Capítulo 18
Disclaimer: Star Wars no me pertenece, propiedad de Disney y Lucas Film.
Su mirada perdida se encontraba fija en la pared metálica de la nave ignorando todo su entorno, había perdido la noción del tiempo desde que abandonó la isla, sumiendo su mente en un solo pensamiento:
Su amada Rey.
Conocía los riesgos y las cosas no le salieron tal cual lo pensado, aunque en realidad nunca ideó un plan para él, en su cabeza rondaba un solo objetivo en ese momento, poner a salvo a la joven y eso fue lo que hizo costándole una traición, trazando el camino a su propia muerte, ya era tarde para su salvación. Cierra entonces sus ojos, tratando de hallar calma en la meditación preparándose para el final que le deparaba, cuando un zumbido familiar irrumpe en sus oídos. Un escalofrío viaja por todo su cuerpo erizando cada vello de su piel al sentir esa presencia tan única y especial en la fuerza haciéndolo vibrar.
"¿Por qué Ben?"
Un agudo dolor se impregna en su pecho al oírla llorar, era ella, era su Rey, su enlace había sido activado como veces anteriores.
"¿Por qué lo hiciste?"
Abre sus ojos de golpe encontrándose con aquella escena desgarradora. La chica se mecía en un estrecho compartimiento acolchonado, envuelta en lágrimas, oprimiendo contra su pecho aquel pequeño brazalete de mariposa.
"No llores, estaré bien, no te preocupes"
La llama en su vínculo, pero la jedi no parece percibirlo. Quiere ir a su lado, abrazarla recargarla en su regazo y darle consuelo mas sus muñecas y pies se lo impiden, siendo sujetos por un par de grilletes dejándolo con un vacío en la garganta, sofocándolo de la impotencia de no poder hacer nada, aunque era doloroso verla así, reconocía que era lo mejor para ella, se encontraba resguardada, lejos de todo peligro.
–¡Levántate!– la orden llega a su oído como un chillido agudo disolviendo todo rastro de su enlace con Rey, regresando a su realidad de golpe. Alza la mirada aún un poco aturdido por lo ocurrido topándose con uno de esos soldados de asalto apuntándole firmemente con su bláster directo a su cabeza. Era una visión extraña ante sus ojos, ahora era él el sometido, todo vestigio del imponente y temido Kylo Ren había sido disuelto para siempre.
–¿Qué no fui claro traidor?, ¡Muévete o te disparo!– su voz mecanizada vuelve a rugir con mayor fuerza, no se había percatado que los grilletes en sus pies le fueron desactivados quedándose únicamente con los de las muñecas. Bajo su amenaza latente camina por el estrecho corredor hasta llegar a la escotilla donde ya aguardaba su tío, que al igual que él, recibiría el mismo trato déspota por parte de la tripulación, siendo también despojado de su sable de luz. Volver al Supremacy le genera una profunda repulsión, podía percibir esas miradas inquisitivas puestas sobre él al momento de bajar por la rampa de la nave, un intenso sentimiento de traición emanaba de ese ambiente, la Primera Orden ahora estaba en su contra.
–Bienvenido de nuevo Kylo Ren – escucha su voz arrogante aproximarse desde su espalda, tensando cada músculo de su cuerpo de la furia contenida por causa de ese maldito bastardo – O disculpa, quise decir traidor– le recalca el delgado Almirante de cabellos rojizos posicionándose frente a su cara, arqueando sus labios en un gesto de malicia pura. Sus gruesas cejas enmarcan sus ojos marrones correspondiendo a su incitación, mas su boca permanece cerrada ahorrándose sus palabras, no cedería a sus provocaciones. A Hux no le cae en gracia su silencio, endureciendo sus facciones ante su negativa.
–Prepárate Ren, hasta aquí llegaste – escupe acalorado acortando la distancia entre ambos – Snoke al fin se dará cuenta de la clase de basura que siempre supe que eras – sus ojos ardientes en cólera se clavan una última vez en él para después alejarse y caminar unos cuantos pasos al frente, plantándose firme con porte autoritario.
–¡Tráiganlos! – vocifera con voz rígida estremeciendo a su escuadrón – ¡Llevemos este par de escoria ante el Líder Supremo! – ordena frívolamente a sus soldados de asalto, acatando estos al instante sus indicaciones. Ambos jedis son sometidos por tres de ellos apuntándoles en la espalda con sus blásters, obligándolos a avanzar abriéndose paso por el enorme hangar hacia al interior del Gran Acorazado Estelar. El joven Solo en esta ocasión no opone resistencia, dejando guiar sus pisadas por los extensos corredores de la nave, conduciéndolo a un destino incierto predestinado a su propia destrucción.
