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Advertencias del capitulo: (Lemon y lenguaje obsceno)
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Diclaimer: Inuyasha y sus personajes NO me pertenece
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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.
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SWEET DEVOTION
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"Costume"
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Inuyasha miro con atención el salón. Observo las telarañas en el techo, los esqueletos en las esquinas, había incluso un pequeño cementerio con todo y su ambiente de ultratumba.
¿Cuando demonios había aceptado aquello?
Había logrado firmar el contrato por el que trabajó tanto, semanas atrás. Estaba tan ocupado que cuando la mujer que organizaría el aniversario de la empresa le había propuesto sus ideas apenas puso atención.
Por lo que, al llegar la invitación, no pudo evitar sorprenderse.
–¿Que mierdas?...
–Es una fiesta de disfraces – Kagome estaba frente a él, de piernas cruzadas y agenda en mano. Inuyasha miró sus muslos, la falda se le había subido y su piel le hipnotizaba.
–¿Disfraces? – parpadeo para centrarse – ¿En que maldito momento aprobé eso?
–Yura le comentó de la encuesta señor Taisho – recordó ella.
–¡Mierda!... – no pensaba disfrazarse.
–Debe ir… – le conocía bien – No puede faltar, es el vicepresidente – frunció adorablemente el ceño.
–¿Tu irás? – indagó con interés.
–Si…
–¿Ya tienes el disfraz? – intento aparentar indiferencia
–Si, ya lo tengo – hubo una pausa, levanto la mirada y miro su expresión tímida – Usted ira ¿verdad? – sonrió, ya tenia una razón para no faltar.
Claro que, olvido la fiesta y cuando Kagome le pidió permiso para irse temprano ese día, se sintió desconcertado.
–Tengo que alistarme – Inuyasha frunció el ceño ¿Tendría una cita?
–¿Adonde vas? – sonó molesto, celoso.
–A la fiesta – ella perdió la sonrisa – No lo olvidó ¿verdad? – continuó al ver su expresión – Se lo recordé la semana pasada.
Al final Kagome se fue y él se quedó terminando unos pendientes. No tenia ningún disfraz. Pensó seriamente en no asistir, pero ahí estaría su bella secretaria. No podía dejarla a merced de los lobos hambrientos. Era suya.
A la hora se encontró de camino al hotel. Se excusaría cuando le vieran aparecer sin disfraz.
Observo el salón buscando a su secretaria. La gente estaba animada. Todos estaban vestidos bajo la temática de Halloween. Los disfraces eran extravagantes, atrevidos y raros.
Finalmente, miro la figura femenina en la mesa de bebida. Llevaba un vestido estallado. Negro, sensual. Era strapless, unos centímetros arriba de las rodillas, pegado a sus muslos en corte de sirena. Noto que tenia unas orejas negras, grandes y caídas, y cuando dio la vuelta, observó como un esponjoso y peludo pompón oscuro adornaba la curva de su espalda baja.
Era una conejita
¡Mierda! Que sexy se veía.
La siguió con la mirada. Kagome estaba distraída. Observaba a todos lados mientras tomaba ponche. Los hombres se la comían con la mirada.
Noto un valiente intentar acercarse y se adelantó a su encuentro con el ceño fruncido.
–Kagome – llamó cuando escucho al iluso pedirle un baile. La chica se sobresaltó y le miró con sus hermosos ojos.
–Señor Taisho – suspiro suavemente.
Noto que el hombre se tensaba y alejaba. Espero hasta que estuvo a una buena distancia antes de voltear hacia la chica.
Ella seguía mirándole fijamente. Los ojos le brillaban y sus mejillas estaban sonrojadas. Era una delicia.
Había notado los cambios sutiles en su comportamiento luego del encuentro en el ascensor. Estaba seguro que ella lo deseaba. Podía sentir la tensión entre ambos y cada vez era más difícil ignorar su encanto.
Ya no podía darle tiempo. Necesitaba tenerla.
–Creí que no vendría – susurro ella tímidamente.
–No me lo perdería.
Estuvieron charlando un momento, comieron algunos bocadillos y tomaron refrescos saborizados.
