CAPITULO 8

Hitsugaya estaba bastante inmerso en la batalla que se protagonizaba en el cielo pero no lo suficiente para sentir llegar a Hisagi, justo por sus espaldas.
De no haberlo sentido llegar y bloquear dicho ataque con su espada, el Teniente habría tomado la vida de Matsumoto.

─Cabrón, ¡¿qué demonios pasa contigo?! ─reclamó molesto el ojiverde, desviando la espada del pelinegro hacia un lado blandiendo su arma con la fina intención de hacerlo en dos, sin embargo Hisagi saltó hacia atrás.
Matsumoto miró con sumo perplejidad a Shuuhei, pero no dijo nada.
─Las ordenes fueron claras, ordenaron tomar la vida de los traidores ─se excusó.
─ ¡Eres un maldito cobarde porque la atacas a ella que no está haciendo uso de sus poderes de shinigami en lugar de a mí! ─se puso en guardia ─Esto te saldrá caro, Hisagi… ─amenazó seriamente mientras se ponía en guardia, lanzándose sin previo aviso al ataque del pelinegro.
Toushirou se había vuelto mucho más veloz para atacar, lo que ponía en aprietos al pelinegro.

Matsumoto ahora estaba pendiente de la batalla de su bajito capitán, eso la tenía preocupada pues sabía que Hisagi también se había vuelto muy fuerte. "Taicho…" pensó con preocupación.
Sacudió su cabeza y decidió buscar un lugar donde no fuera blanco de nadie, ya que por alguna razón no podía salir de su gigai, de lo contrario estaría luchando junto a su capitán o junto a Gin.
─Tengo que ponerme a salvo para no darle problemas a ellos… ─pensaba mientras corría lejos del campo de batalla.
Sin embargo, varios de sus compañeros le siguieron para eliminarla, a pesar que Kyouraku les dijo se centraran en Ichimaru quien ya había acabado con casi todos los capitanes, excepto con Byakuya…

─Todos ustedes son una broma, esperaba más de ustedes… aunque si lo pienso mejor alguien tan cobarde para atacar inocentes no puede ser fuerte de verdad.
Byakuya frunció el ceño y dijo sin perder la calma:
─Por lo que dices me da la impresión no eres tan malo como el Comandante nos lo dijo. ¿Por qué decidiste luchar?
─ ¿No es obvio? El charlatán de abajo no va a descansar hasta eliminarme y ya estoy cansado de huir de ese anciano. He venido a buscar a mi amada Rao.
Byakuya al escuchar la palabra "amada" no pudo evitar recordar a su difunta esposa, asi que en silencio enfundó su espada, le dio la espalda a su enemigo y dijo:
─Yo también soy un traidor del sujeto que está allá abajo, realmente no tengo razones para luchar contra ti. Además estás usando el cuerpo de la persona más importante de la Teniente Matsumoto, si te daño será como haberla dañado a ella.

Kyouraku frunció el ceño, imaginando Byakuya haría algo así, pues él también se había declarado: traidor.

En tanto, Matsumoto que había decido huir para no exponerse y exponer a su capitán o a Gin, fue interceptada por casi todos los demás Tenientes.
─Lo siento, esto no es nada personal… ─decía Nanao.
─Son órdenes del Comandante ─dijo Kiyone.
─Si no obedecemos, nosotros seremos los castigados… ─decía Hinamori.
Matsumoto no dijo nada, sólo temió no poder hacer nada por su vida. Con cada paso que daba hacia atrás, ellas daban otro al frente.
─Eso se ve muy feo ─dijo Yumichika desde lo alto antes de caer en medio del conflicto ─Tres contra uno, y un soldado que ni siquiera lleva armas para defenderse…
─Ahora seremos dos contra tres ─se apareció Ikkaku con un gesto de fastidio, pues para él sus compañeras no eran ningún reto.
─ ¡No se olviden de mi~! ─apareció Renji, sonriéndole a Matsumoto ─Nosotros hemos venido a protegerte.
─…Gracias…
─Aunque nuestro capitán quiere cargarse a Ichimaru ─decía Ikkaku ─Ya sabes que él sólo está aquí porque sabe que hay alguien fuerte con quien luchar… Contra eso no podemos hacer nada…
─ ¡Matsumoto! ─gritó Toushiro en un momento que Hisagi vio la oportunidad adecuada para eliminar a la Teniente. No obstante Renji se movilizó ágilmente y se interpuso entre ellos, recibiendo él una de las hoces del pelinegro.
─ ¡Aaaghh! ─cayó de rodillas metiendo las manos para no caer al suelo, saliendo Ikkaku muy emocionado a atacar a Hisagi con todo su poder desde el principio.
─ ¡Yumichika, encárgate de ellas!
─Como tú digas ─aceptó el ojiazul antes de atacarlas.
─ ¡Renji! ─trató de auxiliarle Matsumoto.
─ ¡Ngh! E-estoy bien, esto no es nada ─se hizo el fuerte, sonriéndole a la rubia con despreocupación aunque no podía borrar el gesto de dolor.
Rangiku no quería que nadie más se lastimara por ella, asi que tomó la espada de Renji y bloqueó un ataque que vio venir por parte de Nanao pero que Renji no.

