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Vermouth se encontraba hasta cierto punto bastante inquieta, pues todo indicaba que Gin había hablado con Karasuma, el jefe de la Organización de Negro. Ellos tenían un trato y un plan, el cual consistía en darle un tiempo límite de vida a ella.
La solución era sencilla, el problema radicaba en que la actriz no estaba segura de querer llevar acabo dicho acto. ¿Por qué? ¿Por qué Vermouth no quería acabar con la vida del Inspector de Nagano? La respuesta la obtendrían con el paso de los días.

El día estaba por llegar a su fin y los agentes del FBI se quedaron esperando, como buscando a Taka'aki.
James había estado muy callado en el transcurso del día, por lo que ninguno de sus colegas se atrevía a dirigirle la palabra.
Cerca del mediodía el inglés salió de casa, lo único que dijo fue: Si sucede algo no olviden en comunicármelo.

Al final, sólo Shuichi y Jodie quedaron en casa de los Kudo, ellos se quedaron en la sala.

─Shu… ─le llamó Jodie con zozobra, acercándose a él.
─ ¿Qué sucede? ─preguntó el ojiverde con cierta intriga. Quien se encontraba sentado en el sofá de la sala, de brazos cruzados.
─ ¿Crees que siga con vida?... ─preguntó la rubia.
─Definitivamente debe seguir con vida, antes de eliminarlo muy seguramente le van a torturar, luego…
─Cuando estuviste trabajando para ellos, conociste sus bases secretas, ¿no es así?
─Sí, pero el Jefe y RUM sugieren con mucha frecuencia, cambiar de sitio para evitar ser encontrados. Asi que no podría decirlo realmente, no obstante ─se puso en pie ─no estaría demás ir a echar un vistazo, ¿Qué opinas?
─ ¿Eh? ¿Ahora? ¿No le diremos a James? Él dijo que si…
─Él seguro ya tiene algún plan ─interrumpió ─vamos a tomar acción por nuestra cuenta. Recuerda cada minuto cuenta, eso si queremos traer con vida a nuestro colega ─dijo Akai con seriedad, poniéndose seria también su compañera.

Shuichi tomó sus armas, las subió a su camioneta y junto a Jodie, se pusieron en camino hacia una de las tantas antiguas bases, para ver si encontraban alguna pista que les pudiera servir para dar con el paradero de Morofushi.

─Superintendente ─entró Shiratori a la oficina, después de haber llamado a la puerta ─Un agente del FBI le busca.

Kuroda dejó de lado su papeleo, respondiendo: ─Hazlo pasar ─miró el reloj que estaba en la pared, arriba de la puerta. "Es de noche, qué querrá ese agente a estas horas" pensó.
Shiratori asintió antes de salir del lugar, no tardando en volver a entrar pero esta vez en compañía de Black.

Kuroda se puso en pie para saludar de mano al inglés.

─ ¿A qué debo este honor? James Black.
─Se trata sobre su hombre, el Inspector Morofushi Taka'aki, ellos han venido por él y se lo han llevado a sus bases ─soltó su mano ─Le pido desplegué a sus hombres para encontrarlo antes que sea demasiado tarde.

Kuroda quedó atónito, y eso se pudo ver reflejado en el único ojo que le quedaba.

─Dice que Morofushi…
─Sí, esta mañana quedó de reunirse conmigo y mis hombres pero jamás llegó ni mucho menos recibimos llamada suya.
─ ¿Cómo puede estar seguro que esa Organización lo secuestró? Black.
─Porque el día de ayer la misma Organización trató de secuestrarlo, interceptándolo en las calles de Tokyo. Afortunadamente logró escapar con mucha astucia pero no creo que un milagro ocurra dos veces.
Debe saber que su hombre posee información valiosa, mucha… Asi que es normal pensar que en cualquier momento lo van a asesinar sino coopera, como ya sucedió con los antiguos NOC.

Kuroda no dijo nada, tomó asiento y marcó a los cuarteles generales de Nagano.

