ENCUENTRO Y COMPRA DE PROPIEDADES.

Han pasado cerca de unos cuantos días, Hansel se resguardo en su piso franco, debía organizarse bien en lo que haría, por ello, no había salido.

Se habría pensado que no salió de su residencia, por la susodicha y mundialmente conocida pandemia, pero el aparentemente cobrizo tenía sus planes a futuro y no quería arriesgarlos.

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Había organizado una cita de trabajo al Lucky's cat restaurant, por lo cual debía presentarse.

Hansel había llegado al lugar; el día había llegado.

Al entrar se encuentra a la administradora del local, Cass Hamada y sus respectivos empleados, Naveen, Tiana, Elsa y Anna, recibiendo instrucciones.

Al caminar hasta la mujer, está lo recibe con cordialidad – Hola, usted debe ser el señor Hansel. Supongo que viene por el empleo–.

Al ver a Hansel más de cerca, intuye que él no es una ovejita linda, lo analiza al hombre – Déjeme preguntarle ¿Es usted un mafioso, verdad? ¿De algún cártel?... En fin, creo que eso no me importa, así que…–.

La mujer estando cerca con una expresión de complicidad, le informa – "las cosas van a cambiar por aquí"–.

La mujer le sonríe y lo toma del hombro a Hansel, mientras que este la mira algo extrañado por su comportamiento – Quizás pueda ayudarme, como amenazar a alguno de los conductores y repartidores rivales–.

Camina con cuidado a su lado y sisea – Miré con calma a Naveen, el de ahí, acaban de curarle la frente…– se acerca a la oreja del aparente cobrizo y le musita – Se le cayó un ladrillo encima, cuando ponía una de las mesas de por aquí–.

Cass señala a Naveen, el cual se encuentra trabajando, cargando cajas de alimentos y provisiones, además cuenta con una sonrisa estúpida en su cara, provocando que Hansel lo observé extrañado.

Este último replica – Bueno, sí. Las cosas van a cambiar por aquí, señora, pensé que me había contratado para cocinar o algo así–.

La señora le responde mientras niega con la cabeza y cierra sus ojos – No. Lo he pensado bien y quiero que no me malentienda. Usted es el correcto para quitar a los obstáculos, creí que contratar idiotas era difícil, pero expertos en negocios… es acogedor–.

– Deje que les avise, ahorita mismo de su presencia, señor Hansel– se procede a subir en la barra, donde se sirven algunos alimentos.

– Ahora escuchen esto. Ahora tenemos un nuevo empleado y las cosas van a cambiar por aquí. Nuestro nuevo empleado, el de… ¿No perteneces a ninguna banda?– lo señala, mientras es observada la mujer, por sus cuatro jóvenes empleados.

Hansel con simplicidad y alzándose en hombros responde – Bueno, en realidad no formo parte de ninguna banda–.

– Bien, Elsa... Prepararle una de nuestras motos…– aplaude y se procede a bajar de la barra de alimentos, por su parte, la joven blonda, sale del restaurante, a acatar la orden.

– Nuestro empleado reciente, se va a encargar de que no tengamos problemas. ¿Capiche?– exclama, mientras se acerca y lo abraza al aparente cobrizo, el cual con una ceja incómoda, trata de apartarse, pero no lo logra.

De manera espontánea, le pregunta si la palabra capiche, le agrada – Te gustó el "capiche"? A mí me gustó el "capiche". Así que así es como funcionaban las cosas en el pasado–.

– Mis abuelos dirigían la compañía como podían y casi siempre. Si teníamos algún problema con las compañías rivales, tú les dabas de palos– confiesa, una vez que se aparta del aparente cobrizo, además le añade – Luego ellos nos la tratan de dar a nosotros y después, se la volviamos a dar a ellos, etcétera, etcétera. ¿Lo captas?–.

Hansel, ladeando su labio, contesta con algo de seriedad – Sí, supongo...–.

Entonces la mujer, asiente y aplaude en sentido de que sus empleados deben movilizarse – Bien, todos a trabajar… ¡Pero ya!–.

Se dirige nuevamente a Hansel y le dice con sarcasmo – Bien, simplemente toma una de mis motos de repartidor y comienza con el trabajo, una vez que termines, pude que haya más trabajo para ti–.

Hansel observa como la mujer ayuda a la joven Anna a cargar cajas en el almacén, perdiéndose de su vista.

Hansel, no lo toma en cuenta y procede a retirarse a cumplir con el trabajo.