Libera de su boca un largo suspiro hundiéndose en sus pensamientos, ignorando todo lo que ocurría a su alrededor, lo que fuera a pasar con él no importaba ya, Rey estaba a salvo y eso le bastaba. No temía a la muerte, pues con ella saldaría la deuda con su consciencia expiando todos sus pecados, es lo que merecía por el daño ocasionado por sus acciones guiadas por su alter ego, aunque muy en el fondo no podía negar que le afligía el pensar que dejaría al lado asuntos sin resolver. Como deseaba volver a ver a sus padres, abrazarlos una última vez y pedirles perdón, sanando juntos las heridas, pero ante todo le calaba hasta sus entrañas el saber que no volvería a sentir la suave caricia de sus húmedos labios sobre los suyos, no contemplaría ya esa perfecta sonrisa irradiante de luz que lo regocijaba y no se perdería más en esa mirada ámbar tan cálida como rayos del sol que derretían a su helado corazón.
Comenzaba a doler, ahondando más en la llaga del solo imaginar que un futuro juntos no sería posible, la punzada se intensificaba al recordarla llorar en esa visión de la fuerza, él era el único culpable de su agonía, tuvo la oportunidad de vivir feliz a su lado, pero lo arruinó al momento de dejarse hundir en ese océano en tinieblas alimentado por su ira y miedo, destruyendo todo a su paso. Era consciente que sufriría en su ausencia, sintiéndose impotente al no haberle podido dar ese cariño que guardaba en su corazón. Su amor lo trajo a la luz, pero ahora ese sentimiento la destruiría a ella.
"Tranquilo muchacho" su voz apacible irrumpe su cabeza haciéndolo reaccionar. Luke había sentido sus perturbaciones en la fuerza, reconociendo las razones de su sufrimiento, si no fuera por esas esposas le tendería su mano en el hombro, quería volver a ganarse su confianza, hacerle ver que estaba arrepentido de sus acciones pasadas, deseando ser ese tío comprensivo que siempre necesitó, aunque ya era un poco tarde esperaba al menos tener un tiempo a solas con él y sanar juntos las heridas.
" Este no es el fin, confía en mi" termina por declarar creyente de que las cosas marcharían bien, aún tenía esperanza. El chico gira el rostro en su encuentro correspondiéndole únicamente con un gesto molesto. Luke comprensivo solo arquea sus labios en una sonrisa alentadora.
A Ben le incomodaba que se hubiera inmiscuido en sus pensamientos sintiéndose tentado a reprocharle, pero decide apaciguar sus emociones, no era el momento indicado para otra discusión. Vuelve su vista al frente encontrándose cara a cara con el final del camino, habían llegado al turboascensor que los transportaría a los aposentos de Snoke. Respira profundamente tratando de guardar la calma al ver como sus puertas se abren, siendo introducidos con un empujón dentro de el.
Sensaciones extrañas invaden su cuerpo al estar atrapado en ese estrecho espacio, le resultaba irónico pensar que ahora se hallaba del otro lado de la moneda imaginando mil escenarios que le esperaban al verse otra vez con su ex maestro, ¿lo torturaría? o ¿acaso lo asesinaría en ese mismo instante por su traición? Fuera lo que fuera, las circunstancias que les aguardaban eran desesperanzadoras, mas no le importaba, había valido la pena y lo haría las veces que fueran necesarias con tal de poner a su amada a salvo.
Su respiración se entrecorta al sentir el ascensor detenerse abriendo sus compuertas, dando paso a su destino. Frente a él reaparecía esa gran cámara revestida de largas cortinas rojas y pancartas con el emblema del régimen, aguardando al fondo sentado en su trono esa figura maltrecha de túnicas doradas, rodeada de su guardia pretoriana de brillantes armaduras carmesí.
—Bienvenidos —su voz profunda rezumba con gran entusiasmo por toda la amplia sala. Avanza por el largo pasillo hasta llegar frente a ese rostro desfigurado de sonrisa torcida. Su mirada despectiva conecta con la suya, Ben no sucumbiría ni se doblegaría ante su presencia, ya no era más su títere, plantándose con postura firme y retadora.
–Bien hecho Almirante Hux– sus emociones arden a fuego lento al escuchar las pisadas del delgado pelirrojo acercarse por su costado.
–Gracias Líder Supremo – se inclina en reverencia ante él sintiendo por primera vez esa aceptación que le fue negada por tantos años al ser opacado por ese maldito bastardo de Kylo, al fin estaba por encima del ex Caballero de Ren siendo todo el reconocimiento suyo.
– Estás muerto – el susurro llega a su oído haciendo bullir su sangre, ve de reojo esa sonrisa petulante de Armitage, decidiendo ignorar su gesto.
