Capitulo 18

¿Un dia en especial?

Vacaciones de verano, su sola mención es sinónimo de alegría, para todo aquel estudiante agobiado por los estudios, y yo pues no era la excepción. Largo y calurosos era estos días, quien en su sano Juicio se atrevería salir de las reconfortantes y frías paredes de su habitación, su fortaleza de la soledad, yo no por supuesto, no es que permaneciera en cerrado, solo por no tener a nadie, (aparte de Komachi), con quien compartir mis días de "Juventud", no en absoluto. En todo caso ¿en que estaba?, a si, en el hecho de no querer salir de la comodidad de mi habitación, a los brazos candente de la dama sol, te preguntaras pues quien es el culpable de que, en estos momentos, una risueña Komachi lo estuviera echando de su propia habitación, bueno no era otra más que la mismísima Yuigahama, ¿cómo sabia nuestra dirección?, es una pregunta con un unico culpable, Komachi, al parecer las dos se han mantenido en contacto a mis espaldas, me siento traicionado, y ahora viene a irrumpir en mi soledad, con o sin Susano puesto, espera eso sono muy mal, retiro lo dicho.

-Vamos oni chan, no es bueno hacer esperar a Yui nee-chan-

En qué momento se volvió en tu nee-chan, yo soy el unico, por deber divino en ser tu hermano.

-Pero Komachi, me siento como un lagarto en una sombra en medio de un infernal desierto, no quiero moverme-

Respondí a su gran testarudez hundiéndome en mi suave y mullido colchón.

-Si sigues así le diré a Yui nee-chan, que entre a tu habitación-

Amenazo sin discreción alguna, mi hermanita no puede ser tan malvada cierto, aún estoy en piyama, y para rematar era un piyama de las bananas en piyama, ¡lo juro la compro mi madre!, y no puedo decirle que no a los ojos de cachorro que pone, cuando me compra algo que ambos sabemos que es ridículo, y te preguntaras porque seguía usándola, bueno la primera razón era por respeto a mi madre, y la otra porque me había acostumbrado a usarla, nadie más que mi propia familia me vería usándola después de todo, eso era una vil mentira, lo acabo de aprender de la peor forma.

-Vamos oni-chan, ¿no es Yui nee-chan tu preciada amiga? -

Declaro Komachi con clara burla y una sonrisa de oreja.

¡Aaaaah!

Me limite a tal onomatopeya enterrando mi rostro en mi almohada.

-Porque tenía que tenía que contarte sobre ello-

-¡uf!-

Se limitó a responder con un bufido propio de un schadenfreude, en efecto mi dulce Komachi es malvada, ¡donde me hable equivocado!, o señor Arceus, concédame sabiduría.

-Está bien, deja me baño y me alisto, bajare en unos minutos-

-¡Yay!, no te demores Oni-chan-

Con eso dicho, salió como alma que lleva al diablo, dirigiendo e al lado de nuestra invitada.

(Suspiro)

-Hoy será un día largo-

….

Estaba algo nerviosa, había quedado con Komachi para visitar a Hiki durante estas vacaciones, y en sus propias palabras, obligarlo a salir de su madriguera, aprovechando pues que ahora era su preciada amiga, ¡ah!, aun me sonrojo al pensarlo, es ridículo que esas palabras tan inocuas y volubles, fomentara tal reacción en ella, puesto que, tenía muchos amigos, ese era un hecho, pero el solo hecho del significado de tales palabras, sumándole quien lo había dicho, lo volvía algo, que desde su punto de vista, era especial, si tan solo fuera algo más que amigos, ¿Qué estoy pensando?, por ahora tenía que conformarse, Hiki era como un perro maltratado, desconfiando de todo a su alrededor, mientras que al mismo tiempo deseaba el calor de la compañía de otro, y eso le resultaba algo lindo, más fueron sus palabras las que la llevo a tal conclusión, tal vez era apresurado, tal vez era erróneo, pero tal pensamiento era la que la llevo a querer ser ella, y solo ella, como su naturaleza egoísta lo dictaba, ser su cura, ser su apoyo, puesto que ella, aunque lo ignoraba, era un caballero blanco.