Mientras sale del restaurante, choca, hombro con hombro con la joven blonda – Ten cuidado, pequeña– avisa el aparente cobrizo, algo molesto ante el choque, la chica cabizbaja responde – Si señor. La moto está lista…– asienta Hansel y procede a ver el vehículo de repartición, cuando se gira para ver a la joven, está ya no esta, el aparente cobrizo intuye que volvió al restaurante, a continuar con su trabajo.

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Hansel estando en la moto comienza a realizar la entrega de alimentos a domicilio, su trabajo de repartidor es muy estresante, al no llevar un atuendo de repartidor, el trabajo es un poco estresante, entre los tipos que se quejan del retraso, los que dan una dirección errónea, los que se quejan de que no era, lo que pidieron. Hansel, se las arregla para conseguir dinero, incluso amenazando a los tipos de clientes; todo con el fin de obtener dinero.

Cuando termina las entregas, regresa con la señora Cass, la cual está dando órdenes a sus jóvenes empleados – Bueno, pon esa caja ahí– manda a Tiana a colocar una caja de provisiones en la mesa, donde se preparan los alimentos – Si, señora Cass…– la morena responde, colocando la respectiva caja en su lugar.

Seriamente, la mujer voltea y al ver a Hansel, cambia su semblante a uno de alegría – Enhorabuena, volvió señor Hansel–.

Se acerca al hombre y camina a su lado, mientras le pregunta – ¿Sabe qué es lo que dicen de un hombre exitoso?– Hansel, la mira con serenidad y procede a contestarle – Esfuérzate y manda al carajo a la competencia–.

– Exacto…– dice, con una sonrisa, tan alegre, como una niña que le regalaron una muñeca.

Entonces sabiendo que Hansel, lo capta todo de manera espontánea, le informa – Verá; necesito que traiga tres furgonetas–.

– ¿Qué? ¿Son para guardar droga?– cuestiona el aparente cobrizo, pues le resulta extraño que el local necesite ese tipo de vehículos.

Responde, corrigiendo – Por favor, no… Claro que no. Son para repartición– Hansel, la vuelve a captar y suspira profundamente.

– Tráigalas y tal vez con una manita de pintura, todo pueda cambiar– le informa, puesto que sabe la mujer que las furgonetas, no serán adquiridas legalmente, sino de manera ilegal.

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Hansel se encamina a hacer su trabajo, el cual es robar tres tipos de furgonetas:

La primera, la consigue robándosela a un conductor dormido, lo saca del vehículo mientras lo carga en brazos.

La segunda, la consigue, mientras otro repartidor rival de la competencia, está almorzando. Lo noquea y le roba el vehículo.

Y el tercero lo engaña con una dirección falsa. Cuando llega a la dirección falsa, el repartidor, Hansel lo atraca y lo despoja de su vehículo.

Teniendo los tres vehículos, se dirige al taller de pintura, donde una vez que los pintan, el aparentemente cobrizo; sale del taller, los vehículos se quedan ahí, debido a que tres de los empleados de Cass Hamada, recogerán los respectivos vehículos, después.

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Ante el transcurrir de las horas, el atardecer es soluble para cualquiera, el lugar está vacío y los clientes y empleados de a poco se han retirado.

El aparente cobrizo ya fatigado, llega al lugar, estando ahí, observa a la señora Hamada, haciendo las maletas – Señor Hansel, es usted un ángel– le dice halagada, cuando lo encuentra con su mirada.

– ¿Por qué lo dice?– pregunta extrañado.

La mujer le da un ligero manotazo – Verá, ha cumplido con todo lo que necesitamos…– añade, mientras lo abraza – Sin su ayuda, no habría podido…–.

Se separa del hombre y lo mira fijamente, le comenta – Fue algo de seriedad, lo que hizo… me gusta esa clase de personas–.

Responde ladeando la cabeza y con cierto grado de interrogación – Si, creo que en eso, usted tiene razón–.

Cass, lo mira desde de su posición y le informa su plan con su restaurante, una sorpresa que cae como bomba – Si, y es por ello que lo dejaré a cargo del restaurante– el aparente cobrizo, se lo toma como una broma, pero se exalta un poco – ¿Qué? No, yo solo…–.

– Lo sé, señor, pero confío más en usted que en mis sobrinos– le informa mientras, se lo murmulla.

Añade la mujer – Por cierto, ellos también estarán a cargo, cuando usted no pueda atender aquí, el sitio–.

