ACLARACIÓN: Este capítulo esta dedicado a dos personas maravillosas: ORIHIMEKO-CHAN por la portada que ha dibujado para este fic y a SIBREKA por haberme ayudado el sesenta por ciento de este capítulo. A ambas las amo y muchas gracias

Capítulo 8: Hipódromo.

—Tres salidas consecutivas con la misma mujer es un logro para ti, Ichi-nii.

—¡Karin-chan, no molestes a onichan!

—Pero ahora que lo pienso no vino contigo hoy… ¿Volvió a dejarte plantado?

Ichigo ya anda con una vena enorme a punto de explotar, iba a castigarla mandándole el triple de papeleo con tal que desaparezca esa maldita sonrisa arrogante que corre en la familia.

Por suerte Kurosaki Masaki anda al rescate.

—Karin, deja de molestar a tu hermano… el pobre ya tiene demasiado en la oficina para que le andes recordando sus fracasos amorosos.

—Gracias madre. — Gruñe molesto de aquella traición.

—Pero de verdad tengo curiosidad de por qué no viniste con ella.

—Dijo que le surgió un problema y que me adelantara. — Trata de no pensar otra vez en aquella mujer de sus deseos sonreírle al punk. — Ya le pedí que me avise en cuando llegue e iré a buscarla.

—Pues parece que alguien te gano. — Dijo Karin al momento que apunta con discreción el otro extremo del "podio".

El nivel alto de los ricos en el hipódromo hace a uno creer que estas en la vieja roma por la forma circular, con su espacio interior para reuniones, fiestas y sentarse a comer, y la parte exterior en que son simplemente balcones, todos conectados pero separados de acuerdo a tu estatus, como los Kurosaki que no solo tienen un espacio grande para que la gente no ande escuchando por la distancia, también la zona que ocupa las sillas están más altas porque el balcón tiene un podio en el centro.

Y, a unos metros detrás de él, encuentra a la Escort con Aizen Sousuke.

No debería molestarle si fue un cliente de ella, pero si le molesta que no lo haya llamado y se dejase guiar por ahí con Aizen y dé ideas equivocadas a la gente. El hombre mayor que él indica a Orihime dónde se encuentra la familia Kurosaki al parecer, ya que ella mira dicha dirección y el empresario puede jurar que a pesar de la distancia, se están viendo fijamente. Nota como se inclina ante Aizen, de seguro dándole las gracias, extiende una mano en señal de despedida y camina hacia dónde corresponde: con él maldita sea.

Se levanta y va hacía ella de una vez, ignorando las miradas de los entrometidos… y si, también incluye a su propia familia chismosa, que puede apostar que ahora mismo Karin y su madre lo están grabando o sacando fotos que de seguro enviaran al Whats familiar.

Claro, denle más motivos al viejo a que regrese más pronto a fastidiarlo.

—¿Qué parte de "llámame" no entiendes?

—Hola a ti también. — Frunce el ceño por aquel temperamento. — Sabes, no sé quien me ha quitado el trabajo de fastidiarte, pero no he sido yo, así que mínimo de respeto al hablarme.

—¿Qué hacías con Aizen?

—Nada, simplemente me lo tope y se ofreció escoltarme… era mejor a que te dieras doble viaje, ¿No crees?

—No me importa eso, te voy a buscar en dónde sea que estés. — Le asegura en el momento que apoya su mano derecha en la espalda de la chica. — Te lo prometo. —Lejos de cautivarla, Orihime suelta un bufido. — ¿Qué hay de malo en lo que dije?

—Si hay algo que aprendí es que las promesas son fáciles de decir, pero difícil de cumplir… así que por favor, no me haga promesas vacías.

Ichigo frunce el ceño y no dice más al respecto.

La lleva al palco familiar y las tres mujeres Kurosaki se ponen en pie sin dudar para saludar a la escort.

