Bueno, ha pasado un tiempo. Me tomé un descanso, por así decirlo; la vida es jodida a veces, pero ni modo. Lamento la espera, igualmente.
*Ninja Britten 11: Ya viene la tan ansiada respuesta de You. Ya la sabes, pero espero la disfrutes. Muchas gracias por leer!
*Nitsuy: Todos queremos que Dia calle a Chika con un beso, pero lamentablemente eso está aún muy lejos. Gracias por leer y por tu apoyo!
"Tienes todo lo que no me gusta"
Capítulo 8:
La pared de hielo.
You le llevó paletas de chocolate a Kanan cuando su padre la castigó por dos semanas. Era injusto que a un niño le impidieran comer tal manjar. Hizo lo mismo por Kanan cuando su padre le prohibió jugar cierto videojuego por las habladurías que lo acusaban de violento; la amante de la natación la invitó a jugar en su casa cada que podía, bajo la excusa de que ayudaban a Yoshiko a estudiar. De igual manera, junto al ángel caído ayudaron a su amiga fan de los delfines con su miedo escénico.
Cuando Minako y Rana, senpais del trío, molestaron a Yoshiko, ella se fue junto con Kanan a golpes contra esas chicas. Desde ese momento cada que el ángel caído pasaba, las chicas no se atrevían a mirarla siquiera.
You podría dar lo que fuera por esas dos pequeñas tontas de cabello azulado.
— You... Por favor...
— ¿Qué ocurre, Yoshiko?
— Intenta salir con Hanamaru...
Pero nunca pensó que su amiga le pediría algo así.
— ¿Intentar...? Yoshiko, ¿entiendes qué es lo que me estás pidiendo? No puedo hacerle algo así a Maru... Incluso si ella quiere tener algo conmigo— frunció el ceño—, no soy... no soy la mejor persona para alguien como ella. La quiero, pero no me interesaría si se lastima por su enamoramiento hacia mí.
— Ella sería la persona más feliz si lo haces, no importa si es por un tiempo pero...
— No, lo siento— la interrumpió su amiga — . Hay muchas cosas de las que sé que me arrepentiré en el futuro, pero jugar con Hanamaru no será una de ellas.
— ¿Y si te terminas enamorando de verdad de ella?
— Es algo que no quiero averiguar, no quiero a nadie, no quiero estar con nadie, ¿estás segura que estarías bien si eso llega a pasar de alguna manera?— el ángel caído no supo qué responder ante esa pregunta — No quiero sonar cruel, pero podría engañarla al día siguiente porque se me olvidaría que estoy con ella.
— Yo...— Yohane sabía que lo que pedía era demasiado, incluso para ella.
— Lo siento, pero no lo haré— You se separó un poco de Yoshiko, avanzando hacia las escaleras para bajarlas —. Te dejaré pensar un momento. Lo siento.
La chica de cabello azulado no le dirigió la palabra, mucho menos la mirada. Una parte de ella se sentía mal, porque a pesar de que sabía que la persona que amaba, no podría tener una oportunidad con la chica que le gustaba... No pudo evitar que el alivio llenara su corazón, esto, acompañado de una pequeña esperanza, la hicieron sentir asqueada de sí misma.
— Así que esta es la verdad acerca de estar enamorado... ah.
Fue la primera vez que no se reunió con sus amigas al final de la escuela. Kanan había querido ir con la co capitana del equipo de natación, pero You sabía que Yoshiko era quien más necesitaba a alguien a su lado. La pequeña marinera no se sentía mejor, pero no podría hablar con sus amigas hasta que el ángel caído ordenara sus ideas... Salir con alguien sólo por pena era demasiado bajo, aún para alguien como ella.
Por otro lado, Riko había visto caminar por ahí sola a la ojiazulada. Le extrañó bastante tal hecho, ya que se suponía que algo había sucedido con una de sus mejores amigas, hasta donde tenía entendido. Entonces... ¿por qué no estaba a su lado?
¿Debería acercarse a preguntar?
¿Qué le diría?
Watanabe se veía decaída, podría ser que incluso algo enojada... o quizá, contrariada.
— ¿Mal día?— dijo al fin, cuando se cruzaron por el pasillo.
— Mal momento, diría... Um...— You entrecerró los ojos, intentando darle a su cerebro el espacio que necesitaba para recordar a la chica frente a ella.
— ¿Qué pasa? — la mirada de la peligrisácea era tan intensa, que Riko se sintió un poco expuesta.
—¿Cómo era que te llamabas?
El hecho de que no recordara su nombre, o siquiera su apellido, molestó a la chica, la cual se cruzó de brazos con el ceño fruncido.
