Capítulo 17
Zona Segura
Los rayos del sol comenzaban a molestarle los ojos impidiéndole dormir por más tiempo. En algún lugar de la habitación, su teléfono se encontraba sonando. Sin embargo en aquel estado de letargo e inconsciencia en el que ella que se encontraba, no era plenamente consiente de lo que aquello implicaba. Eso sin contar que el objeto se encontraba lo suficientemente lejos como para que el sonido le llegara amortiguado, y de que antes de que pudiera ser completamente consciente de que alguien deseaba hablar con ella, el teléfono había dejado de sonar.
Al parecer su deseo porque el infernal objeto la dejara dormir en paz había sido escuchado y cumplido. Complacida y más decidida que nunca a continuar durmiendo, ella trato de proteger sus ojos de esos molestos rayos de sol. Sin embargo no había podido hacerlo, debido a que su mano parecía estar atrapada. Extrañada por ese hecho, finalmente abrió los ojos. Y por un momento, el despertar en una cama que no era la suya y con otra persona, la desconcertó. Sin embargo aquello únicamente duro el tiempo que le tomo a su cerebro reiniciarse y recordar el porque se encontraba ahí.
Una sensación de dejavu llego a ella, había despertado nuevamente en la misma cama, en la que lo hubiera hecho algún tiempo atrás. Pero con la notable diferencia de que en esa ocasión, ella si recordaba como había terminado ahí en primer lugar. Miro al hombre que dormía a su lado, se veía bastante tranquilo, sus manos aún permanecían unidas, al igual que la noche anterior. Y deseaba tanto poder quedarse ahí, donde tenia tanta paz y nada parecía estar mal. Pero sabia que eso era imposible y debía encarar la realidad. Miro por ultima vez al hombre que dormía a su lado y con resignación, separo su mano de la de él, tratando de no hacer movimientos bruscos que pudieran perturbar su sueño, y finalmente se levanto de la cama.
Al igual que la vez anterior, ella tomo la sabana para cubrirse. Y después comenzó a pasar la vista por la habitación para buscar su ropa. Fue entonces cuando recordó que la mayor parte de su ropa se había quedado en la sala la noche anterior. Pero afortunadamente, ella pudo hallar a un lado de la cama, la camisa de Ji Hoo y decidió ponérsela en tanto encontraba el resto de su ropa en la sala. Mientras se daba a la tarea de abotonar la camisa, miro nuevamente la fotografía que se encontraba en el buro a un costado de la cama.
Entonces se acerco a la mesita y tomo el portarretratos. Era una linda fotografía y realmente se preguntaba acerca de la historia detrás de ella. Sin embargo no podía exigir que él revelara mas de lo que ella estaba dispuesta hacer. Y por ahora, viviría en el presente, sin revolver su pasado. Si quería una relación, al menos no podría seguir viviendo mirando hacia atrás.
Se encontraba tan absorta en sus pensamientos que no noto cuando él comenzó a despertar. Esa era la primera vez en mucho tiempo que Yoon Ji Hoo había dormido tan bien y despertaba igual de tranquilo. Abrió lentamente los ojos, con la idea de que cuando lo hiciera podría verla a su lado. Pero al igual que la ultima vez, ella no se encontraba ahí. Aquello logro despertarlo completamente, levantándose levemente de la cama para buscarla por la habitación. La encontró, parada frente al buro. Sosteniendo aquella fotografía de su abuelo y él, que Jan Di tomara tanto tiempo atrás. Ella observaba detenidamente la imagen y parecía estar perdida en sus pensamientos.
Finalmente él se sentó en la cama y la observo detenidamente, el sol brillaba a su costado, dejando un hermoso brillo a su cabello y piel. Parecía tan etérea en ese momento, que él temió que únicamente se tratara de un sueño, y despertara para darse cuenta que ella había vuelto a huir. Su mirada era nostálgica, así que el asumió que no se trataba de un sueño, porque de ser así, ella no sentiría tristeza.
—¿Alguna vez me hablaras de ello? — mentiría si dijera que realmente no quería saber la razón por la que ella se había encerrado tanto en sí misma. Melanie sonrió con melancolía y lentamente regreso la fotografía a su lugar.