—Orihime-san, buenas tardes. — Masaki se acerca a saludarla, extendiendo su mano.

—Buenas tardes, es un gusto en verla otra vez, Kuros-…

—No, no… puedes llamarme por mi nombre… Kurosaki-san es el amargado de mi hijo.

—Hey. — Reprocha el susodicho.

—De acuerdo. — Orihime acepta por fin estrechar su mano con la mujer. — Buenas tardes, Masaki-san.

—¿Ves? Mucho mejor.

—¡Hola Orihime-chan! — Apenas su madre se aparta, Yuzu toma a Orihime con la guardia baja porque la abraza sin pudor de la cintura, apegándose como niña a su mamá luego de estar todo el día en la escuela. — ¿Cómo has estado?

Adorable Yuzu… demasiado buena para este mundo.

Si no tiene cuidado, terminara como ella.

—Estoy bien, Yuzu-san.

—¿Segura? Ichi-nii dijo que venías tarde por un problema.

—Ah… problemas familiares.

—¿Muy serio? ¿Pudiste solucionarlo?

—Eh…

—Yuzu, no la agobies. — Reprende Karin. — No es su obligación contarnos su vida.

—Cierto… lo siento… — Se aparta con un rubor en sus mejillas al haber metido la pata.

—Al contrario, gracias por tu preocupación, Yuzu-san. — Le regala una sonrisa amistosa, queriendo ayudarla a no sentirse mal.

—Ya me canse de estar de pie y llamar la atención. — Se queja Karin viendo su alrededor. — Sentémonos de una vez.

En cuando Orihime se sienta, siente que su celular vibra. Le echa un rápido vistazo y comprueba que es Grimmjow anunciándole que ya tenía al preso en custodia (es decir Ayame), le da las gracias y guarda el aparato en el bolso de mano.


—Lo siento pero no.

—Debes estar bromeando.

—No lo hago primo… verás, tu mujer ya me ha pagado toda la deuda, por lo tanto ya no se puede usar la excusa de los intereses.

—Tonterías, sólo lo pones a su cuenta y ya está.

—No puedo… seré un mafioso pero tengo mi ética.

—¿Desde cuándo la tienes?

—Desde que ella me hizo firmar un contrato que no la molestaría más o me vería bajo la amenaza de abogados.

—¿Y desde cuando te preocupan los abogados?

—Son abogados de Las Noches… tu mujer ha venido con artillería pesada… lo siento primo, de verdad… pero no voy a arriesgarme a tocarla si quiero conservar mi pene… y mis órganos dentro de mi cuerpo, gracias. — Cuelga la llamada.


Ya acabada la carrera de caballos, pasaron adentro a comer el banquete de etiqueta y conversar con otros millonarios y hacer negocios o hablar de marcas y chismes. Masaki se había retirado, alegando que no andaba de humor para aguantar la hipocresía del lujo; Yuzu dijo que tenía cosas de la universidad que atender, pero Ichigo sospecha que el misterioso novio también tiene algo que ver; y Karin alegó algo de que necesitaba comprar algo ya, se le oía sospechoso por lo que su hermano no tarda en creer que le está ocultando cosas.

Orihime toma uno de los sándwiches con tocino que uno de los meseros llevaba y lo come con tranquilidad, lo malo de esos eventos es que los bocadillos eran demasiado pequeños, apenas del tamaño de una moneda y con todo el estrés que había tenido últimamente, en especial los de la escuela, ella quería un sándwich grande, lleno de carne o mantequilla de maní con salchichas. A cualquiera le habría parecido asquerosa esa combinación, había sido uno de los antojos que había presentado durante el embarazo de Shigure y le termino gustando.

Cuando giro puede ver a Ichigo hablando con Ichimaru Gin, un empresario en el área de la gastronomía y junto a él estaba Rangiku quien por estar en su trabajo de acompañante no la podía ir a saludar pero detecta la pequeña sonrisa que le dirigía, la cual correspondió. Nota la mano de Ichimaru tocar a la mujer con afecto en el codo y por un segundo siente envidia en la forma en cómo se comunicaban con tacto o viéndose a los ojos.

