¡Buenas! Les traigo nuevo capitulo :D
Jade HSos: ¿Lo decis por Emmett? Pobre el osito jajaja es travieso.
jupy: Es una muy buena etapa para ellos definitivament.
Car Cullen Stewart Pattinson : Emmett es el mejor, Rose es la única que lo puede controlar. Creo que me gusta el tema de liberar tensiones, ¡Ademas son dos adolescentes con las hormonas encendidas! Carlisle le hizo el control de sangre, pero Bella es tan vergonzosa que se tiene que preparar mentalmente para ir y no quiero que tenga que ir "obligada" por la necesidad de Edward. ¿Entendes? Es decisión de Bella cuando quiera ir, claramente tiene que hacerse los controles pero tiene que procesarlo. Por eso Carlisle quiere hablar con Bella, porque es una decisión de Bella. No importa que tan descontrolado esté Edward.
Nani22: ¡Me alegro de que te guste!
rjnavajas :SII, no se la vamos a poner fácil a Edward.
dan-lp :Edward en muchas historias en bipolar jajaja y en la historia original también
ClaryFlynn98: Es algo que siempre rondó mi cabeza :D
mony17: ¡Jacob aparece hoy! Va a sufrir, no se que tanto aun pero va a sufrir, y Edward va a querer matarlo. Emmett es el mejor.
Sther Evans: ¡A vos por leerla!
Lore562: Edward descontrolado es de lo mejor.
Tata XOXO: Las pastillas van a ayudar a que se controle pero no lo suficiente para no enloquecer con el olor.
Rini Chiba: Amo a Emmett, las pastillas evitan el periodo fértil pero Bella no deja de ser una mujer que desea a su novio. Carlisle nos va a explicar un poco mas cuando sea el momento. Pero definitivamente no va a eliminar el olor.
Isis Janet: ¡Si! El Edward descontrolado es mas divertido.
CelyJoe: Emmett es Emmett. Edward accede a todo pero no va a ceder respecto de la seguridad de Bella. Muchas de tus preguntas se resuelven en este capitulo. ¡Y muchas felicidades!
eli music love :Emmett es un gran hermano, es molesto pero un gran hermano y quiere a ambos. Definitivamente no se van a sacar las manos de encima por un tiempo jajaja
Chikkita: Pronto se viene algo en clases.
fernyyuki: Sería complicado eso con la tendencia a romper todo de Edward.
EmilyChase: Edward siempre es demasiado controlado y eso no me gusta.
Capítulo 9
Bella's P.O.V
Los días de mi periodo menstrual fueron amables, Edward cumplió con su palabra y no vi a Emmett en todo ese tiempo. Extrañaba hacer el amor con Edward, pero él había puesto la boba regla de que no íbamos a tener relaciones con Charlie dentro de la casa, poco iba a durar su regla.
Luego del instituto Edward me dejó en casa de Charlie. Hoy era la noche del partido, Jake y Billy habían aceptado la invitación de Charlie de cenar aquí. Subí a mi cuarto, me puse a hacer mi tarea antes de cambiarme por ropa cómoda lista para ponerme a ordenar la casa, hice limpieza a profundidad antes de darme una ducha. Luego de la ducha me puse unos comodos jean y una camisa verde a cuadros por sobre mi blusa azul.
No alteremos el olfato del licántropo.
Bajé a la cocina y rebusqué los ingredientes de la lasaña y una fuente de vidrio apta para el horno, la puerta de casa se abrió cuando estaba poniendo la fuente con la lasaña en el horno.
— Hola cariño —habló Charlie entrando a la cocina
— Hola papá, la cena ya va a estar —respondí
— Claro, no te preocupes — asintió. Lo escuché subir las escaleras. A las 8 de la noche me tomé la pastilla anticonceptiva como cada noche.
Jake y Billy llegaron poco después, Billy y Charlie se acomodaron en la sala viendo el juego mientras que Jake se quedó conmigo en la cocina.
— ¿Cómo has estado Bella? — preguntó Jake recargándose en la encimera mientras preparaba la ensalada
— Ya sabes Jake, Instituto — respondí encogiéndome de hombros. Movió la nariz apartándose de mí — ¿Tu? —
— Bella, hueles a chupasangre — habló.
— No fastidies Jake, me duché antes de que llegaran. Y no les digas así — rodé los ojos abriendo el horno y revisando la lasaña
— Bella, de verdad hueles demasiado a vampiro — habló molesto
— Te dije que me bañé antes de que llegaras — respondí — Y mi ropa está limpia — aseguré molesta cerrando el horno. Sus ojos me escanearon.
— Maldición Bella, ¿Dormiste con el chupasangre? — preguntó horrorizado
— Es mi novio, y puedo hacer lo que quiera con él — aseguré
— ¡¿Pero tú estás loca?! —exclamó— Te va a matar —
— Primero que nada, baja la voz — pedí mirando hacia la sala — Charlie te va a escuchar, y segundo no eres quien para decirme eso —
— Bella, ¿Cómo diablos has dejado que pase eso? — preguntó — Ni siquiera estoy seguro de que realmente hayas accedido —
— Cállate, no quiero escucharte diciendo esas cosas. Todo lo que pasó fue bajo mi consentimiento y como me ves, estoy perfecta — aseguré señalándome
— ¡Tiene una fuerza del demonio Isabella! — respondió
— ¿Quieres más cerveza Billy? — escuché a Charlie
— Cierra la boca Jacob — le advertí abriendo la heladera y sacando dos cervezas.
— Ah, cariño, gracias — asintió Charlie entrando a la cocina y tomando las cervezas — ¿Ocurre algo? — preguntó mirando a Jake
— Nada Charlie, solo hablamos —mintió él
— Por supuesto, eso dice tu rostro — asintió saliendo de la cocina.
