Hola, el segundo capitulo de la noche. disfruten.
Besos
Capítulo 9
-Sakurita querida –Tomoyo la recibió con un abrazo. Cuando la llamo no dudo en decirle que fuera a su apartamento.
-Soy una tonta Tomoyo. Creí que él era una buena persona –dijo entre lágrimas.
-Ven, te hare una taza de Té, te ayudara a sentirte mejor –fueron hasta la cocina y se sentó en la mesa- ¿qué fue lo que paso?
-Me dijo cosas horribles. Me acuso de ser una destroza hogares. Nunca me le insinué, no sé porque dijo esas cosas. Y yo pensando bien de él. Ahora ya no tengo trabajo y no puedo contar con una carta de recomendación por parte de ellos.
-No la necesitas Sakura. Sabes que tienes un puesto en Empresas Amamiya que está esperándote.
-Yo no quiero Tomoyo.
-Sakura, ya vasta. Sabes que puedo leerte como un libro abierto. Ese Li te gusta, desde hace tiempo. Por eso no querías dejarlos. Por eso te sientes tan herida.
-Tom…
-No Sakura, es un hombre casado, debes alejarte de él, sin pero ni protestas, le diré a mi madre que prepare tu contrato con recursos humanos –la estaba sermoneando como a una niña pequeña.
-Puedo quedarme aquí por un par de días. Él sabe dónde buscarme. Y tengo que recoger las cosas personales que deje en la empresa.
-Yo lo hare por ti mañana –le extendió la taza con té- ya se pasara.
Al día siguiente mientras Sakura estaba en las oficinas de Amamiya, Tomoyo estaba en el edificio de Auditores Li y Asociados.
-Buenos días Señorita, en que podemos servirle.
-Buenos días, Mi nombre es Tomoyo Daidogi, vengo a recoger las cosas personales de Sakura Kinomoto.
-De Kinomoto, ¿Entonces es cierto que renuncio?
-Veo que los rumores corren rápido. Si, y vengo a retirar sus cosas.
-Si no le molesta llamare a mi supervisor para que la reciba- tomo el teléfono hablo con alguien en la otra línea y colgó- Es el piso tres el señor Hiragizawa le recibirá.
-Gracias –se dirigió al ascensor.
-¿Señorita Daidogi? –estaba sorprendido, de lo que veía, Blanca, esbelta, larga cabellera Negra, ojos azules oscuros como el océano, le daba más la impresión a modelo, llevaba traje sastre, la falda daba a la rodillas, blusa morada de ceda y chaqueta manga tres cuartos, zapatos negros de tacón alto, tenía una caja vacía en las manos.
-Usted debe ser Hiragizawa –dijo captando su atención.
-Si. Eh, le puedo preguntar ¿Quién es usted? Y ¿Por qué Sakura no viene por sus cosas?
-Bueno, considerando la forma en la que salió de aquí, yo también enviaría a alguien por mis cosas. Y soy su prima.
-De parte de madres supongo.
-Lo dedujo por el apellido –Eriol serio.
-No.
-¿Me dirá donde estaba su escritorio?
-Claro, Por aquí –le señalo en dirección a la oficina del castaño. Y pararon justo en frente- este es, digo, era –Observo el lugar, tenía el sello de Sakura, todo estaba organizado. Tomo un porta retrato. Era una foto de ella misma bajos los arboles de cerezos.
-Es mi foto favorita –dijo más para sí, pero Eriol la escucho.
-¿Cómo esta ella? –pregunto preocupado. Ella lo observo tratando de descifrar sus pensamientos.
-Triste –dijo al fin-, le gustaba trabajar aquí.
-Sí, la voy a extrañar –su tono era triste y se lo hizo saber.
-¿Quién es usted? –pregunto Syaoran que salía de su oficina.
-Syaoran, Ella es la señorita Daidogi, vino a buscar las pertenencias de Sakura.
-No puede hacer eso, hable con recursos humanos y Kinomoto no ha renunciado.
