Cuando desperté por la mañana, los ojos azules de ese lobo aún seguían en mi mente, ¿Quién sería?
Desayuné rápido, y decidí salir en busca de la manada para contarles de la visita de mis amigos hoy. Y luego ya hablarles de lo sucedido anoche, aunque no estaba muy segura.
Una vez desayuné, salí dirección al acantilado, ya que allí se reunían todos. Nada más llegar, los vi.
-Buenos días chicos
-Buenos días Leah, ya sí nos vas a explicar, ¿que fue lo de ayer por la tarde?
-Sí chicos, veréis… ayer noche estuve en Port Angeles porque unos amigos de la universidad vinieron de visita sorpresa. Mi compañera de habitación me preguntó por qué la prisa de venir aquí después de la llamada de Jake, y me tuve que inventar que unos cazadores furtivos estaban cazando a los lobos que eran nuestro animal protector…entonces ella dijo de venir a ayudar, me negué, pero ya veis ha decidido venir de todas formas, con su novio y unos amigos de él.
-Esto va a ser un problema, con los chicos nuevos sin controlarse -comentó Sam-
-Eso no es todo-contesté- en unas horas estarán aquí quieren conocer La Push y conoceros seguramente.
-Maldita sea Leah, esto va a traer problemas con tanto vampiro cerca…ahora no solo vamos a tener que proteger a la reserva sino cuidar de que unos extranjeros no salgan y husmeen por aquí-contestó enfadado Paul-
-Yo estaré con ellos en todo momento, como muy lejos subiremos hasta aquí.
-Creo que ya han llegado-comentó mi hermano-
-Genial…-susurraron Paul y Sam a la vez-
-Yo me encargo-dije saltando por el acantilado-
Mientras descendía a las frías aguas, escuché las voces de mis compañeros diciendo mi nombre.
Cuando ya estaba en el agua, salí a flote y me dirigí hasta la orilla para reunirme con ellos.
-Hola chicos llegáis pronto-dije estrujándome el pelo-
-Leah, menudo susto nos has dado cuando te hemos visto saltar, ¿estás loca? -dijo Astrid abrazándome-
-Vamos chicos llevo haciendo esto desde los 10 años, tranquilos-dije riéndome-
En ese momento unas risas y ruido en el agua, me indicó que alguien más de la manada había saltado.
-Ya vemos que esto es algo que soléis hacer aquí-dijo Albert, uno de los amigos de Patrick-
-Leah, ¿no nos presentas? -dijo Jake saliendo del agua-
-Claro, pero mejor esperamos a que baje el resto, no quiero repetirme-contesté fulminándole con la mirada-
Mientras el resto de la manada bajaba, decidí buscar un lugar para estar todos juntos sin molestar a nadie de la reserva.
-Leah, no sabía que había aquí tantos chicos fuertes y guapos-me dijo en susurros Astrid y Sammy-
No pude evitar reírme, si los chicos llegan a escucharlas su ego aumentaría aún más.
-No lo digáis muy alto, que como os escuchen, le pondréis el ego por las nubes-contesté riéndome-
-Leah, ¿podemos saltar nosotros también? -preguntó Patrick-
-No os lo recomiendo, el agua está congelada, nosotros ya estamos acostumbrados a la temperatura, pero vosotros vais a pillar una pulmonía.
-No somos tan débiles-contestó Marc, amigo de Patrick-poniéndome en su hombro y entrando al agua conmigo-
-No Marc, para-dije riéndome sin poder evitarlo-
En ese momento vi como Sam con cara seria miraba hacia nosotros, junto a él iban el resto de manada.
-Marc, bájame por favor, ya han llegado el resto de mis amigos.
-Está bien Leah-contestó dándome la mano para ayudarme a levantarme del agua-
Una vez fuera del agua me acerqué al resto.
-Bueno chicos ya que estamos todos, os voy a presentar. Ellos son Astrid mi compañera de habitación, Sammy una compañera de clase, Patrick novio de Astrid, Albert, Marc, Pablo, Oscar y William amigos de Patrick.
-Encantados-contestaron Jake y los demás-
-Y ellos son Jake, mi hermano Seth, Paul, Jared, Sam, Quil, Embry, Collim y Brady.
-Hola-contestaron todos a la vez-
-Bueno ya que están hechas las presentaciones, podéis seguir haciendo vuestras cosas-dije mirando a Jake y a Sam-
-No tenemos nada que hacer, nos quedaremos con vosotros un rato- contestó serio Sam, sentándose junto a Marc-
Esperaba que ninguno metiese la pata con ellos, Astrid es muy lista y podría empezar a sospechar. Pronto empezaron a hablar unos entre otros, yo estaba sentada entre Astrid y Sammy.
