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TODOS LOS PERSONAJES, ESCENARIOS Y HECHIZOS CONOCIDOS PERTENECEN A JK ROWLING, YO SÓLO LOS TOMO, LOS MEZCLO Y AGREGO COSAS
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Capitulo 19:
La gran carpa blanca se alzaba majestuosa en el verde prado que circundaba a la peculiar residencia de los Lovegood. El día había amanecido lluvioso, y Theo había tenido que beber varios filtros de paz para no despotricar contra el clima que osaba arruinar el día de su boda. Pero estando a minutos de que los invitados llegasen, un hermoso arcoíris había hecho aparición en el horizonte.
La tradición dictaba que eran los padres del novio quienes debían pagar por la organización de la boda en su casa, pero dado que Theo había quedado definitivamente huérfano cuando la guerra terminó. Había sido el señor Lovegood quien organizó el evento, pero fue Theo quien puso a disposición una de sus cámaras de Gringotts para que no se escatimase en gastos.
Theo se había sentido agobiado en varias oportunidades al ver lo excéntrico que su futuro suegro podría ser. Pero luego de observar como había quedado la carpa, pudo respirar aliviado. Su boda no sería ordinaria, pues se casaba con la mujer mas insólita que hubiese conocido y su padre era igual o más peculiar que ella, al igual que su decoración.
Dentro de la carpa el decorado era de ensueño. El techo había sido encantado para mostrar un cielo estrellado sin nubes, aunque afuera sea de día.
En las paredes, enredaderas de flores de todos los colores se retorcían en dirección al cielo. En el ambiente millones de pequeñas luces, cortesía de Sortilegios Weasley, emulaban luciérnagas que volaban iluminando el lugar.
Las mesas y sillas tenían aspecto de troncos secos del bosque, pero los hechizos puestos en ellas las hacían cómodas como el sofá mas mullido del mundo. En el suelo, una alfombra verde musgo cerraba la decoración dándole al lugar una apariencia de bosque encantado.
Puede que Theo no hubiera elegido nunca una decoración de ese estilo, pero sabía que a Luna ese lugar le encantaría. Se casarían dentro de un bosque encantado de cuento de hadas muggle.
Dentro de la casa paterna, Luna y sus amigas se preparaban para el gran acontecimiento. Ginny ya había peinado a la novia y ahora le tocaba a Hermione. Por otro lado, Pansy estaba encargándose del suave maquillaje de Luna, luego de haber maquillado a Granger.
Al terminar la guerra Hermione había puesto mucho más cuidado en su apariencia física, y eso había resultado en que su cabello dejara de ser un arbusto para convertirse en una masa de dóciles rizos castaños. Así que Ginny dejaría su cabello suelto al igual que las demás damas de honor, y solo colocaría un aplique de flores silvestres que reuniría algunos mechones despejando su rostro.
Ginevra Weasley había hecho varias trenzas cocidas en el lateral de su cráneo y había engarzado varias flores que contrastaban con su rojo cabello. Pansy había quedado en último lugar, y es que su peinado seria el más complicado de todos. Pues su cabello negro era extremadamente lacio y bastante corto. Llegando apenas por arriba de los hombros, era un verdadero desafío dejarlo suelto y que las flores silvestres se mantuvieran en su sitio.
Una vez que Hermione estuvo lista, Ginny usó todo su ingenio, y luego de varios intentos logró su cometido. Un semirecogido lateral, emulando una corona, había sido la solución. Allí podría sostener las flores y que, aun así, el cabello de Pansy permaneciera suelto.
Una vez que todas estuvieron maquilladas y peinadas, la hora de la verdad se avecinaba. Pansy había diseñado el vestido de novia de Luna sin que esta lo viese jamás y eso la tenía realmente nerviosa. ¿Qué harían si Luna detestaba su vestido?, con el corazón en la boca abrió la blanca caja y el coro de mujeres, genuinamente asombradas, llenó su pecho de orgullo. A todas les encantó su creación.
Sin un solo segundo de sobra, todo el cortejo nupcial estaba listo para ingresar a la carpa donde la boda se realizaría. Afuera de la misma, los acompañantes de las damas, el padre de la novia, y los dos padrinos aguardaban que la banda anunciara el ingreso.
Harry Potter y su esposa abrirían la procesión, seguidos de un incomodo Ronald Weasley y su prometida. La marcha seria cerrada por Hermione y Draco Malfoy. Luego de las damas de honor, los padrinos marcharían camino al altar.
Blaise Zabini miraba con ojos de borrego a su prometida. Ella aun se negaba a darle una oportunidad para conocerse mejor y eso hacía que él se obsesionara más aun con conquistarla.
Charlotte era una muchacha hija de muggles, de padre inglés y madre colombiana, residentes en Gran Bretaña desde hacía algunos años. Su cabello oscuro y ensortijado, su piel aceitunada y mirada profunda, eran algunas de las muchas cualidades que a Blaise le gustaban de su prometida. Ella también poseía un carácter fuerte y decidido, que de no haber asistido a Castelobruxo, la hubieran hecho una Gryffindor sin lugar a dudas.
