Nota antes de leer: Acabo de actualizar un capítulo especial, el cual se llama ENTREGA, es el actual capítulo 5, es por eso que se recorrieron los números de los episodios.
¿Qué les parece? Ojalá les esté gustando, porque siento bonito como va progresando el amor entre ellos dos.
Misa obviamente esta confundida, además el encierro no es fácil, creo que ahora todos podemos empatizar un poco con ella por esa cuestión.
Tomen en cuenta que entre cada capítulo pueden transcurrir varios días de la historia, así que ella debe enfrentar día con día el hecho de que su novio no la quiere, eso puede desalentar a cualquiera, incluso alguien tan obsesionada como Misa, pero por suerte tiene a L quien la hace sentir cosas que aún no entiende.
Esperemos que después de todo ella pueda comprender que Ryuzaki en verdad la ama, para eso deben seguir leyendo y averiguarlo.
Les advierto que este capítulo es muy largo, creo que así compenso lo corto que fue el anterior.
Una disculpa por la tardanza en actualizar, pero vi algo que no me gustó y comencé a modificar algunas cosas a partir de aquí.
Ok continuemos con el siguiente capítulo, let's go.
Capítulo 8: Duda
Al despertar pudo reconocer la falta de sueño en sus ojos, tendría que cubrir aquellas ojeras con maquillaje, sin más comenzó su rutina de belleza debía darse prisa, el teléfono no tardaría en sonar solicitándole que bajara para marcharse a su misión.
Terminando de alistarse, la joven rubia salió de su habitación para dirigirse al elevador que la llevaría al piso tres, donde todos estarían dándole instrucciones y recomendaciones de que hacer una vez que estuviera ahí.
Estaba lista, recordaba sus líneas a la perfección e intentaría no sobreactuar como le recomendó Ryuzaki, no quería verse ridícula frente a personas tan importantes y peligrosas como lo eran en el grupo Yotsuba.
Sonrió ante el recuerdo de ensayar junto con el pelinegro, al parecer él era mucho más exigente que sus propios directores de rodaje.
Un sonrojo se apodero de sus mejillas, no esperaba estar pensando en Ryuzaki tan pronto, había logrado bloquearlo desde que despertó esa mañana, pero al parecer su mente quería burlarse de ella justo antes de que las puertas metálicas se abrieran.
Al escuchar el timbre del ascensor levantó la vista y lo vio, estaba de pie junto con los otros investigadores, observándola salir y caminar hacia ellos. Misa pudo sentir como sudaba frío, el detective la estaba haciendo sentir ansiosa.
- Misa-Misa ¿Estas lista? – preguntó entusiasmado Matsuda.
- Sí, daré lo mejor – a pesar de sus nervios, estaba feliz. Se sentía bien tener a gente que la apoyaba.
- Amane recuerda todo lo que practicamos – lo miró a los ojos y asintió, no lo defraudaría.
- Ryuzaki aquí tienes lo que me pediste –
- Gracias señor Yagami - en su forma tan característica de tomar las cosas, L aceptó una pequeña caja negra que le ofrecía el jefe de policía. Con tranquilidad se acercó a la rubia y le extendió el objeto - Cumpliré mi promesa –
El detective habló bajo, lo suficiente para que Misa pudiera oírlo, la joven se había quedado sin aliento al escuchar aquellas palabras y recordar lo ocurrido esa madrugada ¿Qué contenía la caja?
– Te protegeré –
Se estremeció ante aquel recuerdo, con manos temblorosas e incertidumbre pintada en su rostro tomó el objeto, lo abrió con cuidado, no dañaría nada por culpa de su pésimo control emocional.
Misa después de observar el contenido de la caja miró rápidamente al pelinegro buscando una respuesta a lo que estaba viendo, él se encontraba tan tranquilo.
Fue cuando entendió que había mal interpretado todo, no solo eso, se había privado del sueño pensando en mil cosas cuando en realidad la frase de Ryuzaki significaba que le daría un apuntador y una micro cámara para vigilarla… como siempre.
- Gra… gracias – estaba avergonzada, lo único que quería era salir de ahí lo más pronto posible, su cara debía estar extremadamente roja en esos momentos.
A causa de su debate interno, la rubia no pudo notar la imperceptible sonrisa que se postró por unos segundos en el rostro de L.
- Llevaras un micrófono contigo, además Ryuzaki podrá asesorarte por medio del apuntador si estas en dificultades, tranquila Misa-Misa todo saldrá bien –
- Gracias Matsu –
- ¿Lista? –
- Sí Mogi, vamos – ambos dieron marcha hacia la salida, no era el momento de pensar en esas tonterías debía de concentrarse en hacer su trabajo.
-.-.-
- Es un placer para el grupo Yotsuba que una celebridad tan grande como Misa Amane forme parte del equipo – el contrato estaba firmado, oficialmente la modelo era parte de la compañía, y pensar que eran ellos quienes también podrían matarla cuando quisieran.
Misa se encontraba en una oficina dialogando únicamente con el director de marketing. Mogi por su parte la esperaba en recepción, al llegar les informaron en la entrada que sería una charla rápida así que debía ingresar sola, además Ryuzaki por medio del apuntador les pidió seguir las indicaciones de la recepcionista, todo estaba en orden.
Después de ingresar a la oficina del director y un par de palabras políticamente correctas, la unión laboral se consolido.
- Si es tan amable señorita Amane me encantaría que me acompañara a la sala de juntas de aun lado para presentarla formalmente –
- ¿Cree que pueda ir al tocador antes? – mencionó la joven apenada.
- Por supuesto, camine por el pasillo y encontrará el baño al fondo –
- Muchas gracias – con elegancia se levantó de su asiento y caminó directamente al baño, antes de ingresar apagó la cámara y el micrófono, no estaba dispuesta a trasmitir algo como eso.
La rubia estaba cansada, podía verlo en su reflejo –Solo un poco más – se animó a sí misma, al volver a mirar el espejo pudo notar a una criatura esquelética ubicaba detrás de ella, era enorme, por instinto intento prender su micrófono debía gritar, pero el espectro fue mucho más veloz y la detuvo antes de poder hacer algo.