—Solo si tu me cuentas primero — dijo ella con una leve sonrisa de lado y devolviéndole la mirada. Sabia que él no querría contarle nada acerca de su antiguo amor, así que ella tampoco tendría que hacerlo. Ambos se miraron en silencio y después ella suspiro, eran bastante testarudos acerca de su pasado. Entonces le dio la espalda a él y comenzó a caminar hacia la puerta de la habitación. Ji Hoo suspiro cerrando los ojos. Tal vez lo mejor era no pensar en ello por el momento.
Así que finalmente decidió levantarse, encontró los pantalones de su pijama junto a la cama, lo cual le permitió vestirse aunque fuera parcialmente. Y salió de la habitación siguiéndola. El ruido en la cocina le dio una pista acerca del paradero de su invitada. Camino hacia aquel lugar y encontró a Melanie revisando el interior del refrigerador. Sonrió ante lo irreal que la escena parecía. El día de ayer, cuando había tomado la decisión de llamarla nunca imagino que terminarían de aquella manera. Y ahora ellos aparentaban más ser una pareja que llevaba tiempo viviendo juntos. Si, irreal, era un calificativo muy preciso para describir la escena.
—Para ser medico tu nevera no parece tener mucha comida saludable— comento Melanie mientras tomaba un cartón de leche y cerraba la puerta del refrigerador.
—Normalmente no paso mucho tiempo aquí. Alguien viene a cocinar por la mañanas y a surtir la despensa una vez al mes. — comento él mientras tomaba asiento en el desayunador de la cocina. Ella tomo dos tazones, de una repisa, que se encontraba a la vista; y ocupo su lugar en la silla que quedaba disponible. Coloco los tazones en la mesa y él tomo el cereal a un lado del desayunador para servirlo en los tazones que ella había colocado en la mesa. Comenzaron a comer en silencio. Permanecieron de esa manera durante un buen tiempo. Ninguno de los dos parecía tener nada bueno para decir. Y no fue hasta que casi habían acabado de comer que él decidió decir en voz alta la pregunta que había estado haciéndose desde la noche anterior.
— Así que… ¿Que sucedió anoche? — Engañaría si dijera que no se encontraba curioso acerca del motivo que había llevado a Melanie hasta su casa la noche anterior. Ella, quien hasta el momento se encontraba perdida en sus propios pensamientos, centro su atención nuevamente en él. Y lo observo con detenimiento, considerando la opción de decirle la verdad u aplicar alguna evasiva que la salvara de revelar algo. Sin embargo, se sorprendió a sí misma deseando dejar de huir, aquello parecía no funcionar con él. Entre mas luchaba por alejarse y ocultar sus verdaderas emociones, aquel chico parecía ver mas a través de ella. Con resignación ella suspiro mientras regresaba su mirada al tazón.
— Anoche tuve una discusión con mi hermano. Él se entero de aquella noche, así que tuve que contarle toda la historia. Al parecer su sentido del humor se amargado con los años, pues no pareció encontrar el lado cómico del asunto. Creo que esta vez realmente fui muy lejos de su limite. No parecía tan enojado, mas bien decepcionado… Eso fue lo que mas me dolió. Lo último que deseo es que le salga lastimado por mis acciones. — después de decir aquello una parte de la carga que había llevado se había ido. Pero la otra parte, aquella que se había empeñado tanto en enterrar, tenia miedo. Miedo de levantar la mirada después de haber revelado tanto de si misma. Después de todo, no sabría con que se encontraría. Y aun así, fuera lo que fuera, era mejor enfrentarlo de una vez. Con esa convicción levanto la mirada hacia él. Tal vez se encontraba preparada para el rechazo, decepción o indiferencia. Sin embargo no lo estaba para lo que encontró en sus ojos aquella mañana. La compresión y aceptación era algo que no había visto en una mirada dirigida hacia ella desde hacia muchos años atrás. Y quizá fue aquello lo que la llevo a querer saber más sobre él. — Entonces, ¿cuál es tu historia? — pregunto mientras desviaba la mirada, para huir de aquella tan intensa. Regresar al consumo del cereal que aun quedaba en el tazón parecía un buen pretexto. Y para él, verla desviar la mirada, le dijo que había comprendido lo que sentía en ese momento. Después de todo él también sabia lo que era ocultar sentimientos en pro del bien de las personas a su alrededor.
