AN: Feliz año nuevo! Sé que ha pasado mucho tiempo desde mi última actualización y lo siento mucho por eso, digamos que he estado lo suficientemente liada como para no haber podido coger ni siquiera una libreta para escribir. Pero ahora, con motivo de un año nuevo, he decidido empezar con buen pie y me tomado las ultimas horas para poder terminar este capítulo y corregirlo. Si hay alguna falta de ortografía podéis echarles las culpas a mi autocorrector que todavía no sé como desactivarlo y parece empeñado en fastidiarme el día.
Me alegro de que esta historia este gustando a tanta gente. Gracias a todos aquellos que habéis dejado un comentario y a todos los que os habéis tomado el tiempo de leer!^^
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Capítulo 8- Statu Quo
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Tuvieron que pasar cuatro meses para que Indra volviera a vislumbrar los altos manglares y las burbujas del archipiélago desde el barco turístico al que se había subido en Nanohana, una ciudad portuaria de Alabasta.
No fue el viaje más placentero que había hecho, pero trató con todas sus fuerzas sacarle el mayor provecho posible. Visitó nuevas islas, conoció a cientos de personas encantadoras, probó delicias culinarias, incluso aprendió un poco de lenguaje de señas de un marinero mudo al que unos piratas le habían cortado la lengua. Sin embargo, pese a toda la actividad que se obligó a realizar, no fue capaz de quitarse de encima el sentimiento de desazón que llevaba consigo desde su partida de Baterilla.
Con su macuto de viaje al hombro atravesó las colinas verdes y no tardó en vislumbrar el bar de Shakky en el mismo estado en que lo había dejado hacía meses atrás. Su nariz recogió el olor del detergente floral y un sentimiento cálido y reconfortante se asentó en su corazón. Rodeó la entrada y tuvo que evitar hacer una doble toma ante la vista.
Mesalina desde luego ya no era la misma joven insegura y perdida que había conocido aquel día a las afueras de la casa de resguardo. Con una suave sonrisa la observó moverse por entre los colgadores de ropa estirando las sabanas recién lavadas con la melodía de una cancioncilla entre los dientes. Se veía bien, feliz. Aquello fue suficiente para humedecerle los ojos. carraspeó suavemente y sonrió ante el gritillo asustado de su amiga. Mesalina se giró sorprendida y al verla dejó caer el cesto de ropa.
"¡Indra!" con un grito de alegría la joven corrió hasta ella y la levantó de un fuerte abrazo. Después se separó de ella con sus manos todavía sobre sus hombros y la observó con atención de arriba a abajo"¿estas bien? No hemos tenido noticias tuyas desde hace meses, estaba comenzando a preocuparme"
Indra les había escrito una carta en cuanto había podido dar con una oficina de mensajería de gaviota postal, pero eso había sido hacia tres meses atrás. Con una sonrisa de disculpa le aseguró a su amiga que no había tenido problema alguno. Mesalina la miró sin mucha seguridad y se apresuró a llevarla dentro.
El bar, observó Indra divertida, había cambiado de color una vez más.
"¿Donde está Shakky?" preguntó mientras tomaba asiento en la barra dejando a un lado su capa de viaje y su bolsa.
"Cobrando deudas" respondió Mesalina mientras le servía un vaso de zumo de manzana. Sacó varios ingredientes desde dentro de la nevera y comenzó a cortar verduras en una tabla de madera" Rayleigh-san se fue hace unas semanas. Seguramente está en el casino que han abierto en el manglar 72"
Indra soltó una risa. Algunas cosas no cambiaban.
Mesalina terminó de hacerle una ensalada variada con frutos secos y queso y se apoyó en el mesón observándola con atención mientras devoraba su plato. Pacientemente esperó a que hubiera acabado de comer para hacerle las preguntas.
"¿los encontraste?" inquirió con cuidado.
Indra dejó con cuidado el vaso de cristal sobre la mesa y durante unos segundos miró con expresión perdida el liquido cristalino.
