Capítulo 18
4 días antes…
Tintín observaba con atención cada detalle de la máquina, estaba esperanzado de ver a la joven de nuevo, además, sus amigos estaban trabajando muy duro por conseguir el mejor resultado; ya habían realizado pruebas y pocas habían sido exitosas, por lo que su miedo era más que latente. Sin embargo, no era una persona que exigiera demasiado, pero esta situación lo tenía de unos nervios. Creía que ella regresaría a casa, estaba muy seguro que Elizabeth estaba con vida, el problema era, ¿cuándo volvería a verle?...
- ¿Cuándo? - dijo en voz alta.
- ¿Qué cosa muchacho? - el capitán Haddock le respondió consternado.
- ¿Cuándo volverá capitán?, llevamos días sin saber de Eli, comienzo a preocuparme por ella y me frustra que no tengamos una vía de comunicación estable. No me gusta nada esto-
-Bueno chico, no eres el único preocupado por aquí, además, el profesor Tornasol y Marc están trabajando duro en ello, sé que puede ser algo frustrante no ayudar en muchas cosas, ¡no soy un hombre de ciencia!, pero dame una botella de ron y te podré distinguir si es de buena calidad - terminó Haddock con una enorme carcajada.
-Gracias capitán, pero eso no me quita el dejar de pensar en su bienestar, Eli necesita mi ayuda y no he dado mucho-
-¡Qué puedo decirte muchacho!, tampoco he ayudado en nada, comprende tu sentimiento, pero en situaciones de estrés debemos estar más calmados que nada-
-Yo la extraño capitán- dijo el joven con un tono de tristeza.
El capitán lo observó con detenimiento, notaba que no estaba de buen humor, así que, en modo paternal le ofreció un abrazo para reconfortarle. Tintín accedió, y dejó posar su cara en el hombro de su amigo. Haddock se sorprendió por segunda vez, el muchacho era alguien que no se rendía con facilidad, pero esta vez su corazón le pedía sentir su pesar.
-Volverá muchacho, todos lo sabemos-
-Puede ser, pero…
-¡Pero debes atravesar el muro!, ¡la pared!, ¡las enorme aguas que vienen hacia tu barco, para hundirte en la miseria!, no muchacho tú debes estar más fuerte que nunca-
-Bueno yo-
-Tintín, nos tiene a nosotros, inclusive a Eli, deja de dudar en sus capacidades, ella volverá sana y completa-
-Gracias capitán, debo decir que tiene razón, claro no mentiré que mi preocupación se extinguió, pero tampoco debo dejarme caer- su tono era de ánimo.
- ¡Tintín, capitán! - Era Marc agitado por correr, parecía estar emocionado por contar algo.
- ¿Qué pasa? - dijeron al mismo tiempo.
- ¡La máquina!, parece que terminamos de dar los toques finales, sólo queda esperar que tengamos un contacto con ella-
- ¿¡De verdad?!-
- ¡Es una excelente noticia capitán! -
- ¿Y funciona de verdad? – interrogó Haddock.
-Ya hemos tenido suerte de tener respuesta, vengan les explicaremos cómo funciona-
Los tres caballeros salieron de la sala de estar para dirigirse al laboratorio, aún se encontraban en la casa del profesor por lo que todo era más sencillo de probar. Marc los condujo a una mesita con una enorme computadora con múltiples cables de colores que estaban enchufados en la corriente eléctrica. Otros más paseaban entre las dos enormes máquinas que destacaban por los sonidos del teclado.
-¿Entonces es ésta?- Haddock observaba curioso.
-Así es capitán, la computadora nos va a dar la oportunidad de ver las imágenes captadas por el cerebro de Tintín, en otras palabras, nosotros seremos el tercer par de ojos, además, nos permite comunicarnos con Eli, esto sirve como un micrófono, el collar es sólo un medio, la fuente principal, la batería, y los diversos cables que están unidos a este especia de casco son lo que unen al mismo con el cerebro de Tintín, algo rebuscado pero…¡es genial! -
-De verdad que han hecho un gran trabajo ustedes dos-
-No es nada, de igual forma es mi amiga, algo importante y me siento bien de poder contribuir con algo-
-¿Cuándo podremos usarla?-
-Cuando tengamos una señal-
4 días después…
- ¡El collar está brillando! - gritaba el pelirrojo a todo volumen.
- ¡Tintín debes estar…
El joven de pronto calló desplomado en el suelo, Haddock se aproximó a auxiliarle y levantó al joven en brazos, de pronto Marc y el profesor llegaron corriendo a ayudarle, pero sobre todo a prender la máquina.
