The Lustful Demigod
No me pertenece Naruto, el universo de PJO ni ninguno de los personajes y elementos de otras fuentes.
Capitulo 9
-Kushina, tus hijos son unos reverendos idiotas-fueron las acidas palabras que dijo cierta Kitsune de cabellos naranja justo antes de dejarse caer sobre su cama.
Para Kurama llegar a su habitación era sin duda alguna la mejor parte del día. No solo porque se trataba de un enorme y opulento recinto perfecto para su descanso, sino porque era el único lugar donde podía aislarse de los humanos y sus cosas, con la total seguridad de que no sería molestada.
A pesar de que era la única guardiana que gozaba de una residencia fija en un poblado humano, irónicamente ella era la que mas odiaba a la mencionada especie. No tenía ninguna historia cruenta con ellos, ni los consideraba una plaga absoluta como otros seres hacían. Ella simplemente los detestaba por lo hipócritas que eran.
Le fastidiaba como ellos no entendían que eran seres que podían albergar tanto luz como oscuridad. Le hartaba ese pensamiento que convencimiento que tenían de que todo lo que hacían estaba bien y la forma como pisoteaban a los demás sin el menor reparo.
Eran muchos los seres divinos que se enfurecían por esa actitud, pero Kurama tenía un especial enojo hacia los humanos debido a su habilidad particular. Ella podía percibir las emociones negativas de los demás. No importaba lo grande que fuera una sonrisa, si había algo malo por debajo de ella, la guardiana lo descubriría.
Por tal razón no le gustaba lidiar con quienes a su parecer siempre venían con segundas intenciones.
En lo que a ella concernía, su residencia seria en las profundidades de una recóndita cueva en una lejana y escarpada montaña. Sin embargo, ella tenía deberes que atender, así que no podía desconectarse del mundo como realmente quisiera.
Como Guardiana Kitsune su posición era particularmente importante entre todas las demás. No porque fuera la que poseía más Chakra, sino debido a que como Kitsune, ella era la sucesora de Inari, la diosa Shinto de la fortuna y la fertilidad.
A diferencia de muchos otros panteones, los dioses Shinto no se mantenían en estrecho contacto con la civilización moderna. Su costumbre siempre había sido la de legar a sus descendientes de las responsabilidades de su tiempo y la nueva era de los dioses que estaba en curso no lo había cambiado.
Inari no fue la excepción. Siempre había ejercido el control sobre sus áreas de dominios, pero una vez que una sucesora adecuada apareció, ella dejo su cargo.
Kurama al principio recibió gustosamente la posición, pues podía presumirla entre sus hermanas. Sin embargo, pronto se arrepintió ante todo el trabajo que le vino encima.
Los Kitsune son una especie muy popular. Siendo emisarios de Inari, los humanos creían que al relacionarse con ellos se podía conseguir buena fortuna. Esto no era del todo cierto, pues la verdad era que a los Kitsune les atraía la fortuna. No era que ellos la generaran espontáneamente.
De cualquier forma, se dio la situación en que todo el mundo quería tener a un Kitsune en sus templos. Estos garantizaban la presencia de visitantes y por lo tanto también la de ofrendas. No paso mucho para que la abundancia de estas hiciera que la codicia nublara el corazón de muchos al punto de que incluso se crearan falsos altares únicamente con la finalidad de explotar la enorme popularidad que tenían estos celestiales seres.
Kurama se puso furiosa con esta situación, al punto de que incluso considero poner en reclusión a todos sus hermanos y hermanas con el fin de ponerlos a salvo de los humanos. Naturalmente esta no era una medida que fuera del agrado de nadie, pero eran muy contados los que tenían el valor de contradecir a la poderosa Guardiana.
Quien al final puso solución a la dispuesta fue una mujer de nombre Mito Uzumaki. Como Kurama, ella compartía la visión de que se trastornado la finalidad de los templos y que era necesario hacer un cambio al sistema actual.
Al principio Kurama no se fio de su palabra, pues Mito pertenecía a una familia que era dueña de numerosos santuarios en Japón y sus alrededores, así que tenía intereses personales en el asunto. Sin embargo, cambio de aparecer luego de notar que ella era una humana cuyos pensamientos eran tan justos como sus acciones. Por ello acepto trabajar con ella para concertar un control sobre que santuario podrían albergar a los Kitsune de forma oficial. No se permitiría que un sitio de poca monta o con nefasto fines, albergara a los casi divinos seres.
Algunos se quejaron de la medida, tildándola como monopolizadora, pero Mito mostro su compromiso a la causa renunciando al privilegio de que los templos de su clan fueran residencia de algún Kitsune. Kurama, asombrada por ello, decidió recompensar a la Uzumaki con algo distinto. No dotaría a su familia de abundancia y fortuna, pero si se comprometía a ser tutora de sus futuros miembros a fin de que fueran tan justos como lo había sido Mito.
