¿Qué quieres Yuuri?
Otra noche sin dormir bien, y esta vez no hubo pesadillas. Por lo que me decidí hoy a hablarlo con mi padrino antes de seguir como hámster en su ruedita, no estaba llegando a ningún lado. Mientras entrenábamos le conté de lo que hablamos con Katy.
— ¿Qué quiere que le diga Heika?
—Yuri, es Yuri. Y quiero saber tu opinión— le digo mordiéndome el labio mientras espero.
—Creo que si me está haciendo esta pregunta es porqué ya sabe la respuesta— ¿en serio? Quiero una respuesta de verdad no esas que hacen los psicólogos, ni cierto amigo que se hace el enigmático.
— ¡Oh, vamos Conrad! Ya suenas como Murata.
— ¿Cómo el gran sabio? Eso es mucho Heika.
—Yuri— digo en un suspiro— ¿Por favor?
— ¿Alguna vez se puso a pensar en qué pasaría si le diera una oportunidad a Wolfram?
—Estuvimos comprometidos por años…
—Una en serio, de verdad intentándolo, como tener citas, ser novios, lo normal en la Tierra.
—Emm nn yo…— no lo había pensado así, pero...—Es tarde para eso— terminé por decir, no sé si lo es solo que nunca lo había pensado pero fue él quien terminó el compromiso.
—No lo creo Yuuri— dice y sonríe— ¿Hacemos unos lanzamientos?— ofrece y lo sigo sin volver a sacar el tema, al final me dio aún más en qué pensar.
Estuve distraído el resto del día, hasta Wolf se quejó en el entrenamiento, incluso me preguntó qué es lo que miraba tanto, si tenía algo raro ese día. No me había dado cuenta que lo observaba tanto, aunque era coherente con lo que pasaba por mi cabeza. No se lo dije obviamente, solo me disculpé y seguí entrenando.
Por la noche, como de costumbre, me quedé pensando. Ahora eran las voces de Katy y de Conrad las que resonaban en mi cabeza. ¿Me gustaba? No, no voy a empezar por ahí, ¿Qué pasaría si le diera la oportunidad como pareja? Ya sé cómo es Wolf pero ¿es lo que quiero? Volvería a mi lado, a compartir más conmigo, a sonreírme… El solo recordar su sonrisa hizo que me sienta extraño de nuevo, y al mismo tiempo me puso triste por no haberla visto en tanto tiempo.
¿Qué tal si, y solo tal vez, Katy tuviera razón? Nunca me gustó alguien antes como para comparar, ¿cuál era mi parámetro?, el que no me gusten los chicos ya está quedando obsoleto, me di cuenta que a nadie le importa, ¿Por qué habría de importarme a mí? Ya estoy grande para seguir con ello, uno puede cambiar o puede que simplemente haya cosa que dejan de importar.
Terminé por dormirme teniendo eso en mente, por la mañana me encontré con Wolf saliendo del castillo, sin querer me quedé mirándolo tratando de encontrar las respuestas. Otra vez me preguntó qué pasaba, o si necesitaba algo. No se me ocurrió nada y solo negué. Me miró extrañado y se fue a entrenar, y yo a trabajar.
El día pasó, no sé si decir demasiado rápido o demasiado lento; pero me encontré caminando por el pasillo hacia mi habitación después de cenar sin una respuesta a mis preguntas, pero con ganas de encontrarla. En eso veo la puerta del cuarto de Wolf, y la luz filtrándose por abajo. Sin pensarlo más golpeo y espero. Al verme pone cara de asombro, pero se recompone rápidamente.
—Yuri, ¿Está todo bien?— pregunta y mira hacia ambos lados.
—Sí, solo pasaba— me golpeé mentalmente— O sea, pasaba camino a mi habitación y como hace mucho que no conversamos yo…— bien, golpeo a su puerta y ni sé que decir, vamos bien Shibuya.
—Pasa— afortunadamente no esperó que termine la frase, solo me dio lugar para pasar y cerró la puerta.
— ¿Cómo estás?— comienzo preguntando mientras miro la habitación, hace mucho que no entraba, a pesar de todo podía sentir la calidez.
—Bien— me responde secamente, no me gusta como cambiaron las cosas entre nosotros, Wolf se había cerrado totalmente conmigo, al igual que lo era con los otros.
—Todo esto es muy raro— me sincero mientras rasco mi nuca.
—Lo es— acuerda mirando al piso.
—No me gusta— el pensamiento salió solo, sin filtro, pero es totalmente cierto.
—A mí tampoco— agrega en el mismo tono monocorde que viene usando.
Suspiro y me tiro de espaldas en la cama con el antebrazo sobre mis ojos.