Nanao siguió atacando a Matsumoto sin césar, alejándola de Renji, quien no se pudo mover a causa de la gravedad de su herida en su hombro derecho.
─ ¡Maldición! ─pensó al ver que la mano derecha del Comandante empezó a ponerse más seria contra Rangiku.

Aquel patio frontal como la calle misma se tornó en un ring de batalla para los shinigamis, tornándose las cosas muy difíciles tanto para Gin como para Rangiku.
Ichimaru estaba teniendo problemas contra Zaraki quien parecía no cansarse, a diferencia de él que sí empezaba a jadear.
"Este tipo está llevando al límite el cuerpo de este chico…" pensó Tsuzurao mientras golpeaba con ambas manos y tras la cabeza al Capitán, estampándolo en el pavimento.
Notando hasta ese momento que Matsumoto estaba en peligro, pues Nanao le había desarmado y estaba a punto de darle el golpe de gracia.

─ ¡Maldición…! ─pensó intentando ir en su ayuda, a pesar de ello no pudo moverse siquiera un centímetro pues al paso y de forma sorpresiva le salió el Comandante, lanzándole un kidou de atadura para luego clavarle la espada en el pecho.

Matsumoto por su parte, veía con seriedad a su amiga, no extrañándole en lo absoluto su decisión de erradicarla, después de todo, órdenes eran órdenes.
Y pese a que había perdido la espada de Renji y no tenía una sola forma de defenderse, no estaba dispuesta a darse por vencida, a pesar que su cuerpo parecía ya no tener una sola gota de energía para evitar otro ataque.

Nanao, sin que le temblara la mano alzó su espada para tomar la vida de su compañera y amiga, sorprendiéndose cuando apareció de la nada Toushirou en su versión adulta para bloquear su ataque "¡Hado 58, raikoho!" dijo el albino enviando lejos a la Teniente del Primer escuadrón, girándose poco después para cargar a su Teniente en brazos y desaparecer del campo de batalla.

Él le llevó hasta el tejado de una casa para poder inspeccionar sus heridas y cerciorarse no peligrara su vida. La recostó con cuidado, sonriéndose leve y brevemente para comentar:
─Qué bueno… pareces estar bien.
─Gracias, Taicho… ─dijo poniéndose en pie ─…Pero tengo que…

Hitsugaya le sujetó de una muñeca para detenerla e informarle, aunque a ella no le gustara o no le sentara nada bien la noticia…
─Matsumoto… Ichimaru fue alcanzado por el Comandante…
La rubia en realidad no recibió mayor detalle pero comprendió lo que él le dijo.
─No es cierto… ─negó con un gesto conmocionado, soltándose del agarre para ir al lugar del hecho, no obstante su capitán le sujetó de nuevo y le dijo:
─ ¡Espera! ¡No puedes tirarte desde este sitio tan alto como si nada!
─ ¡Entonces lléveme hasta donde está Gin! ─terminó perdiendo la calma, o la poco que había querido mantener ─ ¡Necesito estar con Gin!
El albino no creía aquello fuera buena idea pero como él se había ofrecido a hacerle de cómplice a su Teniente no tuvo más opción que volver a cargarla para llevarla hasta donde se encontraba el Comandante, quien al sentirlos llegar alzó su espada para atacarlos, bloqueando el albino dicho ataque soltando a su Teniente quien corrió hacia donde estaba Gin tirado.

