a cambio Genki fue el único que en todo este tiempo nos protegió a mí y a él. ―Reprendió Seika de repente, obligando al hombre de ojos azules a verla directamente, aquí era donde empezaba a recriminarle el tiempo que se había ausentado de casa.

―Estaba tratando de sobrevivir en la tierra, ¿la recuerdas o ya la olvidaste como todo el universo lo hizo? el lugar que la humanidad abandonó sin preguntarse si habría futuro o no, futuro por el que mi padre se sacrificó para que al menos uno de nosotros fuese libre de las cadenas que lo ataban a la guerra, futuro del que me desprendí para dárselo a Seinma. ―Respondió el caballero dorado un tanto furioso, esta no era la bienvenida que tanto había estado esperando desde que se fue.

―A Sei le tomó 5 años regresar a ti te tomó toda su vida, incluso Genki obtuvo su armadura a los 12. ¿Cómo es que tú no lograste obtenerla antes eh? ―Interrogó ella aumentando más la tensión en la conversación.

―No pongas esto en mí Seika, se suponía que tu debías cuidarlo en mi ausencia. ―No iba a explicarle el largo y complicado procedimiento que un humano debía hacer para alcanzar el octavo sentido y aun si lo hiciera ella jamás entendería lo importante que era para un caballero.

― ¿¡Yo!? Es tu hermano, él era tu responsabilidad y ¿qué fue lo que hiciste? Lo abandonaste como a un perro en la calle, yo cuidé de él, lo críe y le di siempre lo mejor, no voy a tolerar que me hables a sí. ―Seika comenzaba a escucharse más y más molesta, hasta el punto que deseaba que esta discusión terminara, para no volver a tener que ver a Sora nuevamente, incluso Mitsuki se veía un tanto ansioso por lo que estaba sucediendo.

―Tienes razón era mi responsabilidad, y me fui… pero ahora estoy aquí, y voy a hacer lo posible para salvarlo. ―Trató de decir, pero antes de poder seguir Seika lo interrumpió.

―Y cómo vas a hacer eso, ¿apartándote de su vida otra vez? ¿Abandonándolo como lo hiciste la última vez?

―Tienes razón es mi hermano por eso yo traté de elegir lo mejor para él.

―Sei es más mi hermano de lo que tu jamás fuiste, tu nunca estuviste aquí para él, yo sí. Tu siempre sentiste un enorme rencor hacia él Sora… por eso cuando viste la primera oportunidad de separarte de él la tomaste, y todo por… por lo que ocurrió con tu madre. ―Esa fue la chispa que encendió la mecha del odio en Sora, no iba a permitirle a nadie hablar a sí de su madre, ni siquiera a una persona que amaba con toda su alma.

―Tú no eres mejor que yo, ¡tú lo has estado manipulando todo este tiempo utilizándolo para llenar el vacío en tu interior por el resentimiento de no haber podido salvar a Seiya! ―Exclamó dejando en silencio a Seika, quien estaba tan conmocionada que solo sentía un enorme vuelco en el corazón, algo que se hacía más y más fuerte a medida que pasaba el tiempo, Sora poco a poco se dio cuenta de lo que había hecho, había puesto un cuchillo sobre la herida que tanto le había costado cicatrizar a ella.
―Seika yo… lo lamento no quise…

―Largo de mi casa… ―Pidió simplemente levantándose de su asiento para darse la vuelta, no quería ver a ese hombre otra vez en su vida, Sora se levantó y trató de acercarse a ell

―Seika eso no fue lo que quise decir…

―Largo…―Volvió a decir tratando de no mirarle nuevamente, él más que nadie sabía cual era su más profundo dolor y aun así lo utilizó para atacarla.

―Seika. ―Sora entonces le tocó el hombro y ella se volteó rápidamente para abofetearlo con fuerza, aún pudiendo moverse a la velocidad de la luz, viendo todo el mundo moverse tan lento como una película en cámara lenta jamás pudo esperarse ese golpe y había dolido… más que ningún otro golpe que hubiera recibido en su vida.

Ambos se miraron a los ojos por un largo rato, hasta el momento que Mitsuki comenzó a ladrarle fuertemente, no sabía si ella lo había entrenado para atacar intrusos no deseados pero… no sabía si quería descubrirlo
―¡Lárgate de mí maldita casa! ―Exclamó empujándolo hacia la sala donde él comenzó a caminar resignado, sabía que la había herido y ahora lo estaba expulsando del único refugio que le quedaba en el universo.
― ¡No quiero volver a verte ni escucharte, así que fuera! ―Las palabras así como los empujones dolían, él se lo merecía… había sido un completo idiota al mencionar algo como eso, Sora se dio media vuelta para salir del lugar, pero al llegar a la puerta no pudo seguir, primero su padre, luego su madre después su hermano y ahora Seika… lo había perdido todo incluso su hogar, todo porque no pudo mantener a la única persona que aún le importaba cerca.
―¿Que no escuchaste? ¡lárgate de una vez! ―Escuchó el grito de odio de Seika a sus espaldas, seguido de un recipiente de cristal rompiéndose contra la pared. Exclamó únicamente para mirar al suelo, donde una rosa roja moría lentamente.

El día que regresó nuevamente a Ninbus esperaba reencontrarse con ella, con su hermano, hablar con ellos, darles la seguridad de que los protegería y defendería, pero lo único que había logrado fue apartarlos, alejarlos de él…
Si hubiera estado aquí, si hubiera terminado su entrenamiento a tiempo… sí él hubiera estado aquí para protegerlos, nada de esto habría sucedido…

"Sora…" El caballero de Sagitario regresó al presente, escuchando nuevamente una voz familiar y al mirar a su lado derecho se encontró con la amazona dorada de Virgo, quien… parecía mirarlo, no estaba seguro con aquella máscara, aunque a decir verdad podía asumir que sus ojos estaban cerrados ya había interactuado miles de veces con una persona que poseía esa misma armadura cuando era niño.
"Ya deberías de saber que la memoria es un arma de doble filo, puede mostrarte los momentos más felices de tu vida así como los más tristes… y esos momentos de alegría se conviertan en una tortura para ti."

―Hummm… debes saber mucho al respecto Sira…―Murmuró Sora desviando nuevamente sus ojos hacia el horizonte, ella no respondió al instante, la conocía mejor de lo que le gustaría admitir.
―Quisiera saber qué fue lo que te llevó hasta aquí, pero supongo que eso desencadenará una montaña de recuerdos que no son muy agradables para ti ¿verdad?

"Eres muy perceptivo, lamentablemente eso no te ayudó mucho con Seika…" Al decir eso Sora suspiró, desde que regresó había hablado un par de veces con ella, nada muy personal todo siempre había sido sobre el santuario o peticiones del patriarca, pero esta era la primera vez que hablaban como amigos, y desde que habló con ella por segunda vez desde que regresó había sospechado que ella podía ver dentro de su mente sino ¿por qué esta conversación había empezado con las memorias?

―Bueno, digamos que el peor día de mi vida sucedió justamente en el que esperaba que fuera el mejor día de mi vida. ―Respondió el guerrero de Sagitario desviando sus ojos azules al suelo.
―¿Has hablado con ella?

"No desde hace tiempo… pero Genki suele visitarla a menudo… me dice que le va bien con su granja y que es feliz junto a tu hermano." Replicó la imagen de la santa dorada, obligando al guerrero de ojos azules a suspirar nuevamente.

―Sí lo sé… y yo tuve que venir a arruinar todo eso. ―Murmuró cerrando sus ojos azules y apretando sus puños con fuerza.

"Quizá, pero Seika también solía estar enojada con Genki por haberse llevado a Seinma, pero ahora parece que todo ha vuelto a la normalidad."

―Hummm… ¿Que debería hacer Sira? ―Interrogó nuevamente el guerrero alado, levantando su mirada al cielo infinito.

"Aceptar que te equivocaste, pedirle disculpas y recordar que ella también pasó por experiencias dolorosas y traumáticas, puede que hayas perdido a tus padres, además de haber pasado años en la tierra entrenando, pero aún sigues teniendo a una familia que se preocupa por ti." Respondió la guerrera de virgo mientras su cabello era movido por la brisa que recorría la montaña, dirigiendo su rostro hacia el horizonte.
"No eres el único que ha perdido algo importante Sora… todos hemos sufrido, Genki, Shiki, Alex, Sovek, yo… incluso Jacko ha perdido algo pero siguen adelante, porque eso es todo lo que nos queda." Dicho eso la amazona dorada posó su mirada sobre él y Sora hizo lo mismo.
"Además de hacer lo mismo con tu hermano."

―Hum… también viste eso, ¿eh?

"Yo veo, escucho y siento todo en las doce casas, me despojé del habla y del movimiento para obtener más poder, a cambio mi mente cuerpo y alma se separaron en 3 entidades diferentes, con mi mente puedo vigilar el santuario, con mi cuerpo puedo mantener la barrera que nos protege de los espectros… además de otras cosas, y mi alma se encuentra viajando entre diferentes mundos para encontrar el artefacto que nos concederá la victoria en esta guerra…" Comentaba volteándose completamente hacia él, para que la viera completamente, tanto a su armadura dorada, como a su cabello carmesí… como a su máscara que le cubría únicamente sus ojos que solían ser de un hermoso color azul.
"Cada una es completamente independiente de la otra, tienen su propia personalidad e ideas, pero las tres sabemos que cuando sea el momento de regresar a ser una sola entidad, moriremos… únicamente para devolverle su fuerza a nuestra yo original"

―Entiendo…―Añadió Sora después de un largo silencio.

"Todos hemos sacrificado algo Sora, comprendo y comparto tu dolor, pero al final tú decides que hacer con ese dolor. Lo utilizarás para hacer lo que le prometiste a tu hermano o… terminarás alejando a todos los que amas hasta quedar finalmente solo. Como dijo Eriana cualquiera que sea tu decisión… asegúrate de que sea la correcta." Dijo colocando su mano sobre el hombro del caballero dorado frente a ella, para segundos después desvanecerse en el viento.

Por algún tipo de predestinación o casualidad, ella siempre tenía la razón sin importar que fuera o de que cosas hablaran, Sira siempre tenía la razón… era solo que él era demasiado tonto o… precipitado para no verlo, era humano y se equivocaba, pero parecía que ella no pues, jamás desde que la había conocido hasta ahora se había equivocado en una sola cosa.
Realmente era la imagen de una diosa entre mortales.

―Realmente suenas como ella… suenas como una verdadera guerrera dorada…―Susurró Sora sonriéndole a la lejanía, sintiéndose dichoso por primera vez en semanas, era bueno poder hablar con una buena amiga, para dejar ir todo el contenido de su mente atormentada y liberarse de las cadenas que lo ataban nuevamente a un infierno personal.

Un caballero dorado, sin ningún destino. Un hijo prodigo perdido en un universo enorme.
Pero este muchacho que había perdido todo aún podría redimirse, solo necesitaba el perdón de las personas que amaba, pero sobre todo.
Aprender a perdonarse a sí mismo.

En algún lugar desconocido:

Era un Pent-house lujoso que gozaba de una arquitectura sublime, que se componía de pisos de madera blanca impecables, paredes del mismo color, con cristales que tenían grabados sobre ellos bellas imágenes de aves translucidas, muchas de esas eran aves conocidas de la tierra y otras originarias al planeta de Ninbus.

Muchos de los muebles eran de color negro, contando con camas, sillas, mesas, cortinas y sabanas; Adoptando un tono monocromático, lo único que resaltaba de esa imagen tan opresiva era un muchacho, el cual poseía prendas de diferentes colores una sudadera azul, pantalones de mezclilla negros y tenis azul marino, su pálida piel resaltaba su cabello rubio rodeado por un par de enormes auriculares, así como sus ojos azul celeste se encontraban cerrados mientras escuchaba su música.
Lo único que arruinaba esa imagen perfecta era una horrida cicatriz al lado izquierdo de su rostro, marca que solo podía haber sido ocasionada por un objeto de metal calentada hasta dejarla al rojo vivo y puesta sobre la piel del jovencillo con el único objetivo de derretir su carne.

Él estaba completamente solo, apoyando su cabeza en sus manos acostado boca arriba mirando hacia el techo blanco, la luz que se filtraba por las enormes ventanas eran la única emisión que alumbraba la enorme habitación.
Mientras tanto el joven guerrero solo escuchaba su música, para en un instante abrir sus ojos para ver al techo de la habitación y volver a cerrarlos levemente…

"Benjamín" El muchacho rápidamente abrió sus ojos, se levantó mirando a su alrededor creyó haber escuchado algo… o a alguien, una persona non grata para él, después de no ver a nadie volvió a recostarse en la enorme cama de sabanas negras…
―¡Benjamín! ―El joven caballero abrió nuevamente sus ojos al encontrarse nuevamente con un hombre, un hombre cruel y despiadado

un hombre con un rostro que jamás había demostrado ninguna otra emoción en su vida más que odio y decepción hacia sus hijos, sus ojos eran de un profundo color azules pero estos no poseían vida alguna, su cabello era de un color negro completamente a excepción de ambos lados de su cabeza, los cuales comenzaban a adoptar un trazo de plata evidente.
Y en su cuerpo él llevaba un saco oscuro, junto a un pantalón de trabajo del mismo color, zapatos bien boleados.

Benjamín retrocedió ante su imagen, mostrando genuino miedo por ese malnacido.
―Pa-Padre…

―¿Padre? No recuerdo haberte dado la autorización de llamarme así… no hasta que te deshicieras de todas las imperfecciones de tu cuerpo. ―Benjamín se levantó encarando a ese hombre, tratando de no demostrarle lo que él tanto buscaba ver…

―Esas imperfecciones, son lo que yo elegí… esta marca…―Murmuró tocándose el rostro con su mano enguantada. ―Estas manos… esta armadura… ¡son mi camino y jamás me desharé de ellas, me escuchaste nunca más me gobernarás!

―¡Silencio! ― Ordenó imponentemente al caballero de Cisne, quien al instante solo pudo obedecer, agachando la cabeza.
―Aún insistes en no hacerte la cirugía para arreglar tu rostro, aún sigues insistiendo enb no cortarte esas malditas manos… y aún insistes en seguir portando esa sucia armadura…―Reprendió el hombre caminando hacia Benjamín quien retrocedía lentamente.
―Pero aquí estás… en mi hogar, aferrándote a mi dinero como un parasito chupando toda la sangre y medula de mis huesos. ―El tono era tanto solemne como amenazante, con ambas manos en la espalda el hombre quedó frente a frente a Benjamín.
―Te dije que no regresarás hasta que hicieras lo que te ordené y si no estás dispuesto a obedecer, entonces no me sirves, por lo tanto compartirás el mismo destino que el bastardo de tu hermano.

―Aléjate… ¡Aléjate! ―Exclamó Benjamín arrancándose el guante derecho de la mano para atacarlo.
― ¡No te acerques más! ― Amenazó lanzando su mano hacia adelante para congelarlo y así detenerlo de una vez por todas, pero antes de pudiera lograrlo El hombre lo tomó del brazo, imponiendo su fuerza contra la de su hijo, para entonces con su mano derecha lo abofeteó fuertemente, para entonces tomarlo del cuello y comenzar a ahorcarlo con fuerza.

―Debería llamar a la policía para que te arresten y te lleven a la peor cárcel del universo, pero yo te cree es justo que yo tenga que destruirte. ―Añadió apretando el cuello de Benjamín, negándole el oxígeno que tanto necesitaba para vivir.

―Pa… Papá… detente… porfavor…

― ¡No me llames así! ―Exclamó arrojando a benjamín al suelo, la escena cambió ahora estaban en el estudio del hombre, quien sostenía un hacha de cocina entre sus manos.
―Tú serás mi sucesor, serás lo que tu maldito hermano, la inútil de tu hermana o Alina jamás podrán ser, tú serás perfecto lo quieras o no…―El hombre comenzó a caminar hacia su hijo, aunque su esposa se interpuso frente a él.

―William, por favor, ya no más, déjalo en paz… es solo un niño, no le puedes hacer esto. ―Pedía una mujer rubia con varios moretones en el rostro, utilizando todas sus fuerzas para detener al malnacido con el que se había casado.

―¡Silencio Mujer, esto no te incumbe! ―Le gritó golpeando a la mujer rubia obligándola a caer al suelo frente a Benjamín.

Un pequeño rubio se apresuró a protegerla, para entonces mirar con horror a su progenitor.
―Padre por favor… detente, no le hagas daño a mamá.

―¡Cállate! ―Exigió agarrándolo con fuerza del brazo para azotar su pequeña mano contra el suelo, Benjamín trató de forcejear, pero él era mucho más fuerte. ―Arrancaré de raíz estas monstruosidades que solo me desafían a mí y a mi autoridad.

― ¡Papá… por favor! Tengo miedo, no me hagas esto, por favor no me cortes mis manos. ―Rogaba el pequeño tratando de quitarse encima al hombre, quien sujetando el hacha con fuerza la puso sobre la muñeca de su hijo, preparando el golpe certero.

― ¡Cállate! ―Regañó golpeando con fuera el rostro de su hijo con la empuñadura del chuchillo. ―Deja de llorar, no soporto tus infantiles lloriqueos, eso es todo lo que tú y tus hermanos saben hacer, llorar y llorar, después de todo lo que yo he hecho por ustedes, después de todo el dinero que he invertido sobre sus patéticas vidas. ―La tortura verbal y física continuaba, ahora benjamín tenía una mancha roja sobre su cara, la cual se deslizaba desde su mejilla hacia su oreja.
―Si lo que desean es llorar les daré razones para que todos ustedes lloren. ―Alzó el cuchillo al aire listo para asestar el golpe que le arrancaría la mano a su hijo.

― ¡Papá detente… papá por favor, seré bueno, no me hagas esto! ¡Por favor! ―Gemía de angustia el pequeño intentando zafarse de las garras de ese demonio con forma humana, sus ojos estaban llenos de miedo y los de ese hombre llenos de ira, ese no era un hombre… era un maldito monstruo.

―Debes ser perfecto, deberás de serlo… ¡o terminarás como la maldita basura que fue tu hermano! ― Exclamó bajando con violencia el cuchillo de carnicero hacia la extremidad de su hijo, quien solo gritaba de terror.
Gritos que prontamente se apagaron, cuando él pudo ver una silueta con el rabillo del ojo, el tiempo parecía pausarse, allí se encontraba Arthur, su hermano mayor quien lo veía a la distancia.

―Hermano… ayúdame… ¡por favor ayúdame! ― Suplicaba Benjamín con un mar de lágrimas bajando de sus mejillas, pero al instante él se desvaneció como polvo, siendo reemplazado por la silueta de alguien más.

―Sí… así fue como él rogó por su vida, que mal que solo eras un pequeño niño inútil… podrías haberlo salvado si hubieras sido más fuerte. ―La silueta se reveló como Eliot de Mandrágora, quien sostenía algo en su mano derecha.
―Pero no eres fuerte, solo se te olvidó lo que es el miedo. Pero no te preocupes yo estoy aquí para recordártelo. ―Añadió lanzando el objeto junto al rostro de Benjamín, era la cabeza arrancada de Arthur, sin su ojo derecho, por la mejilla derecha desgarrada, con varias cicatrices, con la carne y músculos de su cuello expuestos, dejando ver por debajo la larga columna vertebral la cual aún supuraba sangre.
―Sí… Así es Benjamín, lucha, lucha… es más divertido de esa forma. ―Y justamente cuando Benjamín alzó sus ojos su rostro había cambiado al de su padre.

Benjamín comenzó a gritar, gritar desesperadamente por el horror, por el dolor y por todas las imágenes que sus ojos veían en esos momentos, esto era una pesadilla. Una macabra ilusión que trataba de volverlo loco, el tiempo regresó a la normalidad, la carne comenzó a pudrirse rápidamente, el rostro de su hermano se deformó hasta no ser un cumulo de carne putrefacta y huesos.
Lo siguiente que pudo sentir fue el hueso rompiéndose contra el arma.