La Uzumaki acepto el ofrecimiento con gusto e hizo a Kurama un miembro honorario de su familia. No le exigió nada en particular, pero si le pidió que comprendiera que la naturaleza estaba lejos de ser perfecta.
Kurama entendió sus palabras conforme vio crecer y morir a miembros Uzumaki que si bien tenían un buen corazón como Mito, podían mancillarse fácilmente por el mal.
Un ejemplo había sido un muchacho de nombre Nagato. Un pacifista con nobles intenciones, que al final término cediendo ante el círculo de odio que mantenían los humanos en su sociedad.
Aun así, la Guardiana Kitsune se mantuvo con los Uzumaki sin el menor titubeo. Después de todo, a ella no le importaba si ellos eran santos o demonios. Simplemente deseaba que ellos fueran honestos consigo mismos y actuaran de acuerdo a sus verdaderos deseos.
Los Uzumaki cumplieron con ello siempre mostrándose como ellos decían que eran. Monstruos que no dudarían en aplastar a quien hiriera a uno de los suyos y amenazara su seguridad. Ellos en verdad no parecían humanos cuando peleaban y ese era otro aspecto que Kurama gustaba con ellos.
La Kitsune solo vacilo con la familia luego de que llegara un invitado bastante particular. Se trataba del joven Naruto.
El niño había sido producto de una aventura del esposo de Kushina con una diosa olímpica. Nada extraño en la presente sociedad, pero aun así fue todo un escándalo, debido a que Kushina era la actual líder del clan.
La verdad es que aunque ella se puso como una fiera al principio, al final tomo la situación de forma responsable, sintiendo pena por el pequeño. Como todos los semidioses, el fue abandonado por su progenitor divino, que en este caso había sido su madre, por lo que la Uzumaki tomo gustosamente el papel en cuestión.
Todo fue bien por un tiempo, pero las cosas empezaron a cambiar cuando el chico creció y empezó a mostrar sus habilidades. No las divinas, sino las propias de su ser. Como su padre, Naruto era un genio y no cabía duda que se convertiría en un magnifico shinobi en el futuro cercano.
Kushina sintiendo que sus hijos se verían amenazados, opto por hacer valer una promesa que realmente no tenía intenciones de hacer cumplir. Ella le dijo a Minato que se haría cargo de su hijo bastardo, pero que solo lo haría hasta una determinada edad. Kurama estaba al tanto que la Uzumaki no iba hacer cumplir lo acordado, pues al final se había encariñado con su hijastro. Su cambio de parecer fue porque se negaba a admitir que sus propios hijos eran basura.
No se trataba una expresión literal simplemente porque Kurama se contenía de no hacerlos añico. La Kitsune en serio no soportaba a esos mocosos.
Ambos eran petulantes a más no poder. Cosa nada rara en otros jóvenes que eran descendientes de un clan importante, pero el caso con ellos era que era solo perros que apenas sabían ladrar.
Menma se la daba de macho alfa, dándosela de fuerte y fiero. La verdad es que él era un cobarde que huía ante la menor señal de un conflicto que lo superase. Miina era un penoso caso donde los estereotipos se cumplían. Como su padre, era rubia y era el tipo de chicas que si no tenía un teléfono o un estuche de maquillaje a la mano, hacia una rabieta. Que no piense que ella era una luchadora. Si a ella se le rompía una uña, entraba en una crisis.
Kurama a veces se preguntaba si no habían confundido a los jóvenes y los Uzumaki eran los auténticos hijos de Afrodita, pues ellos eran lo que la mayoría esperaba de estos. Según recordaba, Naruto era un joven bastante capaz y energético. Siempre decía lo que estaba en su cabeza y aun cuando fueran disparates, no retractaba de lo que decía.
Lamentaba que él no fuera el joven que estaba entrenando. Entre la incompetente de Miina y el idiota de Menma, dudaba que en esta generación pudiera cumplir su palabra con Mito. De por si estaba molesta con Kushina por ceder ante las presiones sociales. Ella había hecho a un lado a su hijastro porque su persona quedaría mal si quedaba evidenciado que sus descendientes eran una decepción. Con el lejos, ella pensó que tenía una oportunidad de ponerlos en forma, pero por desgracia, ellos simplemente no daban la talla.
No se trataba exactamente de una situación de vida o muerte, pues la Kitsune no tenía ningún compromiso real con los Uzumaki, pero de todas formas ella quería conseguirle una solución a esta o tendría un mal sabor de boca por un buen tiempo.
*Knock Knock*
-Grrrr-el gruñido de Kurama fue audible para la persona que tuvo el atrevimiento de llamar a la habitación de la Guardiana.
Todos en el recinto Uzumaki sabían que no se debía molestar a la Kitsune a menos que se trata de un asunto de vida o muerte. No había ninguna en curso, por lo que había que destacar el valor que tuvo la mensajera que tuvo el atrevimiento de interrumpir el descanso de Kurama.
-P-pido disculpas por molestarle, Kurama-sama. Vengo a notificarle que tiene una visita.
