Matsuri 9

Gaara quiere acompañarme a casa y aunque me gustaría no dejarlo ir debo insistirle en que vuelva al colegio o será expulsado tarde o temprano.

—Los viernes no es necesario que me quede en la escuela —responde mientras se me acerca—. Y Shikamaru dice no saber nada, pero no lo sé… creo que sólo me está mintiendo.

—¿Por qué piensas eso? —pregunto, nunca vi a Shikamaru actuar o decir algo raro… quizá simplemente ellos no recuerdan nada.

—¿La forma en la que habla? — responde y yo le doy un corto beso —¿De verdad irás sola a casa? —susurra, yo asiento—. Si pasa algo me debes llamar, ¿sí?

—Lo sé, Gaara, deja de preocuparte tanto —lo abrazo, me encanta sentirlo cerca y debo darle la seguridad de que saldremos bien de todo este extraño enfrentamiento—. Te veo el lunes, iré con mis padres a visitar a mis abuelos y volvemos el domingo.

—Te veo el lunes —responde y vuelve a besarme, lo beso también porque sin duda estar con él es lo mejor que pudo pasarme en esta vida.

Es extraño llegar a casa y que todo parezca tan normal, mis padres terminan de empacar nuestros pequeños bolsos y yo les ayudo a subir las cosas al auto.

—Deberías invitar a Gaara la siguiente vez —dice mi madre, increíblemente mi padre asiente.

—Se lo comentaré —respondo con una sonrisa, el resto de la plática se basa en cosas escolares y pendientes familiares que hay que atender.

Dos horas después estamos en casa de mi abuela, me siento a salvo aquí… increíblemente lejos de Sasori, aunque no puedo evitar extrañar a Gaara.

Mi abuela nos recibe en su gran patio con una sonrisa igual de grande, hace años mi abuelo murió, pero ella nunca quiso dejar su casa, me sorprende lo feliz que es. La abrazo con fuerza al llegar.

—Que alta estas —dice sonriendo, es mentira por supuesto, pero se lo agradezco.

—¿Cómo te encuentras abuela? —pregunta

—Excelente…

—Matsuri tiene un novio, mamá —dice mi madre y mi abuela sonríe con entusiasmo y curiosidad.

—¿Y cómo se llama?

—Gaara —responde mi padre—. Y estudia en el colegio Sunagakure, uno muy importante.

Mi abuela abre los ojos con sorpresa —Que bien ¿Es un buen chico? —me pregunta

—Es un gran chico —digo con sinceridad.

—¿Y de casualidad es un chico pelirrojo, Matsuri? —pregunta curiosa

Levanto una ceja y asiento —¿Cómo lo supiste, abuela?

Ella se encoje de hombros —Algunas cosas nunca cambian —Mi abuela vuelve a sonreír y me acaricia el cabello—. Vamos dentro, preparé una comida riquísima.

El sábado, estar en casa de mi abuela me relaja demasiado, he podido dormir bien y mis ratos libres los ocupo manejando mejor el chakra y mandando mensajes a Gaara, Sari y Hinata.

Domingo, terrorífico domingo, mañana por la noche cometeremos un crimen… por un bien mayor, claro, pero me siento ligeramente nerviosa.

—Matsuri ¿podrías ayudar a tu abuela con la cena? —pregunta mi madre y yo corro a la cocina a ayudarla.

Mi abuela revuelve el guiso y me mira —Pon la mesa por favor, querida.

Yo lo hago, sin embargo, algo llama mi atención, jamás había notado las muchas antigüedades que mi abuela tiene por la casa… o al menos jamás les había puesto verdadera atención, quizá porque en unas horas robaré un museo lleno de antigüedades.

La cena, como siempre, es deliciosa y en familia pasamos la noche hablando y recordando viajes familiares, así como a mi querido abuelo, finalmente mis padres se retiran a dormir y yo acompaño a mi abuela a su habitación para después retirarme a la mía.

Mando un corto mensaje a Gaara deseándole buenas noches y me meto a la cama. Sin embargo, alguien toca mi puerta.

Dudo que Sasori llegase a tocar mi puerta, pero concentro un poco de chakra en la mano, por si acaso y abro la puerta.

Mi abuela me sonríe, bajo la guardia… que paranoica estoy.