"si, los encontré" respondió. Se lamió los labios y aclaró su garganta "es una larga historia"
Mesalina asintió dejando la barra para ocupar un asiento a su lado, su hombro rozando el suyo. Fue reconfortante. Sintiéndose más en calma exhaló lentamente y comenzó a hablar. No fue tan difícil, una vez que las primeras palabras fueron pronunciadas ya no pudo parar. Recordar todo también la ayudo a rememorar aquellos momentos que había olvidado a favor de aquellos que no le hacían ningún bien, desde luego puso las cosas en perspectiva.
"y ahora, bueno, estoy de vuelta" terminó con una ligera sonrisa, más optimista de lo que se sentía.
Mesalina no dijo nada durante un rato. No fue hasta que sintió el ligero temblor en su hombro que se dio cuenta de que la joven estaba llorando.
"Tendría que haber ido contigo" dijo, apoyando su frente contra la palma de su mano, con los nudillos blancos y el rostro contorsionado en angustia.
Aquello tal vez hubiera sido mejor. Podría no haber levantado tantas sospechas, quizás incluso hubiera proporcionado la distracción emocional que necesitaba en su momento, pero…
"no" negó con la cabeza y se recostó en su toque, su cabeza apoyada en su hombro y su brazo rodeando su espalda "Tenía que hacerlo sola, era lo correcto"
La joven soltó un bufido y se secó las lagrimas, mirándola de reojo con una sonrisa triste.
"Indra, no tienes que hacer nada sola"
Su corazón tembló. Tragó con fuerza y cerró lo ojos.
Si solo eso fuera verdad.
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Indra se estrelló contra el suelo con los ojos cerrados y la respiración entrecortada. Su espalda protestó ante el golpe. Apretó los dientes y dejó que la sensación fluyera a través de ella.
Rayleigh se paró a su lado sosteniendo una botella de ron, inclinando su cabeza perezosamente con una mirada poco impresionada.
"estas distraída"
Indra se encogió de hombros culpable. Rayleigh tenía todo el derecho a estar molesto con ella. Después de su llegada hacía un mes atrás habían reanudado sus sesiones de entrenamiento. Le había pedido expresamente que no fuera amable ni complaciente con ella, y se lo había tomado al pie de la letra. Su programa de ejercicio podría rivalizar con el de las kuja.
Dejó escapar un suspiro derrotado mientras se levantaba. Hacía días que lo único que hacía era aterrizar sobre su trasero. Sabía que la causa de aquello era no tener noticias sobre el estado de Rouge ni el de su hermano y la impotencia de no poder hacer nada al respecto. Lo único que estaba en su poder era precisamente aquello en lo que estaba fallando. Y todavía ni siquiera habían cogido las armas.
"Ten paciencia" le dijo Rayleigh como si leyera su mente "Tienes buena resistencia, pero todavía te falta trabajar el musculo. Hasta entonces, seguiremos con esto"
"lo sé, es solo que... ha pasado mucho tiempo desde que...desde que me fui" terminó, y acto seguido se sintió avergonzada por poner escusas "lo siento, estoy siendo impertinente, me disculpo, continuemos-"
"basta" la interrumpió con severidad. Ya sea por el tono o porque estaba acostumbrada a escucharlo obedeció de inmediato, bajando la cabeza amonestada.
Rayleigh frunció los labios un momento antes de sentarse en el pasto y hacerle un gesto para que se uniera a él.
"No tienes que disculparte por nada" le dijo con seriedad "tienes muchas cosas en la cabeza ahora mismo, sentirte abrumada es una reacción normal. Pero no puedes dejar que esas emociones tomen control sobre ti"
Indra abrió la boca para corregirlo pero la cerró de inmediato ganándose una mirada divertida de él.
"no pensé que fuera tan malo" comentó frotándose los ojos.
"tus comidas han disminuido, tienes problemas de concentración y tus ojeras tienen ojeras. Creo que malo es una subestimación"
Indra detuvo sus movimientos. Ahora si que estaba avergonzada, y también en la necesidad imperiosa de un consejo.
