Bien, estamos de vuelta... gracias por elegir este servicio ( jajaja suena a propaganda)
Gracias a todos los que siguen esta historia.
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S&S
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− Bombón, Que te parece esta casa? −Preguntó Seiya, mientras miraba diversas casas en venta, en su ordenador.
Hacía dos meses, que habían comenzado la búsqueda de su casa de ensueños. Aunque, hasta ahora, no la encontraban.
Serena se acercó hacia el, trayendo un vaso de agua. − No tiene mucho espacio. −Añadió.
Seiya asintió.
− Lo sé, creo que esto de buscar casa, no es tan fácil como pensábamos. −Añadió con una sonrisa.
− No pensé que fuera algo trabajoso. Aunque lo bueno es que tenemos mucho tiempo para buscar. Por cierto, Yaten te dijo, cuando vuelven de Alemania? −Preguntó Serena, mientras se recostaba en el sillón.
− No, supongo que luego de terminar su trabajo, aprovecharán para tomarse unos días de vacaciones. Por qué? ya te aburrí, bombón?
Serena sonrió.
− No es eso, solo que extraño a mi amiga. Acaso tú no extrañas a Yaten?
Seiya hizo una mueca mientras movía la cabeza.
Serena rio por la cara que ponía su novio. Sabía que era su forma de decir, que si lo extrañaba, un poco.
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Serena se sentó en el sillón junto con su madre.
− Me alegra tenerte aquí hija. Cómo te está yendo en la universidad? Seiya está bien?
− Todo está bien madre, Seiya te manda saludos. Está en la disquera y esta semana ha sido muy atareada para él.
Ikuko asintió.
− Lo entiendo querida. Dime, ya encontraron una casa?
Serena suspiró.
− Aún no, pero muy pronto la encontraremos.
− Estoy segura que sí, cariño. Encontrar esta casa, no fue muy sencillo, tu padre y yo tuvimos que recorrer muchas calles a pie. No como ahora, que ya no necesitas salir de casa para buscar algo.
Serena rio, por el comentario de su madre. La tecnología con cada paso que daba, dejaba atrás a aquellos que no eran muy dados a ella. Ella, no era muy conocedora del área tecnológica, pero con cada avance, la sorprendía. Y pese a ella poder tener mucho acceso a esta área, sólo guardaba los conocimientos básicos.
− Lo sé, madre. Los tiempos cambian.
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− Estoy muerta. −Murmuró Serena, cansada.
Mina rio mientras se sentaba en el sillón, llevando consigo un tazón de cereales con yogurt. Serena la miró con un puchero, desde el sillón en donde estaba recostada.
− Pero en unos cuantos meses, dirás: ¡Valió la pena!. −Añadió Mina, con una sonrisa.
− Sí, pero ahora no quiero nada. Quiero acostarme aquí y no levantarme nunca. −Dijo Serena, mientras cerraba los ojos.
Mina prendió la tele.
− Deja eso, anda tómate un baño relajante y luego vienes aquí, a ver conmigo una película.
Serena negó. − No quiero levantarme.
− Anda perezosa, levántate. Mira que si no te levantas ahora mismo, yo misma te llevaré a la ducha ¡eh!
Serena hizo una mueca al escuchar a su amiga. Para luego, levantarse con lentitud. Caminó despacio hacia las escaleras. Sabía que su amiga cumpliría su promesa, lo mejor era hacerlo por propio pie. Una vez arriba, le sacó la lengua a su amiga, mientras esta sonreía.
− Sé que me amas
Fue lo último que escuchó Serena, mientras entraba a su cuarto.
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Serena, se encontraba en ese momento sentada en un pequeño establecimiento de juguería. El día era perfecto para salir a caminar. Sonrío mientras le daba un sorbo a su jugo de naranja.
Seiya, estaba de gira y no regresaría hasta dentro de una semana. Mina, estaba en un viaje de trabajo. Todos parecían estar ocupados, mientras ella disfrutaba de una semana dedicada para ella misma.
Sonrió mientras miraba el hermoso cielo azul.
Con el paso del tiempo, había aprendido a dedicarse tiempo para ella misma. Había asistido a clases de psicología, queriendo profundizar más en ella misma. Conocerse mejor. En un primer momento, grande fue su sorpresa al haber hecho inca píe en el poco amor que se había demostrado así misma. Pero, ahora todo era diferente.