—¿Puedo pasar, mi niña? —pregunta, aunque ya está dentro de la habitación. Mi abuela cierra la puerta y se sienta lentamente en la cama—. Tengo algo para ti —dice, aunque ya no está sonriendo.

—¿Qué pasa, abue?

Ella niega con la cabeza —Esto lleva en nuestra familia por generaciones, no sabemos por qué… pensé en dárselo a tu madre cuando fuera el momento… pero tiene tu nombre y creo… creo que te pertenece —suspira—. Quizá para ti signifique algo.

Mi abuela me da una pequeña caja que abro y que parece muy vieja, dentro hay un objeto extraño pero increíblemente familiar. Un cilindro hueco envuelto con una cuerda que termina con un pequeño dardo de metal y, como dijo mi abuela, tiene mi nombre grabado en madera del cilindro.

—¿Sabes lo que es, Matsuri? —pregunta mi abuela.

Yo asiento —Jōhyō —digo en un susurro, aunque la palabra se me resbala sin realmente saber como la sé, pero sé, que es mía, MI arma.

Mi abuela me mira con tranquilidad y sonríe —Sabía que era tuya —dice mientras se levanta—, descansa, mi niña.

Cuando mi abuela se retira de la habitación tomo el arma, sucede exactamente lo que sucedió la primera vez que besé a Gaara.

¿Jōhyō? —pregunto, aunque ahora sé que quien habla es mi yo de la vida ninja pero mi voz suena insegura y bastante infantil.

El dardo al final de la soga es para mantener lejos al enemigo y luego atacar, sirve para frenar los movimiento del enemigo. Es un arma para proteger, te protegerá a ti y a tus aliados —dice Gaara con un tono bastante frío—. Práctica hasta que sea parte de tu propio brazo…

La imagen cambia drásticamente, mis padres, son ellos… caen frente a mis ojos atravesados con cientos de armas, la sangre se esparce por el piso y una espada pasa tan cerca de mi que me corta la mejilla… Mis padres… murieron esa vez ¿deben morir de nuevo? ¿Cómo murió Neji?

¡MAMÁ! —grita Aika, su cabello castaño me transporta a otra escena horrible donde mis hijos no pueden defenderse.

¡Matsuri! —grita Gaara—. ¡Coloca el sello! ¡AHORA!

Aunque me gustaría ir con mis hijos mi cuerpo se mueve hacia Sasori y con fuerza coloco el sello sobre su frente al mismo tiempo que Gaara lo hace en su corazón.

La luz de la explosión me devuelve a mi habitación. Me limpio las lágrimas rápidamente y tomo con fuerza mi Jōhyō.

Es lunes, a las diez treinta me encuentro en el parque con las chicas, aún falta Sakura pero Tenten y Hinata están listas.

—Buena noche… hay poca luz de luna —dice Tenten mirando al cielo, la noche es nublada—. Lo haremos rápido y sin contratiempos —agrega, muy segura.

Aún no comprendo como ella hace para parecer tan segura siempre, es increíble. Hinata inspecciona los alrededores con el Byakugan y confirma que Gaara está por llegar.

Unos minutos más tarde Gaara me toma de la mano y sonrió, pero él me da un corto beso que me toma desprevenida.

—Gaara O-oye, están las chicas.

—¿Y qué? —se encoje de hombros—. ¿Sakura aún no llega?

—Avisó que ya estaba llegando —responde Hinata, mostrándome un mensaje en su celular.

Doy una mirada a todas, vestidas con ropa negra, incluyéndome, aunque no es mi color favorito, Gaara viste una chaqueta negra y me alegra que tuviéramos el plan de usar pasamontañas porque su cabello resalta demasiado.

—¿Todas tienen claro lo que deben hacer? —pregunta Gaara y aunque el resto no lo nota yo sé que está ligeramente nervioso.

Las chicas asienten con la cabeza y, en ese momento, se nos une Sakura.

—Perdón el retraso, tuve que inventarle a Sasuke-kun que saldría con una amiga —explica Sakura.

Entonces, al fin, nos podemos dirigir hacia el museo.

—¿Lista? —le pregunto, la Hyûga asiente con la cabeza. Tomamos los pasamontañas y guantes que nos proporciona Tenten y nos acomodamos los micrófonos que ha traído Sakura. Ahora sí, parecemos ninjas… o lo que la gente cree que son los ninjas. Aseguro mi pequeña arma en la bolsa del pantalón.

