CAP 9
Un sentimiento llamado impotencia
Hola, hola, se que a pasado mucho tiempo, no les contare todo lo que paso en este tiempo solo se que la escritura es muy buena para mi, espero poder tener por ahí alguien que me siga esperando aquí les dejo un capitulo nuevo y les prometo que no tardare años en actualizar esta vez pretendo ya terminar y comenzar con otros proyectos que ya tengo en mente y los estoy desarrollando. Por cierto no dejen de mandar comentarios eso hace que todo esto se agilice mas, y si recibo por lo menos tres en menos de tres días subo el próximo capitulo.
Recuerden solo escribo por diversión y sin fines de lucro, todos los personajes del mundo de naruto le pertenecen a mazashi kishimoto que me esta empezando a caer pero de lo que ya lo hacia jajajajajajajajajajajjajaja
Transcurrida una semana Yami fue dada de alta, sus heridas físicas estaban sanando favorablemente y no había más motivo para estar ahí. Yami estaba terminando de arreglar su maleta cuando sintió entrar a Naruto.
-ya casi estoy list- la frase se quedó a medio terminar cuando vio el estado del niño. - pero, ¿qué te paso? -sus palabras salieron atropelladas ante la imagen del niño todo arañado.
-es que tuviste un pequeño accidente- dijo sonriendo. Ella miro esa sonrisa y por más que le gustara ver al niño así, la preocupación no disminuía.
- ¿Tuviste? ¿Quiénes? ¿Qué clase se accidente? - sonó preocupada. –Te he dicho que no hagas cosas arriesgadas- le reprimió gentilmente. Rápidamente corrió al baño donde sabia que encontraría un pequeño botiquín para poder tratar las heridas de Naruto.
-no podía permitir que Sakura-chan se lastimara-
-¿Sakura-chan? - pregunto sorprendida cuando regreso con la pequeña casa en las manos. -¿Quién es Sakura-chan? -Naruto sonrió ampliamente como si le complaciera que ella hubiera preguntado.
-es una niña muy linda- dijo alegremente. - ella me ayudo a conseguir esto- y detrás de su espalda saco un pequeño ramillete de flores silvestres. Eran campanelas, sus favoritas, porque, aunque silvestres eran hermosas Yami miro sorprendida aquel pequeño ramo y sonrió ampliamente cuando las tomo.
-son muy lindas- le dijo. –Son mis favoritas-
-lo se, por eso quería traerletelas-
- Gracias, naruto - esta le sonrio ante el detalle y tomándolo de las axilas lo sentó en la cama donde comenzó a limpiar primero con un paño húmedo y comenzó a sacar los utensilios que necesitaría.
-¿Y bien me quieres decir que tiene que ver S-Sakura-chan en todo esto? - le decía mientras colocaba algunas curitas en sus rodillas y codos.
-es una niña muy linda- se expresó feliz. - Tiene cabello rosa y ojos color esmeralda- decía como si la estuviese viendo. Ese entusiasmo le hacía mucha gracia y por alguna extraña razón también le disgustaba.
-oh ¿y? ¿Cómo fue que la conociste? - Yami parecía intrigada por aquella pequeña.
-bueno- Naruto no estaba tan seguro de si contarle, después de todo no quería que ella se enojara con la Mamá de la pequeña por lo de aquella ocasión, Sakura le caía bien.
-en el parque- soltó tímido. Supo ella inmediatamente que debía existir una historia y eso lo averiguara más tarde o más temprano, pero algo le decía que no era una historia muy grata.
-oh, pero no me has respondido porque estas todo herido-
-hoy en la mañana… - Naruto comenzó a contarle su pequeña aventura, donde el tema principal era hacer un pequeño obsequio a Yami por su salida del hospital. - ella quiso agarrar las flores pero se resbalo- continuaba. - entonces me lancé a ayudarla- Yami suspiro pesadamente cuando escucho eso.
-pudiste haber lastimado más- le reprimió.
-sí, pero no podía permitir que Sakura-chan se lastimara por mi culpa- finalizo.