"¿cómo lo hago?" preguntó dejando caer la cabeza derrotada, clavó sus dedos en su cabello. Había crecido, notó "¿cómo mantengo todo esto bajo llave? Siento que hay un huracán dentro de mi y...y no sé cómo-"
Una mano se posó sobre su cabeza. El toque era suave y cariñoso. Indra se relajó instantáneamente.
"No tienes que mantener nada abajo" la corrigió. "Hay dos tipos de personas en este mundo; aquellas que ignoran sus emociones, y aquellas que son consumidas por estas. Tu y yo pertenecemos a este último"
Indra levantó la cabeza sorprendida. Rayleigh dejó escapar una risa.
"no me mires así, es la verdad"
Aquello era difícil de creer. Rayleigh siempre parecía serio y disciplinado, siempre en control de sí mismo y su alrededor. Ponerlo en el mismo cajón que ella...no parecía correcto.
"¿y cómo las controlas?"
"ingenua de ti pensar que lo hago" sonrió de lado y le dio un sorbo a su botella "simplemente aprendes. No es algo que consigas de un día para otro, sobre todo con vidas como las nuestras, pero finges, actuás como si tuvieras todo bajo control hasta que esa mentira se convierte en tu realidad. No es fácil, y no puedo decir que sea sano, pero es mejor que arrastrar al resto contigo o hundirte en la miseria"
"¿entonces...el secreto es ignorar como me siento?" No parecía ser un consejo que ella quisiera darle a alguien alguna vez.
"No es ignorarlo, es ponerlo en perspectiva. No puedes cambiar el pasado, y preocuparte por el futuro solo hace que descuides el presente. Ahora puedes darte el lujo de sufrir abiertamente, pero una vez que crezcas y tengas responsabilidades y personas a tu cargo eso ya no será un comportamiento aceptable. Si tus emociones te dominan tus decisiones se verán comprometidas, y las personas que dependen de ti pagaran el precio"
Indra inclinó la cabeza y sus hombros de hundieron. Ni siquiera tuvo que dar su acuerdo verbal para que Rayleigh supiera lo que quería decir.
"es duro, lo sé, pero es el camino que escogiste" su mano le palmeó la espalda con un poco de fuerza "ahora levanta, todavía te quedan cincuenta repeticiones, no te estas librando de ninguna"
Indra suspiró pero sus labios se inclinaron hacia arriba con diversión.
"¿he mencionado ya lo feliz que estoy de que seas mi maestro?"
"Al menos diez veces" se rió él "pero no es como si estuviera llevando la cuenta"
"oh, pobre de mi" suspiró ella, haciendo que las risas de Rayleigh aumentaran.
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Indra descubrió con sus primeras lecciones de Haki dos cosas: la primera, que tenía un talento nato para ello, y la segunda, que lo amaba.
Entrenar y fortalecerse no eran cosas que hiciera por diversión. La lucha siempre había estado es su espíritu, integrado en ella desde que había huido de su aldea para escapar de un matrimonio indeseado. Enseñar a sus músculos patrones de movimientos destinados a herir y defenderse, por el contrario, era algo completamente nuevo, aunque no por ello mal recibido. Indra sabía que para cumplir con sus metas era un requerimiento necesario poseer la capacidad física para defender sus ideales, no obstante, ella no era una guerrera; no sentía ninguna afición a la violencia ni a los conflictos. Que se viese obligada a recurrir a tales métodos hablaba leguas de lo alarmante que era la situación en la que el mundo se encontraba.
¿pero Haki?
Haki era todo. Una fuerza que provenía desde el mismo núcleo de su existencia. La representación latente de la voluntad de cada ser. Era hermoso, profundo y poderoso.
Comenzó por el Haki de Observación, simplemente por que era el que tenía más avanzado de los tres. La técnica de entrenamiento de Rayleigh era formidable y muy poco ortodoxa. Para abrir sus ojos, le dijo, primero tenía que cegarse. Esto significó que durante un mes Indra anduvo a ciegas (literalmente) con sus sentidos como única guía. Mesalina se había pronunciado en contra de ese método la séptima vez que la había visto chocar directamente contra un tronco, e incluso Shakky, que siempre estaba allí para indicarle divertida cuando estaba a punto de comerse una puerta, había mencionado la posibilidad de que quizás todavía no estuviese lista para esto.
