FIC
Historias de Albert y Candy
Necesito Dinero
Por Mayra Exitosa
Capítulo VIII
Estar contigo
La entrada de la pequeña cabaña se había cerrado, ambos lucían desnudos en la habitación, ella lo deseaba al verlo su cuerpo reaccionaba sin poder evitarlo y anhelaba tener lo que desconocía, pero el mostraba con paciencia todo lo que deseaba que ella aprendiera en esa noche, como besar, como desear, como lograr dejarse llevar por sus sensaciones, como hacerla suya lentamente y que lo disfrutará, como amarla con todo su ser, y que ella deseara continuar, que supiera que lo tendría rendido en sus brazos si ella lo aceptaba, que se diera cuenta lo mujer que ella representaba para él y que le gustaba estar a solas, en un lugar oculto y aunque ella lo ignoraba, protegido para que nadie los molestara.
Comenzaba besando todo su hermoso cuerpo, logrando incitarla a un no retorno, preparándola en todos los aspectos a que deseará mucho más que el la poseyera, ya no podía continuar guardando su distancia, no podía soportar que ella se alejara de su lado y que quisiera irse por sentir que solo era su deber y no su placer el que la podía tener a su lado, ella estaba muy agitada, cada roce, cada caricia, cada detalle la estaba enloqueciendo y el se había endurecido como jamás lo había hecho antes, se sentía muy poderoso frente a su mujer y casi salvaje a los deseos que se desbordaban en su cuerpo, parta de él se desprendía de su cuerpo al aguardar que ella estuviera lista, al darle todo lo que se merecía esa noche, al haberlo aceptado plenamente aun con la seducción que él había iniciado ella se había dejado llevar por todo lo que ahora conocía de si misma y de él quien la aprisionaba y estrechaba, quien la tocaba y besaba, que succionaba y extraía todo de ella, para darle todo de él,
- ¡Te amo! Preciosa
- También, Albert, yo también, siento que voy a explotar en cualquier momento.
- Si, hazlo, aquí estaré contigo para que ambos disfrutemos de esto que estamos gozando.
- ¡Al… Al… Albert!
- ¡Si mi vida! Así, déjate llevar, estoy seguro de que estaremos juntos una, otra vez y cada ocasión será mejor, no te arrepentirás de amarme, y dejar que te ame. Te necesito tanto como jamás necesite a nadie, te quiero, te deseo y no pudo continuar esperando más, yo… necesito tenerte,
Candy agotada se rendía en sus brazos, el aun no había culminado su placer, lentamente y con necesidad, volvía a iniciar lo que lograba en su cuerpo sereno, en su mirada radiante y en su boca suelta por el agotamiento que había alcanzado, gracias a sus caricias a sus besos y a todo lo que había hecho para preparar su intrusión, no quería lastimarla, pero la deseaba tanto que no quería continuar negándose amarla así, con caricas solo suyas, ahora que sería su mujer realmente, como le había asegurado a Johnson, ella sería su mujer y no se detendría para dejarla insatisfecha, la amaría más y más hasta que supiera que solo él podía hacerlo de esa manera y solo a ella.
La velocidad de sus movimientos, la hacían agitarse y sus pequeños gemidos los hacía en su oído provocándolo una y otra vez, ella era ardiente en sus brazos y ahora era suya, su mujer en todos los sentidos, ella se movía queriendo más y eso lo hacía esperarla, al final ambos llegaban juntos en un grito apasionado y deseando dormir agotados por amarse de esa manera.
Para la familia de Albert, saberlo bien, era mucha tranquilidad, Anthony había estado preocupado por su tío, Niel estaba acompañándolo todo el tiempo, y cuando ambos recibieron la noticia de que el estaba bien, que estaba con su novia y que gracias a ella se habían salvado, ambos mas que sorprendidos por la notica no solo de su desaparición sino de que tuviera pareja y nadie lo sabía,
- ¿Desde cuándo mi tío tiene novia? Preguntaba Anthony, a lo que George negaba sonriendo y comentaba,
- Ni yo lo sabía, eso de querer escaparse un tiempo, pensé que deseaba meditar, salir de la rutina, pero ahora comprendo que tenía una mujer en esos pensamientos y me alegro por él, me daba la impresión que la soledad lo estaba trasminando lentamente entre todo el trabajo que se le venía encima, además con todos ustedes aquí, se darán cuenta que el nunca estuvo solo, siempre vio porque ustedes no les faltara nada, ahora ya aquí, pudiéndose hacer cargo de la administración y que sepan que él los representaba también en sus inversiones, será una sorpresa para ese socio, William ya, había dado de baja la inversión de Harold, deshacerse de él era dar patadas de ahogado, porque si el moría este pensaba que sería el único socio, pero no conocía quienes eran los demás socios, gracias a que William nunca menciono sus nombres, solo estaba él, ahora que lleguen los Cornwall, se llevara una sorpresa cuándo se de la junta de la directiva. Niel agregaba,
- No será un problema que estemos todos reunidos frente a ese sin vergüenza después de intentar acabar con Tío William.