-bien, pero procura no volver a hacerlo- dijo, pero muy a su pesar se sintió muy orgullosa del pequeño, al parecer sabia ayudar a las personas de corazón y eso la enorgullecía. - Bien vámonos- dijo colocando la última bandita en la nariz del pequeño.
Ambos tenían urgencia por salir, Yami no podía ocultar su desagrado por los hospitales, era algo desde muy niña y no había cambiado mucho siendo una Shinobi. Mientras estaban firmando los papeles de salida de una enfermera la intercepto.
-Megurine-sama - le detuvo. -estos serán suficientes para 10 días- dijo entregándole una pequeña caja. - tendrá que venir para recoger las demás dosis- Yami tomo la caja frunciendo el ceño, toda aquella situación era completamente frustrante. –No deje de venir a sus chequeos-
-se lo agradezco- dijo secamente. Sabia que la enfermera no tenia la culpa de nada pero era como si se empeñaran en recordarle constantemente lo que estaba ocurriendo.
-cualquier molestia que tenga venga de inmediato por favor-
-lo haré, gracias- no era que no agradeciera las palabras de la enfermera, era que no se encontraban en la mejor disposición de despertar lastima en las personas.
-Yami ¿Qué es eso? -pregunto al ver como estrujaba ligeramente la caja. La enfermera se giró al niño.
-son unas vitaminas que van a ayudarla, debe de tomársela para que se recupere- le sonrió amistosamente. - Vigila que se las tome-
Naruto miro a la enfermera y luego a Yami que sostenía la caja con cierto desagrado. Ingenuamente Naruto pensó que la medicina le desagradaba.
- lo haré- contesto.
-eres un buen niño ¿cómo te llamas? - pregunto gentilmente.
-Uzumaki, Uzumaki Naruto- La enfermera trato de esconder el desprecio que este nombre le producía y la cubrió con una sonrisa forzada, aparentemente para que Yami no se diera cuenta. Pero fue inútil ella pudo ver lo que pasaba por la mente de aquella mujer, veía la hipocresía que se escondía bajo la sonrisa fingida y tubos enormes ganas de golpearla.
-es hora de irnos naruto- le dijo y lo jalo sutilmente alejándolo de aquella mujer.
-si-
-con permiso, gracias por todo-
Estando fuera del hospital Yami guardo aquella caja dentro de la pequeña maleta, tratando de olvidarse, aunque fuera por un momento de su situación. En las calles de Konoha se sintió un ambiente cálido y bastante pacífico, como hacía años no se sentía.
-¿Qué te parece si vamos a Ichiaku por un Ramen? - comento Yami, a lo que Naruto solo asintió feliz de ir a comer su comida favorita. Al llegar fueron recibidos cálidamente por Teuchi y Ayame quienes tenían cuidado del pequeño en ausencia de esta. Y entre los cariños de la pequeña por Naruto y una que otra conversación fugas, evitaba hablar de su condición actual.
-bien, muchas gracias- se despedía. –Estuvo delicioso-
-Ramen Ichiaku es el mejor- coreo Naruto.
-de nuevo muchas gracias por cuidar de Naruto en mi ausencia-
-no tiene porque, fue con gusto-
-bien nos vamos- Yami tomo de la mano a Naruto, mientras eran observados por Ayame y su padre.
-Yami-sama se veía triste- comento la pequeña mientras los veía perderse en la calle. -¿De verdad estará bien? -
-No tienes por qué preocuparte Ayame, ella es muy fuerte, claro que esta bien- pero al parecer el también había notado aquello y no estaba tan seguro de estar tan convencido.
Antes de irse a casa, decidieron pasar un rato al parque, era buena hora y no tenían prisa. Al llegar miraron a solo dos pequeñas, Hinata Hyuga que inmediatamente reconoció estaba en los columpios y un pequeña de cabello rosa que estaba en la caja de arena.
