Ella corrió por las azoteas cuando lo noto, está segura de que es el hombre que la enviaron a matar. Hace solo unos días se encargo de eliminar a quien la contrato y aun está rastreando quien la quiere muerta dentro del shogunato, pero también debe encargarse de el asesino de Naraku.

La kunoichi se detiene alerta en un edificio semi derrumbado, lo perdió. Ella voltea en todas direcciones, que este oscuro y sea de noche no ayuda con su miopía.

- ¿Por qué estás siguiéndome?- la voz calmada de su objetivo inundo el lugar haciéndola revisar en todas direcciones.

- Fuiste engreído al dejarme vivir.- Sachan menciono extrayendo una de sus bombas de humo y varios kunais de su obi.- No voy a deberte mi vida!

El silencio volvió a rodearla y ella escucho con atención enviando una ráfaga de kunais a su derecha para luego explotar una bomba de humo y retroceder. Cuando ella llego hasta la pared, todos sus kunais fueron devueltos clavando parte de su atuendo contra la pared. Ella se sorprendió de la rápida reacción, es decir envió mas de 20 kunais de un solo golpe, al menos uno debería haber golpeado en el objetivo.

La bomba de humo envolvió el lugar donde ella estaba haciéndola tocer y, antes que pudiera abrir los ojos sin molestias sintio el conocido filo de algo posarse en su garganta. ella no abrió los ojos, eso seria peor que mantenerlos cerrados, en su lugar tanteo en la pared buscando un kunai cercano.

- ¿Por qué no pudiste tomar tu vida y permanecer en tierra?.- La voz masculina pregunto.

- No estoy hecha para ser una mocosa sumisa, no al menos que este atada y amordazada.- Ella dijo esperando ofender como mínimo el tan sentido "moral" que tenia aquel sujeto, es decir no funciono tratar de seducirlo, y no quiere acostarse con ella ni matarla, de verdad se siente ofendida como kunoichi profesional.

La kunoichi sabe bien lo ofendidos que muchos se sienten por sus tendencias masoquistas y sus practicas un poco adelantadas para una chica, pero no le interesa mucho incomodar a los demás, es decir ella pelea con Otae, Tsukuyo e incluso a incitado a Kyubey a practicar el bondage, con escaso éxito. Los hombres que conocen su tendencia, bueno ella puede decir con tristeza, le tienen mas miedo que deseo y no es porque ella no sea atractiva, es mas bien porque ninguno sabría como complacerla.

El humo se disipa poco a poco y ella abre los ojos para encontrarse al hombre de rostro severo mirándola a solo unos centímetros. Ella nota vagamente un parecido con Gintoki, puede que sean sus ojos que parecen estar muertos, puede que sea la mirada confusa sobre ella o incluso el aura que emana, mas oscura que la del peliplateado. En promedio es mas bajo que Gintoki, pero mas alto que ella, una cicatriz le cruza la cara y su cabello, bueno su cabello es gris, no es plateado como el del samurai.

El filo se aleja de su cuello y él se voltea para marcharse.

- Oye, no entendiste lo que dije, te voy a perseguir hasta matarte.- Sachan estiro su brazo con fuerza logrando desenganchar su hombro izquierdo.

Pero él no estaba, y ahora hizo que realmente se encabronara.

- Lo voy a amordazar y meter esa espada por el C### antes de matarlo.- La kunoichi dijo entre dientes mientras regresaba a su departamento contando sus kunais.


Fue realmente estúpido, ella estaba segura que Gintoki estaba bien pero aun asi corrió a verlo cuando se entero que habían luchado en el palacio de Shigeshige, pero fue sacada de su habitación a base de puntapiés por el samurai. Ella se quedo escuchando a Shinpachi y Kagura hablar sobre lo que sucedió, y estaba feliz de saber que estaban bien, aunque su mente hizo un corto circuito cuando hablaron del asesino que protegía a Sada Sada, la descripción y la feroz pelea que mencionan que le dio a Gintoki, aunque termino doblegado..

Antes de lo que ella pensaba, se despidió de ellos y se aseguro de recordarle a Gintoki que volvería. Lo que comenzaron como simples pasos se convirtió en una carrera desenfrenada por los techos hasta llegar donde Shinpachi menciono que quedo el cuerpo del asesino, pero excepto restos de espadas y escombros, no había nada allí. Ella camino observando lo mejor podía, pero de nuevo su miopía era un impedimento para hacerlo mas rápido.