Y finalmente despertó, agitado y jadeando con fuerza… miró a sus manos, aún seguían ahí todo había sido una ilusión, nunca estuvo más feliz de volver a despertar en el centro médico de Palestra, se desplomó sobre la camilla del hospital y puso su brazo sobre sus ojos, estaba sudando frío… pero más que eso estaba llorando, una de sus peores pesadillas, combinada con uno de sus recuerdos más amargos habían sido una combinación traumática.

Afortunadamente, todo sería un mal recuerdo en el futuro.
―Ahhh… сука блять.― Murmuró apartando su brazo de su rostro, debía recuperar la compostura… y al mirar a su alrededor pudo ver a sus amigos quienes… se veían igual de apaleados que él.

― ¿Ben, estás bien? ―Preguntó suavemente luna jovencita a su lado, se le notaba preocupada, pero al ver que su compañero finalmente había reaccionado se sentía tranquila, al ver el cabello anaranjado y los ojos verdes rápidamente sintió una enorme tranquilidad.

―Sí… solo es un pequeño dolor de cabeza, estaré bien…―Se dijo recargando sus codos en sus piernas y su cabeza en sus manos. ―Respóndeme una cosa… perdimos ¿verdad? ― Interrogó mirando levemente a su lado, para recibir como respuesta un pequeño asentir de la joven Andrómeda.
―Maldita sea…― Susurró apartando sus manos de su rostro y acomodándolas sobre sus piernas. ― ¿Dónde están los demás?

―Oh, ellos están bien es solo que… bueno. ―Fue entonces que la joven deslizó la cortina para que pudiera ver a sus compañeros, todos con banditas adhesivas cubriendo sus rostros y brazos, él único que tenía vendada la mano era Seinma, quien podía asumir que se había roto la mano peleando contra Arkhamira.

Todos se veían… apaleados, algunos más que otros, Danny no era la excepción… ella poseía diferentes bandas en su rostro, una en su puente nasal, otra en su mejilla derecha y una más en su frente. Al lado de su ceja izquierda.

Pero a parte de ella, Shinryū y Seinma no veía a Johnathan por ninguna parte, aunque no le importaba mucho en realidad… no quería verlo por lo sucedido con el puño fantasma, hubieran ganado si no hubiera sido por ese idiota. Pero al ajustar sus ojos pudo darse cuenta de otra persona en la habitación, era Genki, quien se encontraba con ellos de brazos cruzados.

―Oh… señor Benjamín que bueno que ya se ha recuperado, estaba hablando con sus compañeros de su desempeño en combate. ― Explicó el caballero de Libra, recargado se en una de las paredes del ala médica de Palestra.
―Bueno como les decía… su desempeño en combate fue… destacable por decirlo de alguna manera amigable, aunque todos sin excepción fallaron en la prueba… en especial por la especificación que se le dio a cada uno, peleen juntos o caigan juntos…―Comentaba suspirando levemente.
―No se preocupen, sé que no están acostumbrados a pelear juntos, usualmente le decimos a los estudiantes de palestra y prospectos a caballeros que los duelos entre guerreros deben de ser de uno contra uno, pero como les explicó Arkham… no esperen una pelea justa en la guerra santa, deben poner sus corazones y almas en la pelea, aprender a coordinarse y evitar… desafortunados incidentes como el que el que Jonathan ocasionó cuando lanzó su puño fantasma.

― ¿Y por qué no le dices eso a ese idiota? ―Preguntó Benjamín solo para escuchar como alguien caminaba del lado izquierdo, donde la cortina lo cubría todo al alzar la mirada se encontró con el caballero de la armadura de Fénix quien se había encontrado detrás de la cortina todo ese tiempo.

―Cuidado con lo que dices imbécil. ― Increpó el santo del ave eterna cruzándose de brazos después de aquélla nueva agresión verbal.

― ¿Yo? Por tu maldita culpa perdimos la prueba ¡maldito cretino!

Rápidamente Johnathan lo agarro de la camisa acercándolo a su rostro, en sus ojos podía verse la rabia emanando en forma de pequeñas ascuas.
―Cállate o juro que te dejaré una marca igual o peor que la que te hiciste.

Danny quiso intervenir pero rápidamente el santo dorado habló.
―Quietos ustedes dos, no quiero que se peleen entre sí… sobre todo por lo que sucedió en la arena de entrenamientos. ―Pidió Genki separándose de la pared para intervenir entre ellos dos si era necesario, ambos se miraron con desprecio el uno al otro hasta arrebatar sus miradas rápidamente, Danny por su lado estaba inconforme con la situación, pero suficiente regaño le había dado a su primo como para volver a intentar ser la voz de la razón en esta situación, sobre todo teniendo a un caballero dorado entre ellos.

―Ahhh… la clave de su fracaso fue que ningúno supo trabajar en equipo, sé que intentaron hacerlo al final de la pelea, pero… eso no bastó para derrotar a su directora, no voy a repetir lo que ella les dijo durante toda la pelea… bastante claro lo tienen, si es que no se los metió en la cabeza a punta de puñetazos. ―Explicaba el santo de libra, quien de los 12 santos dorados era quien podía otorgar una visión más justa de la situación, además de balancear tanto los aciertos como los errores para dar una conclusión más apropiada.
―Deben ser más rápidos que el enemigo, sin importar en que aspecto de la batalla sea, deben ser más astutos, anticiparse a todo movimiento, incluso si eso significa que deban improvisar una estrategia, no importa en realidad, lo único que importa es que puedan utilizar eso como ventaja para superar al rival…―Expuso el santo dorado mirando a todos y cada uno de los cinco herederos presentes.

―Danny, tu dominio de terreno y combate es impresionante, así como tu habilidad para planear estrategias de contrataque es impresionante pero como Arkham debió habértelo dicho, debiste haber pensado diez pasos delante de tu enemigo antes de considerar la contra ofensiva, aún si el tiempo se encontraba en tu contra. ―Al decirle eso la joven Andrómeda se encogió de hombros al instante, aunque no pudo evitar esbozar una sonrisita por lo dicho anteriormente.
―John, aunque tu fuerza y velocidad superen a la de los demás… debes evitar precipitarte, sin importar lo poderoso que seas, deber recordar que la batalla se puede tornar en tu contra de un momento a otro… así que la próxima vez… intenta no volverte loco de ira.―El joven caballero no emitió sonido o respuesta inmediata, solo se limitó a desviar su mirada a una de las esquinas de la habitación para evitar prestarle atención a los comentarios del santo de Libra.
―Shinryū, eres el mejor cambiando de ataque a defensa y viceversa, tienes el mejor manejo de cosmos que he visto, así como un gran manejo de tus artes marciales pero confías demasiado en tu escudo descuidando mucho las partes vulnerables de tu cuerpo, recuerda siempre tener un balance entre tus habilidades para evitar que te derroten utilizando los puntos débiles de tu defensa. ―El muchacho de lentes asintió levemente sonriéndole al caballero que portaba la armadura de su abuelo.

―Benjamín, pudiste analizar una situación manteniendo la cabeza fría en todo momento, cosa que te ayudó para decidir en qué momento atacar, en que momento retroceder y en qué momento avanzar con todo, por lo que no tengo mucho que decir al respecto salvo que… como Arkham lo dijo evita utilizar el mismo ataque en una persona que lo ha visto en más de una ocasión. ―El caballero de Cisne evito responder, al igual que John solo se limitó a ver sus piernas cubiertas por la sabana, pero a diferencia de él solo pudo dar un leve suspiro de alivio. Al menos él no había sido el que peor se había desempeñado. Finalmente, Genki miró a su aprendiz, al caballero Pegaso quien esperaba que él le dijera de todos sus fallos al luchar.
―Sein… ¿bueno que te puedo decir? Desde que entrenabas conmigo te negabas a golpear a una mujer y ahora que de verdad necesitabas atacar para ganar un paso delante como guerrero, te seguiste negando, ¿crees que no me di cuenta de que solo atacabas a las partes que tenían la armadura? Aunque tu velocidad, logró igualar a la de Arkham aun así te contuviste, esto no es un regaño solo quería señalar que en el momento de la batalla si no estás dispuesto a derrotar a tu enemigo entonces la muerte será inminente hermanito… Pero esa solo es una nota al pie de página…―Añadió riendo levemente, para comenzar con su verdadera explicación.
―Lograste… lo que a tus compañeros les tomó mucho conseguir, lograste acertar un golpe certero a Arkham, eso además de que bueno le diste la vuelta a la batalla con tu primera técnica original, lo cual fue una buena inspiración para tus compañeros, les diste un segundo aliento para lanzarse nuevamente a la batalla y no podría estar más orgulloso por ello pequeño potro, pero… para lograrlo tuviste que sacrificar tu mano…

―Bueno… al menos no fue el brazo esta vez…―Comentó el joven caballero sonriendo levemente, sujetando su muñeca para aminorar el dolor que aún sentía en su extremidad.

―Sí… pero deberías cuidarte más ese brazo, mira a lo que voy es lograste alcanzar a Arkham y eso estuvo bien, lograste convertir una derrota aplastante en una posible victoria, más no una victoria decisiva, eso y que bueno… tuviste que sacrificar tu mano derecha dejó mucho que desear, una extremidad herida en combate es una enorme desventaja en combate, eso lo pudiste comprobar con Arkham, con esto puedo comprobar que aunque con tu Estrella Fugaz puedas atravesar cualquier ataque o defensa, la misma te deja expuesto, utilizas todo tu cosmos para atacar y eso es lo que lastima tu brazo y lo que gasta toda tu cosmo energía dejándote doblemente expuesto al siguiente ataque del enemigo, te recomiendo evitar eso a toda costa y aprender a controlar a racionar mejor tu propio cosmos. ―Terminó de explicar Genki sonriéndole a su antiguo dicipulo, quien levantó su mano derecha hacia su rostro, aún le dolía un poco… pero estaría mejor en cuestión de horas.

― ¿Racionar mi propio cosmos? ―Se preguntó Seinma apretando su puño, estaba al tanto que aún debía seguir mejorando, así que con esto se refería Aria de seguir entrenando su cosmos para evitar romperse los huesos.
―Maestro… es que la verdad yo no tengo idea de cómo hacer eso…

Genki río levemente y con eso se acercó a su aprendiz para colocar su mano sobre su hombro.
―Bueno, para tu suerte tengo un par de trucos que quizá te puedan servir en un futuro cercano, ya verás será igual a cuando entrenábamos en Shinrra. ―Añadió cerrando sus ojos hacia su alumno, feliz de poder seguir enseñándole más de sus trucos.
―Y… quizá pueda enseñarte algo más avanzado, ya sabes… la técnica de Pegaso que tanto ansías aprender.

Seinma al escuchar esa propuesta abrió sus ojos por completo mostrando genuino entusiasmo por empezar a aprender.
―¿De verdad? Me enseñarás a hacer el Meteoro Pe…

―Eh, eh, eh. Tranquilo muchacho, primero debes sanar tus heridas, sino empeorarás y terminarás con más que una mano rota. ―Decía alejándose de su aprendiz yendo directamente hacia la puerta de salida de la enfermería.
―Tuvieron suerte de que Arkham se hubiera contenido en esta ocasión, de otra forma todos habrían terminado con al menos 4 huesos rotos.

Eso impactó a los cinco caballeros, eso quería decir que ni siquiera se habían estado enfrentado a ella a su máximo potencial?
―¿¡Que!? ―Preguntó exaltado el caballero fénix por la mención del santo dorado de libra.

―Imposible… ¿qué tan fuerte es en realidad la directora? ―Interrogó benjamín igual de impactado como Johnathan.

― ¿Uh? Oh bueno… digamos que ella era una candidata para convertirse en amazona dorada. ―Ante la revelación los cinco caballeros de bronce no pudieron evitar dar un jadeo de sorpresa, entonces… ¿ella solo había estado jugando todo este tiempo con ellos?
―Si no mal recuerdo era la candidata perfecta para adoptar la armadura de Géminis, pero alguien tomó su puesto antes… De cualquier forma, todos ustedes tienen una larga semana delante suyos, así que recupérense que esos retretes no se van a lavar solos. ―Dijo jocosamente alzando una mano hacia ellos, con la mención de los sanitarios todos bajaron sus cabezas en señal de vergüenza. ―Pero no se preocupen chicos, quizás aprendan una cosa o dos de trabajo en equipo mientras hacen eso, lo sé por experiencia. ―Añadió mirándolos sobre su hombro. ―Lamentablemente fallaron esta vez, tómenlo como experiencia, lo intentaremos de nuevo la próxima semana, así que aprendan del error y alcancen a la victoria juntos… o vuelvan a caer juntos, ustedes eligen. ―Último saliendo de la enfermería con una enorme sonrisa pintada en sus labios, mientras cargaba consigo algodón, alcohol, vendas, jeringas y un suero que tenía en la etiqueta. "Medicina de reparación celular"

Los cinco caballeros quedaron nuevamente solos, el silencio inundaba la habitación… desde que habían adoptado sus armaduras se habían acostumbrado a la victoria, algunos más que otros, dos derrotas en el lapso de dos semanas.
No era una buena racha, eso decía mucho de su desempeño como caballeros… si querían ser considerados como guerreros aptos para la batalla debían empezar a mejorar y rápido.

―Bueno… Genki tiene razón debemos aprender a trabajar en equipo, es la única forma en la que ganar será trabajando juntos muchachos…―Seinma comentó sujetando su mano con delicadeza para evitar lastimarse más.

―Yo habría ganado si ninguno de ustedes me hubiera retrasado. ―John decía de la manera más arrogante y cansina posible.

―Jeh… claro a ti fue al que derrotaron primero de la manera más patética posible, ni siquiera estuviste cerca de ganarle. ―Comentó Benjamín llamando la ira del caballero fénix.

― ¿Que dijiste pato estúpido?

―Que dices ser el más fuerte, pero fuiste el primero en caer, ¡nosotros estuvimos a punto de ganar si no hubiera sido por tu estupidez! Pero no allí ibas tratando de medirte contra la directora para demostrar algo.

― ¿Lo que buscas es que te deje en coma verdad tarado?

―Quiero ver que lo intentes imbécil.

―Muchachos, por favor todos perdimos Genki y Arkhamira nos lo dijeron el punto de la prueba era pelear como equipo y no logramos hacerlo correctamente, fallamos ¿sí? ―Pidió Seinma interponiéndose entre los dos antes de que iniciaran una pelea, si no era que se mataban antes

―Seinma-San y Genki-Sensei tienen razón, no… logramos luchar como una única fuerza fallamos en muchas cosas…―Shinryū añadió tratando de aminorar el ambiente de tensión entre el fuego y el hielo.
―Sé que es difícil aceptar la derrota, pero mirémoslo de esta forma pudimos haber ganado si… nos hubiéramos apegado a la instrucción que se nos fue dada, lamentablemente cometimos errores, muchos errores… debimos aprender a coordinarnos mejor, por lo menos solo tendremos una semana de castigo para aprender de nuestros errores, ¿no lo creen?

Benjamín y Johnathan no estaban muy de acuerdo, pero entendían que el fracaso había sido por su nula cooperación, más uno que otro pues el caballero Fénix seguía aferrado a su idea de qué el pudo haber ganado sin la ayuda de nadie.
―Esto es pura basura…― Murmuró caminando fuera de la habitación.

―John por favor amigo…―Seinma trató de llamar a su sentido común, pero él no quería escuchar, estaba cansado de todos. Simplemente salió por la puerta sin decir palabra alguna a sus amigos, odiaba perder… pero lo que más odiaba era equivocarse. Y con eso cruzó la puerta automática sin mirar atrás.

Pegaso suspiró, al parecer un día que empezaba mal terminaría mal… ojalá no fuese de esa manera, no podría aguantar situaciones iguales a las que habían enfrentado no hacía mucho tiempo y aunque lo intentase… sabía que era completamente inútil hacer entrar en razón a John en estos momentos… Solo podía esperar que en un futuro pudieran arreglar las cosas de manera civilizada.
Por ahora debían recuperarse para comenzar a cumplir con su castigo, ya habría tiempo de tratar de enmendar las cosas, por el momento debían asistir a clases además de hacer los trabajos que necesitaba la escuela para poder seguir manteniendo su imagen limpia y pulcra.

Mientras tanto Genki cruzaba el umbral de las puertas de la dirección, allí Arkhamira lo esperaba en uno de los sillones amplios de la enorme cámara, aún seguía llevando su hermosa armadura de plata, aunque se había deshecho de su bota izquierda, la cual se encontraba en el suelo con un par de manchas de sangre, al levantar su mirada se encontró con Genki quien traía lo que le había pedido.

―Bueno Eli parece que los muchachos se están recuperando bien. ―Mencionó acercándose a ella para depositar las cosas sobre la mesa.

― ¿Y Benjamín, él está bien? ―Preguntó Arkhamira fijando sus ojos azules sobre el caballero dorado, quien se había acercado a revisar su pierna.

―Pues… sí… un poco molesto con Johnathan, pero ya se les pasará, es un muchacho muy maduro para su edad. ― Añadió inspeccionando el pie de su compañera quien sostenía una bolsa de hielos sobre ella, se veía morado al ver mejor pudo ver que su tobillo sangraba un poco, el puñetazo de su alumno realmente la había herido.
―Huh… ¿te duele?

―Jeh… casi ni lo siento, pero… ten cuidado por favor. ―Pidió quitando la bolsa de hielo y admirando a su compañero, tocando su piel y sus huesos, ella arqueó una mueca de dolor al sentir como la mano de Genki apretaba levemente para asegurarse de cuanto era el dolor interno hasta tocar su muslo y espinilla.

―Bueno por suerte tu pierna no sufrió mucho daño, pero tu talón está facturado y tú tobillo está un poco dislocado, supongo que sabes lo que viene a continuación ¿verdad? ―Preguntó alzando sus ojos hacia ella quien solo pudo asentir levemente.

―Tan solo avísame cuando lo vayas a hacer…―Pidió la directora colocándose una pluma que estaba cerca entre los dientes, ya había pasado por esto unas cuantas veces, pero no lo hacía fácil… nada fácil.

Genki tomó el pie de Arkham en sus manos y rápidamente reacomodó el pie para que se alineara con el peroné y la tibia, la guerrera de la gruya no pudo evitar soltar un fuerte gemido de dolor, jamás se iba a acostumbrar a la sensación de que sus huesos se reacomodarán de esa forma y menos teniendo una fractura.
Una vez hizo esto ella escupió el bolígrafo al suelo, el cual presentaba profundas marcas de dientes en toda su carcasa.

― ¿Se sintió tan feo como se vio? ―Preguntó Genki sonriendo tranquilamente y arqueando una ceja.

―Borra esa sonrisa de tu rostro…―Pedía jadeando levemente, mientras que Genki limpiaba su herida con al alcohol y las gasas, para preparar el suero, no era un proceso complicado, solo debía armar la jeringa que se componía con un cilindro de color blanco con una ventanilla al lado, por encima un adaptador para frascos y por debajo un adaptador para agujas,
―Debo admitirlo… tu alumno es bueno, a veces me sorprende lo rápido que él logra adaptarse a una situación, aunque claro para ello debe recibir un par de golpes y… su técnica principal, es verdaderamente impresionante, no me imagino lo que pudo haber conseguido si me daba un puñetazo directo, él contaba con que yo pudiera contrarrestarlo…

Genki escuchó mientras retiraba los filtros de seguridad para colocar la aguja, después de eso preparó el frasco agitándolo levemente y quitándole el sello, acto seguido lo colocó dentro del cilindro al otro lado. Él líquido comenzó a verterse en el lado transparente de la jeringa, ajustándose automáticamente para vaciar todo el oxígeno dentro de la misma.