Sus dudas y preocupaciones solo sirvieron para avivar más su determinación.
Fue un avance lento. Pasos de cervatillo habría dicho su madre si la hubiese visto. Cuando hubo logrado caminar más de veinte pasos consciente de su entorno, comenzó a trotar. El rango en el que sus sentidos se extendían no era muy grande, apenas unos quince metros, pero dentro de ese pequeño espacio Indra se aseguró de estar presente en cada parte de ello: en el pasto debajo de sus pies, en las pequeñas hormigas que llevaban comida a su hormiguero, en la mariposa que se posaba sobre las flores del jardín de Shakky.
Plantarse en un lugar y quedarse allí durante horas simplemente sintiendo se convirtió en su nueva actividad favorita.
Una vez que Ryleigh vio su progreso empezaron con el entrenamiento activo. Esquivar mazas de madera dirigidas a su cabeza podría no haber sido tan divertido si no fuera porque Indra las esquivaba todas y cada una de ellas. Incluso Rayleigh estaba un poco impresionado.
"¿estas segura de que no has aprendido esto antes?" le preguntó con diversión durante la noche mientras preparaban una barbacoa a la luz de las estrellas después de un largo día de entrenamiento.
"Segura. ¿por qué preguntas?""
"vas demasiado rápido, diría que casi a una velocidad imposible si no hubiera conocido a tu padre y supiera que lo imposible pierde valor cuando se habla de vosotros"
Indra sintió una leve inquietud pero la cubrió con una sonrisa cálida "tal vez tengo un maestro muy capaz"
"o tal vez estas siendo increíblemente condescendiente" no había mordisco en sus palabras, pero eso no evitó que Indra bajara la mirada con un poco de culpa.
Rayleigh le dio unas palmaditas en la cabeza, tal y como hacia siempre que quería darle consuelo y al mismo tiempo decirle que estaba pensando demasiado. "No es un reclamo, es puramente curiosidad. Haki no es un concepto fácil de asimilar, algunos tardan años en comprenderlo. Tu, en cambio, acabas de conocer su existencia y no solo has comprendido la idea sino también la has dominado."
Inclinó la cabeza.
Era cierto que su aceptación había sido inmediata, pero también era cierto que sus creencias habían influido en gran parte en su postura. Se preguntó si de no haber sido de esa forma su disposición hubiera sido la misma. Probablemente no.
"¿de verdad es tan raro?" preguntó, atenta a la forma en la que la presencia de Rayleigh se mantenía solida a su lado.
"lo es, pero esto es el grand line, raro es la norma" le dijo mientras le daba vueltas a la carne con las pinzas "he conocido a muchos que han despertado el Haki de Observación en las circunstancias más extrañas, otros nacen con esta habilidad y no necesitan ningún entrenamiento. No siempre es igual para todos."
Indra se mordió el labio. La duda que llevaba consigo desde hacía tiempo atrás resurgió en sus pensamientos. "creo...creo que siempre he podido utilizarlo. No era igual que ahora que puedo ver, era más bien una intuición. A veces sentía cuando algo malo iba a pasar mucho antes de que ocurriera, otras veces podía leer los estados de animo de las personas con mucha facilidad, sobre todo cuando estaban enfadados o guardaban una mala intención. No ocurría siempre y no era algo que pudiera controlar. Pensé...pensé que era una clase de instinto, uno muy bueno. Saber sobre la existencia del Haki me hizo pensar que, bueno, que tal vez-"
"era tu Observación todo el tiempo" terminó él por ella con una mirada contemplativa "puede ser. Probablemente lo sea. Los usos del Haki son muy variados, no creo que todavía se haya descubierto todo el potencial que podemos darle. Muchas veces estos usos son un reflejo de nuestras necesidades."
El no necesito ver sus ojos para notar su curiosidad.
