Abrio los ojos de golpe.
Las pesadillas inundaban su sueño profundo regresandolo a una realidad que no sabía si era mejor o peor que los horribles sueños que tenía todas las noches.
Miró a la ventana esperando que el sol estuviera iluminando o a punto de salir, pero toso se encontraba tan oscuro como la noche.
Encendió con fósforos la vela a lado de su cama y frotó sus ojos tratando de despertarse. Se levantó de la cama y se salio al balcón para mirar el oriente esperando un rayo de luz. El aire era frio y le golpeaba las mejillas.
Para su sorpresa había una silla ancha con un cojín acolchado con una frazada bien doblada.
No lo dudo dos veces y la arropó sobre sus hombros poniéndose cómodo en aquella silla, incluso subiendo los pies para guardar más calor.
Odiaba tener estos días y noches en las que no podía dormir. Los consideraba malos y odiaba admitir que cada día había más de esos.
El recuerdo de su madre antes de morir, el velorio de su padre y la incertidumbre de la desaparición y probable muerte de su hermano era demasiado peso en sus hombros, pero era algo que jamás admitiría en voz alta, ni siquiera para el mismo.
Descansó su mano en sus ojos tratando de ahuyentar los malos recuerdos y pensar en otra cosa que lo mantuviera despierto.
No lo admitiría jamas pero tenía miedo dormir.
No había conciliado el sueño decente desde lo sucedido y eso había sido no mucho más de un mes. Era extraño como solo el estaba de luto en su corazón y su mente. Nadie a su alrededor sabia lo que había tenido que vivir. No los culpaba y tampoco pedia empatía, pero solo quería que lo dejaran tranquilo.
No quería asistir a veladas, ni bailes ni tampoco cenas donde tuviera que demostrar sus buenos modales y dejar a un lado su odio y su tristeza.
En estos últimos días, más que su depresivo estado, lo que más le afectaba era la culpa.
La culpa de ser el único con sobreviviente, hubiera preferido mil veces el haber muerto con el resto de su familia, y así se hubiera evitado todo este sufrimiento era demasiada carga incluso para el.
Se preguntaba al menos una vez al dia el porque el destino o Dios si es que había uno, lo había castigado tan miserablemente. Porque esto era en lo que su vida se había convertido: un maldito castigo.
No le quedaba nada más que una sola penitencia, para poder algún dia morir en paz y eso era recuperar lo suyo. La herencia que desde hace generaciones pertenecía a su familia. Por su honor juraba todos los días que regresaría a su hogar y si era necesario mataría a Madara para lograrlo.
La proxima vez no dudarí próxima vez no se paralizaría ni tendría miedo. No era una promesa era un juramento.
Su mente se alejó de los hechos deprimentes para recordar las palabras que habia dicho la señorita de cabello rosado.
Odiaba a la gente que juzgaba antes de conocer el pasado o la vida de alguien. Admitía que la habia odiado unos minutos cuando la escucho decir eso sobre el cuando ni siquiera lo conocía y más aún jusgandolo cuando ella viviendo la vida de privilegios.
Aún así debería de dejar de crear lazos con personas.
El lo sabia y no se sentía mal por ello, nadie era más que una pieza en un tablero de ajedrez…y sin querer ella se había convertido en su jugada principal.
Se adentro a la esplendida propiedad que aguardaba su llegada. Eran aproximadamente las seis de la tarde y el cielo grisajeo prometia lluvia durante toda la noche. El sol se habia metido, pero habia suficiente luz como para poder hacer aún actividades. Había caminado hasta ahí y apesar de que usaba algo relativamente sencillo, camisa blanca, chaleco, pantalón y una gabardina de cuero hasta sus rodillas, no quería ensuciar sus botas y asi que caminaba con cuidado esquivando los charcos que estaban aun a causa de la lluvia en días pasados.