— Creí que eras inteligente, te dejaste manipular por él. Aun después de haberte abandonado — aseguró
— No quiero escuchar más — aseguré alzando mi mano silenciando los reclamos de Jacob cuando abrió la boca para seguir soltando su sermón — Soy mayor de 18 y puedo hacer lo que me plazca. No tengo porque justificar nada, mucho menos ante ti —
Jake se sentó en la mesa molesto, guardé lo que sobró de los ingredientes de la ensalada, tomé un refresco y me senté también.
— Bella — habló
— No quiero escucharte — respondí.
Nos mantuvimos en silencio el resto del tiempo, su reprobatoria mirada en mi dirección no se detuvo. Cuando el juego terminó Charlie y Billy se nos unieron en la cocina, serví la cena y nos acomodamos para comer.
— ¿Qué ocurre contigo hoy muchacho? — preguntó Charlie — ¿No te gusta? — preguntó señalando la lasaña de su plato
— No es eso, si me gusta — habló Jacob — Algo huele mal, es todo —
— ¿Algo huele mal? — preguntó Charlie confuso pasando su vista de Billy a mi
— El olfato de Jake debe estar dañado — respondí fulminando a Jake con la mirada.
— No está dañado — respondió
— Jacob, es suficiente — habló Billy — Ignóralo Charlie, lo obligué a venir. Quería irse con los chicos de la reserva, es todo —
— Oh, bien, en ese caso no lo obligues la próxima vez, quizá Bella podría ir con él — aseguró Charlie viéndome
— Si, seguro — mascullé. La cena siguió entre los comentarios de Charlie y Billy sobre el juego y el próximo viaje de pesca.
— Regreso enseguida —habló Charlie cuando el teléfono de la sala sonó
— Te estás pasando Jacob —advertí señalándolo con mi tenedor
— No soy yo el que apesta — respondió
— Jake — lo silenció Billy.
— ¡Se metió en la cama del chupasangre papá! — señaló molesto. Billy me miró con cara de espanto y mis mejillas se ruborizaron por completo.
— Te he dicho que lo que hago o dejo de hacer es asunto mío — respondí viendo a Jake — Y el comentario que hiciste frente a Charlie viola el tratado que tienen con los Cullens, Charlie puede empezar a unir ideas —
— Poco me importa — negó
— Jacob, termina esto ya —pidió Billy viendo a su hijo — En tanto ningún humano sea dañado no podemos decir nada, no seas tan terco como para armar un pleito donde no lo hay. Estamos en paz — aseguró antes de mirarme — Bella sabe lo que hace, está advertida y es todo lo que podemos hacer — asintió. La acusación en sus ojos era evidente.
— Claro que sí, yo puedo hacer lo que quiera — asentí poniéndome de pie — Y eso incluye estar con mi novio — aseguré viendo a Jake. Dejé mi plato vacío sobre la encimera antes de salir de la cocina.
— ¿Dónde vas cariño? —preguntó Charlie cuando subía las escaleras
— Al baño, enseguida bajo — hablé sin detener mis pasos.
Entré al baño y recargué mi espalda en la puerta deslizándome hasta quedar sentada en el suelo. Las lágrimas de rabia cayeron libremente por mis mejillas, saqué mi móvil del bolsillo de mis jeans buscando el número de Edward pero no marqué.
Respiré hondo secándome las mejillas, me puse de pie y me mojé el rostro. Mi móvil sonó, Edward. Me aclaré la garganta y atendí la llamada
— ¿Bella? ¿Necesitas que vaya? — preguntó
— No amor, todo está bien — respondí — ¿Por qué llamabas? —
— Alice te vio llamarme pero te arrepentiste — respondió — ¿Qué ocurre? —
— Jake me hizo enojar, ¿Cómo lo vio si estoy con él? — pregunté
— Lo que sea que estás haciendo, está lejos de su futuro — explicó — Por eso te vio —
— Bien, estoy en el baño — asentí
— ¿Quieres que vaya? Puedo quedarme en tu cuarto o en el bosque alrededor — ofreció
— Prefiero que no — negué — No creo que falte mucho para que se vayan, te aviso cuando puedas venir —
— De acuerdo — asintió— Llámame cualquier cosa, ¿Está bien? —
— Claro, no te preocupes — respondí
— Hasta dentro de un rato, te amo — murmuró
— Te amo — respondí antes de cortar la llamada. Salí del baño y bajé las escaleras encontrando a Jake y Billy en la puerta junto a Charlie
— Ah, Bella, estaban esperando para decirte adiós — asintió Charlie
— Si, gracias por la cena Bella —asintió Billy con una sonrisa.
— Claro, cuando gusten — asentí. Jake caminó hasta mí
— Nos vemos por allí, ¿De acuerdo? — preguntó golpeando su hombro con el mío. Quise golpearlo.
— Claro, nos vemos Jake — asentí. Me sonrió levemente empujando la silla de su padre fuera de la casa
— Jake se comportó extraño — habló Charlie siguiéndome rumbo a la cocina
— Estaba de mal humor, oíste que Billy lo obligó a venir — respondí recogiendo los platos de la mesa con ayuda de Charlie.
— Si, eso supongo — murmuró — ¿La cocina huele mal? —
— No papá, olvida lo que dijo Jacob — pedí.
— De acuerdo — asintió poco convencido. Lavé los platos rápidamente mientras Charlie guardaba el resto de la lasaña.
— Voy a ducharme, buenas noches papá — me despedí. Subí las escaleras y entré a mi cuarto, tomé una muda de ropa y mi neceser.
[Me voy a duchar, te espero] Bella
Luego de enviarle el mensaje a Edward me fui a la ducha.
Cuando regresé Edward ya estaba sobre mi cama, me dio una suave sonrisa y abrió los brazos para mí. Caminé hasta él y me acurruqué en su pecho.
— ¿Estas bien amor? — preguntó acariciando mi cabello
— Si, solo quiero asesinar a un licántropo — murmuré
— ¿Qué ocurrió? — preguntó suavemente. Negué contra su pecho — Dímelo —
— Me duché antes de que vinieran pero te olió en mi — suspiré — Y me reclamó por eso, que era peligroso y más estupideces, Billy lo detuvo y también yo cuando hizo un comentario sobre el olor —
— Perro estúpido —murmuró apretando sus brazos a mi alrededor — Olvídalo amor, ya no tiene importancia — aseguró besando mi frente.