— Riko Sakurauchi, pero no me extraña que no lo recuerdes, seguramente las integrantes de tu harem te mantienen con la mente ocupada.
La mención de "su harem" le hizo recordar lo que le había dicho a Yoshiko: "No soy la mejor persona para alguien como ella".
— No tengo un harem... — dijo entre dientes, intentando no sonar grosera. Aunque en su interior algo en ella la culpaba por varias cosas, esa persona no tenía la culpa de haberla hallado en un mal momento.
— ¿Entonces esas chicas aparte de Kanan y Tsushima, que te siguen a todos lados, son tu séquito o algo así?
— Tampoco lo son, simplemente están conmigo porque... porque...— ¿Por qué estaban con ella? ¿Interés? ¿En qué? ¿Amabilidad? Cualquiera podría ser amable con ellas... Al final concluyó con amargura que si bien estaba rodeada de personas, las únicas que valían realmente la pena eran Kanan y Yoshiko.
Y Yoshiko estaba sufriendo por su culpa.
— You— una voz cantarina se escuchó detrás de ellas—. Hola, ¿cómo estás?
— Te ves terrible, mírate nada más— otra chica se sumó a la plática.
— Si bueno, te dejo con tus... amigas— Riko se dio media vuelta y caminó con premura por los pasillos, hasta volver a su aula.
— Chicas... las veo después— se despidió You, sin dejar que le respondieran.
Ya dentro del salón de clases, recogió sus cosas y revisó su celular, encontrando un mensaje de Kanan:
From: Kanan Dolphin.
Oye, he regresado con Yoshiko, tal como me pediste, pero si me necesitas llámame, estaré pendiente. Te quiero, las quiero a ambas, espero pronto todo sea como antes.
— You...— escuchó una voz detrás de ella.
— Maru, ¿estás aquí desde que terminaron las clases?
— Algo así. Ayudo en el club de literatura.
— Oh, sí... entiendo.
La más baja notó la mirada triste de su amiga. No podía escapar a sus ojos, e inmediatamente conectó lo ocurrido con el ángel caído a esos ojos preocupados; si algo sabía, era que nada podía poner mal a You si no tenía que ver con Kanan, Yoshiko y su padre.
— Sobre mañana... está bien si no quieres salir— Hanamaru apretó su suéter—. No sé qué pasó con Yoshiko exactamente, pero creo que necesita tu ayuda.
La cara de la chica de ojos ambarinos reflejaba culpabilidad y ansiedad, cosa que You notó inmediatamente. No sabía si eso significaba que sabía de los sentimientos de su amiga, pero fuera por lo que fuera, intentaría calmar el ambiente.
— No, tranquila— salir solamente ambas no era una opción, sobre todo ahora que sabía de los sentimientos que Hanamaru tenía hacia ella —. Te avisaré si todo sigue en pie, ¿sí?
— Está bien— Hanamaru se removió en su lugar. Quizá no era buena idea preguntarle, pero quería tener al menos una pista de los que pasaba —, ¿sabes qué pasó con Yochan?
You se tensó al escuchar aquel nombre.
— No... Pero ustedes dos hablarán después— la chica de ojos azules tomó sus cosas y, tras despedirse de la castaña, se fue.
— Entonces, Tsushima está enamorada de Kunikida, but she is in love with You— concluía Mari, mientras acariciaba el cabello de Kanan.
¿Por qué estaban así?
La chica de ojos color violeta dejó a su amiga en su casa, había querido pasar la tarde con ella, pero Yohane no se lo permitió. Le dijo que tenía algo que hacer y no dio cabida a las insistencias de Kanan.
Por otro lado, la amante de los delfines estaba preocupada. Si ese problema llegaba a más, era posible que su amistad nunca volviera a ser la de antes. Caminando sin rumbo, llegó al mismo lugar donde había estado esperando a Mari todos esos años, y justo, para su sorpresa, su sirena se encontraba ahí. La rubia entendió con ver el rostro de Kanan que necesitaba hablar, así que bajaron a la playa, y a pesar de la renuencia de la ojivioleta, la invitó a recostarse en su regazo.
Y así fue como Kanan comenzó a contarle los hechos de su ajetreado día.
— This is so sad...— expresó con pesar la chica de ojos amarillos.
— Lo sé, y... no se me ocurre nada que pueda ayudarlas.
— Kanan... Hay cosas que solo se pueden arreglar entre dos— Mari tomó el rostro de su amiga y la hizo fijar esas amatista que poseía por ojos en ella —. No te mortifiques, sólo puedes apoyarlas y eso basta.