Luego de que los padrinos se instalasen en sus sitios, y la música cambiara a una mucho más suave. El señor Lovegood le cedió el brazo a su única hija y se acomodaron en posición para marchar hacia el juez que oficiaría la boda.
Cuando la música cambió Theodore, enfundado en su túnica de gala, giró sobre sí mismo para observar la llegada de su prometida. El nunca había visto una princesa de cuento de hadas muggles, pero si hubiese visto alguna seguramente diría que esta palidecía frente a la próxima señora Nott.
El vestido, de exquisita manufactura, flotaba entorno a sus pies. El tul que cubría la seda amarillo pastel, estaba bordada con cientos de estrellas, agrupadas en constelaciones, que emitían tenues luces de colores con cada movimiento.
Sobre sus hombros, la capa igualmente bordada, daba la sensación que de alas se tratase. Su largo cabello rubio estaba trenzado y en él habían colocado cientos de flores de manzanilla y ghypsofilas blancas. El conjunto y la decoración le daban a Luna el aspecto de una inocente ninfa del bosque.
Mientras caminaba al altar, Luna se sentía hermosa. Era genuinamente feliz y sabía que estaba a punto de unir su vida a un buen hombre.
Atrás había quedado la niña a la que todos llamaban lunática. La guerra la había despojado de toda ingenuidad pero no había logrado destruir completamente su espíritu libre y soñador. Pues ella sabía que ahí yacía el truco, para sobrevivir a lo que ella vio, tuvo que endurecer su corazón pero sin perder la dulzura de su alma.
Cuando el señor Lovegood puso la pequeña mano de su hija en las tibias manos de su futuro esposo, y ambos se miraron, Theo supo que al fin había encontrado una familia. Ya no estaba desamparado en el mundo, había hallado su hogar entre los brazos de Luna.
Las palabras de juez de paz fueron sencillas pero emotivas, el hechizo fue magistralmente ejecutado y muy pronto la dorada línea en sus dedos anulares anunció a los nuevos señores Nott.
El último paso de la ceremonia era el juramento de los padrinos. Charlotte y Blaise no titubearon al decir sus líneas y por primera vez mantuvieron sus miradas fijas mientras prometían acompañar a la pareja. Cuando la pequeña estrella se instaló en sus muñecas, ambos soltaron sus brazos y un evidente sonrojo cubría sus rostros.
- ¿Draco, te has dado cuenta de lo mismo que yo?
- sí. ¿Crees que Theo y Luna hayan elegido a propósito a los padrinos?
- supongo que sí. Quién sabe, a nosotros nos unió realmente. Quizá por eso la tradición dicta que los padrinos sean una pareja.
- apuesto a que eso Potter no lo sabía.
- no, ninguno lo sabíamos. De hecho fue Narcissa la que me comentó eso.
- entonces he de suponer que todo marchará bien para Zabini. Al menos a mi me sirvió. Haber entrado a ese tugurio fue mi decisión más brillante hasta el momento… ¿te he dicho lo hermosa que luces Hermione?
Draco besó el dorso de la mano de su prometida, justo por encima del anillo de compromiso que el mismo había diseñado. El rubio estaba disfrutando aquella ceremonia. Su novia parecía feliz. Nott se veía relajado por primera vez desde que lo conoció y el ambiente, aunque lleno de Weasley, resultaba agradable.
Luego de que los novios saludaran a los presentes, ya como esposos, cada invitado tomó asiento en la mesa que se le había asignado. Y pronto los platos se llenaron con el menú elegido para la ocasión.
Luego de la cena y de una ronda de fotografías mágicas. Theodore y Luna abrieron el baile en el centro de la pista. Los siguientes en unirse al vals fueron Hermione y Draco, seguidos de Blaise y su prometida. Muy pronto todas las parejas presentes bailaban al mismo ritmo.
- se ve muy bonita hoy señora Nott.
- ¿lo crees?, usted también se ve muy bien señor Nott.
- disculpe señora Nott, debo corregirme. Usted siempre se ve bonita, hermosa diría yo.
Cuando la primera pieza concluyó, cada bailarín fue en busca de una nueva acompañante. El primero en hacerlo fue Draco, y haciendo gala de sus exquisitos modales, le pidió al novio permiso para bailar con su nueva esposa. Y a su vez Theodore comenzó a bailar con Hermione.
- Gracias Hermione
- ¿por qué me agradeces Theo?
- por Draco, no recuerdo la última vez que se vio así. Creo que fue antes de entrar a Hogwarts.
-¿Así como?
- no lo sé, feliz, relajado, sonriente, menos prejuicioso y soberbio. Desde que entraste a su vida definitivamente, el idiota de mi amigo ha cambiado para bien. Así que gracias.
-no tienes nada que agradecer Theo. Yo no he hecho nada, es él quien desea cambiar y yo solo estoy ahí si me necesita.
- Aun así.
-Nott, ¿puedo decirte algo?
-Adelante Granger
- si Luna llega a sufrir por tu culpa jamás encontrarán tu cuerpo, ¿queda claro?