-¿Una visita? No estoy esperando a nadie.
Incluso cuando tenía su residencia en el recinto Uzumaki, Kurama no usaba el lugar a su placer. Si alguien quería visitarle, debía hacer una cita con antelación, afín de preparar un lugar para el encuentro. Después de todo, su habitación era el único lugar que realmente le pertenecía.
-El está al tanto de eso, pero aun así pidió una audiencia con usted.
-….. ¿De quién se trata?
-Se trata del joven Naruto Namikaze.
-¿¡!?
Decir que la Kitsune no estaba impresionada por la repentina visita del rubio era un eufemismo. Hacían años que el chico no daba un paso por esos lares. Tampoco era como si fuera algo de extrañarse, pues él no era un Uzumaki y no mantenía buenas relaciones con su familia extendida. Las únicas cosas que se escuchaba sobre él eran cosas competentes a sus dotes como hijo de Afrodita. Aun cuando varios altos cargo del clan le veían mal por ser una mancha en la vida de la actual líder, habían algunas miembros que le tenían una especial estima.
Kurama estaba al tanto de Naruto cumplía a la cabalidad con su rol como hijo de la diosa del amor. Incluso como sucesora de Inari, no le competía tanto el asunto, pero sintió curiosidad por el hecho de que pidiera una reunión con su persona.
-Hazle pasar. Le recibiré aquí en mi alcoba.
-Entendido.
Naturalmente Kurama se preocuparía de buscar un mejor lugar para recibir a cualquier otra persona, pero hizo una excepción debido a que se trataba de Naruto. Conocía al chico desde que era un bebe, por lo que ya tenían un cierto nivel de confianza. Además, sin importar cuánto él hubiera crecido, el seguiría siendo un mocoso para ella.
[….]
Kurama no tardo mucho para tragarse sus palabras. Si tenía presente que Naruto había madurado en los últimos años, pero no creyó que el llegara a ser un hombre con semejantes alcances. A pesar de sus rasgos caninos, la Kitsune no era un perro y sus capacidades olfativas no eran tan afiladas. Aun así ella era capaz percibir todas las esencias que emanaban del joven.
Aun cuando la mayoría era provenía de lo que la longeva ser consideraba como chiquillas, Kurama tenía que reconocer que el había hecho todo un trabajo apareándose con tantas chicas. Múltiples esencias sobrenaturales estaban mezcladas con su ser, por lo que era apreciable que no simplemente había abusado de sus dotes divinos para engatusar a mortales. Que el también llevara encima el aroma de tres Kitsune daba una idea a Kurama de la razón de la visita. Le parecía increíble que alguien se tomara en serio ese estúpido rumor, pero entonces considero con quien estaba tratando.
-¡Hola, Kurama-chan! ¿Qué cuentas?-saludo Naruto animadamente, una vez que le dejaron en la habitación.
-¿Kurama-chan? Tú nunca vas a tratarme con respeto, ¿verdad?-dijo la pelinaranja con una ceja alzada.
-¿No fuiste tú la que dijo que te molestaba que te llamaran de otra forma?
-Eso fue con Menma. El tenía el atrevimiento de llamarme vieja zorra.
-Jeje. No lo culpes. Era solo un niño cuando te llamaba así.
-Como sea. ¿A qué debo tu visita, Naruto? Hace años que no te pasas por aquí, así como tampoco saludas o si quiera dejas un mensaje.
-Lo lamento. Sabes que a Kushina no le gusta que pase por aquí. Si logre venir hoy fue porque me entere de que saldría a una reunión.
-Y también debiste haber engatusado a algunas sirvientes. No se supone que deberían dejarte pasar.
-Así es. Fueron necesarias muchas preparaciones, pero lo valían. Después de todo hoy vine a tener sexo contigo.
-…. ¿Disculpa?
-Así como escuchaste. Vine a hacerte el amor. Voy a cogerte hasta que me aceptes como tu amante.
-… Naruto, ¿tienes presentes que destajado a incontables de hombres por querer sobrepasarse conmigo?
-No me cabe duda.
-¿Entonces porque de repente vienes con tan disparatada proposición?
-Ha sido una idea de mi madre. Dice que puedo obtener un gran poder si logro con todas las Guardianas.
-Eso es verdad, de cierta forma. Si logras que todas las Guardianas depositemos nuestra confianza y fuerza en ti, conseguirás un poder que te haría un dios entre los mortales.
-Bueno, realmente no me importa el asunto de la divinidad. El asunto es que si logro ganar una apuesta que tienen los Olímpicos, podre hacerme de algo que nadie más ha tenido.
-¿Qué?
-La virginidad de Atenea.
-… Déjame ver si entendí. Tú quieres usarme a mí y a mis hermanas, únicamente para ganar una de las estúpidas competencias que tienen los dioses y poder cogerte a la más estirada de los Olímpicos.
-No es que planee usarlas. Todas ustedes son muy hermosas y me sentiría honrado de ser su pareja. Especialmente contigo. Puede que no sea un Uzumaki, pero me considero digno de tu entrenamiento.
