Boku no hero academia pertenece a Kōhei Horikoshi y yo escribo esto por simple pasatiempo. Nada más y nada menos.

Personajes: Izuku Midoriya/Katsuki Bakugo/Shouto Todoroki. OT3

Palabra: Compañeros.


¿Y nosotros?

Por:

PukitChan

XVIII

Algún día, alguien

Izuku sabía que tarde o temprano, alguien tenía que notarlo, sobre todo porque ya habían pasado varias semanas desde que su relación había comenzado. Y por alguien se refería a cualquiera que no fuera un adulto y bufara por cómo habían decidido terminar sus peleas, alegando que aquello resultaba ser el camino más evidente o bien, dándoles interminables discursos llenos de palabras como «juventud» o «aún les queda mucho camino por recorrer». Burnin' lo había hecho y era posible que No. 13 también, porque miraba con mucha atención. Izuku sabía que no podía enojarse y a diferencia de Katsuki y Shouto, procuraba escuchar con atención las recomendaciones que les ofrecían. Estaba seguro de que a su manera, Burnin´y No. 13 tenían buenas intenciones cuando intentaban aconsejarlos sobre su noviazgo, así que con el rostro ardiendo, asentía tímidamente a cada palabra dada, procurando que su pena no lo hiciera olvidar algo.

Sin embargo, mientras más escuchaba aquellos discursos, más se daba cuenta de que sus compañeras y compañeros de clase no actuarían de la misma manera, así que de alguna manera eso alimentaba su curiosidad al respecto. La intimidad que Shouto, Kacchan y él compartían era increíble, pero de vez en cuando quería estirar su mano y tocarlos, tan sólo porque podía hacerlo sin cubrirse de esa natural privacidad que los rodeaba. Que todo el mundo supiera sobre su relación, sería un cúmulo de ventajas y desventajas que algún día tendrían que enfrentar hasta lograr adaptarse. Y aunque Izuku estaba seguro de que llegado el momento los tres podrían superarlo y los demás simplemente pasarían a otro tema más interesante, esperaba que durante el proceso, no hubiera ningún incómodo momento.

—Midoriya, Todoroki…

Que de entre todos sus compañeros fuera Iida el primero en saberlo, ciertamente podría calificar como uno de esos momentos.

—Tks.

Pensándolo con detenimiento, ¿por qué Izuku consideró siquiera la idea de que las cosas salieran bien cuando la experiencia le decía que cuando los tres estaban involucrados, todo lo que podía salir mal iba a salir mal?

—¡Iida!

Aunque, contra todo pronóstico, su relación había salido bien en su vida. No la manera en la que otros se enteraban, pero sí la forma en la que Kacchan, Shouto y él se complementaban.

—¡En verdad hay una explicación para esto, Iida…!

—¡¿Qué hay que explicar?! ¡¿Acaso sus lentes no sirven?!

—Katsuki, creo que Izuku quiere decir…

—¡No soy idiota! Además, ¡¿para qué se molestan?! ¡Ni siquiera reacciona!

Kacchan no estaba lejos de la realidad. Iida, tan animado y energético como era, se había quedado paralizado en la puerta del salón, mirándolos en un extraño silencio. Las hojas que traía en sus manos habían caído melodramaticamente al suelo, haciendo por sí misma que la escena fuera una mezcla de divertida vergüenza y sincero desconcierto, porque Iida en realidad sólo los había atrapado abrazándose. Mejor dicho: había atrapado a Izuku y a Shouto ahogando en un abrazo a Katsuki, porque intentaban convencerlo de preparar la cena.

Si hubiera llegado unos minutos más tarde, quizá la escena no hubiera sido tan inocente. Así que, en teoría, Iida se topó con el mejor de los escenarios para lidiar con esa situación.

—T-te ayudo. —Con una nerviosa sonrisa en su rostro, Izuku se apartó de sus novios intentando acomodarse el uniforme y la corbata sin lograr ninguna de las dos cosas cuando se acercó a su amigo y se agachó para comenzar en silencio a levantar las hojas que había tirado. Como si aquel movimiento hubiera sido lo que Iida había estado esperando todo ese tiempo, también se agachó, imitándolo mientras analizaba a toda velocidad lo que había visto, ignorando la mirada de Shouto y los ruidosos chasquidos de Katsuki—. Uhm, Iida...

—Ustedes…

Izuku apretó sus labios y contó los segundos entre susurros.

—¡Midoriya, Todoroki, Bakugo! ¡No importa su relación, pero en el salón de clases su comportamiento debe ser consciente de…!

Y lo que prosiguió entonces fue una serie de detalles sobre las políticas de la escuela en torno a la relaciones, que por alguna razón empezó en el suelo del salón y concluyó en los dormitorios, con todos sus compañeros de clases enterándose sobre ello y muy pocos sorprendidos por la situación, aunque eso no evitaba que hubiera pequeñas bromas al respecto y mucha curiosidad sobre cómo habían terminado en ese punto.

—¿Sabes, Deku? —Había dicho Ochako, con los brazos recargados en el respaldo del sofá para poder verlos mejor—. No es que supiéramos que ustedes ya estaban saliendo o algo así. Es sólo que bastaba con notar la manera en la que los mirabas. El amor se te escapa cuando los ves. —Hubo una pausa en la que Ochako amplió su bonita sonrisa al ver el rostro de Izuku ruborizarse ante sus palabras porque visto así, era muy fácil de adivinar lo que ocurría—. Además, las chicas entendemos estas cosas.

En realidad, no tenían razones para preocuparse.

Sus amigas y amigos eran increíbles.

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

Las personas solían creer que los héroes se acostumbraban a lo que veían. Que, de alguna manera, las cosas dejaban de afectarles y por eso conseguían ser quienes eran. Ochako había escuchado eso en más de una ocasión. Sin embargo, ella mejor que nadie sabía que no era así. No podías simplemente ignorar lo que veías; al menos, ella no podía. Las catástrofes se le quedaban en las pupilas, en marcas en el cuerpo y en las noches en vela, llenas de recuerdos y pesadillas.

Lo que Ochako veía en su deber como heroína se le quedaba grabado con fuego para toda la vida. Por eso, cuando las alertas sonaron y las llamadas comenzaron a exigir que buscaran a Katsuki y a Shouto porque ellos no podían intervenir en lo que había sucedido, supo que el escenario que se encontraría sería uno de esos que, a veces, robaban el sueño.

No se equivocó. Cuando el equipo de rescate entró al sitio donde tenían secuestrado a Izuku, movidos más por la urgencia que por una táctica real, descubrieron una situación espantosa, llena sangre, heridas que debían ser tratadas con urgencia y los cuerpos de tres héroes que se negaban a vivir en un mundo donde no estuvieran los otros. Ochako podía escuchar los gritos, las ambulancias y cuando se acercó aterrada hasta donde estaba Izuku, pudo ver cómo sus lágrimas habían esparcido la sangre por todo su rostro.

Porque Izuku los amaba tanto, tanto, que siempre se le desbordaban los sentimientos.


Autora al habla:

No estaba muerta. Estaba de parranda. Pido una enorme disculpa por la espera de esta historia. Estos meses que quedan al año, quiero finalizar todas las historias que he empezado para que en enero les llegue un ataque de fics de mi parte. Deseenme suerte. Los quiero.

¡Muchas gracias por leer y por todas sus hermosas palabras, ánimos y paciencia!

¡Os quiero!