Este es un drabble parte de "No puede ser"...

Si eres hipersensible no leas esto...


Ambos hombres iban con la cabeza baja, una ropa abrigada y el mayor de los dos llevaba un ramo de girasoles en las manos, los favoritos de él...

Si en algo estaban ambos de acuerdo era que odiaban con toda el alma ese camino, odiaban esos 40 minutos de caminata y aún más odiaban su destino..

Les hacía pensar, los llevaba a la realidad y pensar en el "Qué pasará".

Odiaban eso, siempre lo hicieron pero ahora lo detestan aún más...

El rubio colocó una mano en el hombro de su acompañante y este levantó la vista, se encontraron con una puerta de madera, que desde hace unos meses se ganó el desprecio puro de todos, principalmente el de ellos dos, el de Ikki y el de Milo...

La puerta se abrió y la figura de Athena y Seiya se hizo ver..

— Buenos días, Aioros, Shaka — Dijo Saori con una sonrisa.

— Hola, maestro. Hola, Shaka — Dijo Seiya.

— Buenos días — Se limitó a contestar el Santo de Sagitario, el virgo tan sólo saludó con la cabeza.

— ¿Vienen a ver a... — La mirada de advertencia de Saori hizo callar de inmediato al castaño menor, sabían lo sensible que se ponía el arquero con el tema de la... Condición de su hermano y aunque Shaka lo manejaba mejor, seguía resultando doloroso.

Aioros sólo asintió sin mirarlos y pasó junto a ellos, dirigiéndose al pasillo...

— Si me disculpan — Se limitó a decir para luego desaparecer.

— Lo siento — Murmuró Shaka para luego seguir al mayor.

Saori borró su sonrisa y agachó la mirada, entristecida..

— Se le ve que me odia — Se limitó a decir.

— Por supuesto que no — Seiya la abrazó — Está desesperado y triste, no soporta ver a la persona que ama así... Pero esperemos que pueda manejarlo cuando... Cuando pase lo inevitable — Seiya miró con preocupación y tristeza el pasillo.

Pensar que él una vez estuvo encerrado en esa casa y ahora un aliado y gran amigo suyo.. Pasaba sus últimos días en ella.


Aioros suspiró una vez estuvo frente a una puerta de madera, su mano permanecía tercamente apretada en el pomo, presintiendo lo que pasaría...

Sin importar cuantas veces mirase esa puerta, atravesarla siempre requeriría una intensa preparación psicológica..

Por su parte, Shaka observaba al castaño, ligeramente desesperado, a él le resultaba tan duro como a Aioros pero.. ¿Ellos qué podían hacer?

— En cuanto más rápido entremos más rápido terminará esto — Le dijo sutilmente, pero el Oji-verde no lo miró y en un titánico arranque de valentía, abrió la puerta.

Al otro lado de la habitación había un joven castaño claro, sentado en la cama con una bata de paciente y mirando por la ventana.

Aioria sintió que no estaba solo y lentamente apartó la vista de la ventana y los miró.

— Ah, son ustedes — Aioria sonrió, ignorando la palidez anormal en su piel, su pelo opaco y aquella aguja enganchada a su brazo — ¿Oyeron lo de mi... Incidente, cierto?

Shaka no pudo evitar que la tristeza se reflejara en su cara, mientras que Aioros apartó la vista...

Pero aún así, los dos se acercaron a la cama de Aioria..

— Oh, vaya — Aioria río nerviosamemte mientras se rascaba la nuca — Nunca había estado en terapia intensiva, ya sé el porqué Seiya le teme tanto... En verdad es imposible relajarse ahí por más que te lo pidan y...

Aioria dejó de hablar cuando se fijó en los rostros ensombrecidos y las miradas dolidas de su hermano y su vecino. Frunció el ceño y agarró una canasta vacía que luego les lanzó...

Aioros, quien estaba acomodando los girasoles en un jarrón, se sobresaltó y se quejó ruidosamente al sentir la canasta golpeándole la cabeza.

— ¡¿A qué vino eso?!

— Gracias por la atención, eh — Increpó sarcástico el leonino — ¡Si todos ustedes van a estar con esa actitud tan deprimente ni siquiera se molesten en venir! ¡¿Quieren enfermarme más o qué?!

Aioria detuvo sus reproches al ver la caja de Backlavas en la mano de Aioros, eran precisamente sus favoritas...

— ¡Backlavas! Hace mucho tiempo que no como algunas — Sin esperar respuesta de los otros dos Aioria apartó las sábanas de sus piernas y se sentó en el filo de la cama, mientras desenganchaba la aguja en su brazo — Vamos al patio — Sentenció.

