[Jaque Mate]

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Félix aún no acaba de entender qué era lo que había visto en el teléfono de Marinette. Lo primero que apareció fue la cámara. Él pulsó el botón para ver la galería y se encontró con un gran número de fotos. A primera vista, Félix no podía identificar lo que estaba viendo. Después, él analizó mejor el fondo de la imagen. Marinette había fotografiado la parte histórica del teatro, se trataba del lugar que justamente se encontraba en la parte que él había saboteado.

Atrás había quedado su intención de ser gentil y sútil con ella. Gabriel Agreste estaba en lo correcto. Marinette era muy particular. Él no entendía por qué se estaba obsesionando con aquel accidente. Ese no era su asunto, no le correspondía investigarlo, y aún así, algo le decía que ella podría estar peligrosamente cerca de alguna resolución.

Félix se sintió completamente frustrado. Marinette no sólo se seguía rehusando a salir con él, sino que ahora era una amenaza aún mayor. Nada disfrutaría más que enseñándole a aquella cursi y estúpida niña quien estaba a cargo. Era irónico, pero aquel reto lo hacía sentirse mucho más interesado que antes. Hasta el momento, Marinette no era nada más que una cara bonita, pero aquello la hacía mucho más especial.

El teatro no cerraría sino hasta las nueve, por lo que tenía un par de horas para solucionar aquel desastre. Afortunadamente, Félix no tenía la menor idea acerca de a dónde había ido a parar Adrien. Probablemente, ya se encontraba de vuelta en casa. Él caminó hacía la galería de arte, la que se encontraba completamente vacía. Félix sacó su teléfono y le mandó una nota de voz a lila Rossi. Ella lo había metido en aquel problema, y ella tendría que ayudarlo a salir, después de todo, estaba haciendo todo aquello únicamente siguiendo sus consejos.

– Lila– comenzó – habla Félix, tengo un grave problema. Creo que Marinette ya sabe que yo causé el accidente en el teatro. Encontré fotos en su teléfono, ella sabe que yo corté las cuerdas del saco de arroz. Por favor, llamame, o te prometo que habrá consecuencias.

Según la aplicación de mensajería, ella escuchó la nota de voz inmediatamente, y en menos de un segundo, una llamada entró a su celular.

– Tiene que ser una broma – dijo Lila alarmada.

– No lo es. Marinette tiene las fotos– contestó Félix quien procedió a contarle la forma en que había encontrado aquellas imágenes. – Puede que ella no lo sepa, parecía muy amigable.

– ¿Qué tan amigable? – preguntó Lila. – ¿lo suficiente para que puedas manipularla?

– No lo sé – dijo Félix.

– ¿Acaso has estado perdiendo el tiempo? – preguntó Lila furiosa – se suponía que para este momento ya deberías haber ganado algo de terreno.

– ¿Disculpa? – preguntó Félix ofendido – no me parece que tú hayas hecho la gran cosa – dijo.

– Escúchame bien – comenzó nuevamente Lila, quien ya sonaba más calmada y controlada – vuelve a donde todo empezó, tal vez puedas encontrar una forma de chantajearla o algo por el estilo. – dijo Lila.

– S-si si, eso haré– aceptó Félix antes de colgar el teléfono. Él se quedó mirando la pantalla por algunos instantes. Después, lo guardó en su bolsillo y se frotó el rostro con fuerza, como si esto lo pudiera despertar de aquella pesadilla. Este asunto lo estaba desbordando, era mucho más grave de lo que él jamás se hubiera enfrentado. Desafortunadamente, él no podía hacer aquello sólo, necesitaría ayuda.

La jugadora más débil e insignificante de todo aquel juego estaba comenzando a sacar sus fichas y a ponerlas en el tablero, demostrando con ello que en realidad siempre había sido una de las contendientes más fuertes.

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Adrien caminó al lado de Marinette mientras que finalmente se ocultaba el sol de verano. Ambos descendieron hasta el Sena, en donde buscaron una de aquellas playas en donde vendían comida callejera. Marinette no tenía apetito, pero Adrien estaba muy nervioso, por lo que decidió comer dos salchichas alemanas y un helado en menos de veinte minutos, mientras que ella lo miraba entre horrorizada y divertida.

– Lo siento– dijo Adrien mientras que se limpiaba el labio inferior de los restos del helado de chocolate que había acabado de comer.

– Tienes hambre, deberías comer– dijo Marinette encogiéndose de hombros.

– ¿No permitirás que te invite a comer algo? – preguntó él mientras los dos caminaban por el sendero.

– No tengo hambre – dijo Marinette dedicándole una sonrisa nerviosa. Adrien sabía que ella estaba triste, seguramente había interpretado la forma brusca en la que la apartó como un rechazo.

– Marinette, voy a ser muy honesto contigo – dijo Adrien quien fue sintiendo su garganta secarse conforme comenzaba a pronunciar aquellas palabras. Mientras que miraba al suelo de concreto – yo quería besarte, aun quiero besarte, si es que tu me lo permites.

– Y-Yo y-o s-si, no sé...– comenzó a balbucear Marinette, pero Adrien decidió continuar, ya que quería decir por completo su parte antes de que ella finalmente decidiera rechazarlo.

– Pero no es sólo eso. Yo llevo bastante tiempo teniendo estos sentimientos por tí. Creo que la primera vez que me di cuenta de esto fue cuando hicimos ese viaje a Nueva York.

– ¿D-desde hace tanto? – preguntó Marinette completamente nerviosa. – ¿K-Kagami? – tartamudeó Marinette.

– Creo que Kagami lo sabía, ella siempre lo supo, desde que nos conocimos, lo primero que hizo fue interrogarme sobre nuestra relación. Después en la pista de hielo, también lo hizo. Era imposible engañar a Kagami. Ella conocía mejor mis sentimientos mejor que lo que yo siempre lo hice. – dijo Adrien sintiendo nostalgia por el día en el que ella había decidido terminar con él.

Kagami dijo que amarlo había sido una forma de engañarse a sí misma, cuando ella sabía que no había punto en aquella relación desde el inicio. En opinión de la misma Kagami, ella se había equivocado al tomar aquello como una competencia más, algo que unilateralmente había que ganar. El problema, es que nunca contó con que los sentimientos de Adrien nunca cambiarían, es más, se harían más claros con el paso del tiempo, y la balanza no se inclinaba a favor de ella.

Kagami le rompió el corazón, pero no de la misma manera en la que lo hizo Ladybug. Lo lastimó mucho saber que él no había podido ser esa persona buena que siempre pretendió ser. Nunca trató los sentimientos de Kagami con el respeto que ella se merecía. Todo lo contrario, él simplemente había aceptado su amor porque era fácil. Ella encajaba en la sociedad en la que se mueve su familia, y en los intereses de su padre. Él no anticipó con que sus sentimientos por Marinette cada día se profundizaban más y más, al punto que verla con otra persona ya le resultaba doloroso.

