...

-Que frío.-Pudo oír la voz femenina de su compañera mientras se abraza a sí misma, sacudiendo la nieve acumulada en sus hombros.-Tengo las manos congeladas.-Palma sus manos produciendo sonidos ahogados ya que esta estaban cubierta de un guante improvisado.-Es horrible tener que buscar comida cuando llega el invierno. ¿No lo crees?-La castaña volteo a verlo, no fue un asombro encontrarlo con su característico ademán de fastidio.

-Es un fastidio.-Se quejo metiendo las bayas en el saco que tenían que llenar cada día como una pequeña cuota de contribución para poder comer. El saco era largo y grande, la primera vez que le dieron supo que nunca iba a poder verlo lleno.- Con este frío, cosechar es una perdida de tiempo.

-Al menos la actividad te mantiene calentita.-Dijo otra chica de cabello negro.-A que no es verdad, Matsuri.

La susodicha asintió con una sonrisa tan grande que Shikamaru no sabia adonde cabía en su rostro redondo y pequeño.

-Vamos.-Ánimo la castaña al único varón del grupo de cosechas, la mayoría eran mujeres y unos cuantos niños que estaban más jugueteando que ayudar a sus madres.-Si no buscamos más frutos, Temari y Gaara tendrán que darnos de su parte. Y ellos merecen comer.

-No vale la pena.-Dijo Shikamaru sentándose en la nieve.-Con este frío más energía pierdes y como resultado final, querrás comer más. Y ni hablar que con este tiempo es difícil conseguir frutos, lo mejor sería cazar.-Se acostó de espalda cerrando los ojos y con las manos detrás de su nuca.

-Es peligroso cazar.-Hablo la chica de cabello oscuro.-El líder ha prohibido que las mujeres pueda cazar.

-No es que ha prohibido, Yukata-Corrigió Matsuri.-Nuestra tribu se está volviendo cada vez más pequeña, por lo que el líder a dejado a fuera a las mujeres en las actividades de caza, al menos que esta ya tenga más de seis hijos, porque recuerdo que cuando era más pequeña, las mujeres cazaban y eran guerreras, pero la muerte aumentaba y el número de personas bajaban. Por eso dejo a las mujeres fuera de la batalla y de las caza.-Explico la castaña.

-Es un buen método para lograr que su raza sigan aun viviendo a pesar de lo problemático que es vivir sin un lugar acogedor que llamar hogar.

-Pero Temari sigue luchando y cazando, como otras mujeres.-Yukata se mostró confundida.-Y no tiene hijos.

Ciertamente concordó con ella, Shikamaru había visto que Temari no era la única que estaba permitido que participe en la caza, en el primer día, a cada mañana notaba que Temari y un grupo de mujeres se iban con los hombres a cazar, con sus lanzas, arcos y cuchillos y espadas. Y cuando volvían, cargaban su propia comida. Pero la única diferencia radicaba que Temari no tenía hijos, mientras el resto sí.

-Como te dije, algunas mujeres tienen permitido cazar si cumple con el requisito de dejar hijos, esas misma mujeres que cazan, también participa en la batalla. Una mujer que puede pelear debe dar más hijos, de esa manera nacerán hijos más fuerte. Aunque es claro que Temari no cumple con el requisito, por eso el líder no la toma mucho en cuenta, y eso que Temari es la mujer mas fuerte, cuando pelea parece que ha sido bendecida por los dioses.

-Ahora entiendo porque todos los hombres están intentando conquistarla.-Dijo Yukata y luego ríe.-Aunque ya sabemos a quien escogió.-Entre risa dijo mirando a Shikamaru.

-De qué hablas.-Se hizo el desentendido.-No se ustedes pero estoy harto de no comer nada.-Debido a que era forastero, su comida era una miseria, Temari debía compartir su comida con él y otro grupo de mujeres, como ella solía llamar, sus chicas. Estaba harto tener que escuchar que era la chica de Temari, él era un hombre y podía perfectamente cazar, pero sabía que si cazaba con el grupo de hombres, acabaría apuñalado por la espalda.

Se levantó y camino arrastrando su saco que parecía estar más vacío, y eso que faltaba un poco para comer.

-¿Qué vas hacer?-Una de las dos chicas fue la que pregunto.

-Cazar, las liebres son deliciosas y en este tiempo hay muchas.