No por nada es el favorito de Rangiku.

—¿Gusta una copa Señorita? —Uno de los meseros de acerca con una bandeja ofreciendo distintos vinos y de verdad se le antojaba, pero luego del episodio bochornoso en el hospital le hace recordar su decisión de disminuir la cantidad de alcohol delante de Ichigo.

—¿Tienes otra bebida que no sea alcohólica? —Le pregunta en voz baja.

—Puedo traerle agua mineral o una limonada.

—La limonada estará bien. —Dice amablemente. — Ponle un poco de hielo picado, por favor. — El mesero se retira con su orden.

A pesar de que el salón del hipódromo tenía aire acondicionado hace mucho calor y el vestido aunque era bonito y corto en las piernas, es una tela algo calurosa, ideal para el aire libre en verano y no en un cuarto enorme con el calor de cientos de gente agobiándola. También afecta el calor humano a su ánimo, deseando más de lo acostumbrado el poder irse a su casa, comer tres hamburguesas o tres pizzas tamaño familiar ella sola, tomar una cerveza bien helada y echarse a dormir hasta que tenga que ir a buscar a su hijo en el cumpleaños de un compañero.

—Tienes cara de querer desaparecer. — Se escuchó tras ella, Rukia se había podido zafar de algunas personas para aparecer.

—¡Kuchiki-san! —Se sorprende a tener a su ídola junto a ella.

—¿Me equivoco?

—No totalmente. —Admite apenada.

—No tienes que preocuparte. —Suspiro cansada. — A decir verdad yo también odio estos eventos, solo vengo por mis padres, que vean mi cara un rato y me dejen en paz. Si por mí fuera estaría en casa tirada en el sofá leyendo una buena novela de misterio. — Se cruza de brazos y alza sus finas cejas. — Además te dije que me llamaras Rukia.

—No puedo hacer eso de repente. — Avergonzada y ruborizada.

—Dilo: Ru-kia —Le hablo amenazante.

—Ru-Rukia… san. —Tartamudeo.

—Es un avance. — Dijo sonriente.

Odiaba las formalidades y esa chica le agradaba por algún motivo. Y al ser tan suspicaz pudo notar las miradas que le lanzaba Ichigo a la distancia mientras mantenía conversaciones con sus socios, al parecer había algo entre esos dos, no sabía qué pero lo averiguaría.

—Señorita, su limonada. — El camarero se acerco con la bandeja a la altura de la pelinaranja y ésta lo tomo agradecida.

—Se lo agradezco.

—Llámeme si necesita algo más. — Se retiro silenciosamente.

—Rukia, Byakuya te está buscando. —Hisana apareció antes que su hija tuviese alguna oportunidad de sonsacarle información a Orihime con respecto a su relación con el empresario, y se la lleva casi a regañadientes.

Apenas la pobre se había quitado a un montón de snobs (como ella les decía) y debía verle la cara a otros más. Orihime sonríe nerviosa al ver la derrotada de la corista, puede jurar que tiene intenciones asesinas en sus ojos y que se anda conteniendo por la imagen frente a sus padres o por la reputación de la familia… un motivo más para dar gracias de no estar en ese círculo de las altas esferas.

"A-NI-MO", le había dicho moviendo los labios apenas sus miradas se cruzaron.

—Señorita, señorita.

Orihime da un brinco de sorpresa, se había escuchado cerca de ella y mira al responsable: un joven de cabello negro grasiento, con gafas y pecas en la cara. Él cargaba una cámara al cuello y un cuaderno en la mano. Tiene todas las señales obvias de un periodista.

—¿Dígame? — Pregunta extrañada.

—¿Podría hacerle unas preguntas?