Ver a Luka y Marinette fue incómodo desde el inicio. Él aún recordaba el encanto de Luka, y la forma casi de cuento de hadas en la que la había ayudado a ponerse de pie en aquella pista de hielo a la que fueron juntos. Adrien no podía decir que estuviera celoso en aquel momento, pero se sintió completamente sorprendido por el hecho de que alguien hubiese tenido aquel efecto en ella. Sin embargo, con el paso del tiempo, verlos era poco menos que una tortura.

Luka y Marinette compartían intereses en común. Los dos tenían personalidades artísticas, que necesitaban una vía de expresión, y Adrien no podía dejar de pensar que él nunca tendría espacio en el mundo de Marinette de la misma manera que lo hacía él. Como pareja, ellos tenían un aura de perfección que los cubría a donde quiera que fueran. Luka era aquel chico cool, trabajador y extremadamente carismático que él nunca sería. En comparación, Adrien simplemente era un niño rico, sin mucho más talento que sonreír para un montón de fotos tratadas con photoshop.

Marinette y Luka terminaron el día siguiente de una fiesta. Adrien no sabía con exactitud qué había sucedido, fue un poco después de que Kagami hubiera terminado con él. Adrien recordaba haber bailado un par de veces con Marinette, en las que probablemente había sido un poco más cariñoso con ella de lo que debía, por lo que ella se separó de él, luego de decirle que lo mejor era que se separaran. Aquello le rompió el corazón, pero también lo llenó de culpa, ya que Marinette le dijo que no deseaba lastimar los sentimientos de Luka.

Después, él los vio pelear en la cubierta del barco de la familia Couffaine. Adrien quiso intervenir al ver el rostro congestionado de Luka mientras le hablaba a Marinette, ya que tenía la impresión de que se encontraba por gritarle, y aquello no le gustó. Sin embargo, prefirió no hacerlo, ya que Nino y Alya habían insistido que no era así. Luka simplemente estaba molesto. Adrien hubiera querido jugar al salvador en aquel entonces, el problema es que no había nadie de quien salvarla.

A pesar de lo anterior, Adrien siempre había insistido en la amistad de Marinette. Porque algo le decía que podría perder a otras mujeres, pero no a su amiga. Él necesitaba a Marinette, aunque fuera un simple amor platónico. Ella era su amiga, y aquello era más importante que cualquier sentimiento inconveniente. Era simple negarse la realidad, hasta que esta había decidió golpearlo en la cara en forma de una obra de teatro. Ver a Marinette compartir escena con alguien con su mismo aspecto era simplemente perturbador. Él no pudo dejar de pensar en ella. Una y otra vez su cerebro repasaba las razones por las cuales amaba a Marinette.

Sí, él la amaba, a esa conclusión había llegado poco después de besarla, luego de que sus prevenciones se hubieran ido por la borda. Ya no había forma de negarlo, o de ocultarlo. Las cosas no podían estar más claras, y aún así, nunca antes se habían visto más oscuras.

– Marinette – empezó nuevamente Adrien – Hace algún tiempo quise mucho a alguien, ella no me aceptó. Kagami… – dijo él mientras suspiraba profundamente.

– Todo con Kagami era fácil, ella me quería, y aunque yo ya te quería en aquel entonces. Yo sabía, así cómo todavía lo sé, que tu quieres a Luka. No podía enfrentarme a otro rechazo como aquel, más aún cuando en aquel entonces no había podido superarla – Dijo Adrien mientras él y Marinette seguían paseando por la parte baja del canal. Las luces de la ciudad apenas iluminaban el agua del río. A los ojos de las multitudes de turistas que tomaban cruceros nocturnos, ellos no eran más que un par de jóvenes que caminaban tranquilamente, sin imaginar la cantidad de emociones que se movían entre los dos.

– Marinette– volvió a empezar a Adrien – siento que debo disculparme por ese beso. Yo nunca he querido intervenir ni dañar tu relación con Luka. Sé que tu lo quieres, y entenderé si me rechazas, y me dices que no correspondes mis sentimientos. Yo sólo quisiera que siguiéramos siendo amigos.

– Erés un tonto, Adrien Agreste– dijo Marinette con la voz temblorosa en tanto reía suavemente – un verdadero tonto– repitió negando con la cabeza. Ella caminó hacía el río y lo observó pensativamente.

– Luka y yo estábamos condenados. Él lo sabía, siempre lo hizo. Yo también lo sabía, pero no nos importó– comenzó Marinette con la mirada perdida mientras se cruzaba de brazos para protegerse del viento. Ella exhaló lenta y cadenciosamente. – Siempre quise a alguien más.

– ¿A-a q-quien? – preguntó Adrien quien intuía la respuesta, pero que necesitaba escucharla decirlo.

– A tí, Adrien, por supuesto– dijo Marinette. Adrien contuvo la respiración, mientras que sentía los latidos de su corazón en cada uno de los miembros de su cuerpo.

– ¿Desde hace cuanto? – preguntó Adrien quien de repente no pudo ver por las lágrimas que se acumulaban en sus ojos.

– Desde que te conocí– respondió. En ese momento, él no pudo soportarlo más, por lo que dió un paso hacia adelante y la besó en los labios nuevamente. Al igual que en la oportunidad anterior, ella respondió con igual o mayor pasión que la que Adrien había puesto en aquel gesto. Adrien contuvo su respiración por unos instantes.

La gente seguía pasando junto a ellos, pero poco les importó. Aquel era un momento suspendido en el tiempo, uno que sólo les pertenecía a los dos.

– Papá no lo aprobará – dijo Adrien quien se separó nuevamente de ella casi sin pensarlo.

– ¿Qué? – preguntó Marinette.

Adrien la tomó por el brazo y la condujo a sentarse en la banca más cercana. Él le explicó todos y cada uno de sus temores en relación a Gabriel Agreste. Algo le decía que ella entendería. La Marinette que siempre había conocido era una persona sumamente práctica y sensata que escucharía pacientemente, y probablemente, encontraría una solución.

– No podemos salir juntos– dijo Marinette tranquilamente.

– ¿Qué? – preguntó Adrien alarmado, claramente esta no era la respuesta que había esperado.

– No podemos salir juntos, públicamente, por lo menos por ahora– agregó Marinette, por lo que Adrien se tranquilizó un poco, aunque no quedó satisfecho.

– No quiero mantener esto en secreto, quiero salir contigo, que seas mi novia y que todos lo sepan– dijo Adrien mientras pensaba en la fila de admiradores de Marinette.

– Oh, creeme, yo soy la primera que quisiera hacerlo público, en especial porque tienes a la mitad del colegio detrás de tí – contestó Marinette. – no quiero tener que ver cómo Lila coquetea contigo mientras que me quedo a un lado– dijo. Adrien la miró atentamente recordando la conversación que sostuvieron el día de su reconciliación, en donde Marinette reconoció que era muy celosa.