–Pero miren quien más nos honra con su presencia el día de hoy– su voz lenta se hace notar arqueando sus pútridos labios en una sonrisa falsa, recayendo su atención en el viejo jedi. Luke se hallaba inexpresivo con su temple sereno evitando caer en sus provocaciones.
– Esa no es manera de recibir a tan honorable invitado– declara en un gesto de burla para después alzar su pálida mano en un ademán, desactivando los grilletes sujetos en sus muñecas, cayendo estos al suelo –Al fin, frente a frente, Skywalker– de su rostro arruinado emanaba una satisfacción sin precedentes al tenerlo bajo su yugo –Nos volvemos a ver – acentúa regresando el silencio en la sala por breves instantes.
–El gusto no es mutuo Snoke, a lo que veo aún conservas ese recuerdo de mi– pronuncia en mofa sin perder su compostura tranquila, haciendo énfasis en la profunda cicatriz que deformaba su cráneo, fruto de un golpe de su sable de luz en un encuentro del pasado. Su comentario termina por irritar al Supremo Líder al revivir el recuerdo de su fracaso, alzándose de su trono para confrontarlo.
– ¡Maldito! – estira su esquelético brazo en su dirección arrojando un potente torrente de rayos. Luke con un movimiento ágil de su mano logra reaccionar desviando el ataque hacía un costado de la sala, dejando en llamas una de las largas cortinas escarlata. Los Guardias Pretorianos abalanzan sus cuerpos hacia delante en postura de combate, pero Snoke los detiene, no sería necesaria su intervención, clavando la mirada en su viejo némesis, dedicándole una risa retorcida ante su ingenuidad. No era consciente de su posición, estaba atrapado, sin salida bajo sus dominios, era hombre muerto.
– ¡Serás su ruina Skywalker! – advierte en tono amenazante a Luke volviendo a tomar asiento en su trono – Caerás ante la Primera Orden, borraré todo rastro de la rebelión y liquidaré junto con ellos a tu apreciada chica, ¡morirá hasta el último de los jedis! – aquellas palabras fueron suficiente para el más joven de los Skywalker cediendo a sus agitadas emociones.
–¡No te atrevas! – irrumpe Ben en su conversación, preso de su ira contenida, no permitiría que le pusieran una mano encima.
"¡Espera Ben!"
Luke intenta frenar a su sobrino mas ya era demasiado tarde. El chico se había abalanzado para hacerle frente, pero antes de atacarlo con un desplante de la fuerza es contrarrestado por el movimiento de la mano esquelética de Snoke suspendiéndole en el aire, inmovilizando todas sus extremidades. El joven forcejea, todo intento parece inútil ante agobiante poder de su ex Líder. Solo se limita a contemplar su pútrido rostro dedicándole una mirada ardiente llena de una ira desbordada.
–Patético– exclama burlesco Snoke fijando sus ojos azul cobalto en quien fue alguna vez su pupilo, observándolo con desprecio – Veo que al fin te quitas esa ridícula máscara – acentúa arrugando su cara atrayendo su cuerpo hacia su dirección, colocándolo frente suyo aun con sus pies suspendidos a escasos centímetros del suelo. Se adentra en su mente rompiendo con sus defensas, pero el jedi opone resistencia percibiendo ese tirón en la fuerza, esa débil y patética luz que siempre vivió en él causándole conflicto se había fortificado, arrastrándolo finalmente a ella. Ese chico quien consideró su perfecto estudiante, una excelente creación digno de su obscuro legado, no era mas que una pieza imperfecta en su tablero, un molde defectuoso lleno de expectativas falsas. Lo subestimó creyendo que le sería leal, un merecedor sucesor de su abuelo, esta vez no cometería ningún error, lo haría pagar por su traición.
–Siempre tan débil, lleno de esa estúpida compasión en tu corazón – hace girar su muñeca oprimiendo la garganta del ex Caballero de Ren, cortando de poco en poco el paso del aire a sus pulmones – Que pena, tanto potencial en ti desperdiciado, ¿y todo para proteger a esa ex aprendiz tuya?, es una lástima que tenga que liquidarla al igual que a ti – ve la rabia bullir de sus ojos al mencionarla, disfrutando de su tortura.
– Solo fuiste una marioneta para mi, este eres tú, un insignificante Skywalker, abandonado y temido por su propia sangre, no tienes nada, no vales nada, nunca serás digno del gran legado de Darth Vader joven Kylo Ren – lo lanza con violencia cayendo en el pulcro piso retorcido del dolor, el aire le faltaba recuperándolo entre largas y entrecortadas respiraciones.
–Mi nombre es Ben Solo – pronuncia con firmeza impulsándose con esfuerzo con sus manos levantándose otra vez. Alza su vista al frente, clavándola en la figura maltrecha de túnica dorada – Caerás, al igual que toda tu patética Orden – la ira emanaba de su rostro, temblándole las sienes – ¡Yo te destruiré! – su grito retumba en la sala, Snoke solo se limita a saborear la furia en sus ojos, tuerce los dedos al aire en seña para que los volvieran a esposar.