— Lo sé, pero lo hizo frente a Charlie y me enfadé. Me miró como si tuviera asco de mí y lo que tú y yo hacemos es todo menos algo que de asco — negué molesta.
— ¿Charlie entendió algo de lo que Jacob insinuó? — preguntó repentinamente tenso.
— No, Billy lo detuvo a tiempo — murmuré — Y le dijo que Jake estaba de mal humor, pero cuando Charlie se alejó de nosotros le dije del tratado y sus comentarios. Jacob soltó frente a su padre que nosotros habíamos estado juntos y que el tratado no le importaba y solo…— mi voz se quebró y sus brazos se apretaron a mi alrededor — Solo quiero que me dejen disfrutar de esto, estúpidos licántropos — protesté escondiendo el rostro en su cuello.
— No estoy haciendo nada que el tratado desapruebe, pero si es por ti poco me importa el tratado y sé que mi familia nos apoyaría — prometió besando mi cabello — Olvídalo amor, no llores. Estar contigo, hacer el amor contigo, es maravilloso —
— Lo es — asentí — Te amo —
— Y yo preciosa, descansa —pidió. Asentí soltando un suspiro y respirando su olor, me acomodó bajo las mantas y me dejé llevar por su voz tarareando mi nana.
Edward's P.O.V
Apreté mis puños con fuerza, estúpido perro. No solo había cuestionado lo más puro y hermoso que tenía, además la había hecho llorar. Luego de que Bella se durmiera puse en el reproductor las pistas de piano que le había regalado esperando que la ayudara a no despertar y dejé la habitación.
Jacob Black me iba a escuchar.
Corrí por el bosque justo hasta la frontera que señalaba el tratado, sabía que alguno de ellos me iba oler, pero solo quería a uno.
— Cullen — habló Jacob llegando en su forma humana a la línea divisoria.
— Black — gruñí
— ¿A que vienes? — preguntó
— A que dejes de ser un imbécil — respondí — No la metas solo por tus estúpidos celos —
— ¿Yo? — preguntó divertido — Eres tú el que se mete en su cama sabiendo lo peligroso que es para ella, no está a salvo a tu lado —
— Por supuesto que lo estaría a tu lado — respondí en tono irónico— Eres inestable e inmaduro, yo no lo soy — aseguré. Sam Uley salió de entre los árboles en su forma humana, dos lobos lo franqueaban, Seth y Quil.
— Jacob — habló Sam
— No te metas Sam, esto no tiene nada que ver con la manada — aseguró Jacob sin dejar de verme
— Claro que tiene que ver, hiciste comentarios delante de Charlie — asentí. Detecté la mente de Carlisle, Jasper y Emmett correr en nuestra dirección.
— ¿Jake? — preguntó Sam
— No hice nada — negó girándose hacia Sam — Charlie no sabe nada —
— Edward — habló Carlisle llegando a mí junto a mis hermanos.
— Solo porque tu padre te detuvo — aseguré — Leo mentes Jacob, puedes engañar a Bella, pero no a mí — negué — No te importa el tratado, solo querías delatar a Bella —
— ¡Sal de mi mente! — exclamó señalándome. La mano de Carlisle me detuvo cuando avancé un paso hacia Jacob.
— No es necesario un enfrentamiento — negó — ¿No es así, Sam? —
— Jacob —habló Sam — No puedes romper el tratado, ellos no entran a nuestro territorio y no matan humanos. Es todo lo que podemos pedir —
— ¡Está acostándose con Bella! — gritó viendo a Sam — ¡La va a matar! — aseguró. Mi cuerpo se crispó de rabia pero Emmett me pasó los brazos por el pecho reteniéndome. Las olas de calma de Jasper se hicieron presentes.
— ¡No quiero tu maldita calma Jasper! — grité
— ¡Es suficiente! —gritó Sam — Jacob, vete —
— ¡No Sam! Ellos…—
— ¡Vete! — gritó Sam señalando el bosque — Quil, ve con Jacob —pidió. Jacob se adentró al bosque luego de dirigirme una furiosa mirada — Jacob no va a volver a hacer comentarios que alerten a ningún humano —
— No estoy haciendo nada que esté prohibido en el tratado — aseguré — Pero si quieres mantener la paz vas a asegurarte de que no siga hablando de ese modo de ella, la próxima vez que Jacob sea así con ella tampoco va a importarme el tratado —
— No puedes exigir nada — respondió Sam en tono duro — Isabella sabe a qué se expone —
— Bella es de nuestra familia — habló Carlisle en tono conciliador— Ir contra ella es ir contra nosotros, no es una humana más —
— Voy a intentar calmar a Jacob — asintió Sam mirando a Carlisle.
— Todo bien Sam, nada ha ocurrido — aseguró Carlisle. Gruñí en su dirección y Emmett apretó más sus brazos a mí alrededor. Sam asintió antes de regresar al bosque con Seth siguiéndolo —Suéltalo Emmett — pidió Carlisle. Emmett obedeció.
— ¡¿Qué hacen aquí?! — exclamé
— Alice te vio desaparecer, no necesitamos adivinar que ibas a venir detrás de Jacob por lo que sea que ocurrió hoy — habló Carlisle
— ¿Entonces porque no me dejaste golpearlo Carlisle? — pregunté
— El tratado — respondió
— ¡A mí tampoco me importa el tratado! — exclamé — Hizo llorar a Bella por hacer el amor conmigo, ¿Qué esperas que haga? —
— Edward, si el tratado se rompe tenemos que irnos de Forks, es la única forma de evitar un enfrentamiento con los lobos. Nadie quiere eso — aseguró
— Yo si quiero enfrentarlos, quiero matar a Black — murmuré
— ¿Y alejar a Bella de Charlie? Porque sabes que ella te seguiría — aseguró. Mi móvil sonó en ese momento, lo tomé ignorando a Carlisle.