- Tranquila Misa, no soy tu enemiga – la rubia forcejeaba ante el agarre de la criatura, estaba aterrada, necesitaba ayuda – Soy un shinigami –
- ¿Un shinigami? ¿Un Dios de la muerte? ¡Kira! – al sentir que la joven en sus brazos dejaba de luchar decidió soltarla, parecía que estaba más tranquila - ¿Tú eres Kira? – preguntó al recomponerse un poco.
- No, pero puedo otorgarle ese poder a un humano. Antes, solíamos trabajar juntas bajo esa regla, pero perdiste tus poderes junto con tus recuerdos, es por eso que no tienes conocimiento de lo que hablo –
- ¿Éramos aliadas? Eso quiere decir que gracias a ti pude matar personas… ¿Yo en verdad fui el segundo Kira? Si eso es cierto, ¡Ryuzaki tenía razón! Light es Kira – su respiración se sintió pesada después de pronuncias aquellas palabras.
- Light ideo un plan para mantenerlos a salvo, aunque eso significará perder sus poderes, que tú estés aquí significa que debe estar cerca de lograrlo –
- ¿Cuál es el plan de Light? –
- No lo sé, pero imagino que desea recuperar su libreta -
- ¿Libreta? ¿De qué hablas? –
- La Death Note le otorga a su poseedor el poder de matar a alguien con solo escribir su nombre en ella, además si Light vuelve a tocar la libreta recuperará sus recuerdos –
- Volverá a ser Kira... si lo que dices es cierto, Light y yo nos conocimos antes de perder nuestros recuerdos –
- Así es, tu amor por él te hizo buscarlo hasta descubrir su identidad, a pesar de lo peligroso que eso era –
- Ya entiendo un poco más sobre nuestro noviazgo y mi supuesto amor a primera vista – bufo ante el nuevo descubrimiento, era obvio que ella lo había forzado a estar juntos, pero igual tenía que preguntar – Nos conociste en ese tiempo… ¿Crees que Light alguna vez me amó? -
- En mi mundo pude ver de cerca lo que es el verdadero amor, y de algo puedo estar segura, Light Yagami es incapaz de sentir amor por alguien más a excepción de por sí mismo – la humana solo pudo agachar la mirada ante la dura revelación - Misa, tu seguridad está en riesgo si tomas el camino de ayudar a Kira ¿Tu amor por Light es tan grande como para morir por él? – sin duda esa criatura conocía a la Misa del pasado, pero ella ya no era esa persona, no podía continuar mintiéndose a sí misma y ahora tampoco podía mentirle a aquel ente, era obvio que solo se estaba preocupando por ella.
- No estoy segura – contestó tristemente – Estoy agradecida con él y quiero que Light viva, pero no puedo ignorar que si gana… es acosta de la vida de Ryuza - la joven se llevó ambas manos a la boca ahogando así un grito de impresión.
- ¿Qué ocurre Misa? –
- Si Light gana… L muere – la mirada de preocupación de la rubia se centró en el shinigami – Era consciente de ello, pero lo veía como algo muy lejano, casi imposible -
- Veo que tienes aprecio por el enemigo mortal de Kira, si es así, debemos impedir que Light Yagami recupere la memoria, así seguirá siendo inofensivo – la criatura se puso a la altura de la chica – Misa comprende que si fallamos y Light descubre que lo traicionaste intentará matarte, Kira no es una persona sentimental o alguien con el que se deba jugar -
- De acuerdo… - hablar con la shinigami la había hecho abrir un poco los ojos con respecto a su novio, él se volvería peligroso si conseguía la Death Note, debía evitarlo a toda costa – L sabe que el nuevo Kira se encuentra entre los directores de Yotsuba, es importante que él lo arreste, necesito saber quién es shinigami–
- Mi nombre es Rem – la rubia podía sentir una conexión, no había duda de que eran amigas - El nuevo poseedor de la Death Note es un hombre vil, asqueroso y despiadado, incluso más que el propio Light. Él, junto a otros individuos te están esperando en una sala, cuando entres me colocaré detrás de la persona que tiene en su poder la libreta –
- Esta bien, yo haré el resto – no podía equivocarse, hacerlo representaría que alguno de los dos chicos moriría a manos del otro y no estaba lista para enfrentar una perdida así.
- ¿Amane adelante? – el apuntador en su oído comenzó a trasmitir, por un momento olvido que lo tenía, agradeció por lo bajo haber apagado el micrófono cuando entró al baño, de lo contrario estaría en grandes problemas.
- Estoy bien, solo me tome mi tiempo – respondió después de prender el aparato en su pecho – Debo irme – eso último había sido más para Rem que para Ryuzaki.
- Cuídate mucho Misa – tras una pequeña reverencia de agradecimiento, la rubia se retiró para encaminarse a la sala de juntas de Yotsuba, era el momento de conocer al impostor.
Siguiendo el camino de la última vez, la joven modelo recorrió el largo pasillo hasta llegar a una gran puerta negra, respiró profundo, tenía que actuar con normalidad.
- Lo lamento, fui a retocar mi maquillaje – dijo alegremente al ingresar.
- No te preocupes, adelante – todos los miembros de Yotsuba se encontraban sentados en una mesa redonda, sabia sus nombres y cargos debido a la primera vez que había estado ahí gracias a Matsuda y al arduo entrenamiento de L, ahora solo debía buscar a Rem con la vista.
Ahí estaba, la shinigami se ubicaba detrás del hombre más asqueroso que conocía dentro de aquella habitación, cuando se presentó por primera vez ante él pudo sentir su mirada lasciva y el poco profesionalismo que tenía, esto no podía ser peor.
- Higushi desgraciado –
-.-.-
No tenía mucho tiempo desde que llegó a su habitación, aun se encontraba desorientada por su experiencia con la shinigami, esperaba que nadie notara su comportamiento cortante en el cuartel general.
Apenas habían llegado cuando ella solicitó subir a su piso, nadie se negó, al parecer era en lo único en lo que la suerte le sonreía. En realidad, no quería hablar con nadie, tenía mucho en que pensar, nunca imaginó que llegaría le día donde Misa Amane se atrevería a traicionar a Kira, debía estar loca. Pero estaba hecho, el trato con Rem era definitivo.
Ella se encargaría de desenmascarar a Higushi, impediría que Light tocara la libreta y así todos seguirían con sus vidas, no le preocupaba la sentencia que L podría asignarles, en teoría no podía juzgarlos por actos que no recordaban, además sin recuerdos Light y ella eran inofensivos.
