Tradiciones de Sayajines
Por Kou Kuroi (Ai Daidouji)
ATENCION: Los personajes presentados en esta historia no me pertenecen, son creación de Akira Toryiama y Rumiko Takahashi.
Lo único que me pertenece es la trama de la historia y algún personaje secundario.
Avisar también de que los personajes pueden salir algo OOC.
Sin más, os dejo con la historia, ¡espero os guste!
Bōken wa tsuzuku
Tras una noche un poco larga, al menos para Kagome y Sango, el sol volvió a salir anunciando el inicio de un nuevo día y de la tan ansiada aventura que nuestros héroes buscaban en ese extraño y a la vez mágico mundo.
- Al final nada de esto fue un sueño, ¿verdad? – Comento Goten en el desayuno.
En ese momento, todos estaban reunidos en el salón de la casa portátil de Trunks y Vegeta, desayunando de forma pacífica y amistosa…
Bueno, o eso pretendía ser, ya que los sayajines devoraban cuanto se les cruzaba en el camino mientras el resto los miraba sorprendidos y algo incomodos ante tal situación.
- Kagome, ¿Es normal esto? – Le murmuro Inuyasha quien, a pesar de su descontento, quiso estar allí también.
- Yo estaba igual que vosotros la primera vez que los vi comer así. – Admitió Kagome, resignada a tener que ver ese comportamiento y no poder hacer nada por cambiarlo.
- Al menos se ve que tienen apetito. – Trato de ver el lado positivo la caza demonios, algo soñolienta.
- Y a todo esto, ¿Por qué estáis tan cansadas chicas? – Pregunto con curiosidad Gohan.
Kagome y Sango se miraron de forma cómplice y culpable, para mirarlos sonriendo con falsa inocencia que todos detectaron.
- ¿Y que más dará eso? En nada nos espabilamos. – Dijo Sango como si nada.
- El café hace milagros con eso. – Dijo Kagome con una taza de café en sus manos.
Los chicos las miraron con duda y curiosidad. ¿Qué las mantuvo entretenidas toda la noche?
Bueno, la anécdota empezó con el pequeño aparato en la pared llamado televisión…
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- Esto del baño es todo un lujo, no hace falta quemar leña puedes tener agua fría y caliente al momento y además los jabones se ven de muy buena calidad. Esto si que es vida. – Dijo una muy relajada Sango saliendo del baño.
En el momento que salió, vio a su amiga y casi hermana trasteando con una cosa extraña en la pared y con una cosa extraña en las manos.
- ¿Como era para poner la serie? – Murmuraba para si la joven azabache sin notar a su amiga sentada en la cama mirándola con curiosidad escrita en su cara.
- ¿Kagome? – La llamo Sango una vez más, para que entonces notar a Shippo y Kirara en la cama durmiendo plácidamente.
- Ah, ¿Qué tal el baño Sango? – Pregunto Kagome con una sonrisa.
- Muy lujoso, me gusto mucho. – Admitió nuevamente la joven caza demonios. – Tengo mucha envidia de donde vives, Kag. – Sentencio entre risas la joven.
- No digas eso, en esta época también hay cosas maravillosas, hay mucho mas campo y el aire esta mucho mas limpio. – Explico la joven sacerdotisa con una sonrisa.
- Ya… - Murmuro Sango para mirarla. - ¿Y que estabas haciendo ahora? Te veías muy concentrada… - Se aventuro a preguntar con genuina curiosidad.
- Oh, es que resulta que Bulma dejo grabado aquí una serie completa que empecé a ver en su mundo que me engancho mucho y me quede con ganas de seguirla. – Explico Kagome algo avergonzada.
Tras una larga explicación de que eran las series, las televisiones y los mandos a distancia, al final ambas amigas empezaron, desde el inicio, la serie que tanto ansiaba la mas joven.
Y no tardo mucho en enganchar a Sango también, quien quiso ver toda la primera temporada en esa noche.
Sobra decir que igual esas dos mujeres habían dormido solo una horas a lo mucho por culpa de esa serie.
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Aunque acostumbradas a pasar noches en vela por su viaje, eso no fue nada que no pudieran tolerar el resto del día.
- Bueno, antes de seguir voy a pasar a mi casa. – Anuncio Kagome de golpe, confundiendo a todos.
- ¿Otra vez los estúpidos exámenes? – Gruño Inuyasha ya empezando a molestarse.
Kagome negó ante eso, sorprendiendo al medio demonio.