―Bueno ¿qué te puedo decir? entrené con él 5 años y me seguía impresionando lo tenaz que podía llegar a ser. Es cierto que eso de que; "Rendirse" No se encuentra en su vocabulario. ―Comentó quitando el frasco vacío para colocar el botón de ignición.
―Ese muchacho… algún día será igual de fuerte que nosotros, solo hay que seguir entrenándolo… no hay que perder la fe en él.

―Lo sé… aún sigo creyendo que es un muchacho incrédulo, si te soy honesta jamás había visto a un muchacho tan torpe que no tuviera otro objetivo en la vida más que ser un simple guardián, pero a medida que progresa y progresa me doy cuenta de que él junto a los demás realmente serán la clave para ganar la guerra santa― Murmuraba la santa de la Gruya, preparándose para recibir el pinchazo de la jeringa en su pie.
―Pero después de las cosas que he visto… estoy empezando a entender por qué es especial, más allá de ser un heredero es un buen chico, determinado, valiente pero sobre todo decidido.

― ¿No te recuerda a alguien? ―Preguntó Genki acercándose para inyectarle la medicina reparadora, dolería, pero solo sería por un par de horas, ella lazó sus ojos azules a Genki, quien estaba listo cuando ella lo dijera.

―Mentiría si dijera que no…―Murmuró señalando al suelo donde se encontraba el bolígrafo que había escupido con anterioridad. ―Pásame eso antes de que me inyectes …―Pidió para que rápidamente este le fuera entregado, ella volvió a colocárselo entre sus dientes, Genki por su parte tomó el pie de su compañera preparado para inocular el área afectada, miró una última vez hacia arriba para ver a Arkhamira, quien asintió rápidamente con la cabeza.

Un rápido pinchazo fue suficiente para volver a arrancarle un gemido de dolor a la directora, quien apretaba con fuerza el objeto entre sus dientes y sus manos se aferraban al sillón con fuerza.

Apenas el suero entro a su cuerpo comenzó a actuar, cerrando los vasos sanguíneos que se habían roto, arreglando los huesos fracturados y en un todo reparando la extremidad, el dolor era insoportable, había personas que incluso se desmallaban al sentir la piel, tendones y cartílagos de sus extremidades reconstruyéndose, muy pocos podían aguantar la sensación de los huesos acomodándose y regenerando el calcio necesario para volver a repararse, pero ella era más fuerte que esto, por esa razón logró soportar hasta que la aguja se le fue retirada. Un poco más y la tinta dentro del bolígrafo se habría derramado entre sus dientes, ella nuevamente escupió el objeto al suelo.

Jadeó con desesperación tratando de obtener la mayor cantidad de oxigeno posible para reabastecer sus pulmones de oxígeno, la peor sensación de la vida.
―Ahhh… Athena sí que duele…

―Jeh… y dijiste que casi no lo sentías. ―Comentó Genki comenzando a vendar su pierna, esa era la mejor forma de asegurar una recuperación rápida.

―Cállate…―Murmuró completamente cansada, los golpes le dolían menos que l sensación de sus huesos reconstruyéndose en su interior. ―Huh… te has vuelto bueno con eso,

―Jeh… sí entrenar a Sein durante 5 años me ayudó mucho, antes siempre teníamos que pedirle ayuda a Shiki, ahora puedo hacerlo por mí mismo. ―Comentaba mientras cubría su extremidad con las telas blancas, con cuidado de no apretar tanto pero tampoco dejándolo tan flojo.
―¿Recuerdas cuando pasábamos por esto al menos tres veces a la semana? ―Preguntó Genki ya experimentado en tratar heridas de este tipo.

―Sí… lo recuerdo bien, recuerdo que solías llorar como una niñita cuando te inyectaban. ―Río levemente llamando a ella aquellos tiempos de juventud que compartió con Genki.

―Oye eso lo hice solo una vez, una vez, no tienes porqué recordármelo siempre. ―Murmuró apenado, haciendo reír nuevamente a la guerrera de plata.

―Je jeh, sí, pero Lilith siempre era la más fuerte, lo único que jamás le gustó fueron las jeringas, ósea podía tener ambas piernas rotas y diferentes costillas quebradas, pero lo que siempre le dio miedo eran las agujas, jamás pudo soportarlas, pero lo demás lo aguantaba como toda una guerrera. ―Comentó haciendo reír a Genki con ella, recordando tiempos más sencillos, donde la vida se vivía entre batalla y batalla, y donde la paz era un sueño lejano en el horizonte lleno de incertidumbres.

―Sí… es por eso que él me recuerda tanto a ella sin importar cuanto lo golpeen, siempre se levanta para luchar, me llena de orgullo ese muchacho. ―Añadió alzando sus ojos hacia su compañera, quien sonreía también por aquellas anécdotas, pero al momento su sonrisa se desvaneció al rememorar el desenlace final de su querida hermana menor.
―Y bueno… John me recuerda mucho a ti también, recuerdo como eras la primera en ír a la batalla siempre querías ser la primera en pelear.

Nuevamente sus labios adoptaron una discreta sonrisa, ella siempre fue una guerrera apasionada y temeraria, tomando la vida por los cuernos y afrontando cada desafío como si fuera el último.
―Sí, ha llovido mucho desde entonces, el tiempo me volvió más sabia, más premeditada… aunque mentiría si te dijera que algo de mis tiempos de juventud no se quedó conmigo. ―Dijo alzando su puño derecho para admirarlo, tantos años y aún sentía la misma pasión al momento del combate. ―Mi corazón aún late con ímpetu al momento de la batalla, mi sangre hierve de entusiasmo al momento de batirme a duelo, así como Sé que el de Johnathan arde con ese mismo fervor cuando es hora de pelear.

―Lo sé, te veía tan viva en esos momentos que pensaba que en cualquier momento ibas a tratar de arrancarle la cabeza de una patada, pero sé que no eres así, estimas a tus alumnos… como estimabas a nuestros amigos…―Murmuró Genki adoptando un tono triste, Arkhamira hizo lo mismo desviando su mirada lejos de él, un largo silencio se hizo presente. Era doloroso recordar, pero más doloroso sería olvidar a esas personas que ellos habían considerado hermanos y que la batalla se había llevado uno por uno.

―Cuando vives tanto tiempo y sobrevives a tantas batallas, lo único que te preguntas es… ¿cuándo terminarás igual…? ¿En qué batalla sucederá lo inevitable? ―Murmuró Elizabeth hacia Genki, quien también había estado pensando lo mismo que su compañera por un largo tiempo.

A decir verdad le preocupaba que su mente fuera asediada por dichos pensamientos, pero…aunque quisiera ocultar la verdad no podía hacerlo, la vida de un caballero era así de cruel, luchar, sobrevivir y esperar a la siguiente pelea, los afortunados sobrevivían para luchar un día más.
Pero muchas ocasiones se preguntaba quién era el verdadero afortunado, ¿aquél que sobrevivía o aquel que finalmente podía descansar en paz?

Esperaba no tener que conocer esa respuesta pronto y menos cuando día a día se vivía con la incertidumbre de no saber qué hacer después para evitar más bajas entre sus filas, solo rezar para que la balanza finalmente estuviera pareja y ambos ejércitos se enfrentaran en igualdad de condiciones.

―Bueno… con eso ya debes estar bien…―Dijo Genki colocando un sujetador sobre las vendas. ―Espero… que con esto te recuperes más rápido, yo seguiré cerca por sí me necesitas.

―Gracias Genki, lo aprecio.

Dichas esas palabras el santo dorado de libra recogió todos los materiales que había utilizado incluyendo el bolígrafo para disponer de ellos, caminó lejos aún con ese pensamiento en mente, al igual que Arkhamira, ellos habían vivido un infierno y habían salido de él solo para entrar a otro conflicto.
Miles de amigos y compañeros muertos, miles de tumbas con nombres de personas que solían conocer, miles de vidas perdidas. Solo para poder luchar un día más.

Aquellos que habían visto el infierno podían asegurarlo, la guerra era cruel, la guerra era despiadada y ahora sus jóvenes compartirían el mismo destino, que cruel era la vida… los jóvenes ansiando el momento de ser convocados a la batalla.
Y los veteranos deseando que ellos jamás conozcan ese dolor, la vida debía continuar, llorar a los muertos no servía de nada cuando había más en juego y una guerra que ganar, ya habría tiempo para lamentarse, pero por ahora debían seguir defendiendo al mundo y guiando a sus jóvenes guerreros.

Pues eso era lo único que les quedaba.

Unas horas más tarde Seinma, Danny, Benjamín, Shinryū y John se encontraban en el comedor después de un largo día de estudios y de limpiar todos los salones de palestra, no parecían tener mucho apetito.
El joven Pegaso pegaba y despegaba su sándwich para ver como el queso derretido cada vez se secaba más y más.
La joven Andrómeda jugaba con los pequeños tomates de su plato, tratando de distraer su mente sin mucho éxito.
El Cisne solo escuchaba su música, recargando todo su cuerpo en la silla desviando la mirada al suelo con las manos metidas en sus bolsillos, tratando de encontrar paz en su interior si es que acaso podría lograr eso.
Por parte del Dragón aunque demostraba tener hambre solo tomaba pequeños conjuntos de arroz blanco con sus palillos y los metía en su boca para degustarlos, con ambos ojos cerrados trataba de mantenerse en silencio, si había un momento para mantener sus pensamientos dentro de su mente era ese.

Y Jonathan, el mantenía una expresión de pocos amigos, había terminado con su comida desde hacía rato… pero simplemente seguía allí con un brazo sobre el respaldo de la silla y el otro sobre la mesa, mirando a las sobras de su cena.

Nadie entendía por qué los herederos se veían así, los habían visto en fotos y videos ellos habían logrado repeler la invasión de los espectros de Hades… Pero por alguna razón todos se veían decaídos, como si hubieran escuchado una mala noticia.
O como si hubieran sido golpeados hasta que sus agresores se cansaron.

― ¿Oye Matty, que sucede con Sein y con los demás chicos? ―Interrogaba la pequeña Mabel a su querido hermano mayor, quien parecía no haber notado el estado de ánimo de los muchachos hasta que su hermana le hizo mención, él desvió su mirada a la mesa donde ellos se encontraban para verlos decaídos.

―Uh… no lo sé si te soy honesto hermanita…―Murmuró el caballero del Oso Mayor, confundido por cómo se veían los muchachos. ―Digo aparecen dos semanas después de lo ocurrido en la ciudad de Kingsrow, y ahora pareciera que se encuentran en una mala racha.

―Yo diría que ya empezaron a darse cuenta de que el juego es aún más grande de lo que imaginaban. ―Mencionó el caballero del Lobo: Kazuto. ―Actuaron sin autorización del Santuario y por eso los suspendieron por 2 semanas.

― ¿Cómo sabes eso Kaz? ―Preguntó Matt arqueando una ceja, a lo que su compañero se cruzó de brazos.

― ¿Que no es obvio? Se nota a leguas que hicieron algo que no debieron y el santuario los castigó severamente Además eso fue lo que escuché decir de Kobu. ―Respondió obligando al caballero del Oso a mirar al unicornio, quien parecía jamás apartar sus ojos de los herederos… O más aún de Seinma, a quien siempre parecía estar vigilando.

― ¿Es eso cierto Kobu? ―Interrogó el guerrero posando su mirada sobre su compañero, aunque este no respondió de inmediato, sus ojos se encontraban fijos sobre Seinma había estado vigilándolo desde hace tiempo, aprendiendo sobre sus nuevas habilidades y su manejo de cosmos, además de mantenerse siempre mantener un ojo como un oído sobre las cosas que se decían sobre los herederos y del Santuario.

Específicamente al espiar a la directora de palestra al menos dos veces a la semana, estaba seguro de que sí recopilaba lo suficiente sobre él podría derrotarlo algún día, ese era su objetivo, solo debía esperar a la oportunidad perfecta para enfrentarse a él, sin límite de tiempo, sin restricciones y por supuesto sin nadie que interviniera entre él y Pegaso.

―Sí, lo escuché por parte de la directora Arkhamira…―Respondió concentrándose nuevamente en su almuerzo, que consistía en una manzana roja junto con diferentes tipos de vegetales, aunque al mirar a la manga de su brazo izquierdo tuvo que cubrirse nuevamente.

Desde que aquella cosa había aparecido en su brazo, había estado buscando información de que era, lamentablemente no encontraba ninguna información ya fuera en libros o en la biblioteca electrónica de palestra y necesitaba saber qué cosa era.

―Huh… bueno eso tendría sentido, per lo que aun no comprendo es por qué no podemos decir el nombre de Arkhamira frente a la chica nueva, no me parece que sea mala persona. ―Murmuró desviando sus ojos a la mesa donde se sentaban las amazonas a comer.

Debido a su estricta forma de vida, un largo grupo de chicas se sentaban en las mesas de al fondo, mesa que daba hacia una pared, donde cada una de ellas consumían sus alimentos sin desviar sus miradas a ninguna otra parte.
Esto para evitar que alguien las mirara por accidente, mientras sus máscaras se colocaban en la mesa frente a ellas.

―No lo sé, pero me parece rara… no habla con nadie a menos de que sea con Seinma o con esa tonta de Danny. ― Susurró Ahiri recargándose sobre la mesa, mirando en dirección a la joven cuya armadura pertenecía a la del águila, mientras consumía un plato de sopa.
―De seguro que es una idiota como el resto de su tipo, todas las amazonas son así.

―Eso… no es muy agradable que decir de una persona Ahiri… y menos a sus espaldas―Dijo Matt arqueando una ceja en señal de decepción con la Saintia de la Hidra. ―Digo ni siquiera la conoces, quizá sea una chica agradable.

―O una idiota sin remedio, créeme he convivido con muchas de ellas durante toda mi vida, todas están tan apegadas a sus creencias antiguas al utilizar esas ridículas máscaras que no conocen nada mejor. ―Añadió la Guerrera tomando una zanahoria con el tenedor y colocándosela en la boca. ― ¡Mmm! Además, todas deben ser horribles para seguir portándolas, ¿sino por qué no se las quitarían nunca más que para bañarse o comer? Deben estar tan apenadas de sus rostros que esa es la única forma que logran cubrir sus deformidades.

A Matt y a Mabel no le gustaba cuando ella se expresaba así de otros, entendía que su actitud era arrogante, pero eso no le daba el derecho de tratar más a los demás.
Aunque tenía grandes virtudes sus… defectos la hacían una chica poco tolerable.

―Jeh… ¿Ahiri siendo condescendiente con otros? Qué raro y yo creía que Jonathan era arrogante. ―Murmuró Darrel sonriendo divertidamente por lo que ella había dicho. Cosa que la molesto solo un poco.

―Dime querido, ¿acaso no te mordiste la lengua formulando esa patética frase? Porque si hablamos de arrogantes tú no eres ningún santo.

―Claro, pero a diferencia de ti al menos yo tengo principios.

―¡Oh jo jo jo jo…! tienes una lengua muy hábil Darrel, me encantaría saber qué sucedería si un día de estos se te fuera arrancada de la boca. ―Dijo amenazantemente cambiando sus ojos de azul a blanco.

― ¿No lo sé, porque no vienes y lo intentas? ―Añadió comenzando a dejar salir pequeños destellos eléctricos de sus pupilas.

Ante a pequeña pelea que se daba en la mesa el guerrero del León menor solo pudo suspirar.
―A veces me pregunto por qué me sigo juntando con ustedes…―Murmuró recargando su cabeza sobre su mano.

―Oh, tu sabes porqué querido Albión, porque sin nosotros tu no tendrías ningún amigo en toda la academia. ―Respondió la Saintia nuevamente devolviendo sus ojos a la normalidad, el caballero no respondió solo se cruzó de brazos, a veces Ahiri podía ser una tremenda idiota con todos.

Ellos parecían un grupo de inadaptados, los únicos muchachos verdaderamente agradables dentro de aquél grupo de idiotas eran Mabel y Mattew, pero incluso ellos parecían tener problemas con la actitud de sus amigos, era cierto que eran amigos, y que podían ver sus virtudes más allá de sus defectos, pero… a veces incluso ellos se preguntaban por qué no podían ser más amables con los demás o entre sí mismos.

Quizás, simplemente eran tontos, pero les gustaba creer que todos tenían esperanza de ser personas mejores, pero… si no los hubieran educado así, quizá no estarían donde están ahora…

Horas más tarde:

Los cinco herederos se encontraban limpiando los baños de Palestra, específicamente los baños que se encontraban justo después de las aulas de clases, el mantenimiento de los baños de las recamaras de los estudiantes eran asunto de ellos y de cómo mantuvieran su ecosistema fuera de clases, mientras que los baños y las regaderas de las instalaciones que no fueran las habitaciones para estudiantes.

Seinma y Danny se encontraban limpiando los suelos de las regaderas, así como recolectando los deshechos que se encontraban en las rejillas de los desagües, la mayoría eran mechones de cabello de diferentes colores, por supuesto la joven de Andrómeda era quien tallaba los suelos y las paredes y Seinma era el encargado de recolectar todo lo que encontrará tapando las aberturas por donde el agua pasaba hacia las cañerías, aunque llevara guantes no le gustaba la sensación de recoger residuos que sus compañeros dejaban después de utilizar las regaderas, los cuales incluían pedazos de papel, bandas adhesivas que se quitaban cuando sus heridas se recuperaban, piedritas que quien sabe en qué parte de sus cuerpos se habrían alojado y algunas cosas más…

Era asqueroso… pero era mejor que lo hiciera él a que lo hiciera Danny o Shinryū, quien era el encargado de revisar que las botellas de shampu siguieran llenas, que hubiera jabón en los estantes donde pertenecían, que las toallas mojadas fueran llevadas a la lavandería para su limpieza y secado.

―Pufff… esto es agotador…―Mencionaba Seinma limpiándose el sudor de su frente con su muñeca izquierda, mientras con la otra tenía sujetada una bola de pelo multicolor y demás cosas.

―Sí… Y lo peor de todo es que apenas he tenido tiempo para descansar… necesito un baño caliente…―Decía la joven de cabello Anaranjado un tanto irritada, desde su combate con la directora apenas había tenido tiempo para sus necesidades femeninas.

―Bueno, piensen en esto muchachos… al menos estamos ayudando a mantener nuestra escuela limpia. ―Murmuraba Shinryū colocando las botellas de shampu vacías en un contenedor de basura que flotaba a su lado.

―Quizá… pero además de esto tenemos que ír a estudiar y hacer tareas… esto es agotador…―Decía el joven Pegaso colocando los residuos en otro contenedor a su lado. ―Pero… bueno supongo que esto es mejor que lo que les tocó hacer a Ben y John…

―Hablando De Benjamín Kun y Jonathan San, ¿cómo les estará yendo? ―Preguntó nuevamente el muchacho de lentes colocando un jabón nuevo en una de las pequeñas repisas, para acto seguido cargar consigo una de las toallas que aún seguían húmedas.

La tomó con cierta aversión, no por el hecho de que uno de sus compañeros la haya utilizado sino porque aún tenía residuos de agua sobre ella. Rápidamente la arrojó a un carrito donde se depositaban las demás.

―Ahhh… no lo sé, pero no puede ser peor que esto…―Danny respondió suspirando pesadamente, ya se había cansado de restregar el suelo de los baños con el trapo, luego exprimirlo en una cubeta que tenía al lado y nuevamente volver a utilizarlo para seguir limpiando.
―Vamos chicos, si nos ayudamos mutuamente terminaremos más rápido esto…

―Entendido… yo llevaré la basura afuera. ―Les dijo el joven caballero del corcel alado para tomar los cubos de basura que habían estado utilizando desde que empezaron con su tarea.

Era un arduo trabajo, pero si no querían un castigo peor debían hacerlo… Lo cual les llevaría un par de sus horas libres para ir a descansar o hacer sus tareas. Al menos era mejor que el trabajo que les había tocado a Jonathan y Benjamín que era lavar los retretes de la escuela, tanto de hombres como mujeres.

