Disclaimer: los personajes no son míos, les pertenecen a sus respectivos dueños.

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Capítulo Final: El llamado del pasado

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Los helicópteros apagaban los motores y las tropas GUN salían a la calle. Comenzaron un despliegue por las calles, bajo la orden de Shadow. Las linternas alumbraban los rincones oscuros de Genocide City. La patrulla notificó por radio que logró localizar al grupo, pero no venían a pelear. Jet y Vector cargaban a Silver. Caminaban delante de Perci y Widowmaker. Y atrás, Gabriel Reyes con Nack, arrastraban el cuerpo sin vida del mercenario, usando cables. Las fuerzas GUN no dieron la orden de alto, solo miraron por segundos para continuar asegurando la zona. Shadow como Eggman, no pudieron ocultar su asombro. Deadeye Joe, el criminal de guerra, estaba muerto. El erizo oscuro miró directo a los ojos de Nack, asentando. No era necesario usar la fuerza. Guardó su pistola y fue a ayudar a Silver.

-¿Qué te pasó en el ojo? – Le preguntó Eggman.

-Un recordatorio de que tengo que pensar antes de atacar. – Le respondió la comadreja.

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Podían ver el amanecer desde las ventanas del helicóptero. Silver estaba recostado en una cama, con Vector y Jet en cada rincón. Gabriel sentía la cabeza de Perci apoyad en su hombro, que también lo tomó del brazo, intentando dormir. No le molestaba. Continuó viendo como el cielo se aclaraba. Nack usando su cuchillo como espejo, veía su reflejo. Suspiró al ver esa venda que cubría la herida. Ahora contaba con un ojo.

-A las chicas les gustan las cicatrices.

La comadreja sonrió al escuchar el cumplido de Widowmaker. Guardó su cuchillo en su funda, para después mirarla.

-Je… ¿Tú crees?

-Tal vez… Oye, Nack… lamento lo de tu familia. No sabía es parte de tu historia.

La comadreja rió levemente. – Eso me lo dejo para mi, aparte, esa es una historia vieja. Me molesta no saber que opinarían de mí ahora, mis padres, mis hermanos, mi hermana.

-Créeme que ellos están muy orgullosos de ti.

Widowmaker posó su mano arriba de la de Nack, revelando que tiene el apoyo de todos, y de ella. Gabriel musitó una media sonrisa al notar que la comadreja, ladeó la vista, ocultando la ligera lágrima que salió del ojo.

El Sol comenzó a brillar.

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Un mes después…

Central City.

Era un Sábado por la mañana. Apretó el botón del último piso, y el ascensor fue al destino. Fueron unos minutos hasta llegar allí. Al abrirse las puertas, Nack salió de ahí, con una caja de donas. Buscó la habitación 526. El edificio era muy alto. Golpeó la puerta tres veces, y liego de un momento, Gabriel Reyes la abrió.

-¡Ey! Nack, hola. – Dijo sorprendido.

Lo llamativo fue que se encontraba sin remera. La comadreja podía ver las cicatrices que tenía. ¿Lo que tenía en el cuello era un chupón?

-¿Te olvidaste, no?

-Lo lamento, pasa. Voy a preparar café. Entra.

-Gracias.

Nack dejó las donas en la mesa. Notó que la tobillera electrónica estaba en un estante. Reyes le hizo una señal con la mano, se irían al pequeño jardín que tenia afuera. Sacó dos tazas, y el azúcar, y prosiguió con el café.

-Te queda bien el parche, te vez mas rudo. Sabes que Angela puede hacerte una operación, sigue dispuesta a hacerlo. – Dijo Reyes mientras ponía el agua caliente en las tazas.

-Aún lo estoy pensando. Tampoco es que perdí completamente la vista. – Comentó Nack entre risas. - ¿Y te las arreglas aquí?

-No es una celda, pero puedo respirar y ver el Sol. Sabes las reglas que me dio Shadow: si salgo del edificio, GUN me va a arrestar por violar la prisión domiciliaria. Ahora que estamos tranquilos, te quería agradecer por recomendar esta parte.