Ambas se miraron entre sí pero no dudaron en seguirlo, cargaron su costal en el hombro y caminaron detrás de él.

-Yo no sé cazar.-Hablo la amiga de Matsuri.-No me gusta arrebatar la vida de un lindo y pequeño animal, y me dan miedo los animales grandes con sus colmillos.

-Yo sé cazar una liebre.-Dijo orgullosa Matsuri.-Aunque son muy rápidos y escurridizos.

-Lo mejor es cazarlo con trampas.-Dijo Shikamaru preparando una. Aparta la nieve hasta llegar con el suelo.

Matsuri y compañía miraron atentas como preparaba una trampa, estaba cavando con una roca plana y filoso que había guardado y llevaba consigo desde que lo encontró. Nunca se sabía cuando lo iba a necesitar.

Una vez cavado un hoyo de tamaño mediano, fue por ramas que los afilos con su cuchillo y los puso dentro del hueco que cavo, con la punta arriba. La pelinegra sintió lastima por la liebre mientras veía al moreno cubrir el hoyo con unas ligeras ramas con hojas y nieve, y puso las bayas, moras y otros frutos que cosechó.

-Ahora a esperar.-Dijo Shikamaru ocultándose en un arbusto con las chicas que miraban la trampa con dudas.

...

El silencio podía permitirle escuchar la absoluta nada, el aburrimiento era tanto que no pudo contener un enorme bostezo que se ganó un codazo de su amiga, volteo a verla con un puchero en sus labios, pero Matsuri puso su dedos sobre sus labios y apunto a la trampa que seguía intacto o eso creyó hasta oír un crujido y a continuación un chillido.

-¡Al fin!-Grita y salta fuera del escondite que estuvieron por horas esperando.

Shikamaru sobresaltado despertó, algo desconcertado las miro a ambas, había aprovechado para tomarse una siesta.

-Al fin pico uno.-Le dijo Matsuri saliendo del escondite para ir a ver la liebre.

-¿Es grande?- Pregunto Yukata sin intención de querer verlos, aun parada detrás del arbusto que fue su escondite.

-Es mediano, puede que sea joven, por eso pesco.-Comento Matsuri recogiendo la liebre, agarrando de las orejas, lo volteo para mostrar a sus dos compañeros.-Hoy llevaremos carne.

-¡No me lo muestre!-Grito alterada Yukata dando la espalda.-Pobre liebre.

-No es para tanto.-Dijo Shikamaru levantándose.-Tarde o temprano tendrás que acostumbrarte a ver animales muertos y cazarlos.-Camina hasta Matsuri quien estaba sacando los pinchos que arrebato la vida de la liebre.-Sino lo haces, tendrás que vivir la vida dependiendo de otros.

-Así suenas a Temari.-Se quejo abrazándose a sí misma.

Shikamaru la miro extraño y volteo a ver a Matsuri quien se encogió de hombros.

-Temari y Yukata siempre tienen la misma discusión.-Le cuenta.-Y siempre le dice que debe armarse de valor o tendrá que acostumbrarse a vivir una vida dependiente y lo más fuerte hará con ella lo que quiera.

-¡Yo no quiero!-Grita Yukata horrorizada con la imagen de que los hombres hagan con ella lo que quiera.

Shikamaru no pudo contener una sonrisa, algo le decía que Temari había exagerado bastante, lo suficiente para mantener a la muchacha muy perturbada.

-Mejor volvamos, de seguro que nos están esperando.-Matsuri dio el primer paso para volver, con su mano sosteniendo a la liebre por las orejas. Shikamaru la siguió, no si antes volver a poner la trampa, después de todo, el día se la pasaban cosechando y cazando.

Como extrañaba su pueblo, en la cual tenía un tiempo para descansar y un tiempo para ser sus tareas, al menos podría seguir cazando liebre para poder descansar un poco hasta que una caiga en la trampa.

Al volver al lugar donde hace un momento atrás estaban cosechando, no fue extraño no encontrar a nadie esperándolos, fueron directo al lugar donde descansaba la tribu.

Al llegar, Matsuri mostraba con una gran sonrisa la liebre, como si fuese un trofeo muy admirable. Pero Yukata, al contrario de su amiga y de Shikamaru, se sintió cohibida al notar la presa grande, un oso, ya sabía quien lo cazo.

-¿Dónde estaban?- Pregunto Temari con el ceño fruncido.