– ¿Tú sientes celos de otras chicas? – preguntó Adrien casi intrigado.

– Sí – respondió Marinette sonrojándose – ¿cómo quieres que no lo haga? – dijo ella mientras evitaba su mirada.

– Primero que todo, Lila es la última persona de la que deberías sentir celos. Segundo, no voy a mentir, me siento algo honrado. Sin embargo, en tercer lugar quiero que sepas que no debes sentir celos, por favor, confía en mí, porque te quiero Marinette– dijo Adrien. Marinette lo miró con sus ojos completamente cargados de ternura. Ella tomó sus mejillas suavemente y lo besó en los labios.

Adrien, quien siempre había sido un romántico, casi lamentó que no pudieran ir al colegio. Él se imaginaba a sí mismo dedicándole miradas confidentes por encima del hombro mientras estuvieran en clase, o usando cualquier excusa para acariciarla entre espacios de estudios, siempre, teniendo en cuenta que no podían dejar que los demás se enteraran de su relación. Aquello sería casi un juego privado donde ellos dos serían los únicos que conocían las reglas, y los dos serían los absolutos ganadores.

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Marinette y Adrien se separaron en frente de la panadería. Ellos tardaron bastante en hacer aquel pequeño trayecto, ya que lo hicieron en medio de besos y abrazos. Marinette estaba muy consciente de que eran aquella pareja vomitiva que siempre temió que serían. Los dos tenían personalidades algo soñadoras y románticas, pese a que ella era un poco más práctica que Adrien, por lo que no les costaba el menor trabajo perderse en toda aquella felicidad.

Ella subió las escaleras hasta su habitación en una nube, mientras que tarareaba la primera canción que se le ocurrió, sin importarle el nombre o cual fuera. Adrien Agreste la quería y aquel momento no podía ser mejor…

– ¡Boom!– sonó una explosión a la distancia.

Al parecer, pese a que no podría ser mejor, sí podría ser peor. Un ataque de un akuma se desarrollaba a unas cuantas cuadras de allí, y tendrían que ir a combatir. Marinette se transformó en Ladybug, y en compañía de su yoyo se dirigió al lugar de los hechos. Marinette conocía al villano de turno, se trataba de Gorizilla. El guardaespaldas de Adrien debió cansarse de esperar en el teatro y debió ser akumatizado. La batalla tuvo lugar una vez más en las cercanías del hotel de Félix.

Para ser honesta, Marinette a veces se preguntaba si Papillon siquiera lo estaría intentando, ya que estos villanos y sus ataques eran demasiado genéricos, casi de rutina. Chat apareció, y juntos vencieron al akuma en cuestión de minutos.

– Eso no fue tan divertido– dijo Chat Noir mientras se dejaba caer a su lado en el techo del edificio contiguo del hotel, justo aquel en donde había hablado con Félix.

– Papillon está repitiendo ataques – contestó Marinette seriamente.

– ¿No es siempre así? – preguntó Chat Noir – hay días en los que parece realmente esforzarse, pero hay otros en los que francamente nos lanza el primer akuma que tiene a su disposición sin siquiera pensarlo.

– Tienes razón, parece un ave atrapada, intentando la misma estrategia una y otra, y otra vez– dijo Marinette.

– Querrás decir, una mariposa atrapada.

– Me pregunto por qué quiere atacar este hotel. – pensó Marinette en voz alta.

– ¿Recuerdas al primo de Adrien Agreste? – preguntó Chat Noir mientras que Marinette le prestaba toda su atención.

– Sí.

– Él se queda en este hotel– dijo Chat Noir – tal vez, deberíamos cruzar un par de palabras con él– dijo su compañero de equipo, quien claramente pensaba que había que ponerse un poco bruscos con él. Pero él no tenía ni la menor idea de que ella ya había decidido hacer aquello un par de semanas antes.

– Yo ya lo hice – dijo Marinette.

– ¿Qué tu qué? – preguntó molesto Chat Noir. Marinette decidió que era momento de contarle la verdad a su amigo. Lo cierto era que ella ya llevaba semanas obsesionandose con aquel asunto, al igual que llevaba semanas indagando el accidente del teatro. Marinette se sentía frustrada, ya que por más que lo intentara, no había hecho avance en ninguna de sus investigaciones. Tal vez aquella fuera su noche de suerte. Ladybug narró uno a uno los hechos que tuvieron lugar en aquel entonces, mientras Chat Noir escuchaba pacientemente.

– Todo el asunto de las argollas hermanas parece tan sólo una pelea familiar – dijo Marinette.

– Entonces, Félix Graham de Vanili se encuentra en la ciudad con la intención de robar la segunda, que aún sigue en manos de Gabriel Agreste– dijo Chat Noir con tal certeza que asombró a Marinette, pues su amigo había permanecido peligrosamente callado mientras ella le narraba todo acerca de su investigación.

– ¿Cómo sabes que la segunda está en manos de Gabriel Agreste? – preguntó Marinette algo impactada de que su compañero saltara de conclusión en conclusión.

– Es obvio – respondió Chat Noir – cómo también es obvio que este sujeto, Félix, no es de fiar.

– No seas tan duro, no sabemos…

– Papillon ha atacado su hotel cuatro veces, y él ha sido la única persona en esta ciudad que alguna vez ha tratado de negociar con él. Además, robó el anillo de su familia, es un ladrón. – dijo Chat Noir.

– Para ser justos, el anillo le pertenecía legítimamente a los Graham de Vanili – respondió Marinette.

– Eso no importa, él es un ladrón, y no puedes negar que hay una gran cantidad de eventos extraños que lo rodean. Sé que parecen circunstancias inconexas, pero tengo el presentimiento de que están relacionadas de algún modo – dijo Chat Noir quien parecía más y más molesto conforme pasaban los minutos.

– Chat– comenzó Marinette tratando de razonar con él– no podemos simplemente lanzar acusaciones contra las personas. Si vamos a culpar a alguien, debemos tener pruebas. – dijo.

– ¿Qué propones? – preguntó Marinette mientras se cruzaba de brazos.

– ¿Q-qué?

– Debes tener alguna solución, de lo contrario, sólo estás aquí trayendo problemas – dijo Ladybug ligeramente irritada, al ver que, en realidad, él no había pensado en nada. Chat Noir permaneció en silencio, por lo que ella sintió que era oportunidad para revelar su propio plan.

– Podemos infiltrarnos en su habitación – sugirió Marinette. – podemos hacer una simple investigación y ver que encontramos. – dijo. Chat Noir asintió.

– Esa es una excelente idea, mi Lady– respondió Chat Noir.

