Capítulo 9
Solo no me pude resistir ante semejante invitación, la atrape con mis brazos para que entrara la comencé a besar con fervor, la extrañe toda ella, la extrañe pensé que estaba soñando cuando la vi ahí pero al sentir su cuerpo supe que no era un sueño, comencé a besar su piel como un loco, deseoso de estar con ella, de sentirla y poseerla.
-¿Qué haces aquí?
-Solo recordando viejos tiempos.
-Hmm seguí besándola sin pudor, hasta que la lleve hasta la cama para seguir saboreando su piel, arrancando esas prendas que aun traía, bese su cuello estaba tan embelesado devorando su cuerpo que no escuche cuando volvieron a tocar la puerta.
-Tocan la puerta.
-Deja debe ser servicio a la habitación pedí la cena, voy abrir espera.
Cuando me dirigí hacia la puerta, ¡muy a mi pesar! cuando abro la puerta aparece enfrente de mí una pelirroja que conozco muy bien, igual llevaba un sexi baby doll con una botella de champaña y un par de copas en sus manos.
-Hola George, solo vine para pasar una noche estupenda contigo.
Solo sentí que si en ese momento existía el infierno, ahí estaba yo a punto de ser arrojado a él, cuando volteo veo que mi pelirroja se acerca igual a la puerta.
-Amor que es lo que pedís…te.
Cuando llegamos al hotel, ya que la ahora señora Andrew fue conmigo ¡¿Qué cómo paso eso?! Pues bien…
Después de que llegue de la casa de mis padres, me dirigí hacia el departamento de George bueno ahora ya nuestro, porque no pienso regresar al mío ahora que mis padres ya saben lo nuestro solo le llame a mi hermano porque mandare por mis cosas y que él se quedara como dueño y señor de mi departamento, a lo cual casi brinca de alegría.
Llegue un poco agotada así que solo pedí una pizza para comer, ya que moría de hambre cuando tocan a la puerta pensé que era demasiado pronto para que llegara mi pizza, pero cuál es mi sorpresa que la que estaba en la puerta era la ahora señora Andlay.
-Hola puedo pasar.
-Claro pasa, a que debo tu visita.
-Bueno, Eliza sé que no somos amigas por las situaciones de la familia y después en el colegio tú y yo nunca congeniamos, pero deseo de verdad que ahora que ya me case con William y tu estas con George podamos tratar de llevarnos bien.
-Sabes la verdad no sé por qué nunca nos llevamos bien, pero bueno tienes razón no veo porque no tratar de llevarnos bien – cuando escucho que tocan a la puerta, esa debe ser mi pizza corro abrir ya que muero de hambre, abro para recibirla y llevarla al comedor cuando observo que Candy, esta como perrito con hambre enfrente de la carnicería.
-Candy, no te invitare de mi pizza.
-Hay no seas mala, solo dame una rebanada anda que ya él bebe me está pateando que tiene hambre.
-Hay está bien, te daré ¿de cuánto estas? – casi atragantándome.
-De tres meses, devorando su rebanada.
-Yo estoy de dos meses.
-¡Enserio!, nunca pensé que quisieras ser madre – casi como un susurro.
-Ahora entiendo porque te odiaba, que nunca te puedes guardar tus comentarios.
-No, siempre digo lo que pienso.
-Bien, dime ¿a qué viniste? Porque solo para hacer las paces eso no me lo creo.
-Hay está bien, como sabes tanto William como George están de viaje y yo la verdad esos viajes siempre están plagadas de mujerzuelas no he estado muy tranquila que digamos sabiendo que mi marido esta allá solo y sin mí.
-Me mira como cachorrito apaliado, pero la verdad es que no es la única que piensa eso yo igual estoy demasiado intranquila, sabiendo que varias personalidades que se cómo son estarán con mi amado George. – Si, no creas esa misma preocupación también yo la tengo.
-Vez lo que te digo, es por esa razón que decidí venir a verte ya que deseo que me acompañes para llegar de sorpresa, si tomamos un vuelo comercial quizás podemos llegar en la noche.
-Hmm me pongo a pensar, para llegar hasta donde ellos están tardaríamos como 4 horas en llegar y si no encontramos vuelo disponible ¿Qué hacemos? - Sabes Candy, te propongo algo no podríamos ir en un vuelo comercial porque quizás no encontremos, pero podríamos irnos en el avión de mi padre, que en estos momentos está en el hangar y no se va a ir de nuevo hasta la próxima semana.
