Cuando las personas se retiraron, Yuri movió a Minami para que este despertara, aunque no dio resultado y Jean tuvo que tirarle agua con un vaso en el rostro— ¿Dónde estoy? —preguntó algo mareado el japonés. Otabek, a quien le había bajado el sentimiento de culpa, intentó acercarse para ayudarlo a levantarse, pero Yuri se lo impidió poniéndose en frente y siendo él quien le extendiera una mano al del mechón rojo.
El ruso hizo que Minami pasara un brazo por sobre su hombro para luego encaminarlo al sofá. Por supuesto que ninguno de los dos estaba sobrio aún, pero Yuri caminaba un poco más derecho de lo que Kenjiro lo hacía. Jean le sonrió a Otabek, sabía que su amigo se sentía culpable, pero ya no había nada que pudieran hacer al respecto así que intentó calmarlo— mejor dejémoslos un rato y vamos a buscar algo de comer —le dijo mientras lo abrazaba por los hombros y lo arrastraba a la cocina. Ya habría tiempo de ordenar el desastre.
Minami se sentía algo mareado, aunque no tenía ganas de vomitar— ¿Estás bien? ¿Cómo te sientes? ¿Te duele algo? —le preguntaba preocupado el rubio.
—Estoy bien, solo me duele un poco el labio —comentó mientras llevaba su mano donde le dolía, al parecer estaba un poco inflamado. Se acomodó mejor en el sofá, sentía que tenía demasiado sueño como para mantener los ojos abiertos, así que terminó apoyando la cabeza en las piernas de Yuri mientras murmuraba "estoy bien, estoy bien". No tardó nada en quedarse completamente dormido y el ruso fue por el mismo camino, quedando en una incómoda posición, al estar sentado.
Otabek y Jean comieron algunos snacks antes de volver a la sala y notar a los otros dos dormidos. Si el chico serio no hubiese estado un tanto bebido, habría llevado a los chicos a una habitación para que descansaran con tranquilidad, pero la realidad era que con suerte se podía mantener el mismo en pie. Jean terminó acomodando a los rubios en el sofá, el cual era bastante amplio, dejándolos a los dos acostados el uno al lado del otro.
— ¿Qué tal si uno se cae? —preguntó Otabek preocupado y Jean trajo cojines de los sillones, dejándolos en el suelo junto al sofá.
—Listo, ahora nos vamos a dormir —habló animadamente para luego tomar a su amigo de la muñeca y arrastrarlo hasta su habitación. No era la primera vez que dormían juntos, a pesar de haber cuarto de huéspedes, ellos preferían pasar la noche conversando hasta tarde por lo que siempre utilizaban la misma cama ya fuera en la casa de Otabek o la de Jean.
La abuela sintió silencio absoluto y por fin pudo conciliar el sueño con tranquilidad, al parecer hubo un pequeño alboroto, pero lo controlaron rápido. Solo esperaba que ordenaran al día siguiente para que no tuviesen problemas.
A la mañana siguiente, la abuela Leroy se levantó a las diez de la mañana para preparar el desayuno de los adolescentes. La casa era un completo desastre, con vasos por todas partes, botellas de alcohol vacías, el piso sucio y no quería ni ver el baño de las visitas. Se dirigió al cuarto de Jean y este estaba profundamente dormido abrazado al cuerpo de Otabek, era normal para ella verlos así desde que eran pequeños, se conocían desde niños y sus padres eran buenos amigos.
La abuela sonrió y cerró la puerta dejándolos dormir un poco más, tenían mucho por hacer ese día, así que los despertaría cuando ya les tuviera algo para comer. Bajó la escalera y se encontró con un chico rubio durmiendo en el sofá y otro chico con un mechón rojo, tirado en el suelo a pesar de que había cojines. No entendía a la juventud de ahora, pero si al chico le parecía más cómodo así, nada podía hacerse.
La mujer preparó el desayuno: tocino, huevos y tostadas para todos; además de café para que despertaran bien. Una vez todo listo y servido, procedió a despertarlos como solo ella sabía. Tomó una olla, un cucharon y comenzó a golpear fuertemente para que retumbara el sonido en toda la casa, mientras caminaba de un lado a otro— ¡A desayunar! —les gritaba una y otra vez, logrando ver a los cuatro chicos, con el cabello revuelto, ojeras y el rostro que demostraba que habían trasnochado— ¿No me digan que les duele la cabeza? —preguntó burlona para luego volver a golpear la olla con el cucharon— es su castigo, ahora vayan y desayunen.
Yuri poco recordaba de la noche, pero si sabía que no quería ver a Otabek. Minami sonreía a pesar de estar por completo adolorido, al fin y al cabo, tenía resaca, lo habían golpeado y durmió en el suelo; aun así, según él se había divertido, aunque no recordaba mucho del golpe, ni nada después de eso. Jean sabía todo, él no había bebido tanto así que no se sentía adolorido, solo somnoliento y Otabek estaba muy apenado, se sentía culpable por haber besado a Yuri y haber golpeado a Minami, porque él si recordaba todo claramente.
—Yura, lo siento —le dijo mientras comenzaban a comer.
—Discúlpate con él —le dijo mientras apuntaba a Minami con el cuchillo sin darse cuenta— casi lo matas.
El moreno sabía que debía disculparse por el golpe, pero en ese instante quería que Yuri entendiera que ese beso fue algo inconsciente— no, digo, sí. Me disculpare por eso, pero ahora lo siento por el beso que te di anoche —comentó de manera directa y la mesa quedó en silencio.