-Shikamaru nos llevó a cazar.-Respondió Yukata con la cabeza agallas. Shikamaru se tenso al tener la mirada enojada de Temari todo para él.

-Hizo una trampa y esperamos ahí, hasta que esta linda liebre cayó en la trampa.-Contó Matsuri sin borrar la sonrisa.

-No vuelvan hacerlo.-Determinó Temari. Shikamaru frunce el ceño.

-¿Por qué no? En invierno es difícil cosechar y llenar un costal que ni siquiera ustedes podrían llenar en menos de un día.

-Ja!-Soltó uno.-No me digas que ya tienes tanta confianza para decirnos que hacer.

-No.-Respondió Shikamaru.-Pero soy más listo que todos ustedes y vengo de un pueblo que no pasan hambre en está época de invierno.

-Maldito.-Escupió uno furioso.-Cuida tus palabras porque no estas en posición de hablar.

-Que problemáticos. Solo digo que debemos buscar mejores formas de vivir, lo suficiente para no pasar hambre ni frío ni morir en el intento de sobrevivir al clima.

-Claro, para ti es fácil decirlo.- Dijo una de las mujeres del grupo de caza, se veía más mayor.-Después de todo sus tierras fueron benditas, mientras que la nuestras malditas.

-No soy creyente, así que no me vengas con eso.-Shikamaru continúa hablando.-Lo que trato de decirles es que si trabajan la tierra podrás cultivar, y podemos criar ganado, evidentemente el problema es que no tienen un lugar a donde ir. La solución que veo no es pelear, ya que son pocos en consideración con otros pueblos, lo mejor sería negociar con un pueblo que necesita algo de la tribu, ustedes son guerreros, pueden defender el pueblo por un pedazo de tierra.-Explica su idea mirando a cada uno de los integrantes de la tribu que iban cambiando su mirada dura a una más desconcertante.-Existen pueblos que se dedican mayor parte del tiempo a una vida tranquila, cultivando, criando a sus hijos y cuidar del ganado, ir a los reinos a comercializar sus productos, pero muchos bárbaros y delincuentes hacen de la suya, roban, matan y se llevan de sus mujeres y niños, usan la fuerza bruta para retener e impedir que el pueblo prospere. Podemos usar eso a nuestro favor, la seguridad del pueblo por comida y un terreno.

-Y quién nos garantiza que nos engañarán.-Pregunto Kankuro.-Tu idea es buena pero te recuerdo que nosotros somos también bárbaros y delincuentes, como has dicho.-Molesto se acercó hasta Shikamaru.

-Si quieren sobrevivir deben hacer grandes cambios y sacrificar mucho.-Le responde seguro. Voltea a ver al líder que se había mantenido callado.-Lo primero que se debe hacer es analizar el terreno de posibles pueblo que no pueden lograr defenderse, y al igual que en esta tribu, enfrenta perdidas humanas.

Un duelo de miradas es lo que hubo entre Rasa y Shikamaru, el más joven no bajo la mirada, lo miro con la misma seriedad que había soltado el discurso. Y es que, Shikamaru ya no podía soportar dormir dentro de una fría cueva ni menos tener que estar agachado arrancando las bayas de los arbustos ni tener que cuidar su espalda.

-Es una decisión que debemos pensar muy bien, el invierno es una espada de doble filo si nos movemos solo por tu sugerencia.-Hablo la anciana que se llamaba Chiyo.

-Es verdad, los niños no podrán soportar una larga caminata en la intemperie.-Concordó un hombre que tenía la misma edad que el líder.

-No es necesario ir todos, pueden ir un grupo de reconocimiento.-Sugirió Gaara quien parecía estar de acuerdo con la idea del forastero.

-Esperen.-Soltó un hombre.-Acaso no lo ven.-Apunto a Shikamaru.-Él solo quiere que el grupo de guerreros se marchen para dejarnos a nuestra suerte y de esa manera sus amigos vendrán a matarnos. ¡Canalla!

-Daimaru.-Llamo Temari.-Eso es estúpido.-Also la voz para ser escuchada, su gente se estaba alterando por una posible trampa, que ella sabia que era una tontería.-Y no pueden ignorar que la idea de Shikamaru es bastante buena. Si gustan yo iré sola a averiguar sobre los pueblos.-Se ofreció.