Marinette le dedicó una sonrisa antes de saltar de la terraza de aquel edificio. Ladybug y Chat Noir se infiltraron sin ningún problema por la ventana del balcón de la habitación. Era evidente que el muchacho no escondía intencionalmente nada, ya que no había puesto el seguro. Los dos entraron muy lentamente, pues aunque la luz se encontraba apagada, no podían asegurarse de que se encontraran completamente sólos.

Marinette observó la habitación con atención. Ella estaba segura de que eran el tipo de cosas que le gustaban a Félix. Era elegante y clásica, con finos tejidos en color crema y sillas forradas con hojilla dorada, pero completamente impersonal y carente de cualquier detalle acogedor. Desde el principio, Marinette había resentido aquel aspecto de la personalidad de Félix, tenía el presentimiento de que él era más presuntuoso de lo que parecía, de que la juzgaba por no considerarla lo suficientemente sofisticada y que era esa clase de personas que despreciaba los gustos ultra-femeninos de Marinette. Desafortunadamente para él, ella no pensaba renunciar a todo aquello que tanto amaba sólo para complacerlo.

A pesar de todo, lo anterior no le había impedido acercarse a él. Marinette realmente deseaba darle una segunda oportunidad. Todos la merecían, y no veía por qué él no. Chat Noir se concentró en la computadora de Félix, mientras que Marinette se enfocaba en el resto de la habitación. Algo le decía que encontraría una pista en el sitio más insospechado. Marinette se concentró en una pila de ropa recién planchada que descansaba sobre la cama. Al parecer, él usaba el servicio de lavandería del hotel. Ella notó que la camisa que se encontraba en el extremo de la torre tenía una nota.

"Cordial Saludo: Le informamos que pese a los esfuerzos de nuestro personal de lavandería no fue posible retirar las manchas de aceite en las mangas de esta camisa. Le recomendamos que cambie su pieza de ropa. Por lo anterior, procedemos a hacer la devolución de 15€, los cuales se abonarán a su cuenta durante las 24hs siguientes a la entrega de la prenda. Agradecemos su comprensión y confianza en nuestro equipo de lavado."

Marinette desdobló la susodicha camisa. Se trataba de una pieza gris oscura, y encontró que tenía manchas oscuras alrededor de los puños. Según el servicio de limpieza, se trataba de aceite, cómo aquel que usaban los mecánicos. Marinette no pudo imaginar a alguien como Félix realizando ningún tipo de trabajo manual. De repente, algo hizo la conexión en su cerebro. La persona que había saboteado el escenario usó aceite. ¿Sería posible que esto tuviera alguna conexión?

– Chat Noir – llamó Marinette. Su compañero corrió de inmediato hacia ella. – mira esto.

Ladybug le contó una historia inventada, acerca de cómo había leído del accidente en el teatro en un periódico, y que sabía que Félix trabajaba en ella, por lo que le llamaba la atención de que él tuviera las mangas manchadas de aquella manera. Marinette solo pidió internamente que él no detectara la falla en su mentira y le preguntara cómo se había enterado de que él participaba allí.

– ¿Cómo supiste que estaba trabajando en aquella obra? – preguntó Chat Noir.

– Por la publicidad. Me gusta el teatro, y ví su nombre en las carteleras– dijo.

– Por su puesto – respondió Chat Noir asintiendo.

– Es bastante sospechoso, mi Lady. Todo en este sujeto es bastante sospechoso. Todo su historial de búsqueda en internet es sobre esas dichosas argollas hermanas, no se tú, pero a mi me parece que ahí hay una especie de obsesión– dijo Chat. Marinette lo siguió hasta el escritorio en donde descansaba el computador, tras doblar lo mejor que pudo la camisa. Ella sabía que no se veía profesional, por lo que la escondió en medio de las otras, ya que si Félix no la llegaba a encontrar sospecharía.

Ella prefirió no preguntar cómo había logrado adivinar sus claves personales, ya que no tenían tiempo, pues Félix volvería en cualquier momento. Marinette observó con atención. Él había visitado justamente las mismas páginas que ella investigó un par de semanas antes. Él verdaderamente parecía consumido por una especie de obsesión por aquellas joyas. Era claro que ansiaba conseguirlas.

– No me gusta– dijo Chat Noir mientras miraba la pantalla del computador.

– A mí tampoco me gusta– respondió Marinette.

– ¿Crees que deberíamos advertir a Gabriel Agreste? – dijo Chat Noir preocupado.

– ¿Por qué habríamos de hacerlo? – preguntó Marinette. Ella odiaba admitirlo, pero desde todo aquel asunto del libro de los miraculous que Tikki había tomado de la maleta de Adrien. Ella no había podido mirar con los mismos ojos a Gabriel Agreste, sin importar que hubiera sido akumatizado. Marinette tenía el presentimiento de que Papillon era lo suficientemente recursivo cómo para pensar en una salida a sus sospechas.

– Porque Félix quiere el segundo anillo – respondió Chat Noir.

– A él no pareció importarle que su sobrino robara el primero. Además, siendo realistas. Los anillos son de la familia Graham de Vanili. Gabriel Agreste ha debido regresarlos desde hace tiempo atrás – dijo Marinette. Para su sorpresa. Chat Noir parecía irritado.

– Tal vez tienen valor sentimental para él – respondió.

– Eso no quiere decir que él tuviera derecho a negarlos a sus verdaderos propietarios. – se defendió Marinette quien sentía que el mal humor de Chat Noir aumentaba.

– A veces puedes llegar a ser tan insensible, mi Lady.

– Sólo soy práctica, y eso es lo justo – respondió Marinette ligeramente escandalizada.

– Está bien, está bien – dijo Chat Noir tratando de bajar el tono de la conversación. – pero no podemos dejar a este sujeto Félix que se salga con la suya, es claro que hay algo muy sospechoso en él. Esas manchas en esa camisa no aparecieron solas.

– Tienes toda la razón – aceptó Marinette– creo que deberíamos prevenir a alguien de la familia Agreste. Posiblemente podríamos hablar con Adrien. Es más fácil hablar con él que con su padre.

– Yo hablaré con Adrien– dijo Chat Noir – pero a juzgar por lo que me comentó cuando lo rescaté la última vez que Félix estuvo en la ciudad. Él sabe exactamente qué clase de persona es su primo.

– ¿De verdad lo crees? – preguntó Marinette un poco preocupada pues no hacía mucho le había recriminado falta de confianza a Adrien. Posiblemente él estaba en lo cierto. Ella había sido un poco ingenua al confiar en Félix tan rápido.

– Por supuesto que sí– respondió Chat Noir.

Ladybug y Chat Noir abandonaron la habitación de Félix. Marinette sintió un amargo sabor en su boca mientras miraba las fotos que había tomado un par de horas atrás en la pantalla de su computador. En cuestión de una noche pasó de sublime alegría a sospecha y miedo. Marinette se sentía cansada tan sólo al pensar en la cantidad de emociones que había experimentado en un par de horas. Ella estaba segura de que el cuerpo humano no debería hacer eso.

