Capítulo 8. Caminos separados

La rubia apretaba los puños, se sentía traicionada por su sirena. Llegó a su auto, ingresó en él y soltó un fuerte grito, posteriormente comenzaron a brotar lágrimas de sus ojos.

"Sólo fui un juego para ella, un capricho del momento", estaba muy dolida.

Respiró hondo para tranquilizarse, podía llegar a aparecer algún vecino de la aguamarina y no deseaba llamar la atención, lo único que quería era pasar desapercibida.

Un recuerdo captó su atención, "sus padres". Tuvo el presentimiento de que ellos habían influido en la decisión de la aguamarina.

Recordó el trato de la madre de Michiru hacia ella, "¡todo por culpa de ese maldito video!". Volvió a llenarse de rabia, "¡ESTÚPIDO SEIYA!".

Necesitaba hablar con alguien y una persona rápidamente vino a su mente, "Minako". Sacó su móvil y llamó a la chica.

"¡Haruka!", la ojiazul se sorprendió por la llamada de la corredora.

"Hola Minako, ¿tienes tiempo?", Tenoh preguntó de forma directa.

Aino se dio cuenta de que algo no andaba bien, se lo decía el tono de voz de Haruka, "te veo en el lugar de siempre".

"Voy en camino", fue lo último que dijo la corredora antes de cortar la llamada.

Decidió poner la radio para dispersar sus pensamientos.

Sabes, cuando yo te ví
No me esperaba nada
Ni siquiera una amistad
Pero el destino ya nos tenía una jugada
Y no nos iba a preguntar

Salió del estacionamiento con rumbo a la cafetería 'Dulce sonrisa'.

Si me hubiera dado cuenta antes
Hubiera corrido para escaparme
De saber que el filo de tus labios
Al final iba a cortarme

La rubia creyó que el destino le hacía una horrible jugada, como si se burlara de ella.

No te hubiera acariciado tanto
Y ahora es demasiado tarde

No te hubiera amado como si éste mundo fuera a terminarse
Te ofrezco una disculpa
No fue mi intención amarte

Frunció el ceño y apagó la radio, "Estúpida canción".

Minako entró a la cafetería y buscó a la corredora entre las mesas. No tardó en verla, "Hola Haruka".

"Hola", dijo Tenoh con una voz apagada.

"¿Piensas prepararle una sorpresa a Michiru?", Aino quiso ser optimista.

La corredora suspiró, "seré directo…Michiru me terminó".

"¡¿Qué?!", la ojiazul no esperaba esa respuesta. RIó con nerviosismo, "Qué buena broma Haruka, por un momento creí que…". Al ver que el rostro de la corredora continuaba siendo el mismo se preocupó, "¡¿Por qué?!".

Haruka negó con la cabeza, "no lo sé, no me quiso dar una explicación". Apoyó sus codos sobre la mesa, "hace unos días conocí a sus padres, no me fue nada bien, su madre me reconoció de ese maldito video y lo peor fue que reconoció a Seiya y Michiru. Al día siguiente habló con sus padres, luego de eso la vi muy pensativa.".

"Así que esa es la causa", para Minako todo estaba muy claro.

La corredora se encogió de hombros, "quizás".

"Tenemos que hablar con ella", Aino estaba decidida.

"Sinceramente, ya no me interesa", Haruka quiso disimular el dolor que realmente sentía. "Michiru traicionó mi confianza dos veces, eso es suficiente para mí", habló desde su orgullo.

"Pero…", el rostro de Minako mostraba desilusión.

"Sólo quería informarte la realidad de las cosas, ya que no confío en Mchiru y puede que quiera decir que yo terminé la relación", se levantó de su asiento. "Ah, y otra cosa. Michiru y tú son muy buenas amigas, así que nosotros no podemos seguir siendo amigos", se retiró de la mesa, fue a la caja a pagar y abandonó el lugar.

"No, Haruka…", susurró Minako mientras la corredora se alejaba.

….

La rubia subió a su vehículo, miró hacia el asiento del copiloto y vio algo atascado entre el asiento, se acercó para intentar sacar el objeto, logrando extraerlo, "la pañoleta de Michiru". Olió el accesorio y sintió el aroma de la aguamarina, su corazón se llenó de melancolía, "esto será lo único que conservaré de ti".

Encendió el motor y manejó sin rumbo, lo único que deseaba era despejar sus pensamientos y conducir siempre la ayudaba.

Instituto de artes de Japón

"No olviden practicar los ejercicios de las páginas 154 y 155, mañana habrá prueba sobre ellos", comentaba la aguamarina a su clase mientras los chicos guardaban sus pertenencias.

Kaio se sentó, apoyó sus brazos sobre el escritorio y se recostó, "en estos momentos estarías esperándome afuera del colegio". "Te voy a extrañar, Haruka", suspiró.

"Michiru", se escuchó una voz que provenía de la entrada del salón de clases.

La aguamarina dirigió su mirada hacia la persona, "¡Seiya!".

"Hola", el chico saludó tímidamente.

"¿En qué puedo ayudarte?", la violinista no esperaba volver a ver al moreno.

"¿Puedo pasar?", Kou se mostró educado.

Michiru le hizo una seña para que ingresara, "Adelante".

"Sólo quería disculparme por lo del otro día en casa de tus padres, no debí de actuar de esa forma, ni siquiera debí aceptar la invitación. Por favor perdóname", el chico estaba arrepentido por su comportamiento.

"Ya es pasado, agradezco tus disculpas", aguamarina apreció las palabras de Kou.

"Entiendo que lo nuestro terminó y ahora estás con Haruka", el moreno había aceptado su derrota.

La aguamarina estaba sorprendida, era la primera vez que Seiya se dirigía hacia la rubia por su nombre. "Haruka y yo ya no estamos juntos", tuvo que ser honesta.

Esa noticia dejó impactado a Kou, "¿por qué?", lo invadía la curiosidad. En el fondo estaba feliz, -Puedo recuperarte Michiru-.

"Seiya, creo que es algo muy personal y no tengo que darle explicaciones a nadie, mucho menos a mi ex novio", Kaio se molestó.

"Entiendo, perdóname, no debí preguntar eso", Kou se disculpó de inmediato.

"Lo mejor es que te vayas", la violinista le señaló la salida.

Seiya asintió, "tienes razón, hasta luego Michiru", el moreno abandonó el salón.

La aguamarina sólo respondió agitando una mano.

Unos minutos después apareció una chica de rubia y larga cabellera, "¡Michiru!".

"Minako, ¿qué sucede?", Kaio se preocupó al ver tan agitada a su amiga.

"¡¿Cómo que terminaste a Haruka?!", Aino fue al grano.

La aguamarina frunció el ceño, "¿Así que ya lo contó?".

Minako se cruzó de brazos, "¿Y qué querías que hiciera? Si le rompiste el corazón por segunda ocasión y yo fui quien le pidió que te diera una segunda oportunidad".

"Jamás imaginé que iría a contártelo", la violinista ignoró las palabras de su amiga.

La paciencia de Aino se estaba agotando, ¡Y él jamás imaginó que lo traicionarías de esa manera!".

"¡Yo no lo traicioné!", Michiru se exaltó. "Simplemente lo nuestro no puede ser", su voz se volvió apagada.

"¿Por qué piensas eso?", la ojiazul deseaba escuchar la explicación de su amiga.

Michiru suspiró, "por nada".

"¿Tus padres tuvieron algo que ver?", Minako tenía que saber la respuesta.

"Es complicado", la aguamarina no respondió.

"Solo dime, ¿tus padres tuvieron algo que ver?", la ojiazul volvió a repetir la pregunta.

"No", fue la respuesta de Kaio.

Minako negó con la cabeza, "no puedo creer que me mientas de esa forma, Haruka tenía razón, eres una mentirosa". Miró a los ojos a su amiga, "¡¿Crees que no puedo ver en tu mirada que me estás mintiendo?! ¡¿Cómo puedes mentirle a tu mejor amiga?! Esa no es la Michiru que conozco".

Unas lágrimas escaparon de los ojos de la aguamarina, "Minako, todo esto está siendo muy difícil para mí".

Aino tomó las manos de su amiga, "lo sé, por eso quiero que me digas la verdad. No tienes que mentirme, somos mejores amigas, yo sólo quiero ayudarte".

"Mis padres jamás van a aceptar que esté con Haruka, piensan que es violento y mujeriego", Michiru se sinceró con su amiga.

"¿Y no crees que todos merecemos una oportunidad?", Minako quiso hacer entrar en razón a la aguamarina.

"Conoces a mis padres, es imposible hacerlos cambiar de opinión", Kaio no veía una salida.

Minako miró fijamente a la violinista, "pero, ¿no crees que vale la pena arriesgarse por su amor?, quizás, con el tiempo Haruka pueda ganarse a tus padres".

"Eso jamás pasará, la relación con Haruka se terminó para siempre", la aguamarina ya había tomado una decisión.

"Jamás vas a amar a otro hombre como amas a Haruka, ¿crees que no me doy cuenta como lo miras?, o, ¿por qué razón decidiste entregarte a él mientras estabas en una relación?", recordó Aino.

"Eso fue un error", la violinista intentó excusarse.

Michiru, piensa muy bien las cosas, está en juego tu felicidad", Minako se marchó del lugar.

Las palabras de la ojiazul habían dejado pensando a Kaio.

…..

Por la noche.

"Sírveme otro vaso de Whisky", era la voz de la rubia, quien se encontraba en un club nocturno muy popular en Tokio.

"A la orden", el bar tender le entregó la bebida a la corredora.

Era el octavo vaso de Haruka, estaba tratando de inundar el dolor que sentía. Miró su brazo derecho, en él había amarrado la pañoleta de la aguamarina. "Un estúpido error me costó todo, quizás, si ese video no hubiera existido, tú y yo aún estaríamos juntos", dio un sorbo al whisky.

Sacó su móvil del bolsillo interno de su chaqueta, buscó entre sus contactos y se detuvo en el de la aguamarina, no sabía si llamarla o no. Bebió todo el whisky de un trago, "no", guardó su celular. "Haruka Tenoh jamás le ruega a las chicas", estaba usando su orgullo como método de defensa.

"Yo no te perdí, tú me perdiste, tú te arrepentirás, sirena", quería convencerse a sí misma de que todo estaba bien.

"Mira, es el corredor de autos", logró escuchar.

"¡Hey!, ¡Tenoh!", un chico se acercó a la rubia.

"¿Qué quieres?", respondió Haruka de forma hostil.

"¿Con qué te gusta pelear?", el muchacho estaba intentado provocar a la corredora.

"Déjame en paz", la rubia intentó ignorarlo.

"¿Qué?, ¿no te atreves a pelear con un verdadero hombre?", el chico continuaba.

"Piensa lo que quieras", Haruka no caería en provocaciones.