— Gracias Mari— dijo la peliazulada mientras tomaba la mano de la rubia, la cual acariciaba su mejilla.
De alguna manera, esa plática la había ayudado. Y no era para menos, Mari siempre sabía qué decirle, era así desde pequeñas, y aunque había intentado devolverle el favor escuchándola acerca de su relación familiar, nunca había podido expresarse como hubiera querido... Simplemente era mala para esas cosas. El brillo del sol en los ojos zircones de la rubia le brindaron la calidez que pedía. Sonrieron la una a la otra, aunque no querían admitirlo, algo dentro de sus corazones les decía que la respuesta a todas sus dudas estaba en solo algunas palabras, o quizá... En acortar los 23 centímetros que alejaban sus rostros. Pero, tal como si de imanes con polos iguales se trataran, se alejaron poco a poco, intentando mantener la compostura; Mari se limitó a recargar su cabeza en el hombro de Kanan, mientras acariciaba su mano.
From: Yohane (Yoshiko xD)
Oye... ¿está bien si voy a tu casa?
From: YOUsoro
¿Estás mejor, Yochan?
From: Yohane (Yoshiko xD)
Un poco, quiero hablar...
From: YOUsoro
Yo voy, llego en 20.
El ángel caído guardó su celular y se recostó en su cama. Había llegado un punto en que Yoshiko se sentía avergonzada por su proceder de ese día, pero lo hecho, hecho estaba, y ahora solo quedaba asumir la responsabilidad de sus actos: Se disculparía con You por la manera en que la trató en un principio... y hablaría con Hanamaru.
También tenía una nueva resolución, le había prometido a la castaña que la ayudaría, eso no iba a cambiar. Sabía que la dulce miel de Maru, podría envolver el amargado corazón de su amiga, así como lo había hecho con el suyo. En cuanto a ella... ya lo pensaría después. Si se detenía a pensarlo más, podría terminar por echarse para atrás y dejar a su little demon preferido varada en mitad del escenario; y la verdad, era que no quería dejarla sola.
El timbre sonó, anunciando la llegada de su ansiada visita. Abrió la puerta y sin mencionar nada, se fue encima de ella, estrechándola en un fuerte y efusivo abrazo.
— ¿Yochan?
— Lo siento...— creyó que sus lagrimales debían estar secos, pero ver a la pequeña marinera y el que la llamara de forma tan familiar, la hizo llorar de nuevo. La invitó a pasar a su casa con la mirada, y se detuvieron a hablar en el comedor.
— Tranquila— You le devolvió el abrazo con la misma fuerza que el ángel caído, ella también lo necesitaba, quizá demasiado —. Yo también lo siento...
— No... no tienes la culpa de lo que pasa, nadie decide de quién se enamora... Y el que seas la persona que Hanamaru quiere, no es tu culpa en absoluto— dijo mientras la miraba de manera intensa, pero cariñosa.
— Pero bueno, como te he dicho, yo no siento nada por ella que no sea amistad.
— ¿Estás segura? ¿Nada?— preguntó Yoshiko, desilusionada.
— Nada más allá de lo que tenemos ahora.
— Pero...
— Yochan— la ojiazulada miró con seriedad a su amiga —. ¿Por qué insistes tanto?
— Yo... quiero verla feliz...
— ¿Y por qué no intentas hacerla feliz tú en lugar de simplemente rendirte?
― Creo que en cierta forma me estoy protegiendo— sonrió con pesadez—... Si sé que está con alguien con quien yo no podría competir... quizá pueda resignarme.
— ¿Y por qué hacerlo?
— Yo... no lo sé. Sabes que mi suerte siempre ha sido mala... no tengo muchas esperanzas en que si hago algo, funcione.
— Bueno, como escuché por ahí: Si quieres hacer algo, hazlo, y si tienes miedo, hazlo con miedo— la ojiazul sonrió —. No tienes nada que perder, incluso si te rechaza, al menos podrás sacarte del pecho ese amor que te duele tanto, en este momento nada te detiene de pelear por su corazón.
Yoshiko lo pensó un momento.
— ¿Pelear por ella...?— susurró.
— Hanamaru me preguntó si sigue en pie la salida de mañana. Ya que iremos todas, junto con las amigas de Mari, deberías intentarlo— las amigas de Mari... Eso le hizo recordar la conversación que tuvo con Riko, no pudo evitar fruncir el ceño.
— Vi eso. ¿Alguien te molestó?— preguntó Yoshiko al ver el cambio de expresión de su amiga. Ya había sido suficiente de ella.
— Nada, tuve un encuentro desafortunado con... con...— ¿Cómo era que se llamaba?
— ¿Con?