Entró a puerta de metal que abarcaba la mayor parte de la entrada. Avanzó por el camino de piedra atravesando el césped recién cortado. Llegó a los escalones y un empleado ya lo esperaba en la puerta. Ninguno de los dos dijo absolutamente nada, pero el lacayo procedió por abrir la puerta por el extendiendo su mano adentro en señal de bienvenida.
Cuando el padre de la chica tuvo el ataque, habia entrado no solo al umbral sino había atravesado toda hasta colocarlo en el cuarto. Todo pasó muy rápido y no rercordaba el lugar, la ansiedad y nevios habían bloqueado su memoria.
Una mucama o llevo a la sala principal donde los muebles elegantes y mesas lustrosas lo aguardaban. Las ventanas eran exorbitantes y estaban adornadas por telas pesadas y finas con patrones cachemir. Era un salón grande donde probablemente se ofrecían fiestas y bailes.
Al otro lado del recinto en una esquina cerca de la ultima ventana, un fortepiano de madera gruesa y oscura enriquecia el lugar. Observó alrededor y una vez que se aseguró que se encontraba solo se aproximó a el y lo admiró en silencio.
Era un instrumento iniguaable que solo personas con el dueño de esa casa eran capaces de costear.
Toco una pieza y una vez que sus oídos y sus manos se familiarizaron con el sus dedos empezaron a moverse. La melodía melancólica y hermosa que sabía de memoria.
-No imaginé que tocabas.- Se escucho de una voz interrumpiendo en el salón, y cortando su canción. Se exaltó y se puso de pie inclinando su cabeza en señal de reverencia. El hombre se acerco lento y cojeando con el ruido hueco de su baston. - Es una pieza hermosa ¿no?- dijo una vez que llego hasta el.
-De los mejores que he visto.- contestó con educación refiriéndose al piano.- Disculpe el atrevimiento.
-No me referia al piano sino a la melodía que tocabas.- Dijo sonriendo ante su respuesta.- Es uno de los temas favoritos de mi hija. Lo considero bastante deprimente, pero por alguna razón ella lo adora.-Sonrió nostálgico.-Se lo compré cuando cumplió cuatro años y desde entonces toca casi a diario.
- Disculpa mi tardanza. Ya sabes, con mi pie todo es más lento.
-No se preocupe, recién acabo de llegar.- dijo dedicandole un sonria forzada.
-Me gustaria el poder merendar de inmediato, pero me temo que mi hija a salido a su caminata vespertina y es hora de que aún no llega. ¿Te importaria esperar unos minutos mas? no debe de tardar. Y por supuesto, me disculpo por su falta de respeto a un invitado tan importante.
-No tiene de que preocuparse.- Dijo incomodo y odiandose a si mismo por haberse saltado el desayuno.
-Esque de verdad no se en que estabas pensando. ¿Que creíste que iba a pasar? Te has cerrado completamente las puertas tu solo, ¿Lo entiendes verdad? Ahora con todo lo que pasó no se si su padre me permita verla.- Continuaba Sakura con el sermón.
Los dos habían quedado de verse en su lugar habitual: el roble que se encontraba en el prado.
Naruto estaba recargado en el tronco y Sakura en la rama donde siempre se sentaba. Ella lo miraba hacia abajo mientras y el reprendido por su amiga hacia un agujero en la tierra con una vara evitando cualquier contacto visual.
-Ahora no estoy segura si puedo verla mas, no cre que su padre me permita la entrada a su casa despues de dejarla sola contigo.
-Uhgh.- se quejo sobandose la cara con sus manos.- fui un tonto, no se como pude ser tan descuidado, ahora no solo he arruinado algo bueno que a667penas comenzaba, sino que tambien la eti en problema66tfgs, no creo que su padre la vuelva a dejar ver la luz el dia. ¿Crees de verdad que su padre ya no te permita verla?
- Es lo mas probable, auque anoche no pude ni dormir, estuve pensando en formas de poder componer mi relación con el.- Naruto la miro esperanzado, pero la mirda tan inserta que ella le dedico lo dejo conciente de que no era algo muy bueno.