"Eres un gallina", el muchacho comenzó a hacer ruidos y gestos de gallina.

La corredora se levantó de su asiento, sacó dinero de su billetera y lo dejó sobre la barra, estaba lista para irse.

El chico la sujetó de un extremo de la chaqueta, "cobarde".

La rubia lo retiró de inmediato con un brazo, "suéltame". Caminó hacia la salida.

Había llegado a su motocicleta, cuando fue alcanzada por el sujeto y la empujó, "poco hombre".

Haruka alcanzó a apoyar una mano y se reincorporó de inmediato, "te dije que me dejaras en paz", le soltó un puñetazo en la cara.

El chico llevó sus manos a su rostro, "¡maldito!, ahora verás". Comenzó a lanzar golpes.

La gente que se encontrara fuera del lugar se acercó a mirar la pelea, algunos salieron club para presenciar el enfrentamiento. En unos pocos segundos, ya había un cúmulo de gente que rodeaba a Tenoh y el chico. La mayoría sacó su móvil y comenzó a grabar video, incluso, transmisiones en vivo.

La rubia era muy hábil y logró esquivar los golpes sin problemas. –No tengo nada que perder, ya lo perdí todo-, recordó. Lanzó un gancho que impactó en el estómago del chico, luego lo tomó de los hombros y soltó una patada en el abdomen, sacándole el aire por completo.

El joven cayó al suelo, en donde la corredora aprovechó para terminar de darle un puntapié en la espalda.

Haruka se arrodilló para decirle algo al chico, "no soy cobarde, sólo no quería dejarte como el idiota que eres". Se levantó y le dio una última patada, "jamás llames cobarde a Haruka Tenoh". Se acomodó la chaqueta, subió a su motocicleta y se fue. Estaba consciente de las consecuencias, pero ya no le importaba, por el contrario, fue una forma en la que pudo desahogarse.

Por la mañana.

Una llamada despertó a la rubia. Se talló los ojos y tomó su celular, Entrenador Yamato. Contestó sin dudar, "Habla Tenoh".

"¡TENOH! ¿¡QUÉ TE SUCEDE?!", el hombre se escuchaba muy molesto.

"Entrenador, yo…", Haruka llevó una mano a su cabeza, tenía jaqueca por haber tomado tanto el día anterior.

"Nada de peros, ¡estás haciendo todo lo contrario a lo que acordamos!", Yamato no aceptaría excusas.

"Le prometo que no volverá a suceder", la corredora no estaba de ánimos para comenzar su día con una discusión.

Al parecer, al castaño le habían causado risa las palabras de la rubia, "jajaja, es muy obvio que no volverá a suceder, estás en la cuerda floja, otro evento como ese y serás vetado de las carreras de autos para siempre".

"Entendido", Haruka dio por acotada la sentencia a su profesión.

El hombre cortó la llamada.

La rubia se dejó caer sobre su cama, "de todas maneras, ya nada importa".

El par de amigas desayunaba en la cafetería de siempre, cuando su atención fue captada por un televisor del lugar.

"Nuevamente el corredor Haruka Tenoh fue captado en otra pelea, ahora en un club nocturno de la ciudad, a continuación le mostraremos un video que volvió viral en redes sociales en un par horas", decía un reportero de un programa de noticias.

En la pantalla se podía apreciar a la rubia golpeando al chico y luego retirándose sobre su motocicleta.

"Mira, ¡es Haruka!", Minako señaló la televisión.

La aguamarina sólo echó un vistazo, "si".

"¿Qué crees que haya pasado?", a la ojiazul le surgió una duda.

"No sé", Michiru no quería hablar sobre la rubia.

"¿Y si fue por ti?", Aino tenía una teoría.

"¡Yo no tengo la culpa de los arranques de ira de Haruka!", la violinista no se haría responsable de las acciones de su viento.

Minako le hizo señas con las manos para que se calmara, "tranquila Michiru, me refería a que pudo haberle afectado la ruptura".

La aguamarina se cruzó de brazos, "eso no lo justifica".

Aino inhaló profundamente, "yo sé que no, pero también entiéndelo, su reputación está por los suelos, no puede correr autos y perdió a la chica que ama".

"Debería darse cuenta que eso sólo empeora las cosas", a la violinista se le entrecortó la voz. "¡¿Cómo les digo a mis padres que Haruka es bueno si él se empeña en demostrar lo contrario?!", externó su frustración.

"En eso tienes razón", la ojiazul coincidió con su amiga.

"La único que hizo fue reafirmar el fin de nuestra relación", Michiru sabía que no había vuelta atrás.

"No puedo creerlo", era la voz de una mujer. "¡Masaru!, ven, rápido", llamó a su esposo.

"¿Qué pasa querida?", el hombre llegó de inmediato al living.

"Es el corredor de autos con el que está nuestra hija", Umiko señaló el televisor.

"Es verdad, es Haruka", el castaño miró la pantalla.

"¡Ese chico no es bueno para nuestra hija!", la madre de la aguamarina comenzó a preocuparse.

El señor Kaio se quedó pensando.

"¡Debemos decirle que lo deje!", Umiko continuó angustiada.

Masaru tomó las manos de su esposa, "tranquila mujer, Michiru es una chica muy inteligente, no debemos preocuparnos".

"¿Pero si el amor la ciega?, mejor la llamo", la señora Kaio temía por su hija.

El castaño mantuvo la compostura, "Michiru debe tomar la decisión, si algo no le gusta, ella se alejará, sabe que cuenta con sus padres. Nosotros sólo debemos apoyarla".

….

Una semana después.

La rubia almorzaba en la cafetería de siempre, pese a los recuerdos que le traía, le gustaba frecuentarla. Se encontraba bebiendo un café cuando recibió una llamada, "habla Tenoh".

Era el entrenador de la corredora, "¿Ya tienes algún proyecto?, ha pasado una semana y no he recibido respuesta tuya".

Haruka guardó silencio por unos segundos, "…estoy en eso".

"Eso espero, ya que no he visto que tu comportamiento haya mejorado", la paciencia de Yamato se estaba agotando.

La rubia no estaba de ánimos, "le prometo que pronto le tendré noticias".

"Todos me dicen que me equivoqué en darte una segunda oportunidad, no quiero arrepentirme y ver que ellos tenían razón. No me falles Tenoh", el hombre terminó la llamada.

La corredora echó su cabeza hacia atrás, cerró los ojos y suspiró, "no sé qué será de mi futuro":

Una chica se acercó a su mesa.

"¿Qué quieres?, ¿Vienes a burlarte de mí?", respondió de forma hostil la corredora.

Luego de lo acontecido la semana pasada, la rubia había estado en el ojo del huracán, siendo acosada por paparazzi e incluso, recibiendo amenazas de muerte por medio de sus redes sociales, por lo que decidió cerrarlas y actuar de esa manera.

La chica negó con las manos, "no, no, soy la mesera del lugar".

Haruka miró a la mujer y se disculpó, "lo siento, generalmente las personas se acercan para insultarme".

La castaña le ofreció una sonrisa, "no te preocupes, me imagino que ha sido muy difícil para ti".

"Gracias, eres la única que ha portado gentil conmigo", la corredora agachó la mirada.

La chica puso una mano sobre el hombro derecho de la rubia, "a veces las personas pueden llegar a ser muy crueles. Yo siempre he creído en las segundas oportunidades".

Esas palabras captaron la atención de Haruka, "eres distinta al resto".

La empleada soltó una pequeña risa, "intento serlo".

Estaba por irse cuando Tenoh la detuvo al tomarla de la mano, "¿Cómo te llamas?".

"Soy Makoto Kino", la castaña hizo una pequeña reverencia.

La rubia besó una mano de la chica, "un placer señorita Kino". "Yo soy Haruka Tenoh", se presentó con galantería.

"Debo continuar con mis labores, una disculpa", Makoto estaba por irse.

Haruka no la dejaría ir tan fácilmente, "por favor, siéntate conmigo".

"En verdad no puedo joven Tenoh, lo lamento", la castaña se disculpó nuevamente.

"Llámame Haruka", la rubia no quería un trato tan cordial hacia ella.

"Muy bien, Haruka", sonrió la chica. "Si gustas, puedo llevarte a un lugar que te levantará el ánimo. Si te interesa, regresa a las 3 p.m.", dijo antes de irse.

La rubia se quedó pensando, -levantarme el ánimo… Michiru-.

Horas más tarde.

"Michiru, ya pasó una semana, ¿no has pensado en hablar con él?", Aino conversaba con su amiga mientras caminaban hacia la salida del instituto.

"Minako, te he dicho que no pienso hablar sobre ese tema, no sé cuántas veces debo repetirlo", la aguamarina solo deseaba poder olvidar a su viento.

La rubia de larga cabellera giró los ojos y se cruzó de brazos, "no trates de engañar a los demás, que solo terminas engañándote a ti misma, tú corazón le pertenece a Haruka".

"¡Mi corazón no le pertenece a nadie!", la violinista perdió la cordura.

Minako se encogió de hombros, "como digas". "Bueno, te veré mañana", cruzó la acera y se marchó.

Un nudo se formó en la garganta de Kaio, -Haruka Tenoh, ¿por qué no puedo sacarte de mi mente?-.

"Michiru", una voz hizo que la aguamarina volviera a la realidad.

"¡Seiya!", vio que se trataba de su ex novio.

"Para ti", el chico le entregó un ramo de rosas.

La aguamarina no pudo aceptarlas, "Seiya, no…".

"Michiru, por favor…", Kou insistió.

La violinista respiró profundamente, "¿Qué quieres?".

"¿Te gustaría salir conmigo?", el moreno reveló sus intenciones.

Era lo último que Kaio necesitaba, "no creo que sea prudente…".

"Michiru, dame otra oportunidad, te lo suplico", Kou no se daría por vencido. "No es nada serio, sólo iremos al cine".

"Seiya, es muy complicado para mí…", la aguamarina ya no encontraba la manera de rechazar al chico.

El moreno tomó las manos de la violinista, "Michiru, déjame demostrarte lo mucho que vales para mí".

Un recuerdo resonó en la mente de la aguamarina, - tu padre lo quiere como un hijo. Me duele verlo tan triste-. "Está bien, salgamos. Eso no significa que hemos vuelto", aquellas palabras la habían hecho cambiar de opinión.

"¡SI!, gracias, te prometo que no te arrepentirás", el chico se encontraba muy feliz y no pudo evitar abrazar a la aguamarina.

…..

La puerta de la cafetería se abrió, siendo Haruka quien ingresaba al lugar. Miró su reloj, "las tres en punto", se sintió orgullosa por su puntualidad.

Estaba a punto de acercarse a la caja, cuando alguien la jaló del brazo, "aquí estoy".

La rubia dio media vuelta, "Makoto".

Kino se aferró al brazo de la corredora, "¿nos vamos?".