— Hola —hablé. Mi tono más duro de lo que quise
— ¿Ocurre algo? ¿Estás bien? — preguntó Bella. Su voz se oía asustada.
— Si, lo siento — murmuré — Salí un rato, estoy contigo en unos minutos — prometí
— De acuerdo…—dudó — Te amo —
— Y yo amor, no te preocupes. Intenta dormir, estoy en pocos minutos contigo — pedí sabiendo que no iba a dormirse hasta que no me viera.
— De acuerdo, adiós —se despidió terminando la llamada
— ¿Lo entiendes? — preguntó Carlisle — No solo deberíamos irnos, ella también. Ustedes no pueden estar separados y nosotros no podríamos seguir en Forks si el tratado se rompe —
— No por eso tengo que dejar que la haga llorar — negué molesto.
— No, vamos a resolver eso. Sam lo sabe, se va a ocupar de Jacob — aseguró Carlisle.
Asentí antes de correr lejos de ellos, Bella me esperaba. Escalé el costado de la casa entrando a su cuarto, las notas del piano seguían reproduciéndose. Me miró de forma ansiosa mientras me acercaba a ella.
— ¿Qué ocurrió? — preguntó cuándo me recosté a su lado.
— Nada, duerme — pedí atrayéndola a mi pecho.
— No, dime —pidió alejándose y sentándose sobre la cama.
— Fui tras Jacob — confesé tomando su mano y jugando con sus dedos.
— Dime que no lo golpeaste — pidió
— ¿Lo defiendes? — pregunté molesto soltando su mano
— No Edward, solo no quiero ser la razón de porque un tratado de décadas se rompa — aseguró tomando mi mano y aferrándola entre las suyas
— No lo golpeé, él llego pero pronto Sam y Carlisle estuvieron detrás de nosotros. Emmett me detuvo — expliqué viendo la ventana.
— Bien, si, bien — asintió apretando mi mano
— No le importa el tratado, ya no — negué — Pero si se rompe debemos irnos de Forks —
— ¿Irs-Irse? — preguntó. Mi vista se movió rápidamente a ella y la envolví en mis brazos besando sus labios
— No, no mi amor —prometí contra su boca — No me iría sin ti, nunca más. Lo juro — juré besando sus labios nuevamente. Asintió de forma temblorosa — Pero no quiero separarte de Charlie antes de tiempo, solo por eso no puedo golpear al licántropo — expliqué
— Bien — murmuró. Besé sus labios de nuevo acurrucándola sobre mí
— Duerme amor de mi existencia, mañana es día de instituto — pedí besando su frente
— ¿Vas a estar aquí por la mañana? — preguntó
— Por supuesto, voy a estar aquí cada mañana que quieras — prometí
— Todas — respondió rápidamente.
— Todas entonces — prometí apretando mis brazos a su alrededor — Las tienes —
Fue una noche intranquila para ella, se removió entre sueños protestando contra Jacob y pidiéndome que la llevara conmigo. También fue mala noche para mí, maldito lobo inestable.
— Buenos días — murmuró adormilada
— Buenos días, preciosa — hablé — ¿Lista para un nuevo día? —
— Claro, porque no — murmuró de forma irónica
— Pasaste mala noche, ¿Cierto? — pregunté. Asintió contra mí antes de sentarse sobre la cama y desperezarse.
— Pero está bien, no te preocupes — aseguró.
— De acuerdo — suspiré— Nos vemos en un rato, ¿Está bien? —pregunté
— Claro — asintió. Besé su frente antes de saltar por la ventana, corrí hasta casa y subí a mi habitación ignorando completamente a Carlisle y a sus intenciones de hablar conmigo
— Esme, es bajo por parte de Carlisle enviarte a ti — hablé quitándome la camisa y poniéndome una playera blanca. Esme estaba del otro lado de la puerta de mi habitación.
— Estoy aquí porque quiero, nadie me envió — aseguró. Me cambié el jean por uno azul oscuro.
— Pasa — murmuré poniéndome nuevamente el calzado. Entró a la habitación.
— ¿Mala noche? — preguntó cerrando la puerta y apoyándose en ella.
— Si, Bella también pasó mala noche — respondí
— Hijo, no debes ser tan impulsivo — pidió
— Tu no viste a Bella anoche, ella intentó que no me enterara de lo que pasó pero verlo en la mente del licántropo fue bastante esclarecedor — aseguré molesto tomando mi mochila
— Edward — habló
— ¡No Esme! — grité — ¡Le dijo que la obligue! ¡Que la manipulé para tener sexo con ella! —
— Edward, cariño — habló Esme caminando hasta mí y dejando sus manos en mis mejillas — Esto es nuevo para ti, en pocos días has experimentado muchas cosas nuevas, estas alterado, están cuestionando lo que haces y además de eso Bella es humana—asintió — Pero solo tú y ella saben cómo están haciendo las cosas —
— ¿Y si tiene razón? — pregunté bajando la voz — ¿Si realmente soy un egoísta por acceder a esto? —
— Ella quiere estar contigo tanto como tú con ella — aseguró — Ya intentaste alejarte de ella y sabes lo que pasó —
— Anoche estaba llorando y luego voy donde Jacob y veo en su mente todo lo que le dijo — gruñí molesto nuevamente. Me alejé de Esme acercándome a la pared de vidrio y recargué mi frente en ella — Pero ya no puedo Esme, hice todo lo que estaba a mi alcance para no amarla como lo hago, para dejarla vivir su vida humana pero ya no quiero. La quiero conmigo —aseguré — Lo intenté y por poco nos mato en el proceso, me voy a quedar a su lado y voy a darle todo lo que ella quiera —
— Está bien Edward, sabes que todos vamos a apoyar la decisión que tomen — prometió
— Lo sé — asentí volteándome a verla — Lamento haberte gritado mamá —
— Está bien, estabas alterado — señaló — Ve por Bella, va a extrañarse de que llegues tarde —
— Claro, nos vemos luego — me despedí besando su mejilla antes de dejar la habitación. Bajé hasta el Volvo y me monté en él. Una vez en casa de Bella salí del auto y me recargué en el esperando por ella, Bella salió pocos minutos después
— Hola — habló Bella mucho más animada
— Hola amor — hablé besando sus labios — ¿Mejor? —
— Si, Charlie hoy sale de guardia toda la noche —sonrió.