—Les avisaré cuando esté arriba —dice Hinata y trepar el edificio sin problema. Hinata va a la azotea, su posición asignada.

Estoy en posición —le escuchamos a través del dispositivo, se escucha bien. Entonces nos separamos, Sakura y yo vamos hacia la puerta trasera y Gaara y Tenten se dirigen hacia la puerta principal.

—¿Sabes donde se encuentran las cámaras, cierto? —pregunta Sakura, yo asiento.

Sakura rompe con una fuerza asombrosa el seguro de la puerta, pero la alarma no se enciende —Todas las puertas tienen botón de apagado de emergencia ¿sabías? —no, por supuesto que no sabía.

Corre Matsuri, por el pasillo de la derecha, los guardias están descansando en una sala intermedia —dice Hinata a mi oído y yo asiento sin responder y hago lo que Hinata me dice.

El cuarto de cámaras no esta vacío… maldición. Un hombre esta dormido frente a los aparatos, suspiro suavemente, tomo una soga cercana y lo amarro a la silla, perfecto, está ebrio y no se da cuenta. Pero debo salir rápido, muy rápido, antes de que Sakura encienda la alarma, coloco ambas manos sobre el teclado de las cámaras y transmito toda la energía hacia ellas, en segundos todo se apaga… he quemado el sistema con éxito.

—Está hecho, ahora, Sakura —susurro mientras salgo de la habitación con sigilo y atraco la puerta. La alarma despierta al guardia, pero yo ya me encuentro afuera y él está bien amarrado a la silla.

Todos los guardias van hacia allá, pero uno se ha quedado cerca de la entrada principal —anuncia Hinata

No hay problema, lo pasaremos fácilmente —dice Tenten.

Sakura me encuentra en el pasillo y juntas nos escabullimos por los pasillos hacia la sala donde encontraremos a Gaara.

La primera alarma deja de sonar y segundos después comienza la segunda alarma.

—Van hacia la entrada —dice Hinata.

Cuando llegamos al punto de encuentro, Gaara está a punto de hacer una locura, en su intento de tomar la calabaza estira la mano hacia la vitrina sin preocupación y Tenten lo detiene.

—¡No! ¿Estás loco? Aquí también hay alarmas —dice ella.

—Yo me encargo —dice Sakura, acercándose hacia la caja de cristal que contiene la calabaza, la alarma sigue sonando

Sakura mete la mano en su bolsillo y saca de él un montón de bolitas de colores, las arroja al suelo, enseguida, al entrar en contacto con la luz de los láseres, éstas se iluminan. No tengo ni idea de cómo funciona eso, pero Sakura nos da unos espejos para interceptar los láseres, el truco le permite a Gaara pasar su mano sin activar las alarmas.

La alarma deja de sonar, ahora saben que estamos aquí.

Dense prisa —avisa Hinata.

Gaara extiende la mano para tocar la calabaza y esta se rompe en miles de partículas. Abrimos los ojos con sorpresa. ¿Desapareció? Maldición…

De pronto una nube de polvo rodea a Gaara y la calabaza se forma en su espalda.

—Increíble… —murmuro.

—Finalmente está aquí —dice emocionado y levanta un poco de arena sobre su mano, es obvio que le responde bien.

—Muy bonito, pero debemos irnos —dice Tenten.

Gaara se aleja de la vitrina y nosotras guardamos los espejos.

¡Alguien está ahí, no lo vi llegar! —grita Hinata.

—Rock Lee… —murmura Gaara

—¿A quién creen que le roban? —dice Lee y nosotros nos quedamos muy paralizados por unos instantes.

Nadie hable —dice Sakura en un susurro, por supuesto, hablar nos podría poner en evidencia a Tenten o a mí.

—No se muevan —dice Lee acercándose ligeramente a Gaara, no tiene armas más que un teaser para dar una pequeña descarga eléctrica, pero debemos deshacernos de él antes de que llame refuerzos.

Gaara nos mira a Tenten y a mi y la chica castaña niega con la cabeza, Lee no es rival para nosotros que podemos usar chakra, pero no por ello debemos confiarnos.

