Esta historia es propiedad de Blackfan Diamond, yo solo traduzco.


PASO 7: ALIMENTALO

"¿Tenemos invitados hoy, Sakura?" su padre preguntó cuando la vio caminar por la cocina, cargando muchas, muchas bolsas plásticas llenas de ingredientes y luego agarrando todo lo que encontraba en la cocina, amarrándose en la cintura su delantal con la imagen de un panda sonriente al frente y juntando sus manos delante de su cuerpo. Ignorando la pregunta de su padre, rápidamente comenzó a recoger los ingredientes y algunos recipientes y comenzó a cocinar. Kizashi vio la mirada determinada en su rostro y decidió no decir nada más, mientras bajaba sus ojos al libro que estaba leyendo, ligeramente preocupado por la salud mental de su hija.

Sasuke suspiró cuando sintió el chakra familiar justo afuera de su casa, vibrando con emoción.

"¡BUENOS DÍAS, SASUKE-KUUUUNNNNNNNN!" escuchó a Sakura gritar cuando abrió la puerta para salir. "Sé que rara vez desayunas en la mañana así que hice un desayuno para que comas de camino a los campos de entrenamiento"

"…"

"¡Prueba esto, es mi nueva receta!" exclamó y mientras lo miraba encantada, tomó una de las cosas que Sasuke pensó que era un onigiri bastante feo y lo puso en su boca antes de que él pudiera siquiera protestar. "Esta bueno ¿cierto?" ella lo miró con intriga, y Sasuke hizo lo mejor que pudo para mantener un rostro sin expresión mientras tragaba eso "¡Ah, veo que te encantó! ¡No te preocupes porque hay muchos más! Mamá dice que debemos comer al menos cada tres horas, pero como estaremos entrenando hoy, hice suficiente para que comas cada dos. Me encargaré de que no sientas hambre hoy, Sasuke-kun. ¡Te alimentaré adecuadamente con esta deliciosa comida que te hice!" y le sonrió cálidamente, su cara llena de felicidad: Ella estaba segura de que Sasuke tendría el mejor día de su vida siendo capaz de disfrutar la deliciosa comida que ella tan amablemente pasó la noche entera preparando para él.

Sasuke tragó el último rastro de onigiri en su boca con un gran esfuerzo, pero no dijo nada, resignándose al largo, largo día que le quedaba por soportar.