Sonrió, mientras recordaba hablar del tema con Seiya. La idea de pasar tiempos separados, le ayudó a idear una forma de que Seiya pensara solo en él mismo. Después de todo, en el pasado, Seiya nunca pudo vivir por sus propias reglas. Al igual que ella, ambos tenían responsabilidades.
Por un momento, se preguntó que sería de Kakyuu, de Taiki, de sus guerreras, incluso de los malignos. Podrían existir en aquella época, siendo personas normales o acaso habrían desaparecido.
Suspiró, para luego darle un sorbo más a su jugo.
Bueno, en todo caso, esperaba que cada uno viviera conforme a sí mismo. Sonrió agradecida por la nueva vida que estaba teniendo. Ella y Seiya, estaban juntos. Pese a todo lo que tuvieron que pasar. Una vida separados y quizás más que eso. Pero aquello ya no era nada, comparado a lo que estaban viviendo ahora.
− Definitivamente el tiempo es tan curioso −Murmuró con una sonrisa.
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Seiya se encontraba tumbado en el sillón, mientras escuchaba música de su reproductor mp3. En aquel momento, estaba sonando "Hopelessly Devoted To You". Aquella canción le recordaba mucho a su bombón.
Sonrió, mientras la recordaba cantar aquella canción.
Miró el techo de su habitación. ¿Qué estaría haciendo ahora su bombón? ¿Estaría comiendo algo en estos momentos?. Suspiró, mientras miraba su celular en la mesita de centro. Si estiraba su mano, lo podría alcanzar sin ningún problema. Cómo le gustaría llamarla. Pero eso no había sido en lo que habían quedado. Suspiró, mientras volvía su vista hacia el techo.
Sonrió, mientras pensaba en su bombón. Seguro, ella también lo estaría extrañando. Aunque eso no haría que ella lo llamara. Ya que se suponía que pasarían aquellos días, solos.
Solo, mejor dicho.
Sonrió ante la ironía del asunto. El siempre había vivido "solo" por así decirlo. Aunque tenía a Yaten, cada uno tenía planes por separado. Él nunca había sido apegado a nadie, nunca había sentido esa necesidad de estar con alguien.
Pero, su bombón, todo lo había cambiado.
La extrañaba cuando no la veía, el escuchar su voz le hacía sonreír. Hablar con ella, era tan natural y sabía que podía contarle lo que fuera. Ella no solo era su novia, era también su mejor amiga. Su cómplice, cuando querían hacerle bromas a Yaten o a Mina.
Ella se había hecho un gran espacio en su corazón y en su vida. Por un lado, sentía que la conocía de toda la vida. Pese a que no era así. Y sabía que ella sentía lo mismo que el.
Tal vez en otra vida −Le había dicho en algún momento. A lo que ella solo sonrió para luego darle un beso.
Se tocó el pecho. Podía sentirlo. Su corazón comenzaba a palpitar un poco más rápido.
¿Cómo se puede amar tanto a una persona? ¿Acaso el amor se puede medir? El no lo sabía, pero decir que solo la amaba, sentía que era muy poco para describir lo que sentía por ella. La amaba tanto, que a veces eso lo asustaba.
Aún tenía noches en donde tenía pesadillas, pesadillas en donde la perdía. Pesadillas en donde algo malo le ocurría a ella, y el no podía hacer nada. Pesadillas, en donde, ella y él no eran felices.
Suspiró con cansancio.
Jamás le contó de eso a ella. Ya que no sabía como ella iba a reaccionar. Tampoco quería asustarla. Pero era algo que desaparecía, cuando la tenía cerca. Cuando dormían juntos.
Bufó mientras se tapaba con un brazo los ojos. ¿Cómo iba a poder soportar estar ese día, sin llamarla? Peor, ahora que se había acordado de aquellas pesadillas.
Negó con su cabeza, espantando aquellos feos escenarios.
Se sentó en el sillón. Se suponía, que debían pasar esos días sin hablar, pero ya habían pasado tres días. De los cuales, el aprovecho en pasar tiempo componiendo y saliendo con algunos compañeros del trabajo.
Ya habían pasado tres días.
Era suficiente.
Era más que suficiente. Pensó, mientras cogía su celular y marcaba su número.
− Hola? Seiya?
Sonrió al escuchar su voz.
− Lo sé, pero ya pasamos tres días solos, tres días son más que suficientes, bombón.