Allí ellos dos se les había encargado de rellenar los dispensadores de papel, reabastecer los dispensadores de jabón, recolectar las bolsas de basura, pero sobre todo llevar todo, limpiar tanto los retretes como los urinarios.
Ya habían visto un par de cosas desagradables en los cubos de basura, además de lo usual… ellos solo podían esperar a no tener que encontrarse con más sorpresas poco agradables, sobre todo en el baño de chicas.

―Esto es una maldita basura… somos caballeros no malditos conserjes, esto es humillante. ―Comentaba Johnathan cargando consigo una enorme bolsa negra fuera del último baño al que les había tocado limpiar, mientras que Benjamín salía detrás de él.

―Huh… claro, si tan solo no hubiéramos fallado la prueba por un imbécil no estaríamos haciendo esto... ―Murmuró el caballero de Cisne colocando la bolsa de basura en uno de los compactadores de basura, Johnathan inmediatamente se giró hacia él.

― ¿¡Te crees gracioso, pato estúpido!?

―Gracioso yo? Para nada, me deleito al tener que limpiar la maldita basura de los malditos baños porque alguien me detuvo de ganar una pelea, pelea que nos puso en esta situación a mí y a los demás.

― ¿De verdad quieres que te golpee, es eso? ―Preguntó John encarándolo frente a frente, en cualquier momento él soltaría el primer puñetazo y de ahí las cosas se volverían violentas para ambos.

―Inténtalo, de cualquier forma, tu jamás aceptarás que te equivocaste.

―Los cuatro estábamos bien peleando juntos hasta que tu llegaste a arruinarlo todo, en lo que a mí concierne nosotros cuatro debimos haber pasado y tu debiste aceptar el castigo solo.

― ¿Esto es personal verdad? Fue porque te hice ver algo que no querías ver y por eso estas en contra mía desde hace rato. ―Jonathan agregó levantando a Benjamín de la chamarra. Arrugando su uniforme al instante
―Te juro que si sigues con esta basura voy a golpearte hasta cansarme y no me detendré hasta que te mueras… me escuchaste

― ¿Es por eso que me vas a matar? ¿Por tu error? Nunca lo vas a aceptar ¿verdad…? No estás molesto por que perdimos… Estas molesto por que nosotros justos hicimos lo que tu no. ―Benjamín hablaba sin demostrarle miedo al Fénix, eso era lo que buscaba intimidarlo, pero el santo de Cisne estaba lejos de sentirse atemorizado por él, después de haber vivido su peor pesadilla, cualquier cosa que él le quisiera hacer le era indiferente ya.
―Dime… ¿es eso? ¿O es algo más? algo que incita a tu ira más profunda, algo que detestas con toda tu alma y por eso actúas así, como un animal… por puro instinto, si alguien está viendo lo que no quiere ver eres tu tratando de negar que fue tu culpa que nosotros termináramos en esta situación. ―Johnathan levantó su puño para golpear a Benjamín… pero rápidamente se detuvo.

Johnathan empujó a Benjamín haciendo que este casi callera al suelo.
―Yo me largo de aquí…―Dijo dándose media vuelta, quitándose los guantes de limpieza totalmente furioso

― ¿A dónde vas? Aún no hemos terminado Johnathan nos falta limpiar tres baños. ―Benjamín reprendió ajustándose la chaqueta, pero Johnathan no le hizo ningún caso.

―No, yo ya he terminado, hazlo tu si quieres yo no haré nada de esta porquería otra vez. ― Dijo sin más colocando sus manos en sus bolsillos, dejando al caballero de Cisne solo con el compactador de basura.

Él sabía que Johnathan era una persona agresiva, se podía encender fácilmente, era como una bomba, cualquier cosa lo podía hacer estallar, pero lo que lo hacía enojar a más no poder era que se metieran con su frágil orgullo combinado con lo ocurrido durante el combate, Johnathan simplemente no iba a aceptar que todo esto había sucedido por su culpa, así que sería inútil intentar hacerlo entrar en razón.

Por lo que ahora los herederos solo dependían entre ellos cuatro nuevamente, Andrómeda, Cisne Dragón y Pegaso…
No podían contar con el Fénix, así había sido antes y así sería ahora, los pecados del padre se pasaban a su hijo, incluso al pensar en Seinma pudo recordar dos cosas muy importantes, él le había salvado la vida en dos ocasiones.

Él era más su amigo que Johnathan… y eso que apenas se dirigían la palabra, jamás creyó decir esto, pero era verdad, estaba llegando a apreciar al Pegaso más de lo que alguna vez apreció al Fénix.

Y esa era la pura verdad.

Al día Siguiente en el santuario…
3 de Junio de 2283
9:30 A.m.

El Joven caballero de Sagitario hacía inspección de rutina temprano en la mañana, la vigilancia eterna en el santuario era muy limitada, los caballeros dorados debían permanecer siempre en el santuario, de vez en cuando vigilar más allá de sus respectivos templos, aunque tenían a alguien con el ojo puesto en todo lugar en todo momento, a los caballeros se les invitaba a explorar sus alrededores, a conocer a sus compañeros y forjar una hermandad con ellos.
Sin Genki para hablar y con Sira ocupada en otros asuntos Sora solo caminaba de un lado al otro, apenas conocía a sus compañeros así que debía empezar a familiarizarse con los demás.

La confianza era esencial para mantener al santuario unido ante el peligro que suponían los espectros, dudar de los demás o dudar de la lealtad que se tenía a Athena o al patriarca eran actos reprochables, la confianza nacía del respeto.
Por esa razón como caballeros debían respetar a sus iguales, fueran caballeros de plata bronce u oro, daba completamente igual, separados caerían, unidos serían la mejor defensa vista por toda la humanidad.

Y justamente al caminar hacia el templo de Leo pudo notar a alguien que iba hacia su dirección, era el tercer caballero del Zodiaco.
Arorios de Géminis quien cargaba bajo su brazo el casco dorado con ambas máscaras que representaban al bien y la justicia como al mal y al odio.

Ambas miradas se cruzaron y rápidamente hubo tensión, Sora recordaba la historia de ambas armaduras ¿Quién no la conocía? El Fiel Guerrero dorado Aioros contra el Tirano Saga, aquél que conspiró una rebelión en el santuario asesinando al anterior patriarca y atentando contra la vida de una una recién nacida Athena.
El santo del Centauro alado y el caballero de los Gemelos se miraron el uno al otro durante un largo rato, hasta que Arorios río levemente captando la completa atención de Sora.

Luego se acercó a él con esa misma sonrisa en sus labios.
―No te culpo, yo también me vería como una amenaza portando esta armadura. Aunque siendo honestos, con lo que ocurrió con el anterior caballero de Sagitario yo debería ser quien esté alerta de ti que tú de mí. ―Comentó quedando justo frente a frente de Sora, quien estaba sorprendido más por sus palabras que por cualquier otra cosa que hubiera podido esperar de su parte, incluso esperaba que se le tratase con odio y desdén.
―Esa armadura te queda bien Sora. ― Añadió, finalmente dándole la confianza al caballero del centauro alado para responder.

―A ti también Arorios. ―Murmuró sonriéndole de regreso, algunas cosas simplemente jamás cambiarían.

― Je jeh, sí. ―El caballero de Géminis miró de frente al caballero de Sagitario, aunque él era más alto no podía evitar mirarlo como un igual, como estaba acostumbrado a mirar a su hermano menor.
―Desde que obtuve esta armadura he vivido bajo la sombra de Saga, nos tienen vigilados constantemente a mí y a mi hermano, los comprendo, la historia nos hizo villanos, pero yo determino quien soy no la historia o el pasado…―Añadía alzando sus ojos hacia el horizonte, donde se encontraban las demás casas del zodiaco.

―Debe ser horrible. ―Murmuró Sora fijando sus ojos hacia la misma dirección que Arorios, pero este negó con la cabeza.

―Para nada, el mundo tiene la imagen de que todos los caballeros de Géminis somos o seremos traidores, que dejaremos que nuestros demonios internos superen a nuestras virtudes… Pero yo me planto ante esa idea para demostrarle al universo que se equivocan, que el bien que existe dentro nuestro siempre superará al mal con el que fuimos maldecidos desde que nacimos. ―El caballero de Géminis respondió fijando nuevamente sus ojos azules sobre los de Sora.

―Entiendo a lo que te refieres, esta armadura… aún se encuentra manchada por los pecados de ese hombre ruin…―Recalcó Sora tocando el cristal de armadura que se encontraba en su pecho. ―Mi deber es limpiar esta armadura de esos pecados… y devolverle la esperanza perdida a aquellos que vieron su poder en contra de los inocentes…

―Demás tengo siempre una razón para demostrar siempre lo mejor de mí…―Mencionó obligando al caballero del centauro alado a mirarlo nuevamente.
―Tengo un hermano por el cual mirar, debo guiarlo y no permitir que él caiga ante las tentaciones de la oscuridad, ese es mi deber como caballero… tú debes entenderlo mejor que nadie, ¿no es así? ―Al preguntar eso Sora bajó la mirada al suelo, únicamente para levantarla hacia él con determinación.

―Jeh… sí, supongo que tienes razón Arorios…―Replicó tranquilamente, él verdaderamente representaba el lado de la justicia, pero se preguntaba… ¿cómo sería su hermano? Realmente él sería la otra cara… o sería igual que su hermano.

―Sí… ambos vivimos bajo los pecados de nuestros predecesores. ―Dijo el caballero de Géminis.

―Lo único que nos queda es demostrar que todos se equivocan respecto a nosotros… y seguir adelante. ― Añadió el caballero de Sagitario con convicción y fuerza en sus palabras.

―Es bueno que tú también los veas de esa manera, Sora. ―Le dijo colocando su mano sobre el hombro de su compañero, demostrándole su confianza como su respeto al nuevo caballero de Sagitario. ―Sé que tú me cuidarás la espalda, así como yo cuidaré la tuya cuando el momento de luchar mano a mano suceda. Y si llegara a desviarme de mi camino confío en ti para detenerme.

―Digo lo mismo… Amigo mío…―Respondió Colocando su mano sobre el hombro de Arorios, ambos se miraron no como iguales, como caballeros dispuestos a seguir manteniendo el amor y la paz en el universo.

―Bueno seguiré con mi camino, nos veremos luego compañero. ―Finalizó Arorios caminando de vuelta a su casa, mientras que Sora hacía lo mismo.

Ciertas historias de odio y venganza debían finalizar, ciertos rencores del pasado debían morir, historias de dolor y muerte debían encontrar su final.
Pero sobre todo, dejar el pasado en el pasado para poder caminar juntos hacia un mañana más brillante, sus antepasados habían cometido errores, sus antecesores habían manchado sus nombres como sus armaduras.
Pero no iban a permitir que las injusticias de quienes los precedieron definieran el porvenir de ambos, eran libres de esas cadenas con ello debían asegurar el futuro.

Dos guerreros de Athena diferentes pero iguales, dos armaduras que habían compartido una historia deshonrosa y funesta, reunidos, no como enemigos, no como rivales.
Sino como hermanos.
Géminis y Sagitario, dispuestos a pelear lado a lado y dar la vida por el otro, como siempre debió haber sido.

Entonces en Palestra.
10:05 A.m.

Los muchachos se habían levantado temprano esa mañana, al menos la mayoría por que John… no los acompañaría ese día, pues debían hacer servicio en la cafetería y preparar el desayuno, comida y cena para sus compañeros, muchos de ellos no tenían experiencia para cocinar y otros… Bueno, apenas conocían lo esencial.

―El refrigerador está lleno de carne y verduras, las alacenas fueron rellenadas el lunes y todos los ingredientes que necesiten se encuentran allí, el menú de hoy serán sándwiches de diferentes sabores, estofado de carne, sopa de verduras, pollo con aderezo, carne a la parrilla ensalada de frutas, espagueti y… lasaña. ―Decía el chef principal que solía cocinar para ellos todas las semanas, entregándole el listado a la joven Andrómeda.
―Encontrarán las recetas al lado de las estufas, recuerden utilizar los cubre bocas como las redes para el cabello y los delantales de cocina, traten de no desperdiciar los ingredientes, deben durar para toda la semana, así que se los encargo. ― Les decía saliendo por la puerta trasera, dirigiéndose hacia afuera donde sus demás compañeros lo esperaban.
―¡Oye Marcelo, trae las cartas! ¡Hoy me siento con suerte!

Al salir los cuatro muchachos se miraron los unos a los otros, indecisos y preocupados… no sabían que podrían hacer en esta situación.
―Bueno, esto es incómodo…―Murmuró Benjamín mirando al menú del día de hoy.

―Sí, ¿alguno de ustedes sabe cocinar? Porque yo no…― Decía Danny preocupada, leyendo con atención el menú de ese día en específico, no tenía idea de cómo hacer tanto en un solo día.

―Yo, sé preparar un par de platillos típicos de mi republica natal, pero no estoy muy familiarizado con las recetas italianas, mucho menos con lo que dice esta lista. ―Añadió Shinryū intranquilo.

―Yo solo sé preparar pescado frito, es lo único que comíamos todos los días en Prometheus, lo demás lo preparaban los mayordomos de mi casa…―Benjamín replicó colocando una mano sobre su mentón y la otra haciéndole de apoyo.

―Yo también… ¿ay muchachos que vamos a hacer? ―Interrogó nuevamente la jovencita, igual de preocupada que sus demás compañeros, aunque Seinma no se veía nervioso, se veía interesado en las recetas, por esa razón se acercó a las planchas para ver que ingredientes necesitaba cada uno.

―Huh… calentar po minutos, lavar y partir bien las verduras… calentar por media hora… mezclar con carne y jugo de tomate… creo que puedo hacer esto. ―Mencionó llamando la atención de sus compañeros, quienes curiosos lo voltearon a ver con atención.

― ¿Espera en serio?

―No sabía que sabías cocinar Seinma-san. ―Dijeron Danny y Shinryū al unísono, sorprendidos por las palabras de su compañero; el caballero de Pegaso.

―Bueno, aprendí muchas cosas por parte de Genki… sobre todo a cocinar mis propios alimentos para sobrevivir. ―Decía tomando uno de los delantales en el perchero y una red para el cabello.
―Pero no podré hacerlo todo solo, por eso sé que necesitaré la ayuda de todos para hacer esto.

Andrómeda, Cisne y Dragón se miraron los unos a los otros, asintiendo levemente en mutuo acuerdo, para entonces mirar a su compañero con determinación y asentir.
―Entendido Sein… ¿que quieres que hagamos primero? ―Preguntó Danny por los demás lista para hacer lo que su amigo les pidiera.

―Primero que nada, necesito que se laven bien las manos, segundo traigan las hoyas grandes por último saquen todos los ingredientes de esta lista, que no falte ninguno… si vamos a estar haciendo esto por una semana entera necesitaremos adaptarnos para la situación. ―Decía el muchacho de cabello y ojos castaños preparado para empezar el día con una buena nota, esto no era muy diferente cuando preparaba el desayuno para Seika o Shira, por lo que debía hacer su mejor esfuerzo.

―Bien yo iré por los ingredientes…―Dijo Danny corriendo al gran refrigerador con la lista en mano.

―Yo iré por las hoyas…―Replicó Shinryū corriendo hacia donde se encontraban los utensilios de cocina, sartenes y cacerolas.

― ¿Y yo que voy a hacer? ―Preguntó Benjamín frunciendo el ceño, era cierto se había olvidado completamente de su compañero rubio.

―Tu puedes lavar las… uh…―Seinma quería decirle que él lavaría las frutas y los vegetales, pero sus manos no se lo permitirían, tampoco podría cortar las frutas o los vegetales, debido a que sus manos siempre llevaban guantes… aunque.
―Bien tú me ayudarás a cargar las hoyas, sartenes y bandejas calientes, tus manos no se quemarán y también me servirás como catador.

―Uh… entiendo…―Asintió Benjamín listo para ayudar a Seinma, todos ya tenían cubre bocas, redes en el cabello y delantales, así que solo podían empezar cuando ellos quisieran.

―Bien… es hora de trabajar amigos. ―Declaró Seinma encendiendo las parrillas.

Fueron un par de horas de arduo trabajo, cada instrucción que Pegaso daba sus compañeros la tomaban y lo hacían de inmediato, todos hacían su parte al momento que él se los pedía, desde cortar las frutas y verduras, hasta sacar las carnes, latas y condimentos que se necesitaban para preparar los alimentos, estaban trabajando en equipo, aunque fuera algo tan absurdo como preparar un desayuno realmente estaban trabajando arduamente como un equipo unido, desde las cámaras de seguridad Arkhamira sonreía al verlos trabajar como uno solo, eso la enorgullecía… pero allí faltaba alguien, faltaba John.
Por su parte Seinma jamás había trabajado tanto en hacer un desayuno, usualmente lo hacía para una o dos personas. Pero ahora lo debía hacer para toda una escuela.

Así que debía poner su corazón y alma en ello, apenas terminó de concentrarse en el espagueti comenzó a hacer la lasaña, siguiendo al pie de la letra la receta a seguir y después de la lasaña siguió con la carne, la ensalada, el pollo, el estofado, la sopa y finalmente comenzó preparando los sándwiches.
Todos se veían claramente sorprendidos del trabajo y la dedicación que él le ponía a cada cosa, incluso a las más pequeñas, después de un rato cocinando y preparando finalmente terminó con todo, estaba exhausto… pero aun así debía asegurarse de que todo supiera bien.

Por eso con un cucharón tomó un poco de espagueti, para dárselo a Benjamín, necesitaba saber si todo había quedado bien, él miró el cucharón con detenimiento… no olía para nada mal, abrió la boca para probar lo que Seinma había hecho, ante la expectativa del caballero que se había esforzado para crear un buen desayuno para ese día.

La sensación fue indescriptible, Benjamín abrió los ojos sorprendido al sentir una sensación tan agradable en su paladar. Hacía tantos años que no había probado algo tan bueno, no desde que se había ido de casa.

― ¿Y cómo está? ―Interrogó el cabalero Pegaso a la espera de la respuesta de su compañero, quien levantó sus ojos hacia él desviando su mirada al suelo unos instantes.

―Es… bastante bueno…―Murmuró tratando de no mirar hacia Seinma, quien estaba más que complacido por su respuesta, Danny y Shinryū querían probar también entusiasmados de probar la comida de su amigo, hasta que al escuchar las puertas de la cafetería abriéndose de par en par se dieron cuenta de que ya no les quedaba mucho tiempo, debían comenzar a servir.

Rápidamente cada uno fue a sus puestos colocando bandeja tras bandeja de alimentos, para comenzar a servir el desayuno para sus compañeros, nadie esperaba que los herederos fuesen quienes servirían ese día pero… esa no sería la primera sorpresa que tendrían en el día.
Uno tras otro todos comenzaron a tomar sus bandejas, para pedir lo que les parecía más apetecible, mientras Danny y Shinryū comenzaban a servirles aquello que ellos deseaban comer ese día.

Los primeros muchachos se sentaron, para ver que habían preparado los chefs ese día, probablemente otro desayuno con sabor a nada, incluso aquellos que tenían sus comidas preferidas esperaban al mismo sabor de siempre.

Pero los primeros bocados fueron la explosión de sabores que nadie pudo haber previsto, las sonrisas de los chicos no se hicieron esperar, quizás los chefs se levantaron de muy buen humor ese día, quizá algo había cambiado en la receta y quizá habían recibido mejores ingredientes. Pero era innegable que al probar el desayuno de esa mañana el sabor era exquisito, Mark, Mabel, Kobu, incluso Mary podían afirmar que el desayuno de esa mañana era exquisito, incluso hubo quienes al terminar fueron a pedir más.
Y tanto Danny como Shinryū servían gustosos, con una sonrisa que se hacía notar debajo de sus cubre bocas.