–¡Llévenselos!, serán ejecutados públicamente como muestra que nada y nadie está por encima de la Primera Orden – el Supremo Líder se reacomoda en su asiento disfrutando del sometimiento de ambos jedis – Y con ello toda esperanza en la galaxia se desvanecerá, ¿y dime ahora Luke?, quien es el perdedor – esboza sus pálidos labios en una sonrisa retorcida, hasta verlos desaparecer detrás de las puertas del turboascensor.
._._. _._._._._._._._._. _._._._._._.
–Hemos llegado –
Emite entusiasta el viejo piloto desde la cabina sacando de sus pensamientos a una abstraída Rey. Estaba tan inmersa en su mundo que no había percibido que habían aterrizado. Limpia su rostro con su antebrazo borrando todo rastro de tristeza, no deseaba preocupar a Han con su propio dolor, suficiente era la carga emocional que llevaba a en sus hombros como para añadirle la suya. Libera una larga exhalación, destensando sus músculos, escudándose tras una fachada optimista su constante preocupación por Ben y Luke que la carcomía desde que los abandonó en la isla. Guarda sus pertenencias dentro del morral de cuero para enseguida colocárselo sobre el hombro.
–Veo niña que ya estás lista – la toma de sorpresa su voz relajada. Levanta su mirada topándose con esa sonrisa amable haciendo temblar su corazón. La curvatura formada en sus labios era como la de su adorado hijo, desde que supo que era su padre no podía dejar de compararlos, cada gesto suyo le recordaba tanto a él. Agita su cabeza dejando atrás esos pensamientos, evitando con ello volver a entristecerse.
–Vamos Rey, ¿qué esperas? – su llamado la despabila una vez más, se había quedado atrás mientras Han y Chewie ya la esperaban en la entrada del Halcón. Corre tras de ellos evitando que el hombre hiciera preguntas por su extraña actitud.
–Bienvenida a Ajan Kloss– anuncia el contrabandista al abrirse la compuerta permitiendo que los rayos de sol penetraran a hasta sus pupilas deslumbrándola por breves instantes. La humedad del sitio golpea contra su tersa piel, percibiendo un suave aroma a tierra mojada. Ante ella se erguía un verde paisaje lleno de vida, compuesto de un espeso follaje, sobresaliendo sus enormes y delgados árboles.
–Siéntete como en tu hogar– palmea en su hombro Han en un gesto afable, pasando por un costado de la chica quien seguía anonadada contemplando el panorama. Reacciona entonces al verse sola en la compuerta, vislumbrando como el piloto y su compañero peludo se perdían entre la densa vegetación.
–¡Esperen! –baja apresurada de la rampa siguiéndoles el rastro. Se abre camino entre la espesa maleza desembocando en un espacio concurrido de personas y naves de batalla. Miradas curiosas se clavan sobre ella al momento de adentrarse, sintiéndose un poco abrumada. Gira su cabeza buscando por cada rincón del sitio, pero nada, ningún rastro ni del gigante wookie, se habían desvanecido de su vista. ¿Y ahora qué se supone que haría allí?, suelta un bufido de frustración.
–¡Rey!– escucha su nombre ser pronunciado con insistencia entre esa multitud, captando su atención. ¿Acaso es quien creía que era?
–¡Hey Rey, por acá! – sus recuerdos se esclarecen ante su voz tan familiar, voltea hacia un costado buscando el origen del llamado, encontrándose con ese joven de tez morena saliendo por detrás de unos árboles, la jedi lo reconoce conforme se aproxima, avergonzándose al corroborar sus sospechas de quien se trataba.
–¡De verdad eres tú!, que alegría verte aquí– se abalanza sobre ella sin previo aviso desconcertándola, brindándole un efusivo abrazo. A Rey le sorprende su actitud, después de como lo trató esa noche en la cueva lanzándolo contra la pared pensó que la odiaría.
–Hola Finn, que gusto verte de nuevo – la castaña lo aparta de su cuerpo un tanto incómoda, aquel joven la trataba como si la conociera de años.
– Genial, recuerdas mi nombre – exclama emocionado sin parar de sonreír –Pensé que nunca más te volvería a ver– trata de abrazarla de nuevo pero, Rey se interpone frenándolo. Finn nota su incomodidad, sintiéndose avergonzado por su actitud, pero es que no podía esconder la felicidad que le causaba el volver a verla con vida.
–Ven, quiero presentarte a unas personas – decide cambiar el tema sujetándola de la muñeca, llevándola lejos del bullicio. Se detienen en una planicie despejada donde se encontrarían con un joven moreno y una pequeña chica de ojos rasgados al costado de una nave.