- eso es muy Slytherin de tu parte, pero sí, me ha quedado claro.
Theo y Hermione siguieron girando con gracia por la pista, hasta que una nueva pareja reclamó el cambio. Tuvieron que pasar varias canciones para que Draco volviera a bailar con su prometida. Y cuando este planeaba seguir haciéndolo por un tiempo más, fue Harry quien llegó para interrumpir.
En vez de bailar, Draco acompañó amablemente a Ginny para que se siente. Su avanzado embarazo le prohibía mantenerse de pie demasiado tiempo, y seguir bailando seria un esfuerzo innecesario.
Al llegar a la mesa de los Weasley, Ronald se quedó observándolo. Si bien el rubio supo quien salvó su vida apenas despertó, no había tenido oportunidad de agradecerle por haber donado la sangre que necesitaba. Por lo tanto, decidió que ese era tan buen momento como cualquier otro.
- buenas noches Weasley
- buenas noches Malfoy
-quería agradecerte por haber donado la sangre.
- ni lo menciones.
- de verdad, fue un buen gesto de tu parte y quería ofrecerte algún tipo de compensación, si la deseas.
- No necesito tu dinero pero gracias de todas formas.
Ronald le ofreció su mano en una clara señal de que una tregua se instauraría entre ellos. El antiguo Draco hubiese visto el gesto con asco o hubiese dicho algo hiriente, pero este Draco, un poco más maduro, y muy influenciado por su futura esposa, estrechó la mano del pelirrojo y su rostro no mostró ningún tipo de aprehensión.
Ginevra Potter no daba crédito a lo que sus ojos veían. Malfoy y su hermano estaban firmando un acuerdo de paz tácito y con suerte, esta se mantendría en el tiempo. Solamente Hermione podría haber logrado aquello. Seguramente con el tiempo y el estimulo suficiente, ella haría sangrar a las piedras.
Luego de aquel extraño momento, Draco giró hacia la pista, y la sangre se agolpó en su rostro mientras algo amargo bajaba por su garganta. Sus nudillos se veían blancos por la fuerza que ejercía al clavar sus cortas uñas en las blancas palmas.
- ¿quién es ese tipo?
Ginny buscó en la pista de baile cual podría ser el motivo para que Malfoy cambiara su tono de voz de aquella manera. Esa voz sonaba peligrosa, así que era mejor buscar cual era la fuente de su molestia. Para ese momento Ronald estaba enfrascado en su comida y no había notado el cambio de actitud de Malfoy, así que despreocupadamente mencionó al causante de aquel alboroto.
-¿Quién?, ¿el rubio que baila con Hermione?, Es Anthony Goldstein, su ex prometido, estaba en Hogwarts, fueron premios anuales… Ay, ¿queeeeee?
En un intento desesperado por hacer que Ronald cerrara su boca, Ginevra había golpeado fuertemente las costillas de su hermano.
- Ginevra, ¿puedes hacerme un favor?
- dime
- Ve y dile a ese Goldstein que saque sus manos de mi novia, o mi zapato pateará tan fuerte su trasero que sus bisnietos tendrán mi suela como marca de nacimiento.
Ginny se levantó lo más rápido que pudo y lentamente caminó hacia donde Hermione bailaba con su ex novio. Discretamente se acercó a la pareja para separarlos y le dijo a Hermione que Draco estaba visiblemente celoso, luego de que Anthony se retirara.
La noticia no le sentó para nada bien a la antigua Gryffindor. Ella solo bailaba con un viejo amigo, y no creía que eso fuera un motivo para que Draco estuviese celoso. Ella estaba con él y nadie más tenía cabida en su corazón. No estaba lista para volver a conversar con su novio, así que decidió sentarse en la mesa de Narcissa, quien había fungido como una especie de madre del novio en la ceremonia.
- ¿Cómo la estas pasando Cissy?
- muy bien querida, es la boda más alegre a la que he asistido, me enorgullece que Theo haya encontrado una muchacha que logre hacerlo feliz.
Suegra y nuera mantuvieron una corta charla sobre la decoración de la carpa y posibles decoraciones para la boda que pronto deberían organizar.
Draco había permanecido en la mesa de los Weasley tratando de domar al monstruo de los celos que había despertado en su interior. Sabía que no era bueno confrontar a Hermione en ese estado, después de todo ella no estaba haciendo nada malo.
Ronald veía como Draco intentaba calmarse y supo que había metido la pata. Era evidente, hasta para él, que ver a Hermione con un ex novio lo había afectado y se sintió culpable de haber mencionado el hecho de que Anthony había salido mucho tiempo con su amiga.
Astoria Greengrass había sido invitada a la boda por el novio pero, la verdad sea dicha, casi todos los presentes la habían conocido como novia, y casi prometida, de Ronald Weasley. Aprovechando que Dean Thomas, su futuro esposo, estaba bailando con la novia, Astoria decidió acercarse a conversar con Ron y Draco. Aun mantenía una buena relación con su ex y Draco había sido su amor platónico de la infancia, así que conservaba un gran cariño por ambos hombres.