Sakura bajo el arbol con un brinco agraciado y se paro frente el tratando de conectar su mirada con la suya.
-¿Que es lo que has pensado? Me atrevo a suponer que no sera algo que venga mucho a mi favor.
-He pensado que la unica manera en la que puedas seguir teniedo contacto con ella es si dejas de persuadirla en publico. Tendre qe culparte por lo ocurrido de anoche y solo así obtendre na vez ms su admiración. eso te dara tiempo para que puedas emendar tu error y tenga nuevamente buen juicio para ti. Es algo arriesgado, pero es la unica idea que tengo, no estaras en buenos termino, pero al menos ella recibira tus cartas y tu tendras noticias de ella por medio de mi.
Naruto guardo silencio y suspiro fuertemente.
-Desafortundamente no puedo conmocionarme ante tu propuesta, y quiro decirte que es bien recibida sin objeciones. Si esto es por lo que ha de suceder para poder vover a estar a su lado… acepto mi penitencia. Solo espero que puedas recuperar el afecto de su padre.
-Eso lo espero yo tambien, sera dificil y tratare de no mencionarte demasiado y aceptare la culpa contigo. Asi que escribe y menciona tus sentimientos y nuestro tratado. La entregare y esperemos que lo entienda, tratare de convencerla, pero no te garantizo nada.
Naruto se puso de pie y la miró agradecido.
-Te debo demasiado y espero poder pagarte y agradecerte como se debe.
Ella solto una risa mientras se arreglaba el vestido y se ponia su gorro.
-Pagamelo ahora y dime la hora que tengo un compromiso en casa. Al parecer mi padre invito a tu primo a merendar y me esparan a las seis.
-¿Primo?- oregunto confundido.
-Si, tu primo ya sabes, el cabellero que vive contigo de baston y mirada contenida.
-Te refieres a Sasuke ¿cierto?
-Es el que vive en tu casa ¿no?
Naruto sonrió nervioso y saco su reloj de bolsillo para leer la hora.
-Por cierto son las seis y cuarto y al parecer.- dijo mirando al occidente. -Parece que lloverá pronto, tal vez quieras apresurarte.
-No puede ser se me hizo tardísimo.- y camino a su casa a paso muy veloz.-se detuvo y volvio a donde se encotraba su amigo.- ¡Lleva la letra a mi casa, todo saldra bien, lo prometo!- Le aseguró moviendo su mano en señal de despedia y siguió su camino.
-Gracias sakura.- Agradeció en voz baja para el mismo mientras ella se alejaba.
El agua caía primero en gotas pequeñas y despues a cantaros. Su vestido y su cabello estaban arruinados, era un completo desastre. Sus zapatos se encontraban cubiertos de lodo y empapados. Esperaba con toda su alma que el invitado no estuviera aún en su casa. Sentía una terrible angustia de que el la viera de esa manera y no solo para ella sino hacia su padre, quería evitarleq completamente la vergüenza.
Llegó al la entrada principal de la casa donde un empleado la esperaba. No dijo nada sol tomo su bolsillo y sus guantes.
Entró y dejando a su paso agua y lodo que para este punto le habia alcanzado las rodillas.
Miró a su derecha a donde se encontraba el comedor y suspiró en alivio al ver que la mesa aun no estaba puesta.
El caballero se había retrasado o se habia olvidado de la invitación.
Caminó a las escaleras para subir a su habitación y cambiarse, pero no avanzó ni cuatro escalones cuando la voz de su padre la alcanzó.
-¿Sakura?
La mencionda se detuvo, cerró los ojos esperando lo peor y sostuvo fuertemente el pretil de la escalera.
Giró su mirada a su izquierda por detras de su hombro.
Su padre se encontraba sentado con otra persona a la cual identificó inmediatamente como el primo de su amigo. Este la veía con una sonrisa burlesca y la ceja levantada.