- Ya no más exámenes Inuyasha. – Sentencio Kagome. – Les diré que descubrí la verdad de mi procedencia y lo que are una vez termine mi misión en este mundo. – Dijo con seriedad la muchacha. – Ellos merecen saber la verdad, me cuidaron y criaron como a una mas en la familia y quiero agradecerles y despedirme apropiadamente. – Dijo levantándose de la mesa.
Inuyasha se levantó con ella, mirándose fijamente los dos por un momento. No necesitaron decir nada para entender lo que Inuyasha iba a hacer, con o sin su permiso. En el fondo, Kagome agradecía que Inuyasha fuera a acompañarla, un apoyo moral nunca estaba de más.
Por lo que constaba los de afuera de la burbuja, Trunks sentía celos al notar como la pareja se hablaba sin palabras. Se notaba la confianza y los lazos que los unían a pesar de las peleas.
Goten y Gohan los miraban confundidos, y Vegeta y el resto simplemente los dejaron ser sin pensar nada en concreto.
- Entonces ve ya y vuelve antes del mediodía. – Sentencio finalmente el príncipe sayajin, mirando ahora al grupo. – Hoy mismo iniciaremos el viaje para buscar el ultimo fragmento de esa cosa, y por lo que se no tienen muchas pistas. – Dijo el príncipe en su típica forma autoritaria.
Inuyasha gruño al tono de Vegeta, pero Kagome lo calmo.
- El señor Vegeta tiene razón Inuyasha, hay que empezar a buscar el ultimo fragmento o Naraku se nos adelantara. Y no le queda mucho para conseguir toda la perla. – Murmuro preocupada la ultima frase que no paso desapercibida por Inuyasha, quien recordó el sueño del otro día y se puso nervioso.
- Impediremos que eso ocurra, Kagome. – Dijo en voz baja, mas para si mismo que para ella, pero eso no impidió que, por cercanía, Trunks y Kagome lo escucharan claramente. Sin contar a Shippo y Kirara, claro.
Tras eso, Kagome e Inuyasha se despidieron para irse al pozo, dejando al resto para que empezaran a preparar todo para el viaje.
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Mientras tanto, en el escondite de Naraku, este y Kana se encontraban en una pequeña habitación en completo silencio mirando el espejo demoniaco de Kana.
En el espejo, se veía reflejado al grupo recientemente aumentado de héroes, con sus curiosos trucos que les enseñaban a los nativos del lugar.
- Interesante… - Murmuro Naraku con genuina curiosidad por los nuevos amigos de Inuyasha. - ¿Qué descubriste de ellos, Kagura? – Pregunto para que una figura entre las sombras, emergiera de estas con el abanico tapándole parte de la cara.
- Lo poco que pude escuchar fue que no son de este mundo. – Dijo Kagura como si nada. – Y que Kagome forma parte de su mundo. – Dijo para sorpresa de Naraku.
- ¿No era la rencarnación de Kikyo? – Murmuro para si mismo el medio demonio malvado, confundido a eso.
- Tienen un poder muy extraño. – Murmuro Kana lo suficientemente alto para que todos en la sala la escucharan. – Y ese mismo poder a empezado a despertar en Kagome. – Finalizo su discurso sin expresar emoción alguna.
- Ya veo… - Murmuro Naraku para llamar a Hakudoshi a la reunión. – Tu y Kagura vais a vigilar y averiguar todo lo que podáis de ellos y sus poderes. – Ordeno como si nada el hombre. – Y si hay algo importante avisadme. – Dijo en un tono que a Kagura le dio un escalofrió y a Hakudoshi le hizo sospechar.
- Como ordenes, Naraku. – Dijo fielmente el demonio en forma de niño, para salir del lugar en la pluma de Kagura.
- Se que puedo confiar en vosotros… - Dejo salir con veneno y desprecio en sus palabras, notoriamente siendo una ironía. Ya sabia lo que sus extensiones estaban tramando en su contra, no era precisamente estúpido. Y ellos no muy buenos escondiendo intenciones y fingiendo, también se tenia que decir.
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Por otro lado, Hakudoshi y Kagura volaban en silencio hacia donde estaban el grupo de Inuyasha y compañía, tal y como Naraku había ordenado.
- Entonces Kagura, ¿Qué descubriste realmente? – Se animo a hablar el albino mirando la espalda de la mencionada, con intensidad, intentando averiguar cuanta mentira quisiera soltarle.