Ella miro a los edificios alrededor y se percato que si necesitara suministros médicos, lo mas probable es que iría en dirección de la farmacia lo que le permitiría tomar cualquier cosa que necesitara. La farmacia, a dos manzanas de donde estaba. Ella corrió asegurándose de no pasar pistas por alto y fue eso lo que le hizo frenar a tiempo al notar un kunai sobre una pared. Ella corrió al borde del techo y noto una hilera de kunais en descenso.

¿Los utilizo como escalera debido a su herida?, Sachan probo bajar velozmente saltando de kunai en kunai, y se dio cuenta que probablemente él bajo por allí, después de todos estaban firmes bajo su peso. La kunoichi continuo su camino por el callejón y llego a la puerta trasera de la farmacia. Como pensó, la puerta estaba rota, excepto por él, no tenia que preocuparse de lastimar a alguien, es viernes y el vendedor se va temprano a jugar las cartas al bar de Kuraki.

Ella ingreso notando los restos de puerta y sangre esparcidos por el camino, un pasillo se dirigía a la derecha y las gotas de sangre le señalaban esa dirección. Sachan recogió su cabello en un rápido bollo que aseguro con un senbon y lentamente avanzo por el piso de madera. El deposito estaba a solo unos pasos cuando escucho un gruñido casi animal salir de allí.

Oboro extrajo con un ultimo esfuerzo los restos de la espada de madera que no logro sacar en el techo. Él tenia que reconocer que perdió por completo el control y eso lo cegó, por eso Shiroyasha salio victorioso de la pelea.

Sus sentidos le advirtieron que alguien estaba cerca y se resguardo tras una pila de cajas mientras esperaba que la herida se cerrara. La sangre arde dentro de él, un recordatorio doloroso de que le está fallando a Utsuro.

La puerta del deposito se abre y una bomba de humo explota reduciendo la escasa visibilidad, pero él está seguro de que tiene el mejor lugar para contraatacar, incluso si está desarmado, aun puede expulsar su energía vital con éxito.

Los pasos rápidos son femeninos y solo un segundo después la pila de cajas es derribada por la presencia de Sachan quien logra aterrizar con éxito sobre él y colocar un kunai en su cuello mientras ella se sienta sobre su cintura.

- No ibas a morir tan fácil, ¿verdad?.- Ella exclama extasiada por tener la ventaja. Él está herido de gravedad y a través de la luz que se filtra puede ver el daño que tiene. La ropa desgarrada casi por completo arriba, los restos de sangre y sus ojos oscuros.- Te ves sorprendido, como un animal acorralado.

- Eso es estúpido.- Él exclamo sintiendo la presión de la kunoichi en su pelvis.

- Dicen que los animales que saben que van a morir, son los que actúan mas salvajemente.- Sachan se inclino mas cerca del rostro de Oboro, haciendo que sus mechones se derramen sobre el rostro del peligris.- conté las armas que dejaste atrás, y a menos que tengas una espada en el trasero, estás indefenso.

Oboro tenia que reconocer algo, ella es persistente en su idea de matarlo y solo porque le perdono la vida. pero esta no es una noche común, él está demasiado enojado y frustrado para jugar con la kunoichi. Así que lleva su mano hasta la de ella y la acerca poco a poco a su cuello.

Sachan parpadea en confusión cuando parte de su kunai se hunde en el cuello del peligris, tendría que darse cuenta, solo un segundo aflojo el agarre en su kunai y él se lo arrebato usándolo en un movimiento preciso, y sus ojos se volvieron borrosos, él partió al medio sus lentes y la quito de encima, ahora ella estaba bajo su peso sin siquiera poder verlo con claridad.

- El único animal que actúa salvajemente, es el hombre.- Oboro le dijo inclinándose mas cerca de su oído, y por alguna razón que no podía decirse, el cuerpo de ella emanaba una esencia que lo hacia marearse.

Los brazos de Sachan estaban doblados tras su espalda y su cara estaba contra el piso, de ser otra la situación en esta posición ella estaría muy contenta, pero no sabia si seria al menos complacida como para estar de acuerdo en este momento.

- Sí vas a violarme, me gusta estar atada.- Sachan dijo sintiendo que el peso en su espalda cedía y sus manos estaban libres en un segundo.- ¿Tengo que atarme yo misma?

Oboro sintio que la herida de su pecho y cuello terminaba de curarse mientras miraba a la kunoichi tanteando en el piso en busca de los restos de sus lentes. Ella es joven, de hermosa apariencia, con un color de cabello precioso, pero al parecer está algo loca. No es que él mismo sea muy cuerdo cuando tiene voces en su cabeza que lo condenan una y otra vez.

- ¿Es por eso que me estás siguiendo?- Oboro pregunto cuando ella gateo hasta uno de los estantes metálicos.

