Abrió los ojos, mirando a su alrededor, completamente confundido y extrañado por lo que veía y también, en dónde se encontraba.
Pues a sus ojos, no había nada más que sólo él. Parado sobre el agua, dónde extrañamente, no parecía hundirse y se sentía firme como la tierra.
Dirigió su mirada al cielo mientras ponía una mano para tapar el sol y no quedar cegado por este.
— ¿...Dónde estoy?
¿Qué estaba sucediendo? ¿Por qué estaba él ahí?
— ¡Darling! — escuchó la voz de Zero Two a la distancia, lo cual lo confundió y puso en alerta.
Volteando a verla solamente cuando sintió como ella lo abrazaba por el cuello, haciéndolo temblar.
¿Qué estaba pasando?
— ¿Zero Two...? ¿Qué estás haciendo aquí? — preguntó, frunciendo el ceño en señal de confusión, rompiendo el abrazo y poniendo distancia al poner sus manos sobre sus hombros.
Zero Two lo miraba, extrañada y algo sorprendida por su gesto. Pero sobre todo, por sus preguntas —. Darling, ¿Por qué dices eso?
—...Yo no debería estar aquí.
— Tu lugar siempre ha sido a mi lado, Darling — respondió, frunciendo el ceño. Hiro negó con la cabeza, suavemente.
— No... Yo actualmente estoy con la Princesa Klaxosaurio, con Ichi.
— Darling, ella te separó de mí lado. De tus amigos — lo sostuvo de los hombros, con fuerza, provocándole ligero dolor. La expresión de Zero Two comenzaba a tornarse sombría —. Ella te secuestró, Darling.
— ¡Te equivocas! Fue ella quien me salvó luego de casi morir — se deshizo de su agarre, sonriéndoles molesto por sus acusaciones —. Ella está cuidando de mí... Ella está impidiendo que VIRM...
— ¡Te está mintiendo! ¿Acaso no ves que estás siendo influenciado por sus mentiras?
— Ella no me está mintiendo, yo confío en ella.
— Oh Darling, ingenuo y estúpido, Darling — se lamentó la híbrida, con una sonrisa sarcástica. Provocándole un escalofrío al pelinegro, evocándole a la vieja Zero Two.
La que era antes, de saber que él, era su Darling.
— Zero Two...
— ¿Podría ser qué te has enamorado de ella? ¿Es eso tal vez? — su mirada era tan parecida a la de aquella vez en donde ella, hirió a sus amigos... Nuevamente, se estaba convirtiendo en un monstruo.
...No, ella ya lo era desde antes.
Bajó la mirada, apretando ambas manos a sus costados —. Lo siento, Zero Two... Pero — alzó su mirada, sonriendo entristecido pero, decidido —, creo que ya no podré cumplir nuestras promesas... Y... Ya no puedo ser tu Darling.
La mirada de ella se estremeció —. ¿Q-Qué?
Y aunque una parte de él se sentía culpable, y quería consolarla. No iba a ceder, ya no —. Ya no pudo ser tuyo, Zero Two.
Ya no soy tu Darling.
— Me di cuenta de que, a quién realmente le pertenezco es a mí mismo. Y que lo que me hiciste antes de recordar que éramos aquellos niños que juraron amor... Realmente, no puede ser fácilmente olvidado — puso una mano en su pecho, dónde siempre perduraría aquella cicatriz y le sonrió gentilmente —. Pero yo te perdono, Zero Two... Pero, ya no es contigo con quién deseo estar.
Zero Two extendió su mano hacia él, temblorosa —. D-Darling...
— Gracias por todo, Zero Two... Y perdón también.
Y ella, se desvaneció en el viento que arribó, convirtiéndose en pétalos rosados. Cuál cerezo.
— Hiro.
Abrió lentamente los ojos, notando la tenue luz azulada y el techo negruzco, dándose cuenta de que en realidad, todo lo que pasó con Zero Two había sido un sueño.
El cual de cierta forma, lo tranquilizó, haciéndolo suspirar.
Aunque eso duró poco, puesto que un par de ojos azules, entraron en su campo de visión, sorprendiéndolo.
— Hiro, ¿Estás bien? — cuestionó la klaxo-sapiens, mirándolo a los ojos.
Él sonrió, ligeramente apenado —. Sí... Sólo tuve un sueño un poco extraño.
— ¿Un sueño?
— Sí... Soñé que hablaba con Zero Two — Ichi permaneció en silencio, a la espera de que continuara. Aunque nunca se esperó que él, extendiese su mano y acariciara con la punta de sus dedos, su mejilla, dejándola estática.
Y de alguna manera, haciéndola sentir tímida.
— Le pedí perdón por no poder cumplir nuestras promesas, y... Le dije que ya no podía ser su Darling.
001 parpadeó, saliendo de su pequeña sorpresa, sonriéndoles intrigada —. ¿Por qué?
—... Porque... A mí me gusta Ichi.