-Supuse que diría algo así –saco un sobre de su chaqueta y se la extendió- Es su carta de renuncia. Con efecto inmediato –continuo recogiendo las cosas mientras el castaño leía la carta- bien, creo que eso es todo. ¿No me llevo nada que no sea de ella?
-No, está todo en orden –Eriol le respondió.
-Espere, le falta algo –el castaño interrumpió entrando a la oficina. Tomoyo y Eriol se miraron sin entender. Dejo la caja sobre el escritorio en lo que regresaba el castaño.
-Sakura dijo que usted era agradable. Que se hicieron amigos –le comento al ver que si estaba triste.
-No sé si creerle, no me toma las llamadas.
-Lo sé, yo le aconseje que apagara su teléfono.
-¿También sabe dónde está? –le pregunto directamente.
-¿De qué habla?
-Syaoran la estuvo esperando toda la noche. Ella nunca llego.
-¿Para que fue a buscarla? ¿Para terminar lo que empezó aquí?
-No es lo que piensa –le aseguro.
- Tome –el castaño los interrumpió, le paso una caja de terciopelo negro, ella la tomo y la abrió frente a ellos- Dígale por favor, que lo siento.
-Yo lo siento señor Li, pero no creo que esto sea de ella –dijo de volviendo la caja.
-Si lo es, bueno, no se lo había dado pero… ella entenderá a lo que me refiero –estaba apenado y sumamente arrepentido.
-Señor Li… -hizo una pausa considerando lo que diría. Suspiro al ver una súplica en sus ojos- se lo daré con una condición –la miro interrogante- que no la busque ¿Tengo su palabra? –miro a Eriol y luego a ella. Quería verla otra vez eso era seguro pero. Quizás no era el momento.
-De acuerdo –Respondió con un suspiro se dio la vuelta y entro a su oficina.
-Yo me encargare que cumpla.
-Claro, y quien me promete que usted la dejara tranquila.
-Usted podría ser la intermediaria –le dijo con una sonrisa juguetona.
-Tentador Señor Hiragizawa. Lo pensare –tomo la caja y salió del edificio.
Syaoran estaba sentado en su escritorio con la vista perdida en la nada. Unos toques en la puerta llamaron su atención, la puerta se abrió.
-Ya hable con el abogado familiar, estará aquí en una hora –le dijo Eriol al entrar.
-Gracias –hizo una pausa- Hable con mi madre. Me quedare con ellos un par de días.
-Y como está la tía Irean.
-Feliz. Creo que soy la única persona que no lo está. ¿Ella te dijo algo de Sakura?
-No, pero… tal vez pueda conseguir algo. ¿No te pareció hermosa?
-No lo note.
-Sí, me lo imagine. ¿Podrías contarme del collar?
-Hoy no. Hoy no Eriol –dijo sin ganas- Por favor que me avisen cuando llegue el abogado.
-Como usted diga señor.
Mientras en las empresas Amamiya.
-Sakura querida, me alegra que decidieras al fin acompañarnos- decía Sonomy al tenerla sentada en su oficina- este es el contrato. Como sabes y solo por medidas de seguridad también tenemos que firmar un acuerdo de confidencialidad. Le idea del abuelo –aclaro.
-Tia Sonomy esto es demasiado –dijo refiriéndose al salario.
-Es broma. Es una empresa grande Sakura, con grandes responsabilidades en un mes me dirás que ganas poco –Rio.
-Me mando a buscar señora.
-Sí, Gracias por venir Shukishiro. Te presento a mi sobria, Sakura, Sak. Él es Yukito Shukishiro, trabajara contigo.
-Seré su asistente.
-¿Mi asistente? Tía, pensé que yo sería la asistente aquí.
-No querida, no con tus notas. Nuestro contador dos renuncio hace un mes, creo su propia firma –empezó a explicar- He estado buscando quien lo reemplace, Shikishiro era su asistente, te enseñara lo que necesites.
-¿Por qué no le dan la oportunidad a él? sabe el oficio por lo que veo.
-Sak cariño, hay cosas que es mejor discutir en privado –Su tono era más serio.