"Ya quiero saber cuál es la sorpresa", Haruka sonrió con cortesía.

La castaña miró los ojos esmeraldas, "te va a encantar".

El resto de las compañeras de Makoto se percataron de la escena, a pesar de ello, no le dieron importancia, debido a que la chica era muy gentil y altruista en sus acciones.

Tenoh abrió la puerta del copiloto de su auto, "adelante".

Makoto estaba dudosa, "¿es seguro?".

"Ningún vehículo es cien por ciento seguro, pero no tienes de que preocuparte, vas con el mejor corredor de autos de Japón", la rubia sacó a relucir un poco de su arrogancia.

"De acuerdo, sólo no vayas tan rápido", la castaña confiaría en Haruka.

"Te lo prometo", la corredora se abrochó el cinturón de seguridad, encendió el motor y dio marcha al vehículo.

….

Un chico llegaba a una función de cine y tomaba asiento en el lugar que le correspondía, "aquí tienes Michiru, un bote de popcorns y gaseosa".

"Gracias Seiya", la chica aceptó los snacks.

"Es una comedia romántica, espero que tenga buena trama", comentó el chico.

"Si, yo igual", en realidad eso no le interesaba a la aguamarina, pero debía aparentar lo contrario.

La película inició, siendo las peores dos horas para Michiru. La sala de cine se había vuelto un infierno, sin embargo, quería darle una oportunidad a Seiya y ver si aún existía una posibilidad con él, así podría olvidar a Haruka y sus padres estarían orgullosos de ella.

Era el clímax del filme, cuando Kou aprovechó para pasar un brazo por detrás de la aguamarina, quien se dio cuenta de dicha acción, pero fingió no hacerlo.

En un momento, Kaio volteó a ver a Seiya, observando su rostro lleno de ilusión, -quizás sea lo correcto, no es un mal hombre y mis padres lo aceptan-.

"Ahora vuelta a la izquierda", Makoto le daba instrucciones a Haruka, así se mantendría el misterio y continuaría siendo una sorpresa.

"¿Falta mucho?", la rubia ya se encontraba impaciente.

"Tranquilo, ya casi llegamos", Kino pronto revelaría el destino.

Tenoh condujo unos minutos más.

"Es aquí", la castaña señaló un lugar y le indicó a la rubia que se estacionara.

Haruka se encontraba confundida, "¿Qué es este lugar?".

"Ya lo verás", dijo Makoto emocionada.

….

"¿Qué te pareció la película?", Seiya buscaba un tema de conversación.

"Me gustó", la aguamarina había aceptado que el moreno la acompañara hasta su departamento.

Habían llegado a la puerta del apartamento, "Michiru".

"¿Ah?", la chica tenía un presentimiento.

Kou sujetó las manos de la aguamarina, "me encantó pasar el día a tu lado".

La violinista sonrió con gentileza, "fue agradable".

El chico tragó saliva, "Michiru, ¿regresarías conmigo?".

"Seiya…", Kaio no quería responder.

"Por favor, te demostraré que soy un hombre digno de ti", el moreno anhelaba una segunda oportunidad.

Michiru cerró sus ojos, pudo ver a Haruka en sus pensamientos, pero luego fue dispersada por el recuerdo de sus padres, "está bien, intentémoslo de nuevo".

El chico abrazó a la violinista y la besó, "verás que no te arrepentirás".

La aguamarina abrió la puerta principal de su apartamento, "tengo algunos pendientes, te veré mañana".

"Michiru, te quiero", Seiya no pudo ocultar sus sentimientos.

"Hasta mañana", Kaio entró a su hogar y cerró la puerta. No había podido corresponder las palabras del chico.

Kou dio media vuelta, "Te daré tu espacio, seré paciente", partió del edificio.

….

"Así que un orfanato", la rubia observaba la fachada del lugar.

"Si, es el orfanato Mugen, el más grande de todo Tokio", afirmó Makoto.

"¿Por qué conoces este lugar?", una duda surgió en la corredora.

La nostalgia se apoderó de Kino, "mis padres fallecieron cuando yo era una niña, pasé gran parte de mi vida en este lugar. Vengo todos los días luego del trabajo, me gusta pasar tiempo con los niños y ayudar".

Haruka acarició las mejillas de la chica, "eres una gran mujer, sé que tus padres estarían muy orgullosos de ti".

Makoto se ruborizó, "y yo sé que tú eres un hombre maravilloso, lo veo en tus ojos".

Estaban por besarse, cuando una mujer interrumpió la escena, "Makoto, no sabía que el joven Tenoh era tu novio".

La castaña se separó de la rubia y no tardó en negar con las manos, "no, es un nuevo amigo". Tomó la mano de la corredora, "lo traje para que conozca el orfanato".

La señora se rascó la barbilla, "eso explica su visita". Se acercó a la rubia, "bienvenido".

"Gracias", Haruka hizo una reverencia en señal de respeto.

"Bueno, debo atender unos asuntos, quedas en buenas manos", la mujer miró a Makoto y luego se retiró.

"Vamos, te mostraré el lugar", la castaña le daría un recorrido por todo el orfanato a Tenoh.

…..

Michiru se encontraba recostada sobre su cama, no dejaba de pensar en la decisión que había tomado y se cuestionaba si era la correcta.

Una pulsera que llevaba puesta captó su atención, "Haruka".

Posteriormente recorrió su cuello con una mano, sintiendo el collar que portaba, "así jamás podré olvidarte".

Debía tomar una difícil decisión. Se dirigió a su tocador y vio su reflejo en el espejo de éste, apreciando por última vez el collar sobre su cuello. Luego de unos segundos, se retiró el accesorio, al igual que la pulsera, contemplándolos en sus manos.

"Lo siento Haruka, si quiero superarte debo alejarme de todo lo que me recuerde a ti", la aguamarina colocó los accesorios en sus estuches.

…..

"Esta es el área de los dormitorios, se encuentran divididos por edades", explicó Makoto.

Pasaron a las distintas habitaciones para que la rubia pudiera conocerlas, "son muchas camas".

"Hay muchos niños en este orfanato", expuso la castaña.

"¿Podemos ver el resto del lugar?", Haruka cambió de tema.

"Claro", Kino entrelazó su brazo con el de Tenoh y la llevó a otra sección del orfanato.

Visitaron la cocina, los comedores, la lavandería, los salones de estudio, los baños y las duchas.

"¿Listo para conocer a los niños?", Makoto estaba emocionada.

Haruka movía sus manos de forma inquieta, se encontraba nerviosa, "no lo sé, jamás he tratado con niños".

"Tranquilo, te agradarán", la castaña tomó la mano de la corredora para darle confianza.

La corredora asintió con la cabeza, "estoy listo".

Entraron a un salón de juegos en donde se divertían muchos niños. La atención de los presentes se posó sobre la rubia.

"Makoto, ¿quién es él?", preguntó un niño.

"Él es Haruka Tenoh", la chica presentó a la rubia. "Vino a visitarlos. Y si se portan bien, quizás los vuelva a visitar", cargó a una pequeña niña.

Un niño se acercó a la corredora, "¿nos trajiste juguetes?".

Haruka rió, "no, pero prometo traerles muchos juguetes la próxima vez".

La rubia continuó observando a los chicos, viendo como algunos corrían, otros jugaban con juguetes, algunos otros platicaban entre sí.

"¿No son adorables?", Makoto se acercó a un lado de Tenoh.

Haruka no despegaba su vista de los niños, "son tan inocentes, no saben que el mundo de allá afuera es tan cruel". "¿Y el resto de los pequeños?", presentía que faltaban chicos.

"Se encuentran en el jardín o en la biblioteca", la castaña reveló algunos sitios que faltaban por visitar.

"Ahora todo tiene sentido", estaba claro para Haruka.

Kino notó que la rubia llevaba una pañoleta amarrada en el brazo derecho, "¿de quién es?".

Tenoh recordó a la aguamarina, -Michiru-, "es de una persona que fue muy especial en mi vida".

Eso no respondía a la pregunta de la castaña, "espero que eso sea una motivación".

"Lo es", Haruka volvió a recordar a su sirena.

El tiempo se fue muy rápido en su visita al orfanato, por lo que no tardó en oscurecer.

La rubia echó un vistazo a su reloj, "Makoto, creo que por hoy es suficiente, ya es tarde".

Kino sintió un poco de pena, "tienes razón, te acompañaré a la salida".

"¿Te quedarás?", las palabras de la castaña le causaron ruido a la corredora.

"No, me iré a mi casa", respondió Makoto.

"¿Te irás tú sola?, es peligroso", Haruka se preocupó por la integridad de la chica.

La castaña sonrió, "no tienes de qué preocuparte".

"Déjame llevarte a tu casa", se ofreció Tenoh.

"No es necesario", Makoto no quería incomodar a la rubia.

"Por favor", la corredora insistió.

Kino se ruborizó, en el fondo le había parecido tierno que Haruka se preocupara por ella, "de acuerdo".

Subieron al Ferrari de la rubia, "tú me indicas el camino".

"Si", la chica se abrochó el cinturón de seguridad.

….

Luego de algunos minutos al volante, la rubia se había estacionado en un barrio algo peligroso, "¿Aquí vives?".

"Sé que no es el mejor lugar, pero es lo que puedo pagar", dijo Makoto con algo de pena, estaba consciente que no podía compararse al nivel socioeconómico de la corredora.

"Oye, la luz está encendida", informó Haruka al ver iluminación por una de las ventanas.

La castaña soltó una pequeña risa, "si, no vivo sola, una amiga está conmigo y así compartimos gastos".

"Ah, eso explica todo", Tenoh se sintió tonta por no haber preguntado antes.

"Mejor me doy prisa, este auto llama mucho la atención", Makoto no quería que le sucediera algo a la rubia.

"Te acompaño a la puerta", la corredora estaba por bajar del vehículo.

"No", la castaña negó de inmediato. "Si quieres espera en el auto hasta que entre a mi casa", era la única solución que Kino ofrecería.

"Makoto", Haruka tenía algo que decir.

"¿Si?", la castaña miró los ojos esmeraldas.

"Gracias", un nudo se formó en la garganta de la corredora. "Estos días han sido muy complicados, todos me trataron como basura y tú fuiste la única que me brindó una mano, en verdad gracias", derramó unas cuantas lágrimas.

Makoto acarició una mejilla de la rubia, "yo sé que lo que se dice sobre ti no es verdad, no eres malo".

Poco a poco se fueron acercando, hasta quedar a unos pocos centímetros de distancia, finalmente sus labios se juntaron.

"Perdón", Kino se separó rápidamente y se sintió avergonzada por haberse dejado llevar.

Haruka puso sus manos en las mejillas de la chica, "no tienes que disculparte", volviéndola a besar.

La rubia estaba acercando más y más su cuerpo al de Makoto, por lo que ésta tuvo que poner fin, "debo irme".