-¡Sakura-chan! - grito Naruto, tomando por sorpresa a Yami, quien veía asombrado la familiaridad que tomaba Naruto con aquella niña. La pequeña ante la mención de su nombre alzo el rostro, sonriendo tímidamente. –Yami ella es Sakura-chan- decía alegre. Yami tuvo que aguantar la risa al notar la enorme frente de la pequeña a la que se refería Naruto. Pero sabia perfectamente que ese rasgo fuera de ser gracioso, era vaticinado bajo una gran inteligencia y potencial. Pero sin duda era linda la pequeña, era tal y como la había descrito, tenia el cabello rosa como las flores de cerezo y unos hermosos ojos verdes, a primera vista podría decirse que era bastante tímida por como miro a Naruto ¿o era simplemente era que Naruto eran tan extrovertido y escandaloso que los demás niños parecían demasiado tímidos a comparación de él? Que miro a aquella niña.
Naruto se soltó rápidamente de la mano de esta y por un momento sintió un vacío enorme, miro como en cámara lenta como Naruto corría rumbo a la pequeña que sintió frio cuando se alejaba. Solo este sentimiento la quiso derribar, era como si ese fue el destino. Ver como el niño corría sin mirar atrás
Naruto llego corriendo a lado de Sakura parecía un poco avergonzada de verlo llegar tan rápido.
-mira Sakura-chan ella es Yami- dijo señalándola. Sakura miro al lugar señalado y un pequeño rubor rojo apareció en sus mejillas, a la vista de la pequeña aquella chica era completamente hermosa, de largo cabellos negros que eran mecidos por el viento, piel ligeramente bronceada y suave y un par de bellos ojos lilas , pero entonces Sakura miro sus ojos mas detenidamente, a pesar de que una pequeña sonrisa de dibujaba en sus labios sus ojos parecían tristes. –No te dije que era bonita- dijo Naruto, sacándola de sus pensamientos.
-s-si es bonita- le confirmo Sakura.
-ven- e inmediatamente la tomo de la mano y la jalo. –Yami ella es Sakura-chan, Sakura-chan ella es Yamii- las presento.
-Mucho gusto Sakura-chan- le dijo acariciando la mejilla de la niña, haciendo que un tono mas rojo apareciera en sus mejillas.
-m-mucho gusto Yami-san-
-Solo dime Yami- la niña bajo la cabeza completamente roja de la pena mientras que Naruto sonreía ampliamente.
-vamos a jugar Sakura-chan- y antes que la pequeña pudiera decir cualquier cosa, la volvió a jalar a la caja de arena. Yami los miro y durante unos momentos pensaste que si Naruto era tan sociable como con aquella niña no seria difícil para el entenderse con los niños de su rango de edad.
Mientras los observaba se sintió un poco mareada, la dosis de la belladona estaba pasando, rápidamente busco una banca, destapo el paquete que le había dado en el hospital y bebió rápidamente el contenido de uno frasquito. Se recargo pesadamente en la banca cerrando los ojos esperando pacientemente a que aquello hiciera efecto. Cuando sintieron que los mareos desaparecieron escucho un fuerte grito, que la hizo levantarse rápidamente.
-¡Sakura! Te dije que no te juntaras con este niño- gritaba histéricamente una señora que estaba junto a los niños.
-p-pero mamá el- trataba de defendderse la pequeña.
-te dije que no te quería ver cerca de mi hija Monstruo- le dijo desdeñosamente a Naruto.
-no soy ningún Monstruo- se defendió.
-cállate- le grito, entonces agarrando bruscamente el brazo de la pequeña la alejo de Naruto.
-me lastimas Mamá- le grito Sakura.
-no la lastimes- grito Naruto, mientras veía a Sakura jalar su brazo.
-tú no te mentas- le grito, entonces alzo la mano con la clara intención de golpear al pequeño, pero otra mano la alcanzo a detener.
-gracias a dios la pequeña solo se parece a ti en lo físico- le dijo Yami mientras apretaba la muñeca de la mujer. –Lo demás creo que lo heredo de Hikaru- dijo torciendo el brazo de la mujer detrás de su espalda.
-M-Megurine-sama- sonó sorprendida y asustada.
-puedo preguntarte ¿Qué intentabas hacer a mi pequeño? - rugió.
-es-este niño- intento decir, pero ella apretó más el agarre.
-ese niño como lo llamas, es mío ten cuidado con tus palabras- el agarre se hacía más fuerte que Kaoruko soltó a Sakura.