-Sabía que estaba con la persona correcta – seguía devorando otra rebanada de pizza.
-Oye déjame, no te la comas toda mira que yo muero de hambre.
-Pidamos otra, porque este bebe con dos rebanaditas no se va a llenar – oye ¿a qué hora nos vamos?
-En este instante.
-Pero ¿Qué ropa llevare?
-Yo te presto, solo pasamos al centro comercial para comprar ropa interior, en lo que preparan el avión para salir.
-Perfecto, siiii vamos.
-Oye, no se supone que tú debes confiar en William.
-Si, en el si confió en las que no confió son en las mujerzuelas que se van a colar en esa reunión, ya sabes asistentes, secretaria, colegas, socias, bueno tu sabes más de eso que yo.
-Bueno si, sobretodo algunas socias esas son las peores.
-Oh sí, no sabes cómo me moría de celos con una tal Fernanda ¡dios! Que odiosa, llamaba a mi William a toda hora con cualquier pretexto. Estábamos en nuestra luna de miel y la tipa no la encontramos en una de las islas que visitamos, no sabes lo resbalosa que se puso y William parecía que le pagaban ya que el muy sonriente con ella, me daban ganas de dejarlos ahí para que terminaran la luna de miel ellos dos.
-Jjajajajjajajaj.
-¿Que? Porque te ríes, mira que a mí no me causo nada de gracia.
-Pues pensé que era la única que satanizaba a las socias de la empresa, pero ahora ya vi que no es paranoia mía sino que tú también vez lo mismo que yo, esas viejas son unas zorras millonarias pero bien zorras.
-Sí, yo también creo lo mismo.
-Alcanzamos a pedir otra pizza o comemos en el avión.
-Pídela de todas maneras comeré en el avión, yo siempre tengo hambre.
-Candy, debes de cuidar tu peso sino te pondrás como un hipopótamo.
-Sí verdad, bueno solo será otra pizza y ya prometo no comer más – guiñando un ojo y enseñando la lengua.
Al llegar al hotel, pedimos una habitación para cambiarnos al igual que Candy, mi ahora mejor amiga jajajajjaj creo que nunca he tenido una ¿Quién lo diría? Ahora yo viajando con ella para rescatar a nuestros hombre, está bien el fin justifica los medios. Nos relajamos un rato en lo que nos avisaban que tanto William como George llegaba a la habitación.
Cuando fuimos al centro comercial, me compre un sexi baby doll para darle la sorpresa a mi George, así que cuando me avisaron que ellos ya habían ingresado al hotel, aplique un poco de lápiz labial me puse mi perfume, el cual hizo vomitar a Candy ya que dice que es muy dulce y que no lo soportaba.
Me fui hasta su habitación, esperando que él me abriera la puerta pronto ya que la bata de encima no me tapa casi nada, debí traer una gabardina, pero con lo rápido que salimos no lo pensé, así que me dirigí a tocar la puerta, cuando George me abrió la puerta se quedó tan sorprendido que solo me metió a la habitación para devorarme con sus besos, hasta que me llevo hasta la cama, cuando escuche que tocaban a la puerta.
-Debe ser el servicio a la habitación, iré abrir.
Cuando me dejo sola en la habitación, me puse de nuevo mi bata y me dirigí hasta la pequeña sala de la suite ya que me dio hambre, realmente ya estoy como Candy a cada rato me da hambre. Me fui acercando poco a poco, cuando observe que estaba una mujer muy parecida a mí con dos copas en la mano y una botella de Champan.
- Amor, que es lo que pe…diste de comer, así que servicio a la habitación no.
-Eliza, no es lo que piensas.
-No, claro que no, es lo que veo y tu zorra ¿qué es lo que buscas aquí?
-Perdón me hablas a mí.
-¡A quien más! No veo a ninguna otra por aquí, la tipa se arroja sobre de mí queriéndome abofetear pero George, la toma del brazo y la saca de la habitación.
-Cuando vi la escena, cuando estaba Alexia tratando de abofetear a mi Eliza, la tome del brazo sin medir mi fuerza para sacarla de la habitación.
-¿Qué haces? ¡Suéltame! Me lastimas.
-Perdón, pero no podía dejar que lastimaras a mi mujer.