La escuchó reírse.
− Yo también te he extrañado. Te iba a llamar, pero me ganaste.
Sonrió.
− Soy muy extrañable, lo sé. Quería escuchar tu voz, tenía miedo...de...
− Estoy bien, estoy ahora en el departamento. No te tienes que preocupar, aparte se defenderme ¡eh!
Rio. Su bombón, siempre sabía como calmarlo.
− Lo sé, no me crees paranoico o sí? −Se aventuró a preguntarle.
− Claro que no, conozco la paranoia y tú no tienes eso. Es normal preocuparse por otros, yo también me preocupo.
Suspiró aliviado.
− Te preocupas por mí? −Preguntó con una sonrisa.
− Pues claro que si. Me preocupa cuando te vas de viaje, ya que no sé que puede pasar. Pero sé que si en caso pasara algo, yo sería la primera en enterarme. Ya sabes que las malas noticias vuelan. Y peor contigo, eres alguien que no pasa desapercibido.
− Eres tan linda, bombón. Aunque eso no es justo. Tú sabrás de mí por la tele y las redes, mientras yo no tengo nada a que aferrarme. −Dijo, con un puchero.
− Lo sé, pero confía en que estoy bien. Ya sabes que las malas noticias vuelan rápido.
− Lo sé, pero cómo lo haces? No te asusta que algo malo nos suceda? −Preguntó en voz baja.
− Eso es porque tengo la corazonada y tengo fe, en que no nos sucederá nada malo, así que no tienes de qué preocuparte.
− Lo dices con tanta seguridad bombón, que me haces dudar. Parezco un loco, no?
− No lo pareces. Talvez, lo que te diga si te va a parecer una locura... Te acuerdas de que una vez me dijiste, que tal vez en otra vida, nos conocimos?
− Sí? −Fue lo único que se atrevió a decir. Podía sentir a su corazón latir con más fuerza.
− Lo hicimos... Yo, te amo a ti, Seiya Kou. Te he amado y te amaré. −Ante el silencio que se formó, Serena añadió −Tal vez, no debería haberlo dicho ahora, no por teléfono y...
Seiya la interrumpió.
Aún estaba sorprendido por la declaración, pero eso no evitaba que le emocionara su declaración.
− Y yo te amo a ti, Serena Tsukino. Te amo, bombón.
− Nooo, Seiya me vas a hacer extrañarte más ahora.
Rio ante las palabras de su novia.
− Yo ya te extraño, pero escuchar tu voz me hace sentir mejor. −Sonrió, imaginándose a su bombón sonrojada.
− Te gusta hacerme sonrojar no?
− Me encanta. Y por cierto, no creas que olvidé lo que dijiste.
− ¿Qué?
Sonrió.
− La parte en donde dijiste que "lo hicimos". Nos conocimos en otra vida.
− De eso hablaremos cuando vuelvas. Ahora quiero que me cuentes que has hecho en estos días.
Sonrió ante el cambio de tema.
− Sabes que no olvidaré el tema, cierto?
− Lo sé.
Pudo escuchar su voz derrotada. Sonrió
− Y dime bombón, planeaste todo esto? −Preguntó con una sonrisa.
− ¡Seiya!
Aquello sólo lo hizo sonreír aún más.
Su día comenzaba a mejorar.
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Después de un día agotado de clases, decidió llamar a su mejor amiga.
− Te extraño −Le dijo, mientras se servía su comida.
No había tenido tiempo de preparar algo ese día, así que decidió comprarse algo ya preparado.
− Yo también te extraño. Dime, Seiya ya llegó?
Sonrió.
− No, aplazaron unos días mas su gira. −Dijo con una sonrisa.
− No se porque siento que esto no te incomoda.
− Tienes razón, digamos que estoy huyendo de él. No es algo malo, es solo un juego.
Su amiga siempre tan intuitiva. Esperaba que le creyera aquello.
− Oh en ese caso, pues tienes más tiempo amiga. Me gustaría decirte que iré a rescatarte de él, pero Yaten y yo planeamos quedarnos más tiempo por aquí, conociendo más de estos bellos paisajes.
− Tráeme muchas fotos ¡eh! Y dile que cuando vuelvan, ya no le daré permiso de llevarse a mi amiga.
Serena sonrió al escuchar reír a su amiga.
