Mi pasado. Seiya Kou
¿Que más puedo decir de mí que probablemente no sepan ya? Niña prodigio, violinista, artista y como mis padres siempre me llamaron"sirena" por mi enorme amor al mar, al agua.
¿Y por qué no decirlo? Por mi belleza. No soy ególatra, soy realista y gozo de buenos genes.
De mi infancia, no diré mucho, fui realmente feliz, mis padres siempre me apoyaron y estuvieron presentes, íbamos a reuniones a casa de sus amigos y nos divertíamos, me llevaban a clases de todo tipo, música, canto, natación, esgrima, equitación, fútbol y sí, me llevaron a clases de boxeo y defensa personal por si tenían dudas, siempre me gustó convivir con los demás pero me gustaba más disfrutar de mi propia compañía, disfrutaba mucho mi soledad y pasar mi tiempo nadando, tocando mi violín o escribiendo, amo escribir lo que siento, lo que me llegue a la cabeza en ese momento.
De mi adolescencia, bueno, de esa si les voy a contar. Estudié en el Colegio Mugen, lleno de hijos de papi, gente que vivía en una burbuja, gente que cree que lo tiene todo por tener influencias y dinero, no todos son así evidentemente, no quiero generalizar, pero si de por sí me gustaba mucho mi soledad, rodeada de esas personas aún más.
Conocí a Mitsuki en mi primer día, una chica muy dulce y amable con todos, no era como los demás, fue la única que puedo considerar como alguien especial para mí, fue mi primera amiga y la primer chica por la que supe que una mujer puede sentir atracción por otra. No entraré en detalles y en típicos clichés, ya saben cómo funciona.
Aunque ella y yo sentíamos atracción y curiosidad, nunca llegó a algo más que eso, siempre fuimos amigas por encima de todo, pensé que había sido una etapa o las hormonas o el cariño de amigos que a veces uno confunde con algo más, yo sé que les ha pasado... hasta que la ví a ella. Ahí algo fue distinto.
Caminando con esa seguridad y esa confianza combinada con altanería que es usual ver caminar por estos pasillos, pero ella, por alguna razón tenía un "algo" que la hacía diferente.
A simple vista parecía un chico, pero observando con detenimiento era todo lo contrario, una chica bastante atractiva. Supe su nombre porque parecía ser una persona bastante popular e influyente en ese colegio.
Después descubrí que ese "algo" que la hacía destacar sobre los demás y que lograba llamar mi atención era su sencillez, su humildad, realmente ella era diferente. Lo supe cuando en mis primeras semanas como alumna, tiré por accidente unos libros de uno de los estantes de la biblioteca, me daba pereza acomodarlos sobre todo porque, aunque soy alta, no alcanzaba llegar hasta ahí arriba, pero llegó ella, pudo ignorarme, pudo burlarse como en esa escuela acostumbraban a hacer al primer error de alguien o simplemente pasarse de largo, pero no, ella se detuvo, me sonrió, se presentó y me ayudó. Fue la única vez que pude tener una sonrisa de su parte, fue la única vez que escuché su voz y desde entonces solo pude observarla desde lejos, viendo cada facción, cada detalle, cada risa dedicada a su grupo de amigos, nunca más pude, ni quise acercarme, supongo que debía quedarse como eso, como tú amor imposible, el típico amor platónico de la escuela que todos hemos tenido. Era de último año, lo mejor sería no encariñarme para no extrañarla el tiempo que me quedaba ahí, funcionó para mí. Tampoco tuve novios o novias, solo un montón de enamorados tras de mí, ya saben, buenos genes.
No pienso aburrirles más, años después me gradué, ya se imaginaran de que, obviamente en Música y en Arte, al final me hice maestra porque me gustaba enseñar, hacía lo que amaba y lo compartía con los demás, tuve buenos maestros pero otros eran terribles y daban clases asquerosas, solo se paraban en el salón a hablar estupideces ya que, mientras les pagaran, era suficiente, así que dije: "Michiru cambia esto, se la diferencia" y aquí estoy, incluso fui maestra de natación un tiempo y poco después de eso, llegó a mi destino una de las pocas cosas feas de mi vida hasta ahora, un capítulo con olor a alcohol barato llamado Seiya Kou.
Comencé a dar clases de música, en un principio solo sería un taller, pero mucha gente no domina la lectura de partituras, solo toca porque lo aprendió en internet, no está mal, pero debía iniciar desde cero, y el último día de inscripciones, él junto con sus hermanos se anotaron para tomar mi clase. Parecía un chico dulce al inicio, era amable y atento, realmente supo conquistarme con pequeños detalles, lo que hizo que le prestara atención a ese pobre diablo sin duda fue que tenía talento y confianza, eso me resultó muy atractivo y aunque el ya dominaba varios instrumentos musicales, para el violín se necesita mucha disciplina, mucha práctica, mucha perseverancia, pero el en muy poco tiempo lo dominó casi a la perfección, su seguridad, su altanería combinada justo con ese toque noble me recordaban a cierta rubia que hasta ese momento había olvidado, ahora recordaba porque Seiya se me hacía de cierta forma "familiar" eran amigos después de todo, claro que podían parecerse o tener las mismas actitudes, sin duda era como ver a esa rubia en versión masculina y creo que ese fue mi error, intentar poner el alma y el recuerdo de esa rubia que nunca fue nada mío en el cuerpo de Seiya, ya sé, estoy loca. Ella había desaparecido de mi mente varios años y verlo ahí, tan parecido... fue revivir mi adolescencia.