-no-no sabía- se defendió.
-pues ahora lo sabes-
-¡Yami! - le llamo Naruto al ver el rostro de dolor de la madre de Sakura. Yami la soltó rápidamente y Kaoruko sintió un gran alivio cuando su brazo fue liberado, nunca pensó que la persona que cuidaba al niño Kyubi fuera Megurine Yami.
-lo siento Sakura-chan- dijo inclinándose a la altura de la pequeña. - no quise asustarte-
-Y-Yami-san-
-lo siento mucho Yami-sama- llamo Kaoruko. - no tenía idea que-
-solo espero que no se vuelva a repetir, este niño no ha hecho nada- le miro molesta.
-si- dijo inclinándose. Yami se giró a Sakura que parecía un poco asustada.
-no tengas miedo Sakura-chan, espero que puedas venir a jugar conmigo y con Naruto- le dijo acariciando la mejilla de la niña. -¿Podrás? - Sakura solo asintió con una leve sonrisa al ver la tierna mirada de Yami.
-Sakura- le llamo su madre. - tu padre nos está esperando para almorzar- mintió pues lo único que quería hacer en ese momento era desaparecer de la vista de Yami. –Vamos- le indico suavemente. Sakura solo asintió y se colocó a lado de su madre.
-lamento mucho lo ocurrido Megurine-sama-
-tendrías que lamentarlo en demasía, tendrás noticias mías, dentro de poco- dijo tratando de modular su voz para que esta no asustar a los niños.
-tenga, por seguro que- que no se volverá a repetir-
-eso puedes apostarlo- le dijo. -ahora retírate de mi presencia antes de que hago algo mas- la joven madre solo se inclinó y con las mejillas pálidas donde sabia que aquello era una amenaza. salió lo más rápido que pudo, sabía que aquello tenía consecuencias y no quería probar su suerte con ella. sakura que afortunadamente sea la inocencia de los niños sin percatarse del miedo de su madre se volteo y se despidió de ambos alegremente, acto que alegro mucho a Naruto, respondiendo de la misma manera.
-¿Te gusta eh? - bromeo Yami cuando ambas chicas se han ido.
-c-claro que no- negó naruto con la cara completamente roja.
-mmm… si claro lo que tú digas- bromeo. - ¿oye quieres jugar fútbol? -
-claro… pero no tenemos pelota- declaro.
-hey touru-kun- grito al joven que se encontraron con la heredera Hyuga. –Podrías prestarnos una pelota- grito. El joven no estaba muy seguro, pero la pequeña se adelantó y llego a ellos con una pelota en las manos. –Gracias Hinata-chan- la niña se puso del color del tomate cuando este le agradeció.
-oye, Hinata-chan, no te gustaría jugar con nosotros- dijo a la pequeña que no pudo abrir grande los ojos ante la sorpresa de esta.
-M-Megurime-sama, Hinata-sama ella- vmos Touro-kun, si Hiashi dice algo mándalo a hablar conmigo o dile que yo te obligue- dijo alegre. - además no es bueno que los niños jueguen solos y estoy seguro que a esta chiquita le gustara jugar con nosotros verdad-
Hinata no pudo responder con palabras pero sus mejillas rojas como manzanas hablaron por ella.
Durante mas de dos horas los niños y los dos adultos jugaron a diferentes juegos, sin dejar de mencionar que ya sea por la coordinación o el nerviosismo de la pequeña no dejaba de tropezar con sus propios pies, Yami no pudo dejar de reír por lo graciosa que se veía la niña, cualidades adorables en una pequeña, pero no sabría de una kunoichi en el futuro.
-vamos, Hinata-chan, podremos meter gol- grito naruto y como sabía que la pequeña se esforzaba todo lo que podía no pudo mas que dejar que metieran gol los niños.
Hinata sorprendía de que por fin había podía hacer algo tan grande, según ella no pudo mas que sonreír abiertamente.
-lo hice- dijo bajito.
