Capítulo 18

Desahogo

Leni alegremente estaba terminando de retocar las costuras del vestido de Liena que se dañó la última vez que fue a jugar con su tía Lily después de la escuela en el parque. Ya le había advertido que para esos juegos lo preferible era que usara pantalones, pero pocas veces la niña entendía, en especial cuando Lily le ayudaba a cubrir sus travesuras. Sonrió, pues más que molestarse, le alegraba ver que su hija fuese tan inquieta y alegre.

Tras terminar los últimos retoques se puso de pie y bajó a la sala a ver un poco de televisión. Sus padres estaban en el restaurante, por lo que aprovecharía el sábado para sí misma, mientras que su hija y Lily estaban en casa de unas amigas suyas y sus hermanas estaban en lo suyo. Al bajar a la sala se encontró con que alguien ya había llegado primero.

—Esto es aburrido.

Lynn pronunció sentada en una pelota de plástico que le recordó a uno de los puff's de Luna. Estaba imitando de forma brusca los ejercicios de yoga que miraba por televisión procurando que su mediano vientre no se moviese mucho.

—Si no te gusta, como que deberías de cambiarle entonces.

La castaña la miró disgustada.

—Lo que quiero es moverme, pero esta panza no me deja hacer mucho, además y aunque lo intentara, Lincoln se enojaría conmigo si descubre que hice "ejercicios de riesgo" como la doctora llamó a mi rutina habitual —suspiró con pesadez—. No lo entiendo. ¿Cómo es que pudiste tú sobrellevar esto cuando esperabas a Liena?

—Pues... en realidad no hacía tanto ejercicio y Liena nunca impidió que hiciera lo que me gustara.

La deportista lo entendió, pero a diferencia de Leni, ella no disfrutaba precisamente de cortar e hilar ropa, aunque si lo hiciera, no se sentiría tan frustrada por la falta de actividad. Comprendiendo su sentir, Leni tuvo una idea.

—¿No quieres que te enseñe a tejer? No es muy difícil.

—Paso. Eso suena todavía más aburrido. Bueno, sin ofender. Aburrido para mí.

—Pues... mira, yo tejía para Liena, pensando en lo que usaría una vez que naciera. ¿Por qué no haces algo que creas sirva para tu bebé?

Lynn sonrió.

—Ya lo hice. Sé que tendré que esperar un tiempo a que aprenda por lo menos a caminar, pero tengo ya programadas varias rutinas de ejercicio de bajo impacto que vi por internet muy buenas que pueden aumentarse gradualmente. En su mayoría son sólo estiramientos, pero le servirán a futuro cuando quiera ir a las olimpiadas.

Leni estaba sorprendida.

—¡Vaya! Tienes expectativas muy grandes para tu hijo.

—¿Es que tú no las tenías cuando estabas embarazada?

El semblante de Leni se ensombreció.

—Mi... mi única expectativa era y sigue siendo que Liena goce de mucha salud y sea una niña de bien, no como su... como... que sea como Lincoln.

El ameno momento se enturbió. Lynn comprendió lo que quiso decirle.

—Tu hija es una gran chica, Leni. Comprendo por qué estás tan orgullosa de ella. La verdad es que... tengo un poco de miedo que algo malo le esté ocurriendo a mi bebé.

—¿Miedo? ¿De qué?

Lynn se tentó en el vientre y esa incómoda sensación de temor e inseguridad que cada día prefería ignorar, pero que siempre estaba presente, regresó con cierta intensidad.

—Tengo miedo que no nazca... del todo sano.

—Pero tú eres muy saludable, por lo que tu bebé muy seguramente debería de serlo también.

—Pero... pero su papá... él... yo... yo no sé quién sea, ya se los dije. No sé si estaba enfermo de algo; digo, se veía y estoy segura que es un hombre saludable, aunque nunca se sabe si sus... genes con los míos...

Leni tomó a Lynn de la mano y se la frotó con cariño.

—No sé de qué estás hablando —esto no sorprendió mucho a Lynn, pero de cualquier manera se sintió agradecida por el reconforte—. Quien seguro sabe de estas cosas es Lisa. ¿No le has preguntado a ella? —Y de esa forma se arrepintió de cuestionar la inteligencia de su hermana.

—Sí, supongo que eso sería lo más lógico que debería de hacer, pero... tengo miedo de que descubra algo malo. No sabría qué hacer.

—Supongo que entonces sí tendrías motivos para preocuparte como de todas formas ya lo estás haciendo ahora, pero si te dice que tu bebé no tiene nada de malo, entonces como que podrías dejar de hacerlo.

A Lynn le sorprendió que aquél razonamiento tan sencillo no se le hubiese ocurrido. Cada semana Lisa le hacía un chequeo y siempre le decía de forma superflua que todo iba bien, ¿pero habría una forma en que averiguara si hubiese algo más de hacerle un examen más a fondo?

—¿Sabes si está ocupada en este momento con algo?

—Creo que con la tarea.

Lynn bufó.

—¿Realmente está ocupada haciendo la tarea que le encargaron de la secundaria?

—No. Creo que dijo que estaba revisando la tarea de los chicos que están tomando sus clases en la universidad. Podemos intentar que te atienda si se lo pedimos juntas. Yo te puedo acompañar.

Se sintió algo cohibida con la propuesta.

—Ah... creo que... mejor lo hago yo sola. Hay... algunos asuntos que quiero preguntarle en privado a Lisa.

Leni chistó.

—Te entiendo. Descuida. A mí también me costaría trabajo hablar con Lisa estando alguien más presente que no supiera que el papá de mi bebé es Linky —Y con una sonrisa fue a la cocina—. ¿Quieres que te prepare un bocadillo?

Lynn no salía todavía del estupor que le provocó.

—Leni... ¿Lincoln te contó la verdad a ti de... esto?

—No, como que únicamente lo sospechaba desde que dijiste que estabas embarazada, o por lo menos sólo era eso hasta que me lo confirmaras hace un momento.