-¡Tu mujer!
-Hay no, ahora me cuadra todo, claro el pelo rojo, su piel hasta parece que me estoy viendo en el espejo, sabes George estas enfermo, realmente estas muy demente como para hacer que las mujeres se vean exactamente iguales dime cuantas somos a lo largo de los años.
-No tengo porque darte explicaciones, pero si quieres saber te lo diré todas eran iguales porque a la única que he deseado por años es a ella, la que es mi mujer espero que eso conteste a tu pregunta, ya que no sé si te agrade la respuesta.
-¡¿Cómo puedes jugar con las mujeres así?!, en verdad que estas mal de la cabeza.
-Alexia, tu yo terminamos hace mucho no sé qué te dio por pensar que yo deseaba estar contigo.
-No sé, solo se me antojo, anda deja a esa niña y te espero en mi habitación.
-Vete al infierno Alexia me acabas de arruinar la noche, solo veo que me sonríe al entrar al asesor para irse. Regreso a la habitación, cuando soy recibido por un bofetón que me dio mi mujer que casi hace que la mandíbula se me fracture. – Eli, eso ¿porque fue?
-Porque ha de ser, sino vengo ya me imagino tu noche con esa zorra claro viaje de negocios aja, me imagino que William ha de estar en las mismas, pobre Candy espero y no sufra por las cochinadas que ustedes hacen a nuestras espaldas – amarrando mi bata y saliendo de la suite.
-Eliza, mi amor ¿a dónde vas?
-¡¿cómo que a dónde?! A mi habitación porque ni loca dejare que me toques después de lo que vi, yo que viaje hasta aquí para estar contigo eres un idiota.
-Eli, no espera – pero fue inútil, ella entro en el ascensor para irse, llame a recepción para saber en qué habitación estaba, solo dejare que se le baje el coraje un rato y después iré por ella, eso del embarazo la pone a la defensiva, así que dejare que se calme. Rayos como pudo esa mujer pensar que yo quería pasar la noche con ella, si cuando vi a mi pelirroja ahí en mi habitación lo único que quería era comérmela toda ahora que recuerdo dijo que la señora Candy estaba acá ¿Qué hacen Candy y Eliza juntas? Aunque parezca mentira, pero eso no es bueno ni para William ni para mí, si mi mujer es como es ahora de amiga de la explosiva señora Andlay, creo que juntas será como tener en las manos una bomba nuclear.
Debo avisarle a William, que Candy llego no vaya a ser que lo agarren desprevenido con alguien en peores situaciones que la mía – marcando a su habitación - William, solo para avisarte que…
-George, creo que tu aviso llego demasiado tarde – ya amor tranquilízate, solo era una amiga que me trajo una bebida.
-Bebida mis calzones, si hasta acomodada en la cama la tenías.
-Mejor colgué, llame tarde, muy tarde, ahora arreglar todo este desastre.
-Llegue hasta mi habitación, estaba que me moría del coraje mira que si no llego ahora estaría con esa zorra – hay cálmate Eliza, debes calmarte, quiero un trago hay no le puede hacer daño al bebe – cuando escucho que alguien entra a la suite, será George sino tiene llave, me acerco para ver quién es y la que llega llorando a mares es Candy.
-Pero ¿qué te paso?.
-¿Que va a pasar? que el idiota de William, tenia a la asistente de uno de sus socios en su cama dijera el ¡tomado una bebida! Ahhhhh gruuuu seguramente solo iban a beber.
-Trata de calmarte, tu bebe puede resentir el enojo que traes.
-Supongo, que a ti te fue mejor que a mí.
-No, no creas al igual casi cacho a George, con una fulana disque nueva socia, es muy normal que ellos cierren algunos asuntos ya sabes con sexo, pero eso es cuando están solteros pero ahora nosotras ya existimos ¿Qué les pasa?
Cuando escucho que tocan a la puerta…
-Amor, amor anda mi vida abre hablemos ¿quieres? Si pollito anda solo abre para aclarar las cosas, lo que viste en la habitación no es lo que crees.
-Vete William, no quiero hablar contigo.
-Candy, abre sí.
-¿Qué no? Por mi te puedes ir al infierno.
-Candy, abre o tumbo la puerta.
-William, deja en paz a Candy si no quieres que hable a recepción para que te saquen del hotel.
-Eliza, ¿tú que haces aquí?