—¿A mí? ¿Por qué? — Ella no era una celebridad o alguien famoso ¿Por qué iba a entrevistarla?

—Mi nombre es Okuro Kato quisiera que nos pueda confirmar los rumores que circulan. — Ignora completamente a propósito su pregunta, así que está claro que no le importaba tener o no su permiso.

—¿Qué rumores? — Pregunto aun mas confundida.

—Bueno según una fuente nos dicen que tras el rompimiento de Kurosaki Ichigo con Inaba Senna, él estaba tan necesitado que requirió de algunos servicios.

—¿Disculpe? Creo que no entiendo de lo que habla. —Trata de alejarse pero él la toma del brazo.

Su cuerpo se paraliza inconscientemente al ser agarrada allí.

Por el miedo.

La última vez que fue agarrada de aquella manera, ella…

Muévete, muévete.

Rómpele la nariz de un puñetazo como te enseñó Tatsuki.

Pero si lo hace terminara en otro escándalo que Ulquiorra puede usar en su contra con tantos periodistas ahí. Peor, el cliente también será afectado (aunque le desagrada, no debe afectar el profesionalismo) y Madam Christine la asesinaría viva.

—Sí, sí — Ignora el sentir de la de ojos castaños. — Se dijo que había hecho una solicitud a un bar de mala fama donde supuestamente venden prostitutas… ¿Es usted la que Ichigo Kurosaki contrato? — El desgraciado se veía realmente emocionado.

Orihime trata de quitarse al hombre de encima de la forma más discreta posible, sin llegar al estilo de Tatsuki o Grimmjow y mantener la dignidad y su cuello a flote, pero él la apretó con fuerza al punto de lastimarla y eso la paraliza más, incluso puede oír sus propios gritos de aquel día, como también los fríos e indiferentes ojos verdes, que no estaban ni un poco arrepentido mientras ella caía por…

—¿Es eso cierto? Se rumorea que pago una alta cantidad por sus servicios una noche ¿Cuánto fue la cantidad? ¿Podría darnos algunas fotos de usted para la primera plana? ¡Sera un escándalo! –Parecía emocionado de tener un "titular" entre manos.

—No sé de qué me habla ¡Suélteme! — Forcejeo con el tipo para que la soltara, ocasionando que las miradas de varios invitados se centraran en ellos.

Por supuesto, ellos no moverían ni un dedo si no son ellos los afectados.

¿Por qué no se mueve?

¿Por qué no puede respirar?

—Por favor solo una foto intima con él para el reporte sería suficiente ¿De verdad le pidió un trió con un jefe de la mafia?

—¡Esta usted loco! — Lo miro muy enfadada, quería patearlo y largarse de ahí mismo, tenía una ganas inmensas de llorar por todo esto, ¿Por qué debía pasar por todo esto otra vez pero multiplicado por diez?

Sus gritos del pasado siguen retumbando en su cabeza.

Sólo ve ojos verdes llenos de frialdad.

Que alguien… que alguien…

¿Qué está pasando aquí? —Preguntó una voz mortalmente suave.

Oírla saca a Orihime de sus traumas y mira al responsable sin creerlo.

Kurosaki Ichigo está a su lado… apagando los gritos, borrando los ojos verdes.

—¡Ah señor Kurosaki! Que placer conocerlo en persona. — Se inclina exageradamente mientras dejaba el brazo de Orihime y ella volvía a respirar. — Me preguntaba si la señorita podría contestar algunas preguntas sobre…

—Lo escuche todo, usted no fue precisamente discreto.

—¿E-entonces es verdad? — Debe ser grande su emoción para no notar la muerte en esos ojos color café. — ¡Si pudiera darme una corta entr…!