Allá los empleados se encontraban ordenando sus cosas para retirarse a casa, cuando escucharon sonar uno de los tantos teléfonos de los escritorios, diciendo Yamato:

─Yo contesto ─se apresuró a llegar y con cierto fastidio dijo ─Policía de Nagano, ¿en qué podemos servirle?
─Yamato, qué bueno que aún no te has marchado a casa, necesito despliegues a tus hombres, Morofushi ha sido secuestrado y es de vida o muerte encontrarlo.
─ ¡¿Qué?! ¡¿Koumei fue secuestrado?! ─se escandalizó como solía hacer el moreno.
Kansuke gritó tan fuerte que todos los que se encontraban con él, expresaron asombro y horror.
─ ¡Deja de perder el tiempo y haz lo que te digo! ─se exasperó su antiguo jefe.
─ ¡Ahora mismo! ─cortó la llamada, dirigiéndose a sus colegas ─ ¡Escuchen! ¡Nuestro antiguo compañero Morofushi ha sido secuestrado, den la orden a las patrullas que estén alertas a cualquier movimiento sospechoso y hagan retenes en los límites con el resto de las prefecturas! ¡El Superintendente dijo que es vital encontrarlo cuanto antes o de lo contrario…! …podría ser asesinado… ─concluyó el moreno aún en shock.
─ ¡¿Asesinado?! ¡¿Por quién?! ─interrogó Yui.
─No lo sé, el Superintendente no me dio más detalles ─empezó a caminar hacia la salida ─ ¡Como sea, vamos a buscarlo nosotros también!

Uehara le siguió muy conmocionada y sin poder creer lo que estaba sucediendo.

"No puedes morir aún, Koumei…" pensó furioso el moreno.

Kuroda se puso en contacto con el resto de cuarteles para girar la orden, para que iniciaran así, la búsqueda del Inspector.

La noche avanzaba y mientras todo Japón se volcaba en la búsqueda, Taka'aki iba despertando de su sueño reparador… Entrando en ese momento Vodka con una bolsa de papel.

─El jefe dijo que debes mantenerte lúcido y bien, lo suficiente para no desmayarte como para hablar y ser torturado cada día ─le arrojó la bolsa.
Morofushi no necesitaba hurgar en la bolsa para saber se trataba de comida rápida, el olor lo decía todo. Sin decir nada se reincorporó lentamente para tomar la comida en silencio.
Vodka se retiró al no recibir respuesta alguna por parte del Inspector, preguntándose éste último si era correcto ingerir lo que le habían llevado.

─Bueno ─se sonrió ─moriré en cualquier momento ─se dijo antes de empezar a comer.
Él tenía demasiada hambre, tanto que al final olvidó casi por completo que podía estar envenenada y se lo comió todo…

Terminando su bebida estaba cuando vio, cómo la única puerta del cuarto, se abría.
Se trataba de Vermouth, ella entró en silencio, por lo que él tampoco dijo nada; escuchándola preguntarle sólo hasta que estuvo muy cerca:

─ ¿Estaba bueno? ─se cruzó de brazos pero mostrando un gesto bastante sereno.
Morofushi se sorprendió, luego se sonrió y contestó con una pregunta:
─No me digas que viniste hasta acá para preguntarme si me gustó la cena, ¿no?
Vermouth suspiró antes de llevar sus manos hasta sus propias caderas y contradecir:
─No… Vine a ver que no estuvieras muriendo a causa de algún veneno. Pensé que Vodka tal vez puso veneno en tu comida, es todo.

Taka'aki se sonrió un poco más antes de ponerse en pie junto con la basura y decir: ─Ya veo. ¿Qué haré con esto? ¿Lo dejo en una esquina?
Vermouth tomó la basura, ordenándole al rehén:
─Ven conmigo.
Morofushi no dijo nada y acató la orden en silencio, caminando ambos a través de un largo pasillo muy poco iluminado, pareciéndole curioso ese hecho al ojiazul. También pudo observar que había varias puertas cerradas.

Finalmente llegaron al tope del pasillo, doblando a la derecha para caminar un poco por otro largo pasillo, deteniéndose en una de las tantas puertas cerradas.
Vermouth abrió pero no entró primero, ella le cedió el paso al ojiazul, quien entró sin opción alguna.

Su asombro fue grande al ver que aquella habitación era prácticamente una habitación casi de lujo, hasta tenía una ventana con vista hacia una zona montañosa y espesamente boscosa.