Su hermana se cubrió la cara con ambas manos tratando de pensar a toda prisa.

—Tú... ¿le has dicho de tus sospechas a alguien más?

—No. Creo que contarlas sería muy malo para ti y para Linky, es lo que siempre le he dicho a Liena.

—¿¡Liena lo sabe!? ¿¡Se lo contaste!?

—No, pero también lo sospecha al igual que Lily. Ella me ha ayudado a que mi bebé no le diga nada a nadie.

Lynn se sentó con pesadez en el sillón mortificada, Leni volvió a sentarse a su lado preocupada.

—No te pongas así, le puede hacer daño al bebé.

—Pero... pero... Lily. ¿Es que alguien más sabe... sospecha que Lincoln y yo…? Ya sabes.

—Pues... Lori sólo me pregunta cuando habla por teléfono si no he notado algo raro entre ustedes dos cuando Linky viene de visita, pero le he dicho que nada más allá de lo que hacía conmigo cuando esperaba a Liena, o con Luan antes que Liby naciera. Papá y mamá como que se sienten incómodos a veces, pero creo que es porque siguen pensando que tu bebé es de alguien que no conocen. Del resto, pienso que no saben nada. Pero creo que... Lisa lo sabe. No sé cómo, pero sospecho que ella lo ha sabido desde hace mucho.

Lynn volvió a recuperar la calma, aunque seguía inquietándole que dos de sus hermanas junto con su primera sobrina supieran la verdad.

—La verdad es que a Lisa se lo contamos todo. —Le reveló Lynn.

—¿Por qué hicieron eso?

Aunque en el pasado Lynn hubiese preferido no compartirle nada a su hermana debido a la facilidad que tenía para irse de boca, lo cierto es que reconocía lo discreta que con el tiempo se había vuelto, quizá debido a lo que le ocurrió con aquél monstruo. Además, si era cierto que sus sospechas las tenía desde que anunció su embarazo, no parecía habérselas contado a nadie desde entonces. Dándole un voto de confianza, Lynn comenzó a relatarle la decisión que entonces tomó con Lincoln sobre revelarle todo a Lisa.


La adolescente se encontró con serias dificultades para acceder a la base de datos de los aeropuertos del estado y no era para menos. La seguridad aeronáutica de los Estados Unidos no era cosa de juego como bien el mundo tuvo un recordatorio al respecto hace más de veinte años. Tras ejecutar los programas que protegerían su identidad, comenzó a descargar la información que necesitaba de los pasajeros de todas las líneas aéreas del estado en cierto rango de tiempo.

Tocaron a su puerta y ella con fastidio fue a abrir esperando despachar rápido a quien la buscase debido a lo ocupada que estaba. Si se trataban de sus padres para señalarle que eran las dos de la madrugada y que ya debería de estar descansando, sólo les haría ver que estaba tratando de buscar respuesta a la investigación que ellos mismos le pidieron para conocer la identidad del tipo con el que Lynn se enredó y así la dejasen seguir con lo suyo.

—Buenas noches, Lisa —La saludó Lincoln mostrándose sumamente nervioso al igual que Lynn a su lado—. Escucha... necesitamos hablar contigo.

La científica bajó la vista hacia las manos de ambos entrelazadas entre sí. Con una fuerte sospecha en mente, les permitió entrar sintiendo cierto grado de temor e incomodidad por lo que podrían querer tratar con ella.

—Pónganse cómodos —les señaló su cama para que tomaran asiento, ella lo hizo en su silla giratoria donde estaba frente a su computadora instantes atrás—. Entonces, ¿qué es lo que necesitan?

—Necesitamos... un favor... —Lynn habló— un enorme favor, quizá el más importante que te pediremos en toda nuestra vida.

—En estos momentos estoy precisamente en ello. Tal vez en un par de días tenga el perfil y foto de todos los usuarios europeos cuya estadía en Michigan coincidió con el día de la concepción del feto en formación que estás gestando —Lynn trató de descifrar por unos segundos lo que acababa de escuchar, hasta que la misma adolescente tras un suspiro continuó—. Intuyo que prestaste más atención a tu formación deportiva a la académica mientras estabas en la universidad, ¿Cierto? Dije que en dos días tendré el nombre y foto de los probables sospechosos de quien podría tratarse el padre de tu futuro hijo.

La deportista incómoda se frotó una pierna con su mano libre.

—Sí, bueno, sobre eso... preferiría que no lo averiguaras. Sé que papá y mamá te pidieron que lo hicieras, pero... no lo hagas. Sólo diles que no encontraste nada y ya.

Lisa se acomodó los anteojos tratando de mentalizarse a lo que estaba por suceder.

—¿Hay algún motivo en particular por el que no quieras saber la identidad de esa persona?

—Pues... porque no y ya. Soy la madre, tengo derecho a decidir por mí misma y yo no quiero saber ni tener nada que ver con el tipo ese.

Lincoln distraído parecía fingir prestar su atención a los libros y máquinas que Lisa tenía en su habitación. Cada gesto que realizaban eran analizados por la joven científica.

—De verdad quisiera que fuesen claros de una vez por todas y con ello dejen de estarme haciendo perder mi valioso tiempo… como en realidad me supongo he estado haciendo las últimas horas. Así que seamos claros. Lynn, tú realmente sabes quién es padre de tu bebé.

—Bueno, es posible que...

—No hay "posibles". No te estaba haciendo una pregunta, sino una afirmación. Tú realmente eres consciente de quién es la persona que te embarazó y con ello me refiero a que sabes perfectamente su nombre y su localización... al igual que Lincoln por lo que deduzco.

El aludido la miró con temor al igual que Lynn.

—Lisa, es importante para nosotros... para la familia en general que nunca se sepa de quién se trata, es por eso que necesitamos que pares con esta investigación. Si mamá, papá o cualquiera te pregunta, necesitamos que les digas sencillamente que no pudiste averiguarlo, o que el tipo se murió, o no sé, cualquier cosa menos que...