—Vamos a dejar algo claro contigo y todos los medios aquí presentes. — Lo mira con repugnancia y el pobre Okuro comienza poco a poco borrar su sonrisa al notar el aura fría que ocasionaron esas palabras, parece que por fin está entendiendo que iba a morir. Ichigo toma a Orihime con delicadeza de los hombros y habla en voz alta. — Orihime no es ninguna prostituta ni nada parecido, es mi novia y la mujer a la que más respeto en el mundo junto con las damas de mi familia. — Chad se acerca al periodista y le quita la cámara al hombre. — No voy a tolerar que un don nadie venga y comience a acusar a mi novia con rumores sin fundamento… Chad sácalo de aquí.

—Oiga, usted no puede sacarme, soy un periodista respetable.

—Usted es un loco y grosero, no lo quiero volver a ver en mi vida. —Le reprocha Orihime molesta y aguantándose el dolor en el brazo, no iba a mostrar debilidad.

—Espero que le haya gustado su trabajo señor Kato, porque sus días como periodistas se van a terminar de aquí en adelante y dígale a su periódico que los demandare por difamación, esto no se va quedar así. — Solo se escuchaban los gritos del asqueroso periodista siendo sacado a rastras del lugar. — Si alguien más está dispuesto a publicar mentiras que lo sepan: si es necesario, voy a destruir todos los periódicos ¿Entendido? — Miro a los demás corresponsales tragar grueso. Con cuidado ayuda a su chica caminar y se acerca a Byakuya. — Lo lamento pero me temo que debido a los eventos mi novia no se siente bien y está nerviosa, nos tendremos que retirar antes.

—No hay problema, cerraremos los tratos en mi despacho mañana. —Byakuya respondió de forma serena mientras los despedía.

Orihime se deja conducir por Ichigo mientras él entregaba las llaves al valet parking del hipódromo, siente como pone su mano en su espalda baja y dirigirse a la salida, pero no dijo nada porque no debía afectar la imagen de su cliente. También porque aun estaba repitiéndose aquel suceso en su cabeza, aquel grosero le había hecho revivir aquel momento tan desagradable y traumático de su pasada relación y se concentraba más en controlar aquellas emociones o el pelinaranja vería sus lágrimas… su miedo.

El Ferrari negro de Ichigo por fin apareció en su campo de visión, toma de la mano a Orihime y de forma caballerosa abre la puerta, ayudándola a subir para poco después tomar el asiento del piloto y arrancar.

Apenas salían del estacionamiento ella por fin hablo

—¡¿Cómo se te ocurre decir en público que tú y yo somos pareja?!

—Nos van a ver juntos un año, ¿Qué importa eso? —Le responde desinteresado mientras veía el camino.

—Para ti es fácil decirlo. —Lo golpea en el hombro, con un leve quejido por parte de Ichigo en respuesta. Le hizo sentir bien en su pequeño enojo por haberse quedado quieta como idiota pero no quita el trauma. — Si quieres ir con alguna de tus tantas amantes para satisfacer tus necesidades primitivas, no te pasara nada; en cambio si soy yo la que quiera satisfacer las suyas, seré a la que tachen de golfa. —Le reclama muy enfadada. — ¿Tienes una idea de lo que me complicara esto poder estar con alguien?

—Mientras estés conmigo eso no será necesario. — Le responde con el ceño fruncido mientras seguía conduciendo.

—Cuando acepte este trato le dije que sería solo su acompañante por un año, eso no incluye el sexo y usted lo sabe… una tiene sus necesidades y a veces necesito ir con alguien para satisfacerlas.

—¿Cómo el imbécil de pelo azul? —Responde sin pensar.

—¿Qué? — ¿Había oído bien?

—Ese tipo que se viste como rockero. — Los celos deben estarlo cegando como para haberse metido en tal error. — ¿Te refieres a él cuando hablas de alguien para satisfaces tus necesidades?

—No lo puedo creer ¡¿Me ha estado siguiendo?! — Pregunta incrédula e indignada.