–¡Hey chicos!, ella es Rey, la jedi de quien les hablé– grita un animado Finn llamando la atención de sus amigos, quienes se apresuran curiosos al encuentro rodeando a la aludida.
–¡Increíble eres una jedi!, mi hermana me contaba historias sobre ustedes y la fuerza- exclama con sumo entusiasmo una dulce voz – Gusto en conocerte, soy Rose – la pequeña mecánica extiende su mano estrechándola con la de Rey.
–Igualmente Rose – la castaña no puede evitar contagiarse de su calidez, su rostro derrochaba alegría, parecía ser una chica muy amigable.
–Bienvenida a la Resistencia Rey – anuncia el otro chico presente, colocándose frente a ella – Me llamo Poe –pronuncia en un tono carismático el joven piloto, a punto de estrechar sus manos un pequeño droide astromecánico rueda entre ambos interrumpiendo la presentación con sus constantes pitidos – Y este amiguito es BB-8, dice que encantado de conocerte – señala Poe con una amplia sonrisa al rechoncho robot.
–Hola pequeñín, el gusto es mío– se inclina hacia el droide correspondiendo con una caricia su bienvenida.
–Y cuéntame, ¿qué sucedió esa noche? – un acelerado Finn interfiere en la conversación, la duda lo llevaba consumiendo desde que se la encontró. Rey se endereza topándose con esa angustia reflejada en su mirada, claramente sabía a lo que se refería. – Vi como los Caballeros de Ren te capturaron – declara avergonzado ante la impotencia de no haberla podido ayudar.
–¿Te capturó la Primera Orden? – se entromete Poe en la plática esperando la ansiada respuesta.
–Si, lo hicieron– declara a secas la jedi, el corazón le pesaba al recordarlo.
¿A dónde te llevaron?
¿Esos ruines te lastimaron?
¿Cómo lograste escapar?
Fin y Poe la empiezan a bombardear ahogando a la pobre chica con tanta pregunta.
–¿Te encontraste con el maldito de Kylo Ren? – su diafragma se contrae al momento de ser nombrado por el moreno, ahondando en la herida.
–Ben – murmura inconsciente siendo lo único que escaparía de sus labios ante sus interrogantes. Su fachada optimista se derrumba, atosigándola otra vez el nudo en la garganta.
–¿Quién es Ben? – pregunta confundido Finn ante el mencionado, cuyo nombre rezumbaba en sus recuerdos desde aquella noche en la cueva, causándole intriga aquel desconocido.
–Yo en realidad– muerde su labio inferior, perdiendo el brillo en sus ojos ámbar– No quiero hablar de eso– la mecánica percibe la angustia en el rostro de la joven provocada por ese par de tontos, quienes aún no se percataban del daño que le hacían. Sin pararse a pensarlo, se lanza sobre ambos chicos estirándoles las orejas.
–¡Ya cállense los dos!, ¿qué no ven que tuvo un día agitado? – los increpa por su desconsideración. Quejidos de dolor se escabullen de sus bocas, rogando a la pelinegra que los liberara de su yugo. Rey ante tal escena no puede contenerse por mucho tiempo, arqueando sus labios en una sonrisa divertida, olvidándose por ese breve instante su pena. Rose nota el cambio en su semblante, decidiendo dejar en paz a sus amigos al ver que ella ya se encontraba mejor.
–¿Pero qué demonios te pasa? – reprochan en unísono Poe y Finn sobándose sus orejas, trazando un puchero en sus rostros. La pequeña chica solo les manda una seña en advertencia para luego caminar rumbo a la jedi, terminando por ignorar sus reclamos infantiles.
–Discúlpalos, me imagino que debes estar cansada – pronuncia con suavidad Rose, colocando la palma de su mano sobre su hombro en señal de apoyo y comprensión – Te llevaré a un sitio tranquilo, donde puedas descansar un rato – sonríe la pelinegra indicándole a Rey con un movimiento de su cabeza que la siguiera.
–¡Vamos! – la castaña se despide de los chicos para luego girarse y alcanzarla. Se abre paso entre la multitud cuando una cálida sensación en la fuerza la embarga frenando sus pasos. Mira entonces hacia su costado encontrándose a la lejanía con una bella mujer quien tenía la vista fija en su dirección. Aquel rostro le resultaba ser tan familiar, volviendo de golpe a su mente el recuerdo de años atrás. Su diafragma se contrae de la sorpresa al reconocerla.
–Rey, ¿sucede algo? – pregunta la mecánica un tanto preocupada llamando la atención de la jedi.
–No, no es nada– responde con inmediatez saliendo del trance – entonces, ¿seguimos? – sonríe volviendo su atención a Rose, continuando con el trayecto, ignorando aquella presencia.