-Temari.-Dijeron en unison en un llamado casi silencioso Matsuri y Yukata, temiendo la vida de su amiga.

-Me parece que nos estamos precipitando.-Hablo esta vez Sasori.-Mejor comamos, dejaremos que nuestro líder tome la decisión.

-Es una sabía decisión, no precipitarse en hacer las cosas, se deben pensar en muchos puntos.-Dijo Chiyo.

Temari no pudo contener el disgusto en sus palabras. Sabía que lo hacía para darle una mala imagen a ella y a sus hermanos. Sobre todo a ella y a Kankuro, porque Gaara solía ser tan precavido y con su mirada mortal daba la sensación de mejor no meterse con él.

-Preparen la comida.-Ordenó el líder girando para marcharse dentro de la cueva, los consejeros fueron detrás de él.

-No puedo creer que van a discutir sobre esto.-Pudo oir la queja provenir de Temari.

-No es que no me cae bien tu idea.-Dijo Kankuro dejando caer su brazo en el hombro suyo.-Pero eres forastero y es mejor dudar a que caer en una trampa.

-Kankuro, no seas idiota.-Reclamo Temari.-Shikamaru no es embustero, hasta dejaría mi vida en sus manos.-Y tan pronto como lo dijo quiso borrarlo, pero la mirada sorpresiva de sus amigas y sus hermanos y una cuanta personas que la habían oído, supo que era demasiado tarde. Aborchonada dio vuelta y se marchó dando largas zancadas, murmurando entre dientes

Matsuri y Yukata soltaron risitas divertidas, cubriendo su boca con sus manos para no ser descubiertas.

-Te doy un consejo.-Dijo Kankuro llamando la atención de Shikamaru.-Nunca bajes la guardia y si tienes oportunidad escapa.-Con esas palabras lo dejo.

Shikamaru confundido miro a su alrededor, algunos hombres y jovenes lo miraban con recelo, de forma inconsciente llevo su mano hasta su daga oculta. Iba tener que dormir con los ojos abiertos durante sus siestas en la tarde.

...

Podía sentir una gran tensión en el ambiente, no era para extrañarse, pero la tensión provenía ahora de Temari, eso lo tenía algo nervioso, no sabía que había hecho o que palabra soltó para que la rubia estuviera sentada a su lado en un silencio incómodo.

Solo sabia que Temari estaba molesta con él. Soltó un pesado aire, no quería ni pensar como seria compartir el mismo espacio para dormir cuando llegara la noche, ya que Temari intentaba no dirigirle la palabra ni la mirada, y eso que antes ella siempre tenía un ojo por encima de él, ya que, según ella, era un vago, que en cualquier momento se pondría a dormir. No era su culpa que en temporadas de invierno su cuerpo se adormecida como si fuese un oso en espera de invernar.

Lo peor es que Kankuro le daba señales de burla que no lograba entender, pero sabía que eso aumentaba que las cosas se pusieran en contra de él, ya que Kankuro lo hacía a la vista de todos, tal vez con la intención de que todos los hombres de la tribu estén en contra de su persona.

Una vez terminado de comer fue hasta su costal y las pequeñas herramientas para cazar. Pero no pudo ni siquiera recoger el costal.

-Hey.-Llamo alguien desde atrás, Shikamaru y ambas chicas que siempre lo acompañaba, en un inicio para informarle como hacía las cosas acá, se voltearon.-Vienes con nosotros.-Declaró sin dar más explicación y se fue.

Shikamaru frunció el ceño extrañado y miro a ambas compañías para buscar respuesta pero ellas tenían pintado la misma duda.

-Ten cuidado.-Dijo Yukata en un tono suave y triste, como si predijo su muerte.

-Temari o el mismo líder no me dijo nada.-Dijo Shikamaru sin ganas de estar en un enjambre.

-No es necesario.-Dijo Matsuri.-Es uno de los hombres que apoyan a Sasori, si él te invito, debes ir.

-¿Por qué?-Pregunto en defensa Shikamaru. Sabía que había otros que tenía el mismo liderazgo que el lider, en su pueblo lo había, pero era el consejero pero daba ordenes a los otro una vez discutido y puesto en acuerdo con el líder.

Matsuri se encogió de hombros.

-Puede que quieren probar tu valía para saber si tu idea es válida.-Contesto Matsuri no muy segura y volviendo a encogerse de hombros.-Ve.-Le ánimo.