—No te he seguido a ningún lado, solo los vi por casualidad en la calle —Evita decir que fue en el gimnasio, presentía que si lo mencionaba ella dejaría de ir con tal de evitarlo y demonios, él quería seguir regodeándose de las exquisitas curvas de esa mujer mientras ejercitaba.

—¿Y en dado caso que fuera con esa persona qué? El hecho de que usted sea mi cliente no quiere decir que es mi dueño y va a decirme que hacer o con quien estar. —Le reclama, dejarse llevar por la rabia es mucho mejor que por el miedo, incluso le ayuda a no pensar más en Ulquiorra o en su brazo que le molesta como si le hubiera dado un desgarre muscular.

Ichigo ya molesto la encara cuando el semáforo se pone en rojo.

—¿Entonces quieres decir que te acostarías con cualquiera menos conmigo? — ¿De verdad se está encolerizando ante la idea de verla con cientos de hombres, pero no él? ¡Maldito sea su orgullo!

—Tenemos una relación profesional y no pienso complicarme la vida con alguien como usted… ¡Ya he tenido suficiente de ello para cinco vidas!

¿Es normal que quiera golpear el volante y luego atacarla a besos y terminar follando en el auto sin importarle ocasionar un taco y que venga luego la policía a llevarlo preso por ello? Habría valido la pena.

Joder, de verdad tiene algo raro en su cabeza para tener esos pensamientos eróticos entre la rabia… ¡Pero esa mujer es imposible!

—¡Mira princesa tenemos dos opciones aquí! — Respira hondo, no quería gritar y asustarla, independiente que su temperamento debe llegar a Plutón. — Finges que eres mi novia y te tragas tus argumentos o regresamos en este momento y permitimos que ese periodista imbécil difunda que eres una prostituta, ¿Eso quieres? — Orihime se queda en silencio sin tener con qué atacar. — Respóndeme porque puedo dar la vuelta ya mismo y decirle a Kato que lo que supone podría ser cierto. Lo dije para no afectar tu reputación, así que, ¿Te mataría mucho agradecerme un poco por lo que hice? ¿Quieres regresar ahí?

—No. — Responde inmediatamente.

—Entonces solo por esta vez aguanta todo lo que dije y finge, es por tu propio bien. —Le dijo seriamente. — Olvida mi imagen, ya está totalmente distorsionada por los medios y no me importa, pero no voy a dejar que se metan con alguien inocente y diciendo mentiras para sacar titulares en los periódicos sensacionalistas. —No recibió respuesta alguna, Ichigo toma eso como una forma de aceptar y arranca nuevamente en dirección a la casa de madame Christine.

Orihime mientras tanto aprieta con fuerza el borde de su vestido blanco, no le gustaban las palabras que el de ojos chocolate había dicho, pero era verdad y en ese momento no podía darse el lujo de que la calumniaran de prostituta, pronto la citarían a la corte y si fingía que estaba en una relación estable el imbécil de Ulquiorra no podría ganarle la custodia de Shigure. De alguna forma eso le venía como anillo al dedo, así que después de pensar los pros y contras entendió que tenía más beneficios que desventajas durante ese tiempo.

—Muy bien, fingiremos ser novios durante el resto de este año. —Hablo ella en voz baja. —Pero si intenta pasarse de listo lo golpeare en el pene con un martillo caliente ¿entendido?

—Sí, sí. —Ella le vio a Ichigo sacar una media sonrisa a la cual evita desviando la mirada.

Ella se dedica a ver por la ventana, sorprendiéndose que Ichigo se desviase y haya metido el vehículo al estacionamiento de una farmacia. Confundida lo encara.

—¿Qué hacemos aquí?

—Déjame ver tu brazo, pude notar que ese tipejo te lastimaba. —Le pide mientras la tomaba de la mano.

¿También notó eso?

—No fue nada, no tiene que preocuparse.

—Por favor Orihime. —La vio intensamente y ella tuvo que desviar la mirada.

