Prompt: Integridad
El vendedor
Al abrir su tienda esa mañana, el señor Borgin piensa que el ambiente en Knockturn está enrarecido. Eso ya es decir mucho en un lugar como este, que apesta a magia negra en cada asqueroso rincón, pero los tiempos son lo bastante violentos como para salpicar hasta el punto más oscuro de Londres. A fin de cuentas, todavía se recuerda que el Callejón Diagon ardió hasta los cimientos. Las luchas por Hogsmeade llevan varios años en activo, y cada vez hay más ciudades muggle en las que ocurren cosas extrañas. Nadie sabe exactamente qué rincones de Gran Bretaña son seguros, aunque a Borgin solo le preocupa mantener su tienda de una pieza.
Esboza una gran sonrisa cuando aparece su primer cliente del día, apenas unos segundos después de que anote la fecha en su libro de cuentas.
—¡Señor Black! ¿En qué puedo ayudarlo? —Finge que le gusta recibir al hijo menor de Walburga en la tienda, aunque está harto de ese clan. Walburga lleva un año molestando a todas las familias sangre limpia del país, presumiendo de Regulus, incluso buscándole prometida. La mujer intenta estúpidamente que todos olviden la decepción que supuso el mayor.
—Necesito información sobre un objeto. —Regulus parece muy nervioso, lo cual pone en alerta a Borgin—. Un guardapelo que estuvo en esta tienda muchos años atrás. Pertenecía a Slytherin.
A Borgin se le congela la sonrisa. Se acuerda de Caractarus Burke, con sus historias de un joven Tom Ryddle trabajando en la tienda, y de sus advertencias.
«Cuánto menos se hable del guardapelo, mejor», solía decir.
—No me suena —responde Borgin—. ¿Puedo interesarlo en nuestros nuevos productos?
—Sé que miente. —A pesar de su inquietud, el chico habla con cierta seguridad.
Borgin empieza a golpear el mostrador con las uñas. El maldito crío tiene un tatuaje en el antebrazo, lo cual siempre significa problemas, de modo que es mejor no ofenderlo.
—No doy información gratis —responde, intentando conservar la calma.
—Entonces la intercambiaré por silencio.
—¿Sobre qué? —Borgin se ríe. Que Regulus le sople información al Ministerio sobre su tienda solo puede perjudicar al chaval, ya que a los mortífagos no les gustará perder a un proveedor como él.
—Puede que le cuente al Señor Oscuro que está vendiendo objetos de protección a sangre sucias.
Borgin casi se atraganta al escucharlo.
—No es cierto —se queja.
—Eso lo decidirá el Señor Oscuro, a menos que me diga la verdad.
—No soy un traidor.
A Borgin le gustan las cajas repletas de galeones. No cree que sea nada malo. Los nacidos de muggles están desesperados; imbécil sería si no sacase algo de beneficio. Además, todo lo que gana lo invierte después en objetos para la tienda. En el fondo, le hace al Señor Oscuro un favor.
—No estoy aquí para cuestionar su integridad —dice Regulus—. Quiero respuestas.
Borgin claudica y le entrega todo lo que sabe a regañadientes, porque no es idiota y sabe que cualquier tienda puede arder, incluida la suya.