— Hoy es el aniversario de la muerte mis padres. — dijo finalmente, si ella había dado aquel paso al sincerarse aunque fuera un poco. Él también correspondería. Cuando sus miradas se encontraron nuevamente, durante un momento aquello fue suficiente, las palabras sobraban. Terminaron su desayuno en silencio.
No fue hasta aproximadamente una hora después que ambos salieron de la casa listos para cumplir con la rutina obligatoria del día. Melanie tenia que regresar al hospital y Ji Hoo debía asistir a la ceremonia en honor a sus padres que la corporación Su An realizaba cada año para conmemorar su vida y obra.
Melanie no tenia más ropa que la que había llevado el día anterior, no fue hasta que salió de la ducha esa mañana que ella cayo en cuenta de aquel detalle. Sin embargo era evidente que no tenia otra opción, por lo que tuvo que utilizar el mismo vestido de la noche anterior. Mas allá de ello, el arreglarse en un lugar ajeno no había sido tan incomodo como ella se habría imaginado.
Al salir alrededor de las ocho de la mañana aquel día, la escena era de lo más irreal. Ambos caminaron por el pasillo hasta la puerta, y en poco tiempo ella se encontraba frente a su automóvil. Él, quien había caminado con ella hasta aquel lugar, la observo desactivar la alarma y abrir la puerta en completo silencio.
Nunca antes había vivido alguna situación similar por lo que ella no sabia que decir. Tal vez un hasta luego podría funcionar pensó, mientras colocaba su bolsa en el asiento del copiloto y se enderezaba para voltear su vista hacia él. Al menos le desearía un buen día. Pero al voltear y mirarlo de frente nuevamente, supo que el hasta luego que tengas un buen día; era bastante impersonal y vacío para lo que ellos habían comenzado a compartir. Incluso él estaba consiente de ello, así como lo estaba de que ella no sabia como actuar. Sonrió mientras la observaba, nunca había sido bueno con las palabras y menos aun con las acciones. Pero en ese momento, decidió que lo mejor era actuar. Así que simplemente la atrajo hacia él y la beso, sorprendiéndola.
— Nos veremos pronto — dijo después de soltarla, para caminar hacia su propio auto. Ella simplemente lo observo caminar y reacciono unos minutos después, sonriendo mientras lo observaba. Negando con la cabeza entro a su auto, si, estaba loca. Pero al menos disfrutaría de aquello mientras durara, al final había encontrado su zona segura, aunque fuera solo temporal. Y fue con esa idea que ella condujo hacia el hospital.
Song Woo Bin se presumía de ser una de las pocas personas capaz de encontrar casi cualquier objeto o persona en el mundo. No había habido ninguna sola persona que pudiera esconder tan bien sus huellas, como para que él no pudiera localizar o encontrar alguna pista. Sin embargo, por primera vez, se encontró ante el primer gran misterio de su vida. Aquella persona que le hubiera prometido a su amigo encontrar, parecía haberse evaporado de la faz de la tierra.
La ultima de sus pistas lo había llevado a un hospital en la isla de Jeju, para después desaparecer. Era poco probable que hubiera salido del país. Pero sin mas pistas, no le quedaba mas opción que checar uno a uno y ficha por ficha, de los empleados de cada hospital del país. Lo cual reducía su lista a prácticamente unos cientos de hospitales. Conseguir las fichas había sido lo de menos. Sin embargo sentarse a revisar una a una las fichas se le estaba convirtiendo en un fastidio.