Aunque al momento que John apareció se veía cansado, parecía que se había levantado tarde… Al verlo Danny borró su sonrisa.
―Hey… ¿cómo estás? ―Preguntó el caballero de Fénix sonriéndole a su pariente más cercano, pero ella no parecía querer responder.

― ¿Que vas a querer hoy? ―Preguntó ella simplemente tomando el cucharón, Johnathan adoptó una actitud más seria, no quería hablarle ni siquiera quería verlo, seguía molesta por lo ocurrido aquél día.

―Vamos, háblame por favor necesito saber si estás bien. ―Pedía levemente, pero ella no iba a decirle nada. ― ¿Es por lo que ocurrió el otro día? Mira era una situación de ganar o perder, además ella nos dijo que podíamos utilizar todas nuestras técnicas… tu deberías entenderlo mejor que nadie…

Ella siguió sin responder mirando hacia las bandejas frete a ella esperando a que él le dijera que quería almorzar ese día.
―Retrasas la fila, ¿vas a querer algo?

― ¿Es por el puño fantasma verdad? Lo siento… pero yo quería ganar. ―Trató de escudarse Johnathan como si con eso pudiera arreglar algo, pero no lo iba a lograr al menos con ella no.
―Sé que, estas enojada por ello, pero por favor, no puedes dejar de hablarme toda la vida solo porque me equivoqué, además si alguien tiene la culpa de ello es la directora, si no lo hubiera esquivado nosotros habríamos...

― ¡No estoy enojada por eso! ―Exclamó con fuerza atrayendo la atención innecesaria de la fila y de los demás estudiantes de la academia, no sabían que estaba ocurriendo entre ellos dos… pero podían asumir que era por algo ocurrido semanas atrás.
―John, me molestó que utilizaras esa horrible técnica, pero lo que más me molesta ahora es que no estés con nosotros. ―Declaró susurrándole mientras sus ojos comenzaban a arderle por las lágrimas que querían surgir de ellos, atrayendo consigo la atención de Seinma, Benjamín y Shinryū consigo.
―Pero me molesta aún más es que no estés ahora con nosotros apoyándonos, que no nos consideres igual de fuertes que tú, igual de capaces de poder luchar a tu lado, no tienes por qué hacer las cosas solo… somos un equipo John… pero parece ser que no quieres verlo así, parece que nos quieres alejar… parece que solo quieres estar solo y seguir los mismos pasos que tu padre. ―Dicho eso John se sorprendió, bajando la cabeza al suelo apretando fuertemente los dientes.

―Danny-Chan...―Shinryū susurró admirando como una pequeña lágrima se deslizaba de sus ojos hacia sus mejillas y John… solo reaccionó de la misma forma que siempre, con agresividad, tirando su bandeja al suelo, para alejarse.

―Olvídenlo, ya no tengo hambre―Respondió caminando furiosamente lejos de la fila, para empujar con fuerza las puertas, creando un enorme estruendo.

Ante aquella actuación la directora apareció frente a ellos tomando la bandeja que él había tirado al suelo, admirando con atención el trayecto que Johnathan había tomado con atención, para finalmente dirigirse a sus estudiantes.

―Veo que todos ustedes han hecho un excelente trabajo con el almuerzo del día de hoy. ―Decía sonriéndoles a sus alumnos, quienes la miraron atentamente sonriéndole de regreso.

―Bueno… a decir verdad nosotros solo ayudamos, Seinma-San hizo todo. ―Respondió Shinryū acomodando sus gafas sobre su rostro para ver mejor a la directora.

― ¿En serio? Mira que bien, él parece tener cualidades como líder después de todo. ―Decía la directora colocando la bandeja frente a ella para tomar su desayuno.

A la joven Andrómeda le tomó un momento recomponerse para tratar de responder.
―Sí… Sein, nos guio de la mejor manera para hacer el desayuno para nuestros compañeros y para usted directora. ―Dicho eso Arkhamira sonrió complacida por la respuesta de sus alumnos, aunque rápidamente desvió su mirada a sus espaldas, para asegurarse de que su aprendiz siguiera comiendo, esperaba que no notara su presencia allí y menos que notara su presencia, debía seguir manteniendo su doble identidad en secreto, al menos para ella.
―¿Le gustaría comer algo?

―Hum por me encantaría poder probar la sazón del señor Loverne, pero supongo que será en otra ocasión. ―Añadió dirigiendo sus ojos hacia la salida, en la dirección donde se había ido Johnathan. ―Tan solo quería ver como se estaban acoplando a sus castigos y ¿preguntar por qué el señor Johnathan no los está ayudando?

―Él… bueno nosotros no…

―Dijo que era degradante y que un caballero como él no debería estar haciendo estas cosas, por eso se fue por su lado. ―Benjamín respondió desde la cocina cruzándose de brazos respondiendo a la interrogante de la directora, quien pudo entender al instante a lo que se referían.

―Bueno… en algunos casos para que los estudiantes asimilen un ejercicio de equipo es cuestión de mostrar disciplina para que comprendan. ―Añadió sonriendo levemente hacia sus alumnos, quienes la veían fijamente.
―Pero en ocasiones son necesarios castigos más… severos para que entiendan el punto…

― ¿Que va a hacer Arkhamira-sensei? ― Interrogó Shinryū consternado por sus palabras, ella… no respondió simplemente comenzó a caminar a la salida lentamente.

―Sigan con el buen trabajo muchachos y déjenme a Johnathan a mí. ― Murmuró saliendo de la cafetería, al instante Mary sintió una extraña familiaridad en el ambiente.

Familiaridad que se desvaneció apenas desvió su mirada a un lado, no podía voltear su cabeza debido a la falta de su máscara, pero si no hubiera sido así, hubiera volteado antes de que la presencia de su mentora se desvaneciera.
¿Que había sido eso?

Después de que sonara la alarma, los alumnos comenzaron a retirarse, dejando a los exhaustos herederos finalmente descansar y comer tranquilo, no era bueno empezar un día con el estómago vacío y aunque habían luchado contra el hambre mientras servían el desayuno ya no podían aguantar más, debían recargar fuerzas para continuar el día.

―Ahhh, finalmente es hora de comer. ―Murmuraba la más joven del grupo sentándose frente a la mesa a la que estaban acostumbrados a comer juntos, con un pequeño plato de ensalada de frutas en una mano y espagueti en la otra, no era fan de la carne, pero le serviría para recuperar fuerzas para ese día después de haber trabajado tanto apenas levantarse de la cama, después de todo también se componía de pasta y salsa de tomate, por lo que no arruinaría por completo su dieta vegetariana.

―Je jeh, lo sé Danny-chan yo también estoy un poco cansado si les soy honesto, me tuve que levantar temprano y apenas voy a desayunar, mamá se habría molestado conmigo de saber eso. ―Comentaba Shinryū con un pequeño plato de sopa de verduras, junto con un poco de lasaña que había quedado, aunque quería probar del espagueti decidió que lo mejor sería que Benjamín y Seinma se lo terminaran, ya habría tiempo de probarlo en otro momento.

―Huh… díganlo por ustedes, parece que Seinma apenas puede mantener los ojos abiertos. ―Comentó el caballero de Cisne señalando a dirección del Pegaso, quien recargaba su cabeza en sus manos, apoyando sus codos sobre la mesa.

―Uh… Sein, ¿te encuentras bien? ―Preguntó Danny preocupada, al instante el muchacho se despejó mirando en dirección a su compañera heredera.

― ¡Ahhh…! sí, disculpen muchachos es solo que me quede despierto hasta tarde…―Dijo sonriéndole amenamente, tallándose el ojo derecho con su muñeca derecha.

―Ah sí, recuerdo que no regresaste al cuarto con nosotros, pero… ¿qué estuviste haciendo ayer Seinma-San? ―Interrogó el caballero de dragón raqueando una ceja justamente al momento de acomodarse sus lentes.

―Digamos que… estuve con mi maestro, mejorando mis habilidades con mi cosmos, me siento un poco apaleado, no les voy a mentir…―Decía Seinma sonriendo levemente, colocándose un sándwich de queso en la boca para comenzar a comer.
―Pero… les aseguro que la próxima vez que peleemos, mi cosmos será más fuerte que antes. ―Añadió consumiendo sus alimentos tranquilamente.

―Bueno al menos una buena noticia en esta semana… Agradezco la comida. ―Danny dijo frente a toda la mesa tomando su tenedor y enrollándolo en la pasta de su plato, incluso oler la comida caliente la hacía morirse de hambre, y al probar su primer bocado la joven Saintia abrió sus ojos sorprendida, este sabor era único en su tipo.
―Ay por Athena… Sein esto es delicioso, ¿dónde aprendiste a cocinar así? ―Preguntó emocionada sonriéndole a su compañero que aún seguía adormilado.

―Bueno cuando pasas la mitad de tu vida al lado de Genki aprendes muchas cosas. ―Dijo con una gran sonrisa en sus labios.

―Jeh, que te puedo decir amigo esto es delicioso, ¡Mmm! ~ No recuerdo haber comido algo tan bueno como esto. ―Decía el caballero dragón sonriendo al igual que la joven de Andrómeda al probar la sopa de verduras y un poco de la lasaña, jamás esperaron que Seinma fuese tan buen cocinero, quizá cuando todo esto terminara él debería dedicarse a cocinar

―Yo sí, pero eso fue hace mucho tiempo, cuando aún vivía en la mansión de los Ledyanoy Lebed. ―Comentó Benjamín degustando la comida del joven Pegaso, quien estaba más que feliz porque sus compañeros y toda la escuela hubiera probado lo que él podía hacer con los ingredientes correctos
―¿Sabes? Mi… Padre te habría pagado muy bien por ser el cocinero de la casa. ―Añadió pinchando la pasta de su plato para volver a disfrutar del espagueti, no era la primera vez que lo comía, pero sí era la primera vez que comía uno hecho con tanta dedicación y esfuerzo como el de Seinma.

― ¿Eh, de verdad?

―Sí… y hablando de eso gracias por salvarme Seinma, el día del entrenamiento y la vez anterior a esa, deshonraría a los caballeros si no mostrara mi gratitud. ―Trató de decir Benjamín al caballero de Pegaso, esta era la primera vez que él demostraba un sentimiento diferente hacia él que no fuera la menosprecio.
―Gracias…―Añadió dibujando una pequeña sonrisa en sus labios eternamente indiferentes.

―Bueno, no hay de que Ben, después de todo somos compañeros. ―Comento sonriéndole de igual manera.

Esta se podría decir que era la primera vez que ambos interactuaban sinceramente uno con el otro, dejando las formalidades y tonterías de lado, hablando como dos muchachos que genuinamente empezaban a conocerse tratándose con respeto

Lo cual le dio una sensación de satisfacción indescriptible a Benjamín
―Sí… es verdad.

Ante sus palabras Danny miró sorprendida a amos y poco a poco la emoción en su ser y en su rostro no se hizo esperar, mirando hacia Shinryū quien también le sonreía a la joven a su lado porque sus amigos finalmente se estuvieran entendiendo, jamás esperaron que una semana de castigo los uniera más, como amigos, como equipo.
Descubriendo nuevas facetas de sí mismos, trabajando en equipo y sobre todo entregándole su confianza a personas quienes no creían haberlo hecho en el pasado.

Por primera vez los cuatro herederos reían y disfrutaban de un desayuno, juntos… el primer paso era la confianza, los siguientes eran el respeto, amistad… y finalmente una hermandad.
Después de terminar con sus desayunos cada uno regresó a la cocina a depositar sus utensilios y platos al fregadero, no faltaba mucho para el inicio de clases así que debían apurarse a recoger sus mochilas y libros.

Sería un largo día y tendrían que darse prisa si no querían llegar tarde, y al momento que Benjamín y Seinma llevaban los trastes que habían utilizado a lavarlos, que el primero tomó este momento entre ellos para hablar.
―Oye siento haberte tratado tan mal en el pasado. ―Comenzó llamando la atención del joven Pegaso quien desvió sus ojos hacia su compañero. ―Yo… no suelo conocer gente nueva y cuando lo hago solo son personas que buscan algo de mí, de mi familia, o mi dinero… Mis únicos amigos reales han sido Shin y Danny… pero entiendo ahora por qué eres tan especial para ellos. Eres una buena persona, un buen ser humano. ―Explicaba alzando sus ojos azules hacia su compañero heredero, esto era poco normal de su parte, pero… la confianza comenzaba a florecer entre los jóvenes guerreros de bronce.
―¿Comencemos de nuevo te parece? Mi nombre es Benjamín Ledyanoy Lebed, segundo hijo de la casa Ledyanoy Lebed y antiguo heredero de su fortuna, es un honor conocerte caballero Pegaso. ―Le dijo alzando su mano hacia él, demostrándole su más honesta confianza al caballero del corcel alado.

―Igualmente Ben… ―Respondió el muchacho de ojos y cabello castaño sonriéndole al muchacho frente a él. ―Bueno, a decir verdad, mi nombre es Seinma Loverne de la Torre, eso lo descubrí hace un tiempo junto a algunas cosas más… pero puedes llamarme Sein, así me dicen mis amigos. ―Añadía el joven guerrero cerrando sus ojos con convicción, en verdad que no veía rastro de malicia en sus acciones, era un guerrero de corazón puro… y por eso le sonreía tan amenamente.

―No me malentiendas, aún… no sé si pueda considerarte como un amigo, pero quiero que seas que es un verdadero placer pelear a tu lado como tu camarada, Sein…―Declaraba el Cisne depositando toda su confianza sobre él, desde ahora hasta que el futuro los llevara de nuevo a la batalla. Ambos se quedaron mirando el uno al otro mostrando el mismo respeto que sentían por el otro, hasta que… miraron a la montaña de platos que todos sus compañeros habían utilizado para comer.
―Y bueno… supongo que también tendremos que lavar los trastos sucios ¿verdad? ―Interrogó nuevamente el muchacho rubio admirando todo el trabajo que tendrían por delante.

―Jeh… eso parece, bueno hagamos esto chicos si lo hacemos juntos sé que terminaremos pronto…―Anunció Pegaso tomando uno de ellos para comenzar a lavarlos, iba a ser una larga semana, sería mejor que trabajaran juntos sí querían evitar tener que estar haciendo esto la próxima semana.

Y con él Benjamín, Danny y Shinryū se le unieron, trabajando juntos lo imposible se volvería posible el cielo estaría al alcance de sus manos, y los cuatro se aventurarían hacia la eternidad juntos… como un equipo.

Más tarde en la noche.
12:58 P.m.

Después de clases Johnathan se encontraba solo, caminando entre la oscuridad con las manos en sus bolsillos, mirando al suelo y con la única compañía de sus pasos haciendo eco por los pasillos, no había comido nada ese día, apenas había tomado la suficiente agua.
Como era que ella siempre podía herirlo de esa forma, podía recibir golpes brutales, ataques que destrozaran sus huesos, destrozaran su piel, desgarraran sus músculos o que quebraran su alma.

Nada le dolía más que las palabras de la única familiar por la que de verdad sentía una conexión verdadera, y más que eso que él fuese quien la hiciera llorar, odiaba equivocarse, odiaba perder… odiaba al maldito cabrón de su padre que volvió su vida un infierno.
Pero odiaba más que nada en el mundo sentirse solo, ¿seguir el mismo camino que su padre? Un camino que lo llevó a una eterna soledad, a un exilio personal y a buscar la paz que nunca pudo encontrar en el fondo de una botella, no quería esa vida, no quería alejar a las personas que él amaba, aunque fueran pocas, toda su vida buscó el poder para estar junto a esas personas…

Johnathan no comprendía por qué él era así, quizás las cicatrices que le dejó el entrenamiento que le dio su padre no lo dejaban avanzar… tal vez, esta era la persona que él era, la persona en la que él se convertiría…
O simplemente era que él estaba tratando de demostrar algo, demostrarle algo a alguien, ¿pero a quién? ¿A sí mismo? ¿A su padre? ¿A sus amigos? ¿Qué trataba de demostrar y a quién?

Quizá solo estaba siendo tonto… pero quizá… solo quizá, buscaba desesperadamente salir de la sombra de Ikki.

Fue entonces que al levantar su mirada la vio, en el pasillo, siendo cubierta por la sombra de la noche, una mujer que no quería ver…
Alguien a quien había aprendido a despreciar, Johnathan se opuso frente a ella, quien dio un paso hacia la luz, donde finalmente pudo verla completamente…

Él frunció el ceño al momento de encontrarse nuevamente con ese cabello y esos ojos azules en medio de la noche bajo la luz de la luna azul.
―¿Me podrías explicar por qué no estás cumpliendo tu castigo con tus compañeros, señor Johnathan? ―Al no recibir respuesta ella caminó hacia él lentamente haciendo resonar sus pasos por el largo pasillo.
―Voy a preguntar de nuevo, ¿por qué no estás cumpliendo con tu castigo señor Johnathan?

El caballero Fénix bajó la mirada al suelo, apretando con fuerza los dientes, para entonces levantar sus brazos en una pose de combate, sorprendiendo enormemente a la directora de Palestra, quien arqueó una ceja porque él realmente estuviera sugiriendo eso.
―Tu y yo, aquí y ahora vamos a decidir quién de los dos debió haber ganado esa pelea, ¡me escuchaste!

―Ah… ¿quieres enfrentarme? Después de lo que ocurrió aún ¿deseas enfrentarte a mí? ―Preguntaba sonriéndole la misma forma que lo hizo enojar la primera vez que se enfrentaron, esa mirada arrogante, esa sonrisa lo molestaban demasiado, hacía que le hirviera la sangre y un instinto asesino despertará en su interior.
―Te advierto que el resultado puede ser muy diferente al que esperas, ¿que harás si pierdes nuevamente? ¿volverás con tus compañeros a cumplir con tu correctivo o volverás a tratar de enfrentarme tu solo?

―Ya conozco tu velocidad, conozco tu técnica más poderosa, no me sorprenderás así nuevamente…―Respondió el santo del ave eterna mirando fijamente a la directora de palestra, quien desvió la mirada hacia un lado.

―Hum… si eso es lo que deseas te lo concederé. ―Manifestó la directora dándose la espalda para dar un par de pasos hacia atrás. ―Vamos a la arena de combate, allí podremos zanjar cuentas…

― ¡No! ―Exclamó deteniéndola al instante. ―Dije que lo decidiríamos aquí y ahora, no vas a escapar de mí como la última vez. ―Decía Johnathan encendiendo su cosmos, cubriendo sus brazos de fuego y sus ojos convirtiéndose en pequeños soles que destellaban en la profunda oscuridad listo para lanzarse a pelear contra ella.
―Atácame con todo lo que tengas, no te contengas aquí te espero-

Arkhamira miró a sus espaldas, para mirar a su alumno… esto no le hacía ninguna gracia, sus reglas eran estrictas y severas, quien quiera que quisiera incumplirlas, sabía que él no estaba razonando, que la ira estaba hablando en su lugar.
Quizá lo que él necesitaba no sería una paliza, era una dura lección de vida por suerte ella era especialista en dar lecciones, y le iba a dar una que nunca en su vida iba a olvidar.

―Bien… pero te recuerdo, esto es lo que tú te buscaste. ―Ambos se miraron el uno al otro colocándose en posición de ataque, iba a hacerlo iba a arrancarle esa sonrisa del rostro sin importar que sucediera.

La noche era larga y él podía con todos, o al menos eso creía, había derrotado a Ikki uno de los caballeros más poderosos de la historia para conseguir esta armadura, sabía que podía hacerlo, solo debía dejarse llevar por el odio, por la ira y el dolor.
Lo iba a hacer… iba a hacerla pedazos con un solo golpe, sus ojos se envolvieron en llamas rabiosas, no le importaban las consecuencias de sus acciones o lo que aquello desencadenaría sí todo salía mal, solo quería ganar y por un momento creer que tenía la razón, que él solo podía ganar…
Pero no pudo moverse, no pudo hacer nada apenas sus músculos se tensaron, sus ojos los cuales estaban llenos de fuego comenzaron a volver poco a poco a la normalidad, su mueca iracunda y desafiante cambio a una triste y desalentadora y sus manos poco a poco dejó ir sus puños.

