CAPÍTULO 8

POV Brittany

Hoy es miércoles, por fin ha llegado el día de la cita con nuestra ginecóloga para comenzar el proceso de inseminación.

Ahora mismo estoy saliendo del estudio para encontrarme con Santana en el colegio de nuestra hija, vamos a recoger a Sophia y llevarla a casa de Rachel.

Ayer me reuní con Mike y le comenté el tema de mi enfermedad, ya que es el otro copropietario del estudio y tiene derecho a conocer algo que podría afectar a mi trabajo. Además, es mi mejor amigo, quitando a San y Quinn. Santana es maravillosa, me apoya con todo y la quiero más que a nadie, pero Mike también es bailarín, él puede comprenderme a un nivel diferente y es genial poder hablar con él sobre esto y tener su apoyo.

Le dije que, de momento, pensaba seguir con mis clases e iría viendo cómo me va, estuvo de acuerdo y, como Santana, me hizo prometer que se lo diría si fuera demasiado.

Por fin llego a la escuela y ya veo a San con nuestra hija. Rápidamente caminan hacia el coche y nos ponemos en camino a casa de Rachel.

No vive muy lejos, así que solo tardamos 15 minutos en llegar. Ahora que lo pienso, todos nuestros amigos viven cerca, teniendo en cuenta cómo de grande es la ciudad, supongo que tenemos suerte.

Cuando llegamos encontramos a Rachel ensayando un guion de un nuevo musical. Algo sobre unos miserables o algo así, no entiendo por qué alguien llamaría a su obra así antes de saber si va a tener éxito o no.

Sacudo mis pensamientos y me centro en mi amiga, que ha estado divagando sobre su personaje desde que hemos llegado. Conociéndola y tratándose de Broadway, no se va a callar nunca, así que la interrumpo disimuladamente.

-Ey Rachel, qué has estado haciendo, no hemos sabido de ti en un tiempo.

Santana me lanza una mirada agradecida y yo le guiño un ojo en respuesta.

-Sí chica, has estado desaparecida últimamente.

-Bueno, he estado muy ocupada con las pruebas para esta obra y con los ensayos, claramente mi suplente no es igual de buena que yo, pero aun así no debo confiarme, en el mundo del teatro…

Y… otra vez, suspiro. Santana me mira desesperada y Sophia hace ya rato que está en su mundo coloreando en la mesa de café.

Busco cualquier tema que pueda desviar la conversación de Broadway y los musicales.

Entonces habla San:

-Rachel deberías relajarte, salir más, conocer gente… lo que suelen hacer las personas

solteras en su tiempo libre.

-Santana, ya te he dicho que he estado ocupada con el nuevo musical y…

-¿8 años? -la interrumpe- ¿Has estado ocupada con este musical los últimos 8 años? Vamos Rachel, ya es hora de que superes a Finn y salgas con otras personas.

Se me ensanchan los ojos por el comentario de mi mujer y espero la respuesta de Rachel, que la mira con furia.

-He tenido otras relaciones, Santana -espeta.

-¿Sí? ¿De cuánto? ¿Dos, tres meses como mucho?

Se quedan mirando un rato, desafiándose mutuamente, hasta que la mirada de Santana se suaviza y suspira.

-Mira Rach, no estoy diciendo que debas olvidar a Finn, nadie quiere eso, pero no puedes dejar de vivir tu vida. Finn fue una gran parte de ella, pero ahora te toca empezar a vivir otra etapa, encontrarás a alguien diferente, puede incluso que mejor, pero tienes que abrirte a esa posibilidad.

-No creo que haya nadie mejor, él era mi persona -dice sorbiéndose la nariz.

-No lo sabrás si no lo intentas -le responde San, cogiéndole la mano.

Yo sonrío viendo toda la escena, me encanta ver a Santana abrirse así y ser así de suave con otra persona que no seamos yo y nuestra hija. Ambas tienen esta relación de amor-odio donde se dicen las cosas sin tapujos, de forma directa, y mucha gente puede pensar que son duras, incluso a mí me impresiona a veces cómo se dicen las cosas, pero ambas se quieren en el fondo y saben qué es lo mejor para la otra. Es simplemente su manera de comunicarse.