Se encontraba exhausto y hastiado, había perdido la cuenta de cuantas fichas había leído ya, y únicamente llevaba dos hospitales. Así que aun le faltaban unos cientos más por revisar. La frase encontrar una aguja en un pajar, nunca tuvo más sentido para él. Exasperado dejo la ficha que se encontraba revisando en ese momento sobre la mesa. Y se froto los ojos con cansancio, mientras se recostaba en la silla de su escritorio, llevaba horas con eso y ni siquiera había logrado encontrar una sola pista.
Bien podría haber delegado esa tarea a algún empleado. Pero Ichi le había pedido expresamente discreción. Nadie debe enterarse de esto por favor, esas habían sido las palabras exactas. Razón por la cual había decidido ser él mismo quien revisara las fichas. Sobraba decir que a esas alturas se encontraba harto de todo aquello.
Tal vez necesitaba un receso se dijo a si mismo, después de todo no quedaba mucho tiempo para que el tuviera que asistir al evento conmemorativo a los padres de Ji Hoo. Así que encontró tiempo suficiente para pensar en lo mucho que su vida había cambiado últimamente, mientras hacia a un lado todos los papeles que se encontraba revisando.
Su vida amorosa había entrado en la etapa mas estable en mucho tiempo. Para él cuya vida no había sido mas que un desfile interminable de relaciones temporales o aventuras de una noche; aquello significaba un gran cambio, o progreso. Ya que aquello dependía totalmente de la perspectiva en que la situación era observada.
Han Jae Kyung era la persona mas alocada y extraña que él hubiera conocido en toda su vida. Pero no por ello dejaba de ser la persona mas maravillosa, y su salvadora. Ya que de no haber llegado a su vida en el momento en que lo había hecho; probablemente él nunca se habría dado cuenta de lo vacía que era su vida antes de ella. Le había salvado de tantas cosas, así como de si mismo, y su vida por demás monótona.
Desde que estaba con Jae Kyun, cada día implicaba un nuevo reto. Ya que nunca sabia con que cosas la excéntrica heredera le iba a salir. Y así como podría ser un extraño juego, donde al final siempre terminaba convenientemente ganando, y no era que el no se diera cuenta de los métodos empleados para tales propósitos, hasta las extrañas películas o viajes de la nada con que le salía. Y que mejor ejemplo que aquel viaje relámpago que planeara para celebrar su ultimo cumpleaños. Aburrirse no era algo que le fuera a preocupar hoy en día.
Ella se había metido rápidamente en su vida cotidiana, adueñándose de su solitaria vida. Se había metido tan profundamente a su corazón, que ahora imaginarse una vida sin ella ahora le era imposible.
Si, su vida había entrado a la etapa mas tranquila que hubiera vivido en muchos años. Incluso para el F4, el cambio era notable. Y en lo que a él concernía ella era lo mejor que le había pasado en la vida. Así como Jan Di era lo mejor que le pudieran haber sucedido a Jun Pyo, Jae Kyung era aquello en su vida que le mantenía con lo pies bien puestos sobra la tierra.
Era increíble lo que el amor podía hacer con las personas. Cuanto una persona podía llegar a cambiar al enamorarse. Todos y cada uno de los miembros del F4 había pasado por ello a su tiempo. Jun Pyo, Ji Hoo, Yi Yung e incluso ahora él. El amor los había llevado a madurar cada uno a su tiempo.
Para Yi Yung y Ji Hoo el amor los había golpeado y parecía algo difícil de alcanzar. Uno por negarse a admitir estar enamorado y el otro por haberlo hecho de alguien que le había dado su corazón a otra persona.
Ji Hoo sin embargo parecía el mas lamentable de los dos. Mientras que Yi Yung únicamente tenia que pasar a través de su auto negación y temores para alcanzar el amor. Ji Hoo simplemente no podría estar con la persona de la que se había enamorado. Sin importar cuanto el podría llegar a luchar por ello. Aunque no perdía las esperanzas que su amigo pudiera llegar a ser feliz algún día y enamorarse de alguien que lo mereciera.
Tal vez era porque, por increíble que pareciera, el había alcanzado la felicidad que la vida había destinado para él. Aunque se hubiera negado a aceptarlo en un principio, tal como Yi Yung se encontraba haciendo. Después de pasar por todo, él mismo se había armado de valor para aferrarse a aquello que la mayoría de las personas pasan su vida buscando, pero que muy pocas personas tienen la fortuna de alcanzar. Él deseaba que sus amigos también encontraran sus propios caminos hacia el amor y la felicidad.