-lo hiciste Hinata-chan- naruto la tomo por las manos mientras hacían una especia de baile de victoria. Tan emocionada estaba que ella termino por tratar de celebrar con su auto proclamo amigo. Al soltar naruto la mano de la pequeña esta no miro bien y cayo al suelo. Estaba apunto de llorar, pero miro desde abajo como el rubio niño de risa cálida y ojos color cielo, le extendía la mano. - llorar esta bien, solo cuando te levantas, si te caes, solo sacúdete y vuelve al camino- esta frase impacto de diferente forma a todos los presentes formando un pensamiento uniforme "el niño sabia como cambiar a la gente"
La pequeña tomo su mano y se levanto y como había dicho, se sacudió y con la manga de su kimono limpio aquellas lagrimas que nunca derramo.
-Eso son N-Naruto-kun-
-bueno, lamento interrumpir, pero es hora de retirarnos Hinata-sama, seguro su madre estará esperando impaciente la aventura del dia de hoy-
-Si-
-con su permiso Megurime-sama-
-adelante Touru, gracias por tu tiempo-
-g-gracias- dijo Hinata adelantándose antes de que su niñero dijera nada. -m-me divertí mucho-
-nosotros también Hina-chan- esta se ruborizo ante el apodo que solo su madre utilizaba con ella.
-su nombre es Hinata-chan- corrijo naruto. -suena mas bonito- dijo con un puchero delatando que él también quería ser parte de la conversación.
-esta bien enano, Hinata, se escucha mas bonito-
Sin mas rodeos, todos se despidieron sin dejar de lado que Hinata era prácticamente arrastrada por su niñero, al parecer ella quería decir algo y sin previo aviso se soltó y corrió a donde se encontraban aquellos dos y haciendo la mas elegante y bella reverencia agradecía a Yami su interés.
-m-muchas gracias por su tiempo- hasta ella misma se sorprendió de no haber casi tartamudeado - espero pronto nos volvamos a ver- yami miro sorprendida a la pequeña y después la imito.
-gracia a ti Hinata-sama- espero pronto nos volvamos a ver- la niña sonrió y con mas energía salió corriendo donde su niñero la esperaba y con la mano extendida se despido de ambos.
Ambos Naruto y Yami se despidieron a su manera.
-cuando sea grande será una gran persona y una amorosa esposa- dijo bajo
-¿Qué es esposa? - esto la pillo por sorpresa al pequeño.-¿Qué es una esposa? - pregunto de nuevo el niño.
-cuando seas mas grande, te lo explicare- dijo mientras le extendía su mano para tomarla y seguir con el recorrido.
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En ese momento no sabia como sentirse, si feliz o desesperado, enojado o simplemente un completo idiota, nada estaba saliendo bien todo estaba saliendo mal, lo peor del caso era que todo aquello pudo haberlo evitado si tan solo cuando el cuándo se percató de aquellos ninjas estado estado vigilando a su cuervo, hubiera mandado a eliminarlos, nada de esto estaba pasando.
Pasando de largo por la secretaria del Hokage, solo tuvo una ligera cortesía.
-tengo una reunión importante con el tercero, que nadie nos interrumpa- y tras esto sin tocar entro a aquella oficina que en algún momento soñó seria suya. Pero no era momento de pensar en eso. -dime que esto es un mal chiste- dijo aventando un folder con diferentes gráficas y resultados clínicos que al parecer eran todos negativos. -yo diseñe y perfeccione a esta chica, para ser la mejor arma y gracias a ti y tus alumnos y esa estúpida forma de pensar se encuentra en esta situación, ¡dime como paso! -. si era cierto que no grito, la forma en la que formulo todo creo que todo hubiera sido mas fácil se hubiera gritado.
Sarutobi, guardo silencio mientras se recargaba en el sillón, no era que no tenía argumentos para debatir lo que danzo decía, era simplemente que ya no quería pensar más en eso, tenía todo el peso de la aldea sobre si y ahora lo de Yami, lo tenían todavía bastante aturdido. Sabia que la dolencia o la frustración de Danzo era más por cuestiones prácticas y estratégicas que afectivas, pero él le tenia cariño a aquella chiquilla que vio crecer y madurar y sumándole ya las replicas de Danzo era como si el vaso se derramara por completo.