Hermione observaba desde la mesa de su suegra como una bella castaña conversaba con Draco y Ronald. Ella la conocía, y siempre le pareció una muchacha agradable, pero fue su suegra la que hizo que un nudo se formase en su estomago.
- ¿Esa es Astoria Greengrass?
- si Narcissa, ella es.
- Que bonita está, ya es toda una mujer. No la veía desde que era una chiquilla que seguía a Draco por toda la mansión. Recuerdo que no veía la hora de terminar Hogwarts para poder casarse con mi bebé.
Hermione estaba tomando un trago de su bebida para que el nudo en su estomago se aflojara, pero saber que Astoria había estado enamorada de su prometido, hizo que casi se ahogara.
- ¿Aaastoria estaba comprometida con Draco?
-sí, pero cuando la guerra terminó, el padre de Astoria disolvió el contrato vinculante. ¿Te sucede algo querida?.
Hermione vació su copa de un solo trago y se levantó sin despedirse de Narcissa. Casi corrió hacia la mesa de los Weasley y sin mucha ceremonia le pidió a Draco que salieran de la carpa para conversar.
Draco estaba más calmado, sus celos estaban bajo control y no entendía por qué Hermione lo había sacado casi a rastras de la carpa. Quizá decir que golpearía a su ex había sido demasiado y por eso se ganaría una reprimenda.
- ¿QUE HACIAS CON ELLA DRACO?
-¿con Astoria?, nada, ella conversaba con Weasley y por educación me incluyeron en una insulsa conversación que poco me interesaba. ¿Qué te sucede Hermione?, casi arrancaste mi brazo para sacarme de allí
-¡ASTORIA ESTABA COMPROMETIDA CONTIGO, ELLA ESTABA ENAMORADA DE TI, ESO ME PASA!.
- ESO FUE EN QUINTO AÑO HERMIONE, LITERALMENTE HA PASADO UNA DÉCADA. JAMÁS ME INTERESÓ. ERAMOS UNOS CRÍOS Y ELLA ME PERSEGUÍA, PERO TE ASEGURO QUE NUNCA ME ATRAJO. ¡NO SE QUE TE PASA!, ¿QUE CLASE DE ESCENA ES ESTA?, ¿CON QUE DERECHO TE MOLESTAS PORQUE CONVERSE CON UNA CHICA QUE DEBÍA CASARSE CONMIGO POR UN CONTRATO QUE HABÍA SELLADO LUCIUS?
- NOSOTROS TAMBIÉN NOS CASAREMOS POR CONTRATO
- NO TE ENTIENDO. EN TODO CASO EL MOLESTO DEBERÍA SER YO. ESTABAS BAILANDO MUY A GUSTO CON TU EX NOVIO Y TUVE LA CORTESÍA DE NO HACERTE UN PLANTEO HASTA AHORA.
- ANTHONY ES SOLO UN BUEN AMIGO, LO NUESTRO TERMINÓ HACE TIEMPO. ¡Y NO ES LO MISMO!, ¡ELLA ES MUCHO MAS BONITA QUE YO, ELLA ES SANGRE PURA, EDUCADA Y RICA!.
- ¡DE QUE MIERDA HABLAS HERMIONE!, ¿QUÉ TE SUCEDE?, ASTORIA NO ES MAS BONITA QUE TÚ. Y SI VAMOS A DECIR COSAS PARA JUSTIFICARNOS, SI ES LO MISMO. TU EX ES UN GRAN DEFENSOR DE LA LEY, UN PREMIO ANUAL, UN VETERANO DE GUERRA CONDECORADO, ¿Y QUE SOY YO?. SOY UN EX MORTÍFAGO CHIFLADO.
El alma de Hermione cayó a sus pies. Minutos antes estaba furiosa con Draco por haber estado celoso de Anthony, y luego, había armado una escena por el mismo motivo. Le había gritado y había hecho que Draco se sintiera inferior cuando cayeron en las estúpidas comparaciones.
El llanto corrió su maquillaje, dándole un aspecto que hizo que Draco se sintiera mal. La hizo llorar como cuando estaban en la escuela. Esta vez no había insultado su origen, pero le había levantado la voz y eso era imperdonable. Se giró dándole la espalda, pues era incapaz de observar su obra.
- lo siento Draco, lo siento, perdóname. Te vi con ella y los celos me consumieron.
Hermione abrazó a Draco por la espalda y lloró más fuerte aun. Draco se deshizo del férreo abrazo, solo para girarse y dejar que Hermione escondiera el rostro en su pecho.
- yo también lo siento. No debí haber dicho eso. Perdóname Hermione.
- Astoria es mucho más bonita que yo, y es amable. Si pusiéramos a todas las mujeres que has querido en una habitación, seguramente no me elegirías. Tengo miedo Draco. Miedo que te des cuenta que no valgo la pena. Que nuestro matrimonio sea solo una obligación para ti.
- te equivocas. Si pusiéramos a todas las mujeres que he querido en una habitación, solo estarías tu Hermione, nadie más. Antes de la guerra salí con muchas, no voy a negarlo, pero tenía diecisiete años, era un adolescente estúpido y hormonado. Ahora soy solo estúpido y por eso también me puse furioso cuando te vi con Goldstein. No tengas miedo, solo tú me importas.