─ ¡Gin! ─le llamó, trayéndole muy malos recuerdos aquel escenario, pues pronto su mente evocó aquel trágico final del cual hizo todo lo posible porque no se repitiera… o quizás no hizo en verdad lo suficiente como para evitar que todo terminara en tragedia ─ ¡Gin! ─le llamó insistentemente no tardando en sentir un enorme nudo en la garganta al notar que él no reaccionaba a sus llamados.
Sin decir más tomó al ojiazul entre sus brazos y lo abrazó con todas sus fuerzas mientras lloraba desconsoladamente.

Hitsugaya vio aquello pero no podía hacer nada, aunque quisiera, aparte Kyouraku estaba tratando de destruirle que si bien le sorprendía un poco aquello, tampoco era para tanto pues él era un traidor y se suponían debían tener el mismo final que Gin, hasta que llegó Ichigo en su ayuda.

─Qué sorpresa, Ichigo-san~ ─dijo el Comandante con una sonrisa.
El pelinaranja se sonrió, dirigiéndose a Hitsugaya:
─Siento la tardanza, Toushirou, pero estábamos resolviendo los últimos acertijos sobre ese Tsuzurao.

Las tres espadas de los shinigamis se repelieron, tomando todos finalmente sus distancias. Quedando el Comandante cerca de los ojiazules.

"Rangiku…" escuchó ella que le llamó aquel extraño que se había apoderado del cuerpo de Gin. Eso hizo que ella le viera con asombro, notando como se ponía en pie sin mucho esfuerzo, deteniendo un ataque sorpresa del Comandante.
Pero esta vez fue diferente, el cuerpo de Ichimaru empezó a expulsar en una enorme cantidad de energía, notando todos como la voz del aquel espíritu se agravaba cada vez más, así como su aspecto.

Los pocos que seguían en pie le veían con un gesto atónito, notando como la energía que Tsuzurao desprendía se concentraba alrededor de él, al mismo tiempo que crecía y crecía cada vez más…

─ ¡Matsumoto! ─dijo Toushirou, apartando a la rubia del lugar pues por su debilidad huir se le dificultaba demasiado.
─ ¡Taicho! ¡¿Qué sucede?!
─Se va a mostrar en su forma real… ─dijo seriamente mientras huía del sitio.
─ ¡¿Qué pasará con Gin?!
─No lo sé pero esto podría ser bueno como malo, podría ser que el espíritu libere el cuerpo de Gin pero también podría… "perderse" en esta transformación.

Matsumoto quedó perpleja y aunque no deseaba que nada le pasara a Gin, ella ya no podía hacer nada por ayudarlo.

─Vaya este sujeto está lleno de sorpresas~ ─dijo Kyouraku mientras cargaba a la mayor cantidad de heridos, ayudándole Ichigo, Ikkaku, Yumichika y Hisagi también.

Finalmente un enorme zorro café de nueve colas, con una cicatriz en un ojo como en otras partes del cuerpo, se mostró ante los shinigamis. Y sin mediar palabras atacó a los más débiles haciendo facultad de sus nueve colas, las cuales metió bajo tierra para sorprender a sus víctimas.

─ ¡SouTaicho! ¡Cuidado! ─le previno Nanao al notar como una de las tantas colas apareció detrás de él, pero no fue esa cola la que le golpeó a Kyouraku, sino otra que apareció a uno de sus laterales.
─Nuestros ataques no servirán de mucho ─decía Urahara mientras notaba cómo los pocos shinigamis que se animaban a luchar no le hacían un solo rasguño ─Por lo que investigué sólo hay una persona que podría controlarlo como sellarlo.
─ ¿Quién? ─preguntó Toushirou.
─La sacerdotisa Rao ─sentenció el hombre del sombrero, sorprendiéndose Matsumoto al instante porque recordó lo que Gin le había dicho.
─Gin mencionó ese mismo nombre, dijo que cree puede ser la novia o enamorada del espíritu de nueve colas… ─comentó ella.
─ ¿Y dónde está? ─preguntó Ichigo con seriedad.
─No lo sé, Gin dijo que Tsuzurao le buscaba, que le ofreció protección y poder a cambio de encontrar a Rao ─decía Rangiku.
─Sí tan sólo Ichimaru nos dijera si logró encontrar aunque fuera una pequeña pista sobre ella… sería de gran ayuda en estos momentos, ya que la leyenda cuenta que sólo Rao fue capaz de sellar al zorro de nueve colas con uno de sus conjuros ─decía Urahara.
─ ¿Y si intentamos sellarlo nosotros con el conjuro? ─sugirió Ichigo.
─No servirá ─se sonrió y agregó ─El sello debe ir escrito por el mismo puño y letra de la sacerdotisa; y porque cuando lo hizo lo hizo con todos sus sentimientos~
─ ¡Rayos! ─se quejó Ichigo ─ ¡Ni siquiera sabemos dónde está esa tal Rao!
Hitsugaya guardó un momento de silencio antes de decir con certeza:
─Sí sabemos dónde está…