Tenoh tenía la respiración agitada, "¿te veré mañana?".

Kino puso un dedo sobre los labios de la corredora, "mañana a la misma hora, pero sólo si te interesa comprometerte con el orfanato". Bajó del auto, caminó hasta la puerta principal e ingresó a su hogar.

Haruka se quedó pensando, "interesante propuesta".

….

Al siguiente día.

Michiru no había podido conciliar el sueño en toda la noche, su mente era un torbellino. Cada vez se cuestionaba más si realmente había tomado la decisión correcta. "Debo darle otra oportunidad", intentó convencerse a sí misma.

Agarró su móvil y llamó a un contacto de su lista, "hola mamá". "¿Podría verlos hoy por la tarde?", necesitaba hablar con sus padres. "Los quiero", finalizó la llamada.

"Masaru, Michiru vendrá hoy a comer", dijo la señora Kaio con total felicidad.

El hombre también se alegró, "¡Que gusto!".

"Esperemos traiga buenas noticias", Umiko tenía la esperanza de que su hija hubiera terminado su relación con Haruka.

"Te dije que nuestra hija es muy inteligente y no debíamos preocuparnos. Ella está bien", al señor Kaio sólo le importaba la integridad de Michiru.

…..

La rubia iba despertando, miró hacia el techo por unos minutos, recordando lo ocurrido el día anterior. Cerró sus ojos y nuevamente revivió el beso, "¿qué me está pasando?".

Volvió a su mente la propuesta de la castaña, "el orfanato". "¿Y si es lo único que le interesa?, nadie querría estar con alguien como yo", una idea pasó por su cabeza. "Ni siquiera Michiru…", soltó un gran suspiro.

-¿Ya tienes algún proyecto?-, la voz de su entrenador apareció en su mente. "Pero claro, ¡el orfanato!", tenía la respuesta. "Si Makoto sólo me ve como un beneficio, yo también haré lo mismo, recuperaré mi reputación. Ambos saldremos ganando", era una oportunidad que no podía desaprovechar.

"Suficiente descanso, manos a la obra", se levantó de la cama y preparó la ducha.

3 p.m.

Makoto terminaba su turno en la cafetería. "Hasta mañana", se despidió de sus compañeras, fue por su bolso y salió del establecimiento. Miró en todas direcciones, buscando a la rubia, sin tener éxito, "Haruka". Sintió desilusión en su corazón, "esperaba verte".

Unos brazos la tomaron por la cintura, "¿creíste que no vendría?".

"¡Haruka!", la castaña sintió gran emoción al escuchar la voz de la corredora.

"Sorpresa", Tenoh se puso frente a la chica.

Kino pasó sus brazos alrededor del cuello de la rubia, "eres tan apuesto". No pudo contener sus ganas de besarla.

La corredora terminó el beso, "no puedo negar que tú también eres muy linda". Sacó un peluche de una bolsa, "Mira, para los niños del orfanato".

"Es muy lindo, pero no será suficiente, son muchos niños", a Makoto le pareció un tierno detalle.

Haruka sonrió, "lo sé, sólo bromeaba. Los verdaderos juguetes llegarán al orfanato". Miró su reloj, "¿nos vamos?".

"Si", la castaña asintió y entrelazó su brazo con el de la corredora.

….

"¿A dónde vamos?", Seiya estaba impaciente.

"Tranquilo, pronto lo sabrás", Michiru le tenía preparada una sorpresa.

Ambos iban a bordo de un taxi hacia un destino que sólo la aguamarina conocía. Unos minutos después, el vehículo arribaba frente a una casa.

"Hemos llegado", pronunció la violinista.

Bajaron del auto y la sorpresa finalmente fue revelada.

"Michiru, ¡es la casa de tus padres!", el chico estaba impactado.

"Así es", Kaio afirmó lo que era obvio para sus ojos. Tocó el timbre, se encontraba muy nerviosa.

La puerta se abrió, "¡Hija!, ¡Seiya!, ¡que sorpresa!, pasen", el padre de la aguamarina estaba sorprendido por la presencia del moreno.

Llegaron al comedor, en donde la señora Kaio ponía la mesa. "¡Seiya!, ¡que gusto verte!", estaba feliz de ver al chico.

"Por favor tomen asiento, la comida ya está lista", Umiko fue a la cocina por los alimentos.

"Seiya, sinceramente, no esperaba verte", confesó Masaru.

"¿A qué se debe tu visita?", la madre de la violinista estaba ansiosa por conocer la verdad.

"Pues…", Kou volteó a ver a Michiru.

"Seiya y yo decidimos darnos una segunda oportunidad", respondió la aguamarina.

"Sabía que tomarías la decisión correcta", la señora Kaio no pudo evitar sonreír.

Masaru, por su parte, se notaba confundido, "¿Qué pasó con Haruka?".

"Se terminó, tomamos caminos separados", la aguamarina mintió.

"Te dije que ese muchacho no era para ti", Umiko creía tener razón.

"Lo sé, no me quedó más remedio al ver que repitió el mismo comportamiento", Michiru nuevamente volvió a mentir.

El señor Kaio sabía que algo no andaba bien, "hija, nosotros sólo queremos que seas feliz".

"Mi felicidad está al lado de Seiya", la aguamarina no quería aceptar la realidad.

Umiko se dirigió hacia la pareja, "y…¿ya tienen planeado casarse?".

La violinista casi se ahoga por tales palabras, "aún es muy pronto para eso, estamos dándonos una nueva oportunidad".

El chico puso una mano sobre la de la aguamarina, "no hay prisa, es un paso muy importante y debemos estar completamente seguros".

"Mujer, no los presiones", dijo Masaru molesto.

"Perdón, es que hacen tan linda pareja", la señora Kaio se disculpó.

"Ustedes vivan su amor con calma, cuando estén listos se comprometerán y llevarán su relación al siguiente nivel", el hombre aconsejó a la joven pareja.

"Este lugar es tan tranquilo", dijo la rubia mientras ingresaban al orfanato.

A Makoto le pareció un comentario irónico, "Haruka, está lleno de niños".

La corredora sonrió y fijó su mirada sobre el peluche que traía entre las manos, "es un lugar lleno de paz, aquí nadie me juzga con la mirada, nadie remarca mis errores una y otra vez, aquí no tengo que demostrarle nada a nadie".

La castaña abrazó a la rubia por la cintura, "sé que has sufrido mucho en todo este tiempo, pero yo confío en ti, quiero que les demuestres a todos que se equivocan y que Haruka Tenoh es un maravilloso ser".

"Makoto, ¿puedes venir un momento?", fueron interrumpidas por la directora general del orfanato.

"Claro, Misaki", respondió la castaña. "Haruka, espérame aquí, no tardo", le habló a la rubia como si se tratase de un niño pequeño.

"No me moveré de aquí", Tenoh obedeció.

La castaña llegó a la oficina de la directora en compañía de ésta, "¿qué sucede?". Se preocupó al ver presente a todo el consejo del orfanato.

"Es sobre tu nuevo 'amigo'", la mujer hizo énfasis en la última palabra.

"¿Qué ocurre con él?", Kino seguía sin comprender.

"Creemos que no es una buena idea que él esté aquí", habló otra mujer del consejo.

"¡Akane!", la directora le llamó la atención.

"¡¿Qué?!, si no se lo dices tú, lo haré yo", la consejera se mantuvo firme.

"¿Decirme que?", la castaña comenzó a preocuparse.

Misaki suspiró, "Makoto, el joven Tenoh no puede continuar viniendo al orfanato".

"¡¿Por qué?!", Kino no comprendía.

"Me sorprende que preguntes. Todas vimos esos videos en donde golpeaba a esos chicos. No se puede confiar en él, en cualquier momento agrede a un niño y nos meterá en problemas" explicó la directora.

Makoto estaba molesta, "eso no es justo, ¡todos merecemos una segunda oportunidad!, nosotros no podemos juzgarlo sin siquiera conocerlo".

"Ya deja de defenderlo, es obvio que sólo lo haces porque te gusta", habló otra mujer del consejo.

"¡Eso no tiene nada que ver!, ¡no confundan las cosas!", la castaña no pudo negar que sentía atracción por la rubia. "Creo que Haruka merece una oportunidad como voluntario en el orfanato", se cruzó de brazos.

"Makoto, nosotros no vamos a meternos en tus relaciones amorosas, pero no queremos volverlo a ver por aquí", al parecer Misaki no cambiaría de opinión.

La castaña tenía un as bajo la manga, -lo siento Haruka, pero es la única manera en que te darán una oportunidad-. "¿Ya vieron su automóvil?", hizo una pregunta.

"¿Eso que tiene que ver?", no era algo relevante para la directora.

Kino negó con arrogancia, "Misaki, siempre estás buscando donaciones y el día en que nos voltea a ver un famoso corredor de autos, lo rechazas, creo que estás cometiendo un error. Es obvio que Haruka tiene mucho dinero y estará en total disposición de ayudar económicamente al orfanato. El día de ayer le di un recorrido y se percató de que las condiciones no son las mejores. ¿O debo recordarte las goteras en el techo?". "En fin, ahora iré a decirle que no puede volver a pisar este lugar", se encogió de hombros.

"¡Espera!", la directora la detuvo. "Creo que podemos darle una oportunidad, ¿ustedes que opinan chicas?", se dirigió al consejo.

Todas asintieron con la cabeza de manera unánime.

Makoto sonrió de felicidad, "Gracias, verán que no se arrepentirán".

"No es tan fácil", Misaki tenía algunas condiciones. "Deberás vigilarlo en todo momento mientras se encuentre en el orfanato, y si comienzas una relación con él, deberás informárnoslo. Además, si llega a cometer alguna falta hacia los niños, nosotras o a ti, quedará vetado de por vida y tomaremos las acciones pertinentes en su contra, ¿entendido?".

"Está bien", la castaña aceptó sin problemas, estaba segura de que Haruka no fallaría.

"En ese caso, vayamos a darle la bienvenida al joven Tenoh", indicó la directora.

Al llegar observaron que la rubia hablaba con un hombre en la entrada del orfanato.

"Haruka, ¿sucede algo?", Makoto se acercó a la corredora.

"¿Recuerdas lo que te comenté sobre los juguetes?, llegaron hace un rato, estaba esperando que regresaras", señaló un pequeño camión de carga. "Muy bien chicos, ya pueden comenzar a bajar las cosas", le indicó al personal de carga.

Kino tomó la mano de la rubia, "Haruka, ella es Misaki Yamamoto, la directora general del orfanato".

"Un placer conocerla", la corredora hizo una pequeña reverencia en señal de respeto.

"El placer es todo mío joven Tenoh, un honor tenerlo aquí", la directora respondió con otra reverencia.

"Me disculpan un momento, veré que todo esté en orden", Haruka se dirigió hacia el camión.