-No es nada, quería que tengas una buena vista de la ciudad, además le da un toque íntimo a las visitas. – Rió a lo último, viéndole el chupón en el cuello.

-¿Te vas a quedar a comer, Nack? Tengo pollo, podría hacer algo a la parrilla.

-No Gabe, no quiero arruinar tu fin de semana. Sólo vine de visitas. Me tengo que ir a ver al comandante Shadow, hablando de él.

-¿La encontraron?

-Puede ser…

Nack terminó su café y se levantó, tomó su sombrero y se dirigió a la puerta.

-¡Ah! Si Widowmaker te visita, mándale saludos de mi parte. No la veo últimamente. – Dijo la comadreja.

-Hace días no la veo, pero si viene, le diré. Suerte con lo tuyo. – Lo saludó Reyes.

Nack solamente asentó con una sonrisa, y se fue.

Después de terminar el café, Gabriel se limitó a lavar las tazas. Mientras comía una dona, abrió la puerta de su habitación, y Perci aún seguía durmiendo, envuelta entre las sabanas. La dejó que siguiera durmiendo. Era hora de preparar el almuerzo.

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Base GUN.

-Así que Silver aún sigue en cama.

Nack caminaba con Vector a su lado, dentro de la base militar. Había recuperado su rango dentro de las fuerzas, debido al trabajo de terminar con el criminal de guerra. Habían pasado un grupo de soldados, y estos lo saludaron con firmeza.

-Si, aún los huesos de Silver se están recuperados. Quería irse del hospital, no le gustaba la comida.

-Dicen que no es muy buena.

-Debe ser algo que tenga que ver con la salud, no soy medico… bueno, detrás de esta puerta está el comandante Shadow. Está un poco agitado por el trabajo… Ey ¿Es algo con respecto a ella?

-Si…

Vector sonrió y golpeó amigablemente el hombro de Nack, para luego dejarlo sólo. La comadreja suspiró y giró la perilla. Al entrar vio a Shadow con el teléfono de la oficina. Hablaba con alguien sobre un nuevo prototipo de nave, lo probable es que esté discutiendo con Eggman sobre ello. Nack recorrió la oficina, notando una peculiar foto. Shadow en su graduación, estaba sonriendo. No era una sonrisa de oreja a oreja, pero era un amigable gesto. Luego observó las medallas. Se quedó sorprendido al ver una foto de Rouge y una marca de labios en ella. Habría sido un regalo de la murciélago.

-No pudo haber desaparecido una de esas naves que construiste, Eggman. ¿Acaso..? Bueno, mandaré ayuda para que la encuentren. Hasta luego… - Shadow cortó la llamada. – Tonto… Okey. Hola Nack.

-¿Problemas? – Dijo la comadreja sentándose en una silla.

-Una nave desapareció de un hangar, las cámaras no encontraron nada. Dejémoslo así ¿Y tu ojo?

-Está bien, puedo ver.

-Se que no te llevas muy bien con implantes cibernéticos. Pero mira a Bunnie Rabbot. Angela Ziegler y sus avances médicos con nuestra tecnología hicieron buena combinación.

-Aún no necesito eso, Shadow. Todavía soy joven.

-Ya casi estas por llegar a los cuarenta, Nack. – Dijo Shadow viéndole algunas canas.

-Con treinta y siete años me siento joven. – Rió la comadreja. – Shadow ¿y?

-Si. – El comandante sacó del cajón del escritorio un maletín, colocándolo sobre la mesa. – Al encontrarla en un basurero le hicimos un examen de ADN y si, era tu hermana. Como me dijiste, la cremamos. Lo lamento, Nack. ¿Estas bien?

Su ojo se puso vidrioso. En ese maletín, había un familiar. Suspiró y tras eso, agarró el mango, teniéndolo bajo su poder. Antes de marcharse, la comadreja de dio las gracias por hacer ese favor. El comandante asentó con respeto. Nack haría un último trabajo.

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Jet fue muy amable en llevarlo hasta Sky Sanctuary con un helicóptero de GUN. Los equidnas le despejaron una sección de la isla flotante para que aterrice sin problemas. Al apagarse los motores, Nack bajó pero no el halcón.

-¿No vienes conmigo?