Al mirar hacia arriba, solo podía pensar, pensar en que desde que obtuvo esta armadura, había ganado apenas mover un dedo, jamás había sido derrotado, él se había movido a la velocidad del sonido, alcanzando solo la luz solo por unos instantes en su modo Berserker… Pero ella ya había dominado la luz, era parte de sí misma y de su cuerpo, ni siquiera con su velocidad máxima pudo haberla viso venir.
Ella realmente estaba a otro nivel.

― ¿Lo entiendes ahora, comprendes Johnathan? ―Murmuraba Arkhamira en una pose donde ella miraba hacia el suelo, mientras con su mano derecha apenas rozando el cuello del caballero con los cinco dedos extendidos, el viento soplaba meneando su bufanda levemente, en una escena tan terrorífica para Johnathan como imponente para Arkham.
―Tu nunca tuviste una oportunidad en mi contra, tu solo no… si confiaras más en tus compañeros, quizá habrías logrado alcanzarme, incluso derrotarme. ―Añadía mirando levemente a sus espaldas, él estaba paralizado, apenas podía moverse o respirar le costaba si quiera hacer esto mismo, jamás había sentido tanto miedo en su vida como la primera vez que pensó que iba a morir.
―Pero sin importar que tan fuerte seas, sin importar a todos los guerreros que hayas derrotado en tu camino, en el momento de la verdad, si subestimas a tu enemigo…―Fue entonces que ella retiró su mano del cuello del heredero, quien aún no se podía mover.
―Será tu fin. Aceptaré tu silencio como la aceptación de tu fracaso, quiero que regreses con tus compañeros y hagas lo que te pedí, sino considérate expulsado para siempre de palestra y di que fui generosa contigo…―Al terminar de decirle eso comenzó a caminar lejos de Johnathan, perdiéndose entre las sombras de la noche.

Apenas ella desapareció él calló de rodillas al suelo, su cuerpo finalmente estaba reaccionando.
¿Esto era lo que se sentía ser humillado? ¿Eso era lo que sus compañeros habían experimentado cada vez que los derrotaba sin poner su 100% en la batalla?
Él levantó su mano derecha hacia su cuello y rápidamente la miró, encontrándose con una enorme mancha de sangre cubriendo su mano por completo, apenas sintió el dolor… si ella lo hubiese querido le hubiera cortado la cabeza en ese mismo instante y él jamás lo habría sabido, jamás habría sabido que él había muerto, todo habría sucedido en cuestión de segundos sin más …
Se había acostumbrado tanto a la victoria que la amarga derrota le había obligado a poner los pies sobre la tierra.

Johnathan se hundió de hombros con su mirada perdida en el suelo, odiaba equivocarse, odiaba perder, odiaba… odiaba que los demás lo contradijeran, pero lo que más odiaba a pesar de todo era sentirse débil e impotente como la soledad que ahora mismo le carcomía el alma.

Sin poder… No podía cambiar absolutamente nada, eso lo sabía bien, pero se había olvidado de algo importante, el poder que había obtenido había sido en base a desear volver con la persona que consideraba su hermana, se había vuelto cada vez más fuerte por la necesidad de proteger a alguien cercano a él y su poder había incrementado gracias a sus amigos, las personas que para él significaban una familia.
Johnathan se levantó, parecía haberlo olvidado pero ahora recordaba bien la razón por la que él se había convertido en un caballero, él debía defender aquello que le daba esperanza a seguir luchando día a día, aquello por lo que soportó cada maldito día en la isla reina de la muerte, ¿qué estaba haciendo? El poder no servía de nada si no podía utilizarlo para proteger a otros.

Y eso era lo que iba a hacer, dejaría su orgullo de lado y lucharía al lado de esas personas que significaban una parte de su mundo.

No seguiría el mismo camino que su padre, él encontraría su propio camino, al lado de sus queridos amigos.

Justamente en el gran comedor ellos finalmente habían terminado con el trabajo que tenían ese día, todos los baños habían sido limpiados y encerados, las regaderas habían sido despojada de cualesquiera de las impurezas que hubieran dejado detrás sus compañeros, el equipo que se había utilizado durante el día había sido de vuelto a los armarios y gabinetes, para finalizar haciendo la cena de todos sus compañeros como los suyos propios, los cuales estaban consumiendo justamente en esos momentos.

Esto los había dejado agotados, como si no fuera poco aún tenían tareas que hacer, pero como lo habían dicho anteriormente si iban a trabajar como un equipo, harían todo juntos, se apoyarían los unos a los otros, fuera limpiando los baños, cocinando, o algo tan simple como ayudarse a hacer tareas todos se iban apoyar.
Después de todo tenían a 3 de los cerebros más prominentes de palestra trabajando como uno solo y a Seinma, si podían ayudarlo a entender lo que se le dificultara eso ya era una victoria para todos.

Mientras cenaban discutían acaloradamente sobre cómo resolver un simple problema de organización para los diferentes problemas que habían enfrentado esos primeros días de castigo.
Sin uno menos sirviéndoles como apoyo debían ser más inteligentes y rápidos.
Por supuesto que la joven guerrera de Andrómeda dictaminaba como deberían afrontar estas dificultades, incluso proponiendo estrategias para utilizar cada una de las fortalezas de Benjamín, Seinma, Shinryū y ella misma para complementar sus debilidades.
Y así el trabajo que les tocara hacer a cada uno durante esos días fuera más llevadero.

Eso hasta que al mirar a sus espaldas pudieron ver a Johnathan, no se veía muy bien y de hecho él tenía el rostro del lado derecho cubierto en sangre, los muchachos se preocuparon al instante dejando de lado todo lo que estaban haciendo para ír a ayudarlo.
Con la Clara excepción de Benjamín quien se mantuvo al margen de la situación, la primera en ír a ver al Fénix fue Danny quien no pudo sino revisar el cuello de su hermano, tenía una leve cortada en él pero lo suficientemente grande como para que su chaqueta escolar se hubiera impregnado de rojo.
Aún después de las cosas que había hecho y dicho… ella seguía preocupándose por él que idiota era al apartarla de esa manera tan despreciable, solo por orgullo.

―Lo siento…―Murmuró el Fénix cerrando sus ojos y puños con fuerza.

Poco más tarde los cinco nuevamente estaban reunidos, Danny le prestaba ayuda médica a su primo, mientras que Seinma le ofrecía algo de comer se veía cansado y hambriento. Dos combinaciones peligrosas para una persona, en especial si su vida era la batalla.

―Quería creer que yo podía derrotarla solo… que mi poder era suficiente, estaba tan desesperado en creerlo… que no pude darme cuenta de que los estaba perjudicando a todos ustedes… pero ni siquiera yo soy tan fuerte… ―Johnathan les decía finalmente aceptando lo que más le dolía, la derrota a manos de alguien más poderosa que él en todos los aspectos.
―Sé que a estas alturas del juego pedir disculpas es inútil, pero sí sirve de algo lamento mucho lo sucedido durante el entrenamiento.

―Todos podemos cometer errores John… no… somos dioses, somos humanos está en nosotros equivocarnos. ―Danny le decía colocando una bandita adhesiva en el cuello del Fénix, después de haberse asegurado de que la herida de su cuello.

―Sí, además no fuiste el único que se equivocó Jonathan San… todos cometimos errores, algunos más que otros, pero es por eso que ahora estamos trabajando juntos, para compensar nuestros defectos con las virtudes de los demás.

―Aun así, sé que les debo una disculpa a todos, sobre todo a ti que… te fallé, sobre todo lo demás… no te culpo si me odias, pero solo quiero que me disculpes por haber faltado a mi promesa. ―Johnathan Miró a su prima, quien arrugó su rostro y acto seguido lo abrazó con fuerza, soltando lágrimas al instante.
―Y… bueno supongo que te debo una disculpa a ti también Ben…

―Hum… ya te habías tardado. ―Murmuró Benjamín de brazos cruzados,

―Ahora comprendo, que no podremos hacer esto solos, no podremos ganar si no nos unimos como equipo, nacimos en esta era para luchar como uno solo, para destruir a la obscuridad juntos como caballeros de Athena, quien sabe qué clase de enemigo nos esperé allá afuera. ― Johnathan explicaba con convicción en sus palabras y en su corazón, realmente estaba hablando desde el fondo de su alma, fijando sus ojos azules como el mar en cada uno de ellos
―Por esa razón quiero pelear junto a ustedes, sin importar que peligros afrontemos quiero estar junto a ustedes lo más cercano a una familia que he tenido, porque si peleamos, pelearemos juntos, porque si caemos, caeremos juntos y si morimos… prefiero hacerlo al lado de todos ustedes que hacerlo solo.

Los muchachos a su vez estaban conmovidos por las palabras de Johnathan, por primera vez no se veía como ese muchacho arrogante y orgulloso que siempre pretendía ser, sino otro muchacho que como ellos temía a un futuro incierto.
Donde la supervivencia de toda la raza humana dependería de ellos y de su fuerza en conjunto para salvar a todos de la extinción.

―Entonces… si queremos derrotar a la directora Arkhamira es mejor que empecemos a trabajar en equipo, no solo… cumpliendo con nuestro castigo, sino que debemos empezar a entrenar en combate, empezar a coordinarnos. ―Seinma les dijo a todos en la mesa, quienes comenzaron a escuchar aquella idea con mucha atención, incluso Johnathan dejó de comer para centrarse en Seinma.
―Tengo una idea, pero necesito que todos me apoyen. Al final de la semana, vengan todos a mi casa, vamos a practicar todo el fin de semana para tratar de maquinar una forma de derrotarla… Estoy convencido de que si podemos trabajar en equipo haciendo esto… podremos derrotarla en su propio juego. ―Los cuatro caballeros asintieron por la idea del caballero Pegaso, cuando él se proponía a hacer algo lo lograba, sin importar que clase de cosas fueran.

Fue entonces que los ojos de Johnathan se posaron sobre Seinma, quien hasta ahora había estado liderándolos por el camino correcto, él sonrió y simplemente le dijo:
―Sein… confío en ti, para guiarnos al éxito. ―Dichas esas palabras Seinma… sintió una enorme sensación de orgullo, así como de confusión y al mirar a su alrededor sus compañeros apoyaban la idea de Johnathan.

Ellos querían que los Liderara, Seinma era determinado fuerte y decidido, cualquier cosa que él quería lograr lo hacía, no había discusión Pegaso era la elección correcta como un líder, noble y que pensaba siempre en su equipo y en los demás antes que en sí mismo.
Pero… Seinma no estaba seguro de que fuese así, él no tenía madera de líder, no era tan poderoso como John, tan Hábil como Shinryū, tan Centrado como Benjamín o tan Inteligente como Danny…
Lo único que tenía de su lado era su eterna perseverancia y su determinación, un líder de verdad debía tener mejores cualidades que eso.

Por eso pensó en las palabras de su compañero mientras regresaban a sus dormitorios, después de terminar de lavar los trastos, fue en las escaleras donde Seinma detuvo a John para poder hablar a él a solas.

―John… necesito decirte algo a solas amigo…―Dijo colocando su mano sobre su hombro, tanto Benjamín como Shinryū no entendían por qué necesitaba hablar únicamente con Fénix, pero si era algo personal lo mejor no era entrometerse y seguir sus caminos, ya tendrían tiempo para saber de qué se trataba.
Una vez solos Seinma lo miró directamente a los ojos y después de un largo suspiró habló:
―Yo… creo que tu deberías ser el líder de nuestro equipo…

Las palabras de Seinma sorprendieron enormemente al muchacho de cabello oscuro quien miró a sus espaldas

―Espera… ¿hablas en serio? Yo… casi mato a Ben y los puse en problemas a todos la otra vez, ¿por qué yo? ―Interrogó consternado del porqué Seinma quería nombrarlo líder del equipo aún después de todas las cosas que habían sucedido.

― Por qué, tu eres el más fuerte de nosotros, sí yo inspiro a los demás, pero tú eres quien los lleva a la batalla, tu visión es más centrada que la mía, ves miles de cosas por todos los ángulos y siempre eres el primero que carga a la batalla nosotros te seguimos a ti siempre sin importar que tan peligrosa sea una situación, tu eres quien nos guía a luchar y pienso que un líder debería guiarnos siempre. ―Aclaro el caballero Pegaso mirando de frente a su amigo quien estaba aún más sorprendido por las razones que le daba
―Hasta ahora yo no he sabido como… liderar a los demás, la verdad es que no lo sé y quiero que tú seas quien lo haga.

―Cree en ti mismo Sein, tu eres fuerte sé que lo harás bien, solo debes creer que puedes hacerlo.

―Sé que puedo lograrlo pero… yo no soy tan sobresaliente como ustedes, todos tienen una cualidad que los hace únicos, Danny idea estrategias en tiempo record, tu eres fuerte y poderoso, Shin puede cambiar de ataque a defensa en cuanto lo desee y Ben… Ben siempre piensa fríamente todo, además que cuando es hora de pelear no se tienta el corazón si es una mujer o no. ―Seinma trataba de explicarle a su compañero, quien se rascó la nuca, podía comprender por qué le explicaba todo eso más no como le haría para convencer a los demás de aceptarlo como su líder siendo que lo habían elegido específicamente a él para guiarlos
―Por eso quiero que tú seas quien tome las grandes decisiones, quiero aprender de ti… para poder ser yo quien los guía a la victoria en el futuro cuando lo necesiten.

―No creo que los demás estén de acuerdo con eso… En especial Ben. ―Murmuró frunciendo levemente el ceño, pero Seinma le sonrió levemente a su amigo, colocando su mano sobre su hombro.

―Yo los convenceré… pero necesito que tú seas quien nos lidere John, confío en ti para que lo hagas, sé que nos guiarás bien… Solo necesito que me prometas, que no te perderás en la ira como lo has hecho hasta ahora. ―Pedía el joven Pegaso mirando seriamente a los ojos de Johnathan

―Bueno… pero más te vale tomar el manto una vez que sepas como guiar a los demás, porque de lo contrario tu y yo vamos a tener un enorme problema. ―Añadía John comenzando a subir los escalones hacia su habitación

―Lo prometo, si tú me prometes que mantendrás la cabeza fría en todo momento. ―Río levemente siguiendo a su compañero escaleras arriba, únicamente para detenerlo nuevamente colocando su mano sobre su hombro para verlo nuevamente a los ojos, en su mirada podía notar una enorme confianza pero al mismo una enorme preocupación.
Fénix comprendía porqué se lo decía, lo comprendía mejor que nadie, su ira les había costado la victoria…
―Por favor John, no puedes permitirte enloquecer como lo hiciste ese día… todos dependeremos de ti, así que prométeme que no te volverás loco otra vez, ¿de acuerdo?

― ¡Hum! sí no tengo más remedio… ¿qué más da? ―Murmuro desviando sus ojos al suelo, para nuevamente mirar hacia su compañero, sonriéndole levemente.
―Lo prometo, Sein. ― Pegaso al escuchar las palabras de John sonrió… sería una larga semana.

Pero unidos esto sería pan comido, solo requerían buscar la verdad de entre los errores aprender de ellos y mejorar en cada aspecto posible, la guerra aún no los había alcanzado por suerte, pero pronto sus piezas serían necesarias para esta batalla, la clave del éxito sería el mismo de siempre.
Pelear juntos o caer juntos.

Una semana después.
8 de Junio de 2283
1:27 P.m.

La semana de castigo había terminado y con ella una nueva semana había comenzado, los cinco herederos se presentaron frente Arkhamira más unidos que nunca, al lado de Genki ella estaba preparada con la armadura de plata de la Gruya para el segundo asalto, su pierna ya se había recuperado y encontraba en mejor estado que antes.
Los cinco caballeros de bronce miraban a su directora, se habían preparado con antelación para esta batalla habían entrenado juntos, se habían coordinado y sangrado.

Esta sería la prueba definitiva de que el trabajo en equipo sería la clave de su éxito, solo debían apegarse al plan de Danny y a las instrucciones de Johnathan, y la victoria sería suya para disfrutar.
Pero ahora debían concentrarse, todo dependería si habían aprendido de sus dos anteriores fracasos y de los dispuestos que estuvieran a acatar su primera instrucción.

―Espero que todos se hayan preparado y entrenado para esto, hoy tendremos el segundo intento como entrenamiento de combate, si fracasan ya saben lo que les espera así que si no quieren volver a limpiar todas las instalaciones. ―Entonces ella se colocó en posición de ataque, esperando a las palabras de Genki para comenzar el encuentro.
―Será mejor que me muestren su fortaleza en conjunto. ―Dichas esas palabras los cinco caballeros se miraron los unos a los otros, al unísono ellos se pusieron sus armaduras listas para el combate, sin separarse, sin tomar posiciones para rodearla, iban atacar de frente como equipo.

―No se preocupe Directora. ―Johnathan dijo preparándose para el combate. ―Te demostraremos que nuestra voluntad en conjunto supera a la tuya.

―No fallaremos en esta ocasión. ―Añadió Danny alistando sus cadenas para la batalla, al igual que sus compañeros preparaban sus puños listos para enfrentarse a su primer gran desafío.

Ambos bandos estaban preparados para combatir, era momento de ahorrarse las palabras y demostrar lo que habían aprendido durante ese tiempo, perseverancia, fuerza y determinación.
Solo ganaría aquella que superará a la otra.

―Muy bien muchachos, ya saben cómo va esto solo tienen 20 minutos para luchar, tendrán permitido utilizar todas sus técnicas de combate incluyendo las más avanzadas que conozcan, deberán aprovechar al tiempo al máximo y luchar en equipo, de lo contrario perderán la batalla y todos saben que Arkham es severa con sus castigos. Así que prepárense para pelear. ―Anunciaba Genki preparando el contador, 20 minutos solo para demostrar que eran capaces de enfrentarse a la noche unidos, como amigos, como hermanos, como los guerreros que le darían la vuelta al conflicto más importante para los caballeros de Athena.
―¿¡Preparados!? ―Al interrogar eso los cinco caballeros de bronce se colocaron sus tiaras y máscaras de combate, con las obvias excepciones de Pegaso y Fénix, quienes se colocaron sus respectivos protectores para sus mejillas como el casco, al igual que la directora de palestra quien ya tenía su protección para la cabeza colocado.
―¡Comiencen!

Ante la exclamación de Genki y la alarma de inicio de la pelea los cinco herederos se vieron mutuamente, para que cada uno comenzara a correr alrededor de la directora Arkhamira, posicionándose estratégicamente a sus lados, para comenzar con la estrategia que habían estado planificado.
Era obvio que en una pelea cualquier plan sin importar lo meticuloso que fuese podría salir mal o de la forma que ningúno podría esperar, pero tenían fe en Danny y en Johnathan, ellos dos llevarían la pelea y acatarían las instrucciones.

Fue entonces que Johnathan hizo una seña con su mano, levantando tres y cuatro dedos, entonces señalar a la posición de Arkhamira, quien podía intuir que eran instrucciones para atacar, esperaba que fueran todos a la vez, pero se sorprendió al mirar que solo Pegaso y Dragón se abalanzaban hacia ella.
Uno después del otro, ambos atacaban obligándola a retroceder, ambos tratando de arrebatarle la bufanda del cuello, por supuesto que Arkhamira esquivaba velozmente no perdería su flujo tan fácilmente apenas comenzado el combate…
Ella se movía entre los ataques precisos de Seinma y los movimientos agiles de Shinryū, siempre manteniendo un ojo en los demás herederos quienes parecían estar tramando algo, en un momento del intrincado ella dio un rápido giro horizontal grados para desestabilizar a Pegaso con una patada directa al cráneo, pero justo en ese momento el escudo del Dragón intercedió bloqueando el golpe.
Ventaja que Seinma aprovecharía para lanzar un golpe directamente hacia ella, Arkhamira respondió rápidamente cubriéndose con sus guanteletes, los cuales absorbieron el impacto que la arrojo hacia atrás, Arkhamira miró a ambos guerreros, para entonces fijar sus ojos en Johnathan.
Quien levantaba uno y cinco dedos, hacia su dirección.