-oni chan, se tardará un rato, Yui-nee-

Dijo Komachi descendiendo por las escaleras.

-Ah, no hay problemas Komachi-chan-

-Gua, gua-

Respondimos tanto yo, como mi pequeño sable, que hasta ahora se había mantenido callado descansando en mi regazo, erase un hecho que su amor por su pequeño sable era tan grande, que le era imposible encontrar una palabra para describirlo, puesto que su pequeño había estado con ella ya por casi ocho años, no sabría como seria sus días finales con él, y no quería pensar tal cosa, puesto que, era mejor centrarse en aquellos días alegres, que sumergirle en su oscuro mundo, aunque si selo dijese a Hiki, seguro la refutaría con uno de sus deprimentes pensamiento, en verdad era un idiota incapaz de ver y comprender del todo, lo que llamamos afecto, pero yo selo arece ver.

-Ne, Yui-nee, ¿quieres ver algo divertido de Oni-chan?-

Cuestiono Komachi, sacando su teléfono de su bolcillo, mientras que, con sus delicados dedos, navegaba por la táctil pantalla led, al parecer en busca de algo, aunque ella no sabría qué, pero por supuestamente su curiosidad le ganaba.

-Y ¿Qué seria Komachi-chan?-

Respondió Yuigahama mientras que Komachi se sentaba en el mismo sofá donde ella estaba, bastante cerca de ella.

-Aquí esta-

Dijo mientras, le daba muestra de una foto, de Hiki, durmiendo plácidamente con un infantil piyama de bananas en piyama, su rostro era tan tranquilo, tan sereno, como un animalito desprotegido, una gran diferencia de su mirada amargada que trae por defecto, si pudiera me lo llevaría en rubio (1).

-Komachi-chan, crees que podrías enviármela-

Pedí, sin ningún tipo de vacilación, quería esa foto como diese lugar, si la tuviera no pediría más nada.

-Claro, Yui-nee-

Respondió Komachi sin demora.

-Pero tengo una condición-

Dijo matando el ambiente agradable, tan rápido como su hermano lo hacía.

-¿Condición?, ¿Cuál sería esta?-

Respondió yuigahama con su propia pregunta.

-Quiero que cuides a oni-chan, no le hagas daño-

Estaba estupefacta, sabía que le preocupaba Hiki, pero no sabía hasta qué punto, atrás había quedado la jovial Komachi, y ahora era como una madre entregando a su pequeño el primer día de guardería, ¿estaría Hiki consiente del gran afecto de Komachi hacia él?, conociéndolo lo más probable es que no, por lo menos no del todo.

-Lo prometo-

Respondió tan arrogantemente, como si el destino estuviese tallado en roca, y el incierto futuro fuera constante, aunque bueno, aún era una joven en la cual, los lentes color de rosa, aún no había muerto, y con aquellos lentes había decidido caminar eternamente.

-Está bien, aquí esta-

Declaro Komachi con su usual y jovial personalidad, con el sonido de mensaje recibido de su cuenta de line, Yuigahama supo que había tenido éxito, pero un horrido sentir se arremolinaba en su interior, ahora que había conseguido lo que quería, ahora deseaba más.

-Ne, Komachi-chan-

…..