- Un templo. – Empezó la mujer con una pizca de duda, aunque imperceptible en su habla, solo en su mirada escondida al tener a su interlocutor en su espalda. – Parece que hay un templo misterioso que transporta gente a diferentes mundos. – Explico con algo de duda. – Esos muchachos vienen de un extraño mundo en un futuro según escuche y parece ser que Kagome forma parte de ellos. No entendí muy bien la historia. – Sentencio como si no fuera la gran cosa.
Hakudoshi la miro intensamente, como si se dejara algo por contar.
- ¿No hay nada mas en tu informe Kagura? – Dijo el chico amenazando el cuello de la mujer.
- Oh, ¿te refieres a las extrañas esferas con estrellas? – Pregunto el demonio femenino sabiendo que el niño leyó sus pensamientos. – Contienen un gran poder, es todo lo que se. – Dijo finalmente, notando como Hakudoshi quedaba satisfecho tras su espalda.
- Si logramos obtener a esas esferas, derrocar a Naraku será más fácil. – Dijo el niño con malicia.
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Por otro lado, Kagome e Inuyasha se encontraban ya del otro lado del pozo.
- No se si podre con esto. – Empezó Kagome nerviosa y temerosa por todo lo que podría salir a la luz en esa ultima estancia en ese mundo alternativo.
- Todo saldrá bien. – Respondió con tranquilidad el medio demonio, dándole la mano a la chica infundiéndole valor. – Ellos te aman, seguro que te apoyaran. – Sentencio el muchacho con cierta calidez.
Kagome agradeció sinceramente esas palabras y el apoyo, dudando nuevamente en sus sentimientos por el chico y, sin saber muy bien porque, sintiéndose mal por Trunks.
Despejo esas ideas de su cabeza, para caminar hacia su hogar, realmente extrañaría ese sitio.
Al llegar a la puerta, respiro profundo y entro por ultima vez a la casa, saludando como siempre hacía.
- ¡He vuelto! – Anuncio la chica, escuchando como alguien corría a través del pasillo a gran velocidad.
De un salto, Sota aterrizo en los brazos de su hermana quien lo abrazo ahogando un sollozo.
Kagome no pudo contener el llanto en los brazos de su pequeño hermano, alarmándolo a él y a su madre y abuelo quienes acababan de llegar a la entrada con una sonrisa que se esfumo al ver a Kagome llorando aferrada a su hermano como si su vida dependiera de ello.
- ¿Qué paso cariño? – Pregunto su madre alarmada, buscando en Inuyasha una respuesta. Este simplemente la miro con una mirada indescifrable, como si algo gordo fuera a desatarse en esa casa a día de hoy.
Una vez la situación un poco mas calmada y todos sentados en la mesa, Kagome procedió a explicar todo lo ocurrido desde que descubrió el templo hasta que volvió a la era feudal, omitiendo detalles que no eran relevantes, como la pelea con Inuyasha o los recién sentimientos encontrados por el joven heredero de la compañía Capsula.
Conto sobre su familia, como de casualidad los encontró, como empezó a recordar, pero como nunca recordó como llego aquí.
Sota estaba impactado, sin creer que su hermana realmente no lo fuera de verdad, mirando a su madre y abuelo que se miraban entre ellos inseguros.
- Pues llegaste aquí en una nave espacial redonda. – Empezó a explicar la mujer recordando ese día cuando algo aterrizo estrepitosamente en el bosque tras el templo y su casa, al poco tiempo de mudarse y de haberse casado con su pareja.
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Tras es el escándalo, la pareja salió corriendo a averiguar que fue el origen de tal escándalo.
El hombre fue delante, siendo protector con su mujer, encontrando esa esfera metálica blanca y redonda creando un cráter bastante pronunciado.
Con cuidado, ambos bajaron por el cráter a acercarse a mirar que era, pensando que igual gobierno o alguna agencia de inteligencia estaban haciendo pruebas espaciales y que ese había sido un fallo bastante grande.
Pero de repente, la esfera se abrió, dejando ver el interior. Una especie de sala individual donde una niña de no mas de 4 años de edad yacía inconsciente y débil, echa bolita en la silla, murmurando cosas que no podían entender.
En ese momento las teorías de gobierno se echaron abajo, no era normal que del cielo cayera eso con semejante contenido al interior.
- ¿Qué hacemos con ella? – Pregunto el hombre que cargo a la niña con delicadeza, notando como esta se le acurrucaba en busca de calor.