Tras un momento de silencio, Rachel se muerde el labio, dudosa, y contesta:

-La verdad es que…

Santana no la deja terminar y exclama

-¡OH DIOS MÍO! -miro a mi esposa confusa por su arrebato, pero luego continúa- ¡Estás conociendo a alguien! -la señala de forma acusadora.

Rachel simplemente asiente con la cabeza.

-¿Por qué no me lo has dicho antes? Me hubiera ahorrado todo ese discurso sensiblero -las tres nos reímos y yo finalmente rompo mi silencio.

-¿Cuánto hace que os estáis viendo?

Rachel se vuelve a morder el labio y duda, pero al final responde

-4 meses

-¡¿4 meses?! ¿Cómo es que no lo conocemos? -pregunta Santana.

-Bueno, es solo que…, no había sentido algo así desde Finn, y quería estar segura de que iba en serio.

-Bueno, ahora que está claro que esto va enserio, es hora de que lo conozcamos ¿no crees? -insinúa San con una ceja levantada.

Me río de ella, aunque no lo admita nunca, Rachel le importa mucho, y San es increíblemente protectora con la gente que quiere.

-Puedes invitarlo a la Noche Glee de este mes -sugiero-. Así lo conocemos todos.

-No creo que la Noche Glee sea el momento más adecuado para presentároslo -se ríe

-¿Por qué? -hago un puchero.

La Noche Glee es una tradición que tenemos desde que nos graduamos de la universidad. Cuando San y Quinn se mudaron a Nueva York y compartíamos piso, todos los viernes por la noche nos quedábamos en casa viendo películas en vez de salir por ahí, un día aparecieron algunos viejos videos de nuestra época en el Glee club y terminamos cantando y representando algunas de nuestras actuaciones más icónicas. Cuando Quinn se encontró con Rachel un día y la invitó a casa ese viernes, se emocionó al ver la cinta y recordar esos momentos en el instituto. Insistió en que al menos una vez al mes deberíamos reunirnos e interpretar una canción que hubiéramos cantado en el Glee Club; con Rachel llegaron también Kurt y Blaine; más tarde Puck cuando salió del ejército y finalmente Mike. Claramente con los años se nos acabaron las canciones del Glee club y pasamos a interpretar cualquier canción que nos apeteciera, o simplemente jugamos algún juego y charlamos poniéndonos al día. Actualmente se celebra en el piso de Rachel ya que es el más grande. También es una excusa para vernos todos, independientemente de lo ocupadas que estén nuestras vidas.

-Britt -me llama San-, no creo que una noche en la que la mitad acabamos medio borrachos y cantando canciones como unos adolescentes emocionales sea apropiado para presentarlo, supongo que Rachel quiere dar una buena impresión, quizás para más adelante -se ríe.

Rachel y yo nos reímos también.

-Sí, tienes razón, quizás podamos quedar en algún restaurante y cenar.

-Eso estaría bien. Por cierto, hablando de la Noche Glee, el otro día me encontré a Artie en el metro. Se graduó de la universidad de cine y trabaja como director de pequeñas películas. Está aquí durante un tiempo haciendo algo de un proyecto, lo invité a la noche Glee de este viernes, pero ya tenía una reunión programada, así que dijo que se pasaría la semana que viene.

Noto que San se tensa a mi lado, le cojo la mano y respondo yo:

-Eso es genial Rachel.

Entonces Santana se levanta

-Deberíamos irnos ya Britt.

La miro y puedo ver su ansiedad así que simplemente asiento

-Está bien, gracias por cuidarla Rachel, hasta luego.

-No hay problemas. Adiós chicas.

Salimos a la calle y entramos al coche.

-¿Estás bien San?

-Sí, es solo que…

-Lo entiendo bebé -le sonrío y me ella me devuelve una sonrisa tensa mientras saca el coche a la carretera.