Cómo dije, todo iba bien, parecía que teníamos buena química, incluso me llevaba bien con sus hermanos, ahora que lo pienso... era raro, nunca me habló de Haruka, ni mencionó a su grupo de inseparables amigos del Mugen, de cierta forma solo éramos el y yo, no había nadie más en su vida. Y digo que parecíamos tener química porque en ese momento así se sentía, como dije, intenté poner el recuerdo de otra persona en él, por lo que era solo un disfraz, no nos conocíamos del todo como creí, nunca me dijo que el bebiera, no parecía el típico chico problemático de películas en dónde romantizan sus defectos, pero vaya que si lo fue. Y no se le ocurrió mostrarme esa faceta en mejor lugar que justo en la reunión de uno de mis posibles futuros jefes. Fue una invitación de Mitsuki, hacía años que habíamos perdido contacto, así que fue grato recibir su invitación, me envió un mensaje en las redes sociales y me dijo que fuera a una reunión que tendría su esposo, él trabajaba en un instituto privado de música, uno muy importante de Italia que inauguraría por primera vez una extensión de esa escuela aquí en Japón, era maestro y estaban reclutando músicos para ser profesores, ella recordaba mi talento y mi amor para la música, así que por eso me buscó como loca, fue lindo que pensara en mi tantos años después, lo único que debía hacer era tocar unas cuantas canciones delante de todos y si todo salía bien, el Sr. Alonzo, dueño de ese instituto, podría hacerme un contrato para trabajar como maestra en su escuela, era un privilegio tener esa oportunidad... trabajar en un colegio aún más exclusivo que el Mugen parecía un sueño. No soy interesada, pero me iban a pagar bastante bien y el dinero en ese momento no me hubiera caído nada mal, de hecho creo que suena a qué me convertí en lo que yo juraba odiar en mi adolescencia. Quizás soy una hipócrita.
Seiya intentaba formar una banda con sus hermanos e iba a tocar a bares o a eventos pero la paga que recibía era poca ¿Estoy mal en querer a mi lado a un hombre con estabilidad económica y emocional? No, no estoy mal, no estoy exigiendo un millonario, pero quiero a uno que sea responsable y me ayude, siempre que salíamos a pasear a algún lado, la que terminaba pagando casi todo era yo, porque el señor decía: "Bombón, se paciente, verás que me irá muy bien con la banda y después saldremos a dónde tú quieras" pero eso podía soportarlo, quería apoyarlo con su sueño, después de todo se vale soñar. Pero fue idiota porque fui demasiado permisiva con él, tenía dinero pero él se lo gastaba en alcohol, el mismo dinero que ganaba en la noche que tocaba en un bar, dinero que se gastaba en invitar rondas a cuanto desconocido le cayera bien y si no, tenía que ir a recogerlo a la estación de policía a pagar su fianza porque había golpeado a alguien. Fue ahí que el comenzaba a actuar de forma violenta conmigo, gritos, celos sin sentido, comenzaba a controlarme, no sé por qué lo aguanté, por qué no lo vi en el momento y lo detuve.
Yo por estúpida lo invité a esa reunión, yo sabía que iban a estar inversionistas del instituto ahí, gente adinerada que apoyaba el arte, no eran cualquier cosa y Seiya... el pobre Seiya parece que nunca había tomado vino, así que el infeliz se acabó como loco 3 botellas del mejor vino de esa fiesta, no solo me avergonzó por tomar como si estuviera deshidratado, empezó a abrazar a los inversionistas como si fueran amigos de toda la vida, tuvo el cinismo de pedirles trabajo, dijo que con gusto el tocaría una canción para que vieran que era talentoso, claro que Mitsuki y su esposo estaban enojados, estaban en todo su derecho, así que yo en lo profundo de mi ser, supe que debíamos irnos, mi oportunidad ya se había estropeado, más bien, Seiya la había estropeado, cuando le pedí que nos fuéramos, el muy imbécil se subió al escenario de ese enorme salón, agarro una guitarra y comenzó a tocar una canción de su autoría completamente desafinada, empezó a cantar y lógicamente no se le entendía nada, solo pudo lograr que me sintiera avergonzada, como cuando te caes en la calle pero 10 veces peor. Puse mi cara de estúpida con Mitsuki y su esposo, les pedí un millón de disculpas, ni siquiera tuve la oportunidad de tocar mi violín, los guardias del lugar lo agarraron de los brazos y lo sacaron a patadas de ahí, yo me salí con la mayor discreción posible y fui a pedir un taxi, Seiya me alcanzó y me agarró con fuerza del brazo, quería pelear y tuvo los pantalones para preguntarme
¡¿Por qué no me defendiste?!
No podía creer que me dijera eso a mí, quería llorar del coraje, en ese momento solo quería llorar de rabia, de impotencia, quería llorar de frustración, me apretó aún más fuerte el brazo y gritaba, no recuerdo que tantas cosas decía y yo me cansé, no iba a soportar más a ese pobre mantenido, lo tomé de los hombros y con fuerza le solté un rodillazo en su estómago sacándole el aire, probablemente le hice vomitar todo el alcohol que había tomado... solo me fui, tomé el primer taxi que pasó y me aleje de ahí sin mirar atrás.
Hola, les quiero compartir que logré entrar a la Universidad, así que con todo esto de la pandemia fue un estrés horrible entre clases a distancia y montones de tarea, inicio de vida adulta ¿Pa' que me quejo verdad? jaja
Muchas gracias por esperar, por seguir la historia y darle una oportunidad, lamento mucho la demora, de verdad una disculpa, gracias por esperar y por favor no bajen la guardia, cuídense mucho.
