Química Muggle para Combatir la Licantropía

El sol estaba brillando a través de las altas ventanas de la enfermería. Severus se despertó temprano, no acostumbrado a la cantidad de luz solar de la que carecía tan manifiestamente la sala común de Slytherin. Llevó un rato que los recuerdos de la pasada noche regresaran rodando a él, pero la botella sin usar de poción para dormir sin sueños en la mesilla de noche lo trajo todo de vuelta.

Aunque la cama de la enfermería era caliente y cómoda, quería regresar a los dormitorios y cambiarse a túnica de mago. Hoy iba a reunirse con Damocles Belby en Las Tres Escobas y no quería llegar tarde. Asegurándose de que Madame Pomfrey no lo viera, se puso el traje de Frank y se escabulló.

Para su disgusto, encontró a Avery y Mulciber despiertos en su dormitorio.

'Bueno, mira quién está de vuelta,' dijo Mulciber con desprecio. '¿Dónde has estado, Snape?'

'No creo que eso sea problema tuyo, Mulciber,' escupió Severus en respuesta.

'¿Estamos un poco quisquillosos? Apuesto a que estabas con esa sangre-sucia novia tuya. Probablemente metiéndole mano en alguna aula vacía.'

Sin dudarlo, Severus agarró el frasco de poción más cercano que pudo encontrar y lo lanzó a la cabeza de Mulciber, fallando por sólo una pulgada.

Aunque sorprendido, una amplia sonrisa se formó en la cara de Mulciber. 'Me tomaré eso como un sí.'

Antes de que Mulciber pudiera decir nada más, Severus caminó hasta el baño y se empapó bajo una ducha caliente.

Mulciber y Avery, aunque Mulciber en especial, estaban comenzando a suponer un problema. El hecho de que Malfoy también estaría hoy en Hogsmeade sólo empeoraba las cosas, ya que estaba seguro de que los tres se encontrarían y él mismo no iba a estar allí.

Tenía el mal presentimiento de que hoy iba a formarse un puente entre el Señor Tenebroso y él. Un puente que los dividiría, aunque inconfundiblemente los conectaría, al igual que lo había hecho en su vida anterior.

Tras regresar de las duchas, lo alivió ver que Avery y Mulciber se habían marchado y Rosier se había despertado.

'¿Estás bien, colega?'

'Estoy bien,' respondió Severus mientras se secaba el pelo con una toalla.

'Anoche Evans y yo estuvimos hablando de ese grupo de defensa que estabais planeando crear cuando Slughorn nos interrumpió. Nos dijo que te había ocurrido algo.'

'Es cierto que no me sentía bien. Espero que no te importe, pero prefiero no hablar de ello.'

'Oh, está bien, no es asunto mío. Dime, Snape, ¿ya tienes una ubicación para el grupo de defensa?'

'La tengo. Mañana voy a hacerles una visita a todos los que querían unirse y decirles dónde reunirnos.'

'Excelente. Le prometí a Vanity que me encontraría con ella para el entrenamiento de quidditch. Nos vemos, Snape.'

Sintiéndose refrescado, Severus se encaminaba al gran comedor para desayunar cuando Lily se acercó corriendo a él.

'¡Sev!' gritó ella, '¿dónde demonios vas?'

'Acabo de volver del dormit-'

'-Quería decir fuera de la enfermería, idiota.' Lily tenía las manos en las caderas y sus ojos se habían convertido en rendijas. 'Estaba justo allí para verte, sólo para oír de Madame Pomfrey que acababas de volar.'

Severus, siempre divertido cuando Lily se enojaba, sintió la necesidad de decir algo ingenioso en respuesta.

'Te pareces un montón a mi madre cuando me miras así.'

Las cejas de Lily alcanzaron la raíz de su pelo. 'Te recuerdo a tu madre…'

'Sí. Bajita y mandona, con énfasis en bajita.'

'Oh, eres imbécil,' rechinó ella entre dientes mientras su pequeño puño le golpeaba la clavícula. 'Pequeño cabezón-'

'-No, la única pequeña aquí eres tú,' dijo Severus burlándose. Supo que el daño estaba hecho cuando la cara de ella se puso tan roja como su pelo.

'Por tus ingeniosos comentarios me doy cuenta de que estás mucho mejor,' siseó ella. 'Pero será mejor que me lo compenses cuando vayamos a Hogsmeade, Severus Snape.'

Lily giró sobre sus talones. 'Ahora, si me disculpas, necesito comer.'

Severus la siguió a la mesa Gryffindor, y con una punzada se dio cuenta de que había olvidado contarle que se suponía que debía reunirse con Damocles.

'Lily, me temo que debo decepcionarte,' dijo con cautela mientras apilaba arenques en su plato.

'¿Qué es, Sev?'

'Puedo caminar hasta Hogsmeade contigo, pero no puedo pasar el día contigo allí.'

Lily le lanzó una mirada de decepción que lo hizo sentirse ligeramente culpable por dentro. 'Hay algo que olvidé contarte.'

'Explícate.'

'La razón por la que me dieron el laboratorio de pociones en primer lugar es porque se me ocurrió algo que podría ser potencialmente revolucionario.'

'Sigue.'

'Voy a reunirme con Damocles Belby. Es un famoso pocionista y vamos a colaborar en algo sobre lo que tanto él como yo hemos mantenido correspondencia.'

Lily dejó caer la tostada de sus manos. '¡Sev, eso es genial!'