− Le pasaré el dato. Bueno amiga, cuídate. Disfruta tu tiempo a solas ¡eh! Nada de estar extrañándome a cada rato.
− No te preocupes, hoy estaré en compañía de Jean Austen. Así que vete tranquila.
− Buena elección. Te quiero amiga, cuídate.
− Yo igual, cuídate. Saludos para Yaten.
Una vez que su amiga colgó. Llevó todos sus aperitivos a la mesa de su sala. Encendió la tele, poniendo "Orgullo y Prejuicio" . Aquella tarde, sería una tarde de romanticismo.
Sonrió mientras se sentaba en el sillón y comenzaba la película.
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Serena se encontraba recostada en la cama. Ya habían pasado tres días más desde que su gira se aplazó. Aquel día, habían hablado poco, ya que aún faltaban muchos arreglos para el concierto de esa noche.
Suspiró.
En un primer momento, había creído que se iba a demorar dos días o tres, pero ahora ya no estaba tan segura. Se giró de costado, mirando la enorme luna que se veía a través de la enorme ventana. Ahora que se deba cuenta, aquel edificio era uno de los más grandes. Se levantó un poco, para ver si se podía ver otros edificios, pero no se veía ninguno.
− Tiene una buena vista desde aquí. −Dijo con sorpresa.
Rio, ante lo despistada que seguía siendo. Recién se daba cuenta de la gran vista que tenía desde allí. Y en la noche.
− ¡Que despistada soy! − Exclamó con una sonrisa.
− Lo sé bombón, lo eres.
Serena lanzó un pequeño grito, mientras cerraba sus ojos del susto.
Seiya sonrió mientras se metía a la cama y le daba un beso en su mejilla.
− Seiya, me asustaste. −Se quejó Serena.
− Ese era el punto, bombón. No esperaba encontrarte despierta. −Dijo, mientras se acomodaba mejor.
− No podía dormir. Estaba pensando en cuando llegarías y luego me di cuenta de la gran vista que se tiene desde aquí.
Seiya sonrió.
− Yo también te extrañe, bombón.
Serena se giró, mirando de frente a su novio. Se acercó más a él, abrazándolo por la cintura. Seiya la envolvió en sus brazos.
Serena aprovechó la cercanía, para darle un beso.
− Es tu beso de bienvenida. −Dijo con una sonrisa.
Seiya sonrió, mientras le devolvía el beso, esta vez más apasionado.
Cuando se separaron, Serena se recostó en su pecho. Pudiendo escuchar los rápidos latidos del corazón de su novio.
− No podía esperar hasta mañana, así que vine ni bien terminé el concierto. −Sonrió, para luego añadir −No te lo dije, ya que quería darte una sorpresa. Y lo logré.
− Lo que lograste fue darme un susto. −Dijo, con una mueca.
Seiya sonrió.
− No te molestes, bombón. No era mi intención encontrarte despierta. −Dijo, con un puchero.
Serena sonrió.
− Me lo pensaré.
Seiya le acarició el cabello.
− Ahora creo que podemos hablar de aquel tema pendiente que dejamos hace una semana.
Serena lo miró fijamente.
− No crees que es una locura?
Seiya sonrió.
− No, te creo bombón. Ahora si me contarás?
Serena bufó.
− Ya entiendo por qué viniste rápido −Murmuró, mientras hacía una mueca.
Seiya sonrió, para luego darle un beso en la frente.
− No es eso. Pero admito que tengo mucha curiosidad desde la vez que hablamos del tema. Y no me vas a cambiar de tema, te conozco y quiero saberlo.
− Seiya, de qué serviría hablar de algo que ya pasó. −Dijo, mientras miraba por el ventanal. Miró las pequeñas estrellas que parecían destellar con rapidez.
Seiya le agarró del mentón, llamando su atención.
− He tenido pesadillas, desde que nos conocimos. Pesadillas, en donde te alejan de mí. Y eso me asusta.
Serena lo miró con sorpresa. Alzó su mano izquierda hasta el rostro de su novio. Pese a la oscuridad, los rayos de la luna, los iluminaba. Haciendo visible sus rostros.
− No lo sabía. Lo siento. −Se disculpó.
Ella no tenía idea de aquellas pesadillas. Ella ni siquiera sabía que había sido de él, luego que regresara a Kinmoku, cómo había vivido? Cómo había sobrellevado sus sentimientos por ella? Cómo había muerto? Cómo...?