Makoto miró victoriosa a la mujer, "te lo dije".

….

"Me dio gusto volver a ver a tus padres", Seiya agradeció el gesto de la aguamarina.

"Ellos también querían verte", no era un secreto para Michiru que sus padres lo preferían.

"Estoy tan feliz de volver a estar contigo", el moreno abrazó a la chica.

Kaio no supo que responder, por lo que se limitó a sonreír.

"Te quiero Michiru", Seiya le confesó sus sentimientos a la aguamarina.

La violinista estaba muda, ya que no sentía lo mismo, "lo sé".

Esas palabras dieron en el corazón de Kou, "entiendo que sigas molesta por lo que ocurrió en el pasado, me comporté como un idiota". Se acercó a la chica, "seré paciente y esperaré hasta que vuelvas a sentirte lista para decirlo".

Estaban frente al edificio de la aguamarina.

"Te veré mañana", Kaio le dio un beso a Seiya y entró al sitio en donde vivía.

El moreno habló para sí mismo en tanto veía a su novia alejarse, "Michiru, sé que mis errores te llevaron a perder la confianza en mí, sin embargo, me esforzaré cada día para recuperarte".

….

Los juguetes estaban siendo repartidos a los niños del orfanato.

"Aquí tienes", la rubia le daba un auto de juguete a un niño.

"Gracias", respondió el pequeño y se retiró a jugar con su nuevo regalo.

Una pequeña niña se sujetó del pantalón de Haruka, "hola pequeña, no recuerdo haberte visto antes".

"Es su primer día", Misaki contestó la duda de la rubia.

"¿Llegó hoy?", Makoto se apresuró a preguntar.

"Asi es", reafirmó la directora. "Sus padres fallecieron hace poco y al parecer no tiene más familia".

"Pobre pequeña", la castaña cargó a la bebé. "¿Cuál es su nombre?", se interesó en la nueva integrante.

"Su nombre es Hotaru Tomoe", Misaki reveló la identidad de la niña.

La corredora se puso a un lado de Makoto, "¿Cuántos años tiene?".

"Apenas tiene un año", la directora dio más detalles.

"¿Y ya habla?", Haruka cada vez se interesaba más en la pelinegra.

Misari se encogió de hombros, "no lo sé".

"Vamos, cárgala", la castaña le hizo una propuesta a Haruka.

"No, bueno…", Tenoh estaba nerviosa. Tomó a la pequeña entre sus brazos y la observó con detenimiento, "que hermosos ojos púrpura, eres una linda princesa". Recordó el peluche que guardaba en la bolsa, lo sacó y se lo entregó, "este es especialmente para ti". Era un pequeño conejo de peluche de color rosa pastel.

Hotaru sujetó el peluche entre sus brazos y sonrió.

"Te ves muy bien, serás un buen padre", Makoto sintió tanta ternura al ver a la rubia cargando a la pequeña Tomoe.

La rubia se sonrojó, "estás exagerando".

"Haruka y yo nos haremos cargo de Hotaru", propuso la castaña.

Misaki se tomó unos minutos para pensarlo, "está bien, deberán venir todos los días a visitarla y si veo un buen trabajo, podrán salir con ella una vez al mes".

Tenoh tragó saliva y empalideció. Representaba un gran reto, tenía miedo, sin embargo, puso un semblante serio y aceptó, "de acuerdo".

…..

Un mes después.

Michiru y Minako se encontraban almorzando en su cafetería favorita.

"Aún sigo sin creer que te hayan invitado a tocar al evento de recaudación de fondos del Hospital General de Tokio", la ojiazul estaba orgullosa de su amiga.

"Todo fue gracias a Ami", la aguamarina reconocía el papel que había tenido su amiga.

"SI no fueras una gran violinista, no habrían aceptado los organizadores del evento", Aino reconocía el talento de su amiga.

"Gracias Minako, por siempre creer en mí", el sentimentalismo se apoderó de Kaio.

"Eres mi mejor amiga, no lo olvides", la ojiazul le sonrió a la aguamarina. Una silueta familiar llamó su atención.

Michiru se percató de la actitud de su amiga, "Minako, ¿sucede algo?".

Aino volvió su vista hacia la violinista y talló sus ojos, "me pareció haber visto a Haruka".

Kaio sintió un escalofrío que recorrió todo su cuerpo al escuchar el nombre de su viento y pensar que se encontraba en ese mismo lugar, "quizás sólo fue tu imaginación".

Tenoh entró a la cafetería y caminó hasta la cocina en busca de la castaña. "Hola", la abrazó por la espalda.

"¡Haruka!", la chica se giró.

"¿Lista para nuestra cita de hoy?", la rubia le tenía una sorpresa.

"Par de tortolitos", una compañera de Makoto se refirió a la pareja.

Otra chica abrazó el brazo derecho de la corredora, "yo también quiero un supermodelo".

Tenoh rió con nerviosismo al ver la cara de celos de Kino.

La castaña retiró el brazo de la chica, "Sakura, no querrás ensuciarle la chaqueta a Haruka".

"Bien, yo me retiro", la rubia puso fin al incómodo momento. "Te veré al rato", se despidió de la castaña con un beso.

"Makoto, ¿ya se te declaró Haruka?", Sakura no quiso quedarse con la duda.

"Aún no", dijo la castaña con voz apagada.

La corredora estaba cerca de la salida, cuando chocó con alguien por accidente, "perdón, no presté atención…"

"¡Haruka!", era una voz familiar.

"¿Minako?", la rubia no podía creerlo.

"¿Cómo te ha ido?", Aino preguntó con cortesía.

Tenoh puso una mirada llena de arrogancia, "muy bien, todo ha mejorado en mi vida".

Minako notó la pañoleta en su brazo derecho, "¿es de Michiru?".

-Demonios-, la corredora fue tomada por sorpresa. "Debo irme", dio pasos apresurados hacia la salida.

"Ella tampoco te ha olvidado", Aino habló para sí misma.

Más tarde.

Haruka había vuelto a su casa para tomar una ducha y cambiarse de ropa. Su outfit era casual, vistiendo una camisa blanca, pantalón de vestir negro y zapatos negros.

Se miró en el espejo, acomodó su perfecta cabellera, aplicó un poco de loción sobre su cuello y abrochó su reloj en su muñeca izquierda.

Tomó la pañoleta de la aguamarina, estaba por amarrarla en su brazo, casi de manera automática, pero algo en su corazón la detuvo, "no, a partir de hoy solo serás un recuerdo. Lo siento Michiru". Dobló el accesorio y lo guardó en un cajón de una mesita de noche. Después sacó su móvil y borró el contacto de su sirena.

"Hoy comienza una nueva etapa", se sonrió en el espejo.

Makoto se despedía de sus compañeras de trabajo, "hasta mañana chicas". Salió de la cafetería y vio a la rubia esperando recargada sobre su vehículo, "¡que apuesto!".

Haruka sonrió al ver a la castaña, "para la mejor repostera", le entregó un ramo de rosas.

"Gracias, son muy lindas", a Kino le había gustado el detalle.

"Casi tan lindas como tú", la corredora abrazó a la chica por la cintura. Miró su rostro y por un instante se imaginó a la aguamarina, -Michiru-.

"Haruka, ¿estás bien?", Makoto se inquietó al ver a la corredora con la vista perdida.

Tenoh volvió a la realidad, viendo el rostro de Makoto, "si, ¿lista para irnos?".

La castaña respondió con un beso.

Michiru se encontraba tomando una ducha, al mismo tiempo que intentaba aclarar sus pensamientos.

"Haruka, ¿qué estarás haciendo?", en todo este tiempo no había cruzado palabra alguna con la rubia.

"Espero que estés bien, si algo llegara a sucederte, jamás me lo perdonaría", se sentía culpable de que su viento pudiera llegar a cometer alguna locura.

Recordó las palabras de Minako, - me pareció haber visto a Haruka-, "¿y si realmente la vio?".

"¿Qué estaría haciendo en ese lugar? ¿Y si fue a buscarme?", tenía la esperanza de que ella fuera la razón.

Las gotas de agua se mezclaban con sus lágrimas, "quizás todo esto fue un error, quizás jamás debí separarme de ti, pero…", un nudo se formó en su garganta, "¿cómo acercarme de nuevo a ti?".

….

Haruka detuvo su auto en un lugar alejado de toda urbe. Bajaron del vehículo y se tomaron unos minutos para observar.

"¿En dónde estamos?". La castaña creyó que irían a otro lugar.

"¿No te gusta?", la corredora comenzó a desilusionarse.

Makoto no quería que su pregunta fuera malinterpretada, "me encanta". Besó a la rubia.

"Esto te va a encantar aún más", Tenoh sacó una canasta del maletero del auto. "Vamos", tomó la mano de la castaña y caminaron un poco.

Luego de unos pocos minutos llegaron a la orilla de un lago.

La rubia puso una manta sobre el suelo y preparó el picnic, "¿Qué te parece?".

Makoto estaba maravillada, "es perfecto".

Haruka se sentó sobre la manta, "ven, anda".

Kino tomó asiento junto a la rubia y dieron inicio a su cita romántica.

Luego de un rato conversando, almorzando unos emparedados y un poco de jugo; la corredora sacó una botella de vino y dos copas, "Makoto, ¿quieres ser mi novia?".

El corazón de la castaña latía con fuerza, "si Haruka, si quiero ser tu novia". Se abalanzó contra la rubia y la besó.

Tenoh se dejó llevar, en su corazón comenzaba a sentir algo por la castaña. En un movimiento se puso sobre la chica y continuó besándola.

Makoto, en un inicio, no opuso resistencia, deseaba a la corredora. En un segundo momento se sintió insegura y la apartó de encima suyo, "Haruka, aún no me siento lista, perdón".

La rubia se reincorporó a un costado de la castaña, "no te preocupes preciosa, yo esperaré. No quiero que pienses que estoy contigo por eso". Abrazó a la chica.

Se tendieron sobre la manta, mirando el cielo y disfrutando de su compañía.

….

Al siguiente día.

El par de amigas se encontraba con la sorpresa de que su cafetería favorita estaba cerrada.

"Es muy extraño", algo no encajaba para la Minako.

"Lo sé, en tantos años jamás había cerrado", Michiru estaba igual de confundida que su amiga.

Aino suspiró derrotada, "tendremos que buscar otro lugar para almorzar".

"Esperemos que sólo sea por hoy", la aguamarina siguió a su amiga.

…..

Makoto llegaba a la cafetería en donde trabajaba, le había parecido muy raro que su jefe le indicara que llegara dos horas después.

"¡SORPRESA!", se escuchó al unísono en el momento en que la castaña cruzó la puerta del lugar.

"¿Qué es todo esto?", Kino estaba sorprendida.