Ryuzaki era el único que podría entender una situación tan descabellada como esa, al final confiaba en él… - ¿Tanto como para darle la espalda a Light? –
Su pensamiento le dio un escalofrió, debía tranquilizarse, si lo pensaba detenidamente el actual Light quería atrapar a Kira porque no estaba de acuerdo con sus métodos, al final le estaba salvando la vida al no seguir el plan original.
- ¿Qué hay de castigar criminales? – estaba consciente, solo el castaño había logrado mantener orden ante una plaga como esa, pero si Kira existía a costa de la vida de Ryuzaki, no lo quería. Era egoísta, lo sabía, pero para ella el mundo podría pudrirse antes de perder a otro ser querido.
- ¿Entonces lo quieres? – claro que lo hacía, era su amigo, nunca lastimaría a alguien que consideraba como uno, además era la única manera que se le ocurría para que todos recuperarán sus vidas.
En realidad, a ella no le importaba la justicia, el criminal que había matado a sus padres ya estaba muerto, así que no le interesaba si los demás maleantes desaparecían de la faz de la tierra o pasaban el resto de sus vidas en prisión, ahora comprendía que su devoción por Kira era solo agradecimiento, enamorarse de Light fue lo que llevó esa gratitud a otro nivel.
- ¿Qué cambió? – el rechazo constante de Light fue lo que lastimó primeramente a la rubia, aunque sentirse apreciada y acompañada durante todo ese encierro por alguien más también la hizo replantearse qué era real.
- Entonces lo quieres – eso no había sido una pregunta, su mente estaba aseverando algo que ella no estaba dispuesta a admitir, era estúpido tan siquiera considerarlo, estaba comenzando a molestarse por semejante idea repulsiva.
La cabeza comenzaba a dolerle de tanto pensar, por más que negaba tener sentimientos románticos por el detective, su mente se encargaba de colar alguna duda que le provocaba ahogar un grito de frustración, se odiaba a si misma por tener aquel estúpido predicamento, incluso traicionar a Kira le había resultado una decisión más fácil.
El reloj marcaba las 10:00 p.m. aún era temprano, podía hacer lo que quisiera, el único inconveniente eran sus pensamientos, debía hacer algo al respecto.
Una idea fugaz se coló por su mente, se rio por lo bajo, era algo tan infantil. Se levantó del sillón donde había pasado la mayor parte del tiempo y caminó de forma tranquila al baño, necesitaba enjuagar su cara para refrescar su cabeza.
Durante todo ese tiempo, Misa solo podía repetir una y otra vez la idea infantil de hace un momento, bajar e ir directamente con L a comprobar lo que sentía. Definitivamente ese no era su plan más brillante… pero su curiosidad y terquedad en ocasiones eran más fuertes.
No lo pensó más, debía actuar, de lo contrario no sería Misa Amane, con determinación salió de su habitación llevando consigo solo su pijama puesta, no necesitaba formalidades para ese encuentro, lo encararía y descubriría que todos sus pensamientos eran solo una alucinación de su mente confundida.
-.-.-
- Lo siento Misa-Misa, pero Ryuzaki no se encuentra aquí –
- ¿Dónde pudo haber ido? –
- En ocasiones se ausenta, no sabemos exactamente a donde va, pero es posible que fuera a ver a Watari –
- Ya veo – al parecer su esfuerzo no había valido la pena, apenas descendió al tercer piso se dio cuenta que el pelinegro no estaba ahí, aunque no se marcharía, no podía vivir un día más con aquellos pensamientos molestos e insufribles, si continuaban terminaría imaginando un universo paralelo donde en verdad estuvieran juntos y suponer eso ya la tenía lo suficientemente asustada.
- Es mejor que duermas Misa – interrumpió el castaño señalando la hora, le parecía extraño mirar a su novio ahora, saber que en verdad era Kira le resultaba grandioso, aunque no de la forma que antes creía, solo quería darle las gracias por lo que hizo por ella en el pasado, pero claramente Light no entendería.
- ¿Les molesta que me quede a esperarlo? – todos en la sala la miraron con extrañeza ¿Desde cuándo Misa Amane la chica temperamental, gritona e infantil quería pasar tiempo con L, la persona que solo se burlaba de su inteligencia ante cualquier oportunidad? era muy ilógico para los presentes, aunque debían admitir que las cosas habían cambiado últimamente, ellos parecían llevarse mejor.
Con un pequeño toque en su hombro el castaño logró llamar la atención de la modelo - Debo preguntarte algo ¿Por qué quieres ver a Ryuzaki? –
- Tengo que decirle algo sobre el caso – mintió rápidamente.
- Si es así entonces puedes decírmelo, yo se lo notificaré mañana –
- ¿Mañana? –
- Misa no puedes contestarme con una pregunta – suspiró frustrado al ver que la rubia no tenía intenciones de responder – Estamos por acabar, así que lo más probable es que no miremos a L regresar, suele irse por bastante tiempo –
- Esta bien Light, no tengo nada mejor que hacer – tras una sonrisa la joven caminó hasta el escritorio donde el castaño y el detective usualmente trabajaban, se sentó en una silla cercana y se dispuso a esperar.
Poco a poco comenzó a ver como cada una de las personas en esa habitación guardaba sus cosas para después retirarse.
Solo quedaba ella y el castaño, no era una sorpresa para la actriz sentirse invisible aun lado suyo, Light no le había dirigido la palabra en todo el tiempo que estuvieron sentados juntos, mucho menos una mirada, él era experto en hacerla desaparecer de su vista… eso volvió a dolerle.
Estar técnicamente sola y sin nada que hacer, era como aquellas tardes en su alcoba viendo la misma revista de moda, no podía enumerar las veces en las que la había leído.
Definitivamente estaba aburrida, sin esperanzas volteó a ver a su acompañante, no lo haría, no soportaría un rechazo más de Light, era suicidio pretender tener una conversación con él… ya lo había intentado muchas veces antes y fracasó en cada uno de sus intentos, si no hubiera sido por las interrupciones de L, fácilmente podría haber llorado cada vez que su novio era indiferente con ella, en otras palabras, todo el tiempo.
Al contrario de eso, Ryuzaki siempre la molestaba, no dudaba en burlarse de ella, la hacía sentir estúpida cuando estaba a su lado y provocaba que sus emociones fueran un subibaja, pero en el fondo eso la hacía sentir vida, al menos alguien la veía.