-No no, me quedo aquí. Tú haz lo tuyo. – Jet le levantó el pulgar.

Nack continuó caminando hasta llegar con Knuckles. Ambos caminaron por las pequeñas calles de su pueblo.

Al notar que llegaron al cementerio, empezó a mirar las tumbas de los caídos. Una parte estaba el linaje real de la tribu equidna, otra parte estaban los héroes caídos que defendieron y dieron su vida por salvarlos. En una parte del lugar y debajo de las ramas de los árboles, había un pequeño lugar para lo que le quedaba de la familia de Nack. Había una pala apoyada en el tronco, y un ramo de flores, y una lápida que tenía grabado el nombre de Nicolette, su hermana.

-Knuckles, sé que eres muy bueno por hacer esto pero… ¿Te molestaría que haga algo con ella?

-Si ¿Qué quieres hacer?

Nack abrió el maletín y ahí estaba, dentro de la urna de cerámica, su familia. La tomó con delicadeza y caminó con ella, hasta llegar al borde de la isla flotante. Con el equidna a su lado, abrió la tapa.

-No quiero que ella esté enterrada por siempre, quiero que esté con el resto de mis hermanos y mis padres. Quiero que cuando me aventure por Mobius, mi hermana me haga compañía, desde el cielo.

Knuckles sintió una puntada en su corazón. Nunca pensó que Nack sea de esas personas, pero lo era. Estaba solo y con razones, era el último de su especie. El equidna lo entendió, y dejó que lo haga. Arrojó las cenizas de su hermana por el aire. El viento se la llevaba, junto con las lágrimas de Nack. Se sintió feliz, al saber que la sentiría sobre él, cuidándolo junto con el resto de su familia. Acompañándolo en los rincones de este maravilloso planeta. Nack sonrió, al sentir una brisa recorriendo su cara.

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Fin…

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Epílogo.

Launch Base.

Tails, Sonic, Brigitte Lindholm hasta Orbot y Cubot buscaban alguna pista sobre la nave. Eggman se frotaba su frente al no tener nada que lo ayude. ¿Quién se abría robado una aeronave de su propiedad? ¿A estas alturas? Se fue a su oficina, intentando buscar alguna respuesta. Abrió el paquete de caramelos que estaba en la mesa, y por ansiedad, se colocó todos. Sus manos fueron al teclado de su computadora, buscando en los archivos de vigilancia… por décima vez.

-No puede ser ¿Quién habrá sido?

(Silent Hill 2 ost. Promise)

Eggman notó una pestaña de incógnito abierta al calmarse, al abrirla, era un texto escrito. ¿Quién le jugaría esa broma? Para tener la respuesta, el doctor comenzó a leerlo.

"Lamento no avisarte, Ivo, pero necesitaba una de tus naves para cumplir una promesa. Tengo que regresar a mi mundo, informarles de que Joe está muerto, que nadie quedó con vida. Debo entregarles buenas noticias a ese destruido planeta, mi planeta. Ana no pudo entregarle lo que su corazón escribía en su estadía aquí, a su hija Fareeha. Le prometí, si le llegaba a pasar algo, que yo misma, se la daría. Quiero que ella sepa lo mucho que su madre la quería, y con dolor, dejarla ir. También debo enmendar mi pasado. Vivimos una vez, Ivo, y quiero saber la verdad sobre mi. No quería que nadie viniera conmigo, porque me detendrían. Aún así, iba a regresar. No sé lo que me deparará allí, y voy a estar lista, mi amigo…

Hasta luego… O hasta nunca"

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Con la carta entregada de Widomaker a Eggman, el próximo fic, va a ser el mas duro de todos los que hice, y seguro por la musica que usé ahora sabrán el tono de la historia. Bueno chicos, llegamos al final de la saga Rises, y vamos a tener un fic oscuro. Ya vamos a tomar el tramo a la historia mas esperada por todos y por mi, el pasado de Amelie Lacroix. Espero que les haya gustado como yo al escribirlo y nos leemos luego, mis amigos lectores. Saludos a Montanahatsune92 y a Chaos Spark por los reviews y por seguir esta historia como las demás. Hasta pronto!