Seiya la giró, quedando ambos de costado.
− No llores, bombón. No tienes la culpa. −Dijo en un intento de calmarla, mientras le limpiaba sus lágrimas.
El no había esperado tal reacción.
− La tengo. Yo no estuve allí contigo...Yo no...
Seiya la interrumpió. − No tienes la culpa. Estás junto a mí hoy, no? Estamos juntos ahora. Es lo único que importa.
Serena lo abrazó, escondiendo su rostro en su pecho.
− Ya bombón. Ya pasó. Tienes razón, no sirve de nada hablar de algo que ya pasó. Estamos juntos ahora.
Serena negó con su cabeza. Se alejó de él un poco, pudiendo limpiar su lágrimas. Seiya tenía razón, el debía saber lo que ocurrió, tenía todo el derecho.
− No, tú tienes razón. Tenemos que hablar de eso. −Dijo, mas calmada.
− Estás segura?, podemos hacerlo mañana o en una semana.
− No, lo haremos ahora.
Serena miró a Seiya, a lo que el solo asintió con su cabeza.
− En aquel tiempo, yo era la princesa de la luna, y tú eras un gran guerrero de Kinmoku. Yo vivía aquí en la tierra y tú en Kinmoku. Viniste a la tierra en busca de tu princesa, tu deber era protegerla. Eras el líder de tu grupo. Nos conocimos como nos conocimos aquí. −Sonrió, recordando la escena en el parque.
− Me llamabas bombón, igual como ahora. Ambos teníamos deberes que cumplir, tú con tu princesa y yo con mi futuro. En ese momento estaba comprometida con el príncipe de la tierra. Pasamos por muchas cosas, siempre venías a salvarme cuando algún demonio venía a atacarnos. Tú comenzaste a estudiar en mi colegio, y nos sentábamos cerca. Yo no sé, cuando te enamoraste de mí. Solo sé que te me declaraste en la terraza del colegio. Pero yo no pude corresponderte en ese momento. Mi futuro ya estaba escrito y no había nada que pudiera hacer para alejarme de eso. Luego, cuando vencimos a Galaxia, tú te fuiste. Y yo me quedé aquí...
Seiya le acarició el rostro.
− Alguien nos alejó en algún momento? −Preguntó, recordando aquellas pesadillas.
Serena asintió.
− Más de una vez, pero solo una fue la más dolorosa para mí. Cuando nos reunimos en el parque, un demonio nos agarró desprevenidos. Me iba a atacar a mí, y tú te interpusiste. Luego de eso, tus amigos ya no quisieron que estés conmigo. Y lo mismo pasó con mis guerreras. −Respondió, recordando aquella escena.
Seiya la atrajo hacia el.
− Estás conmigo ahora. No estás comprometida salvo conmigo. −Dijo, con una sonrisa. −Y eso es lo que importa. −Añadió, para luego sellar sus labios.
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Al día siguiente, Seiya se despertó primero con una sonrisa. Ahora ya no tenía dudas, ni temor. Esta vez no sucedería nada de lo que sucedió en aquel pasado. Ella era una mujer libre. Ya no era la princesa de la luna, pero lo sería para él. Ella y el, esta vez si estarían juntos.
Miró a su novia dormir.
Si bien era cierto que el había olvidado todo aquello, su bombón no lo había hecho...
− Qué piensas tanto? −Preguntó Serena, con una sonrisa.
Seiya parpadeó, encontrando a su novia mirándolo. Se había perdido en sus pensamientos.
− Bombón, porqué decidiste recordar todo aquello?
Serena suspiró internamente.
− No quería olvidar los errores que cometí en el pasado, así no repetiría la historia. −Dijo, en voz baja.
− Bombón pero...
Serena lo atrajo hacia ella, interrumpiéndolo. Ambos quedaron separados por pocos centímetros.
− Yo te amo y quiero que dejemos eso, por favor. −Pidió, mirándolo fijamente.
Seiya sonrió.
− Yo también te amo, bombón. −Dijo, acortando la distancia entre ambos.
Ambos se separaron con una sonrisa.
− Pero ahora mas que nunca, quiero casarme antes.
Serena lo miró sorprendida.
− No me mires así bombón. Estoy en todo mi derecho. Ya esperé una vida.
− Pero... yo te dije...