-¿En serio crees que Kushina permitiría eso?
-Mi plan es luego hacer que me acepte.
-Adivino. También planeas hacerla tu amante.
-Eso es correcto-dijo el chico esbozando una sonrisa.
Kurama entonces llevo una de sus manos al rostro y se apretó las sienes. Lo de ahorita había sido una charla suficiente para que le diera un aneurisma. Esa combinación de brutal honestidad y descaro era tan difícil de procesar que su respuesta fue una inesperada.
-Jajajajajajaja. ¡No puedo creerlo! ¡Tú en serio eres alguien único, Naruto Namikaze!-dijo al Kitsune entre carcajadas. – En verdad me impresiona que en tengas la valentía de decirme todo eso al rostro, sin siquiera mostrar el menor atisbo de duda.
-No tengo razones para andar con mentiras. Especialmente si se trata de ti.
-Supongo entonces que también que no soy alguien fácil-dijo Kurama mostrando las garras de una de sus manos. –Hagamos algo. Muéstrame la fuerza que has desarrollado en estos años. Si me impresionas, puedes que considere tomarte como un juguete con el que divertirme.
-Oh bueno. Me dijeron que tendría que ser de esa forma, así que andando-dijo el rubio asumiendo una estancia de batalla.
[…..]
Kushina llego a su hogar cansada y frustrada. Lo primero se debía al largo el viaje que debía hacer para llegar al pueblo donde residían los ancianos del clan. Aun cuando el cuartel principal de los Uzumaki se encontrara en Moonshine, los mencionados preferían un lugar más íntimo y tranquilo como las montañas.
Su lejana moraba se justificaba principalmente ante el hecho de que ellos no decidían cosas que afectaran el futuro inmediato del clan. Ellos solo tomaban decisiones cuyos resultados solían verse a largo plazo. Una de ellas era la elección de los candidatos a jefe del clan.
Esto era lo que generaba el segundo y mayor malestar a la pelirroja. Muy a su pesar, se le había notificado que sus hijos ya no eran elegibles para ser sus sucesores en la comandancia del clan.
No se trataba de que se estuviera considerando quitarle el puesto a ella. Sucedía que era una costumbre que se eligieran los candidatos con antelación, a fin de que se pudiera hacerse la sustitución de los jefes de forma inmediata ante cualquier eventualidad. Kushina era la candidata cuando su padre falleció prematuramente y por ello asumió el puesto a una temprana edad.
Ella había hecho fantástico trabajo desde su posición, pero por desgracia, se consideraba que sus hijos no daban la talla para ser elegibles. Aunque poseían una fuerza adecuada para los estándares Uzumaki, no destacaban lo suficiente como para merecer un puesto reconocido dentro del clan. Portaban el apellido y la sangre, pero no hacían nada para enaltecerlos.
Era una costumbre del clan que cada miembro desarrollara al menos una técnica o un sello durante su vida, siendo los miembros destacados aquellos que hacían múltiples contribuciones. Hasta ahora Menma y Miina no habían hecho nada de ello, por lo que eran considerados como miembros mediocres.
Aun cuando quisiera refutarlo, Kushina sabía que no tenía argumentos para defender a sus hijos. Ellos apenas si le ponían algo entusiasmo a sus entrenamientos. Para ellos era innecesario trabajar duro porque decían ya tenían un puesto asegurado. En verdad eran ingenuos. Claramente no habían prestado atención a sus lecciones sobre cómo funcionaba el clan y ahora estaban en una posición que los ponía a un paso de quedar en la calle si algo le ocurría a su persona.
Su prima Irene fue a quien le fue legado el derecho de sucesión y Kushina tenía por seguro que ella echaría a sus hijos del clan si se daba el caso en que ella asumiera el mandato.
Naturalmente Kushina no deseaba que ocurriera eso, pero como mujer precavida, sentía que lo mejor que podía hacer era buscar la forma de rectificar a sus hijos y hacer que se tomaran su entrenamiento más en serio, a fin de que si se daba una situación inesperada, ellos al menos podrían tener mantener una posición estándar con los suyos.
Era realista. Para que ellos pudieran readquirir su derecho de sucesión, tendrían que pasar años, ya que de ninguna forma ellos podrían conseguir el poder para ello en menor tiempo.
Kushina estaba en rumbo a la habitación de Kurama con el fin de pedirle que les diera un entrenamiento, pero ella tenía presente que la Guardiana no podría hacer milagros y que se la pensaría antes de hacerlo. Si le había enseñado algunas cosas, pero no era nada comparado con los otros estudiantes Uzumaki que la Kitsune había asumido. Un ejemplo claro era Shuichi. Tal fue su habilidad, que termino ganando el privilegio de ser convertido en un Kitsune. Sus hijos estaban lejos de ser alguien como él, pero la devota madre quería que ellos al menos tuvieran algo para su futuro. La cuestión ahora seria escoger las palabras adecuadas para convencer a la testaruda inquilina que tenía su hogar.