-Abro la puerta para enfrentar a William, en verdad que tenía ganas de matarlo mira que atreverse a gritar en la puerta – te puedes calmar, Candy no te quiere ver.
-Lo sé, pero tengo que explicarle que lo que vio no es lo que cree.
-Ha no, te parece poco encontrar una mujer en tu cama con una copa en la mano.
-Sí, eso parecía pero la verdad es que no es así.
- Y como es, haber dime porque ni yo que te conozco de muchos años te creo y Candy tampoco lo cree.
-Sí, ella me pidió que cambiáramos de habitación y es lo que estaba haciendo, cuando llego ella yo estaba arreglando mi maleta para cambiarme, ya que la chica me pidió muy amablemente que le dejara mi suite ya que no soporta la habitación con muchos ventanales, solo fue eso cuando Candy llego y pensó otra cosa que no es.
-Jjajajajajajj invéntate otra cosa, eso no te lo creo ni yo.
-Eliza, solo deja que entre hablar con ella.
-No sé, deja y le pregunto porque está a moco tendido llorando, deberías dejar que se calme para que después te crea tu mentira.
-Bueno y ¿qué hacen aquí?, no se supone que debían estar en Chicago.
-Hay que precioso el primo, ahora te vas a poner en esas cambia de estrategia porque esa tampoco te va a funcionar, así que vuelve más tarde para que hables con Candy, tratare de que se calme.
-Porfa Eliza, solo dile que la amo, que soy incapaz de serle infiel.
-No soy tu mandadera, - me meto de nuevo a la habitación cuando veo a Candy en la sala con cara de preocupación.
-Se fue, sin siquiera hablar conmigo.
-Hay volverá después, por lo menos hazlo sufrir un rato.
-Pero y si es verdad lo que te dijo, de que le estaba cambiando la habitación.
-Hay Candy, me habían dicho que eres ingenua pero no sabía que tanto.
-Veo mi reloj, ya paso una hora yo creo que es tiempo suficiente para ir a verla y hablar con ella, no debe ser tan impulsiva, debe de mejorar ese carácter que tiene salgo pero en el camino me encuentro a William, que viene con cara de perro apaleado.
-Sí, vas a la habitación de ellas no te dejaran entrar vengo de allá, están que bufan así que te recomiendo que ni vayas, mejor vamos a tomar un trago anda porque lo voy a necesitar. Candy esta vez quien sabe si me perdone.
-Sí, la mía esta igual de brava en qué momento se le ocurrió Alexia aparecerse en mi habitación. - Nos dirigimos al bar del hotel, el cual estaba en la parte anexa a la discoteca de la misma, solo que con una división en la cual si no quieres acceder al ambiente solo puedes beber tranquilamente.
Pedimos unos Wiskis para bajar la tensión a la cual estuvimos sometidos, estábamos como niños regañados, cuando se escuchó la algarabía en el lugar, se escuchaba que el ambiente estaba muy ameno, William ya con unos tragos en la cabeza solo decidió que quería ver el lugar que la música estaba muy bien.
-Vamos George, total no creo que Candy me vaya abrir la puerta esta noche.
-Yo pensé lo mismo mire mi reloj y supuse que Eliza ya debía estar dormida con el sueño que últimamente le daba ya debe haber quedado fulminada del viaje, lo que me preocupaba era que si tomo la cena, con lo enojada que estaba me da temor por él bebe, entramos había gente por doquier la música estaba muy alta, entre el bar y la discoteca deben tener paredes que aíslan el ruido.
William, entro y se sentó en una mesa tras pedir una botella solo queríamos distraernos un rato ya íbamos por la cuarta copa cuando diviso una cabellera rubia en la pista, sino fuera porque sé que la señora Candy, está en la habitación con Eliza, juraría que es ella cuando más a la izquierda veo una cabellera roja con sexi vestido color plata que esta con un joven bailando muy sensual.
¡Que me partan todos los rayos del cielo! Si es mi Eliza, bailando con un tipo ¿pero qué hacen estas mujeres? Deberían estar llorando por nuestras infidelidades – digo supuestas.
-George acabo de ver a Candy bailando con un tipo, dime que no es ella.
-Si amigo, es ella y Eliza igual con un tipo bailando.
-Hay pero ahorita voy por ella, ¡¿qué le pasa?! si es una mujer casada que hace en este lugar, pero me va a escuchar la muy ladina.
