Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling
De alfas & omegas
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Harry supo de inmediato, cuando su corazón latió dolorosamente, que algo había pasado con Draco.
Sin importarle dejar a los demás volando solos, aterrizó y dejó su escoba en el suelo, corriendo hacia sus habitaciones. Vamos, pensó, corre más rápido. Sus pasos se detuvieron cuando vio a Draco tirado en el suelo, con Ginny a su lado, agitándolo, gritando su nombre. Intentando despertarlo.
Y luego vio a Zabini, tirado en el suelo, revolcándose de dolor.
Escuchando los pasos, Ginny volteó y retrocedió de inmediato antes de que Harry corriera hacia Draco, y lo levantara.
Entonces sucedió algo.
Él lo olió.
Las nauseas lo invadieron con tal desagrado que casi soltó a su esposo, y tambaleó en el intento de no hacerlo. Era solo que él, apestaba a otro alfa. El alfa en él no pudo evitar el desagrado en su rostro, sus instintos obligándolo a retroceder, herido, sintiéndose engañado; pero por otra parte, cuando Draco gimió adolorido, no pudo evitar querer abrazarlo y consolarlo. Porque él tenía su marca. Él era su compañero también. Mirando el rostro de Draco, vio las lágrimas que escurrían por sus mejillas, vio el intento del rubio de acurrucarse contra él, y entonces, contra sus propios instintos, recordó lo mucho que Draco se había asustado cuando exclamó su propia inseguridad a su comportamiento si otro lo hubiera marcado. Se preguntó qué hubiera hecho. Cuando Harry lo marcó no hubo dolor, hubo enojo, ira, y las siguientes veces, se había retorcido de placer, de alivio, de alegría, pero ahora Draco solo...
Solo sufría.
Sufría porque Harry no había podido cuidarlo, porque lo dejó solo.
Con las lágrimas de ira, de tristeza, Harry respiró profundo y dejó de respirar. Entonces, mordió.
Mordió fuerte, rudo, sacando las feromonas a todo su potencial, invadiendo al slytherin, luchando con las feromonas de Zabini, y Draco gritó en su inconsciencia, perdiendo por completo el conocimiento. Dejó de temblar, de sollozar, y por un momento, Harry pensó que lo había matado, aterrado, pero la respiración del otro le dijo que no era así. Que solo lo había desmayado por completo.
-Enfermería-exclamó Harry, -vendrás conmigo.-No era una petición, era una orden, pero no obstante Ginny tuvo que agradecer que a pesar de su mirada completamente dorada, enojada y de lo pesada que se sentía su magia, no la estuviera destrozando. No quería hacerlo, no obstante asintió, mirando hacia el suelo, en dirección a Zabini y Harry gruñó y lo miró.
Y entonces lo dejó ahí.
Con prisa, atravesó todo el camino a la enfermería, y mientras Madam Pomfrey atendía al rubio y mandaba a alguien por Zabini, miró a Ginny con rudeza, con poder y exclamó con voz firme.
-Habla.
Ginny tembló cuando miró esos ojos verdes, pero cuando lo notó, su propio cuerpo, su boca, empezó a confesar todo lo que vio. Como iba caminando cuando vio al rubio, cómo se había enojado ante la idea de Harry escogiéndolo a él. Como se había asustado cuando llegó Zabini y como Zabini lo había mordido, antes de salir volando y retorcerse de dolor, de la misma manera en que Draco lo había hecho antes. Como ella se había aterrorizado cuando el otro cayó, y cómo había pensado en cómo levitarlo para llevarlo a la enfermería ella misma cuando llegó Harry.
Él no dijo nada, asintió y le ordenó que se retirara.
Y ella, como beta, ante un alfa tan poderoso, no pudo controlar su cuerpo antes de salir.
Eso no debería ser posible, pensó. Ella era una beta, no una omega, pero su cuerpo había acatado la orden y no pensaba desobedecerla. Sabía que el alfa la miraba indiferente a medida que avanzaba y cuando cerró la puerta al salir, el héroe miró a su esposo, atendido por la enfermera.
Quiso acercarse a él. Quiso avanzar, dar pasos adelante.
Pero su cuerpo no se movió.
Porque en el fondo, este alfa estaba herido. De que su compañero no fuera solo suyo. De que su olor, el olor que tanto amó alguna vez estuviera alterado. Que fuera amargo, que generara estrés más y más sobre el otro. Y entonces, Madam lo miró y lanzó hechizos a su alrededor, que impidieron que Harry oliera al otro. Que siquiera oliera algo dentro de ese pequeño cuadro de magia.
¿Draco estaría bien? Se preguntó.
El era un beta.
¿Siquiera importaría si Harry no podía acercarse?
¿Necesitaba que Harry se fuera? ¿Que se quedara? Harry no sabía qué hacer.
Excepto una cosa.
Matar a Zabini.
Furioso, dio la vuelta y empezó a caminar con su magia crujiendo en los alrededores, quemando paredes, cortando armaduras. Zabini estaba donde lo dejó, pero ahora estaba consciente, retorciéndose de dolor, pero consciente. Y cuando miró a Harry, sonrió.