—... anuncie que tu sobrino en realidad será tu hijo biológico.

Durante un minuto nadie dijo nada, la pareja por un lado estaba tratando de procesar la conclusión de Lisa, así como la genio la confirmación de sus sospechas. Entonces sin esperar a que sus hermanos se recuperaran, frustrada la adolescente comenzó a cerrar en su computadora los programas con los que hace unos momentos trabajaba.

—Cuando años atrás Leni anunció su embarazo, tú Lincoln, estuviste encabezando mi lista de principales sospechosos como el responsable de su estado. No es que pensara realmente que te habías aprovechado de ella, pero... Recuerdo cierto día cuando jugábamos con Lola, Lana y Lucy a los casados y ustedes entraron al juego. Me sorprendió verlos besándose a ti y a Lynn, pero le resté importancia pensando que sólo era parte de sus chiquilladas. Sin embargo, cuando Lily me dijo que seguían haciéndolo a escondidas...

—Espera —la interrumpió Lincoln—. ¿Lily nos ha visto?

—Sólo una vez poco después que Liena naciera. No creo que todavía recuerde aquel incidente, además supe arreglármelas para que le restase importancia al suceso y no se lo contara a nadie más. Sólo para comprobar algo a partir de eso, decidí entonces revisar mi sistema de vigilancia en casa y...

—¡Tienes esas cámaras todavía en la casa! —Lynn saltó—. Lisa, papá y mamá te dijeron claramente que las quitaras por respeto a nuestra privacidad como familia.

Ella miró con desgano y sorpresa a su hermana.

—¿En serio vas a argumentar conmigo lo que es éticamente correcto hacer con tu propia familia, hermana?

La deportista a regañadientes tuvo que morderse la lengua. Lincoln giró los ojos.

—Continúa, Lisa.

—Sólo para aclarárselos, las cámaras están... he... estaban en los pasillos únicamente. Si bien nunca presté en un inicio atención a sus idas y venidas de un cuarto a otro, de pronto y a raíz de todo lo que aconteció el día en que Liena nació, como ese beso que Lily vio, aunado a las acusaciones de Lori posteriormente minimizadas de una presunta relación entre ustedes dos, decidí prestar más atención a aquellos detalles que de pronto adquirieron un matiz todavía más escandaloso. De cualquier forma, minimicé el problema al pensar que la universidad o tu promiscuidad habrían conseguido que superaras tu marcado complejo de hermano.

—¡Oye! ¡Yo nunca fui promiscua! Todo eso fue un malentendido.

—¿Como el del presunto europeo en el bar?

Lynn se enfurruñó. Tratando de minimizar la discusión, Lincoln intervino.

—Eso ya no importa ahora. Lisa, estoy segura que tienes muchas preguntas acerca de cómo es que Lynn y yo...

—Tengo ojos, Lincoln. Mi error no fue prestar suficiente atención e interés al comportamiento de ustedes dos, pero incluso en esas grabaciones caceras de papá anteriores a mi nacimiento, me era posible notar el fuerte lazo afectivo entre ambos —se detiene para pensar un momento—. Es curioso, este también es semejante al que Lucy parecía buscar contigo. En fin, supongo que lo de ella era la única niñería en el asunto.

La pareja intercambió una mirada incómoda, decidiendo no meter a Lucy en el tema.

—Entonces, Lisa... sobre lo que te pidieron que hicieras.

—Lincoln, entiendo lo escandaloso que sería de saberse algo así, no sólo para ustedes dos o el bebé que sin duda viviría una vida estigmatizado ante la revelación de su ascendencia incestuosa, aunque preferiría no pensar mucho al respecto, sino también para los demás, pudiendo afectar de forma negativa la reputación del resto de nuestros congéneres si la gente se hiciese suposiciones erradas relacionadas a que el mismo comportamiento lo repetimos el resto. A todo esto no ayuda el precedente de haberle permitido a Liena referirse a ti como padre.

—Eso quiere decir que...

—No diré nada, Lynn. Inventaré una excusa menos creativa que la de ustedes, pero más efectiva a nuestros progenitores sobre mi incapacidad de localizar al "verdadero" responsable de tu embarazo.

La pareja estaba asombrada al no esperar a que Lisa aceptara así de fácil el ayudarles con su secreto. Entonces y tras aclararse su garganta, Lisa añadió:

—Naturalmente y entendiendo ambos que incluso yo me estaría arriesgando al servir como cómplice de sus cuestionables acciones, comprenderán que necesito un incentivo para mantener mi silencio.

Ambos resoplaron disgustados. Era demasiado bueno para ser cierto. Lincoln con resignación asintió.

—Prometo que cada vez que venga de visita te ayudaré en tus investigaciones como conejillo de indias, Lisa. ¿Eso quieres?

—En realidad no es en ti en quien estoy interesada. —Le respondió mirando a Lynn.

Su hermana se puso de inmediato a la defensiva.

—Está bien. Pero tendrás que esperar a que dé a luz. Hasta entonces. No voy a arriesgar a mi bebé a los experimentos que hagas conmigo.

—Tampoco es en ti en quien estoy pensando. —Le aclaró sin dejar de mirarla, más específicamente su vientre.

—¡Eso sí que no, Lisa! —Fue Lincoln el que exaltado le llamó la atención mientras que Lynn preocupada de abrazó a si misma—. Ni Leni ni yo te permitimos que le tocarás ni un pelo a Liena y por supuesto que tampoco te permitiré que lo hagas con nuestro hijo.

Lisa se acomodó los anteojos suspirando con fatiga. El sueño estaba cobrándole factura.