Hansel ante la noticia que no le da un buen sabor de boca, dice mientras muerde sus labios y ladea su cabeza – Bien, es algo sorpresivo…– la mujer lo señala con carisma, sin extender su brazo – Lo sé. Bien, señor, no me queda más que agradecerle, por su trabajo… yo...– ante lo último, la mujer toma su maleta.

Cass, dio unos cuantos pasos y se giró para informarle de su travesía – Tengo un viaje a París, no sé si se enteró…– Hansel, la observa dubitativo – El banquero más famoso de Oslo, necesita de mis servicios en París y el resto del mundo…–.

– Me iré por unos días, meses… no sé– le dice, intuyendo un regreso perecedero.

– Bien– asienta el hombre, mientras la mira, acercarse a la salida.

Cass casi llorando, afirma – Si, volveré dentro de poco…– se muerde el labio y continúa con lo último – Le agradezco mucho…– esta por irse, incluso se había dado la vuelta, pero se detiene para soltar lo último – Ah, lo olvidaba, pase por la calle del banquero–.

Hansel, mira con detenimiento a la mujer, está le pregunta, sin girar su cabeza – ¿Usted necesita dinero verdad?– responde incómodo el aparente cobrizo – Eh, si… ¿Por qué?–.

La mujer le da la noticia de una propuesta – El banquero y su mujer, pusieron una oferta tentadora, tal vez pueda echarle un ojo–.

– Aja– asienta, el hombre mientras la mira retirarse y concluir con – Bueno, sin más me despido…–

Ya casi está por irse cuando le dice – No se preocupe, si deja el lugar así. Mi sobrino, Tadashi, vendrá a cerrarlo–.

La mujer sale del restaurante y termina con – Bueno, adiós– corresponde, Hansel con un – Adiós– mientras levemente agita su mano.

Sin saber que más hacer, decide emprender el camino a casa.

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Mientras camina por la banqueta, le viene a la cabeza, la oferta de la familia del banquero.

Mira para todos lados y camina hasta la respectiva calle donde se encuentra de manera repentina y sorpresiva un aviso.

Arranca el aviso impreso y procede a leerlo – 'La familia Solberg, necesita una niñera de tiempo completo para cuidar a Los hijos de los empresarios…'– momentáneamente deja de leer el cartel y cree que es una broma.

'Se le pagará un millón de dólares a quien quiera prestar su servicio, por cuidar a los hijos de la familia…'– continúa leyendo hasta que se sorprende por el pago.

– 'Cualquier informe solicitarlo en…' si…– termina de leer y se pone a pensar que es lo haría – Un millón, mmm… creo que eso me gusta, iré ahora mismo–.

Se moviliza hasta la casa de la familia.

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Al llegar, una chica con su camisa hasta su zona baja, su pelo suelto y sus sandalias rosadas y cargando a su gato peludo y rechoncho, le abre la puerta – Ya voy…– se sorprende la chica al ver quién verdaderamente es, al abrir la puerta, suelta un suspiro de susto – Disculpe, señor… este, yo…– se queda pasmada al ver al aparente cobrizo, un gangster de poca monta.

Hansel sin ser descortés, le informa de su visita – Vengo por la oferta para cuidar a dos niños de los señores Agnar e Indun–.

Ante lo dicho, la blonda suelta a su gato y le avisa – Si... Pasé. Mamá está en la cocina…– la misma platinada, se dirige en dirección a la cocina, a decirle a su progenitora que ya hay aspirante a niñera.

– Vuelvo enseguida– le indica al aparente cobrizo, con una inquietud, que lo hace extrañarse.

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Después de horas, ya habiendo anocheciendo, llegó Agnar acompañado de su hijo Hans, los cuales habían ido a pescar juntos.

Tanto el cómo su mujer hablaron con Hansel.

La conversación indicaba como debía cuidar a los chicos y como tenía que manejar la casa.

Ante toda duda e inconveniencia, Hansel, debía hacerse cargo de la casa como pudiera.

Agnar y su mujer que miraba a Hansel con seriedad absoluta, estrecharon sus manos con el aparente cobrizo – Y bien señor Hansel, confío plenamente en que hará un buen trabajo. Ya que está aquí…–.

Agnar toma de la cadera a su mujer, mientras lo hace, le indica al aparente cobrizo – Yo y mi mujer, procederemos a empacar todo– añade, separándose de la mujer y tomando las maletas, mientras se dirige a llenarlas las mismas maletas – Lo llamaré dentro de poco–.

