CAPÍTULO 8 "ENVUÉLVEME EN TU CALOR"

Hogwarts. Campo de Quidditch.

Un sábado por la mañana más, y el equipo de quidditch de Slytherin se reúne con los estudiantes para sus prácticas. Algunos de ellos ya se encuentran calentando, o montados en sus escobas.

En particular, un grupo de estudiantes de tercer año hacen alarde de su complexión, burlándose abiertamente de Scorpius, que apenas se acerca.

ESTUDIANTE DE TERCERO

Espero que tengas tu testamento listo para hoy, Malfoy.

SCORPIUS (con cierto aire retador)

Te recuerdo que al menos he mostrado más resistencia que cualquiera de ustedes.

ESTUDIANTE DE TERCERO

Simplemente empiezo a compadecer a Madame Pomfrey…

Suena un silbato. Circe se acerca para callar al grupo.

CIRCE MCLEAN

¡Es suficiente! ¡Menos charla y más acción! ¡Ya conocen la dinámica!

Los estudiantes, incluido Scorpius, montan sus escobas, y empiezan a dar su ya habitual recorrido a lo largo del campo de Quidditch, tratando de mantener a raya a las bludgers, que vuelan libremente en todas direcciones.

Scorpius, pese a todo, sigue mostrando mejoras, y se mantiene firme en vuelo. Su experiencia en maniobras de velocidad le da cierta ventaja al esquivar las bludgers y, de hecho, cada vez se vuelve mejor con el bate para redirigirlas.

CIRCE MCLEAN (acercándose a Scorpius en vuelo)

¡Excelente, Malfoy! ¡Has mejorado muchísimo!

El mismo estudiante de tercero que molestaba a Scorpius al principio no puede dejar de notar esto, y mira con recelo toda la escena. Tras asegurarse de que nadie lo ve, hace un esfuerzo por capturar una bludger en brazos, y la hechiza para que persiga específicamente a Scorpius.

La pelota sale proyectada con fuerza directamente a la cabeza de Scorpius, pero este reacciona a tiempo y logra esquivarla al último momento, recuperando nuevamente su posición.

CIRCE MCLEAN (notablemente molesta)

¿¡Quién lanzó ese tiro!? ¡Si alguien resulta lastimado, nos suspenderán estás prácticas! ¿¡Quién fue el imbécil!?

En medio del regaño de Circe, nadie nota que la bludger regresa por detrás, y se impacta contra Scorpius, tirándolo inconsciente de su escoba. Circe simplemente se paraliza. Tate y Antonia tratan de alcanzarlo, pero nadie se encuentra lo suficientemente cerca como para intervenir.

Sin embargo, alguien se apresura desde las gradas del campo. Albus se desprende de la capa de invisibilidad de su hermano, y extiende su varita.

ALBUS

¡Arresto momentum!

Scorpius flota suavemente hasta el suelo. Albus se aproxima corriendo, y se inclina junto a Scorpius.

ALBUS

¡Scorpius! ¡Scorpius! ¿¡Puedes oírme!?

Scorpius no responde. Albus acerca su cabeza al pecho de su amigo para comprobar su respiración. Scorpius solo está inconsciente.

El resto del equipo, y de los alumnos, aterrizan alrededor de ellos.

CIRCE MCLEAN (tratando de disimular su desesperación)

¿Potter? ¿Qué estás…? ¡No importa, da lo mismo! ¡Gracias a Merlín que estabas aquí!

Albus no dice nada. Simplemente carga a Scorpius por un brazo, con dificultad. Circe lo ayuda inmediatamente. Nadie se ha recuperado de la impresión. El estudiante de tercero que hechizó la bludger por fin parece entender el peso de lo que pudo haber ocasionado.

ESTUDIANTE DE TERCERO

Yo no… Mi intención no era…

Albus le lanza una mirada fúrica, pero no dice nada.

CIRCE MCLEAN

Si solo vas a tratar de justificarte, mejor cállate. De entrada, olvídate de las pruebas. No necesito a gente como tú en mi equipo. En segundo lugar, hablaré con el jefe de casa.

El estudiante de tercero para de hablar, y simplemente da un paso atrás, mientras el resto del equipo y de los estudiantes también lo miran con reproche. Parte de la creciente tensión es influenciada en gran medida porque la casi víctima de asesinato es el hijo del propio Draco Malfoy.

Albus y Circe se alejan, cargando entre los dos a Scorpius, para llevarlo a la enfermería.

Hogwarts. Enfermería.

Madame Pomfrey observa al grupo llegar, y se percata de la gravedad de la situación. Se apresura a desocupar una camilla.

MADAME POMFREY

Acuéstenlo aquí…

Enseguida, Madame Pomfrey comienza a examinarlo con la varita.

MADAME POMFREY

Está inconsciente, pero… casi ileso. ¿Qué pasó?