-¡Tranquilízate! Aunque la verdad, el que quería tranquilizar era a mí mismo el ver a mi pelirroja bailando con ese tipo muy pegados me daba una rabia que casi ni puedo respirar. Observo que William, se abalanza sobre la pista para partirle la cara al tipo con quien está bailando la señora Candy el cual se deja caer.
-Oye ¿Qué te pasa?
-¿Qué me pasa? Estabas bailando con mi mujer.
-¡Tu mujer! Ella no me dijo que era casada.
-Pues lo es, ella es mi mujer.
-Volteo a ver a Eliza, que estaba en lo suyo e igual voy a darle un par de golpes al otro tipo, ya con unas copas encima no carburo muy bien y los celos los traigo a mil. El tipo cae pero se levanta cuando observo que Eliza se atraviesa.
-No, déjalo ¿Qué te pasa?
-Hay no me digas que es tu papa ¿Qué viene por ti?
-¡Maldito desgraciado! Le doy un par de puñetazos más, hasta dejarlo inconsciente soy su novio idiota.
-Ya George, déjalo lo vas a matar.
-Realmente no pensamos que nuestros hombres se fueran aparecer así y mucho menos dando golpes por doquier, cuando regrese a la habitación tenía mucho coraje, así que le dije a Candy que saliéramos algún lado. – deberíamos de ir algún bar a beber algo.
Te recuerdo que no podemos beber.
-Cierto, por lo menos a bailar y divertirnos, ya que en lo que me pensaba divertir solo no se dio, anda vamos.
-Y si William regresa.
-Hay déjalo que sufra un rato, ya mañana lo perdonas.
-Pues si verdad, además si no hubiera llegado quizás el o ¡dios! no quiero ni pensarlo.
-Anda vamos, me dijeron que la disco de aquí abajo se pone buena, ¿Qué puede pasar? Que liguemos unos tipos y cuando la cosa se ponga fea solo salimos huyendo.
-Pues si además, William ni se va a enterar me daré una ducha y me arreglo para bajar.
Cuando llegamos había un buen de gente, solo que como somos clientas del hotel no hacemos cola entramos por una de las puertas de acceso a ninguna de las dos, se nos nota aun el embarazo aunque Candy, es de baja estatura solo se ve más voluptuosa, eso sí llama mucho la atención, yo soy más alta e igual aún tengo el vientre plano así que no fue difícil encontrar dos prospectos para divertirnos.
Al llegar al bar, las dos pedimos solo agua mineral ya que no podemos beber, cuando dos tipos muy guapos se nos acercan y nos invitan a bailar, aceptamos estábamos muy amenamente bailando la verdad hacia mucho que no salía a divertirme que me hacía falta. Cuando de repente, perdí a Candy entre los que estaban bailando que no lo tome a mal, Candy será atolondrada y peca de ingenua, pero no es infiel el tipo casi se le inca para que fuera a bailar con él. De repente, solo escucho la algarabía de una pelea pero por la gente no veo nada, estaba bailando muy sensual que sentía que la pista era mía, de solo imaginar a George con esa tipa me daba rabia y me desquitaba bailando, cuando veo en el suelo a mi pareja de baile.
Observo que se levanta para darle un golpe y veo que es a George a quien le quiere pegar, me atravieso para decirle que no lo golpee, pero este dice una estupidez que hace que George se le vaya encima. Como puedo lo separo y me lo llevo para salir del lugar, volteo buscando a Candy, ella está igual tratando de calmar a William que está golpeando al chico que estaba bailando con ella.
-Cuando Eliza, me lleva para salir de aquel lugar observo que William está a los golpes con el otro tipo el cual se defiende bien, así que acudo a su ayuda para separarlo y sacarlo del lugar.
-Sí, ella es mi mujer idiota y está embarazada.
-Ya William déjalo, vámonos déjalo.
-¡¿Qué te preocupa que lo golpee?!
-No, solo te va a lastimar anda vámonos.
-Ya William vámonos o nos sacara la policía, lo tomo de la solapa del traje para sacarlo y Eliza va por Candy para salir de aquel lugar, los cuatro subimos en el ascensor ninguno hablaba hasta que llegamos al piso donde ellas se estaban quedando.
-Ha no Candy, te vas a mi suite.
-Sí, no quiero.