Morofushi miró siempre en silencio a la rubia. Ella entró y cerró la puerta con llave, diciendo mientras caminaba hacia otra puerta que se encontraba a uno de los lados, dentro de aquella acogedora habitación:

─Ven. Quiero que tomes una ducha y te cambies de ropajes.
Gin se opuso pero finalmente pude convencer al jefe de que debías tener un "trato especial", aunque el jefe tampoco estaba muy de acuerdo con que te tratáramos de forma "especial".

Taka'aki entró al no tan amplio pero sí, lujoso baño. Notando que Vermouth le siguió hasta ahí. Luego de echar un vistazo notó un cesto con ropa limpia cerca del cubículo de ducha, era un traje de saco negro sin corbata.

Morofushi empezó a desvestirse en silencio, sabiendo muy bien sería inútil preguntarle a Vermouth si se quedaría ahí o le esperaría afuera. Como rehén debía guardar silencio y ser agradecido con el "buen trato" que le daban… "Creí que estábamos bajo tierra, ahora veo que me equivoqué, creo…" pensó con frustración el ojiazul.

La rubia se sentó en un banquito para esperar que el otro terminara de asearse y cambiarse. Como no tenía nada qué hacer no le importó esperar en especial porque decidió pasar el rato fumando y pensando en muchas cosas, fijando su vista en el techo aunque de vez en cuando miraba al "huésped".

Cuando lo vio salir empapado se sonrió, se puso en pie, tomó una toalla del cesto de ropa limpia y ayudó al otro a secarse. Pareciéndole un gesto muy "noble" por parte de ella, por lo que no pudo evitar decir:

─Demasiada consideración y amabilidad me da miedo, presiento me clavarás la espada en cualquier momento.
─…─ Vermouth le miró con cierta preocupación, disfrazándola rápidamente con una sonrisa fingida ─Por una semana tendrás que sobrevivir a la sesión de tortura. Te dije que debías dejar tus investigaciones, Taka'aki.
Pero ustedes los hombres son muy tercos, nunca nos escuchan, sobre todo cuando están empecinados en atrapar a sus criminales.
─ ¿Por qué estás molesta? ─cuestionó Morofushi porque, le pareció más un reclamo que un simple comentario.
─Ya te lo dije, te asesinarán y a ti no parece importante en lo más mínimo ─terminó de secarle el cabello.
─No deberías preocuparte lo que me suceda a mí, deberías preocuparte por ti. Ellos dudan de tu lealtad, ¿Qué harás al respecto? ─le miró seriamente.
─Tengo que matarte y se acaba todo el problema, para ti, para mí… ─respondió alcanzándole la ropa.
─ ¿Entonces? ¿Por qué no me asesinas ahora? ─preguntó, vistiéndose rápido ─Si ya sabes la respuesta, ¿por qué no lo haces? Vermouth.
La rubia dejó escapar un pequeño suspiro antes de salir del lugar, siguiéndole el Inspector en silencio.

─Creo que no deberías hacer ese tipo de preguntas si ya sabes la respuesta, Taka'aki. Mañana tendrás tu primer día difícil, deberías volver a dormir ─lo tomó de una mano para llevarlo a la cama, haciendo que se recostara al mismo tiempo que se colocaba sobre él, tomando por sorpresa al Inspector, quien la sintió descansar sobre él.
─Ahora lo entiendo… ─pensó el ojiazul sin inmutarse ante la cercanía invasiva de Vermouth, diciéndole finalmente ─Me trajiste acá para esto, ¿verdad?
─ ¿Te molesta? Jagermeister, así te llamarán a partir de mañana ─entrecerró la vista mientras descansaba su cabeza en el torso del Inspector.
─ ¿Qué?... ─se asombró Morofushi de escuchar aquello ─Pero los nombres en clave sólo les son dado a sus miembros que demuestran ser mejor que el resto, ¿no es así?
Vermouth se apoyó sobre sus manos para ver mejor al Inspector, notando hasta entonces el gesto de asombro que tenían él, en su rostro.
─Vaya~ Se ve que investigaste bien. Tendrás tu nombre en clave como "recompensa" por haber descubierto la identidad de RUM, de hecho fue el mismo RUM el que decidió se te diera el nombre en clave de: Jagermeister ─acarició su rostro con una de sus manos, agregando ─Si sobrevives a la semana es posible que te dejen libre… Prométeme que serás fuerte, Taka'aki ─terminó besándolo en los labios.
Morofushi no pudo decir nada, asi que como respuesta a la petición de la rubia, correspondió al beso.