Idun por su parte, mientras ve a su marido cargar las maletas, le dice con recelo a Hansel, pues sencillamente sabe del atraco en el banco de días atrás – Hans y Elsa, estarán bajo su resguardo señor Hansel– un poco apenado, le responde – Eh, si…– mientras se encaminan a la salida, Hansel les pregunta ya como último mensaje – ¿Hay algo más señores?– al unísono salen de la casa y contestan la pregunta – Este no…–.

Mientras se despiden de sus padres los chicos, Idun le recuerda las normativas a seguir – Ya sabe las reglas y los límites. Espero no las olvide–.

– Si, haré todo lo que esté a mi alcance– responde Hansel un poco incómodo pero aliviado, solo es cuidar a los hijos adolescentes de los empresarios y listo; pago asegurado.

Mientras entran al taxi, Agnar se despide, estrechando una última vez su mano con la de Hansel – Bueno señor Hansel, sin más hasta el momento, nos vemos dentro de tres meses–.

– Si– dice mientras mira cómo se acomodan dentro del taxi y le piden al conductor que comience la marcha.

Agitan sus manos los jóvenes entre llantos, despidiéndose de sus progenitores.

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Después de varios minutos, se acercan a Hansel, pero sin dirigirle ninguna palabra, regresan a la casa.

Dentro de la casa, Hansel, les dice – Bien, solo quedamos ustedes y yo. Los dejo un rato, a que se pongan de acuerdo; vuelvo enseguida– se retira en dirección a la cocina y se procede a sentar en una de las sillas cercanas a la mesa.

Mientras saca su viejo diario que había enterrado, suspira profundamente, no sabe que pensar, se reencontró con la joven blonda y con su yo, más imbécil que nunca, comienza en esos momentos a escribir con su bolígrafo, una pequeña reflexión:

Estos niños y estás familias. Nunca, bueno no las comprendo, creo que sí fuera su padre de ambos no se los dejaría a ningún extraño para que los cuidara. Es intrigante, que por cuestiones de negocios, dejen solos a estos chicos, pienso que mi vida no fue tan miserable como la de ellos…– finaliza.

Pero al instante de hacerlo, escucha un estruendo, este proviene de la sala principal.

Hansel corre hasta allá y se encuentra con una escena que para un tipo duro como lo es el, le resulta ridícula – ¡¿Qué?! ¿Qué pasa?...– asombrado ve que ambos jóvenes se están peleando – ¿Qué sucede?–.

Sin que ninguno le responda, estos continúan empujándose – No te me acerques– exclama Hans muy enojado y observando a Elsa como un insecto.

La blonda le responde ofendida – No, lo hice, estúpido– los continuos empujones salen a relucir, por su parte, Hansel los observa con conmoción.

Ya ni el mismo Hansel, se lleva tan mal con su ex pareja, Elisa.

Mientras se continúan empujando, Hans contesta ofendido y mirando al gato peludo de la blonda, el cual pasa de lado a lado en la delgada pierna de la platinada – Ah no, pero tú maldito animal, sabandija, si lo hizo, hazme el favor de sacar a esa maldita bola de pelos de aquí– lo señala al gato.

Hansel queriendo evitar que el problema se haga más fuerte, interviene – ¿Qué rayos?, Quieren calmarse– ante la negativa, los dos jóvenes continúan empujándose, hasta que Hans le apunta con su dedo a la blonda – No me apuntes con tu dedo, idiota y deja en paz a Malvavisco– procede a cargar a su gato, en un afán de proteger al mínimo.

Hans mira de reojo a Hansel y lo aparta a un lado, para sucesivamente acercarse y empujar de una vez por todas a la joven blonda – A mí nadie me habla así, niña tonta, respétame– una vez que la empuja, la chica tira a su gato al suelo e intenta rasguñar a Hans, el pelirrojo la toma de la cabellera y la comienza a jalar con fuerza, provocando que la platinada grite de rabia y dolor.

– Hey...– exclama Hansel, como espectador, Intentando suavizar la situación entre ambos – Tranquilícense– añade el aparente cobrizo.

Elsa se logra soltar del agarre de Hans y le sucita su turno de tomarlo a el de forma brusca del pelo y rasguñarlo en el rostro – ¿Niña tonta? Eres un imbécil– declara.

Se logra zafar, Hans y momentáneamente toma lo que tiene a su alcance, lo cual es un cojín del sillón de la sala principal, esto con el afán de intentar ahogarla mientras la golpea – Pequeña sabandija, ahora verás–.