Con una velocidad asombrosa, inhumana, Lee cambia de dirección y corre directo a Sakura. ¡Qué! ¿Cómo? ¿Acaso Lee también puede usar chakra? ¿Cómo puede moverse a esa velocidad? Neji menciona en su libro que Lee tenía un taijutsu perfecto ¿también es así en esta vida?

Lee toma a Sakura por el cuello con la intención de despojarla de su pasamontañas, cuando está por quitárselo la arena de Gaara se interpone entre ellos y los separa con fuerza casi absurda. Sakura sale disparada algunos metros y Lee, quien se ha golpeado contra la pared, se levanta ligeramente aturdido y Tenten corre a ayudar a Sakura.

Yo observo a Gaara, fue demasiada fuerza, un poco más y pudo herir a alguno de los dos en serio.

Lee abre los ojos sorprendido, pero de inmediato sacude la cabeza para recuperar la concentración —No sé qué clase de truco barato fue eso pero no me asustan —sonríe. Está loco por no estar asustado—, defenderé este museo con toda mi fuerza.

Tenten se aleja con Sakura, quien va cojeando, parece que la caída si la lastimo.

Salgan, pronto, el pasillo hacia la salida trasera está libre —dice Hinata en nuestros oídos.

—Vaya, yo detendré a Lee —susurra Gaara.

Tenten ayuda a Sakura para alejarse, la toma de la cintura para darle equilibrio, pero cuando ve que Sakura no puede moverse a buena velocidad la carga en su espalda para correr.

Lee va directo hacia ellas con su velocidad asombrosa, así que concentro mi chakra en los pies y salto para interponerme, aunque me gustaría no hacerlo, le doy una buena patada en el estómago que lo lanza varios metros hacia atrás. Gaara me mira y asiente.

Tenten comienza a correr para salir del recinto y Lee no las persigue.

Los otros guardias se han dividido en grupos de dos, Tenten, te diré por dónde salir —dice Hinata y comienza a dar instrucciones a las chicas.

—Vaya… tú también tienes trucos —dice Lee sonriendo—, pensé que nunca tendría verdaderos oponentes, pero he pasado mi vida entrenando —sonríe—. ¡Y no me vencerán!

Lee va hacia mi, demasiado rápido, la arena de Gaara detiene su patada a pocos centímetros de mi cara pero el chico hace un movimiento extraño, apoya las manos en el piso y gira colocando otra patada que la arena de Gaara apenas es capaz de bloquear.

Entonces Gaara extiende las manos y la arena me rodea por completo encapsulándome en una esfera.

—Muy astuto —dice Lee cuando intenta dar un puñetazo a la cápsula de arena, pero esta ni siquiera se rasga. Lee sonríe, confiado y desvía su atención a Gaara.

Lee se mueve hacia Gaara y este lanza una feroz parada que Gaara logra bloquear con la arena —Nunca caigo dos veces en el mismo truco —dice el pelinegro, esta vez es tan rápido que desaparece de la vista, da una patada a los talones de Gaara y Gaara cae de espaldas.

Debió sorprenderlo demasiado porque la cápsula que me rodea se deshace y en segundos cae a mis pies como un montón de arena inútil.

Entonces Lee se voltea hacia mí, apunta la pistola de electroshocks hacia mi y dispara. Logro esquivarla por poco.

Gaara se levanta del suelo, está visiblemente enojado y llama la arena hacia él pero antes de que el cúmulo de Arena llegue hasta él Lee aprovecha y le planta una fuerte patada en el estómago que lo regresa al suelo.

Gaara vuelve a levantarse, más frustrado y molesto que nunca.

Saco la Jōhyō, es un movimiento sucio atacar por la espalda pero no hay opción. Cuando Lee se mueve hacia Gaara, hago girar la cuerda y enlazo los pies de Lee.

Lee cae de cara al suelo, quizá le rompí la nariz. Retraigo la cuerda y Gaara levanta las manos, una gran cantidad de arena cae sobre Lee, enterrándolo por completo.

—¡Ataúd de…

—¡NO! —grito y Gaara se detiene con el puño a punto de cerrarse, me mira y asiente, cambia la postura de las manos y da un corto aplauso. La arena se solidifica sobre la espalda de Lee, a pesar de que solo sea arena estoy segura de que debe pesar como una plancha de acero así que Lee no puede moverse.

—¿Cómo salimos? —pregunta Gaara en un susurro.

—Los guardias van hacia allá, salgan por la puerta principal, los veremos en la avenida principal cruzando el parque.