Un hombre se acerco para sacar a bailar a Kagome. Aunque quería negarse sabia que aún no tenia el derecho. Ella le miró un momento antes de aceptar evidentemente renuente.
Observar las manos masculinas en su cintura le tuvo al borde, cuando el hombre se inclinó y le susurró al oído pudo jurar que empezaba a ver rojo y cuando hundió la nariz en su cabello e inhaló profundamente, Inuyasha temblaba. El colmo fue cuando la pegó a su cuerpo y apoyó una mano en su espalda baja, demasiado cerca de su trasero. Kagome estaba tensa, asustada.
Inuyasha se acerco rápidamente y pidió el baile. El hombre, molesto y nervioso, terminó cediendo. Tomo a Kagome de la cintura y la pego a su cuerpo, ella le agradeció aliviada.
Sonaba una canción lenta. Sintió como apoyaba la cabeza en su pecho. Era la primera vez que la tenia tan cerca y era embriagante. Tuvo la certeza de que pertenecía a sus brazos.
Ella levantó el rostro y no supo que le poseyó para bajar y tomar sus labios. Kagome respondió entusiasmadamente y le abrazó por el cuello.
No había planeado hacer pública su relación, al menos no de aquella manera, pero no pudo evitarlo. Corto el beso rápidamente y la tomo de la mano sacándola del salón.
La llevo por los pasillos hasta encontrar un rincón, ella estaba agitada por seguir sus pasos apresurados. Inuyasha tomo su cintura pegándola a la pared y volvió a besarla con intensidad.
Poso las manos en sus curvilíneas caderas hasta llegar a los redondos glúteos.
–Señor…. Taisho – tartamudeo cuando le lamió el cuello y luego el escote.
–Di mi nombre – llevo una mano a sus senos y apretó el derecho. Podía sentir el pezón endurecido a través de la ropa.
–Inuyasha... – gimió.
–¡Si maldición! – la tomo de los muslos y la cargo obligándola de rodearle la cintura. La tela del vestido era suave, elástica, por lo que aprovecho subiendola hasta sus muslos.
Tomo sus glúteos y la afirmo entre la pared y su cuerpo. Sus pantalones se rozaron contra el paraíso entre sus piernas. Puso una mano sobre la piel desnuda de su cadera y la besó mientras se movía contra ella. Estaba tremendamente excitado y quería hundirse en su interior. Sabia que sería cálida y perfecta.
–Inuyasha – suspiró cuando sintió una embestida dura – ¡Ohh Dios! Por favor…
–¿Me dejarás tenerte conejita? – le susurró al oído.
–Inuyasha…
–¿Puedo Kagome? ¿Puedo hundirme en ti? – beso su cuello – Será sucio y delicioso.
–Si, si – gimió ella excitada.
Observo su rostro y su expresión le puso al borde del abismo. Sumisa, necesitada.
–Vamos a mi apartamento…
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FIN DEL CAPITULO
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Palabras: 998
NOTAS DEL CAPITULO:
Tal cual y como dice la bella Aida Koizumi, siempre al borde del peligro con las palabras. Así se disfruta más.
Gracias por leer el capitulo y espero que me comenten que les pareció. Evidentemente es más tranquilo que los otros drabbles que he hecho, pues es solo el camino al desenlace. Para saber como termina tendrán que esperar a "Cama"
Como siempre, muchísimas gracias a las hermosas Zio Takumi, serena tsukino chiba, Aika Koizumi y Nena Taisho. Me alegra que les haya gustado el atrevido capitulo de ayer. Entendí por ahí que alguien terminó con dolor de piernas y una almohada sorda, otra con las sábanas babeadas, y una personita ahí encantada con la incorporación de los juguetes. Juro que me hacen la noche con sus comentarios tan sensuales lindas. Las adoro.
Así que, para el siguiente capítulo les tengo dos opciones. Estaría entre "Helado" algo sexy y dulce o "Abrete sesamo" que está ardiente y totalmente pecaminoso. Su elección bellas. Ustedes deciden. Ambos están candentes.
Les mando un beso y un enorme abrazo. Nos leemos mañana.
11/10/2020
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