Santana no tiene problemas con la gente nueva, a algunos les cae bien y a otros no, eso lo tiene asumido y no le importa. Pero cuando se trata de gente que conocemos del instituto siempre se pone ansiosa, ellos la recuerdan como la "perra Santana"; y no la conocen como es en realidad.

A todos les choca al principio ver a esta persona relajada y alegre en vez de a la Santana de la escuela secundaria que arremetía contra todos.

Pasó con Rachel, Kurt, Blaine y Mike, todos ellos ahora entienden que así es como de verdad es San y casi nunca mencionan su mal carácter del instituto porque saben que le molesta. Así que cuando nos reencontramos con algún amigo nuestro del Glee Club siempre se pone nerviosa por ver cómo reaccionará ante ella.

Llegamos al hospital 15 minutos antes de la cita programada por lo que nos sentamos en la sala de espera hablando de cualquier cosa.

Finalmente aparece una enfermera que nos guía hasta el despacho de la Doctora Ferguson.

Cuando nos ve se levanta con una sonrisa y nos saluda.

-Señoritas López-Pierce, qué alegría volver a verlas. Espero que sea por un buen motivo -nos guiña un ojo, nosotras nos reímos y nos sentamos en las dos sillas delante del escritorio mientras le estrechamos la mano en saludo.

-Sí, la verdad, San y yo hemos decidido que ya es hora de ampliar la familia. Y no me refiero a un gato -aclaro. La doctora se ríe-, aunque también podríamos tener uno -miro a San ilusionada-, podríamos llamarlo Lord Tubbs II.

Las dos mujeres se ríen de mí emoción

-Paso a paso Britt.

-Bueno, entonces ¿queréis tener otro bebé?

Una gran sonrisa aparece en nuestras caras

-Sí -respondemos las dos a la vez.

-Okey, ¿va a ser el mismo método que la última vez?

-Sí, inseminación.

-Está bien, ¿quién va a llevarlo?

San me aprieta la mano y responde

-Yo

-Bien, como ya conoces el procedimiento solo habría que realizar algunas pruebas para

comprobar que todo está correctamente. Si todo sale bien mañana mismo podríamos empezar con la inseminación.

-Está bien

-¿Tienen ya un donante?

-Pensamos en usar el mismo donante que usamos con Sophia si es posible.

-Puedo mirar ahora si hay alguna muestra suya todavía.

-Sería genial, gracias.

La doctora se pone a teclear en el ordenador y tras un momento, sonríe, nos mira y dice:

-Parece que habéis tenido suerte, quedan 5 muestras del donante. Esperemos no tener que utilizarlas todas -bromea.

San y yo le damos una sonrisa tensa. Esperemos.

Mientras San acompaña a la doctora a hacerse las pruebas pertinentes, voy a la cafetería y compro un zumo de naranja y un sándwich para ella y un chocolate caliente para mí.

Media hora después nos encontramos otra vez en la oficina de la doctora.

-Mañana por la mañana estarán listos los resultados, os llamaré para comentarlos y, si todo va bien, realizar la inseminación ¿Estáis listas?

-Dios sí -dice San emocionada.

Nos reímos y nos disponemos a irnos.

-Muchas gracias por todo -digo mientras le doy la mano.

-Hasta mañana.

Llegamos a casa de Rachel y la encontramos jugando al Sing it versión Broadway con Sophia.

-Ay dios, mi pobre niña. Rachel, como mi hija empiece a cantar Barbra Streisand y me pida que la lleve a musicales te las verás conmigo. Ya tengo suficiente contigo y Lady Hummel.

-San… -la regaño

Rachel la ignora y le dedica una gran sonrisa

-Sería un placer enseñarle a tu hija el maravilloso mundo de Broadway, ya que tú no lo harás Santana.

-Ah ah -niega con la cabeza-, eso no va a pasar jamás.