Jean no sabía lo del beso porque había llegado después, Minami con suerte recordaba el golpe y Yuri pensó que eso había sido parte de una serie de sueños extraños que había tenido en el sofá. El ruso enrojeció hasta las orejas y Kenjiro frunció el ceño a modo de molestia.
— ¿Cómo que lo besaste? —le preguntó con voz enojada, una que pocas veces se le escuchaba a aquel chico alegre. Ni él entendía el por qué le molestaba tanto que Otabek hubiese besado a Yuri, pero imaginaba que era porque no había sido consensuado.
Otabek procedió a explicar como una cosa llevó a la otra, Yuri seguía en un pequeño shock sin decir nada al igual que Jean— me- mejor olvidemos todo, ¿bien? —pudo articular JJ, después hablaría calmadamente con su amigo cuando los demás se fueran. Necesitaba saber si a este le atraían los hombres o si solo había sido el alcohol.
Minami movió a Yuri desde el hombro y este solo reaccionó para devorar lo que había en su plato sin decir nada. Si hablaba solo maldeciría a Otabek y no quería eso, a él le caía bien desde que iban en la primaria y no quería arruinar eso, había sido un error y nada más que eso.
Al terminar de comer procedieron a ordenar, Yuri revisó varias veces el labio de Minami asegurándose que no estuviera inflamado y que el corte en este no fuera grave, como si no se convenciera del todo. Le preocupaba, porque sentía que había sido por su culpa y eso lo llevaba nuevamente a sentir molestia en contra de Otabek, cosa que no quería.
Al terminar, Minami y Yuri se fueron juntos, despidiéndose con un simple "adiós" y emprendiendo marcha hacia sus hogares, ya que vivían cerca. El ruso esperaba que a su amigo no le hicieran mucho problema por el labio partido o que este pudiera inventar alguna excusa aparte de lo que en realidad había pasado. Al llegar a casa, Yuri saludó a su abuelo para luego irse a su habitación, sentía que tenía muchas cosas en que pensar, como el hecho de que había sido besado por un chico, es decir, un chico le había robado su primer beso.
Jean y Otabek se quedaron solos y fue ahí que la conversación entre ellos se dio— ¿Te gusta Yuri? —le preguntó a su amigo de manera casual, no quería sonar como un homofóbico. No le importaba si su amigo era gay, pero si le sorprendería, ya que este jamás le había comentado que le gustara un chico y eso le ofendía porque él siempre le hablaba de las chicas que le gustaban.
—No, solo fue cosa del momento —le respondió Otabek mientras subían a la habitación de Jean— Yuri parecía una linda chica ante mis ojos, con el alcohol encima y el cabello largo… no sé qué pensé realmente —le dijo con sinceridad y su amigo le sonrió mientras se sentaban sobre el colchón.
—Está bien, creo que si llegara a gustarte un chico… no debería ser Yuri, porque es demasiado violento —le habló fuera de bromas, ese no era un tema para tratar a la ligera y si bien Jean podía ser un idiota a veces, en las ocasiones como estas, intentaba analizar y luego hablar.
—Jean, dejemos esto en claro —Otabek iba directo al grano, no le gustaban los rodeos cuando estaban hablando de un tema específico— no me gusta Yuri, pero si me gusta alguien.
JJ asintió con la cabeza, demostrando que lo estaba escuchando— ¿Puedo saber quién es? —preguntó curioso, eran mejores amigos después de todo.
—Aun no —respondió y su amigo supo que era mejor no insistir— mejor cuéntame ¿Cómo te fue con Isabella? ella es linda —Jean no sabía cuánto le dolía a Otabek el mencionar a aquella chica, pero quería saber si ellos ahora tenían una relación o algo, ya que los había visto muy cercanos.
—Es linda, pero aun no me gusta lo suficiente como para que seamos algo —explicó el chico mientras se tiraba de espalda en el colchón— tal vez, más adelante, cuando nos conozcamos más.
Minami llegó a su casa y fue regañado enseguida por la herida en su labio, para su padre estaba claro que había sido por el puño de alguien, aunque lejos de llamarle la atención por pelearse, el reto fue más por no saber defenderse y pelear como un hombre— no puedes dejar que alguien te golpee así —le había dicho y Kenjiro solo asintió, no quería discutir así que solo le daría la razón para poder ir rápido a su habitación— fue por una chica, ¿cierto? —preguntó su padre y él no supo que responder.
—No… yo… —¿Cómo podía decirle que fue por Yuri? ¿Cómo podía decirle que le molestó que otro chico lo besara? Su padre no lo entendería, porque aquel hombre que lo amaba y lo criaba él solo, era alguien homofóbico. No le gustaban los gays ¿y si no lo dejaban ver más a Yuri solo por ese evento? No significaba que el ruso fuera homosexual, pero su padre podía interpretarlo de esa manera y le asustaba— bueno… sí. Alguien besó a una chica y ella no quería.
—Ah, la defendiste, bien hecho campeón. Aunque parece que tendrás que aprender a pelear —le dijo ya más alegre.
Minami fue a su habitación luego de terminar la conversación. Una vez ahí, se dedico a pensar y analizar la razón por la que le había molestado que Otabek besara a Yuri y no encontraba otra respuesta más que los celos. No quería que alguien más se acercara tanto a Yuri como él lo había estado, si bien jamás se habían besado, Yuri y él habían dormido juntos y compartidos abrazos, si Otabek lo había besado, eso significaba que estaba por sobre Minami en relación a Yuri y eso al japonés no le gustaba nada.
Continuará…