—No puedo porque el vestido es de manga larga. — Se excusa tratando de no prestarle atención al cosquilleo agradable en su mano al contacto.

—En ese caso, te pido una disculpa por adelantado porque tendre que romperlo.

—¿Que dijo? — Fue tan rápido que no tuvo tiempo de reaccionar, Ichigo toma el fino encaje del vestido y lo rompe hasta el antebrazo, notando el feo moretón que comenzaba a formarse en el mismo.

—Ese imbécil… —Gruñe furioso y Orihime se sorprende de ello… de verdad está preocupado de su integridad física. — Voy a llevar ese periódico a la quiebra, lo juro.

—Kurosaki-san ¿si sabe usted que el vestido no era mío? —Le reclama levemente.

—Lo sé, lo sé. —Le dice en voz baja examinando el moretón. — pagare el valor completo del vestido a Christine, el doble si es necesario. — Ella lo percibe quitar las llaves y salir del auto. — Espérame aquí.

—¿A dónde mas podría ir? — Responde ella con un toque de sarcasmo y desganada.

No pasaron más de diez minutos cuando lo ve volver con una bolsa pequeña que lleva el nombre de la farmacia. En cuanto hubo entrado, saca el contenido de la misma que consistía en un frasco pequeño, pastillas y una botella de agua.

—Tómala. —Le ofreció el medicamento.

—¿Qué es? — Lo mira con desconfianza, no vaya a hacer que la drogue y termine amarrada en una bodega o algo así como en las películas.

—Un des inflamatorio, no hagas más preguntas y tómatelo. —Le exige frunciendo el ceño, como si le leyera la mente y supiera sus sospechas.

—Bien, bien. —Orihime toma una píldora y bebe un trago de agua mientras él abría el pequeño frasco y comienza a poner un ungüento sobre la suave piel blanca. — Se siente fresco.

—Ayudara a que el moretón desaparezca rápido. —Termina de untar y le entrega el frasco. —Póntelo cinco días y no se notara nada, quédate también el des inflamatorio.

—D-de acuerdo. — Acepta sorprendida, nunca se había esperado aquella amabilidad de su parte. Él le sonrió levemente y arranca en dirección a la casa de Madam Christine. — No era necesario que se encargara de esto. — Dice queriendo romper aquel silencio, raro en ella porque siempre evita tener conversaciones con el empresario, pero en ese momento necesita palabras, ruidos que la distraigan de aquel episodio horas atrás.

—Odio que lastimen a las mujeres y cuando veo a idiotas como el del hipódromo quiero partirles la cara.

Orihime sonríe levemente, definitivamente si hubiera conocido a Kurosaki Ichigo antes de cometer tantas estupideces su vida hubiera sido diferente.

Que haya tenido aquel pensamiento la sorprende. ¿Por qué? ¿Sera por qué ha reaccionado diferente a lo que se esperaba de un hombre igual a Ulquiorra? Pues sí, nunca se había esperado que la defendiera, más bien que hiciera la vista gorda o sólo se fuera sin decir algo y así no terminar involucrado en un escándalo... pero no, lo quiera admitir o no, él la defendió de su atacante y protegió su honor.

Desvía la vista a la atención medica que le hizo y reflexionó en lo sucedido nuevamente, volviendo la depresión.

Y el miedo.

Aquel viejo amigo.

No se da cuenta que sus manos tiemblan sobre sus piernas mientras su mente se repite una y otra vez la única vez que Ulquiorra la maltrató físicamente… no, no fue sólo esa vez. Se mira las manos, lo que pudo llegar a hacer si no hubiera ignorado las señales.

—Ya llegamos. — Anuncia Ichigo mientras detiene el auto, nota extraño no escucharla y se sorprende verla en aquel estado de asustadiza. — ¿Orihime? — Como no hay respuesta, la toma con cuidado del hombro y ella reacciona con un brinco igualito a un animalillo indefenso y asustadizo. Incluso se había tapado la cara con una mano. — ¿Orihime?