— ¿Y eso ha mejorado tu humor? — pregunté divertido
— Completamente y esta noche espero poder mejorar también el tuyo — señaló
— ¿Tienes planes? — pregunté pasando mis dedos por su cuello.
— A-Algunos — suspiró. Me incliné y dejé un dulce beso sobre su pulso. Charlie cerró la puerta de la casa con más fuerza de la necesaria. Me alejé de Bella avergonzado.
— Van a llegar tarde a clases — habló caminando a la patrulla
— Claro, ya nos vamos papá — asintió Bella completamente ruborizada.
— Buenos días Charlie — saludé amablemente abriendo la puerta para Bella. Entró y caminé del lado del conductor
"Me voy a tener que volver a tragar la vergüenza y repetirle que se cuide, no quiero ser abuelo aun" pensó Charlie molesto haciendo tiempo para que nos fuéramos primero.
Apreté mis labios arrancando el Volvo, al menos Bella ya no tenía que mentir respecto a eso. Mi miró curiosa cuando sonreí pero negué con la cabeza.
Llegamos al instituto justo a tiempo para la primer clase.
— Hola — suspiro Bella cuando nos sentamos con mis hermanos para almorzar
— ¿Día largo Bella? — preguntó Alice abriendo una lata de gaseosa que no iba a tomar.
— Algo, dormí mal — murmuró recargando su rostro en sus brazos flexionados sobre la mesa.
— Noche agitada — asintió Jasper cuando deslicé mi mano por el cabello de Bella
— Sí, lamento eso — se disculpó Bella. Me incliné sobre ella
— Tú no tienes que disculparte por nada amor — prometí besando debajo de su oreja. Sonrió.
— Animaste la noche — respondió Jasper
— Que bueno —masculló Bella
— Come Bella —pedí deslizando mi mano por la espalda de Bella. Se puso derecha sobre la mesa y dio un mordisco a su pizza. Jasper giró una naranja en sus manos.
— Debería saber que pasó anoche. ¿No crees? — preguntó Bella volteando a verme
— No es algo esencial — respondí despreocupado. Dirigió su mirada a Alice
— Yo no fui, no puedo ver nada con los lobos cerca y Jasper me obligó a quedarme en casa — habló mirando molesta a Jasper, él solo sonrió — Pero si me contó —
— Alice — hablé en tono de advertencia.
— Edward, va a verlo de nuevo. Tiene que saberlo — aseguró. Bella dirigió su mirada a mi
— Luego amor, cuando pueda decírtelo sin querer ir tras el lobo de nuevo — pedí besando su frente
— De acuerdo — suspiró. El resto del día escolar pasó con tranquilidad y luego de dejarla en casa de Charlie fui a la mía a dejar el volvo y hacer algo de tiempo.
Luego de las 6 regresé a casa de Bella, la encontré en su habitación haciendo tarea.
— Hola — saludé besando sus labios
— Hola, ya casi acabo — habló
— Claro, descuida — asentí recostándome en su cama. Cerré los ojos enterrando el rostro en su almohada y oliendo su aroma.
Media hora después la escuché caminar hacia mí, se sentó a mi lado y acarició mi cabello, reprimí el gemido que me provocó. Se recostó a mi lado y pasé un brazo por su cintura acurrucándola contra mí. Sus labios pasearon por mi cuello.
— ¿Me extrañaste estos días? — preguntó deslizando su mano por debajo de mi camisa
— No sabes cuánto — murmuré cerrando los ojos — No puedo prometer no romper nada amor —
— No me importa que rompas algo — respondió. Besé sus labios y bajé mis besos por su cuello. El olor dulce de su excitación inundó el cuarto endureciéndome por completo.
— ¿Quieres ahora? Podríamos más tarde — aseguré.
— Podemos ahora y más tarde — respondió. Reí girándome hacia ella. Comenzó a desabrochar mi camisa de forma lenta.
— ¿Quieres lento hoy? — pregunté quitándole la blusa.
— No, pero tienes que regresar con esta ropa. No quiero que la rompamos — negó acariciando mi pecho y quitándome la camisa.
— ¿Puedo romper la tuya? — pregunté tomando el broche de su sostén entre mis dedos
— Puedes romper todo lo que quieras — prometió contra mis labios. Gruñí contra sus labios girándonos sobre la cama, rompí sin delicadeza su sostén. Mis labios besaron su cuello succionando con suavidad, mis besos bajaron por su piel hasta sus senos. Gimió cuando tomé uno de sus pezones en mi boca. Tiré del botón de sus jeans rompiéndolo — Amo que rompas las cosas — gimió. Sonreí deslizando mi lengua por su piel hasta el otro pezón. Quité sus jeans y soltó el botón del mío, bajó la cremallera y lo bajó por mis piernas con sus pies.
— Eso es sexy — reí quitándome los pantalones por completo — Esto lo quiero fuera — pedí tomando sus bragas entre mis dedos y rompiéndola. El olor de su excitación se hizo más fuerte.
Besé su estómago bajando hasta su intimidad y lamí.
— Edward — gimió arqueándose. Invadí su interior con mi lengua y gritó de la sorpresa
— Deliciosa — murmuré besando su intimidad — Deliciosa y mía —
— Ya no puedo, ven — pidió tirando de mi cabello. Me alejé lo suficiente para quitarme el bóxer y me acomodé sobre ella
— Mírame amor — pedí recargando mi frente en la suya — No dejes de mirarme — repetí invadiendo su interior. Sus labios se separaron soltando un suspiro
— Eres mío Edward, solo mío — habló besando mis labios.