Misa nunca había odiado tanto a alguien como lo hacía con L, pero al mismo tiempo eso funcionó para que el pelinegro se plantara en su mente y la molestara incluso en sus pensamientos, Ryuzaki era como una infección… lo odiaba.
Aunque haciendo una retrospectiva, el pelinegro siempre había estado cuando la rubia lo necesitó, incluso cuando no era necesario. Aquellas visitas a su alcoba se volvieron recurrentes a tal punto que ella esperaba que él apareciera.
Lo de ellos ya no era una convivencia obligatoria.
Un movimiento a su lado hizo que volviera a la realidad, al parecer Light terminaba con su trabajo, sin despedirse comenzó a tomar sus cosas, no le importó la mirada inquisitiva de la joven, solo se levantó y se fue, dejando a Misa igual de sola que cuando estaba acompañada por él… Light no era consciente, pero esa acción fue la encargada de poner el último clavo en el ataúd que representaba su inexistente relación.
-.-.-
¿Cuánto tiempo más tardaría Ryuzaki? Debía estar haciendo algo muy importante, para ella era inusual que él no estuviera ahí, las ocasiones en las que había bajado para intentar pasar un poco de tiempo con Light, L siempre estuvo presente, parecía que él siempre estaba cuando ella más quería evitarlo, la rubia sonrió ante ese pensamiento.
L era una persona realmente ocupada, si no fuera por el caso Kira, es posible que ni siquiera residiera en Japón. Salvar a todo el mundo sonaba complicado, más porque Ryuzaki no tenía una libreta mágica que encarcelaba criminales, él debía investigar y encontrar pruebas para castigarlos.
Kira y L eran muy diferentes… ambos buscaban lo mismo "la justicia", pero sus métodos no podían compararse. Kira era un asesino a sangre fría que castigaba criminales bajo el papel de juez y verdugo.
En cambio L necesitaba evidencia para lograr condenar a alguien, tenía que ver lo que nadie antes pudo, era un trabajo realmente difícil y agotador. Misa no podía ignorar la realidad, si Ryuzaki fuera como Kira, Light y ella ya estarían muertos desde el inicio, no tendrían la oportunidad de enmendar sus errores como ahora lo hacían.
Su sentido de la justicia era tan grande que les brindo protección y cierta libertad hasta poder comprobar su culpabilidad o dado el caso su inocencia, nadie más que L haría una locura como esa, mucho menos convivir con el par de sospechosos que anteriormente buscaban acabar con su vida. Sonaba surreal.
La rubia estaba enojada consigo misma ¿Cómo era posible haber ignorado tantas virtudes hasta ahora? Recordó todos aquellos momentos donde Ryuzaki había sido un idiota y un gran amigo, su pecho se contrajo ante el sentimiento de felicidad.
Miró el reloj por última vez antes de cerrar sus ojos y dormir recargada en el escritorio donde la persona que abundaba en sus pensamientos trabajaba.
-.-.-
Podía sentir el cansancio en su cuerpo, lógicamente el mundo no se detenía aunque él estuviera ocupado. El caso Kira le estaba tomando más tiempo del que había previsto, afortunadamente estaban teniendo avances con la investigación y parecía que atrapar al asesino no les tomaría mucho.
A pesar de que L asignaba su atención en Kira, el mundo seguía sufriendo de injusticias, Watari no dejaba de recibir llamadas de distintos gobiernos y dependencias internacionales pidiendo el apoyo del mejor detective del mundo.
No era un misterio para nadie que L solo tomaba los casos que le interesaban, aquellos que representaban un verdadero reto o eran de peligro mundial, la advertencia parecía no importarles y aunque no le molestaba, en estos momentos le era muy difícil mediar entre el caso Kira y el resto del mundo.
Durante la semana se ausentaba aproximadamente entre cinco a siete horas para tomar un caso nuevo ayudando así a gobiernos desesperados por su atención. Su deber por la justicia no le permitía negarse, además al escuchar sobre el problema su curiosidad lo llevaba hasta las últimas instancias, cuando caía en la realidad el caso estaba resuelto.
Era de esperarse que Watari lo interrumpiera para tomar una llamada importante de las Naciones Unidas, al parecer los problemas entre Estados Unidos con el continente asiático no habían disminuido, debía resolver esa situación, el ego y el hambre de poder de esas personas llevarían a sus naciones a una guerra si él no interfería.
Afortunadamente pudo mitigar la problemática económica y política de ambas partes, pero era obvio para cualquiera que volverían a solicitar su apoyo en cualquier momento y eso lo frustraba. Saber que sus horas invertidas hoy serían desperdiciadas a causa de la corta memoria y avaricia de esas personas no era alentador, pero debía hacerlo para evitar una tercera guerra mundial, ya era suficiente lidiar con Kira.
Ryuzaki comenzó a bajar las escaleras que lo llevarían a la sala principal de investigación, caminar le caía bien a su mente, necesitaba pensar y al mismo tiempo olvidar un poco las contrariedades de la sociedad en la que vivía, tenía esperanzas de que la humanidad cambiaría para bien al entender lo que era la verdadera justicia… algún día.
Al bajar el último escalón pudo ver a un intruso en su silla, la pequeña e indefensa figura de la rubia recargada en el escritorio usando sus brazos como almohadas para poder dormir un poco más cómoda era invaluable.
Siempre la consideró hermosa, la primera vez que la vio en los archivos de la policía como probable sospechosa de ser el segundo Kira le pareció imposible. Misa Amane tenía una luz y simpatía que nunca había vistos antes, instintivamente necesitaba conocer más de ella, leyó cada artículo donde su nombre era pronunciado, vio sus sesiones de fotos, entrevistas, pasarelas, actuaciones en cine independiente, su historial, todo.
Al terminar estaba embelesado con la chica, algo estaba naciendo dentro de él ¿curiosidad tal vez? pero L no era ciego… fue difícil para él dar la orden de colocar a la rubia como principal sospechosa. Su terrible pasado, su personalidad infantil y dependiente cumplían totalmente con el perfil del segundo Kira, al descubrir la relación con Light las piezas del rompecabezas embonaron solas.
Ryuzaki a pesar de tener el titulo como mejor detective del mundo, también era hombre, no necesitaba ser un genio para notar que había creado un vínculo sentimental por la joven, su atracción terminó evolucionando a algo que nunca antes experimentó.