CIRCE MCLEAN (con cierta culpa)

Una bludger lo golpeó por detrás y… se cayó de la escoba. Potter estaba cerca, y pudo detener la caída.

MADAME POMFREY (quitándole el casco a Scorpius y acomodando una almohada cuidadosamente)

Pues demos gracias a Merlín por eso, y porque tenía el casco puesto. Ninguna fractura, ninguna lesión grave. Creo que no pasará de un dolor de cabeza… Vaya que tuvo suerte.

ALBUS (rompiendo por fin su silencio)

Entonces, ¿¡Despertará!? ¿¡Cuándo!?

MADAME POMFREY

No lo sé, señor Potter. Tal vez hoy en la tarde, tal vez mañana. Hay que mantenerlo en observación.

Circe da un pequeño tosido.

CIRCE MCLEAN

Bien, yo tengo que regresar para tranquilizar al resto del equipo. Potter… Albus, por favor, avísame de cualquier novedad.

Circe sale de la enfermería tras darle a Albus una palmada en la espalda.

Por su parte, Albus se siente impaciente y preocupado, y solo se queda observando a Scorpius. Madame Pomfrey le acerca una silla.

Los minutos se vuelven horas y, al final, Albus se queda dormido con la cabeza recostada sobre la camilla.

Tras un rato de espera, un sonido despierta a Albus. Scorpius se queja, y se soba la nuca.

ALBUS (exaltado)

¡Scorpius, estás vivo!

SCORPIUS

¿¡Lo estoy!? ¡Lo estoy!... ¿Qué pasó?

ALBUS (mientras le tiende una poción a Scorpius)

¡Me diste un susto de muerte! Ten, Madame Pomfrey me pidió que me asegurara de que tomaras esto en cuanto despertaras.

Scorpius bebe la poción.

ALBUS

¿Cómo te sientes?

SCORPIUS

De hecho, ¡bastante bien! Puedo decir que ya he pasado tanto tiempo en esta cama que…

Scorpius siente el bulto en la nuca que el golpe de la bludger le dejó.

SCORPIUS

¡Auch! ¡Maldita sea, se siente como un cuerno!... Bueno, he terminado en peores condiciones.

Entonces, Scorpius se da cuenta de la hora, y de que ya casi ha anochecido.

SCORPIUS (interrumpiéndose)

¡Albus! ¿Te has quedado aquí todo este tiempo?

ALBUS (avergonzado)

No podía irme tranquilo. Madame Pomfrey no estaba muy convencida al principio, pero accedió con la condición de que vigilara que te tomaras la poción.

SCORPIUS (sonriendo)

Eso es muy tierno de tu parte.

ALBUS (aún más avergonzado)

Como sea, ten más cuidado. Tal vez sería mejor si ya no…

SCORPIUS

Albus…

ALBUS

Ya sé, ya sé. No te voy a convencer de dejarlo.

SCORPIUS

¿Qué pasó?

Albus empieza a contarle todo a Scorpius. Sobre cómo lo seguía a cada practica oculto en la capa de invisibilidad para no distraerlo, para animarlo en silencio. Y sobre cómo no pudo esquivar la bludger hechizada, y sobre cómo casi muere al caer de su escoba.

ALBUS

Y así fue cómo casi te vuelves fertilizante instantáneo para el campo de quidditch…

SCORPIUS

Albus… ¡Me salvaste!

ALBUS (muy apenado)

No esperabas que me quedara sin hacer nada, ¿verdad?

SCORPIUS

No creo que estés entendiendo… De verdad, gracias.

Ambos chicos se miran a los ojos, y se aproximan mutuamente. Casi sin darse cuenta, sus manos se rozan. La enfermería está vacía. El silencio que los rodea despierta una tensión que solo habían sentido antes en el salón de Adivinación. Ambos se acercan cada vez más, tomándose de las manos, y lo inevitable sucede otra vez. Se besan, esta vez sin sorpresas, sin incomodidades, sin prisas.

Tras un rato que parece eterno, ambos se separan, apenados, apartando la mirada. Ambos sonríen, sin soltarse de las manos.

Albus lucha por encontrar las palabras adecuadas para expresarse.

ALBUS

Yo… eh…

SCORPIUS (más para sí mismo)

Entonces no me lo imaginé…

ALBUS (apretando la mano de Scorpius)

Scorpius, yo… Yo realmente me asusté cuando te vi caer de la escoba…

Las lágrimas empiezan a asomar por los ojos de Albus.

SCORPIUS (sonriendo)

Entonces tengo mucha suerte de contar contigo, Albus Potter. Siempre…

ALBUS

Siempre…

Ambos chicos se sostienen de las manos con fuerza. Se miran a los ojos, con la seguridad de que existe algo entre ellos, aún sin saber exactamente qué.