Me encontraba en mi habitación, contemplando mi propia estupidez, mi propia debilidad, cualidad que le había hacinado a los sentimentalismo, de cuando era más joven, y aun a día de hoy creía que era una verdad, solo en parte claro, puesto que sabía que era un mecanismo de defensa, que inconsciente o conscientemente lo guiaba por su predestinado carriles de pensamiento, llegando siempre a la misma respuesta, una respuesta que era tan trillada, que hasta sería un cliché mencionarla, todo aquel condenado al ostracismo, sabrá de sobra de lo que hablo. Pero dejemos esos temas de lado, ahora mismo, me hallase con una cuestión sin importancia alguna, debía ponerme una camiseta con o sin manga, si en esa cuneta estaba mis pensamientos, ¿gracioso no crees?, ciertamente estaba extasiado, al saber de la inoportuna, aunque deseada visita, por primera vez de un compañero, no corrijo de una a…..amiga, aun se le atoraba las palabras en su boca, no estaba hay por Komachi, no eran primos, obligados claramente a interactuar con él, por lasos sanguíneos tan volubles como divisible, o hijos de compañero de trabajo de sus padres, que al darle las espalda comenzaban a intimidarlo, ¡malditos traumas de la niñez!, en que estaba, así, el hecho que Yuigahama estuviera Hallí por él, lo ponía raramente feliz, si esta embriagues que sentía eran el producto de tales acciones, entonces el ahora entendía a los riajus en busca de interacciones con el mismo afán de un adicto a las drogas, en todo caso me debatía entre camisa de manga larga o corta, por el simple hecho de no querer mostrar los músculos de sus brazos, que no son poco, pero tan poco quería sufrir más calor de lo necesarios, si así de superficial era, pensamientos tan básico que son hasta risible, tengo algo que se conoce como pudor, te culpo a ti y solo a ti Yuigahama de mi estado actual.

-Al diablo-

Exclamé habiéndome decidido por la de manga larga, y descendí por las escaleras al piso de abajo, vestido con un mocho verde azulado, sandalias y una camisa del mismo color de mi mocho, en pos, como lo dicta la cortesía de atender a mi invitado, y allí estaba ella la perpetradora, del crimen más atroz que podría considerar, la de mi cambio reciente, como te declaras Yuigahama, es culpable, no hay tela de duda, será mejor que asumas la responsabilidad. Ella iba vestida con un vestido de una sola pieza, con bordados en plata, falda que llegaba hasta las rodillas, y mangas y cuello de color blanco, el cual dejaba entrevisto su delicada clavícula, con curvatura tal, que tentaba a ver más abajo, pero abstuve de ver, como el caballero que soy, (si claro), en su lechoso cuello descansaba su regalo, una cadena oro rosado con un dije que podría almacenar una foto del mismo color, le había salido por un ojo de la cara, sinceramente, pero en estos momento se sentía como si había valido, ¿Qué carajo estoy pensando?, parezco colegiada enamorada, sus largas pestaña eran de un color negro profundo que desentonaba con el avellana de sus ojos, nos quedamos hay, viéndonos los unos a los otros como buenos idiotas

-Qué te parece Oni chan-

Dijo Komachi, sacándonos, a nosotros par de idiotas de nuestro en sueño.

-N…no sé a qué te refieres Komachi-

Alegue inocencia, pero como si fuese Phoenix wright, ella objeto.

-No te hagas el tonto oni chan, sabes a lo que me refiero-

Antes sus gatunas facciones no pude oponer resistencia alguna.

-Esta b..ien-

Tartamudee un poco a causa del nerviosismo.

-Diría que si ella fuera Yuria (2), no me hubiese importado enfrentarme a Kenshiro-

-¡Kyaaa!-

Soltó Komachi digno de un animal muerto, por mi parte toda mi sangre se había reunido en mi rostro por la cursilería que acababa de soltar.

-¿Eh?, no entiendo-

Soltó una confusa Yuigahama, veras, ¡ese era el punto!

-No te preocupe, Yui nee, mi Oni chan, solo es un tonto soltando cumplidos-

Declaro Komachi con toda confianza.

-Ummm… pero me hubiese gustado saber-

-Bueno veras-

-En todo caso que te trae por aquí, Yuigahama-

Me dispuse a intervenir para evitar que se ahondara más en mi vergüenza.

-¡Ah!, bueno veras-

Dijo con nerviosismo no propio de ella.

-Estaba pensando si querías salir hoy conmigo Hiki-

1=chiste de los Simpson, espero que esa referencia se de su tamaño

2=hokuto no ken, la novia de kenshiro

3=Quiero construir una Yuigahama, egoísta, insegura y posesiva, algo que este alejado del tópico de una mujer sin defecto aunque no creo que lo esté haciendo bien, ustedes que dicen