—Primero, nunca dije que mi interés era el de practicarle "experimentos". Todo lo que quiero hacer es estudiarlo, antes y después de que nazca. Es poco común el poder acabo llevar la observación y estudio de un bebé endogámico. Además, a ustedes esto les favorece. Qué mejor médico para su hijo, que uno a quien no tienen que darle incómodas explicaciones acerca de su naturaleza de origen, como tendrían que hacerlo con otros en algún momento al tratar de buscarle ayuda médica cuando llegue a requerirse.

La pareja se vio entre si abrumada, pues no se les había ocurrido que algo tan básico pero necesario para el bebé podrían llegar necesitar a futuro. Por mucho que les molestara darle la razón a Lisa, tuvieron que reconocer que la tenía. Realmente necesitarían de toda la ayuda que pudieran.

—Está bien, Lisa —Lynn suspiró—. Pero por favor sólo te pido que siempre tengas en cuenta que se trata de mi bebé a quien pondré en tus manos.

La joven asintió reflexiva.

—Puedes estar segura que siempre lo haré. No sólo se tratará de su hijo, sino también de mi sobrino.

Y entonces ambos pudieron percibir en Lisa algo más que curiosidad por el bebé, también parecía sentirse genuinamente preocupada por el mismo. Más que curiosidad, comprendieron ella buscaba protegerlo y darle los cuidados correspondientes que pudiese requerir si salud fuese delicada debido a los genes que tendría, al mismo tiempo que protegería a los padres de cualquier incidente legal con el que pudiesen toparse debido a su unión.

—Gracias, Lisa —Lincoln la tomó del hombro con reconforte y gratitud—. Confiamos en ti.

Lynn se acercó y puso su mano en el hombro contrario. En un gesto emocional poco común de ella, Lisa haciendo su cabeza a un lado se recargó en la mano de Lincoln y tomó con la suya la de Lynn sin separarla de ella. La menor parecía tener muchas preguntas qué hacerles, todas en relación a lo que ambos tenían desde hace tiempo, mas decidió callarlas y prolongar el momento fraternal.


Leni no parecía tan sorprendida como Lynn esperaba que lo estuviera al escuchar el cómo es que Lisa además de ayudarlos, compartió un momento especial con ambos más allá a lo que podría esperarse de ella.

—Cuando quiere, Lisa puede ser así —concluyó Leni—. A veces puedo ver como que se cansa de hacerse la científica de tiempo completo y se deja ser más… ¿cómo podría decirlo? Como que amorosa.

Lynn sonrió estando de acuerdo con ella. Tocaron a la puerta de Lisa y esta salió a recibirlas sin mostrar sorpresa de ver a Lynn, pero si un poco por verla acompañada de Leni.

—¿Sí?

—Lisa, ¿tienes un minuto?

Ya adentro y comprendiendo que Leni estaba al tanto de todo, por lo que no interrumpió con preguntas al respecto a Lynn, escuchó atentamente sus inquietudes sobre lo que podría ocurrirle a la salud del bebé debido al parentesco entre sus padres.

—Entonces… ¿crees que puedes averiguar si el bebé nacerá pues… norm… común?

Leni sujetó su mano para mitigar su preocupación.

—Tranquila, Lynn. Cuando esperaba a Liena, a veces también me daba miedo que ella naciera pues… como yo. Pero al final todo salió bien.

Lynn se limpió una lágrima y abrazó a Leni.

—Tú estás bien, Leni. Si mi hijo es como tú puedo darme por bien servida.

Lisa tosió para hacerse escuchar.

—Las inquietudes que tienes también las he tenido yo, hermana. Sólo tienes veinte semanas y lamentablemente dentro de mis capacidades y el equipo del que dispongo, no puedo hacerte un examen a profundidad para determinar eso por lo invasiva que sería, pero hasta el momento no he visto nada que sugiera algo anómalo ocurriendo con el feto o su desarrollo.

Bien, Lynn se sintió conforme con eso por ahora, igualmente procuraría cuidarse y seguir tomando el ácido fólico entre las otras vitaminas que Lisa le había prescrito además de cuidarse. El que su bebé naciera sano y en buenas condiciones se había convertido en el objetivo más importante de su vida que cualquier otro haya tenido antes.

—Lisa, ¿todavía no sabes si va a ser un niño o una niña?

La pregunta de Leni sorprendió a Lynn, enseguida la futura madre miró a Lisa una vez más con ansiedad, pero una muy distinta a la de momentos atrás. La científica asomó una sonrisa que le fue imposible contener.

—Ah… de hecho eso lo sé desde hace un par de semanas. Pero estoy segura si Lincoln y tú Lynn primero quieran discutir si desean saberlo o esperar a que…

—¡Dímelo ahora!

Un poco asustada por la forma en que la tomó de los hombros, sin pensárselo mucho, Lisa le dio la respuesta.

Tras escucharla Lynn la soltó y permaneció congelada unos segundos. Leni emocionada se llevó las manos a la boca y Lisa se preocupó por la actitud de su hermana al verla inmóvil, parecía tener dificultades para procesar lo que escuchó. De pronto la futura madre se tentó el vientre y empezó a llorar de felicidad como no recordaban hace mucho verla haciéndolo. Leni se prendió de ella en un nuevo abrazo y Lisa incómoda no estaba segura de qué hacer, al menos hasta que sin dejar de llorar, Lynn le llamó la atención.

—¡Qué estás esperando para venir a abrazarme, tonta!

Y la adolecente se unió a ambas acompañándolas con su llanto de alegría.


Una joven castaña de rasgos asiáticos continuó aguardando de pie en la esquina de una cafetería mirando por la calle. Cuando Lincoln se acercó con su coche para abordarla, él pensó en lo atractiva que era comprendiendo la popularidad que gozaba en el campus.

—Hola Lincoln. ¿Estás seguro que no hay inconvenientes en que me lleves a Great Lake?

—Ninguno, Sid. Sube.

—De hecho, hubo un cambio de planes y voy a necesitar quedarme para dar unas tutorías a los del primer semestre este fin de semana.