Adentro la fiesta estaba en su apogeo. Y afuera la tormenta había pasado tan rápidamente como había iniciado. Esa fue la primera pelea que Draco y ella habían tenido desde que reconocieran sus sentimientos. Antes de eso habían peleado muchas veces, pero jamás los sentimientos e inseguridades habían estado involucrados.
- creo que deberíamos irnos Hermione, no creo que sea conveniente que te vean en este estado. Potter y los Weasley me hechizarían hasta el cansancio.
- si vámonos a casa.
- envía un patronus a Theo, para que sepa que nos vamos.
Hermione no se detuvo a pensar el pedido de Draco y simplemente envió su patronus como él había dicho. Ella aun no sabía que su futuro esposo era incapaz de invocar ese hechizo, pues no tenia recuerdos lo suficientemente fuertes y felices como para realizarlo.
Cuando el mensaje fue enviado, ambos se desaparecieron rumbo a su casa. Allí Murzim los esperaba ansioso, así como la extensa conversación que tenían pendiente. Pues era necesario que hablaran sobre sus inseguridades para que los celos no fuesen un obstáculo en su relación.
La pasión y el amor pueden unir a dos personas, pero jamás lograrían la felicidad plena hasta que pudieran reconocer sus debilidades y juntos trabajar para construir una relación fuerte y duradera.
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Harry Potter, salvador del mundo mágico, estaba completamente aterrado. Su esposa embarazada de siete meses y medio había sentido fuertes dolores en su vientre, y eso lo tenía completamente histérico. Aun era muy pronto para que su bebé naciera.
La fiesta estaba por terminar y Hermione hacia horas que se había marchado con Malfoy. En un momento Ginny estaba perfectamente bien, y al siguiente sintió un dolor agudo que asustó a los presentes.
Al llegar al hospital, Los doctores de San Mungo habían tomado a su esposa de sus brazos, simplemente habían desaparecido tras unas puertas dobles y no habían dado más señales. Harry enfrentaría mil veces a Voldemort si con eso garantizaba que su hijo y su esposa estuvieran bien.
Los primeros en llegar al hospital fueron sus suegros, y luego fue su mejor amiga y Malfoy, su padrino de bodas. Todos parecían angustiados por la futura madre y el niño. La puerta doble se abrió al mismo tiempo que Harry estaba a punto de lanzar un bombarda.
-¿Familiares de Ginevra Weasley?
- Nosotros. Yo soy su esposo.
- Señor Potter, es un placer conocerlo, es un orgullo atender a la esposa de nuestro salvador…
- vaya al grano doctor, luego tendrá tiempo para seguir lamiendo las botas de Potter.
- ¡Draco!
- Déjalo Hermione, Malfoy tiene razón. Quiero saber como están Ginny y mi hijo.
-oh, sí sí, no hay nada de qué preocuparse. El feto se encuentra en perfecto estado, solo cambió de posición. Y eso sumado al cansancio de la madre produjo el malestar. Ambos están bien. Cuando desee puede pasar a la habitación.
Harry inmediatamente corrió hacia la puerta que el medimago había indicado. Adentro, su esposa estaba intentando alcanzar sus zapatos para terminar de vestirse.
- Ginny, que haces, debes descansar, acuéstate.
El salvador del mundo mágico, intentó guiar a su embarazada esposa hacia la cama de hospital, pero fue en vano. Su esposa se cuadró delante de él, y poniendo sus manos a la altura de su cintura comenzó a regañarlo.
- HARRY POTTER, ¿SE PUEDE SABER QUE DEMONIOS HACES?, DAME MI ZAPATO.
- Ginny, el bebé, deberías hacer reposo.
- NO ES CIERTO HARRY, ESTOY BIEN, EL BEBÉ SOLO ESTABA BUSCANDO MAS ESPACIO. ESTÁ CRECIENDO, ESTO ES NORMAL.
- pero te dolió, y el médico dijo que estabas agotada.
- ME DOLIÓ PORQUE TU HIJO PATEÓ MIS COSTILLAS, TU FUISTE EL QUE ENLOQUECIÓ. NO ME DISTE TIEMPO A DECIRTE QUE EL DOLOR HABÍA PASADO. ARRUINASTE LA BODA DE LUNA CON TU HISTERIA.
-Ginny…
-NADA POTTER, NO PUEDES SALIR GRITANDO Y PIDIENDO UN MEDICO POR CADA PEQUEÑO DOLOR QUE SIENTA. ¿QUE HARÁS CUANDO EL VERDADERO DOLOR LLEGUE?. EN UN MES Y MEDIO PARIRÉ A TU HIJO, Y TENERTE HISTÉRICO ALREDEDOR NO ME AYUDARÁ.
- lo siento. Tengo miedo de perderlos.
- Harry, no nos pasará nada cariño. Estoy embarazada, no enferma. Adoro que seas protector con nosotros, pero golpear, de forma muggle, a un enfermero para que te deje entrar a la sala, no es la forma en la que debes actuar.