Todos le miraron con sorpresa y sin poder comprender a qué se refería él con eso.
─ ¿Lo sabemos? ─dijo Ichigo sin terminar de asimilar sus palabras.
─Sí ─dijo señalando al instante a Rangiku, quien se mostró mucho más sorprendida que el resto.
─Pero yo…
─Ese sujeto procuró tu bienestar mientras estaban en la azotea del edificio de aptos. Te previó de la altura antes de dejarte poner los pies al borde de la azotea, ¿cierto?
─Eh, sí ─afirmó con seguridad.
─Entonces vamos a fiarnos de eso para hacer el pergamino y que tú misma se lo coloques ─decía Toushirou.
─ ¡Espera! ¡Eso puede ser peligroso! ─dijo Ichigo.
─ ¿Acaso tienes una mejor idea? ─contradijo molesto el albino.
─Está bien, yo lo haré ─aceptó Matsumoto con clara resolución ─No me importa si es peligroso, vine para ayudar a Gin y eso voy a hacer.
─Bien~ Ya todo está decidido ─dijo Urahara sacando un pergamino en blanco para entregárselo a la rubia ─Yo le diré lo que deberá escribir con su mente…

Todos le miraron como: ¿de qué está hablando? Asi que Kisuke explicó:
─Lo que yo le vaya diciendo a usted, deberá repetirlo dentro de su mente, Teniente, póngale todo su amor o fracasaremos en nuestro único intento y todo se habrá acabado.
─De acuerdo, estoy lista ─dijo ella.
─En cuanto a Kurosaki-san y Hitsugaya-Taicho, deberán ayudarle a despejarle el camino…
─No hará falta que Toushirou me ayude, yo puedo sólo ─dijo Ichigo ─Él que le ayude a la Teniente a llegar hasta el zorro.
─Bien, como desees, sólo no vayas a morir pronto ─dijo Toushirou, escuchando él así como el resto, a Byakuya.
─Yo llevaré a la Teniente, soy más ágil y sabré esquivar muy bien los ataques de sus nueve colas. Sólo díganme a dónde exactamente debo llegar.
─Hasta su frente ─dijo Urahara con seriedad, tocando su propia frente.
─Bien ─aceptó el Kuchiki sin ningún problema, pese a la peligrosidad de la misión.

El grupo estaba listo para ponerse manos a la obra, sólo esperaban a que Matsumoto les diera la señal de partida…
Mientras, Ichigo veía con cierta preocupación la pelea desventajosa que llevaban a cabo Ikkaku, Hisagi y el Comandante contra el zorro. Él sabía que ellos no resistirían por mucho tiempo más, hasta que finalmente escuchó decir a Matsumoto

─ ¡Ya está!
─Recuerde Teniente, debe ponerle el pergamino en la frente a la bestia, eso debería sellar al espíritu de Tsuzurao y liberar el cuerpo de Ichimaru. Si todo resulta como lo hemos planeado y claro, esperando que la corazonada que ha tenido su capitán respecto a usted sea cierta… ─dijo Urahara antes que Ichigo y Hitsugaya salieran al campo de batalla, atacando con todo lo que tenían desde el principio.

─Vamos ─dijo Byakuya agachándose un poco para que la rubia subiera a su espalda ─Sujétese bien y no pierda el pergamino, del resto me encargo yo ─agregó el noble.
─ ¡Sí!