- ¿mmm?- Ella dijo mirando en su dirección pero sin ver mas que su figura borrosa y oscurecida.

- Él que te dejara vivir, te hace creer que tienes algo especial.- Oboro menciona y se acerca a ella, no puede permitir cabos sueltos de este tipo. No es compasión, él no la siente, pero la confusión, eso es una probabilidad alta. Matarla ahora o mas adelante, no tiene diferencia.- Estas equivocada.

Oboro se inclina cerca de ella y la toma de la nuca haciendo que lo mire, aunque se da cuenta que tiene una dificultad visual severa. Él la acerca mas a su rostro hasta que conecta sus labios fríos con los dulces y rosados labios de la chica. Ella gime en respuesta, pero contrario a lo que él esperaba se queda allí sin ninguna resistencia, permitiendo que el beso se prolongue hasta que siente su lengua rozar su pequeña lengua.

Sachan se siente muy caliente, para alguien tan buena matando como es ella, sentirse vulnerable, sentirse sin control es como una droga, una poderosa que le recuerda su obsesión insana con Sakata Gintoki, y este asesino parece una dosis que quiere recibir.

El beso termina abruptamente y la hace sentirse helada. Todo su cuerpo estaba respondiendo violentamente a los estímulos y pensamientos sucios que ella elucubraba, y ahora siente que va a ser rechazada. Los sonidos de la tela rasgándose hacen que se tense y empiece a pensar que va a suceder.

Así que cuando ve la forma masculina mas cerca ella estira su mano en busca de él, ¿La va a besar de ese modo y dejarla allí?

Una mano toma la suya y la coloca de pie, la kunoichi siente sus piernas débiles por el efecto de su excitacion. Él junta sus manos y ella siente algo cerrarse en sus muñecas con fuerza, una tela aprieta sus manos juntas y su piel se estremece. Él se vuelve a alejar y se escuchan los ruidos de cajas y materiales metálicos moviéndose de forma precisa. Sachan intenta diferenciar lo que sucede, pero no ve nada mas que destellos opacos de luz cada tanto.

El golpe de la puerta cerrándose hace que se decepcione del todo, y el silencio. Ella no escucha nada mas, él se fue. La kunoichi avanza unos pasos y se da cuenta de que no hay nada en su camino, así que eso estaba haciendo, despejando el camino para que ella no se golpeara al salir.

Sachan avanza con confianza hasta que golpea su pelvis contra una mesa y queda tendida en ella, el metal es frio y antes que pueda enderezarse siente la presencia del asesino apoyarse lentamente sobre su trasero, y se siente nuevamente sobresaltada y cargada de adrenalina. las manos de él se apoyaron en sus caderas y dibujaron su silueta hasta llegar a sus hombros obligandola a quedarse acostada.

- No me conoces...- Oboro dijo.

- No importa...- Ella afirmo con decisión.- Si obtienes algo de esto, y yo también, no importa si nos conocemos o no.

Él no respondió nada, solo aseguro sus manos atadas y deslizo los pantaloncillos negros de su cintura cuando ella despego la parte inferior de su cuerpo del frió metal. El asesino fue mas suave de lo que ella esperaba, pero fue solo el principio de una vinculación que comenzó a crecer con cada encuentro lleno de dolor, confusión e incertidumbre.


Sachan despierta perturbada cuando algo se cae sobre su cabeza y se sienta en la cama, las luces se encienden y encuentra a Oboro de pie. No es normal para ella, pero se durmió con sus lentes, por lo que verlo es sencillo.

- Colócate ese abrigo.- El peligris le dice señalando a la prenda que cayo de su cabeza al regazo.- Los pasillos son fríos.

- ¿Es de mañana?- Ella pregunta con decepción, acaso no podía esperar mas el tiempo.

- Son las cuatro, en el espacio no hay mañana o noche.- Oboro explico y se acerco hasta la puerta tomando un par de botas y regreso hasta donde ella estaba.- Colocatelas, en unos minutos tenemos que tomar una nave para aprovechar la órbita del planeta Persida...

- Quiero quedarme...

Oboro cerro los ojos con frustración y bajo las botas en el piso.

- No podemos perder tiempo con esto.- Oboro dijo y noto que Ella coloco una cara que jamas habia visto.

- No me conoces como soy realmente.- Ella entrecerró los ojos y cruzo los brazos sobre su pecho.- No me voy a ir, no si me vas a dejar y no voy a verte nunca mas.

- Cuando nos acostamos, ambos sabíamos que esto iba a ser asi.- El peligris se inclino y tomo una de las piernas de ella arrastrándola al borde de la cama.

- Espera...