— Una de las amigas de Mari.
— ¿La gritona?
— ¿Qué?— You rió al entender que hablaba de la chica de ojos rojizos —. No.
— ¿La tímida?
— No— eso distaba mucho de Riko. ¡Ella! —. Riko... Sakurauchi.
— Ah, la que te odia— rememoró los momentos con la pianista.
— Veo que no lo oculta— You sonrió ante la afirmación de su amiga. Sabía que la pelirroja no la tragaba, pero vaya que debía ser un sentimiento fuerte para que el ángel caído lo notara tan rápido.
— Para nada, siempre que te ve parece molesta.
— Sí, eso parece...
— No había pensado mucho acerca de eso, pero un día la vi rabiar y su aura asesina me hizo sentir que estaba en el mismísimo averno.
— ¿Cuándo?
— El día después de que Kanan se encontró con Mari, ya sabes, cuando se acercó a disculparse.
No recordaba mucho de ese día, tenía a dos chicas encima de ella preguntándole cómo mejorar su nado y admirando lo firme de sus músculos. Intentaba repasar qué era lo que pudo haber molestado a la pianista, pero no encontró respuesta.
— Bueno, dejando eso de lado, ¿quieres intentar conquistar a Maru?
El ángel caído borró su expresión calmada y la cambió por una de temor.
— No lo sé...
— Sería una buena oportunidad esta salida, así podrías ir acercándote a ella, ya sabes, porque siempre parecías distante con ella en un principio... Quizá piensa que no te cae bien.
— Pero yo nunca...
— Lo sé, pero sabes cómo es ella. Tu timidez podría haberla confundido con indiferencia. Mira, sólo no te rindas, si vas a hacer algo, hazlo bien.
— Creo que... podría tratar— decidió la peliazulada, intentando hallar coraje en las palabras de su amiga.
— Bueno, entonces le diré que sí salimos todas mañana— sonrió mientras sacaba su celular para mensajear a Hanamaru. Una vez acordó con ella hora y lugar, decidió avisar a todas las chicas. Bueno, excepto a una... para empezar, no tenía su contacto.
To: Takami Chika.
Mañana nos veremos en la estación de Numazu a las 9, avísale a Sakurauchi por favor.
Ah, ¿puedo pedirte un favor?
From: Takami Chika.
Vale, y claro, dime.
To: Takami Chika.
No le digas que recuerdo su nombre. Ya entenderás.
From: Takami Chika.
Hahhaha vale, hasta mañana.
De una u otra forma, You se quería vengar por lo que había pasado en el pasillo, y ya que Riko parecía molestarse si no recordaba cómo se llamaba, decidió usar esa carta para divertirse.
Ver a Yoshiko sonreírle de nuevo la llenó de alegría. Habían pasado ese obstáculo y su amistad no se había visto afectada. Después de arreglar todo y motivar a su amiga para el día siguiente, la ojiazul regresó a su casa con los ánimos renovados.
Su amiga comenzaría a acercarse a Hanamaru y You la ayudaría con todo lo que pudiera, no había forma de fallar.
Al menos ese era el plan, pero había algo con lo que no contó.
— Hana...— apenas alcanzó a decir la mitad del nombre de la chica frente a ella.
— You...— la chica de cabello castaño la había llevado a algún lugar, casi corriendo, y ahora estaba encima de ella, besándola. Tenía más fuerza de lo que parecía.
Intentó huir del beso, pero al ladear su cara, sólo dio paso a que Maru besara su mentón y comenzara a acercarse más a ella. Esto estaba mal... demasiado mal, y cada toque de la castaña le quemaba el alma, pues en ese tacto, la traición al ángel caído le quemaba peor que cualquier otra cosa que hubiera vivido en su vida. El miedo dio paso al enojo, así que, sin cuidado alguno, empujó a la chica de ojos ambarinos lo más fuerte que pudo.
— ¡He dicho que basta!— no le haría eso a su mejor amiga —. Tenemos que hablar, Hanamaru.
La chica pareció no entender, incluso se veía algo asustada.
— Bien— tartamudeó, intentando recuperarse de la impresión. La mirada de You transmitía furia; pensó en si había llevado las cosas demasiado lejos.
— Quiero dejar algo en claro: Yo no siento nada por ti que no sea amistad, y nunca me sentiré diferente. Te aconsejo que te alejes de mí si quieres algo más que lo que tenemos ahora.
El corazón no se rompía literalmente, pero esa expresión sería ideal para lo que Hanamaru sintió en el pecho al escuchar esas palabras de boca de You, mientras miraba cómo sus zafiros se transformaban de un cálido mar, a hielo filoso y duro.