._._. _._._._._._._._._. _._._._._._.
–La niña de Jakku –
Suspira al aire la General Organa siguiéndola con la mirada hasta perderla de vista. Rey se hallaba a salvo, Han había cumplido con su palabra, sellando así la promesa con su hermano, ahora estaba en sus manos resguardarla como un valioso tesoro, aunque en el fondo sabía que no podría retenerla, podía sentirla en la fuerza, el conflicto que le causaba estar lejos de su muchacho, el amor que le profesaba era tan fuerte como la unión tan especial que los entrelazaba, ese enlace, su diada es la que daría equilibrio a todo, la luz que renacía de entre las cenizas.
–Leia – su gruesa voz la sorprende desde su espalda girándose hacia él, sus ojos apagados fueron iluminados al contemplar el gesto dulce de su esposo.
–Nuestro hijo vive, Kylo Ren murió – Aquellas palabras fueron suficientes para devolverle el alma al cuerpo, sabía por Luke que su niño había regresado a la luz, pero necesitaba oírlo de sus labios. Sin poder contenerlo por más tiempo, lágrimas brotan de sus ojos cristalinos de la inmensa felicidad que la embargaba en ese momento. Han se une a su celebración, atrayéndola a sus brazos en un cálido abrazo, el cual corresponde la princesa hundiendo su rostro en su pecho, compartiendo juntos la alegría de tener a su pequeño Ben de vuelta.
–¿Pudiste verlo? – pregunta entre sollozos, presa de su dicha.
–Si– masculla con dulzura apoyando su mentón sobre su cabeza, acariciándole la espalda con lentos movimientos de sus dedos –Pero, no pude acercarme a él – su garganta se enmudece ante la culpa que lo carcomía por tantos errores cometidos a lo largo de su vida, tantas palabras perdidas en el aire que necesitaba hacerle saber a su adorado hijo, quería remediarlo todo, volver a tenerlo entre sus brazos, pedirle perdón por no estar allí para él, por no ser el padre que siempre necesitó. Leia percibe su tristeza en su silencio, su dolor era el mismo que el de ella.
–Perdóname Leia, te fallé a ti y con ello a nuestro Ben, debí estar para ustedes y no lejos de casa, sino fuera por mi, él seguiría aquí – la voz de Han se rompe intensificándose la punzada en el pecho de la princesa. Sabía que ella tuvo gran parte de la culpa, sin tan solo no hubiera invertido tanto tiempo en su carrera de senadora, quedándose a su lado a escucharlo y comprender lo que realmente su bebé quería en lugar de apartarlo lejos de sus brazos dejándolo a la completa merced de Snoke, jamás debió ocultarle la verdad de su pasado familiar, falló al temerle a esa obscuridad que aguardaba en su corazón, no supo guiarlo, no fue una buena madre.
–No Han– su voz tiembla – Yo también tuve culpa, no fuimos buenos padres– levanta la mirada, atrapando su rostro entre sus manos – Pero no es tarde, nuestro hijo ha vuelto, aun hay esperanza – exclama avivando la chispa de luz apagada en sus corazones, cerrando de a poco la herida, esperando poder sanarla los tres juntos, recuperando el tiempo perdido.
._._. _._._._._._._._._. _._._._._._.
–Disculpa por no ofrecerte algo mejor, llevamos poco tiempo instalados en este planeta – le comenta entusiasta Rose mientras la conduce a una pequeña planicie en medio de la selva donde reposaban algunas carpas, ofreciéndole a Rey una de esas. Se deslizan al interior, encontrándose
únicamente con una sencilla cama, un banco y una mesita, para la jedi era más que suficiente.
–Gracias por tu hospitalidad Rose – acentúa afectuosa la castaña instalándose en el lugar. La mecánica sonríe correspondiendo a su gesto.
–Cualquier cosa que ocupes, búscame, andaré cerca– le indica para después darse la vuelta y caminar a la entrada – Por cierto Rey– frena en seco, mirándola por una última vez – Si necesitas hablar de algo más, en mi puedes confiar – le expresa guiñándole un ojo para finalmente marcharse, dejándola sola un poco confundida por lo que quiso decir.
Rey se recuesta pensativa con su vista fija al techo, su mente divaga en las últimas palabras que le dijo Rose, pareciéndole un gesto lindo, si las circunstancias fueran otras, estaba segura de que serían excelentes amigas, pero la realidad es que en ese momento nada más parecía importarle, sus pensamientos solo estaban enfocados en una única cosa, en volver con Ben. Había ocultado su tristeza y preocupación ante los demás, pero estando sola todas sus defensas se desmoronaban, regresando la punzada en su pecho.
"Y ahora, ¿qué haré?"
