Disclaimer: Harry Potter y todos sus personajes, historias y características no me pertenece, son propiedad de J.K Rowling.


Capítulo 8 – Una aventura termina y otra empieza.

Ropa, libros y juguetes estaban esparcidos por todo el dormitorio y parte del pasillo. Harry partiría a Hogwarts ese mismo día y estaban terminando de preparar su baúl.

–Harry no te puedes llevar más cosas. –Sirius intentaba cerrar el equipaje.

El joven se sentó en la cama tras apartar algunas de las ropas.

–Pero es que las necesito, así no me sentiré tan solo.

Bellatrix pensaba que ya habían superado las ansiedad por la separación, pero se temía que la historia se iba a repetir, y esta vez Sirius estaba mucho mas viejo y por tanto, más insoportable.

–Te enviaremos algunas cosas cuando estés en el colegio. –Prefería lidiar con un llanto de Harry que con uno de su marido.

–Sí, te las enviaremos. –Sirius se había dado por vencido con el baúl. –Además, ¿por qué necesitas todos estos cuentos infantiles?

El joven tomó los libros entre sus manos y los miró con melancolía.

–Me recuerdan a la tía Bella. –Dijo con timidez.

Hacia muchos años que ya no le leían ningún cuento antes de dormirse. Harry había crecido y comenzaba a ser un adolescente.

–Tienes razón. –Sirius tomó uno de los libros. –Tu madrina es idéntica a la bruja malvada de Blancanieves. –Bromeó.

Bellatrix se cruzó de brazos.

–Ten cuidado no vaya a envenenar tu comida.

Sirius fingió tener miedo.

–¡Harry no me dejes a solas con ella!

El joven rió. Estaba muy acostumbrado a ver a su padrino y a su madrina comportarse así. Así eran y si no actuaban de esa forma, no serían ellos mismos. Los iba a echar de menos.

–Me gustaba cuando me contaba el final "verdadero". –Tardó años hasta que fue consciente de que su madrina se inventaba los finales para que los villanos siempre acabaran siendo los buenos de la historia.

Bellatrix sintiéndose aludida intervino.

–Por supuesto, esos libros están manipulados para dejar mal a toda criatura mágica, desde brujas hasta duendes.

Sirius intentó muchas veces darle esos finales tan llamativos para que Harry le eligiera a él como su favorito a la hora de leerle cuentos, pero fue completamente en vano.

–Hansel y Gretel. –Harry señaló la portada del primer libro. –Unos estafadores a domicilio.

Bellatrix asintió.

–Se colaron en la casa de una bruja y se comieron la casa entera, y sin olvidarnos que metieron a la pobre mujer en un horno. Esos delincuentes merecen el beso del dementor.

Sirius negaba pero no podía evitar reírse.

–La Bella Durmiente. –Continuó Harry. –Una adicta a las drogas.

Bellatrix no veía el por que causaba gracia.

–Esa chica se pasa el libro entero dormida después de inyectarse algo con una aguja. Tendría que estar en la planta de magicodependientes de San Mungo.

Sirius vio el momento oportuno para hacer un comentario.

–En esta caso, Maléfica continua siendo una villana ¿no?

Bellatrix negó.

–No tenemos información sobre esa pobre bruja, solo la versión de una drogadicta. Seguro que Maléfica era ajena a la realidad inventada de esa chica.

Harry rebusco y señaló otro libro.

–Caperucita roja. Directamente te negaste a continuar leyéndolo.

Bellatrix se llevó la mano al pecho alarmada al ver la portada.

–¡Por favor! No muestres ese libro. Debería de estar prohibido y todas las copias encerradas en Azkaban. –Suspiró con enfado. –Esa historia daña seriamente la imagen de los hombres lobo. Pobre Remus…

Harry rió y cogió otro libro.

–Alicia en el País de las maravillas. Una gamberra que se salta las clases.

–Y no solo eso, llega a un país nuevo de forma ilegal, y quiere cambiar el sistema gobierno a la fuerza sin unas elecciones justas. Otra que debería de estar en Azkaban. –Bellatrix se encogió de hombros.

Sirius estaba llorando de la risa. No era conocedor de todas las versiones.

–Y así muchos otros finales "verdaderos" –Rió Harry con su padrino.

–Solamente, te estaba intentando mostrar que siempre hay que mirar mas allá y no quedarnos con la primera imagen de las personas. –Bellatrix estaba convencida que todos los padres del mundo tenían que copiar su forma.

Sirius se acercó a su mujer y le pasó un brazo por la espalda hasta que llegó a su cintura donde la atrajo contra sí.

–Creo que Harry debería de llevarse los libros.

Las primeras semanas en el colegio pueden ser difíciles y solitarias. Con aquellos libros Harry podría sentirse más cerca de ellos, más cerca de su madre adoptiva.

–¿Y como los meto en el baúl? –El joven intentó guardarlos.

–Espera, dejame a mí. –Bellatrix apunto al baúl y con un simple hechizo hizo que el fondo fuera más amplio de lo que parecía.

Harry la miró alarmado.

–Pero tía Bella, las normas dicen que no hagamos eso para evitar peso innecesario.

La mujer negó y terminó por guardar todas las cosas extras que Harry quería llevarse para sus primeros días.

–Eso son mentiras. La profesora McGonagall lleva siglos recalcando esa observación. Pero lo cierto es que nadie mira el peso de los baúles, y si lo hicieran el de ella seria el primero es ser retirado. –Se acercó a Harry con tintes de misterio. –Lo lleva hasta arriba de botellas de whisky escoces.

Harry sonrió y le paso el último libro, aquel sobre Ricitos de Oro. El primero del que le había contado el "verdadero" final. Sirius se acercó para comprobar que el baúl estuviera bien cerrado, cuando lo hizo lo depositó en el pasillo.

–Es hora de que vayamos a la estación.

La despedida en el anden fue mejor de lo esperado. En lo que a llantos se trataba, Sirius se estaba reservando para cuando llegaran a casa. Cuando el joven consiguió colarse por la ventana del tren para despedirles, Bellatrix no pudo evitar entristecerse. Nunca quiso tener hijos, y aún se mantenía firme en su convicción. por si Sirius tenia alguna recaída. Pero la llegada de Harry a sus vidas fue una experiencia mucho más gratificante de lo que pensaba. Les hizo cambiar, hubo momentos difíciles, lo cierto es que muchos fueron insufribles, pero el verle partir sano y salvo, hacia que todo aquello hubiera merecido la pena.

–Bella, ¿estas llorando?

La bruja apartó a su marido y negó con la cabeza.

–¡Que tonterías dices! El polvo que ha levantando el tren ha hecho que algo se me metiese en el ojo. –Se tocó ambos ojos. –Ves, ya estoy perfecta.

Sirius sonrió y la abrazó.

–¡Maldito polvo muggle!

Finalmente, cuando el tren se perdió en el horizonte, decidieron marcharse. Ahora, debían de volver a adaptarse a la vida si un niño en casa.


A/N: He decidido terminar el fic con este capítulo. Pretendía continuarlo con la época en Hogwarts, pero eso significaría un montón de capítulos y no quería que se convirtiera en un long-fic.

Espero que os haya gustado, y nos vemos en la próxima.