Trueno-Dramione
Disclamer: hermione le teme a los truenos, por suerte Draco llega para salvarla.
Brontrofobia se llama mi temor. Un temor enfermizo hacia los truenos y relámpagos.
Desde aquella noche tormentosa en la que Bellatrix me torturo mi temor se desato.
Draco estaba por fuera haciendo unas diligencias, vivíamos en un pequeño apartamento de dos cuartos y un baño. Estaba leyendo un buen libro en mi sillón favorito. Cuando lo vi, una luz titilante ilumino el cielo. Me levanté del sillón, encendí todas las luces y me hice ovillo en el sofá. Un trueno se aproximaba.
El sonido rugiente llegó, mis latidos se incrementaron y mis manos empezaron a sudar. Cerré los ojos mientras tarareaba una canción para tranquilizarme. Funciono por un par de minutos hasta que un fuerte relámpago cayó cerca causando que se fuera la luz. El pánico me invadió, flashes de Bellatrix y el dolor perforaban en mi mente, no hallaba mi varita para convocar un Lumos. Caí del sofá y haciéndome ovillo en un rincón me empezó a faltar el aire, no podía controlar mi cuerpo para respirar adecuadamente. Estaba muy asustada.
La puerta se abrió y una varonil voz se escuchó:
—Hermione, ¿dónde estás? —dijo con voz urgida.
No podía hablar, respirar se hacía más difícil.
—¡Lumos Máxima! —exclamo fuertemente.
Esa fracción de luz me ayudo a emitir un sonido por mi garganta para que me encontrará pronto, pasos apresurados llegaron hasta mí. Sin elegancia se sentó sobre el suelo y me abrazo fuertemente.
—Estoy aquí Granger, no temas. Respira. —dijo estrechándome con más fuerza.
Estar entre sus brazos y escucharlo fue suficiente para inhalar fuertemente y volver a respirar adecuadamente. Al normalizar mi respiración pude hablar:
—Estas aquí Draco. —dije aliviada.
—Sí, tan pronto llegué me di cuenta que el edificio no tenía luz. Lo siento por no haber llegado antes. —dijo acariciando mis rizos entre sus dedos. —Ven, vamos a la cama.
Estrecho su mano con la mía y nos guio hasta nuestra habitación. Recostados en la cama y con mi cabeza entre el hueco de su cuello pude conciliar el sueño entre la tormenta.
FIN