Veo a Rachel abrir la boca para replicar y decido interrumpirlas, se podrían pasar discutiendo horas

-Bueno, es tarde y mañana hay colegio, deberíamos irnos.

-¿No me vais a decir qué cita tan importante teníais hoy?

-Os lo diremos a todos cuando estemos seguros -digo repitiendo su propio argumento de esta tarde.

-Eso es Britt -dice San chocándome los cinco.

-Pero…

-Berry, ya has oído a mi mujer, ya te enterarás. Ahora nos vamos.

-Hasta el viernes Rachel.

-Está bien, adiós chicas -se despide resignada.

Voy conduciendo de camino a casa cuando suena el móvil de San.

-Oh dios mío ¿qué quiere ahora? -respira hondo y contesta al teléfono- ¿Qué quieres Berry? … Oh -dice más calmada-, está bien, gracias. Adiós.

-¿Qué pasa? -digo intentando aguantar la risa ante la molestia de mi esposa.

-Solo se le había olvidado avisarnos de que, como no sabía a qué hora llegaríamos, ya le ha dado de cenar a Sophia.

-Oh, eso está bien.

-Sí supongo…

-¿Mamá?

-¿Sí hija?

-¿Quién es Barbra Streisand?

Ya no puedo aguantarlo más y suelto una carcajada mientras Santana gime a mi lado.

-No quieres saberlo hija -dice arrugando la cara con disgusto.

Al ver la cara confundida de mi hija le respondo yo

-Es una mujer que canta y hace películas.

-Ah ¿esa es la mujer que la tía Rachel estaba escuchando?

-Sí bebé

-Oh -piensa por un segundo y luego arruga la cara con disgusto exactamente igual que su madre-, no me gusta -dice en español.

-PUAJAJAJA ¡Oh Dios mío San! ¡Es como tú!

-Gracias al cielo -suspira esta aliviada mientras yo no puedo parar de reírme y nuestra hija nos mira confundida sin entender nada.

Esa noche, estamos acostadas las dos en la cama cuando San me dice:

-Ey Britt, sé que hemos dicho que esperaríamos a estar seguras de que estoy embarazada para decírselo a Soph -asiento mientras la miro confundida, ¿ha cambiado de idea?-. Pero, creo que deberíamos decírselo a nuestros amigos, quiero decir, ellos saben cómo va el tema de la inseminación, saben que lleva tiempo y que a lo mejor no sale a la primera. Además, así no tendríamos que dar explicaciones o inventarnos cualquier excusa cada vez que tengamos una cita en el médico y necesitemos que cuiden a Soph. O cuando Puck me obligue a beberme una cerveza con él -acaba, riéndose.

Pienso en todo lo que ha dicho por un momento y le respondo:

-Sí, creo que tienes razón, ya son mayorcitos para entenderlo si necesita más de un intento y estaría bien tenerlos para apoyarnos

-Genial -sonríe-. ¿Y Britt?

-¿Sí San?

-¿Has pensado si quieres decirles lo de la fibromialgia?

La miro, preguntándole en silencio por qué saca este tema ahora.

-Es solo que Puck me preguntó el otro día si había ido todo bien con la cita del médico y no sabía si tú querías que la gente lo supiera o qué, así que no sabía qué decirle.

Asiento comprendiendo

-Bueno, ya se lo he dicho a Mike porque trabaja conmigo y tiene que saberlo, además es uno de mis mejores amigos. También se lo he dicho a Quin porque, bueno, porque es Quinn, es mi mejor amiga aparte de ti -nos sonreímos y vuelvo a hablar-. Así que no veo por qué no deberíamos decírselo al resto. Además, creo está bien que Puck lo sepa -ella me mira sin entender y le explico-, aunque sea yo quien la sufra, esto también te afecta a ti cariño y me gusta que tengas a alguien con quien hablar y desahogarte que no sea yo.

Santana me sonríe y se inclina a besarme.

-Te quiero

-Yo también te quiero. Ahora vamos a dormir. Estoy agotada -digo bostezando

-Buenas noches bebé.