La mujer miro a la niña, para acariciarla con ternura.
- No podemos abandonarla. – Dijo la mujer con decisión. – Adoptémosla. – Dijo casi en una suplica la mujer, viendo como su marido lo aceptaba.
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- Al poco rato llego la policía, pero para ese momento ya te habíamos escondido en casa. – Relataba la mujer con cuidado. – Nadie supo que tú eras la tripulante original de esa nave, y aunque se la llevaron para investigar, nunca mas supieron nada. – Termino de relatar la mujer con calma y seriedad extraña en ella.
- Lo escondimos de ti, porque no queríamos que te sintieras apartada o diferente. – Dijo el abuelo finalmente uniéndose a la conversación. – Además de que la historia era muy descabellada y no nos habrías creído. – Dijo el anciano un poco divertido.
- ¡WOW! ¿En serio? ¿Entonces no eres humana hermanita? – Pregunto Sota super emocionado ante la idea. A pesar de descubrir eso sobre su hermana, eso no hizo mas que avivar el amor fraternal que se tenían entre ellos.
- Algo así, exacto. – Dijo tímidamente la muchacha, para quedarse algo mas tranquila al ver que nadie en su familia la iba a tratar distinto. – Y por eso mismo he vuelto, para despedirme. – Dijo la joven con dificultad. En ese momento hubiera deseado que las cosas hubieran sido diferentes, el adiós no hubiera sido tan doloroso.
- ¿Cómo despedirte? ¿De que hablas hija? – Pregunto alarmada y preocupada la madre.
- Una vez mi misión termine con la Shikon no Tama, regresare al mundo que me corresponde. – Dijo la muchacha lo mas neutral y calmada que pudo. – Quiero realmente estar con ellos… - El llanto finalmente nació nuevamente. – Pero os echare tanto de menos. – Se abrazo a su hermano, quien llorando también se abrazó a ella negándose a dejarla ir.
Inuyasha entendió que ese era un momento intimo de familia y con todo el sigilo que lo caracteriza cuando quiere pasar desapercibido, se escabullo al cuarto de Kagome. Lo suficientemente lejos de ellos para darles intimidad, pero cerca para poder escuchar cuando Kagome lo llamara para finalmente irse a su época.
- ¿En serio tienes que irte allí Kagome? – Su madre lloraba también, pero apoyando la decisión de su hija.
- ¡No te marches hermanita! – Le rogaba su hermano entre lágrimas, negándose a soltarla.
- Lo siento, pero debo hacerlo. – Dijo finalmente la muchacha. – Quiero descubrir nuevas cosas, y desde que fui allí el otro día, siento que mi verdadero hogar esta allí. – Dijo con la mano en el pecho, dolida por lo que decía. – Agradezco mucho el tiempo vivido aquí, que me hayáis cuidado como una más. Atesorare estos recuerdos por siempre. – Dijo abrazándose por ultima vez con su familia. – Os deseo la mejor de las suertes. – Murmuro separándose de ellos.
Su madre la miraba triste, pero orgullosa.
- Me encargare de sacarte del colegio. – Dijo la mujer como si nada.
- Y yo inventare que te salió una oportunidad de oro para irte al extranjero a tratarte tus enfermedades. – Dijo su abuelo, sacando una risa de su nieta.
- Por favor no inventes algo muy loco, abuelo. – Pidió la muchacha. – Iré a empacar mis cosas, me iré antes de mediodía. – Anuncio para subir a su cuarto.
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Por otro lado, en la era feudal, el grupo estaba mas que listo. Y para matar el tiempo, o aprovecharlo, según como lo miraras, se encontraban en un claro cercano Vegetta frente a Gohan. Los demás, miraban con interés la pelea que iba a iniciar en breves.
- ¿Así es como entrenáis? – Pregunto el monje con genuina curiosidad. – Sin armas y sin nada… - Murmuro para si mismo.
- No necesitamos armas. – Anuncio Trunks con una sonrisa. – Nos bastamos con nuestra fuerza física y el uso del ki.
- ¿Y que es el ki del que hablas Trunks? – Pregunto con interés la exterminadora.
- El ki es la energía vital que hay en todo ser vivo, desde personas, asta animales y plantas. – Dijo sacando su lado intelectual. – Todo el mundo, con entrenamiento, puede usar el ki. – Dijo haciendo una pequeña demostración, haciendo aparecer una bola de energía pequeña entre sus manos.