-¡Por todo los cielos niña mira cómo vienes! y ve lo que has hecho con mi piso.- Sakura se dio cuenta a lo que se refería. Un camino de agua y lodo la seguian hasta donde se encontraba.- Porfavor cambiate de inmediato y acompañanos que nuestro ha esperado lo suficiente.
- Enseguida padre.- contestó timidamente y siguió subiendo mientras empleados limpiaban con fervor la suciedad que habia dejado a su paso.
La tardanza de la pelirosa había resultado verdaderamente placetera. El viejo Haruno era totalmente lo contrario a lo que el creia que era. No sabía de donde se habia metido la idea de que era un hombre simple y sencillo, incapaz de tomarse enserio. Aun asi, en menos una hora le había demostrado lo contrario. Ahora entendía porque se había convertido en uno de los hombres mas ricos de la región. Dueño de una fortuna inmensurable capaz de gastarla en trivialidades y darle a su hija el mundo a sus pies.
El era un hombre articulado con sus palabras y dueño de una inteligencia capaz de dejar a cualquier persona con un mínimo de conocimiento sorprendido.
Ojalá tuviera el coraje y la humildad para pedirle tutoría. El hecho de poder venir a visitarlo y apreder de el ahora que su educación se había truncado le ayudaria bastante a su objetivo.
Habian platicado sobre sus oficios y entradas de dinero las cuales eran la compra y renta de tierras. Tal vez no tenia mucho dinero en el banco o debajo de su cama pero definitivamente era dueño de la mayoría de terrenos desde el pueblo a al menos unos catro dias de camino a caballo al norte, todo eso le pertenecía.
-Ya basta de hablar de mi- dijo sonriendo después de su monólogo.-dime ¿Cuantos años tienes muchacho?.-Le preguntó con mirada suspicaz y lleno de curiosidad.
-Cumplí diesciocho en julio señor.- contestó con respeto.
-Una hermosa epoca, debes disfrutarla al maximo. ¿Cuanto tiempo piensas quedarte con los Uzumaki?
Sasuke suspiro y se preparo para el bombardeo de preguntas. un dilema interno revolteaba en su cabeza y dudo mucho en si debia decirle a verdad o seguir mintiendo como hasta ahora. No tenía nada de que avergonzarse pero lo ultimo que queria era su lastima y que lo viera menos.
-Por lo pronto será indefinidamente.- contesto esperando que su respuesta fuera suficiente.
- ¿Y tus padres estan de acuerdo? Estoy seguro que padre quedra que vuelvas pronto para que lo apoyes en sus negocios.
-Mis padres estan muertos señor.- Aseveró cortante. -De hecho toda mi familia lo está, eso incluye mis padres y mi hermano mayor. Yo soy el unico que queda.
Lo habia escupido.
Esperaba que asi lo dejara tranquilo pero se equivocó rotundamente.
-Oh lo siento muchacho, no lo sabia, no debi de ser tan indiscreto, habeces mi curiosidad se apodera de lo mejor de mi.
Su respuesta le sorprendio, no creyo que contestria con tnta seriedad y empatia.
-No hay de que preocuparse, de hecho puede preguntarme, lo que guste, no tengo nada que escoder.
-No, no quiero incomodarte, tu historia ha de ser una triste y muy dura de recordar, dejemos eso atras y enfocate en la nueva vida que tienes por delante.-Sasuke le dedico una sonrisa sincera para agradecer.
-Quiero que sepas que tienes mi apoyo y desde ahora un gran amigo en quien poder confiar, si necesitas algo o…- El caballero no pudo continuar ya que fue interrumpido por el abrir de la puerta principal y el ruido de la lluvia que entro justo detrás de ella.
SASUKE POV.
Estaba empapada de pies a cabeza. Tenia lodo en su cabeza y su vestido estaba batido de lodo hasta las rodillas.