Molly ingresó a la habitación luego de que los gritos dejaron de oírse desde el pasillo. Oír a Ginny amedrentando a Potter había traído alivio a todos los presentes. Si podía gritar, entonces estaba bien.
Afuera Malfoy comenzó a reírse, y todos los presentes lo veían con horrorizada fascinación. Muchos de los Weasley no conocían esa faceta divertida de Draco.
- ¿De qué te ríes Draco?
- el niño que vivió, el que enfrentó a Voldemort y a todos sus mortífagos saliendo victorioso… se asustó de los gritos de su esposa. Una mujer embarazada ¿de cuánto?, ¿un metro sesenta y ocho?
Hermione lanzó a Draco una fiera mirada en reprimenda, y este con gesto inocente alzó sus manos en señal de rendición.
- está bien Hermione, no me reiré mas de Potter. Pero admite que es irónico.
- Cállate Malfoy, tu le temes a Hermione.
- oh no Weasley, yo no le temo a mi futura esposa. La respeto. Hermione no solo golpe muy fuerte sino que, con uno solo de sus hechizos que lanzase, todos mis antepasados sentirían los efectos. No es miedo, es autopreservación.
Ron y todos los presentes, incluida Hermione, comenzaron a reír por las últimas declaraciones de Draco. Quizá él estuviera siendo sincero, o solo sintió la necesidad de aligerar el ambiente ominoso que Potter creó con su terror por la salud de su esposa e hijo.
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Mientras Hermione esperaba poder entrar a ver a su amiga, acompañada de Draco. Angelina decidió que ese era un buen momento para conversar con los hermanos Weasley y sus prometidas.
Luego de que los novios se retirasen hacia la mansión Nott donde pasarían la noche antes de la luna de miel. Todos los Weasley y sus parejas habían aparecido en el hospital San Mungo para conocer el estado de Ginny y el heredero Potter.
En una mesa de la cafetería de hospital, en una hora muerta de la madrugada, tres hermanos pelirrojos y sus futuras esposas aguardaban a que una de ellos tomase la palabra.
- Bien, sé que es tarde, pero estamos todos aquí y creo que es este momento es tan bueno como cualquier otro para conversar esto.
Samanta Jones miraba a su futuro esposo con gesto interrogante, a la vez que este le devolvía una expresión de completo desconcierto. Pansy se limitó a mirar su taza de café, aun no tenía una relación con su prometido, y creía que sobraba en aquella mesa.
- todos sabemos que es tradición que los padres del novio paguen por la boda. También es de dominio público que Molly y Arthur Weasley son personas mayores y que no permitirán que se los ayude a organizar nuestras bodas, llegado el momento.
Por eso estamos aquí reunidos. George y yo pensamos que sería bueno que acordásemos una boda comunal. Comprometer a los señores Weasley a realizar tres bodas consecutivas sería demasiado.
Seguramente todas teníamos en mente nuestra boda perfecta, pero debemos ser realistas, Molly y Arthur no están en condiciones de hacer realidad todos nuestros sueños. Propongo que las tres lleguemos a un punto medio y que armemos la mejor boda posible, sin que eso signifique un enorme gasto.
Las dos novias restantes se miraron y con un mudo asentimiento acordaron que sería como Angelina decía. Los señores Weasley eran demasiado buenos como para exigirles un compromiso tan enorme.
- Por mi está bien, yo no tengo familia. Solo tengo a mi madre, y mis únicos amigos están relacionados con los Weasley, así que también estarán ahí. No tengo ningún tipo de objeción a la boda comunal.
- yo tampoco. Solo mis padres estarían invitados. Mi padre es muggle, por lo que su familia no podría venir, y mi madre es hija única así que por su lado tampoco tengo parientes, ya que mis abuelos están muertos. No tengo objeciones tampoco, y si Charlie está de acuerdo, no me negaré a la boda conjunta.
George sintió la necesidad de defender la idea de Angelina ante sus hermanos. Ellos no habían emitido ningún tipo de sonido, y sus mujeres habían aceptado. Pero sabía que si alguno de ellos se negaba, todo sería un caos.
- Ron, Charlie, ¿qué opinan de una gran boda comunal Weasley por todo lo alto?. Papá y mamá aun están pagando préstamos por la boda de Percy. Y no aceptarán mi dinero para organizar otra.
- si Samanta está de acuerdo, yo también.
- tienes razón George. Papá no puede seguir haciendo horas extra en el ministerio. Pansy aceptó, así que no tengo nada más que agregar.
-Excelente. Sabía que aceptarían. La ley fija una fecha máxima para fines de octubre, propongo que encontremos un día de octubre que nos guste a todos y realizarla ese día. Cuanto antes comencemos a decidir las cosas, más tiempo tendremos para abaratar costos.
-yo podría hacer los vestidos como regalo de bodas. Eso restaría un gran costo del presupuesto. Hay muchas cosas que podemos hacerlas pasar como regalos de boda a las otras parejas, y de esa forma evitaríamos gastos a los señores Weasley. Tampoco podrían enojarse, porque no estaríamos pagando por nuestra boda, si no que estaríamos regalando algo a otra pareja.