Marinette tenía problemas para dormir, por lo que tomó su celular que descansaba en la mesilla atrás de su cama, y contempló la pantalla. Ella quería llamar a alguien, pero sentía vergüenza de marcarle a Alya. Después de todo, ya era pasada la media noche. Después, ella pensó en la posibilidad de llamar a Adrien, tal vez sería la persona indicada. Marinette se quedó contemplando la pantalla por algunos segundos, hasta que el sonido de su propio celular la alertó, se trataba de Adrien.

– Hola Marinette – dijo – por favor perdóname por llamarte tan tarde, sé que ya es más de media noche.

– No hay problema, eres justo la persona con la que quería hablar– dijo Marinette sonriendo en la oscuridad de su habitación.

– ¿De verdad?

– Completamente.

Marinette no volvió al teatro un par de días después, en los que no pudo ver a Adrien. Aún así, habían pasado noches enteras en el teléfono. Ella sabía que Adrien era solitario, pero sólo ahora entendía cuán limitada era su vida. Marinette tenía el presentimiento que aquellas conversaciones nocturnas era uno de los pequeños escapes que Adrien tenía ante los múltiples compromisos que lo abrumaban día tras día. Marinette sonrió al tiempo que lo escuchaba por quinta vez quejarse de cuanto le incomodaba la ropa de cuero que lo obligaban a usar.

– Tomaré nota: odias la ropa de cuero– dijo Marinette.

– Sí, aprieta y es estúpida– se quejó Adrien.

– Adrien– comenzó Marinette. – ¿Realmente deseas seguir modelando? – preguntó Marinette quien de inmediato se sintió estúpida por preguntar algo cómo aquello. Ya que él le había dado una y otra vez señas de que no le agradaba.

– No mucho– dijo Adrien – pero está bien, hay momentos en los que me divierto mucho.

– Adrien, sabes que me gusta mucho la moda, y me gusta verte modelar– dijo Marinette – pero si no estás feliz…

– No es cuestión de que sea feliz o no, es lo que debo hacer– contestó Adrien.

– Eso no es verdad – negó Marinette – Modelar es un trabajo de tiempo completo, hay muchos prácticamente haciendo fila para hacerlo, tú sólo tienes 16 años, y seamos francos, no es que necesites el dinero.

– Tú no entiendes. Papá tiene estándares de cómo quiere que sean las cosas – dijo Adrien.

– Pero…

– Por favor, Marinette, cambiemos de tema, no quiero seguir hablando de esto– contestó. Marinette decidió no insistir.

– Está bien – dijo Marinette quien sabía que eventualmente, cuando él le diera la oportunidad, volvería a insistir – pero quiero que me prometas que si te sientes mal acudirás a mi.

– Te lo prometo – dijo Adrien riendo – no dejarás esto pasar ¿no es verdad? – preguntó Adrien.

– No me refería a eso… – contestó Marinette sin tener el valor de mentirle, pero sin querer decirle la verdad.

– Cuando me lo dijiste en la cafetería no te creí, en verdad eres muy obsesiva ¿no es verdad Marinette? – preguntó Adrien.

– Tal vez si lo soy – comenzó Marinette – pero.

– Aquí vamos– interrumpió Adrien quien sonaba preparado para lo que venía.

– No puedes seguir poniendo tu felicidad en manos de todos los demás. Adrien, tienes que hacer algo. Por lo menos hablale – dijo Marinette.

– Creo que deberíamos hablar mañana.

– Por favor, no me cuelgues – pidió Marinette. Adrien no lo hizo, a pesar de que había sonado muy dispuesto a colgar el teléfono.

– No lo haré, pero, por favor, en este momento no estoy de humor– dijo Adrien.

– Lo sé– aceptó Marinette – ahora cambiemos de tema, ¿Cuál es tu actor favorito en la obra? sé honesto...

Afortunadamente, su plan de llamadas era ilimitado, de lo contrario, los dos hubieran estado en serios problemas. Aquel día no habría ensayos, tan sólo las últimas pruebas de vestuario de los que aún se encontraban rezagados.

Ella entró en el lobby del teatro alegremente, llena de esperanza por encontrar a Adrien, cuando vió a Dauphine parada en la entrada mientras fumaba un cigarrillo, y miraba hacía la nada. Había algo perturbador en su expresión.

– Hola Dauphine – saludó Marinette – ¿Cómo va todo? – preguntó.

– Hola– contestó Dauphine, quien se sobresaltó brevemente, aunque enseguida le regaló una sonrisa – No muy bien, amiga, no muy bien. Tuve una audición.

– ¿No conseguiste el papel?

– No – contestó – resultó que soy demasiado "exótica"

– Lo que significa…

– Demasiado negra – dijo Dauphine encogiéndose de hombros.

– Ni lo digas – respondió Marinette mientras las dos compartían una mirada de mutuo entendimiento.

– Y para completar, está ese asunto de los rumores– dijo Dauphine antes de darle una larga calada a su cigarrillo. – La dirección del teatro me interrogó en el último ensayo, yo les dije que no sabía nada, que estaba en la galería de arte cuando todo sucedió, pero nadie me cree.

– ¿Por qué no te creen? – preguntó Marinette. Dauphine encogió los hombros, y dió una calada a su cigarrillo con su temblorosa mano. – Porque, tu sabes, "cosas" sucedieron, tu sabes, "cosas"...

– No sé a qué te refieres.

– Desinfle las llantas del automóvil de Junot– dijo Dauphine en una sola exhalación, al punto que Marinette estuvo cerca de no entender ni una palabra.

– Oh– dijo Marinette sin saber qué contestar.

– Llegué a su casa borracha a las tres de la mañana, arruine su cumpleaños con un escándalo en donde tiré el pastel contra una pared, arruine la fiesta de aniversario de sus padres, akumatizada tres veces. En fin, un montón de porquería de la que no estoy orgullosa – dijo Dauphine quien le dio otra calada a su cigarrillo– No sé si puedes entender, lo que es sentir este tipo de emociones. Hay circunstancias que simplemente son más fuertes que tú, te sobrepasan, y pierdes cualquier sentido de quién eres.

– Robé su celular dos veces– dijo Marinette– adivine la clave para borrar un mensaje de voz humillante, tengo un baúl lleno de regalos de navidad, cumpleaños, entre otros en mi habitación, ya tengo nuestra boda planeada, los nombres de nuestros hijos, e incluso el de nuestro hámster– confesó. Ella nunca había puesto todas sus locuras en una sola frase, y aquello comenzaba a sonar aterrador.

– Vaya – suspiró Dauphine mientras miraba a Marinette con los ojos bien abiertos – Somos un par de locas. A tú edad, los médicos todavía lo consideran normal, pero dales un par de años y las cosas cambiarán.