-¿Cómo está mi precioso Draco?-se burló-Ya está rogando por mi presencia. ¿Ya está pidiendo mi esencia? ¿Está listo para mi cachorro?
El grito de rabia sonó por metros enteros, a medida que Harry olvidaba que era un mago y golpeaba una y otra vez a Zabini. Zabini no se lo esperaba, no pudo ni alzar la varita. Su cabeza fue azotada una y otra vez contra el suelo. Sus mejillas fueron golpeadas una y otra vez de un lado a otro. Sus costillas recibieron puños y rodillas contra ellas. Era una masa sangrienta y aún así, Harry no podía detenerse.
-Te voy a matar como debí hacerlo desde el principio.
-¡Harry! Detente.
La voz de la directora llegó a través de sus oídos, pero fue ignorado en medio del gruñido interior de su alfa.
Él lo marcó.
Él lo obligó.
Lo sometió.
Lo hizo llorar.
-¡Sectusempra!
El hechizo fue lanzado tan acertadamente, que a la bruja le dio tiempo apenas de parpadear antes de que Zabini empezara a inundarse de Sangre.
-Tú tomaste a mi compañero y lo cruciaste. Y luego lo marcaste, como si él fuera un animal. Como si no pudiera escoger. Ahora, recibirás tu castigo. Incluso si voy a Azkabán, a medida que mi cuerpo se pudra en esa cárcel, el tuyo lo hará bajo tierra.
-Tu hiciste lo mismo, y ahora él te mira con amor-jadeó Zabini- Temes que haga lo mismo conmigo-se burló en medio de una tos.
-No lo hará si estás muerto-se burló de regreso Harry y lo dejó ahí. Fue entonces que la directora reaccionó.
-No, no , no-gritó McGonagall y empezó a aplicar el hechizo que una vez Severus le hubiera explicado a mala gana, cuando Harry le había abierto el pecho a Draco.
Harry gruñó hacia ella.
Pero ella no cedió, porque ella misma era un alfa. En cambio, empezó a curarlo.
-Vuelve con el Señor Malfoy-ordenó ella.-Si lo haces, tienes mi palabra que no saldrá de aquí. Nadie irá a Azkabán. ¿Realmente crees que el señor Malfoy agradecerá que lo mates para nunca volver a su lado? Él debe estar esperándote, ¿lo dejarás por venganza? ¿ Harás que solo pueda verte algunos minutos a la semana, a través de unos barrotes?
Harry retrocedió.
-Vete, Harry.
-¿Cómo sé que él no dirá nada?
-Yo me encargaré de ello-prometió la mujer.
-No quiero que lo olvide, quiero que recuerde esto. Cada momento, cada dolor.
-Me aseguraré.
Harry se fue.
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-Cuando llegó de nuevo, Parkinson y Nott, ya estaban ahí. Junto a un dormido Draco.
-¿Cómo dejaste que esto pasara?-exclamó Pansy llorando y golpeando su pecho.
-Pansy, déjalo-susurró Theo alejándolo cuando los ojos de Harry se humedecieron. Harry negó y miró la mano de Draco donde su anillo reposaba.
-¿Por qué no funcionó? Dijeron que era valioso, que era protector-apretó los puños- por qué...-inició pero su voz se quebró.
-El anillo de la Eternidad funcionó, según Madam Pomfrey.
Harry se rió con amargura.
-¿Lo hizo?-se quejó.
-Solo que no del todo en Draco.
Harry parpadeó confundido y con dolor.
-¿No en Draco?
Pansy sonrió con tristeza.
-El anillo disminuyó el dolor en el crucio, y protegió a Draco cuando fue mordido para que Blaise no, avanzara más- avanzar más, pensó Harry furioso al pensar en cómo Zabini había preguntado si el Príncipe de las Serpientes estaba listo para su cachorro-, pero no lo protegió por completo del crucio porque, él, bueno, protegió a lo más débil en él. Le dio prioridad a algo más.
Harry la miró con la mirada confundida.
-Oh, Merlín, Potter-se quejó Nott. -Draco espera un bebé.
Ojos verdes se abrieron por completo.
-¿Qué?
-Un crucio pudo haber hecho que el bebé muriera, pero él no lo hizo. Está bien. Está perfecto ahí dentro. Quien no está bien es Draco, porque la magia del anillo abarca mucho, pero no tanto. Y protegió lo que los une a ti y a Draco.
-El bebé.
-Así que, Madam Pomfrey ha tratado a Draco y ha dicho que le tomará tiempo recuperarse, pero él estará bien. Ambos estarán bien.
Harry empezó a llorar sin notarlo.
-Él no huele... Por qué nadie dijo si él huele...
-Creo que no huele a nada porque aún es muy pequeño. Demasiado, ¿entiendes?
Demasiado... es porque era... llevaban apenas unas semanas casados, quizá.
Se limpió tercamente las lágrimas.
-¿Si es tan pequeño como saben que está ahí?
Nott sonrió.