En verdad esperaba encontrarla de humor.
-¡Ahhhh! ¡Sí! ¡He sido una cachorrita muy mala! ¡Merezco ser castigada!
Como kunoichi experimentada, Kushina tenía un oído afilado. Si se concentraba adecuadamente, ella podía conversaciones en una habitación continua sin necesitar pegar su oído a las paredes. Por ello se quedo congelada cuando escucho tan peculiares gritos saliendo de la habitación de Kurama. Incluso cuando el sitio contaba con una televisión de última generación, dudosamente la Guardiana usaría el aparato para ver algún tipo de porno.
-¡Húndelo mas! ¡Usa tu verga para convertirme en tu perra!
La pelirroja limpio sus oídos, aunque sabía que esto no hacia ninguna diferencia. Sabia muy bien que era la voz de Kurama la que había escuchado, pero no se creía el contenido. No había forma en la que ella estuviera inmiscuida en "ese" tipo de acto. Ella era el tipo de personas que bostezaba sin el menor disimulo cuando trataba de hablar con ella sobre cómo era la relación con su ex-pareja o como le mortificaba la carencia de esta.
-¡Vamos! ¡Llena mi útero con tu fértil esperma!
Kushina no era del tipo de personas que espiaba entre las rendijas antes de inmiscuirse en una situación. Ella entraba de lleno y luego recapacitaba sobre sus actos. Por ello no lo pensó mucho antes de patear la puerta delante de ella, para ganar acceso a la habitación de la Guardiana Kitsune. La escena que consiguió le resulto completamente desconcertante.
No le impresiono encontrarla destrozada y con signos de que era el escenario de una pelea. Lo que le dejo sin habla fue el estado en el que encontró a Kurama.
Ella se encontraba en el medio de la habitación, suspendía en el aire por una serie de poleas hechas con sogas y kunai, las cuales la ataban al puro estilo bondage. Sus ojos se encontraban vendados y su cuerpo se encontraba por restringido por sellos que se enroscaban por su piel.
Sin embargo, no era sus ataduras lo que hacía que la Kitsune gritara de placer. El motivo de su charla sucia venia de la verga empalada en su intimidad, la era apreciable en el semi-abultado útero de la guardiana. Por el otro lado, el dueño de aquel pedazo de carne masculina no era distinguible debido a que era ocultado por las frondosas colas de la Kitsune.
Pasando por alto el hecho de que la situación parecía ser completamente consensuada, igual la Uzumaki levanto su voz.
-¿¡Qué demonios está ocurriendo aquí!?
-¿K-kushina?…. ¿E-eres tú? ¿A-acaso se cancelo tu reunión? –respondió Kurama arrastrando las palabras.
-En lo absoluto. Han pasado tres días desde que me fui.
-V-vaya. E-entonces ese el tiempo que ha pasado. Q-quien lo iba a decir-dijo la pelinaranja mordiéndose los labios.
Kushina por otro lado apretó los puños reconociendo que la Kitsune acaba de experimentar por un orgasmo. No. Juzgando por su apariencia, era pensable que ella había experimentado tantos que su capacidad de raciocinio había sido reducida.
Realmente no podía reclamarle, porque no estaba en condiciones para responderle, pero la Uzumaki si se molesto con la otra persona que estaba presente, quien aun con su presencia, no había dejado de joder el coño de la Guardiana.
-¡Tu! ¿¡Cómo osas mancillar a la venerable Guardiana que reside en nuestro respetable? ¡Identifícate antes de ser destruido!
-¿Es necesario hacerlo? ¿O acaso has olvidado mi rostro, Oka-san-respondió Naruto moviendo algunas colas de la Kitsune para mostrar su rostro.
-¡Naruto! ¿¡Que haces aquí!?
-¿Acaso no es obvio? Vine a tener sexo con Kurama-chan.
-¿¡Cómo!? ¿¡Porque!?
-Es algo largo de explicar. Una vez que recuperes la conciencia te explicare.
-¿Disculpa?
-Lo que pasa es que acaba de pisar una de las minas que cree-dijo el rubio para señalar el suelo.
Apenas Kushina bajo la mirada al suelo, se encontró con un sello purpura que se ilumino de forma peligrosa. Instante después fue sorprendida por una descarga.
[….]
-Urgh. ¿Qué ocurrió?-dijo Kushina conforme recupero la conciencia. Agito la cabeza para recomponerla, pero al intentar llevar su mano al frente para calmar la jaqueca que consiguió, se vio inmovilizada. -¡Que carajos!-expreso notando como no podía mover ninguna parte de su cuerpo.
La Uzumaki sudo frio cuando se percato que se encontraba completamente desnuda sobre la gigantesca cama que tenia Kurama en su habitación. Estaba acostada boca arriba, con los brazos doblados hacia su nuca y con las piernas flexionadas en una posición que la dejaba completamente expuesta. Todo provocado por finos sellos que no eran de su conocimientos.