Durante el cautiverio de Misa, L no podía dejar de observarla, pasaba horas leyendo informes, pero siempre atento a la imagen de aquella pantalla de televisión, se excusaba con Watari diciendo que era su obligación vigilar al segundo Kira, pero debía admitir que disfrutaba tener contacto con ella, aunque fuera de una forma poco convencional, no por nada era el único que tenía la autorización de vigilarla y hablar con la modelo.
Los llamados desesperados de la rubia para poder ver a su novio lo contrariaban, por una parte sus peticiones afirmaban sus teorías, pero al mismo tiempo no comprendía como ella querría estar con alguien como Light Yagami, Misa merecía algo mejor.
Ella era alguien fuera de este mundo, necesitaba amor, protección… una vida normal, algo que ni Light e incluso el propio L podían brindarle y eso lo deprimía ¿Quién era él para cuestionar su relación? Al final no tendría una alternativa que darle a la joven modelo.
Misa Amane podía hacer que las cosas imposibles se volvieran realidad, ella sin desearlo fue capaz de enamorar a la única persona en todo el mundo que se había mantenido lo suficientemente alejado de la sociedad como para no caer en sentimentalismos, era bastante irónico imaginar que el mayor representante de justicia haya perdido la cabeza por una asesina serial. Pero ¿qué le había hecho esa mujer?
L se acercó un poco más a la joven, estaba lo suficientemente cerca como para poder oler la esencia de fresas que desprendía su cuerpo, le encantaba ese aroma, se permitió cerrar sus ojos deleitándose de aquel momento, no sabía cuándo tendría otra oportunidad como esa. El movimiento somnoliento de la chica lo hizo volver a la realidad, debía despertarla y hacerla marchar a su habitación.
- Amane despierta estas en mi lugar – tras un par de intentos Misa parecía reaccionar.
- ¿Ryuzaki? – con pereza la chica levantó su cabeza para observar al pelinegro de pie aun lado de ella, sus ojos ardían a pesar de la escasa iluminación que causaban los monitores – Tardaste mucho – a raíz de su queja infló sus mofletes, quería demostrarle que estaba molesta.
- ¿Estabas esperándome? – eso lo tomó desprevenido y una gran curiosidad nació en el detective.
- ¿Por qué otra razón estaría aquí? – a pesar de ser agresiva en su tono, entendió que se había equivocado en hacer esa tonta pregunta, los ojos de su acompañante se clavaron en ella esperando más información, pero ella no seguiría metiéndose el pie sola – Tenía que venir a ver si Yotsuba había planeado algo sobre mí, pero no encontré a nadie, así que te esperé – mintió como la buena actriz que era.
- Al parecer Shingo Mido está muy interesado en que vuelvas a las oficinas para dialogar sobre el comercial –
- No me extraña, apenas salí de Yotsuba él y otros tres del grupo ya me estaban mandando mensajes invitándome a salir – aquel comentario sumado al tono pícaro y juguetonamente alegre que la joven utilizó logró hacerlo fruncir el ceño.
- No creo que a Light le haga muy feliz la idea de que su novia salga con otra persona – al ver que la rubia no se movía de su lugar, decidió sentarse en la silla de su compañero.
- ¿Sugieres que Light podría ponerse celoso? – una sonrisa irónica se apoderó de sus labios, sin duda el castaño estaba mejor solo y ella fue tan tonta como para hacer las cosas más infames de este mundo por él con tal de que la amara, había sido muy ingenua todo este tiempo - En realidad pongo en duda que le importe algo de lo que yo haga –
- No luces consternada –
- Cierto… debería estarlo – contestó la rubia con serenidad.
Un silencio se apodero de la habitación, ninguno de los dos dijo nada durante un tiempo, no porque la situación fuera incomoda, sino porque ambos necesitaban un momento para analizar la conversación.
¿Hacia dónde planeaban llegar con ella?
L se limitó a ver el monitor frente a él, mientras que la rubia bajó la mirada en dirección a sus pies descalzos, ver como estos danzaban frente a ella sin tocar el suelo le brindaban jovialidad.
- ¿Aun lo amas? – preguntó el pelinegro llevando su pulgar a la comisura del labio, rompiendo así con el silencio impuesto por ambos en aquel lugar.
El joven detective logró ocultar su curiosidad bajo un tono de indiferencia, pero por dentro ansiaba descubrir la verdad tras esas palabras, sin ser conocedor algo estaba ocurriendo en la mente de la modelo y él necesitaba saberlo.
- ¿Qué si es así? –
El comportamiento de Misa, con base a su experiencia, no era el usual.
Por lo general la chica lloraba o se enojaba consigo misma, cuando la plática incluía los desaires de Light … pero ahora estaba sonriendo tranquilamente, como alguien que se desase de un gran peso de encima ¿Acaso se estaba apresurando?
- ¿Por qué él? –
- ¿Quién más podría ser? -
- Creo que mereces algo mejor – eso la había aturdido, le sorprendía que la persona menos sentimental del mundo se hubiera dado cuenta de su realidad posiblemente antes que ella misma, pero ahora que volvía a replantearse las palabras del pelinegro eliminando a Light de la ecuación sustituyéndolo por L ¿En verdad lo merecía? ahora Misa era consciente sobre su pasado, sabía que no era una buena persona, había asesinado a mucha gente, fue egoísta… incluso estaba siendo egoísta en ese momento al buscarlo.
Tener aquellos sentimientos inexplicables por el detective y estar frente a frente con él mientras se reprochaba a sí misma, hacía que toda su valentía de hace un momento se desvaneciera, ¿Quién era ella para pretender monopolizar de cierta forma a Ryuzaki?
- Soy una súper modelo acusada de ser el segundo Kira, al final me convertí en lo mejor y lo peor de este mundo ¿Quién querría estar conmigo? – dijo con sorna e ironía en su voz.
- Más de los que imaginas –
- Pero a mí solo me interesa uno – expresó con timidez.
L tras escuchar la confesión de la joven modelo entendió que se había equivocado al pensar que Misa posiblemente estaba replanteándose si continuar con la relación que mantenía con Yagami, al parecer todo seguiría igual, Amane continuaría en las garras de Kira y él permanecería impotente por no poder hacer más que observar cómo le eran arrancadas las alas a un pequeño y hermoso pájaro.