– Sip. – respondió Marinette– estoy trabajando en ello. – reconoció Marinette quien luego de conocer a Kagami había tenido un serio análisis de personalidad. Ella sabía que no había punto en seguir fijándose en alguien que no parecía interesado, por eso había decidido acomodarse a las nuevas circunstancias y salir con Luka. Desafortunadamente, eso tampoco había funcionado, por lo que su nuevo plan consistió en sentarse a esperar que sus sentimientos murieran por sí mismos, sin herir a nadie más en el camino.

A pesar de lo anterior, el problema seguía persistiendo. Adrien seguía buscándola, y hubo momentos en los que le costó creer que sólo quisiera ser su amigo, pues él parecía interesado en ella. Al parecer, a pesar de todos sus esfuerzos por convencerse de lo contrario, Adrien sí estaba interesado en ella. Marinette tomó una gran exhalación, pues luego de su conversaciones en las últimas noches había entendido por qué a Adrien hablarle o ser más explícito en sus intenciones. Salir con ella significaría tener problemas con Gabriel Agreste. Marinette se sintió mal, esto era lo que ella quería, pero se preguntaba si él realmente estaría dispuesto a pagar el precio.

– Me perdí completamente a mí misma, creo que estaba tan acostumbrada a ser adorada por otros que no medí las consecuencias. No me enorgullezco de lo que hice, sé que estuvo mal, y no lo culpo si él hubiera querido solicitar una caución, o algo por el estilo en mi contra. pero te juro Marinette que nunca hubiera sido capaz de causarle algún daño a él y a Maurice. He estado asistiendo a terapia, y realmente aquello es algo del pasado. Yo no lo hice – dijo Dauphine poniendo el acento en la última frase, y por alguna razón, Marinette le creyó.

– ¿Dónde estabas cuando sucedió el accidente? – preguntó Marinette.

– En la galería de arte, estaba hablando con mi novio – dijo Dauphine. Marinette se quedó pensativa, cuando de repente recordó que ella había escuchado una respuesta muy parecida a aquella.

– ¿En la galería? – preguntó Marinette– ¿Había alguién más allí contigo?

– No, ese es el problema, yo estaba completamente sola allí, sólo mi novio podría hablar en mi favor, el registro de llamadas también puede comprobar mi versión– dijo Dauphine.

Marinette sabía que había escuchado aquella respuesta en alguna parte, y provenía justamente de la persona en quien sus sospechas amenazaban: Félix.

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Adrien bajó del automóvil. En teoría él no tenía que ir a aquel ensayo, ya que tan sólo sería un ajuste final de vestuario para algunos de los actores cuyos trajes necesitaban ajustes luego del ensayo general. Sin embargo, aquel momento era justo la excusa indicada que necesitaba para ver a Marinette sin causar sospecha alguna en su papá.

Él se moría por ver y tocar a Marinette, ya que habían pasado los dos últimos días hablando por teléfono. Él no quería otra cosa que verla, besarla y, si tenían suerte, pasar tiempo juntos. Adrien trató de limitar aquellos pensamientos, ya que sabía que en aquel momento habían otras materias que requerían su atención. Los descubrimientos que habían hecho un par de noches atrás en compañía de Ladybug fueron demasiado perturbadores.

Francamente, él no sabía cómo los dos habían dejado que este asunto creciera de aquella descontrolada manera. Ladybug y él sabían que debían investigar a Félix, en cambio, los dos dejaron que sucedieran no uno, sino cuatro ataques en aquel hotel sin entrar a su habitación a hacer una buena inspección. Al parecer, Félix los había confundido a los dos con su acto de "pecador arrepentido". Tanto Ladybug cómo Adrien habían caído, cómo si desearan desesperadamente darle una oportunidad.

Lo cierto era que Adrien aún no estaba seguro, ni sabía cómo atar la secuencia de todos aquellos eventos a Félix. Sin embargo, él sabía que debió haber tenido su guardia en alto. Lo que más le preocupaba era el papel de Marinette en todo aquello. En aquel momento, él recordó las fotos que ella tomó del teatro. Félix quería salir con ella, pero algo le decía que Marinette nunca se encontró en la posición débil con respecto a él. Adrien la conocía lo suficiente cómo para saber qué tan perceptiva y recursiva podía ser. Ella siempre parecía encontrarse dos pasos más adelante a todos.

Cuando Adrien llegó al teatro la vio charlando con Dauphine. Ella le dedicó una sonrisa antes de dejar que él le tomara la mano y la condujera hacia la galería de arte en el interior del teatro. Como era de esperarse, no había nadie allí, pues el teatro estaba cerrado al público y los actores y miembros de la producción estaban demasiado ocupados terminando los toques finales de la obra. Adrien besó a Marinette apenas se encontraron solos en la habitación. Marinette lo observó con sus ojos cargados de ilusión. Adrien no podía creer que alguién lo mirara así, a él, sin una pizca de ambición o sin la intención de mostrarlo como un premio delante de todos.

– Adrien, no tengo buenas noticias… – comenzó Marinette preocupada.

– Solo un beso más, y podrás darme todas las malas noticias que desees – dijo.

Adrien se inclinó nuevamente hacía ella y tomó sus labios entre los suyos. El labial de Marinette en comparación con su aroma de vainilla de reposteria lo estaba adormeciendo. Él la acercó aún más a su propio cuerpo, mientras ella respondía con gran alegría a sus besos. Él sintió el deseo de que lo abrazara, y de repente, ella lo hizo. Marinette lanzó sus brazos alrededor de su cuello, mientras luchaba por empinarse para alcanzar la altura de Adrien.

– Marinette – suspiró Adrien mientras que los dos tomaban un respiro.

– Por favor escúchame – pidió Marinette, por lo que a Adrien no le quedó más remedio que apartarse. Ella verdaderamente debía tener algo importante que decir si estaba dispuesta a interrumpir el primer momento que tenían juntos en varios días.

– ¿Qué sucede? – preguntó Adrien. Marinette se soltó de su abrazo, mientras que Adrien ya comenzaba a extrañar su calor. Ella se mordió el labio y miró momentáneamente el techo, como si estuviera calculando sus palabras.

– Adrien, no sé cómo decir esto… – comenzó ella con voz ahogada– pero creo que Félix fue quien causó el accidente del teatro.

– Entiendo – dijo Adrien quien tenía que fingir sorpresa – ¿Por qué has llegado a esta conclusión?

– No es una conclusión – corrigió Marinette de inmediato – es más como un presentimiento.

– Bien – asintió Adrien poniendo sus manos en sus caderas – en ese caso, ¿por qué tienes ese presentimiento?

– El accidente fue producido por alguien alto, con la fuerza suficiente para deshacer esos nudos, es claro que Dauphine no habría podido ser lo suficientemente fuerte. Además, ella me dijo que justo en el momento en el que sucedió el accidente, ella se encontraba aquí, en la galería de arte, mientras hablaba con su novio. ¿Recuerdas quién más se suponía que debía estar en esta sala?