Hansel, nervioso y sin saber cómo pararlos, les pide dócilmente que se tranquilicen – ¡Oigan! ¡Oigan, deténgase!–.

Sin hacerle caso y sumidos en la pelea, Hans logra empujar a Elsa al suelo; al intentar levantarse la blonda, Hans ya prepara un puñetazo para derribarla, hasta que Hansel lo detiene.

El aparente cobrizo, fastidiado, lo toma del hombro derecho al distraído pelirrojo, el cual al no percatarse claramente, es volteado cara a cara por su contraparte más madura, que sin pensarlo, lo noquea de un golpe con la mano derecha, mientras exclama – Eh, Idiota… ¡Es suficiente!–.

Hans cae directamente desmayado ante el puñetazo al suelo.

La platinada, momentáneamente se reincorpora y suspira con alivio – Gracias a dios, de que usted lo haya…– es interrumpida por una bofetada de parte del aparente cobrizo – Ah–.

Hansel, como si no reconsiderara lo que ya casi iba a hacer Hans, reprime a la joven – Pequeña golfa, me han hecho enojar ambos… ¿Por qué diablos no te comportaste?– Elsa con su mejilla roja por la bofetada ya casi se suelta a llorar, pero no lo hace.

Expectante, observa como Hansel carga como costal a Hans y lo saca afuera de la casa.

Al entrar nuevamente al recinto, reprocha muy encabronado a la joven – Creí que iba a tratar con pendejos que se comportarán… pero me encuentro con dos mocosos que se pelean por pendejadas como estás–.

Sin importarle lo que hizo, abofetear a Elsa y noquear a Hans, se acerca hasta la joven, el intimidante Hansel y le dice – Si quieres que los ande tratando mal, pues… Los voy a tratar mal… Si eso es lo que quieren, entonces, váyanse comportando–.

La joven, sintiendo como la figura de autoridad como lo será y es Hansel, se posiciona enfrente de ella; es cuando ella misma procede a protegerse del aparente cobrizo a pesar de que el hombre no pretenda lastimarla, solo intimidarla.

Pasan unos cuantos segundos, mientras la penetra con la mirada, hasta que dice – Bien, vete a tu habitación… y saca a esta bola de mierda de aquí– ordena furioso, mientras señala al gato.

Con timidez, no quiere ni moverse, por lo que Hansel cuestiona el comportamiento de la chica, preguntándole – ¿Qué, te doy miedo?– ella niega y sin mirarlo, toma a su mascota y se dirige rumbo a su habitación.

Hansel niega y voltea a la puerta.

Un Hans adolorido por el golpe entra y mira con miedo a Hansel, este último le ordena – Lárgate a tu habitación… no te quiero ver–.

Sin cuestionar, el pelirrojo corre hasta su habitación y al igual que Elsa, se resguarda ahí, sin pretender salir.

Hansel, suelta un suspiro y niega.

Tendrá que poner las cartas en el asunto como es debido.

El anochecer es latente y cuando el aparente cobrizo se fija directamente por la ventana de que es totalmente de noche, asienta con inquietud y tranquilidad.

Por el momento deberá ir por sus cosas a su piso franco y trasladarlas a la casa en donde radica y cuidara de las pestes como él.

Todo comenzará a tornarse bueno o malo para los jóvenes.

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Cambios Beta:

Hola de nuevo. Este capítulo lo publicó ahora mismo, originalmente lo publicaría hace unos meses, pero se me borro de mi USB, así que subo esta parte cuanto antes.

Primero tengo está historia de la cual, dije que me inspiraría en dos fanfics, confirmo que serán varias cosas a destacar como inspiración, debido a la preparación de líneas de diálogo, y volver a rehacer los capítulos que se borraron, etc.

Un porcentaje mayor era que los capítulos eran descripciones de misiones aleatorias de los juegos de la gran R y había poco en cuanto a inspiración en los dos fanfics a destacar.

Segundo, en este capítulo se mezcla una misión con una parte de uno de los fanfics.

Tercero. Cuando Hansel golpea a Hans, es la descripción de lo que sucede en RDR2, cuando el jugador molesta a los de su propia banda, en este caso vendrá un colega a golpear y noquear al jugador, para que se comporte. Originalmente el aparente cobrizo noqueaba también a Elsa, pero creo que no hubiera sido correcto.

Y cuarto, y último, esta historia la voy a concluir, pero no en este momento, pues trabajo en varios proyectos y estoy ayudando a una amiga, por ello no.

Bueno es todo.

Review, si deseas.