- No vamos a jugar a los sentimientos, no tengo tiempo para ello.- Oboro tomo su pie con fuerza y le coloco una bota, para luego sentir que la pierna libre de ella se cerro en su cuello y lo derribo en el piso.

Sachan se movió rápido, nunca fue una kunoichi ordinaria y ella no iba a cometer los errores que cometió en su enamoramiento con Gintoki, esto no es pura obsesión, no es uno de sus berrinches, no es una jugarreta.

- No vas a obligarme a irme.- Sachan advirtió cuando él apretó uno de sus nervios en la pierna y otro punto en su hombro haciendo que pierda su movilidad en aquellas extremidades, un gemido doloroso escapo de sus labios.

El peligris la quito de encima y tomándola de un brazo la sentó de regreso en la cama. Ella se quedo atónita, Él nunca , nunca antes la ha lastimado. Ella se siente como una muñeca de trapo, Él la acuesta boca arriba y la deja allí mientras coloca la otra bota.

- Lo siento.- Oboro dice cuando termina de colocar el calzado. Él se levanta y después de buscar con la vista, encuentra el abrigo que le extendió y lo toma.

Ella hace mas difícil su trabajo moviendo su brazo útil en todas direcciones.

- No quiero volver a hacer eso...

- Me llamo Ayame, Ayame Sarutobi.- Ella dice mirando al techo.- Me enamore de Gintoki porque me salvo durante una misión que salio mal, me ayudo a recuperar mi credibilidad como kunoichi.

El peligris atrapo su mano y deslizo la manga por allí, luego la sentó cruzando la espalda del abrigo y volvió a dejarla acostada mientras pasaba la otra manga.

- Cuando apareciste en mi vida, Yo me aferraba a Gintoki, porque tenia mucho miedo de perder quien era.- Ella gimió dolorosamente, no quiere despedirse.- pero cuando pensé que estabas muerto, mi vida no tenia sentido, y si ahora me vas a abandonar en la tierra, si ya no voy a verte, sera igual a cuando estaba muerta en vida.

-Aun tienes a Shiroyasha.- Oboro la sentó en la cama y cerro el abrigo por el frente.

- No, no lo tengo, y aun si lo tuviera Yo...

- No lo digas... Ayame.- Oboro dijo y llevo su mano a la mano de ella.- No puedo protegerte, no aqui, y no podre hacerlo nunca mas.

- Es por él, ¿me llevas porque piensas que amo a Gintoki?- Sachan pregunto angustiada.

Oboro aparto la vista y miro la puerta donde un sonido parecido a un intento fallido de destrabar la puerta automatica lo alerto.

- Oboro-Sama.- Él escucho la voz de uno de los alumnos.- Utsuro-Sama lo necesita en el puente.

El peligris suspiro y recosto a Sachan en la cama.

- Regreso en un momento.- Oboro le aseguro y camino a la salida.

Ella lo escucho salir y se quedo mirando a las luces del techo. Ella dijo que no lo buscaria mas, y él aseguro que la mataria si se lo ordenaban. ¿Quien tiene ese poder sobre él?

La puerta volvio a sonar y ella giro para ver entrar a Utsuro en lugar de Oboro. Todos los sentidos se activaron maldiciendo que estuviera inmovilizada.

- Oh, hiciste enojar a mi discipulo con tus caprichos.- Utsuro golpeo el panel del costado y las luces se apagaron, en su lugar unas luces rojas y una sirena comenzo a sonar.- Tienes que comprenderlo, él solo, está tratando de alejarte inutilmente... de mi.

Sachan se sobresalto por el ruido y los colores rojos centellando mientras escuchaba a Utsuro acercarse con pasos firmes.

- No es ironico, intenta protegerte pero te lastima para lograrlo, asi es la forma en la que mi amado primer discipulo sabe amar.- Utsuro llego hasta donde Sachan estaba intentando sentarse.

Él se inclino sobre el pequeño cuerpo y hundio su nariz en el cuello de la kunoichi, su mano derecha apreto el pecho izquierdo de ella y atrapo su mano libre con la mano izquierda.

- Sueltame, bastardo.- Ella chillo enojada pero él atrapo sus labios en su boca, llenandola de su lengua y un beso violento.

- No te resistas, por cada vez que me hagas enojar, rompere un hueso de Oboro.- Utsuro aseguro y la hizo detenerse en su forcejeo.- Todo funcionara bien para los tres, si eres obediente.


MJ Keehl

Xion-chan 14

Gracias por sus maravillosos reviews, me animan muchisimo. y bueno, a esta historia le queda un trecho todavía, y probablemente mas de una escena picante. Mi afecto y agradecimiento a ustedes.