- La denuncia ya esta hecha, solo faltan las declaraciones y será detenido, el querrá mandar a alguien a la junta, debe tener aliados además es un primo lejano aquí en América, bastante alejado que no sabe que la familia de Europa es muy numerosa, el ahora esta protegiendo a su novia de que la puedan encontrar y es mejor que me haga cargo directamente.
Anthony Niel se quedaban en la mansión en Chicago, estaban en espera de sus primos, pero tenía razón George al no dejarlos salir, pronto llegaría la hermana de Niel, los Cornwall y ellos estarían en representación de sus porcentajes en la sociedad, así Harold si tenía un chivo expiatorio, sería cuestión de tiempo para que saltaran de la empresa al ver que saldrían perjudicados.
En la cabaña ya era tarde, ambos conversaban y se alimentaban llevando y trayendo al camper sus cosas, y algunos detalles que ella hacía, lavaba las sabanas con pudor, las tendía tras la cabaña y se sentía muy amada por contar con Albert ahora, tal vez no tenía trabajo, pero tenía a alguien a quien cuidar, quien le decía una y otra vez que formarían una familia. Y eso la hacía sentir soñada, cerraba los ojos y varios hombres se acercaron, a lo que de inmediato se iba a buscarlo y el salía abrazándola.
- Tranquila, es a quienes estamos esperando, nos tomaran las declaraciones. Candy asentía y a solas daba su declaración, coincidiendo con la de Albert quien también habían tomado por separado, George observaba a Candy de manera sencilla y muy humana, haciendo café y té, ofreciendo a quienes los acompañaban como si fuera esa la casa, y ella la anfitriona del lugar, Albert finalizaba y despedía a los hombres con seriedad, Candy al ver que se iban soltaba el aliento preocupada,
- ¿Quedo todo bien?
- Por supuesto, Johnson se hará cargo de todo, y me reportará si hay algún pendiente, no te preocupes por nada, estás conmigo.
- Y tú, cuentas conmigo.
La noche los alcanzaba y como era de esperarse él ya la tenía sentada en sus piernas frente a la chimenea después de la cena, conversaban tranquilos, y Candy preocupada comentaba,
- Tal vez aquí cerca haya un hospital y pueda trabajar, así podré ayudarte para que tengamos dinero, sé que tienes esta casa, pero debemos estar cerca de la ciudad, para que tengamos todo a la mano, cuándo compremos la despensa, y las cosas que hagan falta, te prometo que trabajare mucho y te ayudare en todo.
- No tienes que preocuparte por eso, para eso me tienes a mí.
- Albert, no solo tu eres parte de esta familia, aquí los dos debemos apoyarnos y veras que no pondré queja alguna, además contar contigo hace que sea muy feliz, pero no quiero que tengas algún incidente o te enfermes, yo no manejo muy bien, casi nunca lo hago, el Dr. Martin casi puso el grito en el cielo porque deje muy mal el camper en el jardín y si te sientes mal, quiero poder llevarte con él para que te atienda y no nos cueste mucho.
Albert la miraba ilusionado, si supiera que no necesitaba trabajar, pero escucharla tan atenta y preocupada por él le hacía sentir como si fuera muy apreciado y amado por ella, la noche entera se lo había demostrado y solo deseaba volver a tenerla en su cama, ahí donde ella se recostaba como suya y que no necesitaba nada cuando contaba con él para amarla.
Lejos de ahí, un hombre se sorprendía por la denuncia y era tomado como detenido para aclarar, así mismo se detenían a los guardias y eran separados de forma inmediata de él para su declaración, lo que alegaban que requerían un abogado y eso los tenía en silencio mientras Harold se negaba a responder, ahora que le habían comentado que la inversión había sido cerrada por él antes de que lo hubiera intentado matar y para colmo ese par de imbéciles no lo habían logrado, esperaba a su abogado para que notificara a Marlene, su amante y cómplice de todo cuanto habían hecho, si ella no lo sacaba de ahí, ella también sería agregada a todos los por menores del atentado, con su abogado mandaba callar a sus guarda espaldas, mismos que nerviosos aseguraban solo obedecer órdenes, y sin querer aceptaban los hechos a los que habían sido acusados, al ser amedrentados por el investigador y el fiscal del caso.
Continuará…
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Mayra Exitosa