No sé qué hacer, ni que decir, todo esto es una porquería y se siente horrible, no puedo creer que estemos así.
— ¿Qué más quieres que haga Yuri?
¿Qué más? Cierto él es que termina haciendo todo ¿Cuándo me volví tan egoísta?
Siento el colchón ceder a un costado, me quito el brazo de los ojos y me levanto sobre mis codos, solo para ver su espalda, con los hombros retraídos, como si se hiciera más pequeño. Me levanto aún más y apoyo mi frente en su espalda inhalando su aroma y suspiro.
—No lo sé, todo era más fácil antes— comento.
—No para mí— dice levantándose de golpe, haciéndome perder un poco el equilibrio.
Se va hacia la ventana y se queda mirando hacia afuera dándome la espalda.
— ¿Qué quieres Yuuri?— Vuelve a preguntar sin abandonar su posición.
No lo sé, de verdad no lo sé, ¿Qué podría responder cuando no tengo la más mínima idea? Después de un rato de silencio abandono la tarea de pensar una respuesta y me quedo contemplando el cuarto. Observo que había reemplazado el escritorio que solía estar por el que tenía en nuestro dormitorio, al igual que el aparador con las bebidas, el ropero de madera oscura seguía en su lugar, aunque seguramente con más prendas; y las luces, aquí si bailan, extrañaba eso.
Me sentí cómodo aquí, aún más que en mi propio cuarto.
— ¿Puedo quedarme aquí esta noche?— suelto sin pensar lo que estaba en mi cabeza.
Creo que el filtro de pensamientos no está funcionando bien hoy. Wolfram se da vuelta y me mira confundido ¡y claro! ¿Quién va haciendo esa clase de preguntas?
—Yo… mmm… lo siento— Balbuceo torpemente intentando dar con una excusa o retirar lo dicho.
—Está bien— me sorprende su respuesta, lo ha dicho en voz baja y mirando hacia un lado, pero escuché bien. Quizá él también lo necesita después de todo.
Va al armario, saca un pijama y me lo extiende, yo lo tomo y luego saca otro para él, un pijama azul, nada de camisones rosas, me llama la atención, pero no digo nada.
Comienza a cambiarse en silencio y hago lo mismo. Supongo que ya es hora de dormir. Aún sin decir palabra nos acostamos frente a frente. Nos miramos intentando encontrar las respuestas sin hablar, aunque solo puedo encontrar más preguntas y seguramente él también. Después de unos segundos Wolf cierra los ojos y siento sus dedos rozar mi mano bajo las mantas, entrelazo apenas uno de ellos y suspiro.
De cierta forma me siento más tranquilo, como si la opresión que sentía en el pecho se disolviera un poco. Esperaba escuchar su voz antes de dormir, pero permanece inmóvil en silencio.
—Buenas noches Wolf— susurro sin querer alterar la tranquilidad del cuarto.
Las luces fueron menguando hasta apagarse y la respiración de Wolfram se volvió pesada y acompasada. Lo miré dormir un rato, sus largas pestañas curvas, su nariz pequeña y delicada, sus suaves labios rosados... Quizá…. Quizá si me gusta un poco después de todo. Y lo seguí al mundo de los sueños.
Me desperezo al despertarme por la mañana, hace tiempo que no dormía así. Suspiro y abro los ojos, para notar que no estoy en mi habitación. Recuerdo entonces lo de anoche y miro a mi lado, extrañamente Wolf seguía en la misma posición con la que se durmió, algo muy extraño. Lo miro por un momento y corro uno de los rizos que estaban sobre sus ojos, solo para que vuelva a caer en el mismo lugar. De cierta forma me siento más tranquilo, aún tengo mucho en que pensar y que solucionar, pero entender un poco lo que estoy sintiendo me hace estar menos perdido.
—Wolf— pruebo despertarlo— Wolf— un poco más fuerte, recibo un "mmmm" en respuesta y me rio, nunca fue fácil despertarlo— Wolf, me voy a entrenar, gracias por dejar que me quede anoche— le digo pensando que tal vez, muy posiblemente, no me haya escuchado, pero tampoco quería irme así nomás.
Me pongo mi uniforme para ir a mi habitación, tenía que cambiarme antes de que llegue Conrad para ir a entrenar.
Termino de ponerme la remera cuando mi padrino golpea a mi puerta. Sin demora dejamos mi cuarto.
—Lo veo mejor Heika— comenta mientras salimos del castillo.
— ¡Es Yuuri! Y si, tal vez un poco— sonrío y salimos a correr.
En el desayuno informa Gwendal que más tarde habrá reunión de concejo, según él son varios los temas a tratar. Pues mi sorpresa llega cuando el primer tema que se toca es el de mi "soltería".