Y mientras ese día llegaba continuaría apoyándolos.
¿Cuánto por tus pensamientos? — aquella voz conocida consiguió traerlo de vuelta a la realidad. Y sonrió para la persona que pareciera haber invocado con sus pensamientos. Han Jae Kyung se encontraba apoyada en su escritorio mirándolo detenidamente. —¿Muy ocupado? — pregunto ella casi con inocencia, mientras ladeaba la cabeza. Y él supo que nada bueno para sus planes de un día tranquilo, vendrían de aquello.
No realmente — contesto casi con precaución, mientras le sonreía algo inseguro y ella le regresaba la sonrisa con diversión y algo que el no pudo identificar. Y no estuvo seguro de pronunciar las siguientes palabras. — ¿Por qué?... ¿Tenias algo en mente? —la sonrisa que ella le devolvió le dijo que definitivamente nada bueno le esperaba. Y por extraño que pareciera no podía esperar para averiguar la nueva y alocada idea su prometida.
Si, podía ser que nunca tuviera días tranquilos o aburridos. Y tal vez no le quedara mucho tiempo libre, después de tratar de descifrar el complicado rompecabezas que era esta chica. Pero no cambiara absolutamente nada, porque contra todo pronostico él había encontrado en ella, aquello que tanto le había hecho falta, sin que siquiera supiera que no lo tenia. Aquello era estar en una zona segura.
Sou Ichi no era una persona tan cercana a los miembros del F4. Si bien tenían amistades en común y habían compartido tiempo juntos en Japón. También era cierto que nunca habían sido muy cercanos, como lo eran entre si los miembros de F4, quienes habían crecido juntos y eran prácticamente hermanos.
Eso sin tomar en cuenta el misterio y hermetismo que siempre parecía rodear a este chico, que hacia el conocerlo una tarea difícil. Sin embargo, a pesar de todo esto, también era una verdad que compartían un vinculo de algo cercano, a lo que podría ser llamado amistad.
Ellos eran leales a Ichi y él les correspondía. Era una persona honesta y confiable. Y el tiempo había llegado a fortalecer sus lazos. Aunque él nunca revelara mucha información acerca de su familia. Algunas personas hablaban de su relación familiar con la K.S. Coorporation, asegurando que era nieto del fundador de esta gran corporación; la veracidad de esas especulaciones nunca había sido comprobada.
Así que no era de extrañar que el hombre muchas veces los intrigara con sus acciones, en ocasiones poco ortodoxas e inesperadas. Como la de aquella mañana. Cuando después de años de declinar su invitación a este evento conmemorativo de los que fueran los padres de Yoon Ji Hoo, en esta ocasión se había aparecido y con dos personas que ninguno de ellos había visto antes.
Una pareja muy peculiar, y que les resultaban familiares de alguna forma. Aunque ninguno pudiera asegurar donde era que ellos los habían visto antes. Los cuchicheos no se hicieron esperar en el gran salón en donde todos se habían reunido para este gran evento.
Los miembros del F4 ya se encontraban congregados en su totalidad. Incluso Jan Di, Jae Kyun y Ga Eul habían echo un espacio en sus deberes para acompañar a Ji Hoo en tan importante evento, que se estaba realizando ya avanzada la mañana. Y al que cabía resaltar este último había llegado tarde, convirtiéndose en el centro de la atención y habladurías. Claro, únicamente el tiempo que le había tomado a Suo Ichi hacer acto de presencia y con dos desconocidos. Incluso ellos habían olvidado momentáneamente su interrogatorio a Ji Hoo por el motivo de su inusual impuntualidad.
¿Seria acaso esa chica su novia y él un amigo de Japón? Esa parecía ser la teoría mas popular entre los presentes, mientras los tres chicos caminaban hacia ellos. Lo cierto era que Ichi era bien conocido por ser un casanova a la par de Yi Yung y Woo Bin. Así que el ver a una chica tan hermosa como esa acompañándolo era un excelente material para las lenguas presentes.