– Félix – dijo Adrien mientras recordaba la excusa que les dió cuando se encontraron en el lobby del teatro tras el accidente.

– Ahora, está claro que quien hizo aquello debió haber terminado manchado de aceite para autos. Yo soy muy observadora en lo que se refiere a la ropa, y no lo he visto utilizar la misma camisa que usó aquel día – dijo. Adrien se sorprendió al escuchar aquello, pues no importaba que tan observadora fuera Marinette, lo cierto era que su primo sólo usaba camisas blancas, negras o grises, era muy difícil distinguir una entre todas aquellas camisas exactamente iguales.

– No he visto a Félix desde el ensayo general – le comentó Adrien – papá dijo que había regresado a Londres por un par de días para visitar a tía Amelie,

– Es sólo una corazonada – dijo Marinette quien se mordió el labio y lo miró con cierto temor – No estoy del todo segura. Yo no quiero acusar sin fundamento a tu primo.

– No creo que lo estés acusando sin fundamento – dijo Adrien – Marinette, yo te lo advertí, Félix no es de fiar. Él no siempre tiene las mejores intenciones.

– Lo sé, lo sé – dijo Marinette – sé que me lo advertiste.

Marinette se volvió a acercar a él, por lo que Adrien la tomó por los codos mientras sentía sus manos sobre su pecho. Él no sabía cuánto tiempo se había negado aquellos sentimientos, pero ahora estaba claro que él estaba enamorado. Adrien sintió un golpe de adrenalina. Ninguno de los dos sabía con exactitud qué quería su primo, pero en aquel mismo momento no importaba nada.


Hola a todos. Hoy si que me tomó tiempo terminar la edición de este capítulo, pero alcancé a publicar el día.

Había introducido una nota super extensa acerca del origen de este fic, luego, en la edición, me dí cuenta de que no lo podía hacer ya que estaría haciendo spoiler del segundo acto del fic. Por lo que decidí meterla en el siguiente capítulo. Sólo les diré que esa conversación entre Dauphine y Marinette está basada en el hecho de que finalmente vi los últimos 7 episodios de la cuarta temporada de Crazy Ex Girlfriend que me hacían falta. No recordaba, pero el personaje de Nathaniel antes de mejorar como persona tiene que ver mucho con Félix en este fic, pero les juro que no fue consciente. Esa serie me encanta. En la primera temporada hay algo increíblemente familiar al ver a esa abogada de veintitantos años, con una excelente posición, pero que acaba sufriendo un colapso nervioso por el exceso de trabajo.

Bueno, en realidad hay muchos episodios de mi vida, u otros que he visto en análisis de medios que pongo en mis fics, pero me quedaría hablando todo el día de cada uno.


RESPUESTA A LOS REVIEWS

Jainesz06: Hola, muchas gracias por leer y comentar. Respecto a Marinette, gracias por decir eso, realmente me estoy esforzando con ella aquí. Me gusta mucho ella como personaje, ya que no es perfecta, pero tiene muchas cualidades positivas. Creo que lo que más me gusta es que rompe un poco con el trope de que las personas femeninas son estúpidas, mientras que ella es muy recursiva y práctica.

Manu: Hola sí, esa es una de las consecuencias de que me demore un promedio de 4 años para editar cada episodio. En principio, cuando respondí el comentario, no lo había visto, pero tuve un poco de tiempo al publicar el fic por lo que lo busqué y lo leí.

Me parece super sorprendente que Jeremy Zas se haya prestado para esto. Lo que te digo, a mí él siempre me pareció que era el tipo super corporativo, bastante profesional, un poco como era Michael EIsner en Disney (teniendo en cuenta las dimensiones, por su puesto, y el hecho de que Michael Eisner es una leyenda, no una buena, pero una leyenda al fin al cabo), aunque últimamente ha estado muy activo en redes, por lo que debe ser algo hecho desde la perspectiva de las RP. Mientras que Austruc… él siempre me ha parecido diferente, él parece el fanboy que tuvo éxito en el campo de la animación, y mucho éxito en realidad, ya que este no es su primer hit.

Me gusta mucho tu teoría de que Félix puede convertirse en un antihéroe. Francamente, creo que ese sería un camino muy interesante. Que pase de ser el directo antagonista a ser un aliado algo problemático, eso sería bueno desde la perspectiva de muchos fans que habían quedado enganchados con el PV, aunque creo que antes de recuperarse va a causar muchos desastres. Otra tesis que he visto rondando por ahí es que él podría ser el "nuevo papillon". Una de las personas que la escribió decía que Gabriel es un pésimo villano, y que Félix podría perfectamente ubicarse como el nuevo e interesante villano de la serie, sólo el tiempo lo dirá, pero por ahora, yo estoy más dispuesta a apostar por Lila como la nueva villana.

Yo creo que en lo que respecta a Felinette en la serie, al equipo de producción les toca andar con mucho cuidado con ese tema, porque el tema de Félix es delicado. La gente en redes ahora no lo recuerda, pero la crítica más fuerte que tuvo el PV era la forma en la que él trataba a Marinette, a la gente no le gustó ( y a mí tampoco) en especial esa escena en que ella le da el tiquete para el concierto y como la desprecia, uffff leí ensayos completos en esa época. En el episodio de Félix se hizo mucho énfasis en hacer la yuxtaposición entre Adrien y Félix. Adrien es un caballero, él nunca forzará a Marinette, mientras que Félix... bueno, ya vimos que pasó. Me parece que la escena en la que Marinette golpea a Félix era un guiño a todas esas críticas, estableciendo que ella no admitiría este tipo de comportamiento. Lo cierto es que los tiempos han cambiado, y la gran mayoría de público no quiere ver esto, si quisieran avanzar la relación entre Félix y Marinette los escritores de la serie van a tener que hacerle una rehabilitación al personaje de Félix, de lo contrario tendrán toda una tormenta en las redes sociales.

Casi tuve un infarto al leer una de tus sugerencias para fics, no te puedo decir porque, pero ya vas a ver. No te digo cual.

Noir: Hola, gracias por dejar comentario nuevamente. La verdad es que sí, en este capítulo Adrien no tuvo su más brillante actuación. Tienes razón, se portó muy mal. En este fic… no sé si Félix sea una persona muy digna de confianza, tengo planeado que vaya un poco más bajo antes de que siquiera contemple la posibilidad de rehabilitarse.

Yo sí creo que va haber yaoi implícito en la serie, es demasiada buena oportunidad cómo para dejarla pasar. Austruc y su equipo han trabajado demasiados años en el negocio de la animación para niñas como para que no sepan que hay un público demasiado fuerte para eso. Estoy seguro de que habrá algo, no tan explícito, pero lo habrá.