Suspiró frustrado, quería evitar a toda costa que la mirada curiosa de la actriz notara el ceño fruncido en su rostro, debía alejarse.
- Es una pena – dijo girando el asiento, con un movimiento tranquilo y postura encorvada se bajó de la silla caminando hacia el carrito lleno de dulces y demás alimentos, pero la rubia se había puesto de pie al mismo tiempo impidiéndole el paso.
Claramente se veía alterada.
- ¡Espera! No es lo que piensas -
- Sé más de lo que crees Amane – Ryuzaki estaba comenzando a cansarse de esa conversación, lo menos que quería era ver llorar a Misa mientras se castigaba nuevamente por no poder tener el amor del castaño – La realidad es que tus ojos no pueden ver más allá de Light -
- ¡Te equivocas Ryuzaki! – el pelinegro no pudo entender porque las facciones en el rostro de la rubia denotaban angustia, normalmente Misa brincaba de alegría cuando él reconocía el gran amor que ella sentía por Yagami, ahora parecía lograr el efecto contrario.
La mirada inquieta que le mostraba la modelo lo desarmó, sin más L suspiró derrotado ante la joven, no le gustaba admitir el gran poder que ella tenía sobre él, aceptarlo sería peligros para ambos.
Se miraron fijamente, la distancia entre ellos era corta, a ninguno le importó, estaban tan acostumbrados a invadir el espacio personal del otro que repetir aquel ritual se había vuelto agradable.
Lentamente la joven se dejó llevar por aquellos orbes negros que la observaban desde lo alto, la angustia y la desesperación que sintió hace un momento se desvaneció tan rápido como había llegado, los ojos del pelinegro eran hipnóticos, no importaba cuantas veces los mirara, siempre lograban el mismo efecto tranquilizador.
Misa llevó su pequeña mano hacia el rostro de Ryuzaki, difuminando con sus dedos la parte alta de su mejilla, justo donde su cansancio se veía físicamente, aquellas ojeras representaban su esfuerzo y dedicación, ella admiraba eso de él, nunca conoció a alguien tan noble.
L se estremeció ante el sorpresivo contacto, era irreal aquel momento, la caricia de la rubia le provocó cerrar los ojos por un instante, lo estaba disfrutando.
- Se ve que no duermes mucho – murmuró por lo bajo, al hablar L volvió a mirarla, eso quería, deseaba ser leída por esos inquisitivos ojos, solo así Ryuzaki podría entender que estaba equivocado… ella ya no volvería a perseguir a Light como él suponía.
- Un par de horas a la semana –
- Eso te matará algún día… cargar el mundo en tus manos debe ser muy duro –
- Kira no lo hace más fácil – la distancia entre ellos comenzó a disminuir cada vez más, Ryuzaki pudo percibir nuevamente el olor a fresas, eso sumado a las carisias de la joven lo estaban haciendo perder la cordura.
- Lo atraparas… L vencerá ante Kira – sin duda eso lo había sorprendido, Misa por primera vez apoyaba a L sin necesidad de alguna excusa. Parecía una broma, sentía que en cualquier momento la rubia se burlaría de él por bajar la guardia y dejarse llevar por ella, pero no ocurrió así… la joven frente a él aun lo miraba con ternura y admiración, seguía acariciando su mejilla como si así pudiera desvanecer las ojeras y arrebatarle aquel cansancio que arrastraba desde hace tantos años… se sentía dichoso.
- ¿Ryuzaki? – lo llamó de nuevo, la chica comenzó a acercar su rostro lentamente hacia él, a tal punto de poder sentir su respiración, Misa se veía tan hermosa ante sus ojos - ¿Alguna vez has besado a alguien? –
- …No – contestó tras una pequeña pausa, debía enfriar su cabeza, no podía dejarse llevar tanto, pero tener a Misa tan cerca estaba dejando a su buen juicio fuera de combate, sabía que debía protegerla alejándola de él, pero su egoísmo pedía reclamarla en ese instante.
Misa lo estaba volviendo loco, su acercamiento se detuvo a pocos centímetros de su rostro y con una última mirada llena de complicidad, los cerró lentamente, era el momento de elegir.
Hizo lo impensable, pero lo que su corazón le pidió hacer desde el momento que la vio durmiendo en su lugar.
L recorrió lentamente el último espacio que lo separaba de los labios de Misa, el contacto había sido un leve toque, algo puro y tímido para ambos.
A pesar de los pocos milímetros que los separan, se miraron nuevamente, necesitaban estar seguros que no había arrepentimiento por parte del otro.
Lo supieron al instante, ambos lo querían.
Lentamente L volvió a juntar sus labios con los de la modelo en un beso tierno y delicado, cada pequeño rose entre sus bocas era un deleite, necesitaba tenerla más cerca, necesitaba transmitirle todo lo que sentía por ella y esperar que Misa en verdad lo aceptara.
Llevó una de sus manos a la cintura de la joven atrayéndola aún más a su cuerpo, la sensación de perderla estaba latente, afortunadamente ella se dejó guiar recorriendo su peso hacia adelante hasta sentir como sus cuerpos se unían en una especie de abrazo.
El beso comenzó a tornarse más atrevido, las bocas de ambos se aventuraron a abrirse un poco para permitir un contacto más íntimo.
No podían resistirlo más, la necesidad los estaba consumiendo a ambos, sin más la rubia llevó sus brazos alrededor del cuello del detective convirtiendo aquel beso en uno más pasional, sus respiraciones agitadas estaban elevando la temperatura.
L la atrajo aún más a él colocando su mano libre en la fina espalda de la modelo provocando que un gemido saliera de los dulces labios de Misa y se silenciara entre sus bocas.
Estaba en su límite, aquel encuentro pasional lo estaba haciendo perder la cordura, no podía pensar en nadie más que en Amane temblando ante sus caricias. Se llenó de un placer extraordinario al sentir como la rubia jalaba excitada de sus cabellos, atrayéndolo, devorándolo con sus labios y desordenando toda su persona.
Misa estaba extasiada, no imaginó que las respuestas que hace unas horas estaba buscando las encontraría en la boca de aquel hombre, estaba decidida, se entregaría en cuerpo y alma a L, su amor hace tiempo ya le pertenecía.