-te recuerdo que-
-a mi no me tienes que recordar nada, yo crie a esa chiquilla y la deje en paz porque entre tú y tus estúpidas enseñanzas hicieron que ella dejara de confiar en mí, y ahora está muriendo- las duras palabras le cayeron justo donde debían caer - esa niña era el futuro de Konoha y si bien es cierto que mis actuares no fueron éticos como tú y los demás quieren hacer creer, si hubiera estado conmigo ella estaría bien, seguiría siendo una barrera impenetrable y el genio que estaba destinado a ser-
-no estaba en nuestras manos que esto pasara-
-estuvo en tus manos desde que me la arrebataste- su mano se azoto en el escritorio. -si la hubieras dejó en la raíz, nada hubiera pasado, y ahora me dices que no estaba en tus manos-
-yo-
-hace mucho tiempo vengo haciendo el trabajo sucio de la aldea, mis manos están manchadas de sangre para que nuestra aldea este limpia, esa niña que arrebataste de mis manos era mejor que cualquier ninja que piso o pisara esta aldea y ¿tú que haces? - Sarutobi estaba por responder, pero Danzo se adelantó. -deja que te lo diga, lo único que haces es quedarte sentado esperando que alguien mas te de la solución, que alguien haga el trabajo por ti, que alguien salve a las personas por ti, que alguien decida por ti, dime Hiruzen, ¿ ¿Qué paso con tus estudiantes? - este comentario lo dejo frio. -yo te lo diré, cada uno sufrió una pérdida irreparable, cada uno torció su camino de tal forma que tu valiosa voluntad de fuego, no quema mas que una vela. En cambio, la mía arde tanto que puede destruir, dime ahora cual de las dos les hubiera dado mas esperanza,
Tras decir esto dio media vuelta, porque el mismo se cuestionaba sus enseñanzas, todos aquellos a los que fue heredada esa voluntad yacían bajo tierra, sobre esa voluntad se había edificado una magnifica aldea, en la que ahora se podía respirar paz; si tan solo los aldeanos supieran sobre cuantas vidas se tuvo que edificar nadie volvería a ver las cosas de la misma manera.
-yo si voy a hacer algo y será mejor que no te metas, solo necesito que me facilites mas muestras- el sonido del azote de la puerta fue suficiente para dejar que por primera vez una solitaria lagrima rodara por su mejilla mirando la aldea y sintiéndose el mas importante de todos cuanto en ella habitaban.
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La tarde había caído sobre la aldea y ese día había sido magnifico, visito lugares nuevos con Naruto de la mano, comieron hasta que reventaron y por primera vez había corrido solo por diversión jugando con el pequeño. Casi pudo olvidarse de lo que le ocurría, pero el peso de la pequeña maleta que todavía cargaba era demasiado para olvidar algo tan trascendental en su vida
-calma enano si sigues haciendo eso te vas a cae… ..- ella no había terminado de hablar cuando justamente el pequeño metió el pie en un agujero.
-¡sí! Duele- soltó, mientras miraba su pie.
- te lo dije, déjame ver -
-estoy bien no fue nada- alego.
- déjame ver-
-ya te dije que estoy bien no es nada- volvió a repetir.
-¿Estás seguro? -
-si- ella con su buen ojo pudo notar como a cada segundo, el tobillo del pequeño se iba hinchando a causa de la torcedura, no se veía que fuera grave, con una noche de descanso y un paño frio, estaría bien, pero no podría caminar por lo menos lo que faltaba para llegar a la casa.
-¿Seguro? ¿Seguro? - repitió ella.
-ya te dije que si- aseguro Naruto, pero ella agachada y mirando estratégicamente con suavidad toco la zona donde se encontró más hinchado y Naruto solo pudo pegar un grito ante el dolor.
-¡HAAAAYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY! ¿Pero qué haces? -dijo tirado en el suelo.
-vez no estás bien no podrás caminar, vamos te llevare! - Ella se volteo para que Naruto subiera a su espalda.