Y ella era hermosa había que reconocerlo. Su cabello castaño lucia en un moderno corte no tan largo, que le permitía llevarlo suelto. Esbelta, alta y con la tez bastante clara, la hacia ver como una actriz. En especial con sus ojos de aquel negro tan penetrante. Definitivamente era del tipo de mujer atraía a Sou Ichi. El chico parecía tener la misma edad de ellos. La misma altura y complexión atlética de Ichi. Pero mientras que Ichi tenia la tez clara, cabello negro hasta los hombros, un rostro alargado, ojos negros, nariz perfilada y unas pestañas que lo hacían parecer una estrella de Hollywood. El poseía un tono de piel mas morena, cabello castaño corto y ojos cafés que lo hacían parecer mas un chico adinerado que heredaría alguna negocio familiar. Sin duda el tipo de chico con el que alguna mujer desearía casar a su hija.
Sin embargo algo en la manera de actuar, o tal vez fuera mas de mirar de aquellas dos personas, evitaba que alguien se decidiera a acercárseles y no se diga dirigirles la palabra. Y si definitivamente esa reunión seria interesante, o al menos eso se podía presagiar.
Era poco mas de las nueve de la mañana cuando Melanie llego a su turno al hospital. Y había pasado gran parte de la mañana realizando trabajo administrativo. Así que no fue hasta la hora del almuerzo que finalmente pudo reunirse con Yuki.
Después de haber pasado poco mas de seis horas entre fichas clínicas y bases de datos. Un regalo por parte de la jefa de residentes, por considerarla un poco distraída durante las rondas de esa mañana. Aquello le había valido su boleto para pasar la mañana resolviendo papelería, hecho que en un principio le había parecido lo peor que podría hacer un día como aquel, pero también era verdad que el tiempo le había servido para aclarar sus ideas.
Sentada ahí en aquel escritorio enterrada entre una montaña de papeles y con la vista mas cansada de lo que la hubiera sentido en el pasado. Decidió tomarse un descanso. Reclinándose sobre su silla, y mientras se tallaba levemente los ojos, encontró el momento perfecto para ordenar sus pensamientos para tomar decisiones. Así que estar sola y siendo ignorada era beneficioso en aquel momento.
El problema con su hermano no podía continuar. Eso era de cierta manera su prioridad. La discusión le había dolido pero también le había servido para reflexionar sobre lo que había estado haciendo con su vida y que era lo que tenia que hacer a partir de ahora.
La vida parecía estar dándole una oportunidad para encontrar algo parecido a la paz y lo agradecía. En especial cuando su lista de errores era un poco extensa. Sin embargo a pesar de no considerarlo de esa manera en un principio, en ese momento no se arrepentía de haberse subido al auto de Yoon Ji Hoo aquella noche. Si bien era cierto que no podía decirse que fueran a darle el titulo de noviazgo a la relación, al menos no por ahora, lo cierto era que al menos ahora si existiría una relación. Y seria algo un poco mas formal. Lo cual implicaba que ella tendría que armarse de valor para decirle a su hermano y a Yuki. No obstante aquello era mucho mas fácil decirlo que llevarlo a cabo.
Podía postergarlo lo mas posible, sin embargo entre mas decidiera alargar ese momento, mas problemas se buscaría. Omitir y mentir no le había traído nada bueno. La noche anterior era un claro ejemplo de ello. Así que primero se lo diría a Yuki. Ella seria las mas calmada respecto a ello, o al menos esperaba que fuera así.
Una hora mas tarde ella comenzaría a preguntarse que era lo que realmente pensaba su amiga. Porque si bien no se había opuesto a que ella saliera oficialmente con alguien. Tampoco había dicho mucho acerca de lo que pensaba. Y es que decir únicamente Buena suerte. No era precisamente una opinión al respecto, ni mucho menos daba una idea clara sobre lo que le cruzaba en la cabeza, después de que ella le dijera que se encontraba saliendo con el miembro del F4 con el que se había acostado.