Bajando sus pequeñas manos tocó sobre la tela el abdomen de Ryuzaki, deseaba sentirlo y descubrir que era lo que ocultaba tras esa holgada camiseta, con atrevimiento introdujo sus manos dentro de la polera acariciando la piel desnuda, escuchó un gruñido salir de la boca de L, eso solo la provocó más, haciendo que clavara sus dedos en la amplia espalda del pelinegro
Las excitantes caricias de la rubia lo incitaron a probar más que sus labios, alzando delicadamente la barbilla de la joven e inclinándola hacia atrás, L besó apasionadamente el cuello de la chica, descendiendo lentamente hasta el inicio de su busto, aquel sabor a fresa invadió sus papilas gustativas, era tan adictivo, la respiración entrecortada de Misa lo incitaba a continuar, devoró, mordió y lamió cada parte de piel expuesta, nunca se cansaría de aquel sabor tan delicioso y único.
En un solo movimiento Ryuzaki tomó a Misa entre sus brazos y la sentó en el escritorio sin dejar de devorar sus delicados labios, le importó poco los objetos que cayeron al suelo o el ruido que pudieron causar, en ese momento ellos eran los únicos que existían.
Las ansias de probar aquella piel inexplorada la habían dominado, con ambas manos Misa levantó la playera del pelinegro hasta topar con sus brazos, L inmediatamente entendió la señal así que se encorvó un poco más para que fuera ella quien le quitara la prenda, al terminar tiró la camisa al piso embelesada con el atlético cuerpo del joven, era muy atractivo, con furor besó aquel marcado torso, haciendo que la respiración de Ryuzaki se volviera pesada.
Instintivamente la modelo comenzó a abrir poco a poco sus piernas dejando entrar a L en aquel espacio perfecto, pudo sentir su abultada excitación chocar contra ella arrancándole un sonoro gemido.
L por su parte había hundido su cabeza en su cuello mientras movía sincronizadamente sus caderas con las de ella, sus manos se aferraron a los muslos de la rubia en señal de desesperación, quería tenerla.
Juntaron nuevamente sus labios, no habían tenido suficiente del otro, el rose entre sus intimidades los estaba enloqueciendo, Misa abrazó con sus piernas la cintura de L para poder sentir más de aquel indescriptible placer, las pequeñas descargas eléctricas en su cuerpo la hacían gemir entre los labios de Ryuzaki, lo necesitaba.
Las manos de ella viajaron hasta los pantalones de L, desabrochó con sus dedos el único botón que la separaba de la gloria, jalando un poco y permitiendo que la gravedad hiciera lo suyo la prenda cayó hasta el piso, tal acción había dejado al detective únicamente con sus bóxers negros.
Misa inconscientemente mordió su labio inferior, estaba impresionada del cuerpo de Ryuzaki, era muy atractivo, hipnotizada por el placer abrazó nuevamente la cintura de L con sus piernas comenzando con un delicioso vaivén a estimular aún más el miembro de su amante.
Él recargó su frente con la de ella inhalando su esencia, al separarse miró aquella zona que tanto había probado, los labios de la chica se encontraban hinchados debido al fuerte contacto de hace unos momentos, con cuidado se acercó nuevamente a ellos y los besó con deseo.
Sus manos viajaron a la cintura de la joven, acarició su piel desnuda hasta subir lo suficiente para comenzar a despojarla de su top con tirantes blanco, al igual que con su camisa aquella penda había terminado en el suelo.
Ambas manos de L tomaron los pechos desnudos de la modelo, eran pequeños y suaves al tacto, simplemente perfectos, exhorto en su excitación comenzó a masajearlos arrancándole pequeños gemidos a la rubia, el sonido que Misa producía lo ponía al límite, necesitaba escuchar más de aquella hermosa melodía.
De un movimiento L la inclinó un poco hacia atrás, tomando con su boca uno de sus montes mordió sensualmente su punto más sensible, las manos del detective acariciaban cada rincón del cuerpo de la chica, debía memorizarla, quería grabarla en su memoria, cada sonido, cada gesto, todo.
Llevó lentamente sus manos hasta el short de satén que llevaba puesto la modelo, con pequeños tirones logró arrancárselo junto con la ropa interior, cerca de su oreja pudo escuchar otro sonoro gemido de Misa, se estaba derritiendo en sus brazos y eso le encantaba.
Deslizando su Bóxer, pudo liberar su abultada excitación, quería ser uno con ella, la amaba - ¿Misa? – la llamó con la poca cordura que le quedaba, debía saber si estaba segura de dar ese paso con él.
- Hazlo – a pesar de que su respiración era agitada y apenas podía pronunciar palabra, no lo dudo, estaba lista.
Con su aprobación, L se deslizó lenta y cuidadosamente en el interior de la modelo, un gruñido salió de su garganta al sentirla tan estrecha, nunca imaginó que estar con Misa de esa manera lo hiciera sentir tan bien y lleno de vida.
Con desesperación buscó la boca de Amane, esperaba que con ello pudiera mitigar un poco el dolor que ella sentía debido a la invasión en su intimidad, las manos de la rubia clavadas en su espalda le indicaban que no debía aumentar el ritmo, hasta que estuviera lista y así lo haría.
Al sentir el cuerpo de la chica más relajado, pudo comenzar a amarla como su necesidad se lo pedía, Misa Amane había hecho de L un desastre, pero a él no le importaba, viviría con eso, la protegería, haría lo que fuera necesario para mantenerla a salvo, era una promesa.
Besó su frente aperlada mientras llegaba más profundo en ella, se separó un poco para sujetar la cintura de la rubia con sus manos y poder aumentar el ritmo, Misa estaba a punto de llegar al éxtasis y él también.
Sus miradas se conectaron nuevamente, Ryuzaki estaba al borde, pero incluso en una situación como esa estudió detenidamente a la rubia, su cuerpo, su cabello, aquellos labios que no tardaría en volver a probar y sus ojos, aquellos orbes color miel que usualmente mostraban desprecio, ahora estaban impregnados de lujuria y algo más…
Sin preverlo Misa se abalanzó sobre él besando sus labios, no se resistió, al contrario, profundizó el beso introduciendo su lengua en la boca de la chica robándole otro sensual gemido.
El ritmo de sus penetraciones era fuerte y constante, no sabía cuánto tiempo más podría resistir antes de vaciarse en ella. Sintió a Misa arquear su espada entre sus brazos al mismo tiempo que una presión desconocida para él se contraía repetidas veces envolviendo a su miembro, era tan indescriptiblemente placentero.