-No tía, esa es la principal razón por la que no quería venir –dijo poniéndose de pie- No quiero el puesto que le corresponda a alguien que se ha esforzado por él. Yo debería ser la asistente aquí.
-Señorita Kinomoto –Llamo su atención- yo me negué al puesto hace un par de semanas cuando me lo ofrecieron. Lo mío es mercadeo, solo estoy esperando la oportunidad para aplicar por el puesto.
-¿Enserió? –pregunto incrédula.
-Claro. Amamiya es una empresa importante, una marca conocida dentro y fuera de nuestro país, es el sueño de un mercadologó, al igual que el de un diseñador –Sakura miro a su tía. Esta sonrió.
-Enséñale su oficina –ordeno.
-Por supuesto. Me sigue señorita.
-Supongo –lo siguió por el pasillo hasta llegar a la que sería su oficina- Valla.
-El antiguo dueño era muy masculino, puede decorar a su antojo. Color de las paredes, muebles lo que guste –le dijo el joven parado tras ella.
-Gracias –dijo distraída.
-y bien ¿Dónde quiere comenzar? –iniciaron las clases con lo básico de sus funciones. Y cómo manejar el teléfono, lo que no fue nada confuso ya que trabajaba con un sistema parecido en Li y asociado. Le mostraba los últimos estados y en lo que estuvo trabajando desde que el contador salió de la empresa, era bastante ágil y conocía con mucho detalle cada proceso. Estaban concentrados cuando tocaron a la puerta captando su atención.
-Adelante –Tomoyo apareció tras la puerta con una caja en las manos.
-¿Qué tal van por aquí?
-Hola Tomi.
-Señorita Daidogi, un placer verla.
-Joven Shikishiro, ¿Cómo está? –le saludo con una sonrisa gentil.
-Muy bien Gracias.
-¿Estas son las cosa de mi escritorio? –pregunto la castaña.
-Sí, espero que todo este allí, Hiragizawa no me quito los ojos de encima y Li apareció.
-Esto no es mío –dijo refiriéndose a la caja de terciopelo.
-Li me la dio, dijo que sabrías y que lo siente –abrió la caja, era el collar de ámbar que vio en Hong Kong y no compro.
-Es una broma –ambos la observaron- Es un idiota –se dejó caer en la silla tras el escritorio.
-¿Que pasa Sakura? ¿Qué significa ese collar?
-El… –después de pensarlo empezó a hablar- me llevo al mercado para comprar suvenires, vi este collar en una de las mesas y me llamo bastante la atención porque tiene el mismo tono miel de sus ojos. No lo compre. No quería decirle que ya no tenía dinero –confeso avergonzada.
-¿Lo compro por ti?
-No me dijo nada –dijo negando con la cabeza- por eso se quedó atrás unos paso, yo creí que estaba cansado de tanto caminar. Significa que sentía algo por mí.
-No Sakura, ni lo pienses, recuerdas todas esas cosas que te dijo. Es un maldito. No merece tu atención, además está casado –le dijo su prima tratando de hacerla poner los pies en la tierra.
-Shukishiro –dijo levantando la vista- Podrías por favor traerme un té de menta.
-Claro –dijo esto salió de la oficina.
-Tomoyo –sus ojos se llenaron de lágrimas que pronto empezaron a salir.
-No por favor –Suplico.
-Creo que me gusta, me gusta mi jefe.
-Sakura No es tu jefe, ya no trabajas para él, Escúchame bien Sakura Kinomoto, es un hombre casado y no te vas a rebajar a salir con un hombre casado –se colocó a su lado- Eso no fue lo que te enseñaron tus padres. La abuela se revolcaría en su tumba si supiera que lo estas considerando. Así que yo tomare esto y lo guardare por ti –le quito el collar de las manos
-Tomoyo espera.
-No Sakura –fue tan fuerte que la impresiono- me quedare con esto hasta... no sé, hasta que crea que si lo necesitas –tomo la caja de donde salió y lo metió en su bolso.