Al parecer no se percato de nuestra prescencia pues al mirar a su derecha y al asegurarse de que no estabmos ahi se siguio de largo.
La lluvia claramente la habia alcanzado y caminaba lentamente a las escaleras dejando el piso de lodo y agua a su paso.
Su padre la llamo por su nombre y ella volteo visiblemente exaltada.
Le llamo la atencion por su piso mas por su aspecto y su piso que por hacernos esperar.
Ella contestó rapido y cortante y se apresuro a bajar para acompañarnos a la merienda.
-Me disculpo por lo ocurrido Sasuke, es en verdad una pena que la hayas visto de esa manera. Sin duda no era una buena imagen de ver siendo nuestro invitado.-dijo angustiado y mirandome serio esperando ver mi reaccion, pero a mi solo me causo gracia.
-No se preocupe, la ha alcanzado el agua y debio ser inevitable que se mojara.
-Mi hija siempre ha sido de espiritu libre, me gstaria sentarme aqui y decirte las hermosas cualidades, que definitivamente tiene, pero aveces pienso que son vistas a un lado cuando consideras su rebeldia y corazon sin rienda.
-Pienso que una mujer que expresa su opinión libremente es alguien con conocimientos y sabiduría. No deberia ser algo que se ocultase.- Me mordí la lengua antes de decir mas idioteces, el me miró con una sonrisa satisfactoria y movió su cabeza con asentimiento.
-Opino lo mismo, esa era mi esposa.
-Y asi lo era mi madre.- Contesté casi imediatamente, una vez más sin pensar lo que decía. Hablar con el me brindaba una paz que provocaba que me sintiera comodo incapaz de medir mis palabras.
El aguardó un segundo antes de que tomara su baston y se levantara con dificultad.
-¿Te parece si vamos a merendar de una buena vez? Se hace tarde y te he hecho esperar lo suficiente.
Asentí y seguí detras de él a donde se econtraba el comedor y mirando las escaleras donde los empleados ya habían limpiado lo que ella había dejado atras.
SAKURA POV
Después de un largo rato donde Akane y yo batallamos para arreglar mi cabello húmedo y vestirme decente despues de que mi piel estaba toda mojada al fin logramos ponerme algo decente. Al fin baje las escaleras que me llevaban a la sala y al comedor. Me habia puesto unos de mis vestidos favoritos y diseados con las telas mas finas que habia. Tenia que corresponder y amendar mi mala presentacion.
Entre a gran comedor donde de las veinticuatro sillas solo dos estaban ocupadas y una esperaba a que me sentase con los cubiertos listos para ser usados.
Mi padre sentado en la silla principal al final fé la mesa y el caballero a su izquierda. Mi silla donde se me esperaba mi lugar estaba justo frente al joven, a la derecha de mi padre.
Carraspee mi garganta y solo el invitado se puso de pie e inclino su cabeza haciendo una reverencia, me miro intensamente y flexione mis rodillas respondiendo su saludo.
Avance con ritmo irreconocible a esa tarde y me sente con toda la gracia que pudiera desplegar.
El curso principal apenas estaba siendo servido y ni mi padre ni el hombre habian empezado a comer.
-Gracias por acompañarnos señor Uchiha, quiero pedirle disculpas por mi demora esta tarde y por el mal aspecto que tuvo que prescenciar en mi regreso. Me encontraba en una reunion con unas amigas y me temo que perdí la noción del tiempo.
-No tiene nada de que disculparse, he tenido una charla bastante agradable con su padre.
-Me alegra escuchar eso, dígame, ¿que han hablado mi padre y usted para que su platica haya sido tanto de su agrado?- pregunté curiosa llevando una cucharada de sopa de crema a la boca.
-Solo hablabamos de la basta fortuna de su padre y de damas con carácter.
El nerviosismo atacó mi cuerpo al no poder descifrar lo que su indirecta conllevaba. Estaba segura que tenia algo que ver con mi entrada prescencial al llegar, pero trate de mantener la calma y no dejar que sus palabras me afectasen justo como lo habían hecho la noche anterior.