Podía asumir de que se trataba esa señal justo al momento de sentir dos agresivos cosmos a sus espaldas, apenas tuvo tiempo de reaccionar, una poderosa onda helada por poco logró golpearla, pero esta se podía sentir diferente, mucho más potente y poderosa que las anteriores.
Arkhamira pudo mirar a sus espaldas al escuchar un grito al unísono de Danny y Benjamín.
Nebulosa Glacial!" Arkhamira dio un salto para tratar de esquivar esa técnica, al ver sus posturas podía notar que Benjamín estaba realizando el polvo de diamante y Danny estaba lanzando su poderosa Tormenta Nebular.

Ese ataque pudo haberla dejado en una evidente posición de desventaja, el poder del viento de Danny combinado con el Hielo de Benjamín la habrían golpeado con fuerza, y habría terminado herida o congelada, cualquiera de esas dos no habría sido bueno para ella menos en esta situación donde la victoria dependería de que tan rápido pudiera contrarrestar los ataques de sus alumnos.
No tuvo mucho tiempo para pensar en ello puando a sus espaldas sintió una poderosa sensación de calor.

Una llama que se alzaba a sus espaldas, era Johnathan quien estaba preparándose para atacarla, rápidamente ella giró en el suspendida del suelo, haciendo alarde de su control aéreo magistral, esto parecía a algo que ya había visto antes en su primer combate él se estaba lanzando hacia ella con el ave Fénix empuñado, parecía que él no había entendido la principal regla de los caballeros, jamás utilizar la misma técnica dos veces…

Johnathan lanzó su poderoso "Ave Fénix" apuntando directamente a ella, quien con una poderosa patada vertical logró hacer que la misma técnica volviera a partirse a la mitad con su propia técnica "La Guadaña de Viento", dejando al caballero de Fénix nuevamente a su merced, Johnathan arqueó una mirada de fastidio al verla nuevamente frente a él para recibir su castigo por descuidar su defensa, pero antes de que ella si quiera pudiera tocarlo, escuchó un poderoso estruendo combinado con dos cosmos que iban rápidamente a su dirección.

"¡Corcel de Agua!" Exclamaron Seinma y Shinryū al unísono, lo siguiente que pudo ver fue a Seinma cubierto por un enorme dragón de agua impulsándolo hacia su dirección y en su puño derecho una estrella fugaz se dirigía con furia hacia ella, Arkhamira tuvo que obligar a su cuerpo a contorsionarse hacia atrás rápidamente para evadir el golpe, una técnica como esa sería un enorme problema y más en esa situación aun así el caballero Pegaso logró arrancarle el casco por un milímetro, Seinma había logrado arrancarle su casco con ayuda de Shinryū pero había desperdiciado su cosmos en un ataque que había logrado esquivar. Pero aún tenía otro problema, Johnathan seguía en curso para atacarla, logró reponerse justo a tiempo de milagro obligando su cuerpo a girar rápidamente, aunque no pudiera utilizar su "Danza Deslumbrante" Intermitente aún podría contratacar a Johnathan.

Pero este aún se mantenía tranquilo y sonriendo, su pierna derecha chocó contra su puño derecho causando un gran estruendo en la arena, y mientras forcejeaban Johnathan miró hacia Arkhamira… pero ella podía sentir que sus ojos no estaban sobre de ella, iban más allá de ella.
Caballo Igneo!" Exclamaron John y Seinma al mismo tiempo, nuevamente obligándola a actuar nuevamente mucho más rápido de lo normal.

Levantó su guantelete Izquierdo y este rápidamente chocó contra el puño de Pegaso, quien había logrado acertar el golpe de una segunda estrella fugaz.
¿Cómo era posible que pudiera haber realizado su técnica tan pronto? Después de utilizar su cosmos debía tardar unos segundos para recargarlo y así volver a utilizarlo, pero parecía que no le había tomado ni un segundo para volver a utilizarlo, se había descuidado, ellos realmente se habían estado preparando para esto.

Podía notarlo al ver su guantelete agrietarse y pronto un agudo dolor comenzó a impregnar su brazo izquierdo, ella debía pensar rápido cubriendo su cuerpo con su cosmos de creó una onda expansiva de viento a su alrededor que empujó a ambos herederos lejos de ella.
Al aterrizar en el suelo miró rápidamente a su extremidad, el golpe había logrado dañar superficialmente su armadura pero su brazo aún estaba intacto, reconocía el dolor de un hueso roto y de una lesión así que debía volver al juego, debía neutralizar primero al más peligroso de los herederos de ese momento, a aquel que los guiaba, ese era Johnathan quien sin decir palabra alguna lograba coordinarlos a todos.

Mientras tanto él trataba de recuperarse rápidamente de la onda que lo hizo retroceder, Arkhamira se iba a lanzar hacia él, pero antes de que su patada lograra, un remolino de cadenas apareció para protegerlo.
Danny había aparecido justo en el momento indicado para proteger a su primo, y con él a sus espaldas volvió a activar su cosmos, una enorme marea de fuego cubrió las cadenas de Andrómeda las cuales comenzaron a moverse erráticamente hacia ella, justo en el instante que ambos exclamaron: "¡Cadena de Fuego!"

Arkhamira estaba en problemas, ella salto hacia atrás evadiendo cada uno de los agresivos latigazos que las cadenas de Andrómeda bañadas en el cosmos del Fénix le propiciaban, aunque había logrado evitar un par de esos golpes no evitó que uno logrará alcanzarla y golpearla hacia la dirección de Benjamín y Shinryū.
Quienes se estaban preparando para atacar, primero fue el caballero Dragón que convocó la imagen de un poderoso Dragón serpiente, seguido de un cisne hecho de hielo que se manifestaba ante el sonido de dos voces que exclamaban.

"¡Dragón de Escarcha!" milisegundos para reaccionar, tuvo que utilizar su poderosa "Guadaña de Viento" Para romper la técnica a la mitad, pero aunque eso logró partir al dragón de agua, no pudo evitar que dos poderosas estatuas de hielo chocaran contra ella haciéndole perder el equilibrio para que cayera al suelo y allí un caballero Pegaso que había estado preparándose para volver a atacar se lanzara a toda velocidad hacia ella, con su mano extendida para agarrar la bufanda que se encontraba aún enrollada sobre su cuello.

Ella apenas tuvo tiempo para reaccionar, solo pudo responder levantando su mano hacia Seinma para bloquear su avance, Ambas manos se entrelazaron forcejeando en el suelo, hasta que ella utilizando sus piernas logró voltear la situación, utilizando el punto de equilibrio de Pegaso para hacerlo caer al suelo y aplicarle una llave de lucha para hacer palanca con su brazo.
Aunque antes de si quiera intentar dislocárselo, un fuerte golpe en el rostro la alejó de él aturdida y confundida miró hacia la dirección de su agresor, era Johnathan quien había llegado justo a tiempo para asistir a su compañero.

Elizabeth por primera vez en tantos años se sentía sofocada por tantos ataques viniendo de todas direcciones, ella apenas podía procesar lo que ocurría mientras otro ataque se dirigía hacia ella, la directora de palestra miró a sus muchachos, quienes se juntaban alrededor de su líder: Fénix para continuar con la pelea.

No sabía si sentirse orgullosa o estimulada, la adrenalina que estaba experimentando en esos momentos la estaba devolviendo a la vida, sus muchachos estaban enfrentándose a ella como un verdadero equipo, llegando al punto de que casi se estaban comunicando mentalmente para que cada ataque fuese rápido, preciso e imprevisto.
Esta realmente parecía una danza entre ella y sus alumnos, una danza coordinada, compleja donde ellos tenían el dominio absoluto de la batalla, ella sonrió realmente habían entendido el punto de este entrenamiento, pero debían estar completamente locos si creían que les iba a dar la pelea así de fácil, ella era una guerrera orgullosa e iba a demostrarle a este grupo de mocosos quien mandaba.

Los muchachos nuevamente se dispusieron a atacar una vez que los ojos de la amazona brillaran con la esencia viva de la plata más pura, pero al momento de lanzarse juntos hacia ella, la directora simplemente desapareció de su vista, había comenzado la verdadera pelea comenzó algo que tanto Danny como Johnathan lo sabían de antemano, su velocidad superaba enormemente a la de ellos, debían cambiar de estrategia y evitar sus ataques, costara lo que costara.

Primero fue un golpe de metal que resonó con fuerza, luego un alarido y finalmente se voltearon a ver qué ocurrió. Era Shinryū, aunque su escudo lo había protegido él se encontraba en el suelo, retorciéndose de dolor, algo lo había obligado a caer.
Nuevamente hubo otro golpe los obligó a mirar a sus espaldas, Johnathan había sido herido y había caído pegando una rodilla al suelo, seguido de Danny cuyas cadenas apenas pudieron reaccionar a la agresión tratando de envolver a la amazona de plata, pero solo pudieron crear una silueta cuando esta desapareció nuevamente.
Benjamín fue el siguiente en caer, como si una ráfaga de aire lo hubiera golpeado él fue tumbado al suelo por una fuerza que parecía invisible pero que se movía con una velocidad desconocida para ellos, Seinma era el último que faltaba en ser atacado, aunque sus ojos podían ver el movimiento de un objeto viajando a la velocidad del sonido sabía que ella estaba yendo más rápido que ellos, por lo que debía aumentar ligeramente fuerza Pegasus para poder mirar la dirección del siguiente golpe.

Pero justo cuando había acelerado la velocidad y percepción de sus ojos, estos mismos se enfocaron en ella, estaba justo frente a él, era mucho más rápida que su reflejo condicionar, viajando a toda velocidad con una fuerte patada para él, apenas pudo bloquear el impacto con sus guanteletes cruzando sus brazos para absorber el impacto con los mismos, pero eso lo hizo retroceder hasta una de las paredes de la arena donde se estrelló con potencia, había logrado protegerse a tiempo pero eso no evitó que sintiera un profundo dolor apoderándose de sus brazos.
Al mirar por encima de ellos se encontró frente a frente con su maestra.
Quien lo miraba desafiante, ellos habían determinado el curso de la batalla hasta ese momento pero sin duda ella les iba a demostrar por qué no debían subestimarla, aun trabajando juntos debían entender que el enemigo sería rápido, despiadado, podía escuchar su voz en su cabeza tratando de aleccionarlos nuevamente.

Pero Seinma ya sabía esto de antemano, Genki se lo había dicho en esa larga semana donde pusieron a prueba su durabilidad y resistencia con el cosmos, por esa misma razón ya sabía que debía hacer si iban a ganar debían pensar fuera de la caja, anticiparse mirar a todos los flancos y esperar pacientemente por esa razón debían recibir los golpes para acostumbrar sus tiempos de reacción, solo así empezarían a caminar entre la luz… así como moverse por ella.

Arkhamira por un instante creyó que sus ojos la habían engañado, pero no era el caso Seinma la había visto y aunque lo había logrado golpear, él reaccionó antes de que el impacto fuese directo al igual que Shinryū, lo normal sería que ella los hubiera derrotado en ese instante, pero no, cada uno se levantó del suelo siguiendo el ejemplo de Seinma.
Que aunque hubiera recibido un golpe igual de poderoso que ellos se volvían a levantar, John tenía lo que quería una verdadera muestra de su poder y velocidad con eso podía empezar a replicarlo tomarían varios intentos, pero sabía que tomaría demasiados intentos conseguirlo.
Tanto él como Seinma debían seguir mirando y resistiendo aún si eso significaba recibir una paliza de parte de ella, el propósito de su misión ya estaba siendo ejecutado según el plan.

―¡Dragón llameante, Fuego Gélido y Caballo Ígneo ahora! ―Exclamaba Johnathan llamando a sus compañeros a él, quienes corrieron a toda prisa con Johnathan y Danny .

De ahora en más su trabajo consistía en resistir y proteger a la Saintia de Andrómeda, quien utilizaría cada segundo para analizar la situación detenidamente no iba a desplegar la defensa rodante, pues todo dependería del tiempo de reacción de sus cadenas, ellas actuaban por puro instinto de defensa, si concentraba todo su cosmos en ello, podría analizarlo por ahora el objetivo principal de los demás era protegerla a ella.

Alas de Hielo!" Exclamaron Seinma y Benjamín al mismo tiempo golpeando a una dirección en concreto creando una poderosa ventisca que bañó toda la arena con copos de hielo, cosa que les sirvió para ver la silueta de Arkhamira antes de que esta desapareciera en el viento.

Ese último ataque le había consumido lo último que le quedaba de cosmos a Seinma así que debía pasar directamente a la defensiva si quería seguir en el juego, en una posición como esa, no podía arriesgarse a recargar su cosmos, por lo que ahora su trabajo era servir como escudo humano a Danny.

Su infinita fuerza de voluntad le ayudaría a defenderla, pero necesitaba que ella fuese rápida aún no era el guerrero invencible que todos esperaban que fuese.

Genki por su parte veía todo concentrado, no entendía que tramaban los muchachos, pero sabía que todos ellos estaban sacrificando sus cuerpos para defender a la joven del medio, no permitirían que nada la dañara mientras ella analizaba la situación, ellos estaban utilizando cada una de sus habilidades compensando sus debilidades, actuando inteligentemente sin dejarse llevar por la presión o por la ira.

Específicamente por parte de Jonathan y Danny quienes estaban trabajando arduamente para mantener la estrategia, los cuatro herederos que recibían ataque y ataque debían seguir defendiendo a su estratega, aunque murieran debían sacrificar tanto sus cuerpos, como sus vidas, todo para que ella pudiera analizar y dictaminar la siguiente estrategia a seguir… Solo debían ser pacientes.

Sobre todo Johnathan quien hacía su mejor intento para no desesperarse o ceder ante el modo Berserker, con su mente despejada sus ojos podían ver mejor, podía sentir ver y apreciar todo desde un Angulo superior, con las señas que le hacían sus compañeros entendía que esta situación sería improbable de ganar separados, pero unidos las probabilidades se encontraban a un 50/50, eso hasta que por el rabillo del ojo pudo apreciar una silueta que se acercaba a Benjamín a toda velocidad, él no se lo pensó dos veces y opuso su brazo izquierdo para detener el golpe.
Fue tan rápido que apenas lo vieron venir, John se había movido antes de que el golpe pudiera conectar, cosa que lo hirió pero eso no hizo sino darle la última pieza que necesitaba a Danny.
Ya lo tenía…

―2000, 500, 300… si los cálculos son exactos entonces su movimiento se reduce a… Ya lo tengo. ―Anunció mirando a su primo quien estaba claramente sorprendido por la capacidad e su hermanita para haber calculado todo eso durante esos minutos y bajo presión.
―¡49.9 picosegundos! ―Exclamó obligando a sus compañeros a desviar la mirada hacia ella sorprendidos justo lo que John necesitaba escuchar.

―¡Plan S Ahora! ―Exclamó Johnathan obligándolos a tomar sus posiciones, espalda con espalda los cinco se unieron, cansados adoloridos pero firmes, Danny alzó su brazo izquierdo cubriendo el suelo con su defensa rodante, mientras que Seinma, Benjamín y Shinryū se preparaban elevando sus cosmos.

― ¡Flujo Nebular! ―Exclamaron Shinryū y Danny al mismo tiempo, el primero lanzando una enorme bomba de agua y la segunda lanzando una poderosa ráfaga de viento para dispersarla y crear una lluvia que los cubrió a todos, Shinryū estaba incomodo por sentir el agua mojando su piel, pero esto era necesario, debía concentrarse en el agua que los cubría, así como en las pequeñas motas de agua que danzaban a su alrededor.

― ¡Alas de Hielo! ― Exclamó Benjamín seguido de Seinma, quienes lanzaron al aire una bola de nieve que estalló en el aire creando nuevamente una neblina de copos de nieve en toda la arena.

Era el momento, tan solo les quedaban 5 minutos para luchar, nuevamente estaban contra las cuerdas debían ser rápidos o perderían, así que ahora todo dependía de Shinryū, debía predecir el siguiente ataque pues ese sería el que les daría la victoria. Fallar en este punto no era una opción así que debían dar lo mejor de sí mismos.
La cadena se levantó bloqueando un golpe que venía de la derecha, luego Benjamín lanzó una carga de escarcha hacia la izquierda, seguido de Johnathan que lanzó una ráfaga de fuego hacia sus espaldas.
Ellos tres se encargarían de cubrir el terreno para evitar que alguien se acercara, no quedaba mucho tiempo, mientras que Seinma debía volver a recargar su cosmos para el siguiente ataque en conjunto, su debilidad era el alcance y la durabilidad, pero si lograba al menos sacarla de su concentración… podrían ganar debían hacerlo.

Nuevamente las cadenas, el hielo y el fuego de los tres herederos intercedieron para detener otro ataque, el tiempo era crucial, desperdiciarlo sería un error, poco a poco pudieron notar que las siluetas se estaban haciendo más lentas, estaba funcionando la táctica, la estaban debilitando, con la humedad en el aire, el frío ella se estaba alentando aunque fuera más rápida que ellos, su velocidad era una desventaja, mientras más frío fuese el viento sus articulaciones más resentían el desgaste, pero aun así seguía siendo rápida, más rápida que un parpadeo.
Y fue en ese pequeño momento donde Seinma finalmente pudo ver una apertura, se había entrenado para este simple instante y entonces.

―Meteoros… de Pegaso! ―Arkhamira quedó en shock cuando la ráfaga de golpes salió disparada hacia el frente donde ella miraba.

¿Cómo y dónde había aprendido a hacer esa técnica? Él solo había dominado su propia técnica básica, pero ahora estaba utilizando una de rango alto, rápidamente tuvo que cambiar de dirección.
Para evitar los poderosos golpes del caballero de bronce, pronto descubrió que aún no había perfeccionado el alcance y eso se notaba por que debía lanzar varios golpes al aire para continuar lanzando sus meteoros los cuales desaparecían después de 3 metros, eran fragmentos de cosmos parecidos a la "Estrella Fugaz" solo que en lugar de ser precisos eran de un rango más amplio, por lo que si evadía a la izquierda o la derecha al menos uno sería capaz de golpearla y conociendo a su alumno un golpe de esos bastaría en dejarla en una situación de desventaja, por lo que su única opción era evadir hacia atrás donde el ataque reducía su intensidad y potencia.

Grave error, apenas puso un pie en el suelo Shinryū lo Sintió, por lo que no dudó en atacar.
―¡Dragón Naciente!

Exclamó llamando la atención de Arkhamira, quien apenas había ajustado su posición para volver a saltar, ella vio a sus pies admirando como un charco de agua se arremolinaba bajo sus pies, ella dio un salto para intentar alejarse de esa técnica, pero fue demasiado tarde la figura de agua la apresó en sus mandíbulas y rápidamente ella fue engullida por la misma, si no pensaba rápido… este sería el final de la batalla, debía escapar del dragón antes de…
Pero no pudo moverse cuando el dragón cambió su componente físico acuoso por uno de frío hielo, al mirar a su derecha pudo ver a Benjamín quien tenía ambos brazos extendidos en frente de él ambas manos se encontraban pegadas por una pequeña escarcha que las cubrían completamente.

Polvo de Diamante…―Susurró quebrando el delgado hielo que cubría sus extremidades, seguido de Johnathan quien con ambos puños bañados en llamas saltó hasta donde ella se encontraba suspendida.