- Es genial Pansy. Inclusive podemos hablar con nuestros amigos y pedirles que sus regalos sean cosas que se necesiten. Y no vajillas de plata o cosas que jamás usaríamos.
-excelente Samanta. Es un hecho. Nosotras nos juntaremos pronto a diagramar las cosas necesarias y conversaremos con nuestros amigos. Haremos una lista y que ellos elijan que darnos para la fiesta. Claro que Molly no debe enterarse, o nos regañará.
Charlie, Ronald y George veían como las tres mujeres habían creado un frente unido en un instante. Parecían amigas de la nada y hablaban una sobre otra. Pero lo que más les sorprendía era, que aun así, parecían entenderse.
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Eran las cuatro de la mañana y los señores Nott recién arribaban a su morada. La fiesta de casamiento había sido preciosa, y salvo por el pequeño incidente con Ginny, todo había salido de maravilla.
Theodore tomaba una última copa de Whiskey en el salón, mientras su esposa se quitaba su vestido de novia y elaborado peinado en el cuarto principal. Tenían todo ese día para ellos, ya que el traslador a la isla caribeña se activaría cerca de las seis de la tarde.
- Theodore…
Theodore Nott se giró para ver a su esposa y el aire escapó de sus pulmones. Frente a él, su angelical esposa se había transformado. Ya no era la inocente ninfa del bosque que había sido durante la boda. Ahora era un súcubo, una visión en negro y cuero.
- Lululuna.
- ¿confías en mi Theo?, quiero jugar un juego contigo.
El negro corsé se amoldaba a la figura femenina como si fuera un guante. Las altas botas, hasta los muslos, hacían que sus piernas fueran kilométricas, y la diminuta prenda interior, dejaba poco a la imaginación. Toda la sangre que antes circulaba en su cuerpo, rápidamente se acumuló en un solo sitio de la anatomía de Theodore. Y por falta de irrigación, su cerebro sufrió un apagón momentáneo.
- si
- genial. Verás, los muggles practican una disciplina que se llama dominación y sumisión. Eso es lo que quiero hacer esta noche Theo. ¿Jugarás conmigo?
Aunque su tono de voz no hubiese mutado una octava de su dulce tono normal. La voz de su esposa se le antojaba tremendamente sexy en ese momento.
- si
- ¡GENIAL!, te explicaré las reglas. Esta noche tú serás mi sumiso. Otro día podremos invertir los roles si lo deseas. Pero hoy, yo daré las ordenes Theo. Tu solo harás lo que yo diga, sin ningún tipo de objeción. Te dejarás llevar, me dejarás el control a mí. Y en todo momento me llamarás ama. ¿Estás de acuerdo?
El cerebro analítico y controlador de Nott luchaba por oponerse a la propuesta de Luna, pero para su desgracia, quien había tomado el control del cuerpo era su miembro. Y estando Luna así vestida, el cerebro tenía muy pocas chances de ganar la pelea.
- si
-¿si qué, Theo?
- si ama.
- excelente. Ahora desnúdate, pero lentamente.
Luna se sentó en el sofá y pacientemente esperó a que Theo procesara su orden. Sabía que su controlador marido tendría que estar viviendo una batalla interna, pero ella no tenía apuro, jugarían aquel juego más por el bien de su marido que por el propio. Aunque la nueva señora Nott debía admitir que tener todo el control era embriagante.
Theodore claudicó, lentamente fue desprendiendo los botones de su camisa y la dejó caer a sus pies. Sentirse observado de aquella manera, al contrario de lo que hubiera pensado, no lo cohibía sino que lo hacía sentir muy bien.
Cuando la última prenda cayó, Luna se levantó y caminó a su esposo gloriosamente denudo. En sus manos, la pequeña fusta de terciopelo, que había elegido para la ocasión, vibraba por dar el primer golpe en las nalgas de su marido. Y lo hizo. Theodore estaba estupefacto, no podía creer que su Luna se estuviese comportando de aquella forma.
El golpe no había dolido en realidad, solo había hecho que una gran descarga de adrenalina recorriera su cuerpo desde los pies hasta el cuero cabelludo.
- ¿te gustó Theodore?.
- si ama.
- muy bien, arrodíllate.
Theo se arrodilló frente a su esposa y le sostuvo la mirada. Desde esa posición su esposa era endemoniadamente sensual.
- no me mires Theodore. Mira el suelo si no quieres que te castigue.
El segundo de más que demoró en bajar la mirada, fue suficiente para que Luna descargase un nuevo golpe de fusta sobre su cuerpo.
- lo siento Theo, pero te estabas portando mal. Mira el suelo.
Theodore posó sus ojos la alfombra como su esposa ordenaba. Y sintió el taconeo de Luna alejándose de de él. Su cerebro le pedía que se levantase y terminara con esa ridiculez, pero un instinto primario le decía que no lo hiciera. Que obedeciera a su mujer.