Lincoln contuvo un gruñido. Contaba con el dinero que Sid le prometió y por el que rechazó llevar a dos de sus compañeros a sus hogares. De pronto la asiática se acercó y le ofreció el dinero.

—Sid, no es necesario. Si no te llevo, no me debes nada.

—Bueno, en realidad tengo una conocida que necesita ir a la ciudad y esperaba que pudieras llevarla a ella en mi lugar.

—¿De quién se trata?

Justo mientras pensaba en lo muy incómodo que sería llevar a una desconocida en un viaje de más de dos horas, de pronto alguien abrió una de las puertas traseras para entrar. Asustado por lo repentino de la acción, Lincoln miró por el espejillo retrovisor encontrándose para su sorpresa con una chica latina de su edad que conocía bastante bien.

—Vamos patético. Le prometí a mi mamá llegar antes de las dos de la tarde.

—¡Que tengan un buen viaje ustedes dos!

Se despidió Sid antes de darse la vuelta y marcharse a paso rápido. Lincoln sin salir de su estupor, no se dio cuenta del momento en que de pronto tenía ya el dinero de Sid en la mano. Con ciertos nervios, resignado volvió a encender el motor y poner en marcha el vehículo.

Si bien los primeros minutos ambos permanecieron en silencio con Lincoln conduciendo y la chica estudiando un libro recostada a lo largo de los asientos traseros, fue ya al salir de la ciudad cuando Ronnie Anne rompió el silencio.

—Entonces, ¿cómo te ha ido?

—Pues… bastante bien. Apenas estoy comenzando la tesis y creo que soy el primero de la clase en hacerlo. ¿Y a ti?

—No me quejo. ¿Es todo?

—Estoy un poco preocupado por tener que revalidar en…

—¡Lincoln! No es que no quiera escuchar ese tipo de problemas, pero lo último que necesito es pensar en la universidad lo que resta el fin de semana. ¿No tienes otra cosa de la que hablar?

Lincoln se sintió incómodo al respecto. Cuando ingresó a la universidad, fue inevitable encontrarse con Ronnie Anne, pero desde entonces y gracias a que no coincidieron ni una sola clase, el trato entre ambos permaneció distante limitándose a saludarse cuando se encontraban de vez en cuando, o para pedirse algún libro. Siempre pensó de forma paranoica en que cuando se enterara del embarazo de Lynn, lo atosigaría con preguntas al respecto, pero el asunto pareció serle indiferente.

—Pues… no mucho. Liena cumplirá ocho años el próximo mes y no sé todavía qué obsequiarle. Lynn va a darle un casco con un guante y un bat de béisbol, pero no estoy seguro si le gustará lo suficiente como para comprarle un uniforme.

Ronnie Anne asintió.

—Parece que la maternidad está volviendo más amable a tu hermana con tu "hija".

—En realidad Lynn ya tiene algo tiempo llevándose mejor con ella, aunque Liena sigue un poco desconfiada al tratarla. Me gustaría que le diera una oportunidad para conocerla mejor.

Su amiga suspiró.

—Cuando los padres de Sid tuvieron a Gina, Adelaide también pasó por una etapa parecida con su madre. Quizá sólo son los celos que siente por pensar que tendrá que competir por atención ante la llegada de otro bebé al que crea que querrán más que a ella.

—No entiendo por qué Liena debería de pensar en eso si se tratará de su primo y no de un hermanito.

—Tal vez el problema es que lo vea como un hermanito. Quizá no sea su mamá la que lo tenga, pero si su papá y crea que ya no la vas a querer tanto como antes por atender a tu hijo, siendo eso la que la tiene tan sentida.

Lincoln lo meditó.

—No lo había visto de esa forma. Quizás tenga que hablar con ella y hacerle ver que ella nunca dejará de ser mi hija aunque tengo otro… ¡Ah!

Un semáforo en rojo apareció y Lincoln en lugar de primero reducir la velocidad, de golpe pisó el freno, como consecuencia Ronnie Anne se cayó del asiento trasero.

—¡Grandísimo torpe, ten más cuidado! —Le gritó levantándose con dificultad sobándose la cabeza—. No esperes que te deje una propina cuando lleguemos.

—Lo siento, pero… Ronnie, lo que dijiste…

—¿Qué cosa? ¿Que Liena tiene celos del bebé que ahora sí de verdad vas a tener con tu hermana?

—¡Eso…! ¡Eso no…! ¡Lynn dijo que el papá… el tipo… él…!

—Ya déjalo. Me sé la historia. Bobby y Lori me la contaron y sí, me la creí al inicio como a los rumores que hablaban sobre la reputación de Lynn con los chicos durante la universidad, sin ofender. Todavía creería en esa historia de no ser por la actitud que te has tomado este tiempo con ella, siendo eso lo que me hizo sospechar lo contrario, aunque no estaba segura, al menos no hasta que me lo confirmaste en este momento.

—¿No pensaste sencillamente que proyectaba en ese bebé lo mismo que con Liena por ser Lynn?

—Sí, esa era mi segunda teoría y creo que tenía más fuerza que la primera. Pero repito de nuevo, creo que ahora que me dijiste la verdad, puedo dejarla de lado.

Lincoln estaba pálido por el miedo que estaba experimentando. Su amiga encontraría gracioso esto, pero en realidad sintió pena por él.

—El semáforo ya está en verde, vamos que tengo prisa.

El pitido del coche detrás de ellos alertó a Lincoln sobre esto. Tratando de cambiar el tema y hacer como que nada estaba pasando, le preguntó haciéndose el desentendido.

—Por… ¿por qué la prisa? A este ritmo es seguro que llegaremos a la ciudad antes de la una.

—Porque si llego a las meras dos como quedé en casa, te faltará el tiempo para poder invitarme un café.

—¿Disculpa?

—Algo tienes que compensarme por lo de hace rato, así que date prisa si quieres hacerlo.