"por ejemplo" continuó "una persona que despierta el haki de armadura al ser atacada esta reflejando su intensa voluntad, en este caso, a defenderse. Tu Haki de Observación, intuyo, reflejó tu deseo de sobrevivir"
Eso...eso tenía mucho sentido. Si se paraba a pensarlo, desde su salida de Mykonos-
"se intensificó cuando llegué al grand line" terminó en alto su linea de pensamiento "cuando el peligro aumentó, mis sentidos también lo hicieron" concluyó con un poco de asombró en la voz.
"es una respuesta inconsciente" asintió Rayleigh dejando la carne ya lista en un plato.
"siento como si tuviera que agradecer a alguien. No sería tan raro si no fuera como agradecerme a mí misma"
"eso no sería malo, a veces es bueno apreciar lo que somos y lo que tenemos"
Indra medito esas ultimas palabras durante el resto de la velada.
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La noticia que Indra más temía llegó en Marzo.
Mesalina interrumpió su entrenamiento por la mañana trayendo consigo una carta con su nombre y la dirección del bar de Sahkky en ella. La abrió con manos tensas, fingiendo no estar aterrorizada por lo que sabía que encontraría dentro.
La carta contenía apenas unas pocas palabras cifradas, pero fueron suficientes para decirle todo lo que necesitaba saber.
Querida I.
Tu hermano abrió los ojos el primero de este año. El mono se lo llevó.
Hay flores en la tumba de R.
Sus manos temblaron y apretó la carta con fuerza.
No No No No NO!
Todavía no- ella no podía-
Se mordió el labio conteniendo el grito que quería escapar de su garganta. Respiró por la nariz hasta que sus pulmones comenzaron a doler. Escuchó la voz de Mesalina llamándola con preocupación y sintió la mirada de Rayleigh en su nuca, pero no pudo molestarse en responder. Sabía que tenía que aferrarse a algo para no perderse en el dolor, así que eso hizo.
Se aferró a Ace, a Mesalina, a Rayleigh, a Shakky, a las miles de personas que todavía podía salvar. Se ancló a ellos y los sostuvo a su lado hasta que el dolor comenzó a disminuir. La presión desapareció de su pecho y respiró.
Estaba bien.
Estaba bien.
Se giró con el semblante sereno y recogió el bastón de madera que había dejado caer al suelo.
"Indra" la llamó Rayleigh y algo en su tono la hizo detenerse, Mesalina detrás de el la observaba con consternación "¿estas bien?"
Tomó todo su autocontrol el no derrumbarse de rodillas y llorar.
Su maestro tenía que saberlo. Solo había tanto de lo que Indra podía mantener bajo control. Él tenía...
Sus hombros se relajaron.
"si, lo estoy"
Finge que tienes el control hasta que lo tengas.
Indra se puso en posición de lucha y silenció todo su alrededor.
Estaba bien. Tenía que estarlo.
"¿continuamos?" preguntó y no esperó una respuesta.
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"¡otra vez! ¡otra vez! ¡por favor Indra, haz eso de nuevo!"
Con una sonrisa complaciente Indra hizo girar el bo de madera en la palma de su mano, lo levantó por encima de su cabeza, lo pasó por detrás de su espalda y luego lo lanzó hacia el cielo, plantó las manos en el suelo y se elevó. El bastón aterrizó en la planta de su pie derecho.
El niño Gyojin aplaudió con fuerza con sus cuatro brazos mientras sostenía un vaso de zumo con los dos restantes.
Indra se puso en pie de un salto e intercambio una mirada con Mesalina, que veía todo con una expresión que pretendía ser severa pero que era arruinada por el rizo en sus labios.
"¡Otra! ¡otra!" exclamó el joven riendo con las mejillas rojas.
Indra estuvo tentada de ceder, pero una mirada en los ojos de su amiga le dijo que no debía empujar su suerte.
"quizás después" dijo y luego lo lamentó cuando lo vio bajar los ojos con decepción, haciendo la imitación perfecta de un pequeño cachorro. "La comida ya debe de estar lista ¿por qué no entramos? Después de comer te enseñaré otros trucos aun más geniales"
La cara del niño se iluminó de inmediato. Se puso en pie de un brinco y entró corriendo en el bar. Indra lo siguió con la mirada. Mesalina dejó escapar un suspiró con una mano en la cadera y otra en su frente.