El grito de éxtasis de Misa hizo que una corriente eléctrica recorriera toda su espalda hasta invadir cada célula de su cuerpo, jadeó, Misa lo había arrastrado a la cúspide del placer.
Sus respiraciones eran agitadas, ninguno de los dos creyó que aquel acto íntimo pudiera sentirse tan bien, cansado recargó su cabeza en el delgado hombro de la modelo, podía oler aquella esencia a fresa aun perdurar en el cuerpo de la chica… era perfecto.
Pudo sentir como las manos delgadas de la rubia viajaban de su espalda hasta llegar a sus mejillas, silenciosamente le estaba pidiendo mirarla, y así lo hizo necesitaba respuestas, saber que pasaría después entre los dos.
L estaba al tanto de los sentimientos que Amane tenía por Light, no era un secreto para nadie, pero el comportamiento de esa noche lo hacía tener una pequeña esperanza de que Misa tal vez pudiera pertenecerle más allá de una efímera noche de pasión.
Sus ojos se cruzaron nuevamente, tras un pequeño silencio agradable, Misa se aproximó a él para unir sus labios, aquel beso representaba toda la ternura y el sentimentalismo que había en el aire. L abrazó la cintura de la joven para acercarla más a él, al seguir unidos íntimamente logró robar otro gemido de la rubia, estaba tocando el cielo.
El beso fue lento, ya no existía ápice alguno de lujuria, eran solamente ellos dos disfrutando del maravilloso toque entre sus labios.
Ella acariciaba sus mejillas conforme se separaban, L se desarmó totalmente cuando la vio, no podía creer lo que sus ojos presenciaban, Misa Amane le estaba sonriendo feliz y cariñosamente, por inercia los labios de él también se curvaron. Todo aquello podría ser un plan armado por Kira y no le importaría en lo más mínimo.
Volvió a besarla, no se cansaría de eso, ella por su parte se dejó ser, disfrutando aquel sabor a chocolate que el detective guardaba, con cuidado L salió de la modelo, lo mejor sería vestirse. El reloj marcaba las 4:26 a.m. ¿Cómo es que el tiempo pasó tan de prisa? El equipo de investigación aun tardaría en llegar, pero era posible que Watari se despertaría en cualquier momento.
Acomodando su bóxer y su pantalón, L recogió las prendas que se hallaban tiradas en el suelo, dándole a Misa en las manos la pijama con la que había estado vestida hace un par de horas.
- Gracias – bajo la curiosa mirada del pelinegro la actriz comenzó a vestirse, era increíble que tras lo experimentado él siguiera comportándose igual – Pervertido – reprochó avergonzada. L estaba a su lado completamente vestido, mirándola fijamente con el pulgar en la boca.
Ella estaba a punto de girarse para intentar ignorar su penetrante mirada, pero la pequeña sonrisa que L ocultaba tras su pulgar la hizo repetir el gesto, terminando de ponerse la camisa de tirantes Misa se acercó nuevamente a su acompañante y reclamó sus labios una vez más.
Él no opuso resistencia alguna, se dejó llevar, pudo sentir como su cuerpo se tensaba debido al abrazo de la rubia, la actitud de la modelo lo estaba descolocado totalmente y eso le gustaba. Sacó las manos de sus pantalones llevándolas a la espalda de Misa, se quedarían así hasta que fuera rotundamente necesario separarse.
Los minutos continuaban pasando en aquella habitación, tenían tiempo de sobra para disfrutarse, no había apuro. Sentir las manos de Ryuzaki recorrer su espalda lentamente la estaban relajando, había olvidado que era aquella sensación de paz, era increíble pensar que el hombre que la arropaba entre sus brazos le había demostrado más amor, pasión y deseo en unas cuantas horas, que a la persona que hacía llamar su novio.
El inesperado sonido del elevador llegando a su piso, provocó que ambos interrumpieran el beso y se miraran extrañados, Misa de un paso largo hacia atrás se separó de L quedando a medio metro de distancia uno del otro.
La silueta de Watari y del joven castaño pudo apreciarse al abrirse las puertas del ascensor, el ceño de L claramente se frunció al verlos entrar.
Intentando disimular la molestia Ryuzaki miró hacia otro lado al mismo tiempo que volvía a meter las manos en sus bolsillos.
El hombre mayor no necesitaba ser un genio para entender que habían interrumpido algo importante entre su protegido y la señorita Amane, si hubiera sido consciente de la presencia de la joven actriz en la sala de investigación, no habría aceptado ir a abrir la puerta del castaño cuando se lo solicitó, pero a pesar de lo desafortunado del momento Watari estaba feliz por Ryuzaki - Con su permiso, iré a preparar café -
Tras una pequeña reverencia y una sonrisa en su rostro, el hombre de pelo cano caminó en dirección al elevador con intención de ir a la concina.
- ¿Misa? ¿Por qué sigues aquí? – preguntó el recién llegado apenas Watari se había retirado de la habitación, no podía negarlo aquella escena era difícil de digerir para él ¿L y Misa conviviendo a esas horas de la madrugada, en una misma habitación, totalmente solos?… era extraño.
- No noté la hora Light – dijo sonriendo la aludida, se veía muy feliz, no era por menos, en ese momento se sentía como una niña picara ocultando haber cometido una travesura – Pero tienes razón, lo mejor será que vuelva a mi cuarto a dormir, estoy cansada - Estaba segura de lo que haría a partir de ahora, tenía un plan, por el momento no diría nada de su relación con L, sabía que Light era una bomba de tiempo, si el castaño llegaba a recuperar su memoria, arremetería contra ellos por su traición. No arriesgaría a Ryuzaki.
- Ve rápido Misa, L y yo debemos comenzar a trabajar – el recién llegado pasó de largo dirigiéndose a su usual asiento.
Aprovechando que Light estaba de espaldas, la rubia rápidamente se acercó al pelinegro para depositar un tierno beso en su mejilla, tras un guiño y una encantadora sonrisa la modelo dirigió sus pasos hacia la escalera.
L la miró partir, al perderla de vista solo pudo embozar una pequeña sonrisa que se perdió en la oscuridad de la habitación, Ryuzaki tampoco diría nada o demostraría afinidad en público por Amane, él sabía que para protegerla nadie debía saber de sus intenciones con ella.
Así sería, una relación que solo les incumbiría a los dos.