—Es que… yo… no sé si pueda… estoy…

—Ya relájate. No le diré a Lynn esto, ni tienes que contárselo. Además, no pienses que tendremos una cita o algo así. Yo no salgo con hombres casados.

—¡No estoy casado con Lynn!

—Sólo porque no puedes, que de querer… Tú dime.

El peliblanco se talló los ojos y se limitó a conducir.


La latina saboreó el café tras probar un bocadillo de la rebanada del pastel de chocolate que pidió. Todavía en silencio, su amigo frente a ella lucía miserable.

—Lincoln, ya suéltalo,

—¿Cómo dices?

—Aquello que no puedes decirle a nadie sin miedo a que te hagan una denuncia. Vamos, habla.

Bastante incómodo y sin saber por qué, el chico comenzó a hacerlo de forma forzada al inicio.

—Una noche después de uno de sus partidos, Lynn me llamó histérica por un problema que tuvo con su novio de turno. Yo fui y comenzó a reclamarme cosas y yo también lo hice con ella, cosas acerca de lo que estuvimos haciendo durante todo este tiempo negando lo que sentíamos. Una cosa llevó a la otra y pasé la noche con ella, entonces ambos…

—¡Oye! No tienes que darme los detalles. Además, que puedo imaginarme lo que hizo a ustedes dos regresar juntos, eso no es lo que quiero escuchar.

—Bueno… en realidad no hicimos nada de lo que te imaginas, eso vino después. ¿Qué es exactamente lo que quieres oír?

—Lo que de verdad quieres decir, lo que te estás guardando y no puedes desahogarte con nadie.

Lincoln miró sobre su hombro. No había muchas personas cerca del rincón donde se encontraban, por lo que nadie los escucharía o prestaría atención. Comprendió por qué su amiga había escogido ese lugar para hablar.

—Tengo mucho miedo, Ronnie Anne. Lynn y yo tendremos un hijo, ¿sabes lo que eso implica? Porque yo no lo sé. No dejo de pensar en que una parte de mí está feliz por ser papá, uno auténtico, que de verdad amo a Liena pero no es lo mismo siendo ella en realidad mi sobrina, mientras que con Lynn… un bebé… estoy feliz, pero tengo más miedo de que el niño pueda nacer con… no lo sé, algún defecto, o que aún si lo hace como un bebé perfectamente sano, igual seguirá siendo pues… ¡Nuestro hijo! ¡Seremos dos hermanos que tendrán un hijo juntos! y me aterra lo que podría pasar de saberse, tanto con nuestros padres y el resto de nuestras hermanas, como con el resto del mundo que nos tachará de enfermos convirtiéndonos en unos marginados sociales, si es que no terminamos Lynn y yo en prisión y nuestro bebé en servicios sociales en el caso que nuestros padres o las chicas no quieran cuidarlo, ¡o la ley no les deje hacerlo! o que algún día ese niño lo descubra y nos odie o se odie a sí mismo.

Se dio cuenta que en esta ocasión le resultó más fácil hablar. Ronnie Anne tenía razón. Necesitaba sacarse todo aquello, pero aunque se sintió un poco mejor, no por ello aminoraron sus preocupaciones. La latina lo escuchó apenas sin inmutarse. Lincoln temía que ella se sintiera asqueada como cuando niña descubrió su secreto, pero en la forma en que lo miraba no parecía haber repulsión, sino lástima.

—Bueno, ciertamente se meterían en problemas con las autoridades si alguien les hace una denuncia, aunque si nadie la hace tal vez podrían esquivar esa bala. No sé cómo reaccionaría tu familia al enterarse de todo si de verdad alguien no lo ha hecho todavía, o por lo menos sospechado. Aunque por como son, veo difícil creer que de suceder les den la espalda; eso sí, puedes estar seguro que muchas querrán darles una paliza, o en el mejor de los casos ya no volverán a verlos de la misma manera, pero eso no significa que dejarán de quererlos, aunque tengo mis dudas sobre si deseen abandonarlos o no. Sobre ese niño… ¿temes lo que sentirá por ustedes cuando se entere de la verdad? ¿Qué significa eso? ¿Quieres decir que pensaban en ocultárselo todo? Porque si es así, suena como una estupidez de su parte. Si en serio planean criarlo juntos, tienen que hacerlo contándole sobre lo suyo desde un inicio sin mentiras y sin guardarse nada, para que desde que tenga uso de razón acepte lo que es en lugar de provocarle un shock de enterarse sobre la verdad mucho tiempo después, algo que seguramente sucederá si hacen las cosas del modo incorrecto.

Lincoln meditó al respecto.

—Pero ¿cómo haríamos todo eso?

—No tengo la menor idea. Es cosa suya el averiguarlo sobre la marcha, pero sin mentiras si quieren que lo suyo llegue a buen puerto.

—¿Esa es tu recomendación como sicóloga?

—Esa es mi recomendación como tu amiga. Aunque si quieres que te dé consulta ya para cuando termine la carrera, te advierto que pienso cobrar caro.

Lincoln sonrió. Se talló los ojos con las manos y le dio un sorbo a su café.

—Debes de pensar lo peor de mí.

—No más de lo que desde hace mucho lo vengo haciendo.

—¿Y por qué sigues ayudándome?

Se encogió de hombros antes de responderle.

—El que seas un enfermo mental con tendencias incestuosas no significa que hayas dejado de ser mi amigo, o al menos quiero creer que todavía lo somos.

Lincoln conmovido tomó su mano. Ronnie Anne acarició la suya pensativa. En la mente de ambos se hacían la misma pregunta: ¿Algo entre los dos habría funcionado si las cosas hubiesen sucedido de forma distinta? Sospecharon que sí, pero también comprendieron que no tenía a estas alturas pensar en eso. Cada uno estaba labrando su propio camino en sus vidas, las cuales ya no tenían cabida juntos.