— Hace frío ahí afuera — Contestó suavemente Aioros mientras se quitaba de la cabeza la canasta con la que fue previamente atacado y miraba con preocupación y tristeza al menor.

— Puede ser dañino para tí, Aioria — Susurró sombríamente Shaka.

Duele tanto ver a la persona que más amas deteriorarse a una velocidad impresionante, al grado de que ya no puede dar más de 10 pasos sin caer.

Ellos dos lo saben muy bien...

— Ya me aburrí de estar aquí — Aioria se encogió de hombros y miró con súplica al arquero — Les prometo que no tardaremos mucho, sólo... Quiero salir de aquí un rato, por favor.

Obviamente Aioros no pudo negarse y una vez le puso su enorme abrigo a su hermano menor y lo acomodó en su espalda los tres se dirigieron al patio trasero..

Aioros intentó no llorar al sentir la notoria cantidad de peso que Aioria había perdido...

— Llegas a mencionar algo sobre mi peso y te patearé el trasero ¿Entendido? — Amenazó Aioria pese a que en su condición no pudiese cumplir la amenaza.

— Podrías comer más ¿Sabes? — Se limitó a decir en un susurro.

Los tres continuaron su camino en un incómodo silencio, perdidos en su propio mundo. Cuando llegaron al patio Aioros se arrodilló para sentar a Aioria en un pequeño banco en el que también se sentaron, él y Shaka se limitaron a observar a Aioria mientras comía en silencio las Backlavas.

— ¿Qué les sucede?

— ¿Eh? — Shaka miró al leonino sin entender.

— ¿Qué les sucede? — Repitió Aioria — ¿Me perdí de algo en el Santuario? Han estado todo este rato con una cara larguísima.

Sin previo aviso Aioros soltó una risita, pero con los ojos extremadamente llorosos.

— ¿Cómo lo haces?

— ¿Cómo hago qué? — Aioria frunció el ceño confundido.

— Eso — Lo miró con la voz quebrada — Actúas como si nada estuviera pasando, sabes lo que te espera y aún así estás tan tranquilo cuando, cuando..

— Cuando todos somos incapaces de pasar por alto tu estado — Murmuró Shaka con los ojos abiertos y llenos de lágrimas — Cuando todos notamos como te vas deteriorando y no podemos evitar sufrir por eso..

Aioria sólo los miró en silencio, hasta que un fuerte mareo lo forzó a tenderse sobre el pecho de su hermano mayor quien sólo atinó a acogerlo en sus brazos.

Aioria respiraba agitado, la palidez se apoderaba de su rostro, veía borroso y oscuro y sentía que le faltaba el aire, la caja de Backlavas cayó del regazo del menor.

— Pasamos demasiado tiempo aquí afuera — Susurró Aioros cargando a su hermano en brazos mientras Shaka recogía la caja del suelo..

Nuevamente volvieron a la habitación en un silencio que era únicamente interrumpido por las toses y sonidos que hacía el menor tratando de recuperar la lucidez, volviendo a ponerlo en la cama pero Aioros en ningún momento lo separó de su pecho.

Una vez Aioria pudo respirar con normalidad, los miró con un gesto extraño.

— ¿Creen que no lo sé? — Murmuró metiendo el rostro entre los pectorales de Aioros — Sé lo que va a pasarme — Sonrió — Pero no tienen que preocuparse por mí, no quiero ser una de esas personas lastimeras que andan por la vida quejándose, prefiero ver el lado positivo a las cosas, pero.. — El menor apretó en sus manos la camisa de Aioros mientras su voz se quebraba — Tengo miedo... — Sus ojos se llenaron de lágrimas — No quiero morir... ¡No te vayas, no me dejes! — Finalmente Aioria no pudo más y sus lágrimas mojaron la ropa del mayor mientras sus quejidos ahogados resonaban en la habitación.

La resistencia de Aioros también se fue abajo y sólo pudo sujetar en sus brazos lo más fuerte que podía a Aioria mientras miraba hacia el frente, sus propias lágrimas rodaban silenciosas y rápidas por sus mejillas e intentó ocultar su llanto ocultando la cara en el pelo del menor.

Shaka no tardó en unirse al lloroso abrazo, mientras la desesperación, la tristeza de dos hombres por perder a su amado y el miedo a la muerte y tristeza de este llenaban la habitación.

Aioros cuanto deseaba volver al pasado, volver a Asgard para volver a asesinar a Loki de la forma más sádica y dolorosa que pudiera imaginar, destrozarlo por quitarle lo que más amaba.. Pero ya no era posible.

Porque el pasado no se puede cambiar, sus temores lo dominan y esa última vez es lo único que le queda.