Seiya la interrumpió con un beso apasionado. Pese a la sorpresa inicial, Serena le correspondió con la misma intensidad. Envolviendo sus brazos en su cuello. Acercándolo más hacia ella. Quedando atrapada entre la cama y su novio.
Seiya sonrió al separarse.
− Para qué esperar, igual nos terminaremos casando, bombón.
Serena se mordió el labio.
− Bombón, por favor. Cásate conmigo y te prometo que no te molestaré mas.
Serena sonrió por las palabras de su novio.
− Qué clase de propuesta es esa?
Seiya sonrió, acercando sus labios hacia su frente. Sabía que eso le gustaba.
− Te amo y me amas, que estamos esperando? La casa, la podemos conseguir luego, aparte nada cambiará. Todo seguirá como lo teníamos planeado, solo que seremos marido y mujer antes de lo previsto.
Serena cerró los ojos, pensando en las palabras de su novio.
− Piénsalo, bombón.
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− Señor Tsukino, buenos días. −Saludó Seiya, con un apretón de manos.
− Que te trae por aquí, muchacho? −Preguntó Kenji, mientras lo hacía pasar a la sala.
Seiya sonrió un poco nervioso. No era la primera vez que venía a verlo, ya llevaba un tiempo visitándolo. Aunque de eso, ni su bombón ni su futura suegra lo sabía. Justamente, habían acordado reunirse cuando estuvieran solos ellos dos. Y así pode hablar tranquilos.
− Venía a preguntarle si ya me dio su consentimiento? de casarme con su hija. −Preguntó Seiya con un poco de nervios.
− Como siempre, vamos al grano. Bien, con todo este tiempo, puedo decirte que tienes mi bendición. Pero eso no quita, que te seguiré vigilando. −Dijo, con seriedad. Para luego, añadir. − Y cuando necesites charlar conmigo, eres bienvenido.
Seiya sonrió, más calmado.
− Gracias. Usted es un gran hombre y entiendo que sea así por el bienestar de su familia. Yo le puedo dar mi palabra, de que no le haré sufrir a su hija. Yo la amo y planeo hacerla feliz.
Kenji sonrió.
− Lo puedo ver en tus ojos, muchacho. Confió en ti, y ahora dime. Acaso planean adelantar la boda?
− Cómo lo supo? Es decir, yo...
Kenji rio.
− Con los años, te vuelves más intuitivo. Podría decir que lo mismo me pasó a mí, aunque yo me casé más joven que ustedes. Y aprecio mucho que ustedes hayan esperado.
Seiya sonrió.
− Bueno, íbamos a esperar un año más, como usted lo sabe. Pero, amo mucho a su hija, y quiero casarme con ella, lo más pronto posible. Pero eso no cambiará nuestro planes. Así que no tiene de qué preocuparse por eso.
Kenji asintió.
− Me alegra que tu y mi hija, puedan tener una opinión más madura sobre el matrimonio. Y todo lo que conlleva.
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Serena suspiró por cuarta vez, aquella mañana.
Aquel día su amiga llegaría de su viaje de Alemania. Y estaba ansiosa por la llegada de su amiga. Tenía muchas cosas que comentarle, de los cambios que habían pasado por allí.
Sonrió, recordando a su novio, convenciéndola de adelantar sus planes de casarse. Y no es que ella no quisiera, pero había querido esperar para eso. Pero ahora, ya que había accedido a la petición de su novio, no podía estar más ansiosa y un poco nerviosa.
Al escuchar abrir la puerta. Lo primero que vio fue a su amiga, entrar con un maleta en manos. Una vez que cerró la puerta, agradeció internamente que no haya entrado Yaten, ya que no sabía si podía esperar para darle la noticia a su amiga.
− Y esa cara? −Preguntó Mina con una sonrisa. Mientras se quitaba los lentes de sol.
− Me voy a casar en un mes.
Serena, no era de darle mucho a los rodeos, aunque ahora que lo pensaba. Había sido muy directa con la noticia. Sonrió, tratando de aligerar un poco el ambiente.
Al mirar a su amiga, la encontró perpleja. Parecía como en las películas, cuando ponías stop en medio de una escena.
Exactamente así parecía su amiga. Aunque no podía culparla, era una gran sorpresa.
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Buenas tardes a todos. Espero que les haya gustado todo esto, me tuvo en vela algunos días. Espero saber que opinan. Estoy muy emocionada por el final que pronto llegará.
Saludos desde el espacio estelar.