Cierra sus ojos al sentir como las lágrimas amenazaban con salir, trata de relajarse concentrándose en los sonidos que ofrecía la vibrante jungla, sin darse cuenta, se había quedado dormida.
._._._. _._._._._._._._._. _._._._._._.
Su cuerpo se hallaba tumbado sobre la gélida superficie de una celda del Supremacy, arrinconado en una de sus esquinas. Su mente navegaba dispersa contemplando por un costado su rostro reflejado en el pulido piso. Donde antes veía decepción y una profunda aberración por aquel reflejo, era ahora suplantado por un sentimiento de aceptación, reconocimiento de quien era realmente. Hubiera deseado conocerse mejor, dejando a un lado las expectativas de los demás, tomando las riendas de su propio destino. El arrepentirse no servía de nada ya, el reloj corría, su inminente final estaba cerca, aguardando por el con resignación.
Los ojos de Luke permanecían cerrados, inmerso en una profunda meditación. Desde que los recluyeron en ese estrecho espacio ninguno de los dos fue capaz de cruzar palabra alguna. El silencio era su verdugo, la consciencia le remordía, ya no podía postergarlo más, necesitaba hablar, desahogar de una buena vez toda esa culpa que lo carcomía.
– Ben – escucha su nombre ser pronunciado por aquel que lo lastimó, no se sentía preparado para confrontar al pasado, la herida aún sangraba en su pecho, pero algo dentro de él se removía, esa luz que le pedía a gritos sanar. El estar confinado le dio tiempo para meditar sobre su vida, quizás era hora de hacerle frente a su tío y arreglar sus diferencias, después de todo el daño que provocó y sin merecerlo, le tendió su mano sin titubear. Endereza el cuerpo siendo incapaz de girar y verlo directo a los ojos. Toma aire, ahogando al nudo en su garganta, dando voz a sus pensamientos.
–Luke – pronuncia en un hilo de voz – yo…yo lamento lo que te dije en la isla y.. – su quijada tiembla sin poder completar, terminándose por quebrar. Cierra los ojos, buscando la calma y la fuerza para continuar.
–No Ben– sus palabras llegan primero – Me lo merecía– declara desolado Luke girando su vista hacia al muchacho, dejando salir todo ese peso en su corazón que lo asfixiaba – Yo debía guiarte– su mirada decae ante la verdad – Te fallé Ben, te fallé como tu maestro y sobre todo– su garganta se estruja al venir a su mente el recuerdo de esa noche – Te fallé como tu tío – sentencia al final reconociendo cada uno de sus tropiezos.
–Y yo te fallé como tu alumno – interrumpe de golpe en su conversación clavando sus ojos marrones en los suyos, siendo capaz de hacerle frente después de tantos años – Le fallé a mis padres, a mis compañeros, a Rey – su diafragma subía y bajaba con ímpetu, curveando sus labios en una mueca de dolor – Soy yo el que no merece el perdón de nadie – el rostro del jedi se arruga en desacuerdo ante sus afirmaciones.
–¡Te equivocas muchacho!, soy yo el que no merece tu perdón –alza la voz haciéndolo callar– He lamentado cada segundo de mi existencia lo ocurrido desde esa noche, fui yo quien dudó de ti, fui yo quien te traicionó cegado por mis propios miedos. Debí escucharte en lugar de enfocarme en entrenarte y convertirte en el mejor de los jedis. No supe ver más allá, mi descuido provocó tu caída. Hicimos todo mal, tu madre, tu padre, yo, no supimos darte la atención que pedías a gritos, jamás debimos ocultarte la verdad de tu linaje, que tan equivocados estábamos creyendo que de esa manera te protegeríamos cuando lo único que desatamos con nuestras mentiras es que te alejaras de nuestro lado. Fue entonces mi pequeña niña quien me daría la lección, mi adorada Rey nunca perdió la fe en ti, supo valorarte, escucharte y ofrecerte ese amor que tanto me hizo falta a mi, salió buscarte mientras yo cobardemente decidí recluirme en esa isla sin hacer nada, refugiándome de mis fallos, huyendo del pasado que me mataba en vida así que – sonríe amargamente – Espero y algún día puedas perdonarme –
– Te perdono –
Aquellas dos sencillas palabras fueron suficiente para disolver su carga. Sus ojos se humedecen ante la inesperada respuesta de su sobrino dejándolo enmudecido. No se sentía merecedor de su perdón pero estaba dispuesto a ganárselo enmendando cada uno de sus errores.
No recordaba en ninguna ocasión pasada haber visto a su tío tan vulnerable como lo contemplaba en ese momento. Su rostro hundido de un profundo regocijo con sus ojos cristalinos a punto de llorar, la emoción que emanaba era contagiosa, curando sus propias heridas. Existía tanto por sanar todavía, que no sabía si le alcanzarían los minutos para hacerlo, al menos sentía paz consigo mismo al poder reconciliarse con él, después de todo, fue Luke quien cuidó a su Rey, así que, no había más por perdonar.
