Capítulo Ocho

Cinco años después

Harry se había arreglado esa noche con Draco, se dio cuenta de que a pesar de que ambos se amaban, no era suficiente, Harry tenía que darse su lugar ante su esposo y sus suegros, tenían que respetarlo. Sabía que era querido entre los tres, pero respetado no, solo quizás un poco por su suegro. Desde esa noche las cosas cambiaron.

Iba en carruaje en camino a la boda de su hermano con el príncipe Scorpius Hyperion Lovegood, iba a ser un camino largo y sobre todo con cuatro hijos. Su pequeña Victoria ya tenía cinco años.

Al año volvió a quedar embarazado y no quiso quedarse en el castillo, así que hablo con sus suegros y a los cuatro meses se fue a una residencia en el campo, Draco no quiso dejarlo solo y Scorpius estaba aprendiendo sobre los partos así que pidió permiso para acompañar a Harry, Hermione a pesar de estar casada con el Vizconde Ronald Weasley, siguió acompañando a Harry.

La estancia había estado bien, los cuatro pasaban buenos ratos, Scorpius se divertía jugándole bromas a Draco, ya no podía ponerlo celoso, pero seguía siendo su mayor diversión.

Un mes antes de la fecha programada llegaron la partera y su asistente. Harry había entrado en labor una noche lluviosa todos estaban moviéndose para atenderlo, Hermione y Draco se quedaron fuera a esperar y Scorpius ayudo a Harry a calmarlo además de sostenerlo en las contracciones, Scorpius se sorprendió de lo doloroso que podría ser para un hombre dar a luz, se replanteo seriamente no tener hijos, pero cuando la partera le paso a Harry a su bebé y verla ahí tan pequeñita y hermosa…

– ¿Vale la pena no es así?

– Si Scorpius, vale la pena, duele mucho, pero cuando tienes a tu bebé en tus brazos todo se te olvida – La pequeña había heredado de su abuela el cabello rojizo, al menos era lo que alcanzaban a ver.

– Voy a sufrir mucho, pero valdrá la pena – Scorpius sonrió hacia ambos, Harry estaba sudoroso y aunque amaba a su nueva niña aún se preocupaba de que no fuera un varón.

Draco entro y vio a su bebé, esta vez sonrió y les dio un beso a ambos.

– ¿Como se va a llamar Harry?

– Me gusta Elizabeth.

– Es un nombre hermoso príncipe Harry, que significa.

– Bueno es de origen hebreo, de la palabra elisheva, significa que cuenta con la protección y ayuda de Dios, se dice que son fuertes y directas, pero también tranquilas.

Se quedaron un mes para que Harry pudiera recuperarse antes de emprender el viaje de regreso, Scorpius se quedó con ellos otros seis meses más (ya tenía quince años) aprendiendo a cuidar a dos niñas pequeñas, Harry era nuevo también en ello, pero también había tenido clases antes y era bueno enseñando a Scorpius.

Harry en el carruaje veía a sus dos bebés durmiendo tenían casi seis meses, por la ventana veía a Draco en otro carruaje delante de él y cuando entraron a una curva vio como Draco reía con sus dos niñas. Desde que había nacido el heredero varón no se les permitía viajar en el mismo carruaje. Harry había tenido tanto miedo en su tercer embarazo.

Después de dos años del nacimiento de Elizabeth, Harry quedo nuevamente embarazado, Lucius era feliz con saber que tendría más nietos, Narcissa estaba encantada con sus pequeñas princesas y Draco las amaba tanto que ya no le importaba si no podían tener un varón, pero no podía evitar no tocar a Harry por las noches en la cama y bueno un embarazo era natural cuando no soltabas a tu esposo. Pero toda esa alegría se había esfumado cuando Harry despertó un día y había sangre en un entrepierna se había espantado tanto que llamo a Hermione, exigió ver al médico y en cuanto se fue se desmayó.

El doctor reviso a Harry y dijo que su vida corría peligro, que debía guardar el máximo reposo para que su embarazo lograra llegar a término y en caso de que no fuera así, el feto saldría por sí solo, no estaba bien sujeto a las paredes del útero. Harry se quedó encerrado en una habitación, no podía salir, no podía ver a sus niñas, todo era horrible, Draco lo visitaba todos los días, aunque no pudiera quedarse a dormir con él y acompañarlo.

– Extrañamos a papi.

– Yo sé que lo extrañan, por eso hoy iremos a verlo, pero deben ser buenas niñas y no saltar en la cama, donde yo las siente se tienen que quedar ahí ¿recuerdan por qué?

– Porque papi está enfermo – Victoria siempre era la primera en hablar y le seguía Elizabeth.

– Y no queremos que papi enferme más.

– ¡Eso es! Son niñas muy listas, ahora vamos a entrar y tampoco deben gritar – Draco había llevado a las niñas, estaban muy apegadas con su padre y aunque los reyes dijeron que era mala idea decidieron aceptar por las caritas que habían puesto las niñas, casi al punto del llanto.

Harry veía por la ventana ver como los árboles se movían por el viento, ojalá pudiera salir a caminar por esos bellos jardines. No noto cuando la puerta se abrió.

– Papi.

– Hola papi.