Gaara y yo asentimos y corremos.

—¡Déjame salir! ¡Déjame salir! —grita Lee pero no nos podemos detener.

Gaara y yo corremos hacia la puerta principal y luego vamos hacia el parque que rodea el museo, cuando estamos considerablemente lejos del museo una ráfaga de arena nos alcanza y entra a la calabaza.

—¿Lo soltaste? — pregunto incrédula.

—Claro… cómo le explicaría a los otros guardias que un montón de arena lo estaba aplastando —dice. Por supuesto, no hay explicación para eso.

Pero ahora, sabiendo que Lee tiene las piernas libres corremos más rápido hacia la avenida. Afortunadamente el auto de Sakura nos espera.

Subimos de inmediato y Tenten conduce deprisa hacia la mansión Hyuga. Todos nos sacamos los pasamontañas y un silencio tenso se esparce por el auto.

Sin embargo, Sakura, es la primera en hablar —Bueno —dice y sonríe—. Yo creo que fue todo un éxito, si consideramos que hace cientos de años no hacíamos una misión.

Hinata ríe —Misión completada.

Rio con ellas, sí… fue una gran misión e incluso Gaara deja salir una pequeña sonrisa de triunfo y alivio.

El resto de la semana, en los noticieros, en el café, en la escuela y en la calle no se habla de otra cosa que no fuese el robo al museo por dos razones en específico; no había rastro alguno de las cámaras y según la descripción del guardia Lee, los ladrones no eran más que adolescentes, pero incluso él omite mencionar que fue atacado por ellos. Quizá él también debe ocultar su super velocidad.

Aunque la noticia nos produjo mucha risa a los implicados también nos hizo conscientes de que Sasori ya debía saber que teníamos la calabaza y no podíamos explicarnos porque no había atacado aún ¿Qué esperaba?

Sari toma un sorbo de café —Sigo pensando que es increíble ¿Quién roba un museo? Con esa capacidad de organización un banco es lo que debieron haber robado.

Me encojo de hombros —Sí, un banco habría sido mejor idea —repito, pues es la quinta vez que Sari hace un comentario parecido.

Temari deja su puesto detrás de la barra de café, Shikamaru está leyendo un libro y bebiendo un café caliente, ella le da un corto beso y se dirige a nuestra mesa.

Yo observo a Shikamaru, tranquilo, leyendo su libro sin poner atención a su alrededor. No parece en lo absoluto sospecho, no creo que pueda recordar nada.

—Ojala Kankuro pasara tanto tiempo conmigo como Shikamaru contigo —dice Sari a modo de queja.

Yo tampoco he visto mucho a Gaara, sigue entrenando… su último mensaje fue algo preocupante, cree que la Arena lo reconoce pero no lo obedece por completo, aún no es capaz de controlarla.

Temari se encoge de hombros —Kankuro tiene que estudiar —sonríe.

—¿Shikamaru no estudia? —pregunto siendo ligeramente indiscreta.

—Shikamaru estudia en casa… la escuela le parece muy… sencilla.

—¿Sencilla? —pregunta Sari confundido—. ¿Es superdotado o qué?

Temari se encoge de hombros —Es demasiado listo, sí, tiene tutores privados, por eso siempre es un vago que está aquí tomando café y leyendo —sonríe.

Vuelvo a mirar a Shikamaru, no sospecha que hablamos de él ¿o sí?

—¿Estás lista para esta noche, Sari? —pregunta Temari

—¿Qué sucede esta noche? —pregunto sintiéndome completamente perdida.

—¡Kankuro me llevará a conocer a su familia! —grita Sari tan fuerte que hasta Shikamaru se gira para mirarla.

—Genial —sonrío.

—Gaara aún no te invita ¿cierto? —dice Temari enojada—. Tendré que hablar con ese bobo…

—No te preocupes, lo hará cuando esté listo —le digo y ella parece conforme con la respuesta porqué se disculpa y se retira a atender a los clientes recién llegados.

Sari continúa hablando sobre la ropa que ha escogido para la ocasión y lo nerviosa que se siente.

Unas horas después estoy de vuelta en casa, saco mi arma del bolsillo del uniforme, ahora me acompaña a todos lados. La tomo con fuerza y me acuesto en la cama, cierro los ojos…

El celular me despierta de pronto, son casi las diez de la noche.