-¿Y que opina usted de ellas?- pregunte mientras los tres disfrutabamos de la merienda.
-Me parecen completamente tolerables.
Arque mi ceja y pase mi lengua por mis diententes antes de sonreir falsamente.
Me sostuvo la mirada aún cuando tomó de su bebida.
Lo siguiente que escuche preguntar me tomo completamente por sorpresa.
-Y usted…-acentuó haciendo pausa como si no estuviera seguro de seguir hablando.-¿Que opina de los hombres arrogantes y con aires de grandeza?
Me había quedado atónita, mire a mi padre y oculte mi nerviosismo aparentando limpiarme y cubrir mi boca con una servilleta. Si bien lo había escuchado claramente mencionó las mismas palabras que habia dicho yo para describir su personalidad la noche anterior, justo cuando mi padre me había informado sobre su atenta invitación.
Mi padre siguió con su curso sin mirarme o sin salir a mi defensa, al fin y al cabo había sido yo la que nombró esa palabras poco civilizadas. ¿Seria una coincidencia? o alguien me había escuchado hablar para después darle la noticia sobre mi pensamientos sobre el.
Aún así como fuera que haya ocurrido tenía que contestar con civilidad.
-Puedo decir que no me agradan en lo más mínimo, pero incluso un caballero tan orgulloso y de ese carácter debe tener sus cualidades ¿no lo cree usted?
-Por supuesto que si, nadie puede ser tan miserable.
-Claro que no, una respuesta bastante placentera. Es un hombre bastante inteligente señor Uchiha, sus padres deben de estar orgullosos...-Quice seguir pero mi padre al parecer tenía algo que decir.
-Sakura, el caballero toca tan bien el piano como tu, lo descubrí esta tarde tocando una de tus canciones favoritas.
-¿Es cierto eso señor Uchiha?-Pregunté con mofa mientras que los lacayos recogían los platos terminados. Llegaron a ofrecer postre pero el caballero y yo nos detuvimos a aceptar. Al parecer el estaba tan saciado como yo.
-Su padre tuvo el infortunio de escucharme tocar esta tarde.
-Bueno si usted está dispuesto, tan pronto y terminemos la cena podría acompañarme a un dueto.
-¡Eso me parece excelente! Harían una magnífica pareja.
Avergonzads respire hondo y aguarde el aire en mis pulmones. Mire al caballero para confirmar si el se había sentido tan incómodo como yo, pero parecía no haberle molestado en lo más mínimo.
-De hecho porque no vamos ahora mismo, todos hemos terminado no veo porque tengamos que esperar.
Mire lo mire sentado frente a mi esperando que se negara pero no dijo ni una palabra.
Nos levantamos del comedor y avanzamos al salón principal.
Mi padre se sentó en el mismo espacio del sillón donde siempre me veía tocar.
Ya era bastante tarde y el salón se encontraba oscuro, Akane se acerco y encendió las luces más cercanas al lugar, dándonos un poco de más visibilidad, no necesitaba más, el ambiente era perfecto para tocar.
Llegamos al piano y yo fui la primera en sentarme y después el justo al lado de mi.
Estaba nerviosa, sabía la pieza que mi padre quería que tocara y aunque lo había hecho miles de veces y me sabia las notas de memoria, aún así me sentía insegura.
Los dos pusimos nuestras manos en posición.
Volteo a verlo y el me miro también. Sus ojos eran intimidante y hermosos, casi hasta llegar al punto de ser hipnotizantes.
-Puede empezar, es usted el invitado.- sugerí con voz inaudible.
Asintió y sus manos comenzaron a tocar. Tenía técnica y por su precisión sabia que había tomado clases varios años.