'¿Eso crees? Porque estaba comenzando a pensar que ibas a apuñalarme con ese cuchillo de mantequilla por no contártelo.'

'El hecho de que realmente vayas a reunirte con un pocionista famoso anula mi deseo de apuñalarte, Sev. ¡Es increíble!'

Sintiéndose bastante contento porque Lily no estuviera demasiado enojada con él, comentó a atacar su plato de arenques.

'¿Qué es exactamente lo que se te ocurrió?' preguntó Lily.

Severus se inclinó un poco más cerca, no queriendo que lo oyeran. 'Un modo de que las personas que sufren licantropía conserven la cordura, de modo que ya no constituyan un peligro para los demás o para sí mismos.'

Lily sacudió la cabeza como si no pudiera creerlo. 'Nunca dejas de sorprenderme, Sev.'

Una vez estuvieron de camino a Hogsmeade, Lily se quedó atrás con Mary y Alice para charlar de los detalles jugosos de las aventuras de la pasada noche, dejando a Severus caminar al frente con Frank.

'¿Te divertiste anoche, Severus?' preguntó Frank.

Agradecido porque Lily no hubiera dicho una palabra a sus amigos sobre su ataque de pánico, comenzó a contarle a Frank que la fiesta había estado bien y que se había marchado temprano. 'Puedo devolverte tu traje una vez que los elfos domésticos lo hayan limpiado,' añadió.

'No hay prisa. ¿Ya has encontrado un lugar donde podamos entrenar?'

'Lo hice, en efecto. Hablaré con todos los que quieren participar mañana y crearé un calendario basado en eso.'

'¿Dónde está este lugar si puedo preguntar?'

'En el séptimo piso, pero tiene una entrada secreta. Voy a mantenerlo como una sorpresa hasta que estemos preparados.'

Habían llegado a Hogsmeade, y cuando Frank giró a la izquierda, Severus giró a la derecha. '¿No vienes a Honeydukes con nosotros, Severus?'

Él sacudió la cabeza. 'Hay algo que tengo que hacer. Lily puede contártelo. ¡Os veo luego a todos!'

'Buena suerte, Sev,' le gritó Lily mientras doblaba la esquina con sus amigos.

Enseguida salió disparado hacia Las Tres Escobas, con la esperanza de que en caso de que Malfoy ya estuviera por allí, no sería visto. No era temor lo que lo hacía querer evitar a Malfoy a toda costa, sino más bien la idea de que la antigua solemnidad intimidante que tuvo de adulto, no brillaría a través de su yo de quince años.

Para su disgusto, las Tres Escobas estaba abarrotado. Encontró una pequeña mesa en un rincón alejado de la sala, que le otorgaba una buena vista de todo lo que ocurría a su alrededor. Mientras la tuviera, el ruido no sería demasiado abrumador.

'¿Severus Snape?' lo llamó alguien. 'Estoy buscando a alguien llamado Severus Snape.'

Un hombre, mucho más joven de lo que Severus había esperado, había entrado en el pub.

'¡Aquí, Señor Belby!' gritó Severus. 'Le he guardado sitio.'

'Es un placer conocerlo, Señor Snape,' dijo cuando se estrecharon la mano.

'Por favor, llámeme Severus.'

'Entonces tú llámame Damocles, Severus. Lo hacen todos.'

Detrás de Damocles, los merodeadores habían comenzado a gotear dentro del pub. Al principio, Severus pensó en ello como una molestia más, pero luego se le ocurrió otra idea.

Tuvo suerte, ya que los merodeadores cogieron sitio cerca de donde estaba sentado. Ahora todo lo que tenía que hacer era hablar lo suficientemente alto para que Lupin oyera la conversación con Damocles sobre los licántropos.

'Traje tu carta conmigo, Severus, y debo decir que me impresionaste bastante con tus principios fundamentales-'

Pronto, como sólo dos personas que compartían un interés común podrían hacerlo, estaban inmersos en una acalorada discusión sobre ingredientes concretos de pociones.

'Traje algo conmigo,' dijo Damocles, y sacó un tubo de vidrio lleno con un líquido de color ámbar de su bolsillo.

'Esto es un compuesto químico inventado por muggles. Todavía no saben lo que podrían hacer con él en su mundo médico, pero yo le he encontrado un uso.'

Severus cogió el tubo y lo miró con interés. '¿Qué hace?'

'Es un químico que afecta a las neuronas en el cerebro. Si podemos de algún modo crear una poción en torno a él que pueda dirigir al químico en la dirección correcta, podríamos intentar mantener intacta la mente del humano dentro del licántropo.'

Ante la mención de la palabra "licántropo" Lupin casi se rompió el cuello girándose.

'¿Oíste algo interesante, Lupin?' preguntó Severus casualmente.

'No, no, lo siento. Sólo creí oír algo.' Volvió a girarse para encarar al resto de merodeadores.

Severus volvió a mirar el líquido de color ámbar. Él utilizaba un químico concreto antes y quizá había sido el mismo químico que venía en una forma diferente. De cualquier modo, quería trabajar con él.

'¿Puedo quedármelo, Damocles?'

'Adelante. Es hora de que me marche, Severus. Sugiero que estemos en contacto por correspondencia.'

Después de intercambiar su gratitud por el trabajo de cada uno, Damocles salió del pub, dejando solo a Severus.

Queriendo abandonar el pub abarrotado cuanto antes, salió en busca de Lily.

Con suerte, Lupin había oído todo lo que necesitaba oír.