— Tuyo, por siempre — prometí comenzando a moverme en su interior.
— Diablos, es…— gimió arqueándose. Mis labios succionaron su cuello suavemente en distintas zonas, lamí su pulso estremeciéndola. Mis embistes tomaron otro ángulo humedeciéndola aún más, atravesé la espuma del colchón con mis manos nuevamente.
— Hueles deliciosa Bella, es por mí, ¿Cierto? —
— Por ti, solo por ti — prometió. Deslicé una de mis manos entre nosotros hasta su clítoris y froté en forma circular. Gritó comenzando a estrecharse
— Demuéstrame que provoco en ti mi amor — pedí contra su oído — Demuéstrame lo que este vampiro enamorado puede hacerte — gemí en su oído cuando se estrechó aún más, una de mis manos rompió otra sección del colchón. Su olor se intensificó y tiró de mi cabello con fuerza cuando el orgasmo la alcanzó. Gemí contra su cuello quedándome quieto, temeroso de hacerle daño cuando me aprisionó en su interior.
— Ed-Edward — suspiró aflojando poco a poco sus músculos.
— ¿Estas bien? — pregunté besando sus mejillas y sus ojos cerrados.
— Intenso — murmuró
— ¿Quieres parar? — insistí
— No — respondió abriendo los ojos — Quiero más — pidió.
— Amor — gemí besando sus labios. Reanudé mis movimientos y gimió contra mí.
— Córrete, lléname — pidió contra mis labios. Mis movimientos aumentaron la rapidez con la que la invadía.
— Mi olor nunca va a abandonar tu cuerpo — gruñí sintiéndome cerca del final. Sus dedos tiraron nuevamente de mi cabello estrechándose — Amor, eres deliciosa — gruñí volviendo a frotar su punto más sensible. Un profundo gemido salió de sus labios haciéndome temblar — Córrete, por favor, córrete — pedí reteniendo mi propio orgasmo. Gritó abrazándome cuando el orgasmo la alcanzó al mismo tiempo que llenaba su interior.
— Te-e te amo — murmuró de forma temblorosa.
— Te amo amor de mi existencia — suspiré girándonos. La puse sobre mi pecho, su cuerpo descansó sin fuerzas sobre mí y deslicé mis dedos por su espalda. Se mantuvo silenciosa por unos minutos, su cuerpo relajado, sus labios con una satisfecha sonrisa y su olor alucinante. Mía y deliciosa.
Unos minutos después la alarma de su móvil sonó avisando que debía tomar la pastilla, la apagué y la dejé dormir. En cuanto se despertara se lo iba a recordar.
— Hoy no quiero cocinar — murmuró adormilada unos cuantos minutos después.
— Puedo cocinar para ti— respondí
— No, paso, no quiero alejarme de ti — pidió pasando sus brazos por detrás de mi cuello. Sonreí besando su frente
— ¿Quieres pedir algo? — pregunté — Yo invito —
— Mmm — dudó adormilada — Quizás luego — suspiró. Besé su cabello dejándola dormir — Edward — habló dormida media hora después, sonreí — Mmm, si… muérdeme, conviérteme — pidió. Rodé los ojos divertido besando su cabello, ella incluso soñaba con eso — No, no quiero humanos — negó. Reí.
— Eso es bueno dulzura — respondí suavemente. Bella durmió por otra hora antes de comenzar a removerse sobre mí. Su estómago gruñó — Hemos gastado muchas energías — hablé divertido
— Mmhum — murmuró acurrucándose en mi cuello
— Tienes que cenar — hablé suavemente.
— Luego —suspiró. Nos giré sobre la cama dejándonos sobre nuestros costados.
— Si no despiertas a la noche no vas a poder dormir — hablé. Protestó abriendo los ojos — Hola hermosa —
— Me debo ver de muchas formas, excepto hermosa — negó con la voz ronca. Miré su cabello revuelto por mis dedos, sus labios rojizos por mis besos, sus senos desnudos y aun tensos y sus ojos adormilados y satisfechos.
— Te ves hermosa y hueles aún mejor — aseguré. Negó ruborizándose — Si, tu apariencia luego de hacerte el amor me encanta — prometí besando sus labios— ¿Quieres que cocine? —
— No, solo voy a pedir una pizza — negó sentándose sobre la cama. Le pasé mi camisa y se la colocó — ¿Me queda bien? — preguntó bajándose de la cama y dando una vuelta para mi
— Ve abajo a llamar por la pizza antes de que destroce también mi camisa — rogué cerrando los ojos. Rio besando mi mejilla antes de dejar la habitación. La escuché pasar por el baño antes de bajar a la sala a pedir una pizza, fue hasta la cocina, bebió algo y subió nuevamente. Entró al cuarto y se quitó la camisa bajo mi atenta mirada, se puso ropa interior sana y ropa cómoda — ¿Por qué te vistes con ropa que no es mía? — pregunté poniéndome únicamente mis boxers.
— No creo que te agrade que reciba la pizza con tu camisa y tú no puedes recibirla — rio caminando hasta mí.
— No, solo yo puedo verte así — respondí besando sus labios. Los acaricié con mis dedos
— Se siente bien — murmuró cerrando los ojos.
— Están algo enrojecidos, ¿Besé muy fuerte? — pregunté preocupado
— No, al menos no tengo molestias. Solo irritados — explicó
— Las chicas en el instituto usan bálsamo labial — respondí
— Tengo, creo — dijo abriendo los ojos.
— Ponte, te ves bien pero no quiero irritarte más — pedí. Asintió poniéndose de pie rebuscando en su armario — ¿Cuándo vamos a Port Angels o Seattle? —
— Cuando quieras, ¿Por qué quieres ir? — preguntó.