Una vez se da cuenta que no está en el pasado, respira hondo y se frota los parpados ya sintiendo el estrés.

—Lo siento. — Murmura

—¿Qué pasa? — Alarmado.

Esas son las señales de una persona golpeada.

—Curioso... — No sabe por qué, quizás en agradecimiento o porque necesita liberar la carga que tiene tras aquel episodio. — Tengo una amiga que es una campeona en las artes marciales... me enseñó hace cuatro años para que no vuelvan a lastimarme... en cambio, cuando ese sujeto... me agarró, me lastimó... no podía moverme... sólo podía pensar en esa vez que mi ex novio me agredió. Me sujetó aquí mismo... y me tiro de las escaleras... — Lucha por no llorar, eso es otra victoria para Ulquiorra que no piensa darle. — Patético, ¿No? Una entrenando y al final te quedas plantada como idiota.

Ichigo se quedo sin habla ¿La habían agredido? ¡¿La arrojaron por las escaleras?! Trata de no exteriorizarlo pero por dentro estaba furioso, quería tener al imbécil del ex de Orihime de frente, decirle unas cuantas cosas y estampar su bonito puño en la cara de aquella excusa de hombre.

—Orihime, era normal que tuvieras miedo cuando ese estúpido te acoso. Una cosa es la práctica y el mundo real es otra. — Ichigo fue muy comprensivo, titubeo un poco pero se atrevió a poner nuevamente su mano en el hombro de la chica. — Mientras estés conmigo te respetare y cuidare, vas a estar a salvo y si debo destruir cada periódico o acosador lo hare sin dudar ¿entiendes?

—¿Qué te he dicho sobre las promesas?— ¿Por qué no se comportaba como los otros hombres? ¿Por qué tenía que ser tan caballeroso y amable? Si fuera una joven de dieciséis años otra vez, caería rendida ante él. — Dios me siento tan estúpida.

—No eres estúpida ni patética, eres la mujer más fuerte que conozco. —Pasa su mano por sus hombros para atraerla a su pecho. — Si el idiota de tu ex te golpeo, tú eres una mujer fuerte por haberlo podido dejar y sacar fuerzas en rehacer tu vida, así que escúchame bien: jamás vuelvas a decir que eres patética, ni estúpida ni nada por el estilo… ¿Entiendes?

Noto una pequeña lágrima que quería escapar, Orihime trato de retenerla, sin embargo con un tierno movimiento Ichigo la retiró, ella lo encara un momento y se pierde en los ojos del empresario. Tenían una chispa cálida y hermosa, diferente de los fríos ojos de Ulquiorra que la veían indiferente, debió darse cuenta en su momento que a él no le importaba lo que le sucediera, pero estaba tan estúpidamente enamorada en su momento que lo ignoró.

—Supongo que puedes ser bueno en algunos momentos ¿Cierto?

—¿Eso es un insulto o un halago? –Enarco la ceja.

—Es un halago, créame. —En el bar Christine comenzaba a abrir la puerta, debió ver por las cámaras de seguridad que el auto de Ichigo estaba fuera del local pero ella no había ingresado. —Debo irme. —Se acerca al empresario y le nació darle un beso en la mejilla, algo sencillo. — Nos veremos en el próximo evento.

—Sí. —Le responde apenas, totalmente sorprendido por la acción de la escort.

Estaba tan sorprendido por esto que no pudo reaccionar a salir y escoltarla como lo hacía usualmente, Orihime le sonrió levemente y salió del auto con dirección a la entrada del local, pudo oírla intercambiar unas palabras con la mujer la cual gritaba espantada al ver tan bello y caro vestido arruinado.

Ichigo arranca el auto y en el camino no puede evitar que una gran y estúpida sonrisa adornara su cara. Esa noche Ichigo no necesitó sexo, solo ese simple toque en su mejilla le permitió dormir profundamente.