—¿Eso es todo lo que piensas decir? —Melanie dijo ella finalmente. Y observo a Yuki por encima de la saludable y poco apetecible bandeja de almuerzo que el hospital proporcionaba a sus pacientes.
—No. Esta comida difícilmente es comestible. En verdad creo que se toman muy enserio lo de bajo en calorías como un sinónimo de falto de sabor. ¿Crees que los Hámsteres echen de menos su almuerzo?— comento Yuki mientras alejaba la bandeja de comida. Y entonces Melanie se quedo sin palabras que decir. Si bien era cierto que no esperaba una felicitación o fiesta, tampoco estaba preparada para ese repentino cambio de tema.
—No se si los hámsteres echen de menos el almuerzo. Pero creo que eso seria todo por hoy— dijo Melanie, mientras ella también alejaba su bandeja de comida. Si bien era cierto que no había obtenido una respuesta. También era verdad que no parecía estarse oponiendo, así que ella decidió que lo mejor era dar por concluido el tema. Después de eso platicaron, brevemente sobre temas mas triviales, como todo aquello que Yuki había podido escuchar de las enfermeras mientras permanecía en cama. Después de una hora ella estaba lista para volver a sus fichas y Yuki parecía estar considerando una siesta, ya que en ese momento se encontraba con lo ojos cerrados. Así que Melanie tomo la bata que se había quitado al entrar a la habitación y camino hacia la puerta.
— Solo asegúrate de no esperar mas de lo que este dispuesta a dar. Y si avísale que si te lastima no encontraran su cadáver — Fue lo ultimo que ella escucho mientras salía de la habitación. Estuvo tentada por un momento a voltear, pero supo que ella seguiría dormida cuando lo hiciera, por lo que simplemente siguió su camino de vuelta a sus fichas. Después de todo al menos en ese momento estaba en su Zona Segura, y al menos por el momento eso era suficiente.
Decir que el F4 se encontraba sorprendido era poco cuando Yoon Ji Hoo comento casualmente, en el almuerzo, que ahora tenia una relación. O al menos que se encontraba intentando estar en una. Joon Pyo incluso había estado apunto de ahogarse con el agua que se encontraba bebiendo en ese momento.
— ¿Dormiste con ella y ahora esta embarazada? — Fue la pregunta que Woo Bin. Después de procesarlo y no encontrar ninguna otra razón valida para que Ji Hoo estuviera en una relación con una persona. Él simplemente sonrió levemente mientras evaluaba que tanto podía decir sin que eso se convirtiera en un interrogatorio.
— Si y no —Eso fue todo lo que estaba dispuesto a revelar por el momento, al final, los detalles de su relación solo les correspondía a Melanie y él. Y de igual manera ellos lo interrogarían y obtendría un poco mas de información de ello. Así que si el F4 creía que ya nada les podía sorprender mas, aquella respuesta fue literalmente la cereza del pastel.
— ¿Quien es ella? ¿Dónde la conociste? ¿Cuándo fue que dormiste con ella y comenzó todo esto? No puedes soltar algo así y no dar mas información que esa — expreso Joon Pyo, quien finalmente había recuperado la capacidad para hablar. Y el silencio reino por varios minutos. Hasta que Ji Hoo finalmente decidió que era hora de volver al trabajo, por lo que era el momento perfecto para dar solo la información necesaria y huir antes de mas preguntas.
— Melanie Tsukino , donde la conocí es lo de menos y podríamos decir que fue anoche. — Dijo él mientras se ponía de pie — Y contrario a lo que pudieran pensar no es por obligación , a decir verdad yo fui quien quiso esto en primer lugar. Así que no se preocupen, se perfectamente en lo que me estoy metiendo — Dicho esto salió del comedor en completo silencio, que reino por mucho tiempo después de que se hubiera marchado. Y no era que el no quisiera compartir nada con ellos. Después de todo eran su familia, pero también era consciente de que por el momento quería esa pequeña parte que fuera solo para él. Era su Zona Segura y por el momento disfrutaría de ello el tiempo que pudiera durar