— Quiero comprar algunas cosas para nosotros — respondí
— ¿Nosotros? — preguntó — Ya me compraste libros —
— Necesito comprarnos ropa si voy a seguir destrozándola — reí señalando la inservible ropa en el suelo
— Bien, pero solo nosotros. Nada de Alice — pidió acercándose a mí.
— Lo prometo — asentí — ¿Vas a dejar que entre a comprar ropa interior contigo? — pregunté pasando un dedo por la piel que dejaba ver el final de su blusa.
— Si quieres — respondió ruborizándose
— Quiero, quiero todo contigo — prometí. Se inclinó sobre mí besando sus labios. Noté la mente del repartidor de pizzas acercándose a la casa — Llegaron las pizzas — avisé.
— Bien, espérame aquí — pidió poniéndose bálsamo labial antes de bajar.
— Espera, dije que invitaba — respondí estirándome por mi cartera.
— Cuando vayamos de compras no vas a dejar que use mi dinero, al menos deja que pague por mi comida — pidió
— En ese caso no puedes protestar cuando compre — señalé cuando el timbre de la casa sonó.
— Ya vuelvo — habló dejando un beso en mis labios. Me puse mis jeans y mi camisa además de mis zapatillas antes de tomar la pastilla que Bella debía tomar hoy. Salí del cuarto.
"Lindos labios besa el chico Cullen"
Gruñí cuando el repartidor miró sus labios rojizos por mis besos, ahora además brillantes por su bálsamo. El repartidor se fue sin atreverse a pedir su número, él sabía que Bella y yo estábamos juntos y que era hija del Jefe de policía. Curioso siendo que yo no sabía quién era, no estaba en el instituto con nosotros.
Salí del cuarto cuando ella cerró la puerta y fue a la cocina, bajé la escalera de forma ruidosa para avisarle que estaba bajando y no asustarla. Me recargué en el marco de la cocina viéndola buscar el refresco y un vaso.
— Hay que hacer algo con tus labios rojos — hablé
— No es nada Edward, no me besarte fuerte — aseguró
— No lo digo por eso, el chico te miró — señalé
— ¿Desde cuando eres tan celoso? — preguntó viéndome. Me encogí de hombros — Además no tienes de que preocuparte, tú los dejaste así —
— Lo sé — sonreí
— Entonces no te preocupes — respondió llevando la pizza hacia la sala. La seguí
— No lo hago, solo no me gustó su pensamiento — respondí sentándome a su lado sobre el sofá. Abrió la pizza tomando una porción.
— Tienes que acostumbrarte, no tengo idea de que es lo que ven en mi pero no puedes enojarte por cada pensamiento — respondió encogiéndose de hombros.
— No te ves con claridad Bella, yo puedo decirte exactamente que ven en ti — prometí pasando mis dedos por su mejilla — Puedo hacerlo con lujos de detalle—aseguré. Rio ruborizada, sonreí inclinándome por un beso. Me alejé y extendí mi mano con la pastilla anticonceptiva sobre ella.
— Gracias, la había olvidado — respondió
— Dormías cuando sonó la alarma, yo la apagué —expliqué.
Luego de comer dos porciones de pizza guardó el resto y enjuagó el vaso que había usado. Se recargó en la encimera y abrió sus brazos pidiendo un abrazo, la envolví rápidamente en mis brazos acomodando su cabeza bajo mi mentón.
— Deberías ir a cazar pronto — murmuró. Debe haber notado que las marcas bajo mis ojos se volvían más notorias.
— Lo sé — asentí — Solo que no quiero dejarte —
— Tampoco quiero, pero sabemos que es mejor que vayas — asintió — Estás más controlado cuando cazas —
— No te haría daño Bella — negué
— Lo sé, me refiero a que quizá no hubieras ido anoche del modo en que fuiste detrás de Jacob si hubieras ido a cazar — señaló
— Bella, hubiera ido igual — respondí — Tu hiciste la historia ligera en comparación a lo que realmente dijo —
— Mmm… lo viste en su mente. ¿Cierto? — preguntó. Asentí apretando mis brazos más a su alrededor.
— Quise matarlo, de verdad que quise — prometí — Pero Carlisle tiene razón, eso solo haría más difícil las cosas —
— Es mi amigo — murmuró
— Lo sé, también he notado eso — asentí — Pero anoche no pensé en eso, Bella —
— No sé qué ocurrió anoche —negó
— Se metió donde no debió — hablé con la mirada perdida en la pared frente a mí. Bella se alzó para besar mis labios.
— Usemos el tiempo en algo más divertido — pidió tirando de mi mano hacia las escaleras
— Bella, quizá deberías descansar un poco — respondí dejándome llevar por ella
— El colchón ya está inservible, sigamos rompiéndolo. Hay que aprovechar que Charlie no está en casa — aseguró.
— Vas a estar molesta mañana — protesté besando sus labios cuando entramos al cuarto.
— Sh Edward — pidió. La alcé y rodeó mi cuerpo con sus piernas. Nos senté sobre la cama y bajé mis labios por su cuello. Besé su pulso y lamí estremeciéndola.
— Espera — murmuré cuando comenzó a soltar mi camisa.
— ¿De verdad quieres esperar? — preguntó con un puchero. Besé su labio divertido.
— No, en realidad quiero pedirte algo — negué
— ¿Pedirme algo? — preguntó confundida.
— Si…—dudé — No dudes en decirme que no si no quieres, es solo una loca idea que tuve y me siento capaz de hacerlo sin herirte. Sabes que no haría nada que pudiera herirte —
— ¿Qué tienes en mente? Escucho, sino me agrada lo digo. Lo prometo — aseguró.
— Sabes que me gusta poner mis labios aquí — señalé tocando su pulso con mis dedos — Te siento viva y eso me gusta, además es un punto muy sensible para ti pero he estado pensando sobre que no tienes miedo a lo sobre natural y…—dudé— ¿Le tienes miedo a mis dientes? —
— ¿A tus dientes? No, para nada — negó
— ¿Segura? — pregunté divertido.
— Segura — asintió.