-Que problemático, hubiera mantenido la boca cerrada si sabia que vendría esto.-Se quejo caminando hasta el grupo de caza donde un Kankuro le recibió con una sonrisa que no pudo identificar que escondía, pero supo que el que realmente lo llamo fue Kankuro ya que este le entrego un arma.

-Vamos. No te separes de mi.-Le dijo sin esperar que Shikamaru pueda preguntarle algo. Dio marcha a la caza.

-Que fastidio.-Se quejo mirando sin muchas ganas la lanza que tenía de punta una piedra de filo desgastado.

...

Sentía su cuerpo pesado y tenso a la vez por la postura que llevaba horas teniendo, todo en un silencio en espera de la señal para salir a cazar el jabalí salvaje que seguía desconfiando en bajar la guardia y disponer a comer.

Aunque estaba exagerando, no llevaba un buen tiempo quietos, en realidad no sabia cuanto tiempo estaban velando, pero le parecía una eternidad.

-Hubiera sido mucho mejor poner una trampa y esperar a que caiga.-Murmuró entre dientes masajeando su cuello adolorido por la postura inclinada. Y deseando acostarse en la fría nieve, pero no podía porque nada más tenía la intención y ya tenía la mirada represalia de un moreno que no recordaba su nombre.-Que fastidio.

Cuando el jabalí volcó su atención a las plantas verdes, supo que la señal pronto vendría para que todos se movilicen. Él, por lo pronto no haría nada, ni siquiera le habían dicho cual era la estrategia, además, había suficiente cazadores para un jabalí enorme como el que estaba enfrente. Solo estaba ahí, para estorbar, lo sabía.

Miro al enfrente, detrás del arbusto y las hojas de los árboles, busco entre ellos para dar con la cara de Kankuro, el hermano de Temari, quería saber cual era su señal de ellos, para su antiguo pueblo era un silbido de un pájaro muy común, no pudo percibir ni una señal, solo noto cuando las personas a su lado hicieron un casi nulo movimientos en conjunto con una flecha que salió disparada, la flecha se hunde en el muslo del jabalí que se movio al sentir el aroma de peligro, pero no fue tan rápido como la flecha, chilló.

Los hombres a su lado saltaron de su escondite para cubrir su escape, y las flechas llovieron desde arriba para hundirse en el lomo del animal que chilló aun más fuerte para luego derrumbarse en el suelo con un golpe seco.

Solo el jabalí estaba bañado de sangre adornado por las flechas en su lomo peludo. Pero algo dentro suyo le advirtió que debía tener más cuidado, ya que él había estudiado la trayectoria de las flechas, y no sabia si era paranoico, pero una de ellas estaba hundido en el suelo frente a su pies, podría ser pura coincidencia, ya que era él único que no se había movido del escondite.

No salio del lugar, espero a que todos salieran de sus respectivos escondites, aunque sólo quería saber el dueño de la flecha pérdida. Lo vio, guardo su rostro que mantenía una sonrisa oculta para el resto mientras miraba de reojo adonde estaba él. Shikamaru salio de su escondite sacudiendo la nieve que caían al mover las pocas hojas que tenían. Y volvió a verlo, ya no tenía la sonrisa, tenía una mirada iracunda que lo retaba.

Sin deseos de jugar a las miradas, apartó la suya y fue con los demás.


Hola. Un nuevo capítulo.

A mis lectores, o futuros lectores (porque creo que no tengo actualmente jejejk ¿?), solo diré que mantengan un ojo a este individuo que intenta peligrar la vida de Shikamaru. Y sí, es el mismo que le miraba con intensidad a Shikamaru cuando estaba en la fogata, aquel que le siguió la mirada mientras se iba con Temari. Este personaje es muy importante para el final de la historia. jejejk.

Disculpen la ortografía; y espero que les este gustando la historia, aunque creo que esta historia es de una temática lenta, tranquila, no lo sé, pero es muy diferente a las pocas (en realidad son muchas y están en borrador) historias que escribo, suelo escribir más de humor y añadir más personajes, provocando que todos tengan protagonismo, lo cual por eso suelen ser tan largas y sin un fin o las que he publicado con un fin que no llena.

Pero hay que probar cosas nueva, y este es un experimento, veré si la historia sigue al hilo que he trazado.

Nos vemos lectores que aun me siguen, hasta el próximo capítulo.