-estoy bien, puedo caminar solo a casa- Naruto se levantó con las mejillas coloreadas de rojo y trato de caminar, pero con el tobillo tan hinchado no pudo dar ni un paso.
-vez… déjate de boberías y sube- ofreció de nuevo. Naruto se negó durante un par de minutos, pero al ver que era inútil decidió trepar a su espalda retomando así el camino a casa.
Las calles se encontraban casi vacías, el viento soplaba pacíficamente y el silencio prevalecía. La suave brisa mecía gentilmente los cabellos de Yami, que parecía disfrutar de aquella pequeña paz que el ambiente le brindaba. Por otro lado, Naruto parecía estar siendo arrullado por el silencio y el aire, junto con los latidos del corazón de ella, el aroma del su cabello lo llevaban al mundo de los sueños.
-¡Yami! - le llamo soñoliento
- ¿sí? - ella rio ante la voz adormilada del niño
-Siempre estarás conmigo ¿verdad? - pregunto apenas consiente.
- ¿eh? Por qué… Naruto hay algo que tienes que saber- las palabras no querían salir, pero tenía que explicarle al niño que ella pronto dejaría ese mundo no podía mantener una mentira como esa. Era cruel, pero no seria mas cruel adelantar algo que tal vez no pasaría, tal vez hubiera una pequeña esperanza y podría aferrarse a ella, pero algo en su interior le decía que hacerse la tonta era otra forma de mentira.
-tú lo prometiste, prometiste que estaríamos juntos- repito el niño aferrándose un poco más fuerte al cuello de ella, tratando de aferrarse a lo único que unía su pequeño mundo
-por siempre- finalizo ella.
-si, por siempre… - susurro casi dormido. Yami se sintió terriblemente mal al alentar aquella promesa estéril, tenía que decirle la verdad, pero no ahí. Por el momento solo podía mentirle.
-Te quiero mucho Naruto- dijo tratando de ahogar la tristeza que la invadía.
-yo te quiero mucho, mucho mas- susurro y Naruto callo dormido.
¿Qué hacer? ¿Había algo siquiera que hacer?, Todo aquello parecía un mal sueño mas bien dicho una horrible pesadilla… quería poder tomar al niño y largarse de la villa para siempre, como si huyendo se fuera a esfumar el fatal destino que le esperaba. Dentro de su corazón algo se rompia con cada paso, con cada palabra no dicha y sin que ella diera permiso como últimamente venia pasando las lagrimas hicieron su fea aparición, esa sensación dolorosa amarga la envenenaban y la mataban peor que el veneno que le recorria en ese momento, cada paso era una torrente de lagrimas. Sin saber como y sumida en su pensamiento llego a su edificio tal vez su ser entero sabia que ese era su hogar y lo contemplo una vez.
-porque habremos comprado este- se dijo, la luz del atardecer dio en ese momento en el balcón de piso y supo porque, toda el esplendor departamento de la vista de lo que alguna vez Minato amo se podía ver desde ahí y como una bella visión de un recuerdo pudo ver como Minato la miraba recargado en el barandal y le saludaba para recibirla.
Con la melancolía a flor de piel, pero con ahora un valor sacado de algún lugar remoto dentro de ella decidió entrar y cada tramo de escalera era como recordar que tenia seguir avanzando no importando lo que sucediera, la calidez del pequeño cuerpo que llevaba era motivo suficiente para seguir adelante no importando los obstáculos y eso tenia planeado hacer, seguir. Continuar y luchar hasta el final.
Una vez llegado a su hogar, y con el mayor cuidado coloco al pequeño en la cama, mirando su inocente rostro, y el valor seguía creciendo, el era su motor para seguir no importando los pronósticos de los médicos y con esa dación decido vivir al máximo tuviera mucho o poco tiempo.
-aunque tu no me veas yo estaré contigo- y tras secar sus lagrimas sonrió y se a costo a su lado, trayendo consigo ese calorcito que solo Naruto le brindaba, lo acurruco contra su pecho y el se acerco mas suspirando y sonriendo.
-mañana será otro día- se dijo y ya fuera por el veneno o por el cansancio decido dormir, ya por la mañana todo se vería mejor y eso era lo que importaba.