-Te vas por las buenas o por las malas, tú decides tenemos mucho que hablar.
-Cuando escucho al primo, que está muy enojado observo que Candy está muy enojada igual así que intervengo – William, deja que se quede esta noche conmigo.
-Cuando escucho que Eliza, interviene en la pelea de William y Candy diciendo que se quedara en la habitación donde estaban, igual me pongo a la defensiva – tú no te quedaras en esa habitación dormirás en la mía que tú y yo también tenemos mucho de qué hablar.
-Candy, al ver a William muy molesto vuelve a oprimir el botón de asesor para que subiera al siguiente piso donde están las suites de ellos, al llegar sale Candy muy molesta despidiéndose – que pasen buena noche.
-Nosotros también salimos en la dirección opuesta, Eliza va muy callada casi ni me mira, entramos a la suite y voy por el botiquín, ya que el tipo me dio un golpe en uno de mis labios.
-Deja que yo te cure, se te va a hinchar – me cinco para tomar un algodón para limpiarle la herida, llevo las cosas de nuevo al botiquín pero él me toma la mano.
-Ven siéntate ahora vamos hablar – me puedes explicar ¿Qué fue lo de allá abajo?
-Solo queríamos divertirnos ¿Qué tiene de malo?
-No si no tiene nada de malo, solo que te recuerdo que están embarazadas te imaginas si les hacen algo esos tipos.
-Solo fuimos a bailar, ya que ustedes nos arruinaron la noche.
-Pero si no dejaste que ni te explicara, yo no tengo nada que ver con Alexia, ella pensó que iba suceder algo esta noche lo cual aunque no estuvieras no iba a pasar nada, ya te dije que yo solo te amo a ti. Además que fue eso que llegaron solas, si les pasa algo en el viaje, te imaginas pero si dios las crea y ustedes se juntan.
-Bueno ya deja de regañarme, decidimos darle una sorpresa aunque las sorprendidas fuimos nosotras ¡¿no crees?!
-Amor, ya deja de reclamar algo que no sucedió ni sucederá confía en mí.
-Hay si, tu si quieres que confié en ti, pero tú no confías en mí, solo te fuiste a los golpes con el pobre chico con el que baile, ¡solo estaba bailando!
-Solo bailando, con ese vestido que se te ve hasta las tetas ahora que se te ven más rellenas que antes, que crees que iba a querer el tipo después de bailar.
-Pues le iba a decir que no estaba de humor o que estoy casada ¡por dios! no exageres.
-¡¿Qué no exagere?! Cuando tu saliste de aquí casi como un demonio echando humo por la boca.
-¡¿Que querías?! Después, de que la tipa casi me pega y no solo eso, tu sales a decirle no sé qué cosas dejándome aquí no soy tonta George, a leguas se veía que pensabas pasar la noche con ella, solo que llegue antes.
- Ya te dije que no es así, ella pensó que si pero yo me hubiera negado.
-Bueno yo igual, estamos a mano – siii, acercándome para darle un beso.
-No sé, aún estoy muy enojado –me comienza a besar tan apasionadamente, que hasta del enojo comienzo a olvidarme, solo espero que William se reconcilie con su mujer, porque no quiero que me interrumpa en lo que estoy comenzando hacer.
-Después de que lo comienzo a besar el me levanta y me carga para llevarme a la cama, si esto lo hubiéramos hecho desde el principio no hubiera pasado nada, pero siempre tiene que haber una piedra en el zapato.
-Comienzo hacerle el amor a mi mujer, quitando ese vestido que no es por nada pero se le veía espectacular, comenzando a tocar todo su cuerpo con mi boca, me vuelve loco con el solo escucharla gemir cuando la rozo con mi bigote que sé que le encanta. Nos fundimos en el placer de nuestros cuerpos toda la noche, en lo que la hago gritar de placer, al terminar con la respiración entrecortada solo la acuesto sobre de mí y ella me mira sonriente.
-Hable con mis padres hoy.
-¿Que dijeron?.
-Mi padre aprueba nuestra relación, él quiere charlar contigo solo que.
-Solo ¿Qué?
-Bueno mi madre, no lo ve de la misma manera, ya sabes cómo es, pero no importa mi padre le dijo que no se metiera a él, le agrado saber que estamos juntos, así que esta semana me mudo definitivamente contigo.
-Amor, cuando crees que pueda hablar con tu padre.