"sabes, técnicamente es mayor que tu" le dijo.
"el crecimiento de los gyojin no es igual al de los humanos, sus cambios hormonales no son tan rígidos como los nuestros" le recordó Indra, que entre los libros que había adquirido en sus muchas visitas a las tiendas del Sabaody estaba una investigación sobre las razas que habitaban el agua, los gyojin y los tritones. Hubiera sido una lectura mucho más apreciada si no hubiese quedado claro que el autor era un xenofogo y un racista de primera categoría, que no consideraba a esas especias nada más que "peces con la suerte evolutiva de poder hablar".
Francamente estúpido; en el poco tiempo que había conocido a Hatchan había quedado claro que eran iguales a ellos en todos los aspectos menos en apariencia.
Mesalina levantó una ceja.
Indra suspiró.
"esta bien, puede que también lo esté mimando un poco" aceptó "no puedes culparme; es adorable"
"lo es." admitió con una leve sonrisa. Una sombra cruzó su mirada durante unos momentos y la felicidad fue borrada de su rostro. "Cuando Rayleigh-san dijo que un niño gyojin le había salvado la vida hacía años atrás...me sorprendí. Uno pensaría que después de todo lo que he visto y aprendido ya habría dejado atrás los tontos prejuicios de mi antigua vida. Ver a este niño me recordó las historias que solía escuchar sobre los hombres-pez, historias con las que crecí, que me enseñaron a temer y denigrar sin ningún tipo de razón lógica, lo veo y pienso: ¿cómo pude alguna vez pensar que eran menos que yo, y cómo puedo todavía tener dudas al respecto?Me hace sentir...avergonzada. Quiero creer que soy una buena persona, pero la vida parece empeñada en demostrarme lo contrario"
Indra escuchó todo y agachó la cabeza en silencio, buscando las palabras que pudieran aliviar a su amiga. Descubrió, un tanto impotente, que no las había. Realmente no había nada que ella pudiera decir para hacerla sentir bien consigo misma, pero tal vez ahí estaba el quid del asunto, quizás no era una cuestión de hacerla sentir bien, quizás era todo lo contrario.
"Eres una buena persona" comenzó en un tono que no dejaba lugar a dudas, porque eso era lo más importante y lo único que realmente contaba. Mesalina era una buena persona, Indra lucharía contra cualquiera que dijera lo contrario "el que estés avergonzada ahora mismo lo prueba. Si tienes la capacidad para sentirte avergonzada de tus propios pensamientos la tienes también para cambiarlos. No es fácil cambiar, pero no es imposible. Y, creo que ya han recorrido un largo camino."
Mesalina soltó un resoplido acuoso y se llevó una mano a su cabello corto, lo único que conservaba de aquellos días. "si, bueno, es como dicen, 'rodeate de locura y terminaras loca'"
Indra soltó una risa mientras hacían su camino de vuelta al bar.
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La destrucción de Ohara ocurrió a principios de mayo. Raylegih había desaparecido durante semanas después de eso, cuando regresó lo hizo con una mirada solemne y el peso de los años a sus espaldas. Indra guardó silencio y entrenó. Entrenó hasta que sus músculos gritaron, entrenó hasta que la nariz le sangró, entrenó hasta que la ira que sentía dentro quedó entumecida, entrenó y entrenó hasta que todo comenzó a cobrar sentido nuevamente.
'Ohara' quedó grabado en su corazón, uniéndose a los cientos de otros nombres que también pedían retribución.
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Un mes después, Shiki el león dorado escapó de Impel Down.
Indra escuchó los murmullos asustados de los transeúntes, vio las miradas preocupadas de los marines y escuchó a los piratas reír como si la broma más divertida del mundo hubiera sido contada.
Y pensó, con un poco de nostalgia, que su padre hubiera disfrutado mucho de ese caos.