-Capitán permítame ponerle esto a Tintín-
Marc puso sobre su cabeza aquel extraño "casco", este con las ventosas similares a un electrocardiograma, permitirían visualizar todo lo que el joven estuviera soñando. Así que, ambos hombres estaban atentos a cualquier movimiento…
Elizabeth había caído al suelo debido al repentino desmayo, esta vez no tuvo conciencia de haber provocado tal cosa, lo que le tenía un tanto asustada. Pudo notarse en aquel extraño mundo sin color, estaba parada y atenta ante cualquier movimiento. De pronto una voz masculina le habló por su nombre.
-Elizabeth-
- ¿Qué haces aquí? -
Belafonte estaba ante ella, se le veía nervioso y preocupado al mismo tiempo, se acercó a ella sin chistar.
-Ha comenzado, no he podido evitarle, estás en peligro Eli, debemos salir de aquí-
- ¿Cómo has llegado aquí? - aún seguía extrañada.
-Yo también tengo uno- Jerry dejo al descubierto un collar similar al de ella. –Verás, la entidad que invocaba, la pobre víctima era traída aquí, prácticamente absorbe su alma y el cadáver desaparece sin más, no hay dolor-
-Sigues sin responder lo que te pedí-
-Nunca lo dije, pero aquella vez que estabas husmeando en el bosque, este collar me permite llegar hasta dónde estabas, podrías llamarlo como tele transportación, además me permitía saber doné rayos estabas-
-¡Qué chismoso!-
-¡Mira quién lo dice linda!, pero no es momento de peleas tontas, ven conmigo, nos iremos a otro lugar-
Jerry tomó la mano de Elizabeth, a pesar de dejarse ayudar por él, esta tenía sentimientos encontrados, por una parte, sentía que decía la verdad, pero por otra, lo dudaba. Decidió no hacerlo, decidió jugársela y ver qué pasaba y haría cualquier cosa por sobrevivir.
-Aún no llega, es raro-
- ¿Qué dices? -
- "A", no quiero decir su nombre, eso le da mucho poder aquí, sabemos que es algo inhumano, no tiene como tal un cuerpo, por eso te pido que estés calmada, esos seres se alimentan del miedo, literalmente Eli, es como ponerle salsa a una chuleta, me entiendes-
-Entiendo, pero, ¿cómo lo mataremos? -
-Primero salir de aquí, es más sencillo cerrar el portal, así que dame las manos-
Elizabeth obedeció e hizo lo que le pidió, al momento el joven cerró los ojos y murmuraba una especia de rezo extraño, ella no pudo identificar el lenguaje, por lo que decidió estar en silencio.
-Cierra los ojos Elizabeth, necesito tu energía para salir de aquí-
Ambos cerraron sus ojos y él continuó con los rezos, no supieron cuánto tiempo estuvieron esperando, pero Jerry dejó de murmurar, temía que no salieran de ahí.
-No funciona, ¿por qué? -
- ¿Qué cosa? -
-Los rezos, en menos de unos segundos ya estoy de vuelta-
- ¿Qué haremos? -
-Invocarlo, haré un trato con él-
- ¡Estás loco!, eso puede empeorar las cosas-
-No, esto te va a salvar, no confía en mí y lo entiendo, pero esta vez trata de hacerlo-
Elizabeth tenía miedo, aun así, le dio su palabra al chico, este mismo la reconfortó, le dio la espalda y comenzó recitar el nombre de Agathion cinco veces, de inmediato el color blanco de la anda se tornó rojo, Elizabeth escuchaba sonidos extraños como carcajadas y una densa niebla apareció, se pegó junto al chico y ambos observaban lo sucedido.
-Por fin me llamas, sucio tramposo- una especie de neblina escarlata se imponía ante ellos, no tenía un cuerpo físico, pero esa forma de nube parecía otorgarle uno.
-Quiero hacer un trato- parecía inmutado ante tal escenario.
- ¿Otro?, no seas estúpido, no puedes hacer otro, el alma de ella ya es mía, ¿acaso tienes algo más valioso que darme? -
-Claro que sí-
¿Qué cosa?
-Tres almas a la vez, ¿acaso no suena bien? –
…
- ¿Qué no notaste que alguien más está aquí?, me sorprende que no lo notarás, ¡al parecer no eres muy listo! -
- ¡No me tomes el pelo!, sólo dime dónde está-
Belafonte apuntó con su mano a aquel ente, por su puesto este giró y entre la neblina se pudo observar una sombra andando, cuando por fin pudo verse claramente, la chica comenzó sonreír.
- ¡Por fin llegas! - exclamo Jerry esbozando una gran sonrisa.