- ¡Magia! – Grito el joven kitsune sorprendido ante eso.
- ¡JAJA! Y no solo puedes hacer eso. – Dijo el joven Son para mostrar como poco a poco empezaba a flotar en el aire. – Con la practica suficiente puedes llegar a volar. – Dijo Goten recordando la época donde su hermano le enseño a volar junto a su cuñada.
- Eso si que es curioso… - Murmuro sorprendido Miroku, viendo ahora la pelea entre Gohan y Vegeta. – E imagino que las esferas que se lanzan son producto de ese ki. – Dedujo el monje con facilidad.
- Exacto. – Concordó Trunks para mirar la pelea. - Gohan lo tendrá difícil… - Murmuro mirando la pelea.
- Desde que tuvo a Pan, no ha entrenado mucho. – Explico el hermano con calma. – Ya sabes, las responsabilidades del trabajo y ganar dinero para la familia. – Suspiro pesadamente. Recordó a su madre con esa frase, la extrañaba un poco.
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Por otro lado, no muy lejos del grupo protagonista, un par de ojos los miraban intensamente, escuchando la conversación.
- Vaya que tienen sus trucos bajo la manga. – Murmuro Kagura escondiendo su cara tras su abanico sin quitarles los ojos de encima.
- Bien, vamos a hacer lo que planeamos. – Le instruyo Hakudoshi. – Hay que aprovechar que Inuyasha y Kagome no están para defenderlos. – Dijo con malicia el niño.
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El cielo empezó a oscurecer, llamando la atención de todos que pararon de hacer lo que sea que estuvieran haciendo para enfocarse en el cielo.
- Huelo a demonios. – Anuncio Shippo arrugando su nariz y escondiéndose en el hombro de Miroku.
- Esto suena a pelea entonces. – Dijo un animado Vegeta, estirándose un poco. – Ya terminaremos este combate, Gohan. – Miro al mayor de los hijos de su rival, para poner atención al cielo.
- Se acercan muchas energías. – Grito al grupo Trunks poniéndose en pose de pelea. – Supongo que el comité de bienvenida. – Bromeo el muchacho.
- ¡Llegan! – Anuncio Miroku al ver a un montón de demonios llegar. Sin dudarlo ni un segundo, libero su vórtice del rosario que lo cubría. - ¡Atrás todos! ¡VORTICE! – Grito mientras extendía su mando hacia los demonios.
La mayoría fueron derecho al agujero del monje para sorpresa de los guerreros Z, quienes se vieron extrañamente inconformes ante eso. ¡Eran sayajines por el amor de dios! Su sangre reclamaba una buena pelea.
Pero el vórtice no duro mucho en acción cuando Sango lo empujo para que parara. Había visto los insectos venenosos de Naraku.
- No puedes seguir con el vórtice Miroku. – Le grito preocupada Sango, lanzando su hiraikotsu a los demonios, destruyendo unos pocos. – Los insectos de Naraku están con ellos. – Hizo notar las grandes avispas.
- Dios, ¿Y son venenosas? – Pregunto Goten lanzando un Kamehame ha destruyendo algunos monstruos.
- Lo son mucho, así que evitad que os piquen. – Grito Shippo desde el hombro de Miroku.
La pelea continuó sin mucha dificultad para nadie, pero extrañamente esa horda de demonios no parecía tener fin.
- ¿Qué pasa con estos gusanos? Por mas que destruya no se mueren. – Gruño Vegeta ya cabreado. Parecía que las cosas aquí serían más difíciles de lo que pensó en un primer momento.
- Es cierto, algo no esta bien aquí. – Concordó Miroku a la observación de Vegeta, tratando de mirar a su alrededor detenidamente.
Fue entonces que detecto, entre los árboles, a Kagura con su danza de la muerte, manipulando a los cadáveres de los demonios que iban matando.
- ¡KAGURA! – Tras el grito, una herida del viento paso por el lado de Miroku en dirección a Kagura.
Todos se sorprendieron cuando todos los demonios finalmente caían muertos en la hierba. Voltearon a ver de dónde provino el ataque, notando a Inuyasha con Kagome, y esta tensando una flecha en su arco y llenándolo de energía espiritual.
- ¿Qué estas tramando Kagura? – Pregunto autoritario el medio demonio, espada en mano, amenazando la vida de la encarnación de Naraku.