En tanto Ichigo y Toushirou distraían al zorro de nueve colas, atrayendo a las mismas en una sola dirección, logrando Toushirou congelar algunas de ellas; eso le hizo ganar tiempo a Byakuya y su Teniente, además de reducirles sus problemas para alcanzar la cabeza de la bestia. Quien los notó una vez ellos pusieron sus pies sobre su cabeza, apresurándose Matsumoto a colocarle el pergamino mientras Byakuya lidiaba con las patas frontales del animal, ya que como era de esperárselo intentó quitárselos de encima.

─ ¡Salgan de ahí! ─ apenas avisó Ichigo antes de ser golpeado seriamente con una de las nueve colas del zorro.
─ ¡Kurosaki! ─gritó Toushirou al verlo salir disparado varias cuadras lejos de ellos.
─ ¡Taicho! ─le gritó Matsumoto al ver que lo mismo estaba por sucederle a él.

Olvidando que no tenía sus poderes de shinigamis, corrió a través de toda la cabeza del animal, saltando y cayendo sobre su Capitán quien se sorprendió al sentir el peso de su Teniente como del fuerte azote que les dio el animal con una de sus colas, mandando a ambos al suelo.
Todo pasó tan rápido que Toushirou apenas fue consciente del grito de dolor que dio su Teniente al ser golpeada por el zorro. Ella le había protegido, incluso cuando se estrellaron contra el suelo, su Teniente le había protegido su cabeza con sus manos.

─ ¡Matsumoto…! ─dijo en shock, mas no apagándose sus reflejos por lo que blandió su espada para crear una fuerte coraza de hielo para que les protegiera, pues seguían cerca del monstruo y si no se cuidaban este podría pisotearlos y matarlos en el instante.

─ ¡Matsumoto! ¡Oi! ─le llamaba su capitán con clara preocupación mientras la movía levemente ya que no sabía si tenía alguna fractura en algún sitio de alto riesgo ─ ¡Maldición…! ─dijo entre dientes mientras empuñaba su espada con furia.
Alzando su vista hacia su enemigo cuando la bestia empezó a brillar casi de forma cegadora.
Byakuya que había tomado su distancia del monstruo veía aquello con asombro.
─Parece que está dando resultado… ─se dijo mientras veía al animal sufrir y gritar como si no hubiera mañana, siendo cada vez más pequeño hasta que desapareció quedando sólo Ichimaru de pie, junto a la fortaleza de hielo que había creado Toushiro.

El albino veía aquello sin palabras, sólo se sobre saltó cuando vio a Gin caer de espaldas sobre su coraza de hielo, resbalando hacia el suelo.

─ ¡Ichimaru! ─ le llamó mientras rompía su fortaleza de hielo para ver cómo se encontraba el otro. Pero apenas dio un paso hacia el joven, se detuvo tras escuchar a su Teniente llamarle:
─Taicho…
─ ¡Matsumoto!... ─regresó a ella, no dejando de lado su preocupación ─ ¿Cómo pudiste hacer semejante locura? Matsumoto… ─le reprochó su capitán en voz baja mientras se sentaba sobre sus porpias piernas.
─Sigo siendo… su Teniente… ─respondió ella, agregando luego con esfuerzo ─ ¿Y… Gin?...
Su capitán no dijo nada y sólo se reincorporó para mover a Ichimaru hasta dejarlo al lado de su Teniente. Quien le miró con un gesto de tragedia, ya que le pareció que Gin estaba inerte.

─…Gin… ─dijo adolorida físicamente como a nivel sentimental ─Ya debería… estar bien… ─decía tratando de mover su brazo más próximo a él ─Gin…
Hitsugaya los vio con desconcierto, bajando lentamente la cabeza en total silencio. Escuchando pronto el suave lloriqueo de su Teniente, pero fueron sus sollozos lo que despertó a Ichimaru, quien dijo con convalecencia.