La banca se fue haciendo más pequeña y pronto llegó mi turno de unirme a la melodía. Era como di la canción estuviera hecho para dos personas: un hombre y una mujer. Las notas más altas las tocaba yo y el me acompañaba. Nuestras manos se cruzaban para alcanzar las teclas. Repetimos el párrafo y nos miramos con una sonrisa amable al ver que los dos habíamos coincidido sin decir una sola palabra.
Cambien la página y llegó la parte rápida la cual me tocaba a mi. Mis dedos se apoderaron de las teclas y a pesar del ritmo el mantenía el paso sin que ni uno y el otro se interpusiera. Hasta el llegó un punto de que cambió la página cuando yo toqué mi parte más difícil, estábamos en perfecta sincronía como si lo hubiéramos practicado miles de veces.
Aún así, no paso mucho tiempo antes de que se convirtiera una competencia de quien presionaba más rápido trarando de invadir el espacio personal del otro, y llegó un punto en el que la canción no seguía su ritmo adecuado y cuando acabó, terminó con demasiado dramatismo.
Nuestras manos y dedos quedaron cansadas y no hicimos más que descansarlas en las piernas.
-Eso fue verdaderamente… estimulante, toca usted muy bien señor Uchiha.
-Puedo decir lo mismo señorita. Fue un placer haber tocado con usted después de tantos años.
Levante mi ceja.
¿Acaso se burlaba de mí?
-¿Años?
-Cierto, no tocaba de esta manera desde los catorce.
-Pues déjeme decirle que tiene un talento nato.-Dije con sarcasmo, por un momento olvidé su altanería y aires de grandeza.
-Regreso los cumplidos hacia usted...-hizo una pausa y hablo de nuevo. -Tal vez no somos tan talentosos como creímos, su padre nos ha abandonado.
Y así era, mi padre se había retirado. Akane se nos acercó y dejó una nota para ambos para luego retirarse de inmediato.
Jovenes:
Los escucharé desde mi alcoba, me gustaría quedarme pero temo que mi pie me exije descanso.
Señor Uchiha,
siéntase cómodo de quedarse esta noche. Es tarde para que regrese con los uzumaki, incluso en coche. Me aseguraré de que el Minato reciba mi recado de su estancia mañana a primera hora.
Por favor no se atreva a rechazar mi invitación.
Kizashi Haruno.
-Debe quedarse ahora..- dije antes de que replicara.
-Lo siento pero debo declinarla.
-¿Pero porque?- Pregunté con un tono mas afligido de lo normal.-Por favor acepte nuestra hospitalidad, deje que le demostremos nuestra gratitud.
-Por favor señorita, insisto, no me deben nada. Aparte, su padre pagó el coche que tome sin permiso. Con eso es MÁS que suficiente para mi.- dijo enfatizando el "mas".
-Oh pero me temo que debo insistir.- Concluí como última palabra.
Suspiró y aguarde un segundo por su respuesta esperando que aceptara.
-Esta bien.- Acepté y tomé un candelabro de la mesa más cercana.-Le mostraré su cuarto.
No di más que unos cuantos pasos cuando escuché mi nombre.
-Señorita Haruno...- me volví y lo miré con extrañeza.
-¿Si?
-¿Le importaria volver a tocar un dueto con migo?… creo que apresuramos la última parte, no me siento conforme dejarlo así.
Sonreí con demasiado entusiasmo como para poder ocultarlo.
-Por supuesto.-Respondí feliz. Puse el candelabro donde estaba y me acerqué al banco, donde el esperaba que yo me sentara primero.
Empezamos la tocar nuevamente, pero esta vez repetimos la misma hoja varias veces evitando que la melodía se terminara, para seguir, al menos por un momento, tocando para siempre.
Hola hola
Ya estoy de nuevo por acá con un nuevo capitulo. No les diré que voy a ponerme a publicar cada 3 días porque creo que eso dije la última vez y me rehuso a romper más promesas.
Solo por si gustan les dejo la canción que tocaron juntos.
Incluso y me atrevo a decirles que sasuke esta del lado izquierdo y sakura el derecho.
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