Haruka fue la primera en recibirla, "¿Creíste que lo olvidaría?", feliz cumpleaños preciosa". Le dio un cálido abrazo y luego la besó.

Unas lágrimas escaparon de los ojos verdes, "gracias amor".

La rubia limpió las lágrimas de la chica, "eres una mujer increíble, es lo mínimo que mereces".

"Te quiero Haruka", Makoto se aferró a la corredora.

"Yo también te quiero", Tenoh correspondió el gesto y besó la cabeza de la castaña.

"Hay que animar esto", una amiga de la cumpleañera puso música.

….

"Minako", la aguamarina había estado muy pensativa.

"¿Qué pasa Michiru?", Aino sabía que algo atormentaba a su amiga.

"¿Y si el día de ayer si era Haruka a quien viste?", la violinista continuaba teniendo la misma interrogante en su cabeza.

"Michiru, hay algo que no te dije", la ojiazul confesaría su encuentro con la rubia. "Ese día me encontré por accidente con Haruka, si era él".

"¡¿Por qué no me lo dijiste?!", Kaio estaba molesta.

"No lo sé, supongo que quise protegerte y el que lo supieras sólo empeoraría las cosas", Minako sólo quería cuidar de su amiga.

La aguamarina sobó sus cienes para intentar tranquilizarse, "está bien, sé que quieres lo mejor para mí". "Mañana debemos volver a la cafetería", estaba decidida.

"Pero Michiru…", Minako no entendía el comportamiento de su amiga.

"Necesito saber cómo está Haruka", algo le decía a la violinista que ahí encontraría a la rubia.

Estaban por partir el pastel. "Pide un deseo", le susurró la corredora mientras la abrazaba por la espalda.

Makoto cerró sus ojos y sopló las velas.

"¿Qué pediste?", Haruka tenía curiosidad.

"Si te lo digo, ya no se hará realidad", la castaña tomó un poco de pastel y lo untó sobre los labios de la corredora y lo retiró con su lengua.

"Aún falta otra sorpresa", Tenoh sonrió con emoción. Le entregó unas llaves a Kino y dijo ante todos, "¡Les presento a la nueva dueña de Dulce Sonrisa!".

"¡¿Qué?!", Makoto no podía creerlo.

"Como lo escuchaste, esta cafetería ahora es tuya", habló la rubia con seriedad.

"Haruka, yo…no puedo aceptarlo", era demasiado para la castaña.

"Preciosa, por favor, sé que te gusta mucho este lugar", la rubia tomó las manos de la chica.

"Muchas gracias Haruka", Makoto no pudo contener el llanto.

Tenoh abrazó a su novia, "tú le diste un nuevo sentido a mi vida, quiero que seas feliz como yo lo soy contigo".

"Hola Seiya", la aguamarina estaba al teléfono con su novio.

"Hola hermosa", respondió el moreno.

"Hoy estaré un poco ocupada revisando algunas cosas para el evento del hospital, ya está próximo y no quiero fallar", se excusó.

"¿Necesitas ayuda?", Kou se ofreció.

"No, sólo te comentaba porque debido a eso no podremos vernos hoy, lo siento", la aguamarina no deseaba ver a su enamorado.

"No te preocupes hermosa, lo entiendo", el chico se mostró comprensivo. Antes de que pudiera decir algo más, escuchó el tono de fin de llamada.

…..

La fiesta había terminado y Haruka tenía una última sorpresa.

"¿Aquí vives?", Makoto quedó impactada al ver la residencia de la rubia.

"Digamos que vivir suena muy exagerado, generalmente sólo duermo aquí, casi todo el día estoy fuera", explicó la rubia.

"No me imagino viviendo en un lugar así", para la castaña era increíble.

"Conmigo no necesitas imaginarlo", la rubia se acercó a besarla.

Makoto se dejó llevar, aferrándose cada vez más al cuerpo de Tenoh, "Haruka".

La corredora se detuvo, "perdón, no quería incomodarte".

"Sólo quiero estar conmigo", abrazó el cuello de la rubia y la besó con mayor pasión.

….

Michiru ya no podía con la ansiedad, "voy a llamarle". Buscó entre sus contactos y presionó el de la rubia. El timbre de llamada dio inicio, haciendo que su corazón latiera más y más rápido. Ni siquiera tenía pensado lo que diría, pero eso no era relevante para ella, necesitaba escuchar su voz.

Pasaron los segundos y no respondió, haciendo que el estado de la aguamarina empeorara, "lo intentaré más tarde".

….

El móvil de la rubia no paraba de sonar.

"No le des importancia", Haruka estaba sobre la castaña.

"¿Estás seguro?", Makoto creía que podía ser algo importante.

"Si, la única persona que me importa eres tú", Tenoh continuó besando a la chica.

…..

9 p.m.

Makoto abrió los ojos y vio que la rubia dormía a su lado, se sentía tan agradecida y feliz de poder estar con la persona que amaba.

No se arrepentía de lo que había ocurrido, se había entregado por completo a Haruka, porque eso le decía su corazón, "si supieras todo lo que siento por ti".

Estaba por acostarse en el pecho de la corredora cuando volvió a sonar el móvil de ésta.

Al ver la pantalla se dio cuenta de que era un número que no estaba registrado en el dispositivo, "que extraño, ¿por qué algún desconocido tendría el número de Haruka?". Una idea pasó por su cabeza, -podría tratarse de una emergencia-.

Agarró el celular y deslizó para atender la llamada, "Hola". No recibió respuesta.

"Hola", volvió a intentarlo nuevamente. "¿Me escucha?", comenzaba a pensar que se trataba de una broma.

La llamada se cortó, "eso fue raro". Dejó el móvil en una mesita de noche y volvió a acostarse junto a la rubia.

…..

Michiru sentía su cuerpo lleno de adrenalina, con cada tono sus nervios aumentaban.

Finalmente el tono paró, con la diferencia de que su llamada había sido atendida.

"Hola", una voz femenina se escuchó del otro lado.

"Hola", a la aguamarina se le hacía familiar.

"¿Me escucha?", pero ¿por qué una chica respondería el celular de la rubia?

Kaio unió todas las piezas del rompecabezas, "Haruka está con otra mujer". Pensó lo peor, "¿se habrá acostado con ella?". Un último pensamiento terminó por destrozarla, "¿y si son algo más?".

Cafetería Dulce Sonrisa.

"Primer día a cargo de la cafetería, ¿cómo te sientes?", la rubia le ayudaba a su novia a abrir el lugar.

"Nerviosa y contenta", la castaña tenía una mezcla de emociones.

"Te irá muy bien preciosa", Haruka acarició las mejillas de Makoto. "Mi repostera hermosa", la besó.

"Mi pequeño gorrión", cerró sus ojos y se dejó abrazar por Tenoh.

…..

Las mejores amigas llegaban a la cafetería de siempre.

"Mira, está abierto. ¿Por qué cerrarían ayer?", Minako estaba confundida.

"No lo sé, pero tengo el presentimiento de que Haruka está aquí", Michiru tenía una corazonada.

"Vamos", la ojiazul apoyaría a su amiga.

Ingresaron y tomaron asiento en la mesa de siempre.

"Michiru, ¿no crees que estás exagerando?", Aino pensaba que su amiga estaba yendo demasiado lejos.

"Minako, me sorprende que pienses eso, recuerda que las mujeres tenemos un sexto sentido", la aguamarina estaba convencida.

"Tienes razón", tenía lógica para la ojiazul.

"Creo que Haruka tiene a otra", la violinista se sentía traicionada por su viento.

"¿Cómo?", Aino necesitaba el contexto.

"Ayer llamé a Haruka y me contestó una mujer. Lo peor es que fue por la noche, así que eso significa que…", explicaba la violinista.

"Se acostó con esa mujer", terminó de completar su amiga.

"Exacto", Kaio volvió a sentir esa ansiedad. Empezó a buscar entre las personas, intentando encontrar a su viento. Alcanzó a ver una cabellera rubia que se le hizo familiar, -tiene que ser Haruka-.

"Buenos días", una mesera acudió a su mesa.

"Disculpa, ¿puedes llamar al encargado?", solicitó la aguamarina.

"Un momento por favor", la chica fue rumbo a la cocina.

"Makoto, una señorita preguntó por el encargado del lugar", informó la mesera.

"Gracias Akari", la chica le indicó la mesa a Makoto y ésta acudió.

"Buenos días señorita, soy Makoto Kino, la encargada del lugar, ¿en qué puedo ayudarle?", la castaña se mostró cortés.

La violinista tenía una expresión perpleja, -esa voz-.

"Michiru, ¿Michiru?", Minako llamó a su amiga al verla dispersa.

"¿Ah?", Kaio salió de sus pensamientos. "¿Haruka trabaja en este lugar?", no le quedaban dudas de que la rubia estaba ahí.

"No puedo dar información sobre los inversionistas", Kino inventó una excusa al creer que se trataba de una admiradora.

Una chica llegó a interrumpir la incómoda escena, "Makoto, Haruka quiere enseñarte algo".

La castaña fingió una sonrisa, "Sakura, ¿puedes tomar la orden de las señoritas?".

"Claro", la mesera sacó su libreta y bolígrafo.

"Con permiso", Makoto se retiró de la mesa. Estaba por llegar a la cocina, cuando fue sorprendida por la rubia.

"Mira hermosa, ahora soy todo un chef", la rubia traía puesto un gorro de cocina.

La castaña no pudo evitar reír con ternura, "eres un tonto".

"Estoy loco de amor por ti", la rubia la abrazó por la cintura.

Toda la escena estaba siendo vista a lo lejos por Michiru. Ahora todo estaba muy claro, Haruka se había olvidado de ella.

….

Unas horas después.

"Preciosa, tengo que arreglar un asunto, te veré en el orfanato", la rubia se acercó a Makoto.

"¿A dónde irás?", Kino quería saber lo que haría Haruka.

"Es una sorpresa, pero prometo que te va a encantar", Tenoh no daría detalles.

La castaña se despidió con un beso, "confío en ti, cuídate mi pequeño gorrión".

….

"Michiru, ¿estás bien?", preguntó Minako al ver a su amiga totalmente pálida. Continuó hablando al no recibir respuesta, "puede que sólo sean buenos amigos".

"No", apenas pudo escucharse la voz e la aguamarina. "Ella fue quien me contestó, es su voz", terminó de decir con la voz entrecortada.

"¡Por los Dioses!", Aino estaba impactada. "¡Eso significa que son novios!", cubrió su boca con sus manos.

Kaio estaba intentando no llorar.

….

Hospital general de Tokio

"Doctora Mizuno, la busca el joven Tenoh", la recepcionista del hospital informó por teléfono a Ami.

"Que pase", respondió la peli-azul.

"Adelante", la señorita le permitió el acceso a la rubia.

La puerta de una oficina se abrió, dejando ver a la corredora. "Hola Haruka, pasa", dijo Ami.