- Quien sabe. – Se encogió de hombros la mujer, saliendo de su escondite. – Lo que quería ya lo he obtenido. – Una flecha purificadora paso a milímetros de su cara, rozándola y provocándole un corte en la mejilla. Miro a Kagome quien tensaba otra flecha.
- ¿Qué no era tu plan traicionar a Naraku? – Pregunto Kagome confundida.
- ¿Y quien dijo que no lo ha hecho ya? – La voz de Hakudoshi se hizo notar en la parte de atrás del grupo, sosteniendo en sus manos una cajita donde estaban las capsulas de Trunks.
- ¡Eso es mío! – Grito Trunks al ver sus pertenencias en manos del, suponía, que era su enemigo.
- Vaya, eso me interesa entonces. – Dijo el niño, abriendo la caja y encontrando las capsulas, confundido. - ¿Y esto? – Con curiosidad, presiono el botón de una capsula, que rápidamente se transformo en una bolsa llena de verduras. - ¿Qué cojones? – Pregunto incrédulo el niño.
- Esas son nuestras provisiones. – Gruño Goten enfadado.
Si algo hacia enfadar especialmente a los sayajines era que tocaran su comida. Era su fuente de energía después de todo, por lo que Goten salto a la carga.
Trunks estaba tenso también, porque en una de las capsulas también escondía las esferas del dragón. A pesar de ser consciente de que ellos nunca sabrían como hacerlas funcionar, no tenia claro si llevaban mucho tiempo espiándolos o no.
- Mierda, esto será largo. – Murmuro Hakudoshi, para verse en el suelo de golpe. Por alguna razón su campo de protección espiritual había cedido a la fuerza bruta de ese sujeto misterioso.
Goten le arranco de las manos la caja y Hakudoshi tubo que retirarse junto a Kagura.
- La próxima vez me quedare con esas extrañas esferas. – Se escucho la voz difusa en el viento de Hakudoshi dejando la amenaza.
- Sabían lo que buscaban cuando atacaron. – Gruño Inuyasha mirando a Kagome. - ¿Cómo supieron que esas esferas son valiosas? – Pregunto no esperando que Kagome realmente tuviera la respuesta.
- Nos espiarían ayer. – Concluyo Kagome unos segundos después.
- Aunque si se llegan a apoderar de las esferas, tampoco sabrían usarlas. – Sentencio Gohan con la cabeza fría. – Sin contraseña no hay esferas que sirvan. – Dijo el muchacho.
- Sigamos a esos gusanos y destruyámoslos. – Gruño Vegeta al ver como escapaban como ratones. – Esos miserables no pueden haber ido muy lejos. – Se concentro por detectar el ki de Hakudoshi, pero no lo encontró por las cercanías. – Umf, tiene un ki tan débil que ya no lo detecto. – Gruño ofuscado Vegeta.
- Tranquilo, los encontraremos. – Dijo Miroku llamando a la calma. – Volverán a nosotros, quieren las esferas. - Dijo sin más el monje.
- Hay que ser paciente y trazar un plan de ataque en caso de que vuelvan. – Dijo Sango esta vez, mirando al grupo.
- De momento sigamos la búsqueda del ultimo fragmento. – Dijo Inuyasha con tranquilidad que hizo estremecer a quienes ya lo conocían de hace tiempo. - ¿Qué os pasa a vosotros ahora? – Pregunto en su usual tono gruñón.
- Que raro que estés tan tranquilo, ¿estas bien? – Pregunto Kagome poniendo una mano en la frente de Inuyasha. Acto que cierto sayajin de pelo lavanda no vio con muy buenos ojos.
- ¡Khe! Estoy bien. – Gruño para empezar a caminar. - ¡Vamos antes de que se nos haga tarde! – Ordeno como líder del grupo.
A pesar de la inconformidad de Vegeta ante tal insulto a su titulo de príncipe, no tubo mas remedio que seguirles. Después de todo, acababa de aprender que en este mundo había poderes más extraños que en el suyo. Debian andarse con ojo.
Así que finalmente el grupo empezó a moverse…
¡Capitulo 8 ya terminado!
¡Finalmente la trama empieza a avanzar!
Me pareció que la intro fue realmente larga, lo lamento mucho -cry-
Finalmente tuvieron el primer contacto con Hakudoshi y Kagura, en una pelea un poco extraña. ¿Qué tramara el pequeño albino? Pronto lo sabremos xD
Espero que les haya gustado el capítulo, dejad un review si es así.
Me despido por ahora, nos vemos pronto
ATT: Kou Kuroi (Ai Daidouji)