Tomo el celular… algo no está bien… "Sari" dice la pantalla ¿Salió mal la cena?

Atiendo la llamada —¡MATSURI! —grita Sari al teléfono—. ¡NO VENGAS! —grita, pero es obvio que alguien le ha quitado el teléfono.

—Llama al Kazekage, niña, y vengan o mataré a toda su familia… de nuevo… —dice Sasori y cuelga.

Mis manos tiemblan cuando vuelvo a tomar el teléfono para llamar a Gaara… no atiende ¿¡Por qué no atiende!? ¿Está entrenando?

No importa, tomo la Jōhyō y salgo por la ventana de la habitación. Recordando la vez que acompañé a Temari su casa guió al taxi hasta allí mientras llamo con desesperación a Gaara.

Al fin atiende el teléfono a la quinta llamada.

—¿Qué pasa Matsu? —me dice

—¡ESTÁ EN TU CASA! —grito—. SASORI, ¡voy hacia allá!

—No, no, no entres sola… ya voy —dice apresurado.

—Voy hacia allá —repito y cuelgo el teléfono, bajo el taxi cuando estoy cerca de la casa de Temari, ese maldito… no nos atacó a nosotros… estaba esperando la reunión de su familia y mis amigas.

La puerta de la casa no parece forzada pero está abierta, entro a la casa… Temari, Sari y Kankuro se encuentran amarrados contra las sillas y amordazados mientras que los padres de Gaara yacen inconscientes al otro lado de la habitación.

—¿Y el Kazekage? —pregunta Sasori… quien está colgando del techo.

Sonrio —Te ves mejor, Sasori —digo caminando con cuidado hacia Sari. Sari y Temari me miran con los ojos bien abiertos. Seguramente no pueden creer que sea yo la que habla.

—Todo gracias a los sellos que le quite a los inútiles Hyuga —dice Sasori y baja del techo aterrizando frente a Kankuro.

Toma del cabello a Kankuro y lo jala con fuerza —Tanto talento desperdiciado —le dice al hermano de Gaara—. Eras un gran marionetista —le dice—. Ahora tiemblas de miedo ante mí…—Kankuro intenta zafarse de él pero Sasori lo tiene agarrado con fuerza

Giro la Jōhyō y la lanzó contra la mano de Sasori —No los toques —digo cuando la punta metálica se incrusta en la palma de su mano logrando que lo suelte.

Sasori me sonríe —Esposa del Kazekage… no creas que no te recuerdo ¿Quieres saber qué les pasó a tus hijos después de esa gran batalla?

Niego con la cabeza, lo que me diga serán mentiras.

—Murieron —dice—. No pudieron sanar sus heridas y se desangraron hasta morir… igual que tus padres…

Sari se mueve en la silla, está llorando… no comprende lo que sucede y me observa suplicante. Sasori la ignora.

—¿Y a quién tenemos aquí? —dice acercándose a Temari—. A la princesa de Suna… Temari —acaricia su mejilla y Temari lucha en vano por alejarse.

Lanzo de nuevo la Jōhyō pero esta vez alguien la desvía, un ser extraño se interpone entre mi arma y la mano de Sasori… una marioneta con forma humana.

Sasori vuelve a acariciar la mejilla de Temari —Tanto talento desperdiciado… los hermanos de la Arena… ya no queda nada de lo que fueron alguna vez.

Sasori abre los ojos con sorpresa, y yo también estoy sorprendida.

Una sombra sube por el torso de Sasori y rodea la mano que toca a Temari, contra su voluntad Sasori baja la mano y da unos pasos hacia atrás, al mismo tiempo que la marioneta cae inerte a su lado.

—No la toques —dice una voz que ya no parece tan vaga ni aburrida. Shikamaru se encuentra en la entrada de la habitación y la sombra que inmoviliza a Sasori se extiende desde sus pies—. Lamento llegar tarde a la cena, Temari —le dice a la chica.

Temari solo lo mira, con los ojos bien abiertos, demasiado impactada.

Entonces una ráfaga de arena se une al agarre de Shikamaru y rodea a Sasori inmovilizando por completo.

Sonrió… el Kazekage ha llegado.

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Hey holaaa, pues aquí el capitulo 9 de 10 ¡9 de 10! Espero les guste y estén listos para el final O.O