-¿¡Qué demonios significa esto!?-reclamo la pelirroja al par que encontraba a su lado.
-Oh perfecto. Despertaste antes de lo esperado-respondió Naruto con una sonrisa.
El chico se encontraba frente a Kurama, quien se encontraba en una posición similar a la de Kushina, solo que con vendas en los ojos, orejeras y una mordaza de bola.
-Veras, Oka-san. Lo que sucede es que tengo presente que es imposible tener una conversación contigo. Una donde nos podamos tratar como los adultos que somos.
-¿¡Como quieres que la haya cuando haces esta tontería!?
-Crees que esto es una tontería, pero no lo es. De hecho es una meticulosamente planeada reunión de reconciliación.
-….
-Nuestra relación familiar se vio cortada bajo muy malos términos, así que hoy he venido con una propuesta para repararla.
-¿Retundiéndome contra mi voluntad? En verdad has perdido la cabeza.
-Simplemente estoy reconociendo lo testadura que eres.
-Como sea. Aprovecha el tiempo que te queda para hablar. Una vez que los habitantes de la mansión se percaten de mi ausencia, me buscaran y no quiero arruinarte la sorpresa de lo que te harán cuando te encuentren.
-Ese no será un problema-respondió Naruto despreocupadamente, hincado los hombros, para el desconcierto de Kushina. –Hay varias personas que me están ayudando y ellas se encargaran de cubrir tu indisposición.
-¿Qué?
-Solo digamos que hay quienes están disconformes con Menma y Miina, así que les interesa que tengas un cambio de actitud que permita que se les ponga en su lugar.
-Eso es ridículo. No hay nada que vaya a cambiar la visión que tengo de mis hijos.
-Allí entra mi idea. ¿Qué te parece tener otro heredero?
-¿Eh?
-El problema no eres tú. Son Menma y Miina. Se fueron por el camino equivocado y no son aptos para suplirte.
-Hmph. Eso no es cierto.
-Sí lo es. Ya Kurama me lo explico todo. Ella cree que ese par es un caso perdido. Realmente no quiero ser tan duro con mis hermanos, pero alguien como Kurama lo dice, es un hecho que tiene que ser verdad.
-Ellos aun tienen reparo. Un entrenamiento adecuado y ellos serán Uzumaki ejemplares.
-Tal vez alcancen eso, pero jamás serán aptos para ser lideres.
-…..
-Se que no quieres ser la última de tu rama familiar que lleve el puesto de líder, ¿así que dices sobre permitirme ayudarte a procrear un mejor heredero?
-¡De ninguna forma!-negó la pelirroja de forma tajante.
-¿En serio? Oh bueno. No es como si fuera a obligarte-dijo Naruto para entonces incorporarse en la cama y penetrar a Kurama.
La Kitsune gimoteó fuertemente ante la repentina entrada de carne en su intimidad, pero luego bajo el tono de su voz y sus gemidos se hicieron más tranquilos, conforme al tranquilo vaivén que le aplico el Namikaze.
-¿Cómo es que tu….?-dijo Kushina tragando saliva. -¿Cómo fue que lograste hacer que Kurama terminara en ese estado?-pregunto Kushina no a manera de de reclamo, sino por genuina curiosidad.
-Me alegra que preguntes-respondió el rubio sin detener su acto. –La cosa es que no fue sencillo. Requirió algo de preparación y fue algo doloroso-dijo el chico llevando su mano a la espalda, donde fuera de la vista de Kushina, estaban marcados algunos zarpazos.
Entonces Naruto procedió a explicarle a Kushina lo ocurrido hacia varias horas.
Fiel a su palabra, Kurama forzó al semidiós a un combate con todas las de la ley. El ambiente no era un problema, pues Kitsune con su inmenso poder hizo que las inmediaciones de la habitación se volvieran una pequeña dimensión donde ningún daño saldría a otra parte de la mansión.
La primera parte de combate consistió en Naruto escapando y midiendo el alcance de las habilidades de su oponente. Luego en cargo con los Ninjutsu que podía usar a distancia, aunque resultaron completamente inservibles contra las defensas de la Guardiana.
El par jugo al gato y el ratón por un rato, siendo claro quién era quien en esas circunstancias.
Eventualmente Naruto recorto la distancia y empezó atacar de forma cercana. Kurama creyó que el chico había perdido la cabeza, pero entonces empezó a darse cuenta de lo que había hecho el shinobi.
El planto trampas por toda la habitación. No solo del tiempo explosivo, sino también una multitud de sellos de diferentes efectos.
Fue su combinación lo que los hizo realmente efectivos, ya que en varias instancias el Namikaze combino sellos de amplificación sensorial con bombas de aturdimiento, lo que causo que la Kitsune bajara la guardia de forma inevitable.
Fue allí cuando la derrota de la Guardiana quedo sellada. Tanto literal como figuradamente, ya que Naruto puso sellos sobre el cuerpo de Kitsune para subyugarla.