Luna estaba exultante, su pequeño juego estaba saliendo como deseaba. Casi podía ver la lucha interna que se desarrollaba en la mente de su esposo, y no era por sadismo que lo realizaba, todo lo contrario. Luna solo buscaba que Theodore disfrutase de perder el control de su entorno, aunque sea en los momentos íntimos.
- bien, ahora te colocaré esto. Es un collar de sumisión, y esto es su correa. Con esta correa te guiaré y tu obedecerás. ¿Estás de acuerdo que te ponga esto Theo?
- si ama.
Luna se inclinó dejando sus pechos a la vista de su esposo, y colocó el collar de cuero en torno al blanco cuello. Theodore solo tenía ojos para lo que aquel corsé dejaba ver.
- sube conmigo a la habitación Theodore.
Luna tiró suavemente de su correa y Theo se puso de pie. Ambos caminaron lentamente hacia la habitación. Theodore desnudo y erecto. Luna enfundada en cuero y muy excitada por el juego.
Luna se recostó en la gran cama de doseles, frente a ella, Theodore continuaba de pie, expectante. Cuando Luna retiró lentamente la prenda intima, su esposo pensó que moriría de combustión espontánea allí parado.
- arrodíllate Theodore.
Theo se arrodillo, frente a la cama, agradeciendo a cualquiera fuera la deidad que había colocado en su camino a esa infartante mujer.
- ahora deseo que me estimules con tus labios. Quiero que me hagas tener un orgasmo.
- como ordene ama.
Luna se recostó completamente y abrió sus piernas dejando su intimidad húmeda y expuesta para su esposo. Él inmediatamente se entregó a la labor. Usando su lengua hábilmente, estimuló a su mujer hasta que esta anunció, con un grito de placer, que su primera tarea estaba cumplida.
Cuando Luna recobró la respiración, luego del arrollador orgasmo, se levantó de la cama y buscó un nuevo implemento en su cajón.
- ahora quiero que te recuestes en la cama Theodore.
Theo trepó a la gran cama en la que segundos antes su mujer había alcanzado la cumbre del placer y aguardó una nueva tarea. Pero esa orden jamás llegó. Luna tomó sus manos y las ató a los postes de la cama, mientras que sobre sus ojos colocó un antifaz que lo cegaba y le impedían ver que estaba haciendo su esposa.
- ahora quiero que te relajes. No podrás tocarme ni verme, mucho menos tienes permitido hablar, solo podrás sentirme, quiero que goces Theo. Quiero que sientas mucho placer.
Al estar privado de sus sentidos el nerviosismo atacó. Pero rápidamente estos quedaron de lado cuando la tibia mano de su mujer comenzó a bombear su hombría en movimientos pendulantes.
Cuando uno de tus sentidos es cercenado, los otros ganan fuerza. Los ojos de Theodore estaban cerrados, así que sus terminales nerviosas se volvieron mucho más sensitivas de lo que ya eran. No tenía permitido hablar, así que no podía decirle a Luna que muy pronto su orgasmo llegaría si seguía moviendo sus manos de aquella forma.
Para su suerte o desgracia, Luna abandonó su juego de manos. Y Theodore solo sintió como la cama se movía cerca de él. Su sorpresa fue mayúscula cuando sintió el frágil cuerpo de su esposa sobre el suyo. Y el placer lo inundó cuando pudo sentir el tibio y húmedo interior que lo recibió.
Su posición semi sentada le daba la oportunidad de tener el torso de Luna demasiado cerca, y eso era una ventaja para ella. El vaivén era enloquecedor. La nueva señora Nott cabalgaba a su esposo de forma experta.
- ¿te gusta lo que te estoy haciendo Theo?, contesta
- sssssssssii aaama.
- aguanta un poco más. No tienes permitido correrte. Debes esperarme. Yo te diré cuando podrás hacerlo.
- si ama.
El sube y baja demencial duró unos cuantos minutos, y cuando el calor y el palpitante interior de Luna anunciaban la llegada del infinito placer, sus movimientos se volvieron erráticos.
- Ahora Theo, ahora puedes hacerlo, termina para mí.
Luna tuvo que moverse solo un par de veces más para que juntos alcanzaran el orgasmo. Fue una experiencia única y placentera que los dejó sin aliento.
Cuando sus corazones se normalizaron, Luna quitó las restricciones del cuerpo de Theo y se retiró el exótico corsé, para ponerse uno de sus nuevos pijamas de satén.
- vamos a dormir Theo…
Theo obedeció sin dilaciones y abrió la cama para que Luna ingresase a ella. Luego se acostó él abrazándola por la espalda, y colocando una mano sobre su vientre donde su pequeño hijo crecía.
Rápidamente cayeron en los brazos de Morfeo aunque el sol brillara afuera. Esa hermosa mañana de abril, Theodore Nott durmió sin pesadillas, por primera vez desde que podía recordarlo.
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N.a: no puedo creer que haya superado los cien comentarios, jamás pensé que algo escrito por mi tuviera gente que esperara leerlo. Muchísimas gracias!. Espero que este capitulo les haya gustado, y como siempre espero sus opiniones en los comentarios. HASTA LA PROXIMA!