– Hola mis hermosas princesas – Draco venia tras ellas, ansiaban correr y cuando estuvieron cerca solo veían a su padre Draco para que por fin pudiera sentarlas, Draco cargo a Elizabeth y la sentó junto a su padre y a victoria en la orilla de la cama.

– ¿Podemos abrazarte papi? – Harry podía ver sus manitas removiéndose, siendo fuertes en ser obedientes para no lastimarlo, ya tenía un enorme vientre.

– ¿Pueden papá Draco?

– Si pueden, pero no muy fuerte hermosas – Sintió como sus niñas lo abrazaban y se quedaban lo mejor quietecitas que podían, su papi casi estaba a punto de llanto por tenerlas, hace 6 meses que no las veía, lo habían encerrado al cumplir dos meses de embarazo. Draco se había mantenido de pie, sus niñas le contaban todo lo que habían hecho, le contaron que su nana las peinaba todos los días como el solía hacerlo y que abuelita Narcisa les enseñaba cosas sobre caminar y comer correctamente, también que su abuelito Lucius las hacia reír cuando corrían por los jardines. Se quedaron hablando y hablando durante horas hasta que ya era hora de retirarse, su padre bajo a cada una con cuidado…

– Padre cargame, quiero besar a papi.

– A mí también cargame – las cargo a cada una y besaron en la mejilla a Harry y cuando Draco le dio un beso y finalmente salieron, Harry soltó algunas lágrimas, llamo a su mucama con una campana y lo ayudaron a recostarse para dormir.

Unos días después, Harry despertó por la noche con un fuerte dolor en su vientre, intento alcanzar la campana junto a él, pero esta se cayó, así que grito, sabía que alguien estaba en la puerta, era el mismo Vizconde que se había convertido en su amigo, después de haberle puesto tantas trabas para casarse con Hermione, este entro y vio a Harry sudando y sufriendo, grito por ayuda y se quedó con él.

– Creo que ya viene, ayudame, Ronald.

– Estarás bien, ya viene la ayuda.

Entro Hermione con varias cosas y detrás de ella la partera, Ronald salió y fue a avisar a sus majestades cerrando detrás de él. Harry gritaba de dolor, temía perderlos, temía irse sin ver crecer y proteger a sus hijos. Cuando por fin salió su bebé, la partera procedió a apartarla y limpiarla, cuando Harry dio otro grito se la dejo a su ayudante y vio entre las piernas de Harry, era imposible venia otro, se conocía de pocos casos en los que se daban a luz dos criaturas y la/él embarazado no sobrevivían, dio a Harry las indicaciones y dio luz a otro bebé. Harry se desmayó y las tres mujeres en la habitación se movieron con rapidez.

Hermione como primera dama de Harry, dio indicaciones de que se retiraran y explicaran a sus majestades, que buscaran a otra nodriza aparte de la que ya estaba contratada y que nadie iba a entrar hasta que Harry despertara. Sabía que era un poco descarado de su parte prohibirles la entrada, pero sabía que Harry tenía derecho a ver a sus dos bebés.

Pronto Harry había despertado y vio a Hermione a su lado, rápidamente ella le dio agua y un poco de fruta, le explico todo y trajo consigo dos moisés, los puso en el colchón junto a él y Harry los vio.

– Primero llego el varón y luego llego la niña, el medico los reviso y están en perfectas condiciones, las nodrizas ya dieron de comer. Me tome la libertad de esperar a que despertaras para que pudieran visitarte, le pido una disculpa…

– No Hermione, no te disculpes, gracias por hacerlos esperar, ayudame a sentarme y llamalos.

Los reyes entraron y Draco entro con dos niñas adormiladas en cada mano, todos estaban tan felices por los dos integrantes.

– Papi, ¿quiere decir que ahora nos quieres menos?

– No, mi pequeña Eli, yo los amare a todos por igual – la cargo con ayuda de Draco.

Harry fue despierto de sus pensamientos cuando escucho a Mirielle llorar y si no la paraba rápido haría llorar a su hermano, así que la cargo arrullo y volvió a dejarla en su cuna improvisada. Después de muchas horas llegaron a medio camino y se quedarían a descansar en una de las pequeñas casas de campo con las que contaban

– ¿Qué tal estuvo el viaje Harry? – Mientras las nanas se hacían cargo de llevar a los niños dentro, Draco se quedaba con Harry, lo ayudo a bajar del carruaje y beso su mano.

– Estuvo tranquilo, estuve pensando en cómo mis niños vinieron al mundo, Mirielle despertó, pero no duro mucho Aarón estuvo dormido todo el camino.

– ¿Te apetece caminar para estirar un poco las piernas? Sinceramente estoy bastante agarrotado.

– Me gustaría – Draco le tomo de la mano lo beso y se fueron caminando.


Notas: Hola, por favor no me maten, lamento haberme tardado tanto en subir el final. Se que quizás no es mucho, pero era mi idea inicial desde un inicio, así como los nombres de los niños. Quise agregar más pero no podía forzar nada.

Gracias por estar aquí, y por leer esta historia. No sé si habrá epílogo.

Un beso y abrazo hasta donde se encuentren.

Gracias y por favor déjenme algún comentario.