─ ¿Rangiku…? ─frunció el ceño antes de hacer un esfuerzo por abrir los ojos, viendo a Toushirou primero antes de ladear su cabeza en dirección de aquel suave llanto, encontrándose finalmente con aquellos tristes ojos azules que también denotaban preocupación.
─Gin…
─Estoy bien… ─dijo él causando alivio en los líderes del décimo escuadrón.
─ ¿Cómo están? ─interrogó Byakuya en cuanto se apareció frente a ellos.
─Matsumoto tiene fracturas en todo el cuerpo, tuvo suerte de no haber muerto… ─decía Toushirou ─En cuanto a Ichimaru, creo que está bien ─echó un vistazo alrededor expresando con fastidio ─ ¿Dónde rayos se metió Urahara Kisuke?
─Fue a ver a Kurosaki Ichigo ─dijo Byakuya.
─Él estará bien seguramente ─dijo cruzándose de brazos viendo aparecer a Orihime junto a su pequeño Kazui.
─ ¡Rangiku-san! ─corrió hacia ella para usar sus poderes y curarla de inmediato ─Pronto estarás bien… ─miró a Gin "dormir". Eso le preocupó porque no sabía si estaba durmiendo, si estaba muriendo o si les estaba viendo. Pero no quiso decir nada hasta que escuchó a Hitsugaya pedirle:
─Luego curas a Ichimaru, por favor ─miró a su Teniente y luego a Gin.
─Claro que sí, Toushirou-kun ─dijo la pelinaranja.
─El hombre del sombrero le dijo a mi papá que el zorro está sellado ─decía Kazui.
─ ¡Cierto! ─exclamó Hitsugaya antes echar otro vistazo, esta vez al suelo ─El pergamino debería estar aquí.
Byakuya también empezó a buscar con la mirada dicho pergamino.
─Kazui-kun ayúdalos a buscar el pergamino del que nos habló Urahara-san, por favor ─pidió su madre con una sonrisa amable.
─ ¡Sí mamá! ─respondió feliz antes de buscar cerca de ellos.

En tanto Orihime terminaba de curar a su amiga, prosiguiendo con Gin.
─Muchas gracias, Orihime ─dijo la Teniente mientras se reincorporaba lentamente, quedándose sentada y observando a Gin con cierto ensimismamiento.
Y justo cuando terminaban de curar a Ichimaru, Ichigo y Urahara se aparecían en el lugar, diciendo Kazui ─ ¿Es este el pergamino? ~ ─alzó el papel muy feliz.
─ ¡Sí! ─dijo Toushirou extendiendo su mano para que se le entregaran.
─Cuidado porque está algo caliente ─advirtió el pequeño, notando Toushirou que en efecto, el pergamino estaba ligeramente caliente.
─Ahora falta averiguar dónde llevarlo ─dijo Urahara de forma pensativa.
─Al norte, en la montañas de Asahikawa, Hokkaido… ─dijo Gin.
─ ¿En Hokkaido? ─repitió Ichigo.
─Sí… ─re afirmó Ichimaru ─Eso leí en los pergaminos en el templo donde estuve trabajando y estudiando.
─Parece que todos los traidores lograron sobrevivir~ ─dijo Kyouraku sorprendiendo al grupito.
Eso hizo que Matsumoto sujetara una mano de Gin de forma seria.
─Para tu mala suerte, además fuimos nosotros quiénes hicimos tu trabajo y el de todos los inútiles que te acompañaron en esta ridícula misión ─se quejó Toushiro. Escuchando el albino la risita del Comandante cosa que le fastidió e hizo decir ─ ¡Hablo en serio!
─No tiene que enojarse, Hitsugaya-Taicho ~ Ni porque está en su forma adulta no se le quita lo gruñón ─le fastidió Shunsui.
─Eso no tiene nada que ver ─se cruzó de brazos ─Por otro lado, ya no tienes ninguna razón para ir tras Ichimaru, lo que te preocupaba ya fue controlado.
─Pueda que tenga razón aunque no sabemos sí tendrá algún poder escondido por ahí, del que no sepamos aún.
─Es normal tenga un poder escondido ─intervino Ichigo ─Si nos puede ver como a cualquier humano es porque tiene mucho poder, después de todo vivió y entrenó con ustedes, es normal haya renacido con ellos ─se encogió de hombros.
─Además Gin no es ningún traidor ─intervino Matsumoto con mucha seriedad ─ ¡Sólo fingió ser malo para intentar asesinar a Aizen! Pero falló… ─bajo la cabeza, asiendo la mano del ojiazul, quien se mantenía en silencio escuchando y viendo todo.

Kyouraku les miró con seriedad y en silencio.