-¡Eso no es posible! El poder de las guardianas es tan grande que los sellos no funcionan con ellas.
-Eso es solo medianamente cierto. Las Guardianas si pueden romper cualquier sello forzándolo con su Chakra, pero eso es solo si ellas quieren hacerlo.
-¿Qué quieres decir?
-Si ellas los mantienen voluntariamente, los sellos pueden permanecer.
-¿Por qué una Guardiana permitiría eso?
-No puedo responderte por todas, pero con Kurama si puedo darte una razón. Ella es una masoquista.
-¿Eh?
-No al nivel que solo el dolor le causa placer, pero si le gusta ser castigada-dijo Naruto dándole una nalgada a la Kitsune, lo que le hizo gemir. –A ella le gusta mandar antes que nada, pero supongo que también que ocurra lo contrario. Es gracioso si me lo preguntas.
-Imposible-respondió Kushina completamente anonadada.
-Créeme. No es lo más extraño que he visto.
-¿Si sabes que sus hermanas te mataran cuando se enteren?
-No lo harán porque si lo hacen, se quedaran sin su parte.
-Tu…. ¿Planeas hacer lo mismo con ellas?
-Así es. La razón exacta no es algo que te pueda decir en este momento, pero te adelantare que si logro hacerlo, conseguiré un poder sorprendente. Una prueba de ello es que ahora tengo la misma habilidad que Kurama.
-¿Te refieres a…?
-Sí. Puedo percibir sentimientos negativos y es curioso-dijo Naruto con una sonrisa. –En realidad no siento que tengas algo malo hacia mí.
Kushina aparto la mirada con vergüenza, pues fachada había sido desbaratada.
Como ella iba a odiar a Naruto. Le crio y cuido como si fuera su propio hijo. Únicamente le aparto porque su presencia le recordaba el mal trabajo que había hecho con sus propios retoños y porque temía el día en que su autentica madre hiciera presencia y lo reclamara como su vasallo. Era un hecho que sus acciones solo habían empeorado la cosas y le dolía que aun con todo, el hubiera vuelto a arreglar las cosas.
Aun así, Kushina guardo silencio ante la propuesta que le hicieron. Era impensable que la aceptara. Incluso cuando no compartían la misma sangre, en el interior ella aun veía a Naruto como su hijo. No era correcto que ellos se involucraran.
Lastimosamente para Kushina, la escena delante de ella era perfecta para jugar con su razón.
Naruto era muy parecido a Minato. Solo tenía una única y notoria diferencia, que se trataba de un aditamento masculino que estaba mucho mejor moldeado para el acto amoroso.
Con Kurama siendo la victima de esa monstruosidad, Kushina no pudo imaginarse verse en la misma posición. La Kitsune y ella no tenían una muy diferentemente complexión y el color de sus cabellos facilitaba la confusión.
Por un tiempo la Uzumaki logro mantener la compostura, pero el intenso apareamiento que estaban realizando los otros dos estaba mermando su aguante.
-Naruto…. ¿Acaso no planeas soltar a Kurama? Sé que es una Guardiana y todo, pero….-pregunto la pelirroja, un tanto preocupada por el bienestar de la mujer.
-Oh. Me parece que olvide mencionar ese asunto. Lo que sucede es que Kurama está algo abrumada de todos los deberes que tiene, así que me pidió que la ayudara para conseguir una sucesora-explico Naruto con naturalidad, a pesar de todas las implicaciones de lo que decía. -El detalle es que aunque ella es prácticamente una diosa de fertilidad, no sabemos qué tan buena es nuestra compatibilidad, así que planeamos seguir hasta que tengamos la garantía de que está embarazada. Ella me avisara cuando eso suceda.
En pocas palabras, seguirán por la eternidad, porque Kushina estaba segura que la mente de la Kitsune estaba hecha puré. Podía recuperarse, pero para ello necesitaría un descanso, uno que no sería concedido por Naruto a menos si alguien intercediera.
Si. Kushina lo pensó mucho y entendió que eso lo que tenía que hacer. No podía dejarse llevar por sus emociones, pero si actuaba por el bien de otra persona, todo lo que hiciera estaba justificado.
-Naruto, solo vas a lastimar a Kurama si sigues así-declaro la pelirroja. –Debes tomarte un descanso.
-No estoy seguro que pueda hacer eso. El poder que ella me ha dado tiene a mi cuerpo completamente energizado. Necesitare un o dos días más para que mi ímpetu se tranquilice.
-Entonces… ¿Por qué no me usas a mí como sustituto?
-¿Eh?
-Como líder del clan Uzumaki, es mi deber velar por el bienestar de Kurama y estoy dispuesta a hacer cualquier cosa por ello.
-¿Incluso tener sexo conmigo?
-Para ser un buen líder uno debe ser capaz de hacer sacrificios.
-Bien. Si tú lo dices-dijo el rubio con una pequeña risa. –Déjame terminar primero con esta ronda e iré contigo.