La noche pasó tranquila, pareciéndole al Inspector de Nagano que no había nadie más en la base, más que sólo ellos dos.
Al despertar, esa sensación desapareció, pues a pesar que nadie había llegado a visitarlos, tuvo una sensación de ansiedad casi inexplicable, atribuyéndolo a su primer día tortuoso, literalmente.
Lentamente se reincorporó, mirando a Vermouth quien no sólo le daba la espalda, sino que también ya no dormía. Ella mantenía la vista fija hacia la ventana, mostrando en sus ojos una clara incertidumbre.
Sin decir nada Morofushi, bajó de la cama para buscar su ropa y colocársela, alcanzándole la de ella poco después.
Vermouth le miró de reojo, se reincorporó y tomó su ropa para colocarsela en silencio, como ya había hecho Morofushi.

Apenas terminó de vestirse, escucharon la voz de Vodka decir al otro lado:
─Ya es hora, dense prisa a salir.
Vermouth acabó de arreglarse rápido, abriendo de golpe la puerta, dejando notar su clara molestia de esa manera, aunque su voz también sonó demasiado seria al decirle a su colega:
─No había necesidad que vinieras para decirnos lo obvio ─empezó a caminar, yendo el Inspector detrás de ella, caminando Vodka a sus espaldas ─No hay forma en que vayamos a escapar, sería inútil.
─Quien sabe, aniki no confía en ti. Además que estuviste insistiendo demasiado para ser la niñera de este tipo. Lo siento pero cada vez pierdes más nuestra credibilidad, Vermouth.

Ella no estaba de ánimos para discutir con Vodka o algún otro de sus compañeros, por lo que ignoró todo aquello.
Morofushi por su parte iba inspeccionando con sólo la mirada, los pasillos y habitaciones por las que caminaban.

"Habitaciones conectadas, unas con las otras… Una gran idea para acorralar a los NOC… aunque quisiera escapar no podría hacerlo y aunque lograra fugarme con éxito afuera hay todo un bosque, muy seguramente con cámaras de seguridad"

─Llegamos, aniki ─dijo Vodka a su compañero cuando llegaron frente a una habitación Gin se encontraba con los ojos cerrados, de brazos cruzados y recostado junto a la puerta misma.
El alto miró a los acusados con seriedad antes de girarse para abrir la puerta "rápido entra" ordenó Vodka empujando al ojiazul, quien casi cae por el empujón recibido.

Dentro le esperaba Korn en total silencio.

Morofushi vio aquella habitación, era amplia y aunque no tenía más que dos sillas en el centro, pudo notar tenía un aire lujoso.
Lentamente bajó la vista hasta clavarla en el piso brillante de color negro "Ya veo… Aquí pasaré la mayor parte de mi tiempo… Con estas personas"

─Aquí pasarás la mayor parte del día, dependerá de ti si cooperas o no con nosotros, de cuánto daño te hagamos ─dijo Gin a las espaldas del Inspector ─Volverás a la habitación donde pasaste la noche anterior, sólo en la noche ─se dirigió a la rubia ─Sólo hasta entonces podrás llevártelo contigo, si lo sacas de aquí fuera de las horas estipuladas por el jefe tengo la clara orden de volarte los sesos.
Vermouth no dijo nada, sólo miró seriamente a Gin, quien se sonrió con burla y maldad.

─Comprendo ─fue todo lo que respondió el ojiazul a Gin, antes de caminar hasta donde se encontraba Korn, quien hizo un ademan con su mano para que se sentara.
─Vermouth podrá quedarse aquí si quiera y nosotros vendremos sólo si el compañero en turno pide que le ayudemos ─dijo Vodka con una sonrisa burlona también.

Dicho eso, los dos hombres se retiraron, dejando a Morofushi a merced del inexpresivo, Korn.

─Te haré tres veces la misma pregunta, sino cooperas tendré que proceder ─le advirtió únicamente y sin tomar asiento, eso intrigó un poco al futuro torturado.