Yo no creo que Kagami sea villana. Ella sería una amiga muy buena para Marinette. En mi opinión, ella será como la Rey Ino de Miraculous. Ella volverá a ser la portadora de un miraculous, puedo sentirlo.

El hecho de que no esté indagando tanto en el pasado de Félix tiene una explicación, más o menos esa era la nota que quería introducir pero dañaría el resto del fic. Yo no quiero excusar a Félix por ninguno de sus actos, y me parece que la serie tampoco, es cómo dijo Plagg a Adrien en el episodio de Félix : "tú también perdiste a tu mamá y no te comportas así".

Yami96: Hola, gracias por el comentario, jajaja si beso así de rápido, y creo que si para esta altura del fic te vas a sorprender mucho por el rumbo que todo está tomando. Esa idea de Félix y Marinette es perversa, me encanta.

Jajajaja Adrien fue muy impopular en este capítulo, entiendo por qué, pero espero que en este último se haya podido rehabilitar. La verdad es que sí me muero por meter más de esas "escenas". Seamos realistas, es por eso que escribimos y leemos fics, en el fondo, todos queremos más "acción", jajajajaja.

Dina04: Hola, gracias por dejar los reviews, no podía ponerlo antes, editar uno de estos capítulos me toma un promedio de 4 años por vez T_T.

LordThunder1000: Hola, gracias por comentar. Creo que la primera parte de tu comentario es más un problema del formato de la serie que cualquier otra cosa. En los 90's y los 2000's la "serialización" era la manera en que funcionan las series para niños, y si nos ponemos a ver, este era el formato en el que las antiguas series de Astruc funcionaban. La idea era que cada capítulo contara historias separadas sin una trama definida, por periodos cortos de 22 minutos para dejar espacio de 8 minutos de comerciales.

Ladybug fue concebida de esa manera, con estructura de "serialización", el problema es que la televisión ya no funciona de esa manera, me parece que se ha desplazado la serialización por la estructura de una serie lineal con una historia definida.

Para un ejemplo, la serie en donde comencé escribiendo fics: "Hey Arnold", es el perfecto ejemplo de serialización. 15 minutos por capítulo, la historia en realidad nunca "avanza", los personajes no "cambian". Hega G. Pataki es mi personaje favorito en toda la historia de los personajes, y la serie implica que ella claramente tiene un comportamiento que necesita ser atendido a través de terapia, pero ella nunca realmente cambia, o mejora sus patrones, cuando mucho aprendemos que no es una mala persona del todo, que es lo que los niños hoy en día llaman una "problematic queen/fav" y los orígenes de su enamoramiento obsesivo, pero no mejora. Es más, la serie fue cancelada en 2002 y tuvimos que esperar casi 12 años para ver algo parecido a una conclusión, pero esa era la idea, poder extender la serie cuanto más fuera posible, que los episodios pudiesen verse sin respetar un orden particular y tener la posibilidad de introducir películas en cualquier momento sin que esto afecte la historia. El problema es que Ladybug sí necesita una estructura, y no puede darse el lujo de Sailor Moon, que resolvía la trama del momento en un par de capítulos mientras que se beneficiaba de la serialización durante el resto de la temporada, sencillamente, porque, en mi opinión, a la gente ya no le gusta tanto esa estructura.

Francamente, creo que los tiempos han cambiado, y los escritores Ladybug se enfrentan a la disyuntiva de alargar la serie con los patrones que hasta el momento han funcionado y seguir con la serialización combinada o pasar a una estructura lineal, y considerando el rotundo éxito de la serie no creo que vaya a cambiar mucho. Supongo que a la larga muchos no queremos que pierda ese carácter de serie despreocupada e infantil que tiene, después de todo, está dirigida a personas como mis primas, que son trillizas de 5 años, nosotros sólo somos una ganancia adicional de la serie, pero no somos el "target audience".

Frente a Marinette y Adrien, a mí en lo personal me gusta mucho la dinámica que tienen los dos. Como le decía a alguien en otra contestación a un review, yo me acuerdo cuando el PV y el primer capítulo apareció, mucha gente (incluida yo) no queríamos ver otro protagonista del tipo que yo llamo "el cretino con corazón de oro", o que odia al mundo, pero únicamente trata bien a su amada porque es "diferente", "mejor que todas esas mujerzuelas", "No Es cOmO LAs OtRas cHiCass" eso ya lo habíamos visto hasta el cansancio, y francamente, en la gran mayoría de los casos, hay un elemento del tamaño de una casa de misoginia en ese trope.

Adrien era ese personaje, por eso muchas de las primeras fans los recibimos con los brazos abiertos. Marinette también era ese personaje, era tan despreocupadamente femenina, aún cuando la cultura pop últimamente desprecia estas manifestaciones, tan imperfecta, pero a la vez tan heroica, recursiva y buena. Yo sabía que iba a ser un problema exagerado. Siempre lo es cuando el personaje femenino no está en el background de la escena, o cuando se comporta de una manera como un ser humano lo haría o representa algún reto a los gustos o creencias del espectador. Personalmente, en mi opinión Marinette si ha cambiado dentro de los patrones que permite el formato de la serie, su actitud hacia Kagami y la relación con Fuu son los puntos más evidentes. Sin mencionar de que en "orígenes" dan a entender que Marinette era una persona muy diferente antes de tener su miraculous.

Guest: Hola, gracias por comentar, lo cierto es que no se me había ocurrido esa idea, lo que pasa es que yo también soy súper chapada a la antigua, y tengo tengo gustos súper específicos en lo que a fics se refiere. Pero me encantó la idea del sexual fic navideño jajajjajajaj

Azaak Damian: Hola gracias por comentar nuevamente. Este comentario se gana el internet, me gustó mucho lo que escribiste acerca de Adrien. Hace unos meses leí un fic felinette, era uno de esos salt-fics de Ao3 en donde atacan a Adrien, estaban súper exagerados los defectos de Adrien en ese fic, (en serio, en una escena Chat Noir iba a dejar que un akuma asesinara a Rose sólo para hacer que Ladybug reconociera que él tenía la razón, así de exagerado estaba), pero creo que en el fondo, la autora hacía una buena observación del carácter de Adrien (sin mencionar que lo bien escrito que estaba, y la descripción del felinette, estaba buenísima, en su punto *beso del chef*™ sin misoginia internalizada, excelente). Él parece siempre interesado en complacer y evitar el conflicto.

Sin embargo, también recuerdo otro análisis que leí una vez, en el que decía que era entendible que él fuera así. Después de todo, había crecido con personas tan difíciles como Chloe, Gabriel y Félix, es más fácil evitar el conflicto con esta clase de personas, casi como si su carácter fuera un mecanismo de defensa. Me gustó mucho esta interpretación.

Respecto a Marinette, mis aplausos, me encantó lo que dijiste, braaaavo. Y Félix, oh Félix, lo entendiste perfectamente, eso es precisamente lo que quería transmitir.