._._._. _._._._._._._._._. _._._._._._.
Su cuerpo intranquilo se mecía de un lado a otro de la cama, el sudor frío corría a chorros por su frente liberando agitados jadeos de su boca, visiones terribles la atormentaban mientras dormía. Se despierta aterrada sentándose en la orilla cubriendo con sus manos su cara, recuperando el aliento. Llora en silencio tratando de ignorar las incómodas sensaciones que se acumulaban en su pecho. Lo sentía en su enlace, tenía un mal presentimiento, su amado Ben se hallaba en peligro. Presa de sus impulsos, se coloca de pie, decidiendo tomar las riendas y no esperar más.
" Perdónenme, pero no puedo quedarme" se disculpa mentalmente tomando sus pertenencias de la mesa, ideando un plan para escapar sin que nadie la viera. Después de darle algunas vueltas al asunto, su mente se ilumina, la espesa jungla sería su camuflaje, pudiéndose ocultar con facilidad tras los árboles para finalmente tomar alguna de las naves que reposaban en el exterior. Solo esperaba no toparse con alguno de los chicos o peor aún, con Han o su gigante amigo Chewie, de sus peludos brazos sería imposible escabullirse.
–¿Te marchas pequeña?– una suave voz maternal la toma desprevenida dejando caer su morral del sobresalto. Se inclina con suma rapidez recogiéndolo para enseguida darse la vuelta y encontrarse con esa bella mujer que vio entre la multitud momentos atrás. Se queda ensimismada contemplando cada rasgo de su rostro, había tanto de ella en Ben, estaba casi segura que era su madre.
Los labios de la princesa se curvan en una sonrisa al verla paralizada, la joven jedi no podía engañarla reconociendo claramente sus intenciones.
–Yo… este…no es lo que parece– Rey masculla incoherencias queriendo desengancharse del embrollo del que se había metido, pero las mentiras no parecían fluir, la angustia en sus ojos la delataban y podía notar por su expresión que ella también lo percibía.
–Lo siento en tu corazón, es por mi hijo, estás preocupada por él, ¿o me equivoco? – su pregunta la deja expuesta, siendo su silencio quien le daría la razón. No podía ocultarle su pena, su sola presencia la desarmaba. La observa aproximarse ofreciéndole su mano, invitándola a tomar asiento a su lado.
– Ten pequeña – mira sorprendida aquel objeto envuelto en cuero suave que le extendía, lo sujeta entre sus manos para de inmediato descubrirlo contemplando con asombro el sable de luz que reposaba en sus piernas.
–No comprendo, ¿por qué me da esto a mí? – le pregunta extrañada sin lograr descifrar a lo que quería llegar .
– Lo veo a través de tus ojos, lo extrañas y sé que nada de lo que haga podrá detenerte, así que quiero que lo lleves contigo y se lo entregues a mi hijo cuando llegue el momento – sus latidos se intensifican al escucharla, era como un libro abierto para aquella mujer, leyendo cada uno de sus pensamientos.
–¿A qué se refiere? – Pregunta confundida intuyendo un poco la respuesta.
–Mi niña hermosa, ¿no te haz dado cuenta de lo que desencadenaste? – deposita con suavidad sus manos en sus mejillas, mirándola con ternura –El regreso de Luke avivó la llama de la esperanza en todos nosotros cuando parecía desvanecerse toda fe, esparciéndose por cada confín de la galaxia, nos levantaremos de entre las cenizas, estoy segura de que esta vez muchos acudirán a nuestro llamado, tenemos un plan y todo gracias a ti, porque fuiste tú ese sol tan radiante que iluminó el camino de mi Ben devuelta a su hogar, sino fuera por tu luz mi hijo seguiría perdido al igual que toda esperanza. Juntos son el equilibrio en la fuerza, su unión es la que pondrá fina esta guerra –
Rey se queda estática asimilando cada una de sus palabras, sintiendo la chispa renacer con fuerza en su corazón, borrando rastro de su tristeza en su rostro. Estaba dispuesta todo, iría a por él.
Lo salvaría.
Hola mis querid@s Reylo, soy feliz de traer este capítulo, ya cada vez estamos más cerca del final, gracias por estar conmigo en todo este trayecto, su apoyo y sus lindos comentarios son los que me dieron el impulso de llegar hasta acá, sonaré repetitiva en cada capítulo pero gracias por seguir leyendo y sobre todo por esperarme en cada actualización.Espero muy pronto vernos y traerles un buen clímax. Les mando un fuerte abrazo, felices fiestas.