— Mmm…—dudé besando su pulso — ¿Puedo rozar mis dientes en tu piel? —
— ¿Rozarlos? — preguntó
— Si, solo una caricia, solo quiero ver tu reacción — expliqué — No voy a lastimarte, soy fuerte pero no voy a probar que tanto —
— Aun no entiendo que quieres hacer — negó.
— Quédate quieta, muy, muy quieta — pedí.
— De acuerdo — murmuró. Separé mis labios y rocé muy suavemente mis dientes cerrados con la piel de su pulso, a penas la toqué. No hubo protestas por lo que volví a rozarla. Se estremeció y cerré los ojos oliendo su excitación.
— ¿Te agrada? — pregunté
— Si — suspiró. Mis dientes rozaron detrás de su oreja y tembló.
— Quédate quieta Bella — repetí
— Lo siento, es que no puedo — negó. Besé su piel y me alejé viéndola. Sus ojos brillaban de excitación.
— Sabes que eso no debería haberte excitado — negué con la voz ronca.
— Tampoco a ti — respondió besando mis labios. Invadí su boca con mi lengua
— Tampoco a mí — concedí quitando su blusa, su sostén rápidamente siguió el mismo camino. La recosté sobre el destrozado colchón — ¿Puedo de nuevo? — pregunté. Asintió — Mantente muy, muy quiera Bella — pedí. Asintió nuevamente. Besé sus labios bajando mis besos por su piel, esta vez rocé la piel con mis dientes separados, gimió profundamente. Bajé mis besos por su piel y rocé uno de sus pezones con mis dientes, encerré su pezón entre mis dientes con toda delicadeza, como si fuera una burbuja de jabón.
— Edward — habló llevando su mano a mi nuca. Solté su pezón rápidamente viéndola.
— ¿Te lastimé? — pregunté
— No, iba a ofrecerte que hicieras un poco más de presión — respondió avergonzada. Bajé mi mirada a sus pezones erectos
— ¿Segura? — pregunté alzando mi mirada a ella.
— Segura, ve de a poco, te digo si duele — prometió. Besé sus pezones antes de rodear uno de ellos con mis dientes, mordí suavemente aumentando la presión poco a poco. Lo solté besándolo con dulzura e hice un camino de besos a su otro pezón. Gimió cuando mordí muy, muy suavemente y fui incrementando la presión. El olor de su excitación se hizo más intenso y subí a su boca. Besé y rocé sus labios con mis dientes.
— Siempre quise hacer esto — confesé soltando sus labios. Deslicé mi mano por su estómago y la introduje bajo su ropa — No, definitivamente no deberías estar tan húmeda por los dientes de un vampiro — aseguré invadiendo el cálido interior con dos de mis dedos.
— Fue sexy — suspiró cerrando los ojos.
Rocé mis dientes con su mandíbula y bajé por su piel hasta su pulso, rocé la delicada piel con mis dientes. Se movió buscando fricción con mis dedos en su interior, cubrí mis dientes rápidamente con mis labios y presioné un beso sobre su pulso. No podía hacerla venir con mis dientes contra ella, hubiera sido peligroso con ella moviéndose.
Sus propias manos bajaron su pantalón y ropa interior, quité mis manos con ella desvistiéndola con rapidez y la recosté de nuevo volviendo a nuestra posición, mi mano en ella y mis labios sobre su pulso.
— Quiero que te corras — hablé contra su piel
— Edward — gimió arqueándose cuando presioné mi pulgar sobre su clítoris.
— Córrete amor, luego prometo estar en tu interior — prometí.
Succioné sobre su piel con delicadeza hasta marcarla. Gimió y sus manos apretaron las sabanas rotas cuando el orgasmo la alcanzó. Calló de forma pesada sobre la cama, su pecho subía y bajaba con prisa, sus pezones tensos y rojizos por mis caricias. Su cuerpo brillante por el esfuerzo físico. Todo un espectáculo.
— Por-r Por Dios — suspiró temblando.
— Eres lo más hermoso y delicioso que he probado — murmuré subiendo mis besos por su cuello hasta sus labios. Mi propia excitación era dolorosa y abrumadora. Besé sus labios quitándome lo que quedaba de mi ropa antes de colocarme entre sus piernas — ¿Puedo? — pregunté besando su mejilla, subiendo por su sien hasta su frente.
— Si, por favor, si — pidió con los ojos cerrados.
— Abre los ojos mi amor, déjame ver que estas bien —pedí acariciando sus mejillas. Sus ojos se abrieron, brillantes, deseosos, lujuriosos — Te amo Bella, eres mi vida —prometí besando sus labios con dulzura. Invadí su interior de forma lenta y suave.
— Te amo — gimió en un suspiro tirando de mi nuca para besarme. Tomé entre mis labios su labio inferior y succioné suavemente saliendo y entrando de ella de forma constante. Eran movimientos lentos, profundos. Sus ojos nunca soltaron los míos y tampoco lo hice, esto era todo. Todo.
Besé sus labios aumentando la velocidad de mis movimientos.
— Acaríciate amor, juro que no puedo — rogué sosteniéndome con ambas manos. Mis dedos pronto atravesaron la espuma de lo que aún quedaba del colchón. Se estrechó a mi alrededor y sus piernas apretaron más mi cintura — Llévanos al paraíso amor — pedí besando sus labios. Se arqueó abrazando mi cuerpo y gimió contra mis labios. Un profundo rugido poco humano escapó del fondo de mi pecho. Escondí el rostro en su cuello disfrutando de los últimos estremecimientos de nuestro cuerpo.
— Im-impresionante — suspiró acariciando mi espalda.
— Eso amor, es decir poco — respondí.
Cerré los ojos con mis labios en la piel de su pulso sobre su cuello, acelerado, vivo. Bella.
Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen
www . facebook . c o m groups / 350954842735251
Bueno, Jacob apareció en escena y ya causó problemas. Veremos si Sam logra calmarlo lo suficiente o no.
¿Opiniones?