Si. Kushina tenía que actuar por el bien de su inquilina. El estomago de esta ya se había hinchando por todo el semen que había sido depositado en su interior. Este no había salido porque Naruto había mantenido su miembro dentro de ella y por lo tanto había actuado como tapón. La Uzumaki se pregunto por el destino de toda esa esencia viril cuando productor acabara, mas se quedo tranquila cuando vio que este puso un sello en el estomago de la Kitsune, causando que el liquido se quedara en el sitio, a pesar de que no había ningún impedimento físico para que saliera.
Con eso hecho quedaba claro que Naruto decía la verdad cuando declaro que estaba intentando preñar a la Kitsune.
Por esta razón, Kushina trago duro cuando el rubio se puso delante de ella y le apunto con su aun erguida verga. De por si era intimidante toparse con un hombre con una resistencia que superaba la usual Uzumaki, pero lo era más la posibilidad de toparse con un semental que tenía una alta probabilidad de concederle un nuevo descendiente.
Kushina no había escuchado que Naruto hubiera preñado a alguien, pero con Kurama presente, las posibilidades para ella, que por cierto estaba en días en no seguros, no apuntaban a su favor.
-¡Espera! ¡Lo he reconsiderado!-dijo la pelirroja en un intento para echarse para atrás.
-Sí. Estoy reconsiderar mi proposición-dijo Naruto clavando su verga, en la muy húmeda vagina de su madrastra.
Ella quiso reclamar y aclarar que no era lo que había querido decir, pero prefirió olvidarlo todo una vez que consiguió algo que pudo calmar las ansias que le habían estado comiendo. No las que obtuvo desde que despertó en esa cama ajena, sino aquellas que habían estado incomodando desde hacía varios años.
-Sí. Definitivamente es más grande que la de Minato-pensó la pelirroja mientras su útero era llenado.
A partir de allí, Kushina perdió el paso del tiempo. Como Naruto estaba intimando con ella en sustitución de Kurama, el le trato con el mismo ímpetu con el que había estado tratando a la Kitsune. No hubo juego previo y las charlas pararon. Ellos solo continuaron apareando como animales por un tiempo indeterminado.
En algún momento, la Uzumaki se vio despojada de sus ataduras, pero eso no evito en lo absoluto que ella siguiera con el acto. Por el contrario, solo incitaron a que ella participara más activamente.
Kurama fue testigo de eso, cuando luego de un rato, logro recobrar el conocimiento y vio a la líder Uzumaki cabalgando la verga del chico.
-Vaya, Kushina. Pareciera que por fin has entrado en razón y dejas de engañarte a ti misma.
-¡A-así es! ¡A-amo a Naruto! ¡S-siempre lo he hecho!
-Te felicito por aceptarlo. Sobre todo porque parece que también te determinado a conseguir algunos sucesores con él.
-¡S-si! ¡V-vamos a tener muchos hijos!
-En ese caso, como ambas tenemos la misma intención, porque no haces algo bueno el facilitas esa conveniente técnica que tiene tu familia.
-¡E-eso hare! ¡Q-quiero que el fértil esperma de Naruto llene todos mis agujeros!
-Tranquila, Oka-san. Me asegurare de hacer eso-dijo el chico con el pulgar en alto.
Mientras tanto, en un lugar elegante y majestuoso lugar, una cierta diosa llevo un bombón de chocolate a su boca antes de dibujar un corazón de labial en la foto de una Kitsune en particular.
Saben que es gracioso, que haya escrito este capítulo y que precisamente al final me dé cuenta que curiosamente el capitulo 9 es donde la "Kyubi" es conquistada. Si lo hubiera planeado, no me hubiera salido.
En fin. Espero que la espera valiera la pena. Era un capitulo difícil por varios motivos, pero el resultado final me dejo complacido.
Por cierto, lamento no haber dado una buena descripción de la apariencia de Kurama en el capitulo, pero aquí les va. Ella es básicamente la de un fem Gaara. Es decir, en su estado tranquilo ella tiene una expresión seria que muestra pocas emociones. Sus ojos tienen unas notorias sombras negras y su cabello es igual de puntiagudo, aunque un poco más largo y naranja. Su cuerpo no es especialmente exuberante, porque a diferencia de otras Kitsune, ella no está interesada en conquistar personas con riquezas.
kakaroto22: Gracias.
Mario RE: Es correcto. A parte de lo mencionado, su poder es básicamente es ser Naruto. ¿Es necesario explicar más?
Wildboy: Sorry por la tardanza. Aquí tienes una continuación de los planes de Afrodita.
Ronnylop: Lamento lo tardado. Espero que esto compense.
romanf726: Gracias. Se hace lo que se puede para darle algo fic aparte de los lemon.
Yahiko 8D: Gracias. Aquí está la continuación.
Y con estos reviews respondidos, creo que puedo alcanzar algo de paz y continuar con otras actualizaciones. Perdonen los retrasos. El tiempo y el trabajo simplemente no me perdonan.
Hasta luego.