-En esta semana te estará esperando.
-Perfecto, eso me parece bien.
Después, de ese fin de semana en donde tuvimos a nuestras mujeres de caprichosas haciendo de las suyas, regresamos a nuestras actividades cotidianas el padre de Eliza, me pidió que fuéramos a cenar a su mansión donde hablaremos sobre nuestra relación, me relaja el hecho de que ya lo sepan, así no habrá más preocupaciones sobre todo por ella y él bebe.
-Se puede.
-Si pasa William.
-Solo venía a verte, para saber si te reconciliaste con Eliza.
-Sí, solo que ahora me dijo que más me vale portarme bien sino me va a dejar.
-Vaya no fue la única, a mi mujer se le ocurrió que ya no quiere que tengamos asistentes ni socias en la empresa, ya que todas son unas millonarias pero bien zorras al igual que las asistentes que si quería tener una debía tener de 50 años o más, no se dé donde saco eso.
-Mejor no preguntes, déjalo así que yo sí sé de donde lo saco.
-Solo venía a decirte que me llamo la abuela, para decirme que no se nos fuera olvidar que debemos estar en la fiesta anual que organiza cada año para pedir fondos para las causas sociales.
-¡¿Cómo olvidarlo?! Si cada año la hace, lo que me preocupa es que estará Daniela e Ivana solo espero que la fiesta no se torne pesada para Eliza.
-Tú te preocupas de dos, yo que tengo a varias exnovias que deje que al igual irán, ya que son amigas de la tía abuela, el único consuelo que tengo es que ahora mi tía abuela cuida mucho de Candy que no dejara que ellas la quieran humillar.
-Quien te manda a ser tan picaflor.
-Hay el burro, hablando de orejas.
-Oye ya debo de irme hoy Eliza tiene cita con la ginecóloga que la va a revisar, así que mi amigo te quedas en tu oficina porque yo voy por mi mujer para llevarla.
-Sí, anda ve, que yo tengo que revisar algunas cosas.
Al salir de la oficina, me dirijo hacia el departamento cuando llego ya mi Eliza me está esperando, salimos para el consultorio donde ya la cita está programada es la primera vez que yo veré a mi bebe, estoy tan nervioso pero también estoy tan feliz.
-Eliza Liganz – La nombra la doctora, eso tendrá que cambiar muy pronto ya que deseo que la nombren Eliza Johnson así se escuchara en un par de meses más, ya que he pensado que es hora de pedirle matrimonio.
Entramos y ella es recostada en la camilla, cuando observo que le ponen un gel, el cual la doctora pone un aparato en su vientre y me lo muestra, apenas y si se ve una espese de mancha que conforme va moviendo el aparato lo revisa la doctora.
-Señor Johnson le presento a su bebe, el cual esta es perfecto en tamaño y ya se puede escuchar el corazón poniendo el aparato para escuchar los latidos de su pequeño corazón que late con fuerza, miro a mi Eliza y ella está llorando de escuchar aquellos latidos, solo nos miramos emocionados.
No puedo ser más feliz, de escuchar que dice que todo está bien, que el embarazo está muy bien y mi bebe está bien de medidas y peso, cosa que me tiene bastante tranquilo al escucharlo.
-Si todo está bien, ahora solo deberá cuidarse y descansar nos veremos el próximo mes.
Al salir la llevo almorzar ya que tenía hambre, después a pesar de que ella quiere seguir trabajando yo me niego, ya le dije que me hare cargo de todo, de las cuentas, de la firma y hasta de la empresa de sus padres, que no quiero que se preocupe de nada.
Al llegar al departamento, observo que esta un auto aparcado en el estacionamiento pero no le tomo importancia, subimos en el ascensor y al entrar al departamento veo una imponente mujer en la sala esperándonos, cosa que me pone un poco preocupado porque se de quien se trata.
-Eliza hija, necesito hablar contigo.
Continuara.
Hola chicas, espero y se encuentren bien ya saben estas fechas son un poco caóticas pero muy bonitas, ya estamos casi al final de esta apasionada historia de nuestro George, que no ustedes pero a mí en lo personal me encanta. Jamás pensé en conocer esta faceta de este George hasta que lo plasmo cosa que me sorprende sobre todo lo apasionado que es, he disfrutado muchísimo su historia.
Ya saben las espero en el próximo capítulo por la XEW, Radio.
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