Tras un rato, la tensión pasa, y simplemente empiezan a charlar y a bromear como de costumbre, pero sin soltarse de la mano.

ALBUS (riendo de nuevo)

¡Debiste ver la cara de ese chico de tercero! ¡Creo que estaba a punto de echarse a llorar de miedo! No creo que nunca más te vuelva si quiera a dirigir la mirada.

SCORPIUS (riendo)

¡De verdad me hubiera encantado ver eso!

Albus imita cómicamente una mueca de profunda desesperación, y ambos chicos estallan en una carcajada, que para por la mirada de reproche de Madame Pomfrey.

SCORPIUS

Bueno, creo que todo esto significa que ya no podrás cobrar la apuesta…

ALBUS

¿¡Bromeas!? ¡Tú me vas a ayudar causando lástima! Con algo de suerte, nos cedan sus escobas por pura culpa…

SCORPIUS

¡Eres diabólico!

Ambos chicos siguen riendo por lo bajo un rato, hasta quedarse dormidos ahí mismo, aún tomados de la mano. Madame Pomfrey incluso le tiende una manta a Albus.

La mañana del domingo llega sin mayores contratiempos. Madame Pomfrey despierta a Scorpius para darle otra poción.

MADAME POMFREY

Buenos días, señor Malfoy. ¿Cómo se siente?

Scorpius despierta en medio de un bostezo.

SCORPIUS

Radiante…

MADAME POMFREY

Creo que está listo para irse, entonces.

Madame Pomfrey desaparece la silla donde está sentado Albus, quien se despierta con la abrupta caída. Este se levanta sacudiéndose, disimulando la sorpresa.

MADAME POMFREY

Por lo que me contó la señorita McLean después, salió muy bien librado. Vino en la noche, cuando los dos ya estaban dormidos. Tal vez no debería decir esto, pero me dijo que cada vez está más convencida de dejarle uno de los puestos a usted…

SCORPIUS

¿¡De verdad!?

MADAME POMFREY

Creo que la impresionó la forma en la que reaccionó a la bludger hechizada. Y tal vez se siente un poquito culpable del incidente. De cualquier forma, siempre debe ser precavido, señor Malfoy. Soportó un golpe directo en una zona muy delicada; la próxima vez podría no tener tanta suerte.

SCORPIUS (sumamente emocionado)

¿Oíste eso, Albus? ¡Está cada vez más convencida!

ALBUS (todavía un poco somnoliento y adolorido por la caída)

Sí, excelente…

MADAME POMFREY (haciendo ademanes para apurarlos a irse)

Bien, es mejor que ambos vayan a desayunar. No es que los esté echando, pero ambos deben tener mejores cosas qué hacer un domingo…

Ambos chicos salen, y se dirigen directo al Gran Comedor.

Hogwarts. Gran Comedor.

Albus y Scorpius entran al Gran Comedor, y se dirigen a la mesa de Slytherin, donde son recibidos como la noticia del día. Incluso algunos curiosos de otras casas se acercan, incluidos los hermanos de Albus.

JAMES

¡Albus! ¿Qué pasó?

LILY

¿Scorpius está bien?

Circe se aproxima, empujando a James.

CIRCE MCLEAN

¡Malfoy, Potter! ¡Al fin!

El resto del equipo de quidditch empieza a acercarse también.

TATE BAKER

¡Malfoy, estás vivo!

ANTONIA MEADOWES

¡Malfoy! ¿Estás bien?

Athenea Doherty, quien usualmente nunca se separa de sus libros, incluso se acerca a poner una bolsa de dulces en las manos de Scorpius, y se aleja.

CIRCE MCLEAN (alzando la voz, tomando a ambos chicos de los hombros, y sentándolos junto a ella)

¡No los atosiguen!

Albus y Scorpius están perplejos. No saben cómo reaccionar ante tanta atención positiva. Simplemente se encojen, esperando a que la multitud se disipe un poco, pero parece que no cede.

Cuando el estudiante de tercero que hechizó la bludger se acerca para disculparse, Albus empieza a sentirse cómodo con aprovecharse de la situación.

ESTUDIANTE DE TERCERO

¡No era mi intención! ¡Yo no pensé que…!

ALBUS

¡Claro que no pensaste! ¡Scorpius pudo haber muerto!

Albus le da un codazo a Scorpius. Al principio no entiende, pero después el rubio reacciona.

SCORPIUS

¡Ay, mi cabeza! ¿Eres tú, Albus? No distingo tu rostro.

Circe gira los ojos, pues sabe que están fingiendo, pero deja que disfruten de su repentina atención.

Para el resto del Gran Comedor, no deja de ser una escena peculiar: Albus Potter y Scorpius Malfoy rodeados por un cúmulo de gente de su propia casa, que comparte comida y ríe con ellos.