―Ahora es mi turno―Exclamó dirigiéndose a toda velocidad hacia ella. ― ¡Ahora trata de cortar esto ahora! ¡Ave Fénix! ―Gritó con furia convocando a un ave de fuego que se dirigía fulminantemente junto con una poderosa ráfaga de fuego que cubrió la estatua completamente, no podía moverse para contratacar, por lo que la furia en forma de un ave eterna la liberó de su prisión golpeándola con fuerza.

El poder de las llamas era tal que ella apenas podía respirar, necesitaba volver a incorporarse a la batalla antes de que fuese derrotada, pero apenas podía mover sus brazos para cubrir su rostro, trató de impulsarse, pero no pudo lograrlo, cuando dos cadenas se enrollaron en todo su cuerpo, obligándola a permanecer inmóvil, la presión y fuerza de las mismas la habían dejándola indefensa.

― ¡Cadena Nebular! ―Exclamó la Saintia de Andrómeda sacudiendo ambas cadenas, las cuales se impregnaron con un poderoso viento eléctrico, Arkhamira no pudo sino reprimir un grito de dolor al sentir como ambos elementos se combinaban para aturdirla, apenas terminado el ataque, Danny la soltó dejándola suspendida en el aire.

Se sentía aturdida, apenas podía pensar correctamente, su cuerpo estaba entumecido por la presión de tantos ataques a la vez, pero aun así sus ojos se enfocaron en el suelo, donde Pegaso estaba listo para dar el golpe de gracia.

"¡Sein ahora!" Exclamaron los cuatro juntos, para que el Pegaso saliera volando hacia ella, con su puño impregnado de cosmos, listo para terminar con esta agotadora pelea.
―¡Estrella Fugaz de Pegaso! ―Gritó a los cuatro vientos, alcanzando finalmente a Arkhamira, Genki no pudo evitar levantarse de su asiento al ver a su alumno lograr lo que creía imposible.

Finalmente habían logrado derrotarla, pero… falló en el último momento Arkhamira lo esquivó golpe, para propiciarle una patada en la espalda que lo precipitó directamente al suelo seguido de un fuerte estallido que rompió el suelo debajo.
La directora aterrizó pegando una rodilla al suelo, alzándose hacia sus alumnos habían peleado de una manera excepcional… pero no lo suficiente para ganarle y al mirar al marcador, solo les quedaban 10 segundos, habían fracasado nuevamente y por eso sonreía tranquila.

―Lo siento muchachos, pelearon bien pero, aunque lucharan juntos parece ser que perdieron otra vez…― Dijo sonriéndoles arrogantemente pero no parecían verse derrotados, más bien… ¿parecían estar felices?

―Jeh… yo no lo creo…―Dijo Seinma levantándose del suelo adolorido cansado con sangre cayendo desde sus labios hacia su mentón él estaba sujetando un pedazo de tela en sus manos y al levantarla.
―Parece ser… que nosotros ganamos esta vez.

Arkhamira no pudo creerse lo que vio, él tenía su bufanda… ella tocó su cuello, no sintió nada y al mirar a su cuello pudo comprobarlo… él se la había arrebatado, justo cuando creyó que él había fallado el golpe… él no había apuntado a su cuerpo o a su rostro, su objetivo siempre fue su bufanda. Debía haberlo imaginado, ese muchacho realmente había logrado vencerla sin tener que golpearla, él era así… él junto a sus compañeros había logrado derrotarla.
La habían derrotado en su propio Juego.

La alarma sonó declarando el final de la batalla, los cinco herederos gritaron al unísono en señal de victoria festejando su primer logro como caballeros como un equipo.
La expresión de incredulidad en Arkhamira poco a poco comenzó a desvanecerse lo admitía, ellos la habían superado.

― ¿Cómo te quedó el ojo eh? Ahora no tendremos que lavar los… baños… ¿eh? ―Johnathan pasó de un tono presumido a uno de confusión total, ella estaba sonriéndoles gentilmente, estaba verdaderamente orgullosa de ellos, tanto que una lágrima comenzó a rodar por sus mejillas.

―Felicidades muchachos, pasaron su primera prueba y lo lograron como un equipo. ―Dijo cerrando sus ojos hacia ellos, habían logrado algo que nadie había hecho por años por eso mismo hizo una reverencia a ellos como muestra de respeto.
―Estoy complacida por el desempeño de todos ustedes, me han demostrado que son aptos para la batalla, separados ustedes podrán caer… pero unidos serán invencibles.

Los Cinco estaban genuinamente sorprendidos, no parecía ella misma, no era la estricta directora que conocían o la guerrera arrogante y segura, ahora era humilde y bondadosa. Y ellos no pudieron evitar hacer lo mismo.

―Gracias… Directora…―Decían los cinco caballeros de bronce alegres de haber pasado su prueba de fuego.

Aunque Seinma caminó hacia ella con la bufanda aún en su mano para entregársela.
―Esto es suyo, maestra Arkhamira. ―Dijo otorgándosela después de bajar la cabeza, ella a su vez miró con alegría al muchacho, realmente esperaba muchas cosas buenas de él.

―Gracias Señor Loverne. ―Respondió tomando su objeto de tela de las manos del joven Pegaso, quien le sonreía complacida, pero su primera respuesta no fue colocársela en el cuello, sino sentir la suave tela entre sus dedos, añorando los días del pasado.
―Vayan a la enfermería a recuperarse, la próxima semana vuelvan a su siguiente entrenamiento de combate, por hoy vuelvan a sus clases.

―Espere… ¿no nos dará el día libre? Logramos derrotarla, eso debe valer algo más, como una semana de descanso o dos… no sé después de todo el trabajo que hicimos creo que nos lo merecemos. ―Murmuraba Johnathan haciendo reír a la directora.

―No, no lo creo señor Esmeralda de Fuego… y que yo sepa usted debería cumplir con una semana de castigo, después de haber omitido un día de castigo obligatorio. ―Le dijo riendo levemente ante un caballero Fénix que se podía ver bastante decepcionado y molesto.
―Pero… solo por esta vez omitiré ese pequeño detalle y les permitiré retirarse tranquilos... o bueno antes de que se me ocurra otro castigo por esa pequeña falta.

Los cinco rieron y se dieron media vuelta par ayer a la enfermería, no podían continuar el día con el cuerpo apaleado, por esa razón se resignaron a que ese día reanudarían sus clases normalmente… al menos no tenían que limpiar los baños de toda la instalación esta vez.
―Huh… supongo que fue demasiado bueno para ser verdad―Dijo el caballero del Ave eterna riendo levemente, únicamente para recibir un pequeño golpe en el hombro.

―No te pongas tan arrogante John, recuerda lo que pasó la última vez que hiciste eso. ―Regañó la joven de cabello anaranjado aparentemente cansada.

―Lo sé, lo sé… discúlpame Bebé no lo volveré a hacer. ―Murmuró John riendo levemente .

―Y no me digas bebé. ―Regaño nuevamente golpeándolo una vez más en el hombro, haciéndolo reír nuevamente y ella también reía a su lado, no podía estar molesta después de lo que habían logrado.

―Je jeh, al menos logramos pasar la primera prueba muchachos, eso amerita celebrarlo con nuestros amigos y compañeros, ¿no lo creen chicos? ―Preguntó Shinryū ayudando a Seinma como soporte para caminar.

―Je jeh, yo paso… me duele el hueso del todo…―Dijo el joven Pegaso riendo levemente, realmente ocuparía un día de descanso después de esa batalla, aunque los demás parecían querer celebrar su logro.

―Yo también paso, lo único que deseo es relajarme escuchando un poco de música…―Decía Benjamín sonriendo levemente.

―Yo tengo ganas de festejar… apenas me arreglen la mandíbula, creo que me la disloqué. ―Añadía Johnathan sonriendo, solo para recibir un fuerte abrazo de parte de su prima, quien lo rodeaba a él, Seinma, Shinryū y Benjamín con sus brazos.

―Je je jeh vamos chicos, volvamos a clase juntos…―Dijo la más joven del grupo abrazando a sus queridos hermanos.

―Y Sein… ―Al escuchar su voz él se volteó únicamente para verla, ella le seguía sonriendo tranquilamente y tenía algo muy importante que decirle. ―Espero seguir viéndote avanzar por el camino correcto, mi querido alumno. ―Esas palabras fueron, como un alivio para él, finalmente le había demostrado que valía la pena como humano, como soldado.

Ya no necesitaba demostrarle que era igual de especial que sus compañeros, pero… aun así quería hacerlo, quería seguir demostrándole porqué él podía llegar a ser igual de fuerte que los demás, porqué debía seguir confiando en él y en su fortaleza interior. Con eso se dispuso a seguir avanzando con sus amigos, no importaba con qué clase de peligros se fuesen a enfrentar, ni las cosas que fueran a hacer, mientras estuvieran juntos, no importaba la tormenta o el mal que se contrapusiera a ellos y su misione, estaban juntos y seguirían juntos, como Caballeros de Athena, como amigos, como hermanos.
Con una verdadera familia.

Y ambos adultos miraban a estos nobles caballeros alejándose, tanto tiempo había transcurrido pero aún se sentía como ayer, cuando no eran muy diferentes a estos muchachos, valientes, intrépidos, pero por sobre todo… que habían forjado una poderosa hermandad.
Habían dudado pero luego de verlos actuar en conjunto, estaban completamente seguros, estos jóvenes Caballeros eran el futuro de su gloriosa casa anciana.

―Bueno, eso sí fue una sorpresa… es la primera vez en años que veo a alguien quitarte esa bufanda. ―Comentaba Genki mirando a su compañera al lado, quien río levemente por la mención, hacía tantos años y aún recordaba la primera vez.

―Hum sí… también fue una verdadera sorpresa para mí… ―Comentaba ella acariciando el suave tejido de su amada bufanda, el único recuerdo de su amada familia que le quedaba.
―Esos chicos, ahora comprendo porque el patriarca quería confiármelos, ellos me demostraron… que en efecto aún existen cosas porqué pelear en este mundo. ―Remarcó colocándose su bufanda nuevamente, por primera vez en tanto tiempo se sentía tan viva y todo gracias a ellos.

―Je jeh… y tú que no querías creer. ―Murmuraba Genki divertidamente, aunque ella lo miraba con cierta… intriga, acercándose levemente a él quien podía intuir que iba a preguntarle.

―Dime… tú le enseñaste a hacer el Meteoro Pegaso y a controlar su manejo de cosmos, ¿verdad? ―Al preguntar Genki se rascó la nuca y comenzó a reír nerviosamente.

―Eh… ¿de verdad fui tan obvio? ―Preguntó desviando sus ojos hacia el techo de la arnea, solo para sentir la mirada de Arkhamira sobre él, juzgando cada uno de sus torpes movimientos.
―Jeh, me descubriste, ¿Qué te puedo decir Eli? Sigue siendo mi alumno, solo le di un empujón por el camino correcto, además aún no lo maneja tan bien le hace falta mucha práctica, pero… no lo hizo tan mal. ―Aclaró fijando sus ojos hacia el frente, a donde se había dirigido su querido alumno: el joven caballero de Pegaso.

―Sí… el camino correcto. ―Murmuró agachando su mirada, cuantas veces había escuchado esas palabras… unas ¿30/40 veces? Ya ni lo recordaba pero eran las mismas palabras que su mentor les había dicho a ella y a Lilith por tanto tiempo.
―Si me hubieras dicho hace años que este sería mi futuro, yo me habría reído de ti, pero ahora que lo veo realmente quiero creer, quiero creer que aún existe un futuro, donde todos ellos puedan vivir y ser felices solo deseo eso… Que ellos puedan vivir la vida que yo o mi hermana nunca pudimos. ―Murmuraba sonriendo levemente.

Genki a su Vez también sonrió, imaginando ese futuro, un futuro que ellos deseaban ver y compartir con ellos, con sus legados vivientes, de verdad lo único que buscaban era esa paz que jamás habían visto, pero que sabían que esos muchachos finalmente les enseñarían.
Hasta que Genki comenzó a reír nuevamente.

―Pero yo fui el primero que logro quitarte tu bufanda. ―Añadió haciéndola reír de igual manera.

―Jeh, no empieces con eso Genki. ―Dijo dándole un pequeño golpe en el hombro, aunque poco a poco su sonrisa se borró para adoptar un semblante más serio.
―Vamos… Shiki nos está esperando, le será difícil dejarlo ir pero si queremos evitar una catástrofe debemos traer a Kiva aquí. ―Le dijo quitándose su armadura, para volver a su atuendo que consistía en una camisa de trabajo y pantalones oscuros.

―Eso lo sé… ojalá el patriarca no se equivoque con esto. ―Murmuró Genki igual de serio que ella, aunque por un instante ella sonrió por esa duda de su compañero.

― ¿Alguna vez desde que lo conoces lo hizo? ―Preguntó obligándolo a volver a sonreír y cerrar sus ojos… era cierto estaba siendo tonto.

―Nunca…

La fuerza de tu Espíritu es aún más brillante cuando tu alma se une con la de los demás, tu brillo eterno seguirá aumentando aún entre las tinieblas… y tu fuerza seguirá incrementando, unidos la oscuridad jamás podrá derrotarlos.
Porque sus almas brillarán al máximo, más allá de los terribles presagios de la noche, porque por esta razón nacieron en la misma época, en el mismo tiempo, cumpliendo un mismo sueño.
Para luchar como Uno Solo.

¿Y tú Has Sentido El Poder del Cosmos?

K

11 de junio de 2283.
5:25 P.m.

Días más tarde el grupo de Kobu se encontraba descansando luego de un largo día, como siempre sus compañeros discutían por cualquier razón sin importancia, hablando de cosas que no le venían mientras que Matt y Mabel eran aquellos que trataban de solventar las cosas entre ellos.
Él seguía atrapado en su mundo, pensando en todo y en nada a la vez, creía que su camino se había descarrilado.
Nacer sin ser especial como los herederos… o como ese idiota de Pegaso era un destino muy aburrido, deseaba con todo su corazón serlo, tener el reconocimiento de otros caballeros.

Pelear al lado de los dorados, sentir que… su vida tenía un significado por más insignificante que esta fuera, deseaba encontrar un sentido a su vida, pero… desde hacía tantos años que su vida se había resumido en superar a Seinma, se sentía acomplejado por qué solo lo veía mejorar y él… él ¿que había hecho para ser mucho más fuerte que ese idiota?

Antes de conocerlo soñaba en grande, soñaba con poder proteger a Athena y ser un guerrero ejemplar. Ser querido y alabado por todos, recordado como un gran héroe, alguien que dio su vida defendiendo al universo de las garras malignas de Hades.
Ahora que el mundo le había golpeado y le había dicho que él solo era otro caballero más, no se sentía tan a gusto, sobre todo desde aquella cosa apareció en su brazo izquierdo.

Tan solo pensar en ello lo obligó a agarrarse su extremidad con fuerza, eso hasta que un par de voces que venían del otro lado del pasillo lo interrumpieron, eran ellos, los herederos, quienes eran acompañados por la chica águila y… un jovencito. No parecía tener más de diez años.

Pero lo que le llamó la atención no fue eso, fue que al verlos detenidamente cada uno de los herederos no tenía puesto su uniforme y más aún, podía ver peculiaridades en sus cuerpos todos tenían una marca en sus cuerpos, Andrómeda en el dorso de sus manos, Fénix en el Deltoides del hombro Izquierdo, cisne en el lado Izquierdo de su rostro, podía asumir que Shinryū también tenía una.

Pero la que más le causo rabia fue la de Pegaso que se encontraba justamente en su brazo derecho… esto había sido el colmo, por esa razón comenzó a caminar hacia él con claras intenciones de agredirlo. Seinma no se dio cuenta hasta que lo tenía en frente y este lo sujetó de la playera con fuerza tratando de levantarlo del suelo.

―Maldito idiota, ahora me vas a explicar ¿qué demonios está ocurriendo? ― Preguntaba Kobu furioso iracundo, realmente se veía molesto, pero ni Seinma ni sus amigos entendían por qué.

Incluso sus amigos fueron a ver qué ocurría para evitar un conflicto entre él y Pegaso.

―No… entiendo ¿a qué te refieres Kobu? ―Preguntaba el muchacho de cabello castaño genuinamente confundido por sus palabras, alertando tanto a los herederos, como a Mary y el jovencito Kiva.

― ¿Crees que esto es gracioso? ¿Porque para mí no lo es, que fue lo que tú y tus amigos me hicieron eh? ―Preguntaba nuevamente buscando una respuesta inmediata de quien creía que le había hecho eso a su brazo.

―Te juro que no sé de qué estás hablando, nosotros no te hemos hecho nada. ―Nuevamente respondió Seinma tratando de mantener la calma entre él y sus amigos, quienes iban a intervenir si Kobu no se calmaba.

― ¿Ah no? ¿Entonces qué demonios es esta cosa? ―Interrogó arremangándose la manga de su brazo izquierdo… tanto él como los demás herederos quedaron impactados por la revelación.

En su brazo, estaba impregnado el símbolo de un Unicornio de color Amarillo, presentaba la misma particularidad que las demás marcas de los herederos, el cuerno estaba separado de la cabeza y una de las orejas también, creando la sola imagen de un caballo, todos se miraron entre sí, tanto los herederos como los caballeros del grupo de Kobu.
No entendían que estaba ocurriendo pero… Seinma miró sorprendido al santo del unicornio, tenían entendido que encontrarían al último heredero, creía que podría haber sido Kiva, Mary e incluso se le pasó por la mente creer que era Shira… más no que él se había encontrado justamente frente a sus narices todo este tiempo.

―Espera un momento… ¿tú eres el Olvidado?

Continuará…

Notas del Autor: Los herederos crearon un sistema de ataques y habilidades basadas en la coordinación y la combinación de sus cosmos, los ataques derivan entre sí, en la mayoría utilizar sus ataques básicos, aunque estas pueden cambiar con el paso del tiempo y la experiencia en combate estas pueden causar un enorme daño por la combinación de sus cosmos en un solo ataque.

Andrómeda.
Danny y Seinma: Vuelo Estelar.
Danny y Johnathan: Cadenas de Fuego.
Danny y Shinryū: Flujo Nebular.
Danny y Benjamín: Nebulosa Glacial.

Fénix.
Johnathan y Seinma: Caballo Ígneo.
Johnathan y Danny: Cadenas de Fuego.
Johnathan y Shinryū: Dragón Llameante.
Johnathan y Benjamín: Fuego Gélido.

Pegaso.
Seinma y Danny: Vuelo Estelar.
Seinma y Johnathan: Caballo Ígneo.
Seinma y Shinryū: Corcel de Agua.
Seinma y Benjamín: Alas de Hielo.

Dragón.
Shinryū y Seinma: Corcel de Agua.
Shinryū y Danny: Flujo Nebular.
Shinryū y Johnathan: Dragón Llameante.
Shinryū y Benjamín: Dragón de Escarcha.

Cisne.
Benjamín y Seinma: Alas de Hielo.
Benjamín y Danny: Nebulosa Glacial.
Benjamín y Johnathan: Fuego Gélido.
Benjamín y Shinryū: Dragón de Escarcha.

Herederos Unidos.
Seinma, Danny, Johnathan, Shinryū y Benjamín: Golpe Definitivo.

Comme il est d'usage de ma part, je profite de cette minute pour remercier: ShainaCobra pour son soutien dans cette histoire, ses commentaires m'aident beaucoup à continuer à écrire l'histoire des Gardiens du Futur.

Mais um agradecimento a LuisaPoison por acompanhar esta história, espero que gostem, e se sim, avisem-me na caixa de Comentários, estou sempre atualizado e respondo quando posso e caso não seja sempre agradeço sinceramente no final do episódio.

Esto fue todo de mi parte, muchas gracias por llegar hasta aquí y nos veremos en el próximo episodio.