Los chicos decidieron jugar un partido de futbol, mientras las chicas y yo nos quedamos en la orilla de la playa hablando de las clases del nuevo semestre.
Mientras hablábamos, tuve la sensación de que alguien me miraba desde mi espalda, de forma penetrante, giré la cabeza para ver quién era, pero solo estaba el bosque, extrañada decidí ir a ver quién podía ser.
-Leah ¿a dónde vas? -preguntó Astrid-
-Creo que he visto a un niño pequeño entrar al bosque ahora vuelvo.
-Vamos contigo
-No chicas, vaya que os perdáis, no conocéis este bosque-dije antes de empezar a correr dirección al bosque-
A lo lejos escuché a los chicos preguntar por mí, al igual que Jake y mi hermano.
Me concentré y busqué un olor diferente al nuestro. Encontré un rastro demasiado dulce, no tanto como un vampiro, pero dulce, dirección al norte. Aceleré el paso, pero no podía verlo todavía.
No sabía si entrar en fase…pero no quería arriesgarme a que al final fuese un vampiro, así que decidí hacerlo. En ese momento escuché que detrás de mí venían los chicos.
-Leah, ¿qué ocurre? -preguntó Jake-
-Alguien estaba observándonos en la playa, no es humano-contesté-
-Voy siguiendo su rastro.
-No huelo nada muy diferente, algún humano con perfume más fuerte, pero nada más-dijo Paul-
-Es un olor dulzón, algo más suave que el de los vampiros-digo parando de golpe-
- ¿Leah? -preguntó Jake-
Avancé hacia una pequeña llanura y ahí estaba, un lobo negro de ojos azules penetrantes, gruñí en su dirección.
- ¿Quién eres? -pregunté-
Me miró fijamente y sonrió.
-Aún no es tiempo-contestó en mi mente-
- ¿Por qué me ayudaste ayer?
Volvió a sonreír y empezó a correr
-Maldita sea-dije corriendo detrás de él-
-¡!Leah!, déjalo-me habló Jake-
-Pero...
-Explícate-ordenó Jake-
Resoplé y dejé que viese en mi mente lo ocurrido la noche anterior.
Cuando terminaron de ver lo ocurrido, se enfadaron porque no los avisé, ni les conté nada, nada más llegar anoche.
-Leah, tenías que habernos avisado, ¿que hubiera pasado, si ese lobo no hubiera aparecido? -me regañó Jake-
-¿Y cuando os podría haber avisado? Todo fue muy rápido, en un momento estaba con los chicos y al siguiente detecté el olor a vampiro. Lo único que pude hacer, fue alejarlos de él antes de que los atacara.
-A partir de ahora, todos avisaremos a todos si pasa algo como esto, simplemente con un toque al móvil es suficiente para ponernos sobre aviso, y claro avisando con antelación al lugar en el que va a estar-dijo Sam-
-Eso es casi imposible-contesté-es más fácil tener activo el GPS de los teléfonos para localizarnos en caso de emergencia, que hacer lo que dices-contesté-
-Tendremos que hablar con los ancianos, para que nos digan si hay otras manadas de metamorfos como nosotros, por aquí cerca-comentó Jake-
Después de eso Jake y Sam, fueron en busca de los ancianos para informarse sobre otras manadas cercanas a nosotros.
Mientras ellos hablaban con los ancianos, yo decidí volver con Astrid, Sam y los chicos.
-Ya estoy de vuelta-dije sentándome con ellos-
-¿Todo bien?-preguntaron las chicas-
-Sí, solo fue falsa alarma, era un animal-dije encogiéndome de hombros-
-Y ¿qué soléis hacer aquí Leah?-preguntaron los chicos-
-Pues, cuando no estamos en clase o trabajando, solemos hacer ejercicio por el bosque, saltar desde el acantilado y por las noches, hacemos fogatas en la playa, donde nos reunimos todos y los ancianos cuentan leyendas de nuestra tribu-contesté- los mayores de edad solemos ir a Port Ángeles al cine o a comprar lo que no venden aquí en la reserva o en Forks.
-¿Podemos participar en la fogata de esta noche?-preguntaron los chicos-
-Tendría que hablar con los ancianos, ya os dije que aquí son reacios a mostrarse amistosos con los de fuera de la reserva… cualquier cosa os digo-contesto con una risa forzada-