—Lincoln, dime la verdad. ¿Qué es lo que de verdad sientes por Lynn? ¿Te sientes confundido solamente por lo que tienes con ella? ¿Realmente la amas de verdad?

El joven reflexionó al respecto varios segundos antes de responderle.

—Toda mi vida he querido a Lynn más que a nadie de mis amigos o mi familia. Cuando en la pubertad ella y yo… ya sabes, creo que por primera vez en mi vida me di cuenta de lo que era de verdad ser plenamente feliz a pesar del miedo y la preocupación que estar juntos me provocaba. Durante los años que nos marcamos una distancia siempre me sentí a disgusto, incompleto. No fue sino hasta que regresamos y me enteré de lo del bebé, que experimenté una mezcla de mucho miedo, pero también a la vez de plenitud y felicidad por saber que estaré unido a ella más allá de lo que nunca imaginé.

Ronnie Anne dio otro sorbo a su café pensativa.

—No tienes remedio y tampoco cura, supongo que ella tampoco, aunque de haberla dudo que quisieran buscarla. ¿Cierto?

Lincoln sonrojado dio otro sorbo a su bebida. Su silencio fue todo lo que ella necesitó. De pronto el sonido de un mensaje entrante en su celular la distrajo. Ella lo revisó rápidamente sorprendiéndose por lo que le comunicaban.

—¿Todo bien? —Lincoln le preguntó al notar el cambio de su expresión.

—Supongo que la rutina Lori me envió un chisme que imagino alguien le pidió que no contase.

—¿De qué se trata?

—No voy a ser yo la que te arruine la película dándote spoilers. Creo que es momento que regreses a tu casa con Lynn para que sea ella quien te lo diga.

Ella tomó su mochila y se puso de pie. Buscó su bolso, pero Lincoln la frenó.

—Espera. Deja que yo invite esta.

—Olvídalo. Era broma cuando dije que pagarías tú. En estos momentos necesitas de todo el efectivo posible para algo muy diferente.

Lincoln suspiró. No pensaba discutirle eso. Tras pagar, la acompañó a la salida.

—¿Quieres que te deje hasta tu edificio?

—Descuida. Desde aquí puedo ocuparme yo sola. Mejor ya vete y si Lori te manda un mensaje, ignóralo hasta que hables con Lynn.

Él asintió. Ambos se quedaron sin saber qué decir.

—No tengo con qué pagarte por haberme escuchado, Ronnie Anne. Realmente necesitaba habla con alguien.

La chica ansiosa y con una idea que había tenido no desde que salieron de la Universidad, sino desde hace años atrás cuando tuvieron su última cita, misma que se vio arruinada por la intervención de Lynn, decidió actuar.

—Tengo algo en mente, mejor dejo actuar como una niña y aprovecharé ahora que ni Lynn o Paul están presentes para arruinarlo.

Lincoln no tuvo tiempo de preguntarle de qué se trataba o qué tenía que ver en ello su hermana o el novio de su amiga, cuando ella le dio un beso en los labios.

Al apartarse, de forma altanera ella se rio por la expresión de perplejidad que dejó en su amigo.

—Hasta luego, Lincoln. Te veré en terapia.

Pasarías varias minutos antes que Lincoln recobrara el hilo de sus pensamientos y se apurara a regresar a casa.


El viaje fue largo. Obediente a las indicaciones de Ronnie Anne, Lincoln ignoró los mensajes de sus hermanas a quienes Lori les había mandado la buena nueva, salvo por los privados de Lynn quien lo apuraba para regresar a casa.

Apenas estaba estacionado frente al jardín, cuando de la entrada salió corriendo Liena feliz a su encuentro.

—¡Papá! ¡Papá! ¡Papá!

En cuanto bajó, de un salto la niña se encaramó en su pecho en un fuerte abrazo.

—¡Hola mi niña! Ya te extrañaba.

—Y yo a ti el doble, papi. ¡Tienes que ver lo que Lily encontró en el estanque ayer! Ni tía Lana sabe qué tipo de insecto es. Ven, vamos.

—Espera, hija. Tengo primero que ir a ver cómo está tu tía Lynn.

Al bajarla en el suelo, su entusiasmo por reencontrarse con Lynn era tan grande que no notó la forma en que el rostro de su pequeña se ensombreció. Su voz perdió el timbre alegre adquiriendo uno cortante y seco.

—Sí, supongo que ya sabes que su bebé va a ser una niña.

Lincoln se congeló tras escucharla. Se dio la vuelta para observarla pasmado.

—¿Qué dijiste, Liena?

—El bebé, el de Lynn. Va a ser una niña —de pronto recobró su entusiasmo y por un instante fue como escuchar a su tía Lola—. Pero no creo que sea tan bonita como yo.

—¡Lincoln!

Al darse la vuelta ante el llamado, se encontró con su hermana embarazada. Estaba más radiante que nunca. Ansiosa se tocaba el vientre.

—¿Es cierto lo que Liena me dijo? ¡Va a ser una niña!

El ver a Lincoln tan feliz y sorprendido, hizo que Lynn olvidara la decepción por no haber sido ella la primera en decírselo. Su hermano fue a su encuentro estrechándola entre sus brazos y conteniendo las ganas de besarla a sabiendas que además de Liena, seguramente sus hermanas y quizás su madre no tardarían en salir a recibirlo.

A pesar que Lynn nunca se mostró segura si esperar a que fuese un niño o una niña, Lincoln había mencionado lo mucho que le gustaría tener una niña, algo que quizá fue influenciado por el hecho de haber crecido rodeado entre tantas mujeres.

La familia se conmovió por el modo en que Lincoln reaccionó a la noticia. Ya en ese momento además de Leni y Lisa, se encontraban sus padres, las gemelas y Lily festejando con ellos afuera.

—¡Tendremos otra sobrina, Linky!

Canturreaba Lola divertida.

—¡Sí! ¡Tendré una… sobrina!