-Porque la magia del anillo sigue ahí y Madam dijo, que era eso, porque a pesar de que tiene el olor de Blaise; esa zona, por ahí, sigue igual. Huele a ti y a él. Y ella dijo que era un bebé.
Con esas palabras, el alfa olvidó el hecho de que su compañero olía a alguien más y quiso ponerse de inmediato a su lado. Nott se puso entre ellos.
-No lo hagas.
-¿Por qué?
-Él es... no sabemos como va a reaccionar. Cuando Madam sacó su expediente ella frunció el ceño. No parecía enterada de su situación en realidad. Tuvimos que explicarle lo poco que sabemos y entonces ella dijo que los omegas suelen sentirse avergonzados cuando esto pasa, que si reacciona como uno probablemente te querrá lejos. Dijo que si reacciona como alfa irá a golpear a Blaise.
Harry suspiró.
Aún así quiero estar cerca, suspiró. Y se acercó al rubio lo más que pudo por la barrera y se sentó por horas. Pudo ver como la enfermera salió, probablemente para atender a Zabini, pero obligó a su alfa a permanecer quieto. Cuando la enfermera llegó a revisar al Slytherin, la miró a los ojos y preguntó.
-¿Cómo puedo ayudarlo?
Ella sonrió y lo miró.
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Cuando Draco abrió los ojos, y recordó donde estaba y por qué, se sintió en pánico. Y entonces se sintió asqueado, luego enojado y después triste. Quería rascarse el lugar donde la marca estaba, quería bañarse y desaparecer ese horrible aroma que ahora también podía oler, quería golpear a Blaise, y una parte de él lo anheló, y se sintió peor consigo mismo . Quería llorar, y gritar, y...
-Draco
La voz de Harry sonó a través de las cortinas que Draco no sabía porque estaban ahí. Pronto notó que estaba rodeado de sueteres y camisas. Que olían a Harry, a su pareja, al alfa que había aceptado como su compañero...
Al que le había fallado.
Sollozó y se acurrucó en su ropa, envolviéndose en ella, en una suave bolita.
-Draco,-repitió Harry-¿puedo pasar?
-No-respondió Draco, - por favor. No deberías verme, no deberías quererme. Apesto a él, tengo su marca y soy asqueroso y débil y ...
Harry lo interrumpió.
-Eres hermoso, y fuerte, y tienes,,, tienes todo mi amor. La marca se irá cariño, lo hará. Poco a poco, no hay prisa. Esto es mi culpa, debí estar ahí, por favor, perdóname.
El rostro de Draco dejó ver todo su dolor.
-Soy yo, Harry. Yo tengo la culpa, no noté que estaba ahí. No pude evitar que me marcara-sollozó. Una mano atravesó las cortinas y Draco titubeó antes de tomarla, temblando. Cuando lo hizo, Harry sacó un poco su mano y el beta sintió como su mano era besada suavemente y puesta contra la mejilla de Harry.
-¿No me odias?-le susurró a Potter y una suave risa se escuchó.
-Te amo más que nunca. Puede que sientas que no puedes verme, mi alfa también sentía que no podía verte al inicio. Pero ante todo somos Harry y Draco. Antes que alfas, betas u omegas somos esposos y te amo y … quizá no sea el momento- sonrió suavemente y Draco pudo sentirlo con la mano-pero tendremos un cachorro.
-¿Tendremos... ahora?
-Si, y no sabes, lo feliz y orgulloso que eso me hace y todo es por ti. Tu no me fallaste, Draco. Tienes mi marca y a mi cachorro, y yo lo vencí. Fui a él y lo vencí, y la marca lo sabe. La marca cederá con la distancia entre ustedes y el tiempo que pasen lejos. Porque tú no te aferrarás a ella ¿cierto?- preguntó temeroso.
-No...
-Entonces esperemos. La marca se irá y yo me quedaré aquí, fuera de las cortinas todo el tiempo, aunque no puedas verme.
Draco apretó su mano, y se acostó cerca de la orilla, poniéndola encima de sus marcas. Harry dejó surgir su aroma y lo envolvió cálidamente con él. El corazón de Draco se tranquilizó y suspiró feliz. Harry estaba ahí, todo estaría bien.
-Voy a vengarme-prometió.
-No esperaría menos de ti. Ahora, por lo pronto, solo sé que me has hecho tan feliz que quisiera hacerte el amor.
Draco se sonrojó, pero tarareó satisfecho.
-Pronto-susurró- cuando no apeste a él.
-O puedes dejar que ahogue su aroma con el mío, poseyéndote.
Draco titubeó.
Harry apretó más su agarre.
-Entiendo. Pronto-repitió- ¿Podrías darme tu camisa? Quiero olerte también, no sabes cuánto.
Un avergonzado Draco se la dio y se cubrió con una del alfa. Cuando el alfa ronroneó satisfecho, él también lo hizo. En medio de ese nido protector que olía al moreno.
Un cachorro, pensó cerrando los ojos.
Él tenía un cachorro dentro.
Sonrió acariciando su vientre.
Se sentía feliz y orgulloso de él.
El omega, el beta y el alfa en él, también los estaban.