"Qué tal doctora Mizuno", Tenoh saludó con cortesía.

"Por favor toma asiento", la peli-azul le ofreció una silla.

"Gracias", Haruka se sentó en el lugar indicado.

Ami desconocía el motivo de la visita de la rubia, "¿En qué puedo ayudarte?".

La corredora procedió a explicar con total seriedad, "hace poco me enteré del evento que organizará el Hospital para la recaudación de fondos".

"SI, habrá personas muy importantes de distintas áreas profesionales, lo que se busca es el mejoramiento del hospital", confesó Ami.

Haruka se encogió de hombros, "eso no es de mi interés". "El motivo por el que vine, es porque me interesa realizar una donación de equipo al hospital", reveló sus intenciones.

La mirada de Mizuno se iluminó, "¿de verdad?, muchas gracias Haruka".

"Sólo que hay una condición", la rubia marcaría una cláusula. "Quiero que el hospital le brinde atención médica a los niños del orfanato Mugen".

"Por supuesto", Ami no podía negarse a esa petición. "Me parece muy noble lo que estás haciendo, tienes un corazón muy grande, eres una gran persona", halagó el gesto.

"Muchas gracias doctora Mizuno", Tenoh estaba feliz de lo que había logrado conseguir.

"Al contrario, gracias a ti Haruka", la peli-azul ya no sabía cómo agradecer. "Por cierto, el evento será este sábado a las 8 p.m. en el salón de eventos especiales del hotel Luke. Tu nombre aparecerá en la lista de invitados, por favor no faltes".

"Ahí estaré", la rubia daba su palabra al compromiso. "Debo irme, te veré el sábado", se despidió antes de partir de la oficina de Ami.

El auto de la rubia arribaba en el orfanato Mugen.

Tenoh entró al lugar y fue a la oficina de juntas, en donde Makoto y ella se verían, "hola preciosa".

"¡Haruka!", dijo la castaña emocionada. "¿Cómo te fue?", se abrazó a la rubia.

"Muy bien", la corredora sonrió triunfante.

Una situación tomó desprevenida a Tenoh, las consejeras y la directora general ingresaron a la sala de juntas.

"¿Qué es todo esto?", la rubia temía que se tratase de algo malo.

"Tranquilo, sólo queremos hablar contigo", Misaki puso una mano sobre el hombro derecho de la corredora. "Haruka", procedió a hablar. "En este mes has hecho mucho por el orfanato, ha mejorado notablemente y todo es gracias a ti. Verdaderamente te has comprometido en todo sentido y no tenemos manera de agradecerte por ello".

"No tienen que darme las gracias…", lo que hacía la rubia era de corazón.

La directora agachó la mirada, "también queremos pedirte una disculpa. Al inicio creímos que era una mala idea tenerte por aquí, nos dejamos llevar por lo que decían los medios, pero Makoto fue la que nos pidió que te diéramos una oportunidad, ella siempre confió en ti y lo apostó todo, estando segura de que no la defraudarías. Siempre estuvo en lo correcto y nosotras tampoco nos arrepentimos de esa decisión".

Kino no pudo evitar derramar algunas lágrimas, "yo siempre supe que mi Haruka es muy bueno y tiene un corazón muy puro".

La corredora contuvo a su novia entre sus brazos, "princesa, significas tanto para mí, le diste un nuevo sentido a mi vida y eso siempre te lo agradeceré".

"Además, nos encanta ver que por fin están juntos", mencionó una de las consejeras.

Tenoh miró a su novia y posteriormente al consejo, "yo les tengo una buena noticia". "Los niños de este orfanato recibirán atención médica en el Hospital General de Tokio", informó con gran euforia.

"¡Eso es magnífico!", Makoto abrazó con fuerza a su pareja.

"Haruka, en tu corazón hay mucha bondad, estas lleno de humanidad y luz, en verdad muchas gracias", la directora quería llorar.

Todos los presentes le aplaudieron en reconocimiento a su compromiso con los niños del orfanato.

"Gracias", la rubia hizo una reverencia. "Misaki, quería pedirle un favor. El sábado es el evento del hospital y quería ver si Hotaru podría acompañarnos", habló con timidez.

"Por supuesto, tienes toda mi aprobación, te lo has ganado", dijo la directora con seguridad.

"Muchas gracias", Haruka estaba feliz.

"Pareceremos una familia", Makoto cubrió su boca y soltó una pequeña risa.

Tenoh se sonrojó al imaginar ese escenario, "esperemos que la prensa no malinterprete las cosas".

Día siguiente por la mañana.

Minako era despertada por una llamada, al parecer se trataba de alguien muy insistente, ya que era la quinta llamada en menos de 5 minutos. "Habla MInako", respondió sin mirar la pantalla de su móvil.

"¡No puedo creerlo!, parece que el destino me está jugando una broma", era su amiga.

"Michiru, ¿de qué me hablas?", la ojiazul no entendía nada.

"¿Cómo que de qué hablo?, de Haruka", la aguamarina estaba exaltada.

"¿Qué pasa con Haruka?", Aino no comprendía el contexto.

Kaio suspiró con fastidio, "¿Ya viste las noticias?".

A Minako casi se le salta una vena de la frente, "Michiru, me acaba de despertar tu llamada".

"Ah", la violinista hizo una pausa. "Enciende el televisor y escucha lo que están diciendo sobre Haruka", ordenó.

"Muy bien", la ojiazul se levantó por el control remoto y prendió la pantalla de su habitación.

"El famoso corredor Haruka Tenoh, quien hace un tiempo estuvo en boca de todos por los videos en donde se mostraba con un comportamiento bastante violento; estará presente en el evento que se llevará a cabo en el hotel Luke con motivo de la recaudación de fondos para el Hospital General de Tokio. Se dice que donó una gran suma de dinero con el único fin de limpiar su imagen", informaba un conductor de un programa de espectáculos.

"Wow, que buen gesto de Haruka", Aino estaba conmovida.

"¡Minako!", Michiru se molestó.

"¿Qué?, es un buen gesto de su parte, ¿o piensas creerle a los medios?, sabes que Haruka no es así", la ojiazul no notaba lo malo en su comentario.

"¡Haruka estará presente en el evento en donde tocaré!", esa era la razón que alarmaba a la violinista.

"¡Es verdad!", Minako cayó en cuenta.

"¿Por qué Ami no me lo dijo?, ¿no sé qué voy a hacer?", Kaio estaba desesperada.

"Tranquila, sólo no le des importancia", Aino quiso aconsejar a su amiga.

"Seguramente irá con esa oportunista de la cafetería", reprochó la aguamarina.

"Michiru, ¿estás celosa?", Minako no podía creerlo.

"Para nada, pero se cree muy perfecta con esa sonrisa y siendo tan amable", continuó Kaio.

"Pero si tú irás con Seiya", la ojiazul le recordó a su amiga sobre su novio.

La violinista guardó silencio por un minuto, "eso no tiene nada que ver con lo que estoy diciendo".

"Oye Michiru, debo bañarme, hablamos más tarde, ¿de acuerdo?", Minako buscó una excusa.

"Bien", la aguamarina finalizó la llamada.

"¡Son unos cínicos!", Makoto estaba furiosa.

"Preciosa, cálmate", Haruka abrazó a su novia.

"No es justo que digan eso de ti", la castaña se sentía impotente.

Tenoh fijó su mirada sobre los ojos verdes, "déjalos que hablen, nosotros les demostraremos que se equivocan".

"Pero…", Kino estaba harta de que desacreditaran a su pareja.

"Shhh", Haruka dio un pequeño beso. "Olvida todo", comenzó a besarla con más pasión.

Makoto se recostó sobre la cama, "a tu lado nada importa".

La rubia se puso encima de su novia, "sólo estamos tú y yo".

Horas más tarde.

"¿Es la casa de tus padres?", concluyó la castaña al ver la lujosa residencia que se encontraba frente a sus ojos.

La corredora soltó una carcajada, "mi tierno algodón de azúcar". No podía enojarse con su novia, "es la casa de una amiga".

"Hola Setsuna", la rubia saludó calurosamente a la peli-verde.

"Haruka, cada vez me visitas más seguido". Meio observó a la chica, "veo que vienes muy bien acompañado".

"Mi nombre es Makoto Kino, un placer conocerla señorita Meio", la castaña saludó con propiedad.

"Un gusto Makoto", Setsuna abrazó amistosamente a la mencionada. "Haruka, no me habías dicho que tenías una hija, supongo que por eso te dejó Michiru", dijo al ver a la pequeña peli-negra en los brazos de la castaña.

Tenoh miró con odio a la diseñadora y no tardó en negar, "Hotaru no es mi hija y no tiene nada que ver con Michiru".

"¿Quién es Michiru?", Makoto le estaba exigiendo una respuesta a la rubia.

"Nadie", la corredora quiso evadir.

"Su anterior conquista", Meio quería ver el mundo arder.

"¡Setsuna!", Haruka se molestó con su amiga. "Preciosa, eso quedó en el pasado y ahora sólo me importas tú y Hotaru", abrazó a su novia.

"Así que esa niña tan hermosa se llama Hotaru", la diseñadora quiso cambiar de tema.

"Si, es Hotaru Tomoe. Es una de las niñas del orfanato Mugen, en el que somos voluntarios Haruka y yo", explicó Makoto.

"Ya me parecía que esa encantadora niña no podía ser hija de un tipo tan gruñón como Haruka", la peli-verde se burló de su amiga.

"Setsuna, ¿podemos pasar a ver los diseños o vinimos a escuchar tus chistes?", la rubia estaba fastidiada.

"Claro, no puedo tener a dos bellas damas esperando, aunque vengan acompañadas por un ogro. Por favor pasen", Meio les abrió las puertas de su hogar.

Makoto rió por el comentario y aceptó la invitación.

"Traeré los vestuarios por favor esperen un momento", Setsuna entró a un enorme guardarropa.

"Haruka…", Kino seguía intranquila por lo de hace unos minutos.

"Makoto, te juro que eso quedó en el pasado. Mi presente y futuro está contigo", la rubia besó a su novia.

"Parecen una tierna familia", Setsuna regresó y le pareció tierna la escena.

La pareja se sonrojó. Hotaru no despegaba la mirada de la rubia.

"Se ve que te quiere mucho", Meio le dijo a su amiga.

"Es una niña muy tierna", Haruka acarició los negros cabellos.

Setsuna empujó un perchero, "bien, aquí están mis nuevos diseños. Sabes que siempre eres el primero en mi lista". "Makoto, ven, no seas tímida", le hizo señas para que fuera se acercara.

"Dame a Hotaru", Tenoh cargó a la pequeña entre sus brazos.

"¡Qué hermosos vestidos!", la castaña estaba maravillada con los diseños.

"Muchas gracias", Setsuna pudo sentir que el comentario de la chica era genuino.