El señor Loud observó a su hijo unos momentos intrigado antes de negar con un gesto y juntar sus palmas.

—Esto hay que celebrarlo. Prepararé algo muy especial para la ocasión.

Su esposa se debatió entre alcanzarlo y decirle algo a Lincoln y a Lynn, desistiendo al final acompañando a su esposo para ayudarle.

Liena se sintió ignorada creyendo ser la única que no se alegraba por la noticia, la cual no tomó de buena manera cuando se enteró. Hubiese preferido que se tratara de un niño y no porque desease tener un primito, sino porque no quería a ninguna niña nueva que le quitara la atención y el cariño de su papá. Ignoraba que, a kilómetros de ahí, su tía Lucy leía el mensaje de Lori comunicándole la noticia con nulo entusiasmo también.


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¡Feliz Año Nuevo! Espero se encuentren o hayan pasado un buen rato de convivencia con sus seres queridos, así que en este año puedan llevar a buen puerto sus proyectos. Les deseo en especial mucha salud. Esperemos que esta situación que ya cumplió el año pueda pronto contenerse. Crucemos los dedos.

Y de esta manera empiezo el año con mi compromiso de ser más regular con mis publicaciones, avisando una vez más que este fic está en su recta final, pero con la novedad que me concentraré en terminarlo de aquí a más tardar el próximo mes.

No creo volver a escribir capítulos largos, pero lo compensaré con actualizaciones más frecuentes sin perder el contenido que originalmente he planeado.

Sin más que decir, paso por última vez a saludar y contestar los comentarios por este medio, pues a partir de ahora haciendo una excepción de los anónimos, me he decidido a responder los comentarios que me manden por medio de mensajes privados para no saturar las actualizaciones con las respuestas. Vamos allá.

DESTACADO117 gracias. Te entiendo, quizás como yo eres masoquista por los dramas que tanto me encantan, aunque por los mismos muchas veces termine a moco tendido, o buscando golpear algo. Je. Saludos.

Guest (1) gracias. Una vez terminado este episodio, me concentraré en el resto de mis fics antes de comenzar con el tercero, el cual es muy seguro que llegará en algún momento. Muchas gracias por seguir hasta ahora la historia. Saludos.

Kennedy G. Byrns gracias. Es verdad que Liena mantendrá cierto grado de estrés por el próximo bebé, mientras tanto Lynn continuará atravesando dificultades por mantenerse quieta. Lincoln ya tuvo su momento finalmente de desahogo merecido gracias a Ronnie Anne. Ya veremos lo que Lucy se tenga entre manos y ver si esa bomba es capaz de arrojarla a tiempo antes que le explote en la cara. Espero seguir viéndote por aquí. Saludos.

StarcoFantasma gracias. Quise que lo sucedido entre Lincoln y Lynn fuese de forma casual, darle un aire más natural al suceso. Lucy quizás no es mala del todo, pero sí maliciosa y un tanto egoísta, pero en efecto se ha apropiado del papel de antagonista sin buscarlo. Saludos.

Guest (2) gracias. De momento me enfocaré en esta historia, aunque tras concluirla mi objetivo será continuar la de "El plan de Lina". Te agradezco la paciencia. Saludos.

Grey gracias. Cierto, que esto se mantiene en la calma antes de la tormenta. Vaya show que Benny tuvo que presenciar. Lo de Lucy ya veremos más adelante su resolución. Saludos.

Sonikdc gracias. Espero te encuentres mejor y tu sueño se haya regularizado. Ciertamente en los detalles está el diablo y Lincoln con Lynn están descuidando muchos detalles que podrían condenarlos si no prestan mayor atención a los mismos. Igualmente espero seguir leyéndote pronto. Saludos.

PenguinArrow gracias. Quizás pronto consiga ser tan regular como escritor como lo soy de lector, je. También gracias por la recomendación, me gustó la canción. Lori tiene serias dudas al respecto, pero por el momento no da nada por hecho. Espero te agrade lo que vendrá muy pronto. Saludos.

FelCas gracias. Ya me contarás qué te pareció el rumbo que tomé con Lisa dentro de la historia, hasta podría decirse que el precio que puso por su ayuda fue razonable. Agradezco mucho tus palabras, espero seguir tomando tu atención en la historia. Saludos.

Sgtrinidad gracias. Espero te esté yendo bien con tus estudios a pesar de esta situación que andamos atravesando. Leni siempre fue bastante receptiva, tanto que ni se tomó la molestia de prestar atención a la excusa que dieron sus hermanos para justificar el embarazo, algo que su hija heredó, aunque teniendo la reacción opuesta. Ya veremos las acciones de Lucy al respecto más adelante. Saludos.

EltioRob95 gracias. Vaya que Rob es cruel (e igual por eso me cae bien). En realidad, la coartada fue idea de Lincoln, siendo Lynn la que tuvo que estudiarla para aparentemente evitar fallos en la misma, pues Lori aunque no es que crea que sea mentira como Lucy, guarda sus sospechas. Saludos.

Sam the Stormbringer gracias. Felicidades por tu sobrino. Espero puedas reponer tu colección de monedas de algún modo. Sobre la universidad a la que Lynn asistió, en mi mente y por la cercanía se trató de East Lasing al igual que Lincoln. Ciertamente algunas situaciones no tardarán en suceder y por ello habrá que estar atentos con Lucy y Liena en particular. Es bueno leerte de nuevo, colega. Saludos.

DemiAndres gracias. Reconozco que la mentira de Lincoln no fue tan buena o efectiva como creyeron que sería, ya se verá más adelante al respecto sobre esto. Lamento la impresión que Lucy te ha dejado, pero a estas alturas creo que ya no es noticia el saber que se trata de la discreta antagonista de la historia, a quien todavía le falta un tramo más en la trama a lo que muchos se imaginan. Es verdad que no hay que perder de vista a Liena tampoco. Saludos.