Epílogo
Los héroes se reunieron alrededor del dios caído, y sólo para asegurarse, Wonder Mare lo envolvió en el lazo de la verdad, pues era indestructible, incluso para los dioses.
- ¿Hemos acabado?- dijo The Dash.
Una voz resonó en el oído de Batponi, concretamente, la de Service.
- Señor...
- Dime, Service.
- Según los reportes de la policía, las hidras y timberwolves están volviendo al Everfree, los portales se están cerrando y los golems están deshaciéndose.
- Esas son excelentes noticias.
Alicorn Marvel entendió bastante rápido esa implicación, por lo que se lanzó al interior del castillo, seguida por The Dash y Green Lantern. Pronto, llegaron a la sala del cutie map, en el que ya estaba Spike, observando a su madre con impaciencia. Una grieta se mostró en el pecho de la alicornio, empezando a extenderse por el resto de su cuerpo, y en pocos segundos, la piedra cayó lentamente, dejando a la princesa de la amistad, que cayó al suelo, agotada. Junto a ella, lo hicieron el resto de los elementos de la armonía, y no falto poco para que la campeona de la magia se avalanzara sobre Twilight, dándole un gran abrazo.
- Gracias a Celestia que estás bien...
Twilight sonrió y abrazo aún más a su hija, ignorando el rostro extrañado de sus amigas.
- ¿Me he perdido algo?- dijo Applejack con duda, a la que pronto se acerco Green Lantern.
- Mucho, querida, pero lo importante ahora es que estas bien- comento mientras abrazaba a su amada.
- ¿Habéis vencido a ese Esus?- dijo Fluttershy con duda, estirando sus rígidas alas.
- Puedes apostar a que sí- contestó Dash con una sonrisa, una que Pinkie Pie pareció duplicar.
- ¡Eso merece una fiesta!
Caballeron observo preocupado las puertas al salón del trono, el y sus sementales. Los golems parecían estar desapareciendo, y los soldados se estaban internando en el castillo, dispuestos a detener a los traidores a la corona. Pero el nuevo unicornio no estaba dispuesto a rendirse, tenía el Amuleto del Alicornio de su parte, el poder de un mago de élite, podría defenderse bien. Un crujido se escucho a sus espaldas, seguido de una ola de calor sobre sus cabezas y una niebla helada a sus cascos. Sintiendo un mal presentimiento, todos los ponis en la sala del trono se giraron lentamente para ver las estatuas de Celestia y Luna, hecho que provocó que un sudor frío, producto del terror más absoluto, les cubriera su cuerpo.
Ambas diosas tenían sus ojos de un color blanco, aún dentro de las estatuas, Celestia irradiaba una ola pura de calor, visible en el aire, y de Luna surgía una nube helada, las dos cubiertas por grietas en la piedra. Pronto, esta estalló, mandando trozos a todas partes, y las dos alicornios se alzaron en todo su esplendor sobre los pobres mortales que habían osado a apoyar a Esus. La matriarca del día dio un único paso, creando una grieta en el suelo, mientras miraba a Caballeron a los ojos.
- Dos opciones, rendirse, o luchar. Os aviso, ningún mortal puede con nosotras, aún si no usáramos todo nuestro poder.
Los ponis enseguida tiraron sus armas, pero Caballeron no, el estaba rabioso. Usando su magia, lanzó un poderos rayo de energía a la diosa del sol, que recibió sin inmutarse. Una vez acabó, Celestia uso su magia para crear cadenas de oro que envolvieron al unicornio, además de forjar un anillo inhibidor que cubrió su cuerno.
- Supongo que no te quitarás ese amuleto- por respuesta, Caballeron escupió a sus cascos algo a lo que la princesa no tomó importancia.- Muy bien, suerte que los anillos inhibidores funcionen igualmente en ti.
En ese momento, las puertas se abrieron y los guardias reales y nocturnos entraron dispuestos a proteger a sus princesas, pero se detuvieron al ver a los invasores en rendición. Las dos alicornios observaron a los recién llegados, con los capitanes de sus dos guardias al frente de todos.
- Habéis llegado en el momento justo- dijo Celestia con una sonrisa amable.
- Por favor, llevad a estos caballeros a las mazmorras. Esperarán allí a que se les juzgue- continuo Luna.
Flash y Midnight se miraron entre sí antes de que hicieran un gesto a varios de sus guardias. Mientras se llevaban a todos los implicados, las princesas observaron la ventana destrozada en su lucha contra Esus. Celestia iluminó su cuerno y reparo los cristales en poco tiempo, y una vez hecho, empezó a abandonar la estancia junto a su hermana.
- Altezas...- dijo Flash con duda.
- Vamos a Ponyville, capitán- dijo Celestia con calma.- Hay que agradecer a quienes nos salvaron.
Las mane six, junto a Alicorn Marvel, Batponi, Supermare y Wonder Mare, sin olvidar a Spike, Starlight y Trixie, estaban alrededor de Esus, en el jardín de la amistad, con sus elementos puestos, que ya funcionaban perfectamente. Rarity y Rainbow, aún con sus elementos listos, estaban preparadas para usar sus otros habilidades de ser necesarias. Todos los presentes estaban esperando una sola cosa, algo que no tardo en llegar. Iluminando el entorno intensamente, las dos princesas supremas de Ecuestria aparecieron, acercándose a los reunidos, con su vista fija en su hermano. Este las observo con odio antes de desviar la mirada, por lo que Celestia prefirió centrarse en su antigua alumna.
- Veo que tenéis todo bajo control.
- Gracias a ellos- dijo Twilight señalando a los héroes detrás y a Rarity y Rainbow.- Si no fuera por su ayuda, la cosa habría sido muy distinta.
- Y es algo digno de celebrar y recordar- dijo Luna con una sonrisa antes de que se borrara al ver a su hermano.- En cuanto a ti...
- No, no me lo digas- dijo Esus con una mezcla de amargura y sarcasmo en su voz.- Piedra, ¿no?
- No... El Tártaro- dijo Celestia con calma.
Eso provocó que Esus la mirara con una ira creciente.
- ¡¿El Tártaro?! ¡¿Me vais a enviar a una prisión de monstruos y demonios?! ¡Soy un dios! ¡Merezco más respeto!
- Lo perdiste al querer gobernar a los ponis bajo tu yugo, siguiendo un capricho infantil- dijo Luna con seriedad.
Ambas princesas usaron su magia para crear cadenas de oro y plata que cubrieron el cuerpo y cuerno de su hermano, obligándole a levantarse, no sin lucha. Una vez así, Celestia observo a su antigua alumna antes de pasar su mirada por el resto de los presentes.
- Cuando la cosa se calme un poco, os avisaremos, el pueblo merece conocer a sus salvadores.
Con esas palabras, se marcharon junto a Esus en un destello blanco, dejando a las mane six y los héroes solos. Después de un rato, Pinkie habló.
- Entonces... ¿Cuando hacemos la fiesta?
Una gran multitud se había reunido frente a un escenario creado en el jardín real de Canterlot, hecho sólo para que la mayor cantidad de ponis posible pudieran entrar. A la cabeza estaban periodistas de todas partes del país, incluida Lois Article y su novio Jimmy, preparado para sacar fotos. Tras el escenario, estaban las princesas, los héroes y las mane six, aunque sólo dos de ellas saldrían al estrado, y no como elementos de la armonía precisamente. Twilight estaba junto a Alicorn Marvel, tratando de peinar su melena y colocar el traje, algo que a la alicornio no le gustaba tanto.
- Por Celestia, ¿puedes parar? Me estás avergonzando.
- Silencio, sabes que considero muy importante la imagen que uno da al público, ¡no puedes salir ahi fuera despeinada!
Un poco apartadas, Applejack, Fluttershy y Pinkie observaron ese intercambio en silencio, al menos hasta que la granjera lo rompió.
- ¿Soy la única que ve extraño ver esto? Se que es Scootaloo pero...
- Yo lo veo muy gracioso- dijo Pinkie con una pequeña sonrisa.
Antes de que pudiera contestar, las princesas dieron un aviso a los héroes y se dirigieron al escenario, cosa que fue un alivio para la campeona de la magia. Mientras las dos alicornios se colocaban lo más cerca del público para hablar con este, sus acompañantes se pusieron un poco alejados, en una fila ordenada. En primer lugar estaba Alicorn Marvel, seguida por The Dash, Green Lantern, Wonder Mare, Supermare y, por último pero no menos importante, Batponi.
- Ciudadanos de Ecuestria- empezó Celestia con una voz moderada de la Voz Real de Canterlot-, hace tres días, nuestro reino, y todo el mundo, sufrió un ataque a cascos de nuestro hermano mayor, Esus, dios de los bosques- la princesa se detuvo un momento para esperar a que los murmullos de los presentes disminuyeran.
Mientras las princesas daban ese discurso, Alicorn Marvel se inclino un poco para susurrar a su madre.
- ¿No crees que deberíamos tener un nombre?
- Tus madres, yo y las demás no necesitábamos un nombre para salvar el día- dijo Green Lantern, pero Dash le dio un pequeño empujón, divertida.
- Ya, claro, pero los ponis nos conocen como "mane six" o "las elementos de la armonía".
- Concuerdo- dijo Supermare sonriendo.- No te ofendas, pero no quiero que nos pongan un nombre como "los súper seis" o algo así.
- Totalmente de acuerdo, ¿tu qué opinas, Bats?- dijo Wonder Mare con una sonrisa.
- A mi no me pregunten, esto fue de una vez, sigo trabajando solo.
- Veo que sigues igual- contesto Supermare, dando una mirada divertida a Batponi.- Pero yo sé que, en el fondo, te gusto trabajar en equipo.
- Tal vez- pese a la seriedad, Batponi mostró una diminuta y apenas perceptible sonrisa.
- Entonces... ¿Tenemos nombre o...?
Alicorn Marvel se vio interrumpida por Celestia, que se giro para ver al grupo con una sonrisa.
- Y por ello, os presento a estos héroes que...
- Liga de la justicia.
Celestia parpadeo un poco confusa, mirando a The Dash, quien sonreía enormemente, que también era observada por los otros héroes.
- ¿Liga de la justicia?- dijo Wonder Mare , mirando con una ceja alzada a la pegaso.
- Sip.
- ¿De dónde sacaste el nombre?- dijo Green Lantern.
- Digamos que... me vino del futuro.
Celestia los observo antes de encogerse de hombros y centrarse en la multitud.
- Saludad a los héroes que nos salvaron, ¡la liga de la justicia!
El público estalló en aplausos mientras la recién nombrada liga de la justicia sonreía y saludaba al público.
Más tarde, ese mismo día, los héroes estaban reunidos en el salón del trono junto a las princesas y el resto de los elementos de la armonía. Celestia dio una sonrisa cálida a la llamada liga de la justicia, con una expresión de gratitud en el rostro.
- Bueno, una vez presentados al público, sólo me queda ofreceros una recompensa.
- No es necesario, altezas- dijo Supermare con humildad.- Haber salvado a todos es recompensa suficiente.
- Lo sabemos- continuo Luna.- Pero en el caso de que algo parecido vuelva a suceder, pensamos que necesitaréis un lugar en el que planear estrategias, reuniros e, incluso, entrenar.
- Y mi hermana y yo consideramos que nuestro antiguo castillo, en el bosque Everfree, es el lugar perfecto. Ya hemos ordenado su restauración con los equipos necesarios para vosotros, y si hay algo que queráis añadir, decidlo sin miedo.
Los héroes se miraron entre sí antes de centrarse nuevamente en las princesas, siendo Supermare quien habló.
- Estamos enormemente agradecidos, y aceptamos su oferta.
- Pero... ¿un castillo no es muy grande para nosotros seis?- dijo The Dash.
- No seremos seis por mucho tiempo- contesto Supermare.- Habra más como nosotros en un futuro, ya los hay, una yegua pegaso capaz de usar magia con solo pronunciar palabras al revés o rumores de un semental capaz de encogerse a voluntad.
- Sin olvidar Trottingham.
Las dos princesas observaron detenidamente a Batponi, sin creer sus palabras.
- Te refieres... a la "encapuchada" de Trottingham- dijo Luna con cautela.
- Esa misma.
- No puedes hablar en serio, es una asesina y...
- Con buenas intenciones, princesa Celestia, solo necesita un empujón en la dirección correcta.
La sala se quedó en silencio mientras observaba al murciélago, y Luna más que los demás. En su mente, solo había una pregunta, "¿qué estas planeando, sobrino?".
Eran las tres de la mañana cuando un terrestre de pelaje gris, una crin castaña y una cutie mark consintente en una estrella salió del ascensor y se interno en el pasillo del edificio de negocios de uno de los empresarios más famosos de la ciudad de Trottingham. A él se le acerco un policía, uno de los muchos que estudiaban la escena.
-Cuéntame- dijo el recién llegado.
- La víctima llegó aquí sobre las diez de la noche, a las once de la mañana salió de la cárcel y...
- ¿Por qué estaba allí este tío?- dijo el terrestre, ya lo sabía, pero quería escucharlo de boca de alguien más.
- Se hizo una fortuna de diez millones de bits a base de estafar a sus clientes, normalmente, gente con pocos recursos. Unas semanas atrás, la mitad de su fortuna se repartió entre las víctimas antes de que pudieran detener la transacción, no pudimos detectar el origen. Pruebas de sus estafas se presentaron en comisaría y se le sentenció a once años en prisión, pero sus abogados consiguieron sacarle y...
- No hace falta que sigas, ya se que le paso, últimamente, estos tíos reciben el mismo destino.
Ingresaron en el despacho de la víctima, con una gran ventana a la derecha, rota, y en la pared de enfrente, clavada profundamente, una flecha. Alrededor de la sala había proyectiles iguales, y en el cuerpo de la última víctima de la "encapuchada". En su pecho había una de estas, justo sobre el corazón, y otra en el cuello, y todas las flechas tenían algo en común... su punta era de color azul. A lo lejos, en un edificio cercano, la figura de una unicornio encapuchada observo la escena antes de darse la vuela y desaparecer en la noche.