Los minutos transcurrían y Haruka comenzaba a desesperarse, ya que le estaba pareciendo una eternidad. Se sentó en un sillón del taller de diseño y puso a Hotaru en su regazo. Hacía lo posible por mantener entretenida a la pequeña, juagaba con sus manos, la mecía con sus piernas, movía sus pequeños pies, hasta que finalmente se quedó dormida.

"Haruka, ¿Qué te parece este…?", Makoto quería pedirle una opinión a su pareja, sin embargo, ésta también había caído rendida a los brazos de Morfeo.

"A pesar de que madure, siempre seguirá siendo como un niño pequeño", Meio digirió su mirada hacia la rubia.

"Setsuna, ¿hace cuánto que conoces a Haruka?", Makoto estaba interesada en conocer el origen de su amistad.

La peli-verde sonrió al recordar, "Haruka no siempre fue el tipo rudo, frío y arrogante que todos conocemos, yo lo conocí cuando era un chico muy tímido".}

Flashback

"Señorita Meio, él es Haruka Tenoh, la nueva promesa de las carreras de autos", un hombre de nombre Yamato presentaba a la rubia con la diseñadora.

"Mucho gusto señorita Meio", la corredora hizo una reverencia.

"Eres un jovencito muy apuesto, ¿qué edad tienes?", la peli-verde notó el aspecto jovial de Tenoh.

"Tengo 15 años", respondió con timidez la rubia.

"¿Y ya eres un corredor de autos profesional?", Setsuna estaba sorprendida.

"Este chico tiene mucho talento", el entrenador dio unas palmadas en la espalda de Haruka.

"Setsuna, necesitamos que diseñes un traje para el muchacho. La próxima semana será la ceremonia de presentación y debe lucir radiante. Por eso decidí traerlo con la mejor", el hombre confiaba en Meio.

"Bueno, lo dejo en tus manos", Yamato partió del lugar.

La diseñadora tomó la mano de la corredora, "ven, te tomaré las medidas". Pudo notar el nerviosismo de Haruka, "no tengas miedo, sólo tengo que medir algunas partes de tu cuerpo para poder hacer el traje".

Estaba buscando una forma de hacer que la rubia entrara en confianza, "¿te gustan mucho las carreras de autos?".

"Si", apenas pudo decir Tenoh.

"¿Y cuál es tu meta?", Setsuna estaba tomando nota de las medidas que realizaba.

"Ser el mejor corredor de autos de Japón", los ojos esmeraldas brillaron con gran luz.

Fin Flashback

"Me cuesta trabajo creer que sea el mismo Haruka que conozco", resultaba impresionante para Makoto.

"Lo sé. El medio fue forjando su nueva personalidad, pero su esencia está ahí", Setsuna aceptaba que las carreras habían cambiado a la rubia. "Aunque siempre ha tenido el porte para vestir trajes", admitió la elegancia de Haruka.

"Gracias por contarme esto, Setsuna", Makoto deseaba conocer sobre el pasado de su pareja. "Creo que lo mejor será que lo despierte", estaba por despertar a la rubia.

"Espera", Meio la detuvo.

"¿Qué pasa?", la castaña retrocedió unos pasos.

"Haruka ha sufrido mucho en su vida, no merece más dolor. Sé que hago bromas, pero realmente me preocupo por él. Pueden tener una linda vida juntos, sólo cuida su corazón", Setsuna no quería que a su amiga le volvieran a romper el corazón.

"Lo amo con mi alma entera, así que prometo cuidarlo y hacerlo feliz", Makoto le hizo una promesa a la diseñadora. Se acercó a Haruka y la movió un poco, "Gorrioncito, es hora de irnos".

Tenoh abrió sus ojos y dijo con voz ronca, "preciosa".

"Ya elegí lo que usaré, también el vestido de Hotaru y Setsuna ya me dio el tuxedo para ti", Makoto había elegido con ayuda de la peli-verde.

"Perdón", Haruka estaba arrepentida de haberse quedado dormida.

Kino cargó a Hotaru, "no te preocupes mi vida, sé que estás cansado. Te has esforzado mucho estos días".

…..

Día del evento.

"Ya falta poco y Haruka va a estar aquí", Michiru caminaba de un lado a otro.

"Tranquila, pareciera como si nunca hubieras estado cerca de Haruka. Recuerda que hace poco lo viste en la cafetería", Minako creía que su amiga exageraba.

Kaio giró los ojos, "no es lo mismo, aquí estaremos juntos por varias horas y estoy segura de que me lo cruzaré".

"Sólo sé cortés", sugirió la ojiazul.

"Lo peor es que vendrá con esa chica de la cafetería", la aguamarina frunció el ceño.

"Hola chicas", Mizuno apareció en la habitación.

"Hola Ami", Aino saludó a su amiga.

"¡Ami!", la violinista tenía algunas cosas que decirle a la peli-azul. "¿Por qué invitaron a Haruka?".

"Michiru, me sorprende que preguntes", Mizuno no estaba enterada de la situación sentimental de su amiga.

"Ami, Michiru terminó con Haruka hace un mes", Minako le susurró al oído.

"Ya veo", la peli-azul se quedó pensativa.

A Kaio comenzaba a notársele una vena en el cuello, "no me respondiste".

"Lo dijeron en las noticias, aunque en realidad hizo la donación por una buena causa", estaba claro para Ami.

"¡Pudiste decírmelo!", la paciencia de la aguamarina se estaba agotando.

"Haruka habló conmigo hace unos días, si lo hubiera sabido desde el inicio te lo hubiera dicho, lo siento", Mizuno comenzó a sentirse culpable.

"Michiru, esto ya es demasiado, Ami no tiene la culpa", Aino quiso ponerle un alto a su amiga.

"¡Ustedes no entienden!, ¿cómo debo reaccionar al verlo?", Kaio rompió en llanto.

Mizuno le dio un abrazo a la aguamarina, "no tiene por qué afectarte, Haruka es parte de tu pasado, ya no significa nada en tu vida".

-Ojalá fuera así-, "Perdóname Ami, no debí tratarte de esa manera", se limitó a ofrecer disculpas, ya que cómo les diría a sus amigas que Haruka aún significa todo para ella.

….

"Te ves preciosa", Haruka admiraba a su novia.

"Tú luces como todo un príncipe", la castaña le acomodó la corbata de moño a la rubia.

Makoto lucía un largo vestido de noche en color carmín con un escote discreto y descubierto por la espalda, zapatillas plateadas, una gargantilla plateada con pequeños diamantes y un bolso del mismo color.

Haruka lucía un elegante tuxedo corte Slim fit en color azul oscuro, las solapas eran redondas y de color negro, el moño era del mismo color, debajo vestía una camisa en color blanco y su calzado eran unos zapatos negros. Como accesorio llevaba su lujoso reloj.

"Y tú serás la niña más hermosa de toda la noche", la corredora apretó suavemente las mejillas de Hotaru. La pequeña llevaba puesto un hermoso vestido blanco, calcetines del mismo color, unos zapatitos grises y un suéter del mismo color.

"Hora de irnos", la rubia guardó una pañalera en el maletero del auto, acomodó a la pequeña Hotaru en una silla especial en los asientos traseros.

"Me iré con ella", Makoto subió en la parte trasera del vehículo.

"De acuerdo", Haruka besó a la castaña, cerró la puerta, tomó su lugar como piloto del vehículo y procedió a dar marcha.

En el transcurso, Kino iba diciéndole unas palabras a Hotaru, "di mamá, di papá".

Tenoh miró por el retrovisor, "no la presiones, ella hablará cuando quiera".

"Me preocupa que la pérdida de sus padres le pudiera haber afectado", Makoto quería que Tomoe tuviera un buen desarrollo.

"Es una bebé, ni siquiera es consciente", la rubia confiaba en que era algo normal.

"Mamá, papá", la castaña continuó hablando con la pequeña.

"Michiru, luces espectacular", Seiya halagó a la aguamarina.

"Gracias", la violinista agradeció el cumplido. "Tú luces apuesto", devolvió el elogio.

"Siempre quiero verme a la altura de mi novia", el moreno besó a la chica.

-Haruka -, Kaio no dejaba de pensar en la rubia, ni siquiera cuando besaba a su novio.

…..

El lujoso Ferrari de la corredora aparcaba en el estacionamiento del hotel.

"Bien, hemos llegado", Haruka ayudó a Makoto a bajar del vehículo y posteriormente cargó a la pequeña Hotaru. Sacó la pañalera del maletero y caminaron hacia el elevador.

La castaña desvió su mirada hacia el trasero de la rubia, "ese tuxedo te queda muy bien".

Tenoh se ruborizó, "no frente a Hotaru".

"Es una bebé, ni siquiera es consicente", Makoto rió con disimulo.

Por medio del elevador, llegaron al lobby del lugar.

Kino percibió un olor extraño, "creo que Hotaru necesita un cambio de pañales, no tardo". Se retiró con la pequeña en busca del baño.

La rubia se acercó a la barra, "un whisky, por favor". Aprovecharía que su novia se había ido para beber un trago.

Sintió un pequeño roce, ocasionado por una persona que se encontraba a su lado. Instintivamente se giró, "¡Michiru!", quedó perpleja al ver a su sirena.

"Ha….ha….haruka", la violinista tartamudeó al ver que su peor miedo se había convertido en realidad.

"Luces muy linda", para la corredora fue imposible no mirar de arriba abajo a la aguamarina.

"Tú también luces muy bien", Kaio no podía negar que los trajes le acomodaban muy bien a su viento.

"Amor, Hotaru está muy inquieta, creo que quiere que la cargues", una voz captó su atención.

La pequeña Tomoe hizo señas con las manos de que deseaba ir a los brazos de la rubia.

Haruka tomó a la bebé entre sus brazos.

La castaña reconoció de inmediato a la aguamarina, -pero si es la chica del otro día-.

-Lo único que me faltaba-, la violinista estaba segura de que ya nada podía empeorar las cosas.

"Soy Makoto Kino, la novia de Haruka", la castaña no esperó a ser presentada.

La aguamarina estaba que ardía en celos, "yo soy Michiru Kaio, la violinista del evento".

Makoto sintió un escalofrió, -así que ella es Michiru-, "un placer conocerla".

El ambiente tensó fue roto por lo inimaginable. "Papá", la pequeña Hotaru había dicho su primera palabra.

El corazón de Michiru se rompió en mil pedazos, -Haruka ha formado una familia-.

CONTINUARÁ...

NOTAS:

Si me demoro en actualizar, es porque estoy tratando de hacer los capítulos algo largos y darles materíal de lectura jejeje. FInalmente Hotaru hizo su aparición.

Espero actualizar pronto, ya que se vienen buenos capítulos jajaja xD.

Como siempre, ya saben que sus comentarios me ayudan a